Tus Sombras y Mis Sombras

Capitulo II

De llamadas y Encuentros

Conduje deliberadamente lento, mi mente se esforzaba por volver a una fase de equilibrio, serenidad, o algún estado similar, lo necesitaba.

Sus ojos, ese par de orbes grises parecía no poder, no querer abandonar mi mente, los veía reflejados en el cristal del parabrisas, en el espejo retrovisor, esa sensación de electricidad, se había instalado en mi piel, suavizándose con deliberada lentitud, como si desde algún lugar Christian Grey tratara de evitar que su recuerdo se alejara de mi, la llovizna caía suave y mojaba la carretera, aun así y a pesar de la hora, gracias al inusual transito ligero pude darme tiempo para intentar relajarme y atrasar un poco el interrogatorio que seguro me tenia preparado Kate.

¿Qué tenia este hombre?

"Quieres decir... ¿Además de ser brutalmente guapo?", aguijoneo mi subconsciente, había mucho mas allá, algo dentro de mí me lo decía, aun así, me obligue a refrenar aquel oleaje de emociones desconocidas que comenzaban a emerger desde algún lugar de mi interior.

Las normas que me había auto impuesto eran claras, estaba muy cerca, demasiado cerca de terminar como para arruinarlo ahora.

"Evitaras todo contacto, evitaras toda relación fuera de lugar." Me recordó de nuevo mi subconsciente, asentí, no es que antes hubiera tenido que recordármelas, de hecho, nunca nadie había despertado en mi motivo alguno para aplicarlas.

Era realmente la primera vez que yo…

Corte la frase antes de permitirme siquiera pensarla, mi subconsciente me miraba estoica, buscaba en sus archivos una pista, algún precedente, lo que fuera que le dijera como actuar, pero lo cierto era que, no lo había.

Devolví mi atención a la carretera, estaba prácticamente sola, el temor y algunos recuerdos me ayudaron, increíblemente, a mantenerme enfocada lo suficiente como para mentalizarme en poner la mente en blanco.

Para cuando llegue a Vancouver eran casi las seis de la tarde, aparque de nuevo junto al Mercedes de Kate, pegue mi frente al volante, negándome a salir de la burbuja protectora que había evitado que esos pensamientos volvieran a mi en lo que duró mi viaje de regreso, bueno, una pequeña parte de el, y me había llevado varios ejercicios de respiración y un par de horas de mantras tibetanos.

Apague el motor, tome el auto y corrí hacia el departamento, ni bien cerré la puerta fui atacada por un pijama rosa de conejitos, una menos congestionada Kate que prácticamente me arrebato la grabadora de las manos solo haberla sacado del bolso, para luego correr frenética hacia su ordenador.

-También me alegra verte- dije fingiendo enfado

-¡Ana!- Contesto con voz infantil- Cuentame todo, ¿Como es?, ¿Que te ha parecido?- alli estaba, lo note en el momento que giro su cabeza y esos ojos azules se posaron sobre mi, estaba en presencia de nada menos que "La Santa Inquisidora Kavanagh"

Mi mente se turbó, mi subconsciente escondió la cara entre las manos, habia logrado apartarlo, pero con una sola pregunta esos ojos grises volvieron a mirarme fijamente, me examinaban, escrutaban cada milimetro de mi cuerpo, ¿Que buscaban?.

-Es...Intimidante- confesé- Y formal, muy formal, intenso y limpio- "Vaya descripcion", se burlo mi subconciente- Magnetico- susurre, mas para mi que para ella, pero estoy segura de que me escucho.

-Vaya, Anastasia Lambert impresionada por un hombre- dijo entornando los ojos, Kate solo usaba mi apellido para reprenderme o para provocarme.-¿A que es atractivo verdad?- inquirio.

-Puede ser, si te gusta el tipo petulante- dije tratando de restarle importancia.

-O el tipo increíblemente guapo- reiteró, conocía esa sonrisa.

-Kate, ¡Le he preguntado si es Gay!- reclamé para desviar la atención, las sonoras carcajadas no tardaron el llenar la sala, me miro divertida, sin un rastro de culpa.

-Es que cada vez que asiste a algun evento, lo hace solo, no hay una solo foto suya con una chica, ni un solo chisme, nada, esta limpio Ana- respondio volviendo la vista a la pantalla de su ordenador, Oh, asi que era por eso, omiti la ola de curiosidad que me embargo de repente.

-"No Anastasia, no soy gay"- Su voz aterciopelada resonó en mi cabeza, haciéndome estremecer, ¿Podría ser tragada por la tierra de una buena vez?, la sensación de bochorno por aquella frase me perseguiría por siempre.

-¿Tienes lo que necesitabas?- pregunté intentando irme por la tangente

Kate tecleaba con rapidez, note entonces que habia conectado sus auriculares a la grabadora, estaba frenetica, ensimismada.

-Si, eres genial Ana, ojala tuviera una foto original, pero esto es fantastico- dijo sin mirarme, bien, al menos ella estaba feliz.

Me dirigí a la cocina, mas por una excusa para entretener mi mente que por genuino apetito, mientras doraba las pechugas de pollo en el grill mi mente volaba alrededor de el recuerdo de Christian Grey, no podia dejar de evocar ese recuerdo, su voz acariciando mi nombre, sus ojos atravezandome, como si pudiera leerme, me habia hecho sentir tan indefensa, no recordaba a alguien que hubiera causado jamas ese efecto en mi.

Corte la lechuga con desmesurada lentitud, me tome mi tiempo para sacar el aderezo, la bolsa de croutons y cortar el pollo en dados, cualdo finalmete serví los dos platos de ensalada César, tome dos copas y descorche la botella del vino de manzana favorito de Kate, había transcurrido casi una hora y media y ella daba saltitos junto a su ordenador, pagandose de su "Maravilloso" articulo, la cereza en el pastel de su fructífera carrera editorial universitaria.

Comí en silencio, evitando todo pregunta sobre aquel hombre cautivador, escondiendome tras mi mejor expresion de cansancio, incitandola hacia temas menos comprometedores, al menos para mí.

Kate se ofrecio a lavar los platos y yo me apresure a mi habitación, me deje caer pesadamente en mi cama y por primera vez en todo el día me permití explorar mis emociones.

"Eres un desastre" sentencio mi subconsciente, asentí, lo era, habia sido solo una entrevista, una conversacion bastante incomoda de menos de dos horas, con un hombre que a pesar de su atractivo fisico, no era mas que otro millonario petulante y egocentrico, obseso de poder, un poder que no debia y no tenia porque ejercer sobre mi, era absurdo, quiza lo veria de nuevo, si, era factible, pero no tenia tiempo para involucrarme con alguien a quien probblemente no solo no le intereso en absoluto, si no que ademas era muy posible que nuestra unica similitud fuera el grosor de nuestras cuentas bancarias, asi que tome la desición, muy a pesar de algo que queria cercer en un recondito rincón de mi ser, de depurarme de todo recuerdo, de toda angustia y de todo aquello que en tan poco tiempo Grey me habia provocado.

Me repeti una y otra vez que estaba simplemente muy nerviosa por todo lo que sabia, se avecinaba en mi vida y el no era mas que una distracción, tentadora, pero no por eso menos perjudicial, de mis verdaderos problemas.

Decidida y un poco mas animada, dispuesta a ordenar los verdaderos asuntos importantes, me dirigi al baño, luego de una rápida ducha y de ponerme mi pijama, me sente en el escritorio de mi habitación, encendí mi ordenador y saque el Iphone de mi bolso, tenia un par de llamadas perdidas y varios mensajes, no era extraño, había dejado de lado al mundo la mayor parte del día.

From: Abuelo (Personal)

02:15 p.m

"Annie, ¿Donde estas?, te he llamado varias veces, llama a tu abuelo linda."

From: Mary Jane Pierce (Privado)

Ana, la colección de verano ha sido un exito, te han enviado los números en un email, llámame, debemos organizarnos ahora que seras miembro activo querida.

From: Tomas Lambert (Privado)

Llama al más atractivo de tus primos cariño, no me hagas rogarte un poco de atención.

Te quiero princesa.

Oh, me reprendí a mi misma, tenia trabajo pendiente, no podia pensar en nada mas, sin mencionar el hecho de que estaba atrasada, no habia adelantado mucho para mis examenes, y serian en tan solo dos días mas.

Abrí la aplicación de correos, revise la bandeja de entrada y, ¡Madre mía!, tenia veinte emails por revisar, comence a abrirlos, tecleando respuestas rápidas, descargando los archivos adjuntos, uno de ellos llamo mi atención.

From: Lambert's Inc. Departamente de Recursos Humanos.

Para: Anastasia R. Lambert.

Asunto: Contrato de Gerencia

Srta. Lambert,

Le adjunto un borrador del contrato estructurado según las políticas de la empresa y bajo los estatutos del Sr. E. C. Lambert, previamente revisado por su abogado el Sr. Richard Brown, asi como tambien una lista de los beneficios que como accionista de la empresa y Gerente del Departamento de Artes se disponen para su conveniencia y los deberes que a su cargo en la mesa directiva corresponden.

Sin más a que referir.

Madeline Jackson.

Gerente de Personal de Lambert's Inc.

Descargue los archivos y los deje a un lado ya los leeria luego, termine de contestar algunos correos y cerre el ordenador, para entonces ya eran cerca de las nueve de la noche, no tenia sentido llamar a nadie, ni siquiera a Tom, ya lo haria mañana, así que me concentre en mis libros, la evolución de la novela romantica ocupo mi mente hasta quedarme dormida sobre mis apuntes esparcidos sin el menor orden sobre mi cama.

...

Eleanor Rosevelt dijo una vez, "Nadie puede herirte sin tu consentimiento", solía repetirme esa frase, pero por más que trataba de procesarla, simplemente no podía. Yo no quería que me lastimaran, yo no les di permiso de destruir mi vida, de partirme en pedazos, de quitarme mi identidad, de robarme mi futuro cuando ni siquiera había tenido tiempo para tener un presente y mi pasado era inexistente.

Las imágenes vinieron a mí de nuevo, mamá me llevaba de la mano, estaba molesta, muy molesta, mas que eso, estaba cansada, tenía unos seis años, caminábamos por New York, cerca de Central Park, recuerdo haber salido de mi clase de ballet media hora antes, el chofer de mamá me recogió y me llevo hasta un centro comercial, mamá estaba dentro de una tienda, compraba compulsivamente un número irracional de zapatos, que yo sabia, terminarian acinados en su armario.

Ella lo llamaba "Terapia", yo, los peores momentos para que papá estuviera ocupado.

Salimos luego de un par de horas y mamá decidió caminar unas cuadras con su nuevo par de tacones altos hasta una heladeria, solo para quejarse unas horas mas tarde por las calorias que habia engullido, habia peleado de nuevo con Ray, ultimamente era lo unico que hacian.

Nos detuvimos en una intersección, no supe en que momento todo ocurrio, una motocicleta se detuvo cortandonos el paso, al mismo tiempo un par de hombres, todos vestidos de negro, con gafas y guantes, nos rodearon, uno se acerco a mamá por detrás, susurrando algo que no pude oir, mamá palidecio, estaba rígida, su mano apretaba la mia, temerosa, el otro, intento tomarme en brazos, pero algo lo detuvo, los tres sujetos sacaron una pistola, nos apuntaron, tenia miedo, me aferre a mamá, sollozando, aprete los ojos, no queria ver nada, uno, dos, tres disparos, la gente gritaba y corria, mamá me alzo y comenzo a correr conmigo en brazos, reconocí la voz de su chofer.

"Sra. Steele, rápido sígame", mamá me entrego a él, me aferre a la solapa de su traje, aun sin abrir los ojos, corriamos, rápido, muy rápido, un cuarto disparo sono y unos segundos después caímos al piso, me golpee fuerte, muy fuerte, el impacto sobre el cemento me aturdio, el peso de Roger me aprisionaba, mi cuerpo pequeño apenas y sobresalia debajo del él, un líquido tibio, brotaba de algún lugar, empapo la falda de mi vestido rosa y se extendio hasta mis manos, abri los ojos, poco a poco, con temor, y entonces vi mis manos llenas de algo rojo y viscozo, levante mis ojos y entonces me tope con el rostro de Roger, aquella imagen se tatuó en mi memoria, jamás se ha ido, aun veo los ojos azules desorbitados y sin brillo, aun puedo escuchar los gritos de mamá, la sirena de la patrulla de policias, los transeuntes corriendo a mi alrededor.

Yo no lo escogí, nadie me pregunto, solo lo hicieron, me rompieron, me condenaron a vivir con miedo, me privaron de la vida que siempre debio ser mía, se la llevaron y dejaron un ser indefinido que se oculta entre sus propias sombras.

Desperté sudando frío, viendo de nuevo aquella imagen, no podia recordar una noche en la que no lo soñara, un solo día en el que no pensara en él, una víctima mas, un agregado en ese torbellino, que parecia no tener fin.

Me sente en la cama y busque mi telefono en la mesa de noche, eran las 5 a.m, trate de regular mi respiración y calmarme, borrar esa imagen de mi cabeza, pero no lo conseguia.

Deje a un lado las sábanas y me dirigi al baño, cepille mis dientes, me puse un conjunto deportivo, mis tennis y tome el Ipod, con cuidado de no despertar a Kate, que se habia quedado dormida en el sillon de la sala, salí del departamento, apenas comenzaba a aclarar el cielo, una ligera llovizna caia apenas abrillantando el suelo, me puse mis auriculares y encendi el Ipod, la voz de Adele relajo mis musculos al ritmo de Rollin in the deep, comence a correr, eso siempre despejaba mi mente.

No supe cuanto habia corrido ni tampoco en que dirección hasta que la Salmon Creek Av por la que habia trancitado se intercepto con la 50, vaya, estaba muy distraída y peligrosamente lejos de casa. Gire sobre mis pasos y para cuando volví a toparme con las residencias cerca de la universidad eran cerca de las siete de la mañana, me di una larga ducha, y de nuevo me enfrente a los dos armarios, a las dos versiones, todo lo sucedido el dia anterior había calado en mi, era hora de dejar atrás muchas cosas, era hora de comenzar a hacerme la idea de quien era y quien debía ser, así que abrí ambas puertas, me puse un par de jeans, una blusa rosa de seda y una chaqueta, opte por unas cómodas zapatillas y recogí mi cabello una vez seco.

Me detuve para tomar el teléfono, tenia algunas llamadas que hacer.

-¡Ana!- La voz de mi querido primo sonó alegre del otro lado del teléfono- Pensé que te habías olvidado de mi- mi cuerpo se relajo en el acto, Tom siempre había tenido ese efecto en mi.

-¿Olvidarte?, ¿Cómo podría?- conteste

-No podrías- dijo – Annie, estoy en el aeropuerto, camino a Dubai, atenderé unos negocios allá pero estaré en Seattle para el miércoles- su voz se torno un poco mas seria.- Debemos hablar cariño-

-Déjame adivinar, tiene algo que ver con el contrato que me envió la oficina de recursos humanos- afirme- supongo que por eso el abuelo ha insistido en que lo llame.- mi voz no era mas que un hilo monótono y frustrado.

-Desde luego, sabes lo dramático que puede ser, ha planeado muchas cosas- Oh no, me lo temía- Me ha pedido que afine contigo los detalles necesarios para que asumas tu cargo en no mas de un mes, claro esta eso implica que ha llegado el fin de tu anonimato- Su voz se volvía calculadora, lo conocía demasiado bien, estaba midiendo mi reacción, también estaba preocupado.

-Lo suponía- respondí sin ánimos- ¿Qué ha planeado?- me aventure a preguntar.

Tom se tomo unos segundos antes de contestar.

-Oh bueno, nada muy grande, tampoco es que la mas pequeña de sus nietas se gradué la próxima semana, aunque sea tu segunda carrera, la ultima vez no pudo celebrarlo Annie- Comentó en tono burlón- Toda la familia asistirá a tu graduación el jueves, reservo el restaurante del Heathman para la cena- Bien, discreto, elegante pero poco suntuoso, nada de lo que el acostumbraba.

-Bien, puedo vivir con eso, continua- sabia que una cena no seria bastante para el.

-Bueno te dará una semana para empacar, luego inicia la verdadera fiesta Ana, prepárate- Oh, mi subconsciente se escondió tras el sofá- Todos nos veremos en… ¿Lista?- Bromeo

-¡Thomas Anthony Lambert! No te juegues conmigo en este momento.- exigí

Su risa se escucho por casi un minuto, luego respiro profundamente, en el fondo pude escuchar voces distorsionadas.

-Oh, pero que pésimo sentido del humor- se fingió ofendido- Bueno, habrá una recepción en el rancho de Luisiana, ya sabes, la familia, lo amigos, los socios, futuras fusiones, próximas adquicisiones, la prensa nacional, la internacional, algunos políticos… -

-Circo maroma y teatro- termine la frase por el, casi pude oír como sus labios se curvaban en una sonrisa.

-Ya sabes que si- dijo- Charlotte lo ha organizado todo, el ha pedido que sea inolvidable, digamos que después de esta fiesta, el primero en de nosotros en casarse tendrá un gran desafió para superarla.-

No pude evitar romper en risas, escuchar a Tom hacer mención a la "Palabra con M" era realmente un hecho sin precedentes.

-Bueno, supongo que la competencia es entre mamá y el Tío Hill- dije aun riendo.

-Oh puedes jurarlo- dijo riendo conmigo- Debo irme cariño, me han llamado para abordar, cuídate mucho y por favor, escríbeme de vez en cuando, te quiero princesa.-

-Te quiero Tommy- dije antes de colgar.

Con una llamada menos que hacer y de mejor humor gracias a Tom, me arme de valor antes de llamar al artífice del ceremonial de mi graduación.

El teléfono repico un par de veces antes de veces antes de que su gastada pero aun dulce voz me contestara del otro lado de la línea.

-Annie, linda, ya comenzaba a preocuparme-

-Hola extraño, ¿Cómo has estado?- pregunte

-Oh ya sabes, retando a mi edad- contestó jocoso- me alegra que llamaras, ¿Qué harás mañana tesoro?-

"Mañana", mi subconsciente se asomo tras el sofá, tan nerviosa como yo.

-Estoy libre- sabia que no tenia sentido negarme.

-Excelente, ¿Almorzamos?-pregunto, podía sentir la emoción en su voz.

-Claro- dije rindiéndome.

-Bien Joe pasará por ti a las dos, nos vemos linda, tengo una reunión en cinco minutos-

-Te quiero- dije

-Te quiero más Annie-

Bien, estaba hecho, citado y sellado, era el fin de una época de mi vida, pero no tenía tiempo para pensar en todo aquello, tenía trabajo que hacer.

Tomé las llaves del auto y me dirigí fuera, entre y lo puse en marcha, mientras conducía por las húmedas calles marque a papá, el altavoz lleno la cabina, un par de tonos y la voz de Raymond Steele comenzó a sonar.

-¡Annie!- vaya, parece que hoy todos están muy efusivos- ¿Cómo estas cariño?-

-Hola papá, estoy bien, voy camino a Clayton´s, revise los números de este mes, las ventas han subido un 10%, no esta nada mal para estar fuera de temporada- Ray había sido en esposo número dos de mi madre, era el único padre que yo conocía, me tomo como suya, me cuido, aconsejo, se quedó conmigo cuando decidí que la vida de mi madre era demasiado para mi, si no fuera por él, estaría perdida. Ray había estado en el ejercito, pero se retiro cerca de sus treintas, desde entonces, como todas las personas que me rodeaban, había optado por el mundo de los negocios, claro, nada tan grande como Lambert´s Inc., el había invertido en una cadena de ferreterías que estaba a punto de quebrar, mantuvo el nombre y convirtió a los dueños anteriores, el Sr. y la Sra. Clayton en sus socios, cuando me mudé a Vancouver, él me pidió que vigilara de cerca la sucursal, desde entonces pasaba tanto tiempo como podía allí.

-Excelente, he hablado con tu madre, por favor llámala cariño- Dijo, no era un hombre que disfrutaras las llamadas telefónicas.

-Lo haré- dije- ¿Vendrás a mi graduación?- inquirí.

-No me lo perdería por nada, además, tu abuelo ya ha enviado las invitaciones.- "Genial", mi subconsciente estaba enfadada, se sentía acorralada, o quizás era yo.

Un par de frases después la conversación había terminado y yo aparque en la tienda. Clayton´s estaba asentada en un viejo galpón reconstruido, un enorme letrero de madera se levantaba sobre las paredes de vidrio de la fachada, el guardia de la entrada me saludo con un gesto al pasar por entre las puertas automáticas, camine hasta el mostrador principal, el Sr. Clayton me sonrió, como cada martes pasamos las siguientes dos horas revisando los pedidos, las entregas, las ventas, la tienda estaba abarrotada, comenzaba la temporada de vacaciones, la gente comenzaba a trabajar en proyectos caseros y desde luego, vendrían aquí.

Luego de discutir sobre los Pro y Contra de contratar a un par de personas más, el Sr. Clayton´s se dedico a atender a las personas que llegaban frenéticas al mostrador, dejándome a solas con una gran cantidad de papeles y cuentas.

-Ana, podrías darme una mano, realmente no damos abasto hoy- La voz de la Sra. Clayton me alejo del mundo de los números y hojas de calculo que tenia frente a mi- Debo rellenar los estantes, podrías buscar a Paul y decirle que venga, creo que estaba en el pasillo seis.-

-Claro- dije sin evitar una sonrisa, ella siempre era tan amable conmigo que me sentía incapaz de negarle nada.

Cerré la carpeta y rodee el mostrador, camine entre los pasillos y clientes que iban de un lado para el otro cargando botes de pintura, papel tapiz y uno que otro cacharro eléctrico que jamás usarían debidamente. Los pasillos se anunciaban en grandes números rojos en el tope de enormes andamios de aluminio, ya no necesitaba mirar, conocía la tienda a la perfección.

Crucé instintivamente en el pasillo con un gran número 6 en el tope, nada me hubiera preparado para aquello.

Allí, en medio de las estanterías, de pie, con sus ojos grises dedicándome la mas intensa mirada que jamás halla recibido, vistiendo unos jeans oscuros, un suéter arremangado y el cabello rubio rojizo despeinado, nada mas y nada menos que Christian grey.

Me miraba divertido, quizás por el hecho de que me había frenado en seco a mitad del pasillo, quizás por que de alguna manera mi cara se las había arreglado para quedarse sin sangre, porque mis ojos estaban muy abiertos y mi boca hacia un pésimo intento por articular alguna palabra.

-Pensé que era usted- Dijo, su voz choco contra mi, la electricidad comenzó a recorrer mi cuerpo, mi respiración fallo, mi subconsciente temblaba tras el sillón-Pasaba por aquí y necesitaba hacer unas compras- dijo con lo que me pareció la mas falsa naturalidad.- ¿Trabaja aquí?- preguntó

"Di algo tonta" Grito mi subconsciente alterada.

-No, no exactamente- intente decir, el comenzó a acercarse a mi. Ladeó la cabeza en señal de interrogante- Mi papá es el dueño- dije simplemente.

-Pensé que les pertenecía a los Clayton- dijo con voz suspicaz

-Son socios de papá, les compro la cadena hace unos años- explique.

-Ya, así que ¿Vienes a ayudarle?- preguntó de nuevo.

-Me encargo de supervisar mientras el no esta- mi voz apenas era audible

¿He cometido algún pecado?, ¿Es porque desobedecía a mamá? , ¿Qué karma estoy pagando para que este hombre se aparezca justo en el lugar menos factible.

-Ya veo- sus ojos brillaron con una expresión que no supe discernir- ¿Podría ayudarme?- pregunto, Oh, esa mirada, podría derretir el ártico.

-Yo, eh… - mire a ambos lados en busca de algún empleado, pero no había nadie, sus piré resignada- Claro, ¿Qué necesita?-

Sonrió

-¿Tendrá bridas para cables?- pregunto

-Bridas, si, sígame- lo guié entre los pasillos hasta una estantería, tomo un par de paquetes y devolvió su mirada a mí, me examinaba de nuevo.- ¿Algo más?-

-Cinta adhesiva- dijo sonriendo de lado, valla, Grey no era de los que hacían bricolaje, eso era seguro, pero entonces, ¿Para que necesitaba todo esto?

-Por aquí- camine un pasillo a la derecha, tome un par de rollos del estante y se los mostré- tenemos estas dos variedades, pero los verdaderos conocedores suelen tener ambas en su caja de herramientas.-

Sonrió de nuevo, extendió la mano y las tomo, rozando sutilmente sus dedos con el dorso de mi mano, una corriente eléctrica me recorrió, atravesando mi espina dorsal y erizando mi piel.

-¿Es todo?- no pude evitar el tono de cansancio en mi voz, el solo volvió a sonreír.

¿Por qué rayos sonríe tanto?

-Un poco de cuerda- dijo

Camine de nuevo en dirección al pasillo anterior, escogió un cordel grueso, de un intenso color rojo.

-Bridas, cinta adhesiva, cuerda- dije mientras la enrollaba sobre mi mano- es todo un asesino en serie- dije antes de que pudiera reprimir las palabras.

-No hoy Anastasia- dijo sin inmutarse.

-¿Es todo?- volví a preguntar.

-¿Que me recomienda?- vaya el reto presente de nuevo.

"Largarte" reclamo mi subconsciente.

-No puedo aconsejarle si desconozco el propósito de sus compras Sr. Grey.- Dije mordaz. "Mantente firme, vamos, debes alejarte" me recordó.

-Creo que será todo entonces- dijo, pude notar una leve nube de confusión pasar por sus ojos.

Nos dirigimos a la sección de cajas en silencio, podía sentir sus ojos clavados en mí, Paul, estaba sentado en una de las cajas registradoras, me sonrió al intante.

-¡Ana!- allá estaba de nuevo esa efusividad.- ¿Necesitas ayuda?- inquirió, pude notar como los ojos de Paul fueron directo al hombre detrás de mi, me giré para mirar a Christian, su mirada era hostil, medida y fría.

-¿Podrías procesar la compra por favor?- dije sin detenerme mucho.

-Claro- dijo rápidamente, tome una bolsa y a medida de Paul procesaba los artículos, los dejaba caer en la bolsa de papel.

-Bien es todo- dijo Paul.

-Tu cuñada te estaba buscando- dije sin pensar.

"Muy inteligente" grito mi subconsciente. Genial, me dejaría a solas, me golpee mentalmente, la cara de Paul era un poema trágico en contraste con la sonrisa de Grey, esbozada en su plenitud mientras recibía de regreso su tarjeta de crédito.

-¿Cómo ha salido el artículo?- Preguntó

-Kate estaba feliz- dije sin analizarlo mucho- solo lamentaba no tener una foto original- recordé

Algo en sus ojos destelló con fuerza, casi pude leerla. Saco una pequeña tarjeta blanca y la deslizo hacia mí.

-Estoy hospedado en el Heathman, llame a este número mañana antes de las 8 si desea esa foto- dijo sin más.

-Claro- dije tomando la tarjeta, oh, estaba sellando mi destino. Kate estará encantada.

Me sonrió, no sin antes desviar su mirada a algún punto detrás de mí, lo que fuera, no le agradaba, pero no tenía el valor para girarme.

-Anastasia- Dijo, acariciando mí nombre, me dedico una mirada intensa antes de salir con la bolsa en la mano.

Dejó la tienda con elegancia inusual, casi felina, me deje caer en el asiento de la caja registradora, estaba agitada y sonrojada, aun podía sentir esa electricidad recorrer mi cuerpo, no pude evitarlo, estaba allí de nuevo, sus ojos vigilándome, siguiéndole, atravesándome, estaban allí y no parecían querer alejarse, al menos por el momento.