Capítulo 6: El Final de una Historia

—Latis abre los ojos — le pidió mientras se acercaba.

El espadachín malherido abrió los ojos — ¿eres Guru Clef?

—Vamos Latis todavía no te ha llegado la hora — dijo con seriedad.

—No, eso lo sé — como pudo se levantó —, no necesito preguntar cómo es que estas vivo porque siempre lo supe.

—Estoy aquí de milagro — el mago cerró los ojos —, Latis la situación no está nada bien y se va a poner peor. Por lo que siento Ascot y Ráfaga están vivos, pero no sé qué paso con Presea, Nikona y Caldina, el castillo fue destruido y tenía la esperanza de que se hubieran salvado — Guru Clef fijó su mirada en el espadachín —. Dependemos una vez más de ellas y no sé cómo llamarlas.

—¿Por qué paso esto?, recuerdo que Lucy y Luz se habían unido.

—Si eso es cierto, pero hace un tiempo…

….

Guru Clef llegó a su habitación cansado, había sido un día muy duro explicándole a Paris algunas de sus funciones como futuro soberano de Céfiro.

—Creo que por fin puedo descansar — dijo mientras se recostaba en cama y cerraba los ojos.

—¡Céfiroooooooo! ¡noooooo!

Guru Clef abrió sus ojos confundido y sin pensarlo se transportó al cuarto de la corona, en aquel lugar ya no existía el símbolo del pilar, en su lugar se encontraba símbolo de las guerreras mágicas. Lucy podría haber sido escogida como pilar, pero al eliminarlo y como muestra de la gran labor que habían hecho las niñas del mundo místico, ese símbolo permanecía como símbolo de unidad, de paz y de equilibrio ante todo. Gracias a las guerreras mágicas Céfiro había encontrado su equilibrio, ¿la manera de vivir por sus propios medios?

Una vez estando ahí el gran Guru pudo notar que el símbolo no emitía la luz que acostumbraba a emitir.

—¿Que está pasando? — preguntó preocupado.

El extraño fenómeno duró pocos segundos, luego continuo como si nada.

Guru Clef cerró sus ojos y concentró todo su poder tratando de comprender que era lo que había sucedió pero por más que lo intentó no encontró explicación para tal fenómeno.

….

—¿No volvió a suceder?

—No. Yo estuve investigando, todos los días iba y miraba si algo así ocurría pero no, luego no le di más importancia, pensé que ese fenómeno se debía que ellas habían intentado volver y algo les había salido mal, creí que aún no estaba del todo listas para regresar y que a eso se debía — comentó tocándose la cabeza —, pero Latis a mí me pareció extraño y a la vez me emocionó tanto verlas de nuevo.

—¡Malditas!

—Latis, ¿qué pasó con Paris?

El espadachín bajó la mirada

….

Latis, Lucy va a venir te lo juro — Luz tomó la mano del espadachín—, no te mueras — le dijo mientras se acercaba —, no la abandones — la pelirrosa deposito un pequeño beso en la frente de Latis —. No… no… ¡no te mueras Latissssssssss!

Luz lloró y lloró desesperada mientras lo llamaba pero el espadachín no respondió a ninguna señal. Se encontraba tan concentrada que no se percató de nada; un fuerte ventarrón pasó y la figura de una hermosa mujer apareció justo detrás de ella.

—¿Estas… estas llorando? — le preguntó dándose la vuelta.

Latis intentó abrir los ojos — esto no puede ser, ¿ella es? — pensó mientras permanecía inmóvil.

Luz se limpió las lágrimas y la enfrentó —¿qué estás haciendo aquí?

Midori sonrió —no me digas Luz que llorar por él — indicó señalando al hermano de Zagato.

La pelirrosa desvió la mirada —, por favor vete de aquí, no te metas en mis asuntos, encárgate de hacer tu trabajo.

—!Oh! —la rubia fingió hacer cara de sorpresa —, tan tierna que eres. ¿Tú enserio crees que lloré o tuve algún tipo de compasión? — Midori no aguantó la risa —, mi querida y dulce Luz déjame decirte que el principito aquel, que si estaba lindo y aguantaba para lo que fuera, dejó de vivir hace un rato.

—¡Que! — exclamó abriendo los ojos.

—¡Que! Eso no puede ser verdad — pensó el hermano de Zagato.

—Sí, fue lo más de tierno, él tenía la esperanza de su amada Anais recapacitara y no lo matara. Eso sí es amor — se encogió de hombros —, pero bueno que se le va a hacer.

….

—Paris no corrió con la misma suerte que nosotros — señaló apretando sus puños.

—¿Qué pasó con Luz?

….

—Eres muy cínica — la enfrentó Luz.

—Sí, ¿y qué piensas hacer al respecto, cobarde? — Midori se cruzó de brazos.

—¡Flecha de Fuego!

—¡No seas estúpida! ¡Viento de defensa!

El ataque de Luz fue detenido con facilidad.

—Estas muy débil, tus ataques no significan nada para mí — afirmó sonriendo —¡Tornado verde!

—Basta… ¡bastaaaa! — gritó antes de ser golpeada y enviada fuerza contra unas rocas.

El alter ego de Anaís suspiró satisfecha.

—Era un estorbo — dijo mientras se acercaba al espadachín —. Creo que yo tendré que terminar con esta labor —indicó sonriendo maliciosamente mientras miraba hacia donde estaba Luz inconsciente, luego dirigió su mirada a Latis y se acercó — que disfrutes de tu nueva vida — le susurró acercándose y depositando un pequeño beso en los labios del espadachín —¡Huracán verde!

….

—No cabe duda que es todo lo contrario de Anaís — señaló el mago.

—Esa niña es un peligro y es muy fuerte, supongo que el alter ego de Marina es igual, ¿o no?

Guru Clef respiró profundo y desvió la mirada — mejor hablemos de otra cosa.

Latis lo miró sorprendido— está bien, pero y entonces, ¿qué es lo que vamos a hacer?

El mago apretó sus ojos —por el momento nos vamos a quedar aquí, necesito descansar, no tengo fuerzas, si me encuentro con Aoi no podré hacer nada.

—Guru Clef, ¿por qué me preguntaste por Luz?

—Porque creo que de las tres es la más confiable, ella está intentando comunicarse con Lucy para que regrese, yo la ayudé para que se comunicara con Rayearth.

—¿Estás hablando enserio?

—No sé cuál sea su plan realmente, pero yo sé que si ellas se enteran de lo mal que estamos regresaran, Lucy lo puede hacer. Nosotros no podemos hacer nada, si las destruimos sería algo grave para ellas, yo no quiero que le pase nada a Marina.

—¿Te enamoraste? — le preguntó mirándolo.

—Ella es mi punto débil — contestó cerrando sus ojos —, Latis por favor déjame descansar, llevo no sé cuánto tiempo huyendo y escondiéndome, no tengo fuerzas.

—Por favor Lucy aparece, te necesito, te extraño… te amo — murmuró.


—Yo no sabía que esto iba a pasar Anaís, te juro que si hubiera imaginado que todo eso te iba a impresionar de semejante manera no te hubiera llevado a la torre — dijo abrazándola —, perdóname por favor.

—Ya estoy bien, no te preocupes — la rubia intentó calmarla mientras miraba la torre frente a ella.

—Pero es que sentí mucho miedo, por favor prométeme que no vas a volver a subir a ese lugar — Lulú se limpió sus lágrimas.

—Sí, yo no voy a volver a subir — le mintió sonriéndole. Ahora más que nunca debía ir a la torre de Tokio y por más difícil que fuera tendría que reunirse con sus otras dos compañeras.

—Hermanita te quiero mucho — se aferró a la rubia con todas sus fuerzas.

—Aja… — dijo sin prestarle mucha atención —Volver… ayudarte… por ti iría hasta el fin del mundo — pensó con una seguridad que la asustó.


—¡Maldita sea! — exclamó Midori —, eso lo vamos a ver, yo no soy tan fácil de vencer mi querida y bella Anaís, nos vamos a tener que ver cara a cara muy pronto — comenzó a reírse —. Por mi puedes hacer lo que gustes al fin de cuentas yo hice lo que tú no. Y así grites, patalees Paris no va a regresar.


—Vamos amigo — dijo Ascot acercándose a una de sus creaturas —, me acompañaras a desmentir a todo el mundo con respecto a Marina.

—¡Ascot! — llegó corriendo Ráfaga —, por favor no hagas una locura.

—No te metas en mi vida — le pidió volteándolo a mirar —. Yo veré lo que hago… quiero venganza.

—A mí no me tienes que decir mentiras. No eres una persona mala, no estás buscando eso.

—Entonces déjame tranquilo, yo necesito comprobar por mí mismo que todo lo que dicen es verdad. Ya no la amo pero aun así no puedo estar tranquilo. ¡Ráfaga largo de aquí!

—Yo de verdad lo siento pero… — el esgrimista sacó su espada y se colocó en posición de pelea — no voy a permitirlo.

Los ojos verdes de Ascot se abrieron mirando la espada de su amigo —, ¿vas a atacarme? ¿Qué clase de amigo eres?

—Sé que Caldina estaría decepcionada de ti si te viera actuando sólo con el corazón y no con la cabeza. No me estas dejando otra alternativa — indicó fijando su mirada en la del hechicero.

—Y tienes pensado atacarme, cuando fuiste tú el que la decepcionó, la dejaste sola Ráfaga, rompiste una promesa.

….

—¿Te vas? — preguntó al ver cómo salía Ascot de su habitación.

—Ráfaga necesito pensar muchas cosas — respondió volteándolo a mirar —, no sé cuánto tiempo voy a demorar, todavía no sé si regrese para ser más claro, por eso quiero encargarte a Caldina, ella te ama mucho. Por favor Ráfaga te pido que no la abandones nunca, si algo llegara a pasar por favor prométeme que vas pensar primero en ella.

….

—No lo hiciste, sabiendo que Guru Clef no se encontraba en el castillo y que por obvias razones no estaba protegido — Ascot miró a su alrededor —. A mí no me interesa vivir en un mundo así, ya no me queda nada, por favor Ráfaga déjame seguir con el destino que he escogido.

—Yo…

—Gracias por tus enseñanzas Ráfaga, tú al igual que Guru Clef, Latis y Paris, me enseñaron a ser valiente, a no rendirme tan fácilmente, me dejaste ver que tenía mucha más fuerza de la que hubiera imaginado. Gracias a todos ustedes terminé de entender que era una familia —el ojiverde respiró profundo —, es hora de que enfrente mi destino. Suerte y espero que Céfiro vuelva a ser el lugar que siempre fue — se despidió mientras salía corriendo.

—Ascot… — Ráfaga lo entendía era demasiado frustrante y dolorosa la situación y aunque sentía ganas de derrumbarse, no podía dejar a tantas personas solas e indefensa.


Al abrir los ojos no reconoció nada, todo lo que la rodeaba era blanco y el ambiente destilaba un olor de alcohol.

—¡Ah! qué bien por fin despertarte — dijo una extraña voz.

—¿Do… donde… me en… encuentro? — preguntó tratando de sentarse en la cama.

—¡Oh no! — el extraño se acercó —, es mejor que tengas cuidado, con el golpe casi te rompes la cabeza.

—Mmmm… — un poco pérdida logró fijar su mirada en la del hombre —, pero… — Lucy abrió sus ojos con sorpresa por unos segundos y luego los cerró apretándolos — esto es no es verdad.

El hombre al verla le dio la espalda bajando su mirada con resignación y profunda tristeza.

—Esto es… es imposible porque… — la guerrera se limpió algunas lágrimas que había comenzado a resbalar por su rostro — Águila murió.

—Es mejor que descanses pequeña — dijo dándole nuevamente la cara y sonriéndole —, esto debe ser efecto de todo. Sigue mi consejo y duerme un poco.

—Por favor dime, ¿quién eres tú? — Lucy miraba al sujeto como si se tratara de un fantasma.

El sujeto respiró profundo y guardo silencio mientras pensaba en que contestarle —yo soy… yo sólo soy alguien que casualmente estaba cuando perdiste el control de tus actos y caíste al suelo — indicó con algo de tristeza —. Soy como un ángel que estuvo cuando más lo necesitaste.

—Es increíble cuanto se parece, pero no puede ser él, ¿Águila porque tenías que morir?, te necesito… — pensó mientras sollozaba.

—No llores, no te paso nada malo — la animó —. Espero que no te moleste que haya tenido que revisar tus cosas, ya sabes para avisar a alguien que estabas aquí... Lucy.

El ex pilar mantenía su mirada en el suelo y solo movió un poco su cabeza.

—Tus hermanos no demoran en llegar así que es mejor que yo me vaya —le comentó aproximándose —. Tal vez estés pasando por una situación difícil pero… — hizo una pausa tomándola del mentón — es mejor que confíes en tus habilidades.

—Tal vez si me esté volviendo loca pero… contigo me siento extrañamente tranquila — señaló mirándolo.

El sujeto no pudo evitar sentirse afligido ante el comentario —tú no estás sola Lucy… aquí y en otros lugares te puedo asegurar que tienes a personas que te quieren, que desean verte feliz y que nunca te van a abandonar… —le aseguró buscando entre sus cosas —. Eres fuerte, valiente y puedes con cualquier cosa que se te atraviese— dijo sonriéndole como nunca mientras le entregaba una especie de broche—. Hasta luego… mi querida guerrera mágica — se despidió una vez reunió la suficiente fuerza y aunque sabía que Lucy estaba en medio del shock al escuchar las últimas palabras, no le dio importancia y depositó un pequeño beso en la mejilla de quien había sido su amiga y a quien le deseaba lo mejor al lado de su mejor amigo.


—¡Tontas! Ya déjenme tranquila… no me interesa — Marina dio media vuelta y quedando nuevamente dormida en el sillón.

—¿De verdad está seguro de que esa jovencita se encuentra bien? — le preguntó la azafata al señor que se encontraba al lado de la peliazul.

—Sí, esta muchacha sólo está cansada, no hay de qué preocuparse.

—Pero pensé que usted era en el puesto de la señorita eehh… Ryuuzaki — dijo mirando el registro de los pasajeros.

—Eso no es problema, yo me encuentro bien.

—¡Yo no puedo más, no me culpen de todo! — Marina abrió sus ojos pero no logró levantarse, su cuerpo le dolía bastante — ¿dónde estoy? — preguntó mirando a su alrededor.

—Te encuentras en un avión camino a Tokio — dijo el señor sonriéndole.

—¡Que! ¿Todavía no he llegado?

—No.

—Eso no puede ser verdad, necesito llegar a Tokio ¡YAAA!, es de suma importancia que yo este allá — afirmó con desesperación.

—Por favor señorita Ryuuzaki le pido que tome asiento, todavía falta para aterrizar — le pidió la azafata.

—Pero es que… — Marina apretó sus puños e hizo lo que se le pidió —, esta no era la manera en que pensé que iba a volver a Céfiro, todo parecía tan real… ¿Guru Clef acaso estas muerto? — murmuró viendo por la ventana, sintiendo como esos pensamientos la despedazaban.


Con el corazón en la mano y con leves sospechas que su más querida enemiga se encontraba cerca Ascot miró al cielo y se preparó para lo que él sabía iba a ser el momento más difícil de su vida. El momento en el que iba a poner a prueba sus nuevos sentimientos por la guerrera del agua.

—Este sí que me la dejo fácil después de todo — dijo Aoi mirando al hechicero detenerse —. Hasta donde yo tenía entendió Ascot estaba muy enamorado de Marina — sonrió — ¿y si juego un rato con él y luego lo mato? — se preguntó mientras se acercaba con mucha cautela pero si percatarse que alguien la había escuchado.

El hechicero miró a su amigo y le sonrió.

—Todavía recuerdo cuando conocí a Marina… — dijo colocando una mano sobre su mejilla y cerrando sus ojos intentando traer a su mente ese recuerdo.

….

—No importa lo que pase — le dijo antes de besarlo.

….

Ascot abrió sus ojos y suspiró, no era la primera vez que pensando en Marina llegaba a su mente Tata. Si bien era cierto que entre los dos había pasado algo, nunca se le había ocurrido pensar que se había enamorado, no se atrevía a pensar si quiera que si sus sentimientos por la guerrera del agua habían cambiado se debían a que había descubierto en Tata una nueva oportunidad de amar. El hechicero sólo tenía claro que su amor por Marina no era el mismo, ya no se sentía muerto en vida, no la extrañaba de la misma manera, no sentía que sin ella no iba a ser capaz de seguir.

—Marina…

Aoi sonrió — eres un tonto... prepárate mi querido y tonto amigo — pensó una vez estuvo cerca.

—¡Maldita! Ascot no va a pasar por esto, no voy a permitir que sigan jugando con nosotros — murmuró una voz que se encontraba a unos cuantos metros que el alter ego de Marina.

El ojiverde se levantó de la roca donde descansaba y miró a su alrededor.

Aoi movió sus manos apareciendo una espada y cambió su apariencia por una débil, demacrada y malherida.

—¡Auxilio! — exclamó apareciendo entre las hierbas y dejándose caer.

Ascot volteó a mirar asustado, pero al ver a la chica malherida y "casi que inconsciente" no dudo en socorrerla.

—¡Marina! — gritó corriendo hasta ella — ¿Estas… estas bien? — le preguntó tomándola en sus brazos y olvidándose por completo de todo lo que estaba pasando.

—Me… siento muy… mal — fingió abrir sus ojos mostrándose supuestamente sorprendida al ver al sujeto junto a ella — Ascot… Ascot eres tú… — dijo sonriéndole "dulcemente".

El hechicero correspondió a su sonrisa — si soy yo pero…

—Ssshhh… — Aoi lo silenció colocando un dedo sobre los labios del ojiverde —no me digas nada, no sabes cuánto he esperado este momento… yo sé que tú al igual que todos me odia pero… — se limpió las supuestas lágrimas — tienes que saber que yo no he actuado por gusto propio, Lucy… ¡esa estúpida pelirroja!, me ha estado manipulando y yo… — hizo una pausa tratando de "calmarse" — yo la quería, pensaba que ella era un persona sincera, por algo la corona la eligió como pilar pero… ella no es nada de eso.

Ascot se limitó a escucharla.

—¡Ay Ascot! esto ha sido muy difícil para mí — dijo mientras se "ahogaba" en llanto —. Para Lucy no fue difícil manipular a Anaís, porque… bueno esa era otra solapada — afirmó con seguridad provocando total y completa furia en la persona que andaba escondida detrás de un gran árbol.

—Por favor Ascot ayúdame — le suplicó aferrándose a él como si se le fuera vida si no lo hiciera.

—No te preocupes yo te voy ayudar — indicó sonriéndole.

—¡Maldita sea! — exclamó una voz telepáticamente –. No lo metas a él, sabes bien que el problema es entre los dos.

Aoi sonrió maliciosamente — Ascot…

—Dime.

La peliazul se aproximó tanto como pudo al hechicero — fui una tonta…

—¿Po… porque lo dices? — preguntó nervioso al ver la cercanía de ambos.

—Porque no me di cuenta antes de que eres tú la única persona que vale la pena, la única que no me ha dejado sola, que no se ha atrevido a juzgarme. Gracias Ascot por estar aquí… yo de verdad… de verdad te amo — sentenció finalmente rosando sus labios con los del hechicero.

Aunque la declaración de la "guerrera" lo había tomado por sorpresa no se negó y correspondió al beso.

Guru Clef apretó sus puños conteniendo toda su ira.

—¡Tonto! — exclamó Paris —. ¿Cómo pueden hacer algo como esto? — se preguntó mientras miraba la gran herida en su brazo. El príncipe se encontraba bastante malherido y era consciente que no le quedaba mucho tiempo.

Aoi abrió sus ojos para ver cuán emocionado se encontraba el hechicero su muestra de "amor".

—Yo lo sabía… —afirmó mientras se detenía y la miraba fijamente — tú no eres mala Marina y… — hizo una pausa desviando su mirada — aunque me duele escucharte hablar así de tus amigas, sólo puedo decir que me alegra verte bien y saber que lo que me habían dicho de ti es una completa mentira.

—Yo estoy aquí — dijo abrazándolo —, estoy aquí para ti y sólo para ti.

Paris no creía lo que veía y lo que escuchaba y no sabía por cuál de los dos sentir más rabia. En otro lugar alguien más sentía exactamente lo mismo, claro que los sentimientos de Guru Clef era más profundos, el hecho de que Ascot se deja manipular tan fácilmente de "Marina" lo llenaba de preocupación, eran señales de que su discípulo y amigo seguía enamorado de la guerrera del agua, lo cual presentía iba a traerle problemas más adelante.

Aoi continuó besando al ojiverde — eso así es mi querido y tonto hechicero, continua creyendo todo lo que digo — pensó mientras se preparaba para el siguiente movimiento.

—Marina…

—Dime.

—¿Que vamos a hacer con Lucy y Anaís?, de seguro deben estar buscándote — dijo con preocupación.

La peliazul se rió al escucharlo — eso no es lo más importante ahora — señaló levantándose y cambiando su mirada por una fría como el hielo —. Yo sólo quiero acabar con todo lo que alguna vez quiso Marina.

—¡Que! — abrió sus ojos confundido —, ¿qué quieres decir con eso?

Aio movió su mano haciendo que su espada apareciera en sus manos —te llegó la hora amorcito… — indicó con voz seria.

—¡Maldita sea! — exclamó Paris preparándose para el ataque.

—¡Muere! — gritó dirigiéndose a atacarlo.

—Por favor Anaís nunca pero nunca olvides que te amo… y así digan lo que digan, hagan lo que hagan, tú eres única y nadie ni siquiera tú sombra me va a hacer cambiar de opinión — susurró antes de entrar en acción.

Ascot aun en shock no comprendió nada de lo que sucedió, de hecho ni el mismo Guru Clef pudo entender lo que paso una vez Aio atacó a Ascot y Paris dirigió sus últimas palabras a la guerrera mágica del viento. Lo único claro fue que a miles y miles de kilómetros de ese lugar, dos ex amigas lloraban, una de tristeza y la otra al sentir un terrible remordimiento.


Hola! Bueno aquí les dejo otro capítulo más, se que les dije a algunas que me demoraba pero bueno la inspiración estuvo a mi lado todo el final de semana y yo solo lo aproveché. Como siempre mil gracias por todos sus reviews y mensajes.

Espero saber pronto de sus historias Nancy, Antitos, Jessica, Mia, Olivia y pues de muchas otras :), a las que recién me leen gracias por si apoyo y bienvenidas a esta aventura.

Saludos y suerte.

Lina A