¡De vuelta con capítulo nuevito!

¡Espero que lo disfruten!

¡Qué no muera el Drinny! ¡Qué no muera nunca!

:D

-o-o-

Capítulo 15. Dos vidas en fotografías.

-o-o-o-

Considerando lo poco que han dormido, a Drew no le extraña para nada la facilidad con la que Ginny se entrega al sueño esa noche. Apenas llega a la habitación, la joven se tira en la cama y en segundos está profundamente dormida.

Divertido, Drew trata de que al menos se lave los dientes o se cambie el vestido, pero por más que trata de despertarla, no logra que se mueva y sólo obtiene de ella pequeños y débiles monosílabos "si", "no" y "ya".

El rubio en cambio, se pasa todavía un rato dando vueltas por la habitación, no es que tenga nada que hacer en realidad, sólo que le gusta mirarla cada tanto y asegurarse que sigue allí, con el compás de su lenta respiración que indica que su sueño es profundo. Parece que ha podido dejar los malos recuerdos atrás.

-¿Ginny?

Drew al fin se ha metido en la cama pero sigue sin poderse dormir, está cansado, pero cada tanto, aún siente la necesidad de comprobar que Ginny duerme en la cama junto a la suya. Al fin se levanta y se acerca a ella, apoya en sus rodillas en la alfombra y toma la mano de la joven.

-¿Ginny, eres feliz? – le parece una osadía tocar su frente, aunque lo ha hecho incontables ocasiones.

Por respuesta, la respiración tranquila de ella.

-Ginevra… -insiste el rubio con una sonrisa y se atreve a besar la palma de la mano de ella-. Ginevra…

Se sobresalta cuando levanta la mirada y se encuentra con el brillo de sus ojos abiertos.

-Eres una lata –le susurra Ginny mientras acerca su rostro lo suficiente para encontrarle los labios.

-¿Lo soy?

-Sí – Ginny vuelve a cerrar los ojos y Drew se pregunta sí le ha dicho aquello entre sueños, cuando sus labios vuelven a hablar-, ven y te abrazo…

Ella se hace a un lado en la cama y Drew se acomoda delante de ella quien lo abraza a la altura de sus costillas.

-A ver si ya te estas quieto…

A ver… Al principio, el rubio se siente nervioso, no ha superado la osadía de rozar la frente de ella y unos minutos después se supone que duerma entre sus brazos, sus respiraciones se vuelven conscientes, lentas, casi cuidadosas; hasta que se da cuenta que ella se ha dormido y está aflojando su agarre, algo dentro de él se envalentona y en su mano envuelve la de Ginny para asirla más estrechamente a él.

Y entonces, otro par de certezas se suman a lo poca que sabe de sí mismo: está encantando con esa situación y nunca antes, se había sentido tan feliz. Ni siquiera se da cuenta después de eso cuando el sueño lo vence por fin.

-o-o-

La noche siguiente a la boda, Ginny vuelve a aparecer en los sueños de Drew: otra vez en bicicleta por Chicago, con ella abrazada a su cintura, como antes de que apareciera, sólo que ahora ya no susurra aquel familiar "recuérdame", no dice nada, sólo está esa risa cristalina y cantarina de cuando mira caricaturas y la "u" emocionada que grita cuando baja a la cancha a festejar con él después de un partido. Es un sueño hermoso. Hasta que una sombra con figura humada se planta frente a ellos y Drew es incapaz de esquivarla, la bicicleta da de lleno con la oscura silueta y cuando la bicicleta sale de ella, Ginny ya no está detrás suyo, sus blancas manos se han soltado de su torso y en el sueño, Drew hace lo posible por seguir al frente.

Por alguna razón, cuando lo despiertan las risas de varias personas en la mañana, no puede atribuir el dolor que le deja el sueño a haber perdido a Ginny a través de la sombra: lo que más lo molesta es no haber dado media vuelta para recuperarla…

Al rubio le duele la cabeza cuando sale de su habitación, las risas que lo han despertado son de Luna, Neville y Ginny, que están tomando café en la cocina y hablando sobre alguna cosa, el colegio, según alcanza a captar Drew.

Ginny deja de reír repentinamente cuando lo ve a través de la barra de la cocina, es incapaz de hacer otra cosa que mirarlo y sonrojarse en esos momentos, incluso suelta su taza de café sin darse cuenta.

-Buenos días-. Drew saluda tranquilamente a todos.

Luna y Neville responden al saludo mientras Drew también se sirve café y echa mano del plato de galletas que han llevado los invitados; la pelirroja sigue sin dejar de sonreír como esperando a que Drew haga otra cosa, pero él simplemente toma un banco y espera a que los otros reanuden la conversación.

-¿Te despertamos? –Se interesa Luna-, lo sentimos.

-No pasa nada-, Drew se encoje de hombros un poco-, de todas formas no era un buen sueño-. A pesar de haberlo dicho con aire de broma, al rubio le queda un regusto amargo en la boca que nada tiene que ver con el café "¿por qué no volví?, ¿Por qué no volví por ella?".

Los tres le sonríen condescendientes. Suena un timbre y Ginny al fin parece ella misma cuando se pone los guantes y gira para abrir el horno, del cual emana un delicioso aroma a pan y tocino.

-¡El desayuno! –anuncia pasándoles la charola cerca de las narices. "Un gesto tan de Molly" piensa la rubia evocando aromas parecidos en la Madriguera.

-No se los has contado ¿verdad? –han terminado de desayunar cuando Drew dispara esa frase, por alguna razón sigue muy serio.

-No había tenido op… -Ginny baja la mirada-. No había querido.

-Hazlo –le pide suavemente, poniendo una mano en su hombro en señal de protección-, por favor. Fue lo que acordamos.

Neville y Luna levantan sus cejas al máximo ¿Acaban de escuchar a Draco malfoy decir "por favor"?

Ginny mira fijamente a Drew, juguetea un momento con las últimas bornitas de su plato antes de pasar sus ojos a Neville y Luna, da la impresión de que ninguno respira, justo lo que Ginny no quería: ese ambiente enrarecido.

-¿Cuál es nombre de mis hermanos gemelos? –pregunta por fin dejando ir todo su aire. A nadie le pasa desapercibida la mirada entristecida que intercambian Luna y Neville.

-Fred y George – responde Luna. Mejor darle respuestas concretas, eso les dijo Lois-Mary.

-¿Y cómo esta George? – una lágrima se asoma a los ojos de la pelirroja-. Porque recuerdo… la tumba de mi hermano.

En esos momentos, Drew retira la mano del hombro de Ginny, eso es algo que no le había contado, que recordaba la tumba de su hermano; pero lo que en ese momento lo molesta, es una sensación de culpa con la que pocas veces ha tenido que tratar, como sí él hubiera tenido algo que ver con esa muerte.

-George está bien –Luna amaga una sonrisa-, volvió a la casa de tus padres, reabrió su tienda. Ha estado mejor, claro. Pero está bien.

-¿Mis padres están enojados porque hui? –Ante las miradas atónitas de los otros tres, Ginny siente la necesidad de explicarse más-: Porque hui ¿cierto? Nev, Luna, no hace falta que le oculten, sé lo que hice, sé que estaba muriendo, cuando Drew me encontró…

Drew asiente a Neville y Luna, Ginny ya le había contado de esa certeza de muerte. Aunque siente una rara culpa y la cabeza no ha dejado de dolerle, busca con una mano la de Ginny bajo la mesa y la acaricia. En respuesta ella le sonríe ligeramente, lo que venga a buscarlos después de Luna y Neville, lo enfrentaran juntos.

-No lo están – esta vez, la rubia sí sonríe-, ellos no saben por qué escapaste, uhm… no creo que lleguen a comprenderlo del todo, pero, Ginny, nunca van a dejar de esperarte.

-¿Me buscan?

-Creo que es cuestión de tiempo, Ginny –esta vez responde Neville-, para que se enteren donde estas. Pero sí no quieres, tampoco creo que vayan a obligarte a volver, se alegraran de saber que eres feliz. Porque eres feliz ¿no?

Drew la mira con ansiedad a la espera de su respuesta. Y Ginny percibe el roce de su mano, siente ese consuelo que sólo puede provenir de él cuando se siente perdida, recuerda su voz en el hospital, sus ojos en medio de la tempestad con la que soñaba. Claro que es feliz a su lado, claro que quiere quedarse con él. Su mano se aferra en esos momentos también a la de él.

-Sí. Sí, lo soy.

-¿Cuándo recordaste todo eso, Ginny? –se interesa Luna.

-Después del ensayo de la boda, yo… recordé la boda de mi hermano mayor. Tenías un vestido muy raro –le sonríe a Luna-, y fue un día maravilloso ¿no? Aunque no acabara tan bien, quise quedarme con los buenos momentos. Es raro ¿saben? No recordaba el nombre de ninguno de mis hermanos, pero cuando te he escuchado decir "Fred y George", he sabido en seguida quién de los dos estaba en la tumba que visité. ¿No es todavía más raro?

Luna intercambia miradas con Neville y con Drew. El primero le devuelve una mirada nerviosa, la del segundo es casi amenazadora. Ella los ignora un poco mientras trata de imaginar el revoltijo de recuerdos que tendrá Ginny, se pregunta si puede correlacionarlos a la magia, y claro, también se pregunta si eventualmente, recordara a ese rubio al que ahora se aferra su mano, con su andar majestuoso por el colegio, su gran habilidad en los hechizos avanzados, pero también en las maldiciones, las miradas de odio y los discursos hirientes que tantas veces intercambiaron. Y más importante, sí ese pasado va a importarle.

Finalmente, Luna hace el gesto de espantar criaturas a su alrededor, tan de ella y se alza de hombros con una sonrisa antes de servirse una porción más de torta.

-Quedarse con los buenos recuerdos está muy bien, Ginny. Quédate solo con lo que te haga feliz –le guiña un ojo-, lo demás se acomodará solo.

-o-o-

Esa tarde, Dennis Creevey visita las tumbas de Hogwarts, junto a los últimos dos directores de colegio, descansan ahora muchas de las personas que perdieron la vida durante la Guerra y en especial durante la Batalla de Hogwarts. Tal es el caso de su hermano Colin.

Al enterarse de la noticia, el padre de Colin y Dennis había intentado alejar al hijo que le quedaba de todo aquello; los hermanos habían estado huyendo un tiempo, al iniciar la cacería de los nacidos de muggles, pero al final habían vuelto para la batalla y el mayor había encontrado la muerte. Demasiado para el señor Creevey y para el propio Dennis.

Asustado y triste, Dennis había accedido a alejarse de la magia por un tiempo, perseguido por pesadillas que implicaban la muerte de Colin rodeado de mortífagos en batalla, el muchacho, todavía en edad escolar, había puesto a un lado la carta de la directora Minerva McGonagall quien lo invitaba a retomar sus estudios y a formar parte de la reconstrucción. Dennis se había juzgado incapaz de argumentar cualquier cosa contra el pedido de su padre y se había quedado en casa, ayudando a cuidar a los animales.

Hasta que las pesadillas se fueron yendo y dieron paso al vacío, a las píldoras muggles para inducir sueño y a las fatales mañanas en las que siempre estaba cansado, a pesar de supuestamente haber dormido toda la noche.

Pronto, Dennis fue requiriendo tomar más de una píldora para conciliar el sueño y mucho más que una taza de café para estar alerta en las mañanas. Pronto, su padre comprendió que haber dejado de hacer magia, no reportaba ningún bien a su hijo.

Por eso, cuando Percy Weasley llamó a la puerta, los Creevey lo recibieron; escucharon todos los planes de reconstrucción y reorganización de un mundo al que Dennis en realidad apenas se había asomado y con lágrimas en los ojos, el chico de apenas 15 años que había perdido un hermano en el "mágico" mundo, accedió a darse una oportunidad. Volvería a Hogwarts al terminar el verano de 1999.

Pero antes, había unas cuántas cosas por hacer, como integrarse al grupo de ayuda y por supuesto, sacudirse el ciclo píldoras-café-irritabilidad-píldoras-depresión-píldoras. Para cuando comenzara el verano, Dennis tendría que haber dejado los fármacos por completo para ser readmitido y poder cursar el cuarto año en Hogwarts.

Fue en el grupo de ayuda donde conoció a Mathias Clearwater, un nacido de muggles que se dedicaba a la edición de textos y libros mágicos hasta antes de la guerra y a su hermana menor; Penélope "Penny" que también era su colaboradora. Los hermanos soñaban con llegar a fundar su propio sello editorial, aunque habían pasado un año en Askaban, condenados durante los juicios del Ministerio y después de la guerra no habían editado o recibido siquiera textos para revisión. Ambos pasaban el tiempo leyendo, escribiendo alguna notilla para rellenar en el Profeta y a la espera de una idea.

Un día Dennis llegó a las charlas del grupo con un manojo de fotografías hechas por su hermano, quería hablarles a sus compañeros sobre Colin y no se le había ocurrido un mejor modo que mostrarles la manera en la que sus ojos habían mirado al mundo a través de su lente. Porque todo estaba ahí: las fotografías muggles de cuando eran pequeños niños en la granja de su padre, las primeras fotos mágicas de cada detalle de Hogwarts: cuadros, puertas, remates, chimeneas, plantas, túnicas… las de sus primeros amigos en el colegio, cientos de fotos de Harry Potter y después, las que empezaban a incluirlos a los dos, inseparables después de sus clases, las del Ejercito de Dumbledore y por último, las de la víspera de la batalla.

Los hermanos Clearwater necesitaron ver solo un par de fotos de esas últimas, las que incluían los rostros de los jóvenes héroes del colegio para darse cuenta de que querían editar ese libro: el de la colección de fotografías mágicas de Colin Creevey, quien a sus ojos había sido un héroe al dar la vida por la causa en la que creía, por querer rescatar a un mundo que lo había perseguido y por su sacrificio intentando que su hermano tuviera la oportunidad de formar parte de este y disfrutarlo con todos sus sentidos.

Por eso estaba Dennis esa tarde en Hogwarts, visitando la tumba de su hermano, esperando que a Colin le hubiera alegrado que su trabajo se conociera y que sirviera a otros para comprender lo que había pasado, para poder aprender realmente de aquellas terribles experiencias, asimilarlas y crecer.

Y así, cambiando las horas de insomnio y pensamientos circulares por trabajo, Mathias, Penny y Dennis emprendieron su primer proyecto: Relatos de la resistencia.

Un mes después de haber iniciado la recolección de fotografías, los diseños y formatos de páginas, ya ninguno de los 3 tomaba pociones para dormir, los tres tomaban mucho, mucho café y estaban cansados, pero de ese curioso cansancio que se llega a confundir con satisfacción.

"Espero que estés orgulloso, desde donde quiera que me mires, hermano."

-o-o-

Es una de esas mañanas en las que Harry se arrepiente un poco de no haber vuelto a Hogwarts. La casa del Valle de Godric está reconstruida y casi remodelada por completo, pero de pie en el medio de la cocina, es una de esas veces en que Harry añora compañía.

Al menos debería haber aceptado la invitación de Molly a desayunar, pero a veces es tan difícil mirarla a los ojos, que Harry la rechaza una vez más. Si hubiera vuelto a Hogwarts, al menos podría ver a Hermione, distraerse con alguna cosa por el castillo… pero son solo él y su café, por el momento.

Para su sorpresa llega una lechuza, y no es la que Hermione acaba de comprar, es una lechuza anciana, experta y elegante, probablemente alquilada, que se marcha apenas Harry desprende su entrega de la pata.

Hay dos sobres: el primero contiene una carta de Dennis Creevey, Penélope y Mathias Clearwater, en ella le explican de su proyecto editorial, de las fotografías de Colin y de cómo esperan que el regalo, contenido en el segundo sobre, le guste.

Con curiosidad, Harry abre el segundo sobre. Son fotografías de Ginny en Hogwarts.

Y cuando Harry las mira, se da cuenta de que no es Hogwarts o la compañía en sí, es el regreso de Ginny lo que añora. Harry es consciente de los años que transcurrieron hasta que notó a la pelirroja, pero lo es mucho más de que a partir de ese momento, ya no pudo concebir el colegio sin ella.

La primera fotografía corresponde según la carta a las primeras fotografías que Colin envió a su padre, incluían a todos sus compañeros de clase, en ella se ve a una pequeña Ginny de aspecto frágil y sonrisa temblorosa. Harry se da cuenta de que llevaba entre sus brazos el diario de Tom Rydle y no puede evitar pasar los dedos insistentemente sobre el objeto, aquel que tanto marcó y sigue marcando a Ginny. Y vuelve a preguntarse qué tan culpables fueron ellos de lo que pasó. Y es que, de haber tenido Ginny un amigo real, alguien en quien confiar ¿le habría dado tanto de sí misma a Rydle?

Las siguientes fotos son mucho más alegres: se ve a Ginny ganando la copa de quiditch, o yendo a clases, incluso hay fotos del E.D. Harry sonríe un poco al imaginarse a Colin oculto en algún lugar para lograr ciertos ángulos de Ginny y que probablemente estuviera enamorado de ella. Hay una foto de ella bailando con Luna cerca de la cabaña de Hagrid en la que ambas sonríen mientras giran y se toman las manos, es una foto preciosa, a Harry le gusta tanto que decide ponerla en un marco sobre su mesa de noche, junto a la de sus padres.

En la última fotografía que Harry mira, Ginny desciende por la escalera de la sala común con una túnica de gala, seguramente en el baile de Navidad, sonríe con timidez y hace señas a Colin de bajar la cámara. Harry se imagina a Colin junto a su hermano Dennis, capturando aquel momento a pesar de la cortedad de la pelirroja, poniendo atención a su tierna belleza, se pregunta como él mismo, pasó por alto lo hermosa que lucía la joven esa noche. Haciendo un esfuerzo, Harry puede recordarla al lado de Neville, bailando con él y llegando a poner gestos con algún pisotón, pero no la recuerda quejándose como Padma o Patil hicieron. ¿Y si la hubiera invitado él? ¿Y si al menos le hubiera pedido una pieza? Él era tan descoordinado como Neville, pero le habría gustado tener también un recuerdo así con ella. Tan dulce, tan cálida en medio del invierno, tan ella misma. "Estuve tan ciego." Se reprocha mientras mira una y otra vez el movimiento de Ginny mientras baja por la escalera.

El café se le enfría y se le olvida desayunar ese día, pero cuando Harry al fin pone las fotografías a un lado, se da cuenta que se siente mucho más esperanzado que al inicio. Porque Ginny, de alguna forma está viva, lo puede sentir y seguramente esté bien y es posible que vuelva a verla, ¡él lo hará posible! Y le dirá que la quiere, decide, le llenará el pecoso rostro y la boca de besos, la tendrá en sus brazos y harán que el tiempo perdido no cuente. De alguna forma, Harry está decidido a recuperarla, a no perderse más sonrisas de Ginny. La ha dejado sumergirse mucho y demasiadas veces en la oscuridad. Pero esta vez, Harry mira a esa pequeña y nerviosa Ginny que sostiene el diario-horrocrux en la fotografía y le promete que arreglará todo ese gran problema, que no volverá a dejarla sola, que la va a encontrar y que recuperarán todo el tiempo que han perdido.

-Me tendrás a mí, Ginny. Te juro que me tendrás a mí.

-o-o-

Ginny se despierta entre lágrimas durante varias noches, la mayoría de ellas, cuando Drew la despierta ni siquiera es capaz de recordar lo que estaba soñando, las demás, solo alcanza a referir personas que no conoce, objetos que no sabe cómo describir y lo único que tiene sentido en opinión de Drew: un castillo y sus jardines.

En muchos de los sueños que él tiene también aparece un castillo, incluso los ha soñado yendo juntos en bicicleta por sus terrenos. Pero del resto de personas y objetos, de las habitaciones en las que los techos son como el cielo, de eso Drew no recuerda, así que no puede decirle nada.

En esas noches de pesadilla, Drew se contenta con abrazarla un rato, asegurarle que todo está bien, que existe la posibilidad de que nada sea real, que tal vez sólo sea su mente confundida jugándole malas bromas. Lo repite tanto, que ya casi se convence a sí mismo.

Después de unos días de malos despertares en los que Drew se va a entrenar cansado y Ginny no deja de tallarse los ojos camino al colegio y en las clases, deciden ir a ver a su médico.

El doctor Madden toma nota sobre las pesadillas, la falta de sueño secundaria, la incapacidad de Ginny de unir las piezas y el dolor de cabeza en el que resulta todo aquello; examina a la pelirroja de forma metódica, ordena una resonancia, quiere saber si hay cambios con respecto a los primeros estudios de la joven, los que hicieron cuando despertó.

Mientras realizan los nuevos estudios, a Ginny le dan un frasco lleno de analgésicos y otro con pastillas que ayudan a dormir, por si acaso.

La primera noche después de eso es aún más terrible que las anteriores: Ginny tiene pesadillas y un dolor alrededor de la cabeza que la hace sentir que alguien martillea en sus oídos y que tarde o temprano le hará estallar el cráneo, pero empeora considerablemente cuando Drew lleva los frascos de píldoras, parece ser que la pelirroja nunca antes en su vida ha tragado una y el rubio trata de explicarle, le ayuda llevándole también un vaso de agua… el resultado es que Ginny está asustada, le duele la cabeza y ahora además tiene ganas de vomitar de tanto que ha tratado de pasar pastillas sin buenos resultados.

Frustrado y hasta cierto punto furioso, Drew decide llamar a Luna y a Ashley. La primera llega con Neville en minutos, le prepara un té a la pelirroja en el que deja caer unas gotas de poción analgésica, Ginny en seguida se siente reconfortada.

-Es un remedio de mi madre –le miente Luna a Drew cuando le entrega una botella llena de un líquido rojizo-, sólo pon dos gotas en su té ¡funcionará de maravilla!

Ashley tarda un poco más en llegar, pero trae consigo un pequeño mortero, tritura una píldora para dormir para Ginny y la pone con un poco de agua para que Ginny pueda pasarla. Sin embargo la pelirroja la rechaza, el "remedio" de Luna es tan poderoso que le ha quitado el dolor por completo y ella piensa que ahora será capaz de dormir sin necesidad de otra cosa.

-De todas formas les dejaré el mortero –sonríe Ashley-, me parece que pueden llegar a necesitarlo.

Drew agradece y se lleva el objeto a lavar, limpia el polvo de la píldora y se pregunta por qué el objeto le parece estimado. Siente la necesidad de regresar con Luna.

-Ya sé que no hablábamos mucho en el colegio, Luna ¿pero sabrás de casualidad algo sobre mí además de que no me soportaban?

-¿Cómo qué? –pregunta la rubia alegre; como sí no fuera media noche o cómo si el tono de Draco no fuera tan incisivo o como si Neville no estuviera mirando con ansiedad el frasco etiquetado como "remedio para el dolor Lovegood" (el mejor nombre que se les había ocurrido para poner en la etiqueta en lugar de –poción analgésica-).

-Como… no sé ¿era buen estudiante?

-El segundo mejor de nuestro año – se adelanta Neville.

Ashley sale en ese momento de la habitación de Ginny y les informa que se ha vuelto a dormir, se sienta en la alfombra y Luna le acerca una taza de chocolate antes de retomar la conversación con Drew.

-También eras prefecto y miembro de unas cuantas organizaciones menos agradables.

-Es que yo, el mortero… me ha parecido familiar. Supongo que no es gran cosa.

-¡Vamos! –Ashley sonríe burlona-. ¡Hay de esos en todo laboratorio escolar!

-Y eras bueno –le informa tranquilamente Luna -. Creo que en eso del "alboratorio" sí eras el mejor del colegio, le ayudabas al profesor y…

-¿En serio? –Ashley no puede evitar reírse- ¿Ayudante de profesor? ¿Era así de nerd?

-No creas – Neville también mira a Drew con cierta burla -, también le gustaba acosar a otros estudiantes. Me parece que podrías considerarlo el líder de ese grupito.

-Ayudante de un profesor y acosador de estudiantes –Ashley suelta una carcajada- ¡con razón no te soportaban!

Sí es que es posible en él, Drew responde coloreándose un poco.

-¿Y Ginny? Cuando la veo en la cocina, siempre pienso que la he visto antes así, ¿tiene algún sentido?

Luna y Neville intercambian miradas condescendientes, así que Draco Malfoy aprovechaba la clase de pociones para mirar a Ginny.

-Ginny también era buena en el alboratorio –explica Neville- no tanto como tú, supongo. Pero también era buena.

-¡Tal vez se enamoraron desde ahí! – Acota Ashley alegremente- ¡Pero no lo recordaban! ¿Sería posible?

Neville se ha quedado con la boca abierta al escuchar la pregunta, ni siquiera se ha dado cuenta que una gotita de chocolate ha escapado de sus labios y ya llega a su barbilla. Drew también está mudo, su mente parece haberse vaciado, tiene los ojos fijos en la puerta de Ginny y una expresión indescifrable en el rostro. Luna en cambio parece estar buscándole un sentido real a las palabras de Ashley.

Hasta ese momento, habían creído que solamente Draco Malfoy se había enamorado de Ginny, nunca se les habría ocurrido pensar que en Hogwarts ese amor hubiese podido ser correspondido ¿hubiese podido? Luna se juega el pelo mientras lo piensa.

-No estoy muy segura de que siquiera se llevaran bien –los ojos de Drew dejan la puerta de Ginny existir y se trasladan a los de la rubia, se da cuenta de que no habla con malicia, no lo ha dicho por molestarlo-. Al menos no en público—concede Luna finalmente-, tal vez en sus clases, fuera diferente.

-¡Sí! ¡Tal vez! –Ashley aplaude y se alegra-. ¡Anímate fantasma! –añade poniéndose de pie y preparándose para marcharse-. Estas personas se la pasan diciendo que había conflictos donde vivían, secuestros y otras cosas terribles, tal vez ustedes no eran tan enemigos como piensan, tal vez no podían decirle a nadie de sus sentimientos.

-Sí –Drew solo es condescendiente mientras la acompaña a la puerta-, tal vez…

-De todas formas da igual ahora, porque están juntos ¿no? –el rubio se limita a mover la cabeza afirmativamente. De pronto le preocupa que Ginny vaya a recordar algo muy malo sobre él, no puede si quiera imaginar el qué, pero se asusta, teme que sea tan terrible que lo abandonara.

De vuelta en la sala con Luna y Neville, Drew está inquieto. Ellos también tratan de confortarlo, pero el rubio nota su insistencia en enfocarse en el presente, en su vida desde que llegaron a Chicago, y así confirma lo que ya sospechaba: ellos también piensan que hay algo en su pasado que a Ginny podría no gustarle. ¿Era tan malo? ¿Dañó a alguien? ¿A ella?

Cuando Luna y Neville se retiran también, Ginny sale de su habitación: no ha dormido en todo el rato, desde detrás de la puerta tampoco ha logrado escuchar todo, pero sí lo esencial.

Cautelosamente, la pelirroja se acerca al sofá en el que Drew parece estar clavado. Se sienta a su lado y apoya una mano sobre su pierna, con la otra busca rodearlo y lentamente consigue que él permita el contacto.

-Déjame… Drew, deja que te abrace… -murmura dulcemente y se hace un hueco entre su pecho y su barbilla-. Lo que hayas hecho no me importa ahora, a quien conocí en Chicago, el que me rescató y ha cuidado, a quien quiero… eres tú. El de ahora.

Por toda respuesta, él la abraza con fuerza, hunde la nariz en su cabello y se atreve a buscarle los labios. Y quiere creerle, mientras va acariciándole los labios y percibe las manos de Ginny en su espalda, sujetándose cada vez más fuerte de él.

Drew trata de convencerse de que quien era en Inglaterra no le hizo daño a Ginny o a las personas que amaba, que no ha tenido que ver nada con su hermano fallecido. Al menos espera que así sea.

Esa noche se quedan dormidos en el sofá, ella sobre él. Drew y Ginny Black, juntos de la forma que Draco Malfoy y Ginny Weasley nunca hubieran podido estar, no en el colegio al menos piensa Drew, porque ni siquiera Luna que parece una soñadora los ha podido imaginar.

Lo que no saben, es que a miles de kilómetros de distancia, Dennis Creevey está mirando fotografías del que pudo ser el amor imposible de su hermano y descubriendo un montón de detalles sobre Ginny. Y de pronto, entre esos detalles, descubre a alguien esencial. Dennis, él sí que puede imaginarlos juntos.

-o-o-o-

-o-o-o-

-o-o-o-

¡Hasta aquí! ¡Fin del capítulo 15! xD De una historia que se proyectó originalmente a 5 ja ja ja! Ya se hizo muy larga porque me gustan los detalles en todos lados, pero la trama no se ha perdido y estoy muy muy contenta por haber llegado hasta aquí. ¡Y ustedes conmigo! ¡Gracias por leer!

Y aún más especial agradecimiento a Lynette P. Broderick, Evilies, Ukyryo, The darkness princess, KattytoNebel y Frances Malfoy por sus amables comentarios para el capítulo 14, no tengo las palabras para expresar lo mucho que les agradezco haberse tomado el tiempo de leerme y dejar un mensaje tras más de un año de no actualizar el fic. En esta ocasión han sido unos cuantos meses y espero no volver a desaparecerme por tanto tiempo. Miles de gracias.

No sé si le quedan más lectoras(es) al fic, espero que sí y también les agradezco sí siguen aquí. Me estoy poniendo sensible, lo siento.

Sobre la historia: Creo que es buen momento para analizar la falta de memoria de cada uno de los protagonistas. La de Draco es relativamente simple, su memoria fue modificada mediante magia para salvarlo; la de Ginny no tiene que ver con la magia, por eso sufre y recuerda cosas unos días y otros no, todo porque que ella tuvo un paro cardiorrespiratorio, su cerebro recibió poco oxígeno durante ese tiempo pero todo sigue ahí, esperando a reconectarse, sólo necesita completar el rompecabezas, y lo hará (creo).

xD

Para dudas, quejas, críticas, saludos, comentarios y lo que quieran, estoy siempre al alcance de un review, o el grupo de Facebook "Drynny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido!, o si están en el grupo de whatsapp que surgió de ahí, o en tumbrl como "drasary".