¡Una eternidad después! Yo sé, yo sé… soy de lo peor.
Las dejo con el capítulo porque creo que ya las hice esperar demasiado, barboteo las explicaciones abajo.
¡Espero que lo disfruten!
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Capítulo 9. Día a día.
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El equipo de soccer de Chicago ha perdido sus últimos tres encuentros y con ellos, se escapa la posibilidad de pasar al octagonal final… y a Drew no podría importarle menos. Por él, que los eliminen lo más pronto posible y así al fin tendrá vacaciones y podrá estar con Gin.
Hay algo en ella que le gusta mucho y está bien consiente de eso. Hay días en que lo aturde su plática y lo desconcierta su risa tan fuerte y descontrolada, tan distinta a lo que él espera de una señorita. Pero también hay días en los que sus brazos la necesitan tanto que simplemente los abre al llegar a casa para que ella corra del sillón o de donde se encuentre a ellos, y sí, a veces extraña esa misma risa desconcertante y hasta se permite un par de actitudes que sabe bobas con tal de verla reír.
La quiere.
Definitivamente que la quiere para él y de pronto, no puede dejar de preguntarse cómo se siente ella con respecto a él.
Porque de vez en cuando Gin saca el pendiente de entre sus ropas y lo contempla absorta por largo rato y Drew se siente muy, muy celoso ¿cómo no? Sí ella deja de prestarle atención por ponerse a pensar en un tipo desconocido y misterioso que le regalo una joya como promesa de nadiesabequé y el rubio no lo soporta, dejar de tener toda su atención, saber que los suspiros de ella no le pertenecen… la simple idea de que otro le regale joyas ¡eso lo pone muy mal!
Pero no dice nada, es probable que no vaya a decírselo nunca, porque los sueños que tiene con respecto a ella no siempre acaban bien. Y eso le asusta. No quiere, nunca, por ningún motivo perderla. ¿Se dará ella cuenta?
-DG-
Gin está comenzando a hacer amigas en el barrio, la próxima primavera se inscribirá al colegio y ha decidido ser trabajadora social como Lois-Mary "para ayudar a la gente que se pierda, como ella" pero por ahora, sus días transcurren tranquilos, desayuna con Drew y cuando este se marcha, ella también alista la bicicleta y se va a jugar baloncesto con un grupo de chicas.
Jugar le ayuda mucho, despeja la mente, se mantiene activa y se olvida del frío que hace fuera de la duela; después de un tiro espectacular que se gana el aplauso de sus amigas Gin sonríe de lado y recuerda con diversión los primeros días, cuando le parecía que definitivamente faltaban pelotas y aros en la cancha ¿tres aros? No tiene idea de dónde ha sacado la idea, pero le gusta la sensación de que antes, en algún punto de la vida (o quizá de una vida anterior) ya había sido muy buena en eso de lanzar la pelota al aro. La hace sentir que sabe algo de sí misma…
-¡Roja! –sale del trance justo a tiempo para atrapar la bola que Ashley lanza hacía ella, no tarda en reconectarse y avanza hacia el área con un bote confiado, amaga una entrada y termina soltándole el balón nuevamente a su compañera quien hace un enceste perfecto.
-¡Eso! –le anima con una sonrisa enorme mientras chocan las palmas. Con ese tanto ganan la reta y el otro par debe salir de la cancha.
Por supuesto, ganan las dos retas que siguen a esa y a cambio, las chicas deben invitarles el almuerzo. Avanzan por la ciudad formando un grupo muy llamativo, casi todas las chicas con las que va son de piel morena y negra mientras que su melena (literalmente melena) larga, ondulada y roja no hace más que sobresalir, es la "roja" entre ellas y esta muy feliz de haberse encontrado con ese grupo, en especial con Ashley, que fue quien la invito a ser su pareja de juego un día que simplemente la encontró en la calle. "Porque era muy molesto no poder jugar por no tener compañera de retas… pero también porque al verla tuvo un buen presentimiento".
Ashley la lleva abrazada por el hombro porque Gin es mucho más bajita que ella, enreda sus dedos distraídamente entre las ondas de Gin, pero de pronto nota algo: Hay alguien que las observa, mira en todas direcciones y no descubre nada, pero hay algo inquietante en el ambiente; pasa un tiempo observando el rededor hasta convencerse que es sólo su imaginación, pero es que a veces, sobre todo cuando Ginny esta con ella, Ashley podría jurar que alguien las sigue.
Danna les anuncia durante el almuerzo que al fin su novio Kevin se ha decidido a pedir su mano y que desea que todas los acompañen ¡Todas sueltan pequeños gritos cuando les muestra un anillito! Gin no entiende mucho, no recuerda haber estado nunca en una boda, pero esta emocionada. La dama de honor será Ariadne, pero todas van a usar vestidos iguales a juego con las flores ¡Danna tiene un montón de planes! Y a Gin simplemente la tiene fascinada el brillo en su rostro cuando habla, lo amplio de su sonrisa y lo hermosa que Danna luce de pronto, con sus grandes ojos negros abiertos de par en par y sus blanquísimos dientes contrastando con sus gruesos labios marrones, definitivamente quiere asistir.
-¿Querrá ir el fantasma? –le preguntan a Gin de repente.
En un sitio donde hay tanta gente de color, no solo sobresale la roja, la piel y el cabello de Drew también acaban por ser llamativos y "fantasma" es lo que parece entre las amigas de Gin, así que lo llaman así con toda naturalidad a pesar de lo mucho que le molesta cuando las ha llegado a escuchar.
-No tengo idea –responde distraídamente la joven. –Se lo voy a preguntar.
-¡Tiene que ir! –reclama Danna -. Seguro que él es el tipo de caballero inglés que sabe bailar.
-¿El fantasma? –Ashley se ríe -. ¿Bailar? Con lo flaco que es… no creo que tenga la gracia.
-Yo creo que sí –murmura Gin pensativa, se acaba de imaginar a Drew elegantemente vestido de negro, mirando un salón juiciosamente, algo le dice que ella misma ha estado en ropas elegantes observándolo, la distinción atildada y recargada de una columna, recuerda incluso cierta aversión hacia él a pesar de lo guapo que luce, pero un parpadeo después la imagen ha desaparecido de su mente.
-¿Crees que irá o que sabe bailar? –le pregunta Ashley animada, hace unos días que la chica le confío su breve historia, de como despertó en el hospital un día y que luego fue a vivir con Drew, resulta tan loco el cuento que al principio ella no se lo creyó, un par de días después conoció a Lois-Mary, la trabajadora social quien le reiteró la historia. En lo que a ella concierne, Drew y Gin son ingleses, él esta enamorado de ella y ella no se ha enterado (o en todo caso finge muy bien), ninguno se acuerda de gran cosa antes de unos meses, a ella eso no le importa, le agrada Gin y seguirá siendo su amiga siempre que "la roja" así lo quiera.
-A lo mejor las dos cosas –Gin mira el reloj con una sonrisa –es hora de que me vaya.
Las chicas se despiden de ella con distintas muestras de afecto, Ashley la acompaña hasta la puerta del local y le da un largo abrazo durante el cual aprovecha para ojear la calle, de nuevo tiene el presentimiento de que alguien las observa y esta tentada a retener a Gin.
-Drew ya no debe de tardar –le dice Gin con una sonrisa que la tranquiliza.
Ashley entorna los ojos y en efecto, ve al chico en una esquina, sostiene la bicicleta y las observa con cara de aburrimiento. Les hace una señal de saludo a la que Ashley asiente y por fin sus brazos liberan a Gin.
-Cuídate, rojita.
-Sí.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana—Gin dice eso último volviendo a abrazar a la chica, el cabello de Ashley le cae rizado y rebelde sobre el pecho y es tan alta que el rostro de Ginny se da con ese cabello cuando la abraza trayéndole una sensación reconfortantemente familiar.
Gin y Drew caminan hasta cerca de la duela, donde se ha quedado la bicicleta de ella, y luego hacen el camino a casa pedaleando lentamente. Ella tararea alguna melodía y él se permite distraerse de vez en cuando del camino para ver como el viento le levanta un poco la camiseta.
-DG-
En las noches, Gin no deja de aparecer en los sueños de Drew, en sueños más o menos nítidos, según el tiempo que compartan cada día. A veces, son las mismas imágenes de antes de encontrarla: ella con el cabello suelto y abrazada a su espalda mientras van en bicicleta y su risa que es exactamente como la de la verdadera… a veces solo es eso. Pero algunas noches, sueña que al fin se atreve a abrazarla, a enredar los dedos en las suaves ondas que forman sus cabellos rojizos y cómo no, a robarle ese beso que tanto se le antoja a veces cuando esta despierto: Y no es un simple roce de labios, es un beso ¡Un beso! De esos que hacen erizar los cabellos en la nuca, que suben lo colores del rostro y hacen sentir que el mundo alrededor desaparece, que solamente existen los labios que se están poseyendo y la esencia que los envuelve, que solo hay un modo de sobrevivir y es estar a su lado, unido a ella…
Esa noche el sueño no termina bien. Cuando el beso se termina, Gin desaparece y Drew despierta desesperado, como si en el mundo real también la hubiera perdido.
Un ruido en la cocina lo pone en alerta.
Drew sonríe irremediablemente cuando se encuentra con Gin en la cocina. No la ha perdido. "¡Aquí está!" Piensa y el corazón, acelerado aún por la pesadilla, parece ensayar un nuevo y emocionante ritmo ahora.
-¿Bocadillo nocturno? –le pregunta burlón mientras la observa pelear con el frasco de mayonesa.
Gin afirma con una sonrisa inocente mientras le pasa el frasco para que él lo destape-. ¿Quieres?
-No, gracias—Dice devolviéndole el frasco destapado-. ¿No has cenado suficiente?
Ella muestra una sonrisa culpable.
-Es que yo…
-Lo sé –le sonríe ayudándola esta vez con la mostaza-. Eres una chica de buen apetito.
Ella termina el emparedado y él acepta tomar una taza de té para acompañarla con su bocadillo, se sientan en la barra de la cocina inmersos en un cómodo silencio.
-¡Riquísimo! –murmura ella tras el primer bocado -¿Seguro no quieres?
Drew levanta el rostro hacía ella, ni siquiera la escucha, se ha quedado con la vista fija en la mostaza que ensucia su boca, sigue cada movimiento de la lengua y la boca de Gin que limpian el residuo. Absolutamente tentador. Pega de inmediato los labios a su taza para contenerse.
-Estás raro-. Observa ella-. ¿Pasa algo?
-¿Cómo qué?
-No lo sé, estás muy callado.
-Estoy cansado.
-¿Sólo es eso? ¿De verdad?
-Tuve un mal sueño –admite él entonces, ella podría lograr todo en él cuando lo mira de esa manera y no se da ni cuenta.
-¿Quieres contarme? –el rostro de Gin es toda inocencia y el acaba por sonreírle.
-La verdad no. Y mejor nos vamos a la cama.
-No – ella hace un puchero -. No tengo sueño.
Drew, que ya se ha bajado del banco en que se encontraba, detiene su salida de la cocina.
-Pero yo sí. Por favor no escandalices mucho.
-¡No escandalizo!
-Lo haces.
-¿Soy escandalosa entonces?
-Lo eres –la sonrisa de él es condescendiente. No tiene idea de por qué a ella le gusta discutir, pero parece una actividad necesaria cada cierto tiempo y él ha decidido que no le molesta seguirle el juego.
-¿Cómo te atreves?
-Estabas gritándole al frasco hace rato.
Ella se sonroja de repente -. ¿Escuchaste eso?
-Estaba despierto, ¡claro que escuché!
-¿Tan mal estuvo el sueño?
Drew se detiene otra vez y la mira fijamente. Gin lleva shorts y un suéter enorme encima; los rizos rojos sueltos, alborotados alrededor de su rostro lleno de pecas, sus ojos se abrillantan con la tenue luz de la lámpara que tiene cerca… la observa engullir un trocito del emparedado que se había caído del plato y por supuesto, descomponer toda su imagen y sonríe para sí mismo con ironía.
-No tanto como lo que acabas de hacer –apunta burlón y ella remarca el gesto solo porque sabe que lo molesta. Acaban sonriéndose los dos.
El muchacho parpadea solamente para comprobar que ella no desaparece al hacerlo, para asegurarse que es imposible desaparecer en un parpadeo y sonríe. No admitirá que es mentira, que en realidad no puede imaginarse nada peor que verla desaparecer; es demasiado orgulloso para reconocer en voz alta que ella ha dado sentido a su vida, pero dentro de él, sabe que así es. Que ya no es sólo el día a día, el soccer y los bares con Sam ¡Es ella! Es su risa, su aroma, su extraño apetito, su buen humor, su cabello, el tiempo que pasa a su lado, lo mucho que lo entretiene, lo enternece, lo inspira ¡Es Gin! Y son todas esas emociones que le provoca y cómo cada vez que se despierta en mitad de un mal sueño y comprueba que ella está ahí el mundo vuelve a tener sentido.
Porque su vida en Chicago antes de ella no era vida. Y ahora lo sabe.
Porque si la perdiera, todo lo bonito que ha conocido de la vida se perdería con ella; por eso es que Drew no ha corrido el riesgo de besarla, porque a veces los sueños se sienten tan reales que teme que ella desaparecerá luego. Por eso, por ahora, las cosas están bien así.
Un día a la vez, un día a día con ella. Eso basta.
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¡Hasta aquí!
Mucho más de un año sin actualizar, lo siento un montón, de verdad que sí, por eso creí que merecían una explicación más allá de "trabajo mucho"… va, pues: ¡Un largo año! Es verdad que he tenido montón de trabajo, ahora soy residente, lo cual es genial, pero agotador y lo admito, también me faltaba la inspiración. Este año de ausencia (el 2012) llegó a su fin la relación en la que estuve toda la carrera, que nadie se preocupe, ha sido lo mejor y tenía que suceder cuanto antes o habría sido muy pero que muy trágico, pero es un desbalance y sí, necesité tiempo, por fortuna hubo mucha gente apoyándome, incluso un nuevo chico, nada oficial, sólo alguien con quien me hace bien pasar el tiempo, no sé lo que el futuro traerá en ese aspecto pero estoy en calma, y esa calma, bueno, acepto que me costó dar con ella. Esta el asunto también de algunos reviews desagradables, no por lo negativo, sino por lo groseros, no los culpo de mi falta de inspiración pero vamos, tampoco ayudaban mucho. Por fin, el grupo Dinny/Dranny de Facebook, me ayudó a salir del letargo de escritura proponiendo retos, colaborando en un fic colectivo conmigo, compartiendo ideas… ha sido genial, como lo escribí hace un rato en el muro, me ayudaron con la inspiración. Además, estuvo EdlaDarline ¡mil gracias! Ese mensaje ha sido el motor de la última escena que llevaba meses ¡meses! Atoradísima.
Bueno, fin de la explicación ¿pasamos a lo bonito?
¡Gracias a todas las que siguen mis historias! No he abandonado ninguna, incluso las que parecen abandonadas, no lo están. No tengo idea de cuántas aún estarán dispuestas a leer y menos de cuándo al fin lograré terminarlas, pero siguen adelante…
Espero no tardarme tanto con el capítulo que sigue y también espero que este, aunque cortito y melosón, les haya gustado, si les parece que aún vale la pena… yo aquí seguiré. Si les parece que es una lata, bueno, pues también me lo pueden decir ¿sin palabras altisonantes? ¿Es mucho pedir?
¡Sigan soñando, escribiendo, VIVIENDO INTENSAMENTE! Porque la vida siga teniendo sentido :D
muminSarita
