Capítulo 4: Se Desbarata la Vida en Céfiro y en Mundo Místico
Lucy abrió los ojos, su cabeza le dolía mucho — ¿Dónde estoy? — se preguntó mientras cerraba sus ojos y hacía un poco de memoria de lo último que había hecho.
—Lucy… te necesito… si me escuchas por favor respóndeme.
—¿Eh?
—Búscalas, ustedes son las únicas que pueden hacer algo por Céfiro.
La pelirroja miró confundida todo lo que la rodeaba — ¡y quien dijo que para luchar yo las necesito a ellas! ¡Soy el pilar!— exclamó en un momento en el que se salió de control —. ¡Tontas, malas amigas! ¡No las necesito, yo puedo sola con esto! — Lucy se levantó molesta, indignada, pero con el paso de los minutos se fue calmado, no por más que lo intentaba no podía odiarlas —. Sé que no soy la única… — dijo mientras se acercaba a su computadora y la encendía — Céfiro es un tema que ninguna de nosotras podrá olvidar jamás.
—¿Te levantaste de mejor ánimo?— le preguntó Lulú mientras se recargaba en puerta.
La rubia respiró profundo y la volteó a mirar —no estaba de mal humor ayer Lulú, solo necesitaba tiempo a solas — contestó desanimada.
—¿Por qué no me cuentas que es lo que te pasa?, se supone que entre tú y yo no hay secretos hermanita.
Anaís cerró sus ojos al escuchar lo último, vaya que sí existía una infinidad de cosas que no sabía su hermana, pero es que como iba a explicarle todo lo referente a su viaje a otra dimensión, sobre su misión como guerrera mágica del viento, sobre todas las aventuras y desventuras que vivió allá, como explicarle sobre su "relación" con el príncipe de ese planeta. No podía y no debía o de seguro terminaría internada en una clínica de reposo declarada loca.
—Anaís, dime una cosa — Lulú se sentó en la cama y la miró fijamente.
—¿Que necesitas?
—Todo esto es por Lucy y Marina, ¿verdad?
—Cla-Claro… que no — contestó nerviosa desviando la mirada.
—Ay hermanita porque no me cuentas bien que fue eso tan grave que te hicieron ellas.
—Simplemente me di cuenta que cada una tenia diferentes formas de pensar y de ver la vida. Lucy es muy fantasiosa y cree que con sólo desearlo todo se va a hacer realidad, en cuanto a Marina… es la personas egocéntrica, no le importa las demás personas, es bastante… egoísta.
….
—Alo, buenas tarde, ¿sería tan amable de comunicarme con Marina?
—¿Quien la llama?
—Anaís Hououji.
—Este… la señorita Marina se encuentra muy ocupada y no puede atenderla.
—Y volvemos a lo mismo, esta es la cuarta vez que me dicen lo mismo — se dijo mentalmente con tristeza. Su amiga llevaba semanas evadiéndola, inventando infinidad de excusas —. Muy bien sería tan amable de decirle que se comunique conmigo tan pronto como pueda.
—Por supuesto no hay ningún problema, yo le diré.
—Muchas gracias que pase buena tarde —colgó el teléfono y se sentó en su cama, sus peores temores se estaban haciendo realidad —. Si una de nosotras se va, ¿qué va hacer de todo esto? — se preguntó mientras se limpiaba las lágrimas, el simple hecho de pensar que nunca podría volver a Céfiro la aterraba. Si bien era cierto que no habían podido ir aun guardaba la esperanza de que pronto lo lograrían.
….
—Pero y si estaba ocupada, tú no puedes culparla — dijo encogiéndose de hombros.
—Es que luego fue peor…
….
—¿No se suponía que hoy tenías que acompañar a tu madre a no sé dónde? — le preguntó Anaís al verla salir de una tienda.
—Sí, ya voy para allá — contestó nerviosa. Detestaba que la descubrieran diciendo mentiras y más Anaís, quien parecía darse cuenta de cuáles eran sus verdaderas intenciones y motivos que la llevaban a comportarse de esa manera.
—Marina creo que tú y yo tenemos algo importante de que hablar — señaló seria.
—No seas paranoica, ya he de imaginarme sobre qué y déjame decirte que no es nada de lo que estás pensando, yo solo ando ocupada con cosas de mi familia — dijo intentando convencerla —. Te prometo que luego tendré suficiente tiempo para ustedes y claro que vamos a volver a Céfiro eso no lo dudes —indicó con un evidente sarcasmo, cosa que sorprendió a la rubia —. Adiós amiga — se despidió acercándose y dándole un beso en la mejilla dejándola aún más confundida y dolida a la guerrera.
….
—Es normal que la gente se aburra de hacer lo mismo, ese plancito de ustedes de ir a la Torre de Tokio a mirar el hermoso paisaje de la ciudad y hablar, tarde o temprano cansa, ustedes parecían obsesionadas con ese lugar, yo creo que todo el mundo ya las reconocía. Por cierto, ¿por qué amaban tanto ese lugar? ¿Qué es que había algo muy interesante allí?
Anaís se limitó a suspirar mientras tomaba asiento en el escritorio y encendía su computadora.
—Todo va a estar bien no te preocupes, tal vez ellas no debían permanecer más en tu vida. Anaís, tú sabes que yo estoy siempre para ti — indicó abrazándola —. Te quiero mucho.
—Y yo a ti —afirmó sonriendo.
—Bueno hermanita como no quisiste contarme nada entonces será mejor ir a arreglarme, tengo una cita con un amigo, nada importante pero igual…— sonrió y se dirigió a la salida.
Una vez sola se dispuso a revisar su correo, algo que inusualmente hacia debido a los constantes mensajes de Lucy, preguntando y diciendo cosas que aunque lo negara le dolían. A pesar de eso se atrevió a revisar el contenido de los mensajes, sintiendo que cada una de las palabras eran como una puñalada. Lucy no había perdido ni media esperanza de recuperar su amistad y de volver a Céfiro.
La mirada de la guerrera cambió radicalmente al ver el último mensaje de su "amiga", el cual era totalmente diferente a los demás, en el no le preguntaba nada, no había un saludo amistoso, ni mucho el usual "te extraño y quiero amiga no lo olvides nunca", no nada de eso. Anaís totalmente confundida movió su cabeza levemente y retomó la lectura del mensaje.
Te necesito, así me odies, así no quieras saber de mí, esto es algo de fuerza mayor, algo que jamás imaginé… Anaís, yo sé que tú lo sientes, no sé porque pero sé que no soy la única con este terrible presentimiento. No te pido que seas mi amiga, ni que pretendas serlo, sé que hiciste lo que creíste conveniente y no quiero ni mucho menos me interesa meterme en tus decisiones… esa es tu vida y cada una de las cosas que haces quedan en tu conciencia.
Anaís no quisiera decirte esto créeme, no quiero que suene a chantaje ni nada de eso pero si esto llega a ser verdad, si eso que sentimos es cierto tú sabes quien estaría en peligro… ¿no es así?
Ojala que analices la situación detenidamente y pienses en qué hacer.
Cuídate y espero que este bien.
Att: Lucy Shidou
La rubia no pudo contener sus lágrimas, no sabía que pensar, las palabras de Lucy le habían llegado, entendía a qué se refería y eso la asustaba terriblemente, el que Lucy el ex pilar la persona más importante en Céfiro sintiera lo mismo era algo preocupante.
—Si es cierto, esto que siento si es cierto… Paris esta…
Era triste ver a Céfiro así, una vez más bajo esas condiciones, todas las aldeas estaban destruidas y solas, de los bosques era contados los que aún permanecían en pie, la topografía de Céfiro había cambiado en tan poco tiempo. Podía ser cierto que ya no existiera el sistema pilar pero al darse cuenta de la triste realidad, al ver a sus salvadoras convertidas en sus enemigas y saber que ellas llevaban la ventaja, había acabado con el ánimo y las ganas de luchar de los habitantes.
¿Cómo luchar en contra de las que había hecho tanto por ellos? ¿Cómo tratar de destruir a la que se creía seria la futura soberana de Céfiro? ¿Cómo luchar en contra de la persona que la corona había elegido para convertirse en el pilar? ¿Cómo destruir a la persona que había sido su primer amor, la razón por la que había decidido crecer? Ascot no paraba de torturarse una y otra vez con ese tipo de preguntas, no quería ser débil, no debía.
—Lucy… — lloró una pequeña que se encontraba en la entrada de la cueva.
El hechicero la volteó a mirar saliendo de sus pensamientos — ¿te encuentras bien pequeña?
La niña se limpió lágrimas mirándolo — estamos perdidos… ¿cierto?
Ascot se aproximó y se arrodilló — ¿cómo te llamas pequeña?
—Mi nombre es Lira — contestó en medio de sollozos —. Vamos a morir… Lucy... ella no puede ser mala… ella no pudo haber hecho esto ¿verdad que ella no es la culpable de esto?
Cerró los ojos se sentía igual que la pequeña, confundido y aterrado.
—El señor Latis… él va a ayudarnos, yo lo sé.
El ojiverde respiró profundo y bajó la mirada — maldita pesadilla porque no termina — dijo mentalmente —. No te preocupes todo va a estar bien, a ti no te va pasar nada, tanto Latis como yo vamos a protegerte — sonrió —. Te doy mi palabra.
—Tú pareces ser una buena persona, por eso voy a creerte — comentó se acercándose y sonriéndole —. Gracias Ascot — la pequeña se lanzó a sus brazos y lo abrazó con fuerza.
—¿Cómo vas Zaz? — preguntó el comandante.
—No te preocupes Geo ya logré encontrar cual es el daño en los sistemas de la nave.
—Por favor Zaz no tardes en repararlo, Céfiro nos necesita, la situación del planeta es grave — dijo mientras miraba las imágenes en el monitor —. Algo muy malo debió haber ocurrido, no logro comunicarme con el castillo.
Geo apretó sus puños…
….
—Ya todo está listo Latis no tienes nada de qué preocuparte — señaló sonriendo —. En un par de días podrás ver a Lucy.
Latis trató de ignorar el comentario pero una pequeña sonrisa se dibujó, no podía evitarlo había anhelado tanto ese momento.
—¡Por favor señorita cálmese! — gritaron al otro lado de la puerta —. No puede ver al comandante sin ser anunciada — golpes y disparos se escucharon.
—Lo siento de verdad pero esto es algo importante y no puedo esperar.
Tanto Geo como Latis voltearon a mirar a la puerta.
—¡Deténgase!
—Perdón.
Sin alcanzar a hacer algo una fuerte explosión hizo desaparecer tanto la puerta como parte de la pared.
—¿Pero qué significa esto? — preguntó Geo abriéndose paso entre el humo.
—Yo siento mucho haber hecho —una mujer de cabellera rubia que iba recogida en una cola, ojos marrones, vestida de naranja apareció de la nada.
—¿Presea? — Latis se aproximó —¿Qué estás haciendo aquí?
—Latis que bueno verte… Céfiro te necesita, Guru Clef a tratado de comunicarse con ustedes pero ha sido muy difícil — dijo en medio de un ataque de nervios.
—Sera mejor que se calme —indicó Geo molesto por lo que la armera había hecho.
—¿Que está sucediendo? ¿Cómo están todos… las guerreras mágicas? — la miró confundido.
—No sabemos bien que está pasando pero Céfiro ha sido atacado en varias ocasiones, tanto Guru Clef como la guerreras mágicas no han podido dar con el enemigo. La situación es preocupante, las personas no quieren que ni Lucy, ni Marina, ni Anaís los ayuden, es como si las odiaran, es algo muy raro. Guru Clef no sabe que vine hasta aquí, pero es que las cosas se están saliendo de las manos
….
El comandante respiró profundo
….
—Latis es mejor que esperen hasta mañana — dijo Geo mirando al espadachín y luego a Presea —. Esta jovencita está todavía muy nerviosa, es mejor que pasen la noche aquí y mañana bien temprano si quieren nosotros podemos llevarlos.
—Gracias Geo por el ofrecimiento pero no es necesario nosotros podemos solucionar esto, mañana partiremos a Céfiro.
Presea afirmó con la cabeza.
—Muy bien — el comandante se acercó a la armera —. Sera mejor que vaya a descansar, en un momento Zaz la llevara a su habitación.
—Siento mucho el daño que cause en su nave, pero es que era algo urgente y sus guardias no querían dejarme pasar.
—No se preocupe — dijo serio dándole la espalda —. Por cierto si no estoy mal usted es la jefa de artesanos de Céfiro —indicó deteniéndose y mirándola.
—A si es.
—Ya veo así que usted es la persona que iba a viajar con nosotros luego de la ceremonia de bienvenida —señaló mirándola de arriba hacia abajo, quedando más que encantado con las cefiriana.
….
—Geo, Geo… ¡¿me escuchas?! — grito Zaz.
—Eh perdón ¿qué me decías?
—¿Otra vez estás pensando ella? — Zaz comenzó a reírse —. Todavía quieres seguir negándolo, Geo estás enamorado.
—No estoy enamorado, solo me parece una mujer hermosa e inteligente, la verdad es que eso no importa, ¿qué era lo que me decías?
—Ya falta poco, en un par de horas podremos despegar.
—¿Te sientes mejor?
—Sí, gracias — contestó una pálida y temblorosa Marina.
—Pero que fue lo que te paso, estabas perfectamente, te encerraste en el baño y saliste peor de lo que estas, casi pierdes el conocimiento.
—Sí, yo sé — respiró profundo, sus nervios seguían algo alterados.
—Sera mejor que le diga a papá que la cena de despedida se haga aquí.
—No espera, yo estoy bien sólo fue algo momentáneo… me sorprendió lo que me dijiste y eso mezclado con que no… no he comido bien este día me afectó — indicó intentando no preocupar a nadie más.
—No lo sé.
—Por favor prima no le digas a nadie sobre esto, yo estoy bien te lo juro, no me hagas pasar mi último día aquí encerrada, ni que vengan doctores ni nada que se les parezca — le suplicó la guerrera poniéndose de pie evitando a toda costa que se notara su debilidad.
—Está bien, espera aquí — la prima de Marina se dirigió a la salida dejando a la peliazul sola.
Un profundo desesperó la invadió por completo, no podía seguir con eso, siempre fingiendo, había hecho hasta la imposible por sacar de su vida todos los recuerdos, todas las cosas que pudieran hacerla recaer pero no lo había conseguido, la imagen de Guru Clef no paraba de darle vueltas y esas palabras que había escuchado de parte de él en el sueño se repetían en su cabeza.
—¿Por qué? — Marina se dejó caer al piso y comenzó a llorar —. Me dueles… me dueles mucho… me duele el haberte conocido, el haberme permitido sentir esto, me duele ser quien soy y darme cuenta que así lo anhele lo desee nunca voy a dejar de ser lo que soy para ti… pero lo que más me duele es el saber que nunca nos vamos a volver a ver Guru Clef — abrazando sus piernas se dejó llevar por todos sus sentimientos —. Te amo tanto… quisiera que estuvieras aquí.
….
—¿Por qué haces esto? — le preguntó totalmente fuera de control Anais.
—¡Que te importa! — gritó volteándola a mirar — Ya basta Anais abre los ojos y piensa… ya no vale la pena nada, olvídalo ¡por favor!
Era la tercera vez que peleaban en la semana, su desespero, rabia y desilusión iban en aumento, no aguantaba más, se acercó a quien "parecía ser su amiga" y con todas las fuerzas la abofeteó — ¡deja de ser así! — Exclamó en medio de sollozos —. ¿Por qué te volviste de piedra? ¿Ya no sientes o qué? ¿Nunca te has dado la oportunidad de amar?
….
—¡No! — Marina apretó sus puños — ¡tonta! ¿Era muy difícil entender que no quería que me preguntaran nada? No todos vivimos un cuento de hadas — dijo mientras se limpiaba las lágrimas.
….
—Somos amigas y no importa lo que pase nos témenos — Lucy sonrió mientras miraba a cada una de sus amigas.
—Nunca lo dudes — Marina correspondió la sonrisa de la pelirroja —. Y como muestra de eso les traje un pequeño regalo —la guerrera buscó rápidamente entre sus cosas —, espero que les guste — dijo mientras les mostraba tres collares, cada uno con un mensaje "Mejores Amigas"
—Marina esta hermoso — señaló Anais tomándolo —, gracias amiga — dijo mientras la abrazaba—. Te quiero mucho.
….
La peliazul se levantó y se dirigió a la ventana —¿cómo será la vida de ellas ahora? ¿Lo habrán logrado superar? ¿La palabra Céfiro significara algo todavía?
Lucy se miró por última vez en el espejo, su estado anímico había cambiado un poco, tenía serias sospechas de que tanto Anais como Marina aparecerían pronto.
—Bueno creo que lo mejor será salir a distraerme con algo — dijo dándose la vuelta sin percataste que el medallón que siempre llevaba colgado en cuello cayó al suelo desportillándose.
El fuerte sonido la hizo detenerse y mirar al suelo —no… no… —como si se tratara de un presagio la pelirroja comenzó a temblar, se puso pálida y su mirada mostraba un temor que jamás había imaginado sentir — Latis… — no pudo contener su angustia — esto no puede estar pasando.
—¡Lucy! ¡Lucy!? ¿Me escuchas?
—Latis… no puede ser… — el ex pilar abrazó sus piernas y comenzó a llorar y a gritar —. ¡Por favor! ¿Qué tengo que hacer para ir a Céfiro?
—Lucy…
La guerrera se quedó quieta mirando a su alrededor — esa voz… esa voz es de… ¿Rayearth?
—Mi niña…
—Rayearth eres tú, no puedo creerlo, ¿do-dónde estás? — preguntó confundida.
—Mi niña estoy en otra dimensión, no sabes cuánto me alegra poder comunicarme contigo.
—¿Rayearth qué está pasando?
—No tengo mucho tiempo, quisiera explicarte la situación pero ha sido muy difícil lograr esta comunicación, sólo te voy a decir que Céfiro te necesita más que nunca.
—¿Qué? ¿Cómo están todos? ¿Cómo está Latis? ¿Está bien? ¿Le paso algo? Por favor Rayearth no me digas que le pasó algo malo —el corazón de Lucy empezó a latir a gran velocidad —¡Rayearth contéstame por favor! ¡Rayearth! — angustiada lo llamó hasta más no poder, pero la voz del genio no se volvió a escuchar.
—¿Mal? ¿Céfiro? Latis? — dijo mirando el medallón —Marina... Anais… ¿Dónde están? — la pelirroja se encontraba en un especie de trance, su entorno había dejado de existir. El sólo imaginarlo, la volvía loca.
—Creo que lo conseguí — señaló dejándose caer en el césped.
—¿Enserio?
—Déjame Midori — Luz intentó cerrar los ojos.
—Eres patética, deberías morirte ya —la mujer rubia de largo cabello, ojos verde oscuro, mirada penetrante y fría sonrió.
—Ni Aoi ni tu no van a conseguirlo, yo tal vez muera aquí pero ellas van a volver y entonces la historia será distinta.
—Sabes que tus palabras no importan mucho, ellas no van a volver y si vuelven... pues ha de ser muy triste ver todo esto.
—¿Por qué estás tan segura de eso? — le preguntó fijando su mirada en la de ella.
—Porque yo sé lo que Anais piensa — contestó segura
Luz se llenó de furia, odiaba lo sínica que era su "compañera" y con la poca energía que tenia se preparó para atacarla — jamás te voy a perdonar por esto, no tenías por qué matar a Latis, él ya estaba bastante mal.
—¿Y entonces tenía que esperar a que tú acabaras con él? No lo ibas a hacer nunca, te cambiaste de bando Luz, ese fue tu error.
—¡Cállate! ¡Flecha de Fuego!
—¡Ya! Dejen de jugar — una mujer de larga cabellera azul intensa que iba recogida en una cola, ojos azules, apareció deteniendo el ataque —. Desgraciadamente lo que está diciendo esta estúpida es cierto, logró comunicarse con Rayearth el genio de Lucy — indicó mirando con desprecio a Luz.
—¡Que! Pero…
—No digas nada — la peliazul levantó sus mano callándola.
Esa era quizás la diferencia más clara entre las verdaderas guerreras mágicas y este trio, aquí no era Luz la líder sino Aoi el alter ego de Marina, una mujer fría, calculadora, segura, decidida, manipuladora, que no conocía la palabra temor. Características que le habían permitido engañar y posteriormente acabar con Guru de Céfiro.
—No podemos acabar con ella, no hasta que nos diga que fue lo que hizo.
—¿Qué?
—Sólo necesitamos saber cómo hizo para comunicarse con Rayearth, para así nosotras hacer lo mismo con Ceres y Windom.
—Por favor Aoi, no sigas con esto, no te bastó con haber matado a tanta gente inocente, ya has acabado con la vida de Marina, mataste a sus amigos, a la persona que ama. ¡Por favor detente! — Luz intentó hacerla entrar en razón, no quería estar en contra de ellas, eran sus hermanas al fin y al cabo.
—A si claro, eso es terrible, pero sabes no me importa — señaló riéndose —. Sabes que eso no funciona conmigo. Tú eres débil yo no, a diferencia de ti, yo no me dejo convencer por nadie. Mejor dinos que hiciste.
—Jamás, ustedes los quieren para terminar de suplantarlas, los quieren para terminar de acabar con todos.
—Aoi mátala ya, eso lo podemos averiguar después, ya hemos terminado con las personas que más estorbo podían llegar a ser.
La mirada azulada se volvió aún más seria y fría —¡Cállate tonta! ¿Que no te das cuenta de la situación? Lucecita va a hacer que ese trío de estúpidas se reúna, Rayearth va a facilitar la comunicación con los otros genios y van a volver no sé cómo pero lo van a conseguir, al fin y al cabo la pelirroja esa es el pilar de aquí. Otra cosita querida tengo serias sospechas de que Guru Clef no está muerto.
—¡Que!
Hola! bueno aquí les dejo este capitulo espero que les halla gustado, la verdad es que no pensé actualizar sino hasta el otro fin de semana aunque todavía les debo un capitulo de mi otra historia y no pareció, mejor para la otra semana (si es que doña inspiración se queda conmigo) termino el capitulo y actualizo La parte que me hacia falta.
Les agradezco a todas mis lectoras por leerme y claro por sus lindos reviews y mensajes, significa mucho para mi esto.
Al grupo de locas que les encanta llenarme el correo con comentarios en el face, chicas las quiero gracias por hacerme reír tanto, Nancy gracias por tu linda amistad :D Fuu&Ferio hasta el fin de los tiempos. a Antitos le ganaste a las clemis que he conocido y lo que dice Nancy es cierto tienes clemitis jajajajaja, me caes muy bien. a Jessica otra clemi aish de verdad que fue un gusto conocerte y pues a Olivia amiga te espero aquí hasta el día que puedas estudia mucho que tienes a un fiel lectora :D que no te va abandonar.
Bueno ya no siendo mas me despido no sin antes desearles buena suerte en todo. Saludos.
Lina
