Capítulo 8: Un Viaje Inesperado

—Muy bien sigan por aquí — le pidió Tatra mientras guiaba a los autozamitas a la parte donde se encontraban los habitantes de Céfiro.

—Esta nave es increíble — comentó Zaz con emoción.

—No lo que me parece increíble es que…

—¡Nikona ven! — exclamó Presea tratando de alcanzarla.

—¡Oh! pero mira nada más a quien tenemos aquí — Tatra alzó a la criatura y la abrazó con fuerza — que suavecita eres.

—Princesa… — la armera sonrió al ver a la tripulación de Autozam — buenas noches — saludó haciendo una reverencia.

Geo correspondió a la sonrisa — buenas noches señorita, que bueno es saber que se encuentra bien.

—No, gracias ustedes por estar aquí ayudándonos, sé que Guru Clef, Paris y sobre todo Latis estarían contentos de saber que ustedes no nos abandonaron.

—Estamos aquí para serviles en lo que podamos. Gracias a Céfiro, Autozam se encuentra a salvo.

—¡Oye Presea! — gritó Caldina mientras se acercaba sacando a la pareja de sus pensamientos —¿ por qué me dejaste hablando sola? Que no te das cuenta lo mal que me encuentro — dijo con dramatismo.

—Lo siento, pero Nikona se me escapó.

—Sí, si ya se pero entiéndeme… — la ilusionista se le lanzó a los brazos y comenzó a llorar — me siento sola, sin Ráfaga, ni Ascot, esta situación es horrible, mis niñas… ¿por qué están haciendo todo esto?

—Este… yo creo que será mejor hablar en otro momento — indicó Geo.

—Claro que sí, y de verdad gracias por estar aquí.

El comandante sonrió pero al sentir la mirada burlona de Zaz se alejó llevando a arrastras a su amigo.


La noche transcurrió en relativa calma, aunque las tres guerreras se notaban ansiosas y nerviosas por el reencuentro.

Lucy por fin pudo encontrar algo de paz en su corazón, estaba dispuesta a recuperar su amistad por encima de lo que fuera, sabía que no iba a ser una tarea sencilla sobre todo por la situación y los términos en los que habían quedado Anaís y Marina y que por lo que se notaba seguían con la misma posición. La peliazul le había hablado por el chat normal hasta que la rubia había parecido, luego sólo se había limitado a contestar lo necesario y ya al final de la pequeña charla se habido ido sin despedirse de ella. Aun así creía en sus amigas y tenía fé en que ellas podían salir de esa crisis y volver a ser las mismas amigas que habían sido.

—Céfiro… — dijo mientras tomaba su medallón y recordaba los últimos acontecimientos, una pequeña sonrisa apareció en sus labios — Águila está vivo Latis… — ella quería aferrarse a esa idea, así no supiera cómo hacer para contactarlo ni entendiera como había llegado a la Tierra — si supieras lo feliz que me hace recibir esa noticia… cuando Céfiro este bien otra vez, todo será increíble, Marina, Anais y yo, otra vez amigas, Latis y yo estaremos juntos como siempre lo he soñado, podré ir a visitar Autozam, ver a Águila, Geo y Zaz, podré conocer Céfiro como es en verdad… como deseo que todo esto pase rápido.

La guerrera del fuego había preferido pensar sólo en todos los planes que tenía, en las cosas buenas, en sus sueños y más grandes deseos, para no seguir desesperándose con la situación y para saber en qué cosas debía pensar una vez estuviera en la Torre de Tokio con sus amigas que le permitieran volver a Céfiro.

Pero no todo era felicidad, en casa de Marina, la peliazul no paraba de llorar mientras cenaba con sus padres. Ella parecía tener un mal presentimiento y pensaba que esa sería la última vez que quizás podría compartir con su familia en paz.

—Pero Marina…

—Mamá, yo te amo — sollozó abrazándola con fuerza.

—Hija dime qué te pasa — habló la señora Ryuuzaki con preocupación — ¿por qué estas llorando de esa manera?

—No me pasa nada, sólo quiero decirles y recordarles que los amo.

—Cariño, Marina se encuentra algo conmocionada por el regreso, es todo — dijo el señor Ryuuzaki tratando de entender el extraño comportamiento de su hija.

—¡Ay Marina! — la señora Ryuuzaki se alejó un poco y le limpió las lágrimas sonriéndole — no te preocupes, nosotros sabemos que nos amas de la misma manera que nosotros a ti hija y nos alegra tanto tenerte de vuelta.

La guerrera del agua cerró sus ojos tratando de contralar sus emociones pero no podía, todo se veía mal.

Pero Marina no era la única que tenía un mal presentimiento, en casa de Anaís, la rubia intentaba descansar pero no podía dejar de pensar en Paris. No podía concebir la idea de que a él le hubiera pasado algo, el sólo pensar que a su querido príncipe le hubiera pasado algo malo la aterraba.

—Triste historia ¿no es cierto?

—¡Que! — exclamó levantando de golpe, buscando a la dueña de esa voz.

—¿Qué pasaría si yo te mostrara lo que Paris ha hecho el tiempo que tú no has estado en Céfiro? — le preguntó con voz burlona.

Anaís apretó sus puños con rabia — ¿quién eres?

Mira el espejo. Soy la persona que más te conoce.

La guerrera del viento volteó a mirar hacia el espejo de su tocador sorprendiéndose — ¡no puede ser!

—Para que volver a Céfiro — dijo encogiéndose de hombros — tú no te llevas bien con ellas ya, sobre todo con Marina, ¿que ya no lo recuerdas?

—Tú… — cerró sus ojos — ¿qué le hiciste a Paris?

Midori sonrió — lo que tú no le hiciste.

Los ojos de Anaís se abrieron hasta más no poder — ¿que… que quieres decir con eso?

Sabes… estoy cansada para contarte todo, yo sólo quiero que sepas que esta vez no va a ser como las otras. Ustedes ya no van a ser las heroínas. Adiós Anaís — Midori desapareció dejando a la rubia totalmente confundida.


Se sentía tan vacía y sola, no quería mostrarse débil pero la verdad es que lo estaba, no quería pelear y menos contra ella. Las palabras y la sonrisa que alguna vez Anaís le había mostrado no dejaban de mortificarla, Aska siempre se había caracterizado por ser una persona solitaria y de pocos amigos debido a su forma de ser, nadie parecía querer tenerla cerca, solo Chang y Sanyung quien a pesar de tener que soportar los gritos y el trato que ella solía darle la respetaba y quería mucho demasiado. Pero Anaís había sabido tratarla y le había demostrado que no necesitaba nada para ser linda y feliz, por eso y por muchas cosas más la quería como a una hermana.

—Princesa Aska — la llamó Sanyung — me acaban de informar que las naves de Cizeta y Autosam van camino a Céfiro.

—Bien prepara todo — la princesa bajó la mirada — debemos preparar la batalla contra… Anaís — comenzó a llorar.

—Princesa… — Sanyung la miró con preocupación y con tristeza.

—¡Déjame sola!

—Pero princesa…

—¡Veteeeeeeeee! — gritó tapándose los ojos con las manos

—Yo solo quería que supiera que puede contar conmigo para lo que necesite — dijo el chico con tristeza mientras salía de la habitación.


El mago abrió los ojos y se levantó sobresaltado, algo no lo dejaba en paz, algo no andaba bien. Confundido decidió salir del refugio.

….

—Tengo miedo… — Lucy rompió en llanto mientras miraba a Anaís — por favor no la dejes ir.

—Pero como me pides eso cuando ella se ha encargado de alejarnos de su vida — indicó con amargura — por favor ya basta podemos seguir sin ella — la rubia colocó una mano sobre su cara evitando que su amiga la viera llorar.

—Supongo que este es el final… — la pelirroja dirigió su mirada a la entrada, Marina muy "sonriente" entraba en compañía de su madre quien le hacía entregada del pasaje y otros papeles, al dirigir su mirada a su alrededor la mirada de la peliazul se endureció y sin pensarlo se aproximó.

—No puedo decir que me alegra verlas, si bien dice Anaís soy un mentirosa egoísta, entonces vamos a creerle — señaló cruzándose de brazos mientras que la guerrera del viento cerraba sus ojos y se alejaba un poco de ellas.

—Marina… — Lucy la llamó — amiga recapacita y no nos abandones.

La guerrera del agua apretó sus puños controlándolo que sentía — mira Lucy es mejor así, para que seguir engañadas con esto, no quiero seguir apegada a algo que ya pasó, como siempre lo dije y lo sostengo yo no tengo razones fuertes para volver, además no puedo dejar de lado mi vida y lo que quiero, discúlpame.

Anaís torció los ojos al escucharla y trató de distraerse con otra cosa, no quería seguir escuchando a su "amiga".

—¡Marina!

—Adiós Lucy… ya es hora — indicó mientras salía corriendo.

….

Guru Clef cerró sus ojos confundido.

….

Discúlpame Lucy yo no quiero causarte dolor… — dijo Anaís con nerviosismo.

La guerrera del fuego se alejó de la bocina del teléfono y soltó un largo y doloroso sollozo.

—Sé que tal vez no me entenderás pero… — la rubia hacia todo por no llorar — es lo mejor. Yo necesito pensar en mi bienestar.

—No… yo si te entiendo — afirmó tratando de sonar lo más calmada posible, aunque cualquiera que le viera se podía dar cuenta lo mal que se encontraba. Lucy temblaba, apretaba los puños, estaba pálida y miraba su alrededor buscando una solución — tienes razón.

—Por favor Lucy, yo sólo quiero que sepas que no te odio, ni que hago esto porque no te quiero, sabes que a pesar de todo… Marina y tú siempre serán importantes para mí, es sólo que yo no puedo seguir pensando en Paris y en un futuro en el que es más que claro que él no va a estar, yo necesito empezar de nuevo lejos de Céfiro y de todo lo que me acuerde de el — Anaís comenzó a llorar — gracias Lucy por todo, espero que algún día puedas perdonarme. Por favor se feliz una persona como tú se lo merece — desesperada colgó el teléfono dejando al ex pilar en un mar de lágrimas.

….

El mago negó con su cabeza

….

—¡No las necesito! — exclamó Lucy con rabia mientras miraba algunas fotos en las que aparecía con sus "amigas" — tanto que decía Anaís que Marina era una egoísta a la que no le importaba sino su bienestar, como si ella no fuera así — dijo con profunda amargura — Marina es una mentirosa, bonita confianza la que nos tenía, hasta será cierto lo que decía Anaís con respecto a que ella tiene su guardado.

La pelirroja aventó todo con fuerza — ¡las odio!

….

—¿Pero qué significa esto? — preguntó confundido.

—Entiendes como está la situación — habló una dulce voz detrás del mago.

Guru Clef sorprendido dio media vuelta — ¡Princesa Esmeralda! Pero como…

—No Guru Clef en este momento no interesa saber cómo es que estoy aquí sino la situación a la que nos enfrentamos — comentó con seriedad.

—Quieres decir que…

—Sí, lastimosamente ellas tienen mucho que ver con todo esto. No las juzgo, conozco perfectamente las razones que llevaron a cada una a actuar de esa manera y las entiendo, pero así no quieran tendrán que regresar y enmendar todo el daño que ellas sin querer han causado — bajó su mirada —. Guru Clef en este momento sólo en ti puedo confiar, yo sé que tú puedes encontrar una solución a todo esto, sólo tienes que tener paciencia, ellas van a regresar más pronto de lo que piensas, pero no va a ser como las otras veces — señaló mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas — no sabes cuánto me duele a mí el no poder ayudarlos, el ver a Céfiro una vez más en peligro, el saber que tanta gente a muerto y lo más importante y lo que más me duele…la muerte de mi hermano.

—Princesa, siento mucho lo que le ocurrió a Paris… de verdad.

—Guru Clef, ten paciencia y ayúdalas en lo que puedas — dijo Esmeralda antes de desaparecer — las tres te necesitan, pero más Marina.

El mago abrió los ojos al escucharla.

—¿Guru Clef todo está bien? — preguntó Latis saliendo del refugio.

—Sí, no te preocupes sólo pensaba en…

—¿Marina?

Bajó la mirada — ¡ay! Latis ojalá pudiera decir que mi situación es fácil, pero a diferencia de Lucy, Marina nunca me dijo nada, sólo sé lo que Aoi dijo con respecto a "sus sentimientos hacia mí", algo que no es muy confiable que digamos — indicó suspirando — pero eso no es lo único que me preocupa.

—¿Dime que hacia la Princesa Esmeralda aquí?

—Sentiste la presencia de ella.

—Claro que sí, me desperté y viene corriendo pero apenas los escuché hablar, pero preferí no interrumpirlos, dime que sucede Guru Clef.

—Marina, Lucy y Anaís no están bien, se han distanciado. Latis ellas ya no son amigas — señaló con preocupación.

—¡Que! —lo miró con incredulidad.


—¡Presea! — gritó Caldina con alegría — ¡llegamos!

La armera la abrazó compartiendo su alegría, ella había sido testigo de los terribles días que había vivido la ilusionista pensando en Ráfaga y en Ascot, en la suerte que pudieron haber corrido sus amigos y en lo triste y doloroso que era ver a "sus niñas" como sus enemigas.

—Ráfaga, necesito verlo ya — indicó con impaciencia.

—Tranquilízate, ya te dijeron que Ascot y él se encuentran bien y dentro de poco aterrizaremos justo donde se encuentran.

—Sí, tranquilas — dijo Tatra sonriéndoles mientras que Tata permanecía en una esquina con los brazos cruzados "ignorando todo", ella estaba dispuesta a no dar su brazo a torcer por NADIE, jamás le iba a perdonar a Ascot que prefiera dejarla sola por ir a correr a los brazos de una guerrera mágica.

—Para nosotras es muy importante que ustedes se encuentren bien ¿no es cierto hermana? — preguntó volteándola a mirar.

La princesa torció los ojos y sin decir nada salió de la habitación mientras que Tatra negaba con la cabeza, ya no sabía que iba a hacer con ella, sabia el porqué de su genio pero no sabía ya cómo aconsejarla.

Caldina suspiró, tenía una conversación pendiente con Ascot.


—¡Ascot! — llamó Ráfaga.

—¿Qué sucede? — preguntó aproximándose.

—¿Esas naves son las de Cizeta y Autozam no es así? — cuestionó señalando con su dedo las naves que se disponía a aterrizar justo enfrente del refugio.

El hechicero abrió sus ojos con sorpresa — ¡no puede ser!

—Comandante esperamos indicaciones — dijo Kiyoshi.

—No se preocupes, Cizeta y Autozam vieron a ayudarnos.

Las naves aterrizaron y como era de esperarse la Bravada de Cizeta fue la primera en abrir sus puertas y una mujer salió corriendo sin importarle absolutamente nada.

—¡Ráfagaaaaaaaaaaaaaaa! — grito Caldina mientras bajaba por las escaleras con desespero.

—No puede ser…. Caldina — dijeron al unisonó Ascot y Ráfaga.

El esgrimista se olvidó de todo por un instante y salió a su encuentro —mi Caldina, eres tú — indicó tomándola de la cintura y alzándola para luego depositar un tierno beso en los labios de la morena.

—¿No te parecen tiernos? —preguntó Tatra mirando a Presea y luego a la amargada de su hermana quien hacia todo tipo de muecas — bueno vamos, esta no es una visita cualquiera.

Las tres mujeres bajaron mientras que abajo Caldina abrazaba a Ascot hasta casi ahorcarlo.

—Buenos días — saludó la mayor de las princesas.

—Buenos días princesas y Presea que alegría verte sana y salva — dijo Ráfaga sonriendo.

—Gracias Ráfaga, a mí también me da mucha alegría encontrarlos sanos y salvos.

Todos a excepción de Tata sonreían. Ascot se sentía algo incómodo pero evitaba mirarla, de verdad que ese no era un momento para pelear, su "hermana" estaba viva y eso era lo único que le importaba en ese momento.


Antes de que sonara el despertador Lucy ya se encontraba practicando un poco de kendo cosa que terminó de sorprender a sus hermanos y de preocupar al mayor de ellos. Su hermana no era que madrugara, además con lo sucedido el día anterior era que estuviera descansando, esas eran las indicaciones que el doctor le había dado.

—Saturno dile algo — pidió Maciel.

—Si Saturno, a ti parece ser al único al que escucha y al que le tiene confianza — dijo Cameo con un poco de indignación — recuérdale lo de ayer, Lucy debería estar descansando.

Sin prestarles atención a sus hermanos Saturno se dirigió al interior del domo, la actitud de su hermana cada vez era más extraña.

—¿Quieres explicarme que haces aquí? — cuestionó con seriedad.

La pelirroja dejó lo que estaba haciendo y lo volteó a mirar — sólo quería entrenar un poco.

—Lucy…

—Si Saturno, sé que tengo que descansar pero créeme necesito practicar hoy no es un día cualquiera.

—¿A si? ¿Qué lo hace tan especial?

—Pues… — sonrió y volteó a mirar a la puerta — Cameo, Maciel que bueno verlos — corrió a abrazarlos — que bueno que todos están aquí, ¿no tienen hambre? Yo sí, que les parece si desayunamos todos juntos.

—Pues ahora que lo dices…— Maciel bostezó.

—¡Vamos! — exclamó saliendo del domo.

—Lucy ven para acá — ordenó Saturno — te hice una pregunta.

—Ahorita seguimos, en este momento vamos a desayunar.


—Tomate esto Anaís, te vas a sentir mejor — Lulú le entregó un vaso de agua y una pastilla.

La rubia había pasado toda la noche casi que en vela y debido a la preocupación por el futuro de Paris y de Céfiro acompañado de los nervios y la ansiedad por el reencuentro con sus compañeras habían desencadenado una terrible migraña.

—Gracias —se levantó y se sentó — de verdad que siento que todo me da vueltas, creo que tengo hasta nauseas.

—Tienes que cuidarte, es mejor que descanses todo el día — le aconsejó su madre mientras le acomodaba las almohadas.

—No creo que sea para tanto, en un par de horas estaré bien.

—Anaís de verdad que yo no entiendo desde cuando te volviste terca — comentó Lulú — descansa, si quieres yo hablo con Lucy y le digo que tú amaneciste mal y no vas a ir, que mejor se reúnan mañana o después.

—Gracias por el ofrecimiento pero no es necesario, como dije en un par de horas voy a estar bien y podré ir donde Lucy y Marina, así que no te preocupes por mi Lulú.

La hermana de Anaís respiró profundo — bueno creo que ya ayudé con lo que pude, pero como te das cuenta mamá tu hija es bastante terca y no le gusta escucharme.

—Anaís, Lulú tiene razón, mira nada más lo pálida que estas.

—Pero ya se me va a pasar todo así que no te preocupes, dormiré un poco y veras lo bien que voy a estar — indicó sonriendo.

—No sé, pero si me parece que descanses, así que Lulú vamos que tu hermana quiere dormir — indicó dándole un beso en la frente a su hija — descansa, cualquier cosa me avisas — dijo mientras caminaba hacia la puerta.

—Luego no te quejes — advirtió Lulú saliendo.

—Con o sin migraña tengo que ir — susurró recostándose.


—Este no me gusta — dijo Marina sacando otro de sus tantos vestidos y lanzándolo sobre su cama — este tampoco, este menos.

— Hija vas a encontrarte con tus amigas, no a un desfile.

—Pero quiero que me vean bien — la peliazul colocó sus manos en la cabeza como señal de desesperó —estoy empezando a pensar que no fue buena idea decirles que sí — bajó su mirada — tengo tanto miedo de lo que pueda pasar hoy — pensó.

—Sera mejor que no pienses esas cosas, disfruta este día junto con tus amigas — la señora Ryuuzaki se acercó y le dio un beso en la frente — Lucy se muere de ganas de verte.

—¿Y tú como sabes eso?

—¡Ay! claro lo olvidaba, ella vino hace unos días a buscarte, aunque se notaba algo triste, no más bien diría que preocupada.

—Me imagino — dijo bajando la mirada.

—De la que no volví a saber nada es de Anaís.

—¡Ah! si es que antes de irme tuvimos una pequeña, pequeñísima discusión y bueno hemos estado algo alejadas — señaló acercándose al armario.

—Es normal que se peleen las amigas, lo importante es saber manejar la situación y no dejar que esas pequeñas discusiones se vuelvan grandes y afecten una amistad hasta hacerla terminar.

—Claro, claro, claro… — la guerrera trató de no prestarle atención a su madre, aunque sabía que tenía razón.

—Yo sólo quiero que la pases bien y que recuerdes y revivas todos los momentos que compartiste con ellas — indicó sonriendo.

—Eso si no lo dudes, hoy vamos a revivir viejas experiencias — afirmó con sarcasmo — hoy va a ser un día muy especial que jamás voy a olvidar.

—Bueno hija te dejo para que sigas en tu búsqueda del atuendo indicado — dijo mientras se dirigía la puerta.

—Gracias — la peliazul sonrió y una vez estuvo sola se sentó sobre su cama —creo que es mucho pedir poder regresar a tan maravilloso mundo sin que nosotras tengamos que luchar contra alguien.


Tobikkiri no egao de
Pedal tsuyoku kogidasou
Mukaikaze ni fukaretatte
Kujikecha dame dayo
(Con la mejor sonrisa que tienes, vamos a empezar a pedalear muy duro
Incluso si el viento quiere retroceder, no te desanimes)

Lucy se acercó a su computadora y le subió un el volumen a la canción para seguir cantando, era una de sus favoritas.

Kanashimi ni makenai tsuyosa
Sotto oshiete kureru
Hiroi umi wo mezashite
(Con el objetivo de la inmensidad del océano que te dirá en voz baja... una fuerza
que gana sobre el dolor)

La pelirroja se quitó la toalla de la cabeza y continuó vistiéndose, a pesar de todo ella tenía la esperanza de que todo iba a salir bien.

Ganbare! Kimi no hitomi wa itsuka
Hikari abite kagayakidasu
Akiramenaide shinshiru koto wo
Ashita no yuuki ni kaete
(¡A por ello! Tus ojos algún día disfrutaran de la luz y empezaran a brillar
Dé vuelta a tu creencia para seguir adelante y no darte por vencido en el valor que lleva a la mañana)

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro al mirar su medallón.

Sesuji pin-to nobashite
Ookiku shinkokyuu shiyou
Itsumo utsumite bakarija
Nanimo kawaranai
(De pie, con la espalda recta, y toma una respiración profunda
Nada cambia si siempre miras hacia abajo)

Massuguna heart no rail
Furimukazu ni arukeba
Yume wa kitto kanauyo
(Si tú caminas por el carril de tu corazón, sin mirar atrás
Tu sueño siempre se harán realidad)

Lucy se miró al espejo mientras peinaba su larga cabellera. Estaba contenta porque iba a ver a sus amigas otra vez.

Ganbare! Kimi no namida wa itsuka
Hoosekiyori kiramekidasu
Akiramenaide yumemiru koto wo
Ashita no chikara ni kaete
(¡A por ello! Tus lágrimas algún día brillaran más que las joyas
Dé vuelta a tu búsqueda de los sueños sin renunciar a la fuerza que conduce al mañana)

Kanashimi ni makenai tsuyosa
Sotto oshiete kureru
Hiroi umi wo mezashite
(Con el objetivo de la inmensidad del océano que te dirá en voz baja... una fuerza
que gana sobre el dolor)

Ganbare! Kimi no hitomi wa itsuka
Hikari abite kagayakidasu
Akiramenaide shinshiru koto wo
Ashita no yuuki ni kaete
(¡A por ello! Tus ojos algún día disfrutaran de la luz y empezaran a brillar
Dé vuelta a tu creencia para seguir adelante y no darte por vencido en el valor que lleva a la mañana)

—Bueno muy bien ya estoy lista —terminó de maquillarse.

—¡Lucy!

—¿Qué quieres Maciel?

—Hermana, Cameo y yo vamos a salir, ¿tienes llaves? — le preguntó desde el otro lado de la puerta.

—Sí, no te preocupes, nos vemos en eeehhh… ¿la noche?

—Sí, cuídate y pórtate bien, ya sabes nada de novios.

El ex pilar sonrió — aja lo que digas.

Lucy…

—¿Rayearth?

Mi niña es hora de ir a Céfiro.

—Lo sé, salgo a encontrarme con Marina y Anaís en la Torre de Tokio.

No hay tiempo para eso. ¡Guerrera Mágica de Fuego yo te convoco!

—¡Que! No Rayearth déjame ir donde Marina y Anaís, para que así Ceres y Windom hagan los mismo con ellas. Yo de verdad desconocía que ustedes pudieran convocarnos.

—Regresa a Céfiro sola.

—No sola no, yo necesito de ellas — miró a su alrededor confundida y preocupada y sin pensarlo buscó rápidamente en su bolsillos su teléfono celular.

—Entiende es importante que vengas a Céfiro sola, para que conozcas la situación y puedas preparar a tus amigas — indicó con voz seria.

—¿Preparar? — la guerrera abrió sus ojos mientras soltó su teléfono, el cual cayó al suelo desbaratándose.

Sin poder hacer nada, una luz roja cubrió a Lucy por completo.

—¡Por favor! ¡Déjame ir con Marina y Anaís! ¡Raaaaayeeeeeaaaaaarth!


Hola! bueno aquí les dejo un capítulo más, espero que les haya gustado, gracias a todas por sus reviews, mensajes, alertas y favoritos :)

Asi por cierto la canción se llama "Asu-e no Yuuki" o "The Courage Leading to Tomorrow" si la recuerdan? Es el primer ending del anime, una canción que tiene varias versiones pero yo me quedo con la acústica. Este anime tiene unos soundtracks increíbles XD (luego subo algunos videos de ellos a youtube)

Bueno no siendo más me voy... por ahora. Suerte en todo.

Saludos.

Lina A