Tus Sombras y Mis Sombras

Capitulo III

Perseguida

No se cuanto tiempo estuve mirando en dirección a la puerta, Paul volvio a su puesto y me dedico una mirada extraña, un débil y penoso intento por disimular su ¿Disgusto?, ¿Decepción?, no supe como calificarla.

Me dirigí al mostrador de nuevo, recogí mis papeles y me despedi de los Srs. Clayton cerca de las seis de la tarde.

…..

Kate estaba euforica, la noticia de que tendria su foto habia sido recibida con mucho mas que un gracias.

-¿Que hacia en Claytons?- preguntó con los ojos entrecerrados.

-No lo se, necesitaba algunas cosas, que se yo Kate- dije, yo tambien me había preguntado aquello todo el día.

-Claro y fue directo a ti para que le ayudaras- conocia ese tono, ¡Oh no!

Mi subconsciente se había sentado en su sofa de cuero, mas que dispuesta a hacer equipo con Kate.

-Yo solo... Estabamos a reventar Kate, fue una coincidencia, y te lo dije- era en vano "La santa inquisidora" habia hecho acto de presencia.

-Claro Ana, seguramente Christian Grey no tiene a nadie que haga las compras por él, así que entre todos los lugares entre Seattle y Vancouver escogio justamente Clayton's para ir personalmente a comprar, lo que sea que halla comprado, cual seria su suerte que la hija del dueño, quien casualmente le entrevisto hace unos días estaba allí- su voz era mordaz, inquisitiva, toda una reportera de chismes.- Y ¡Valla!, además te ofrece amablemente dejar que le tomemos fotos para un articulo universitario- Kate camino por la sala, dedicandome una mirada fugaz.

-Te imaginas cosas- dije sentandome en el sillon.

-Claro- dijo, sus ojos chispearon por un momento y luego poso dramaticamente ambas manos en su cabeza- Collin esta fuera de la ciudad, NO TENGO FOTOGRAFO- grito exasperada.

No pude evitar romper en carcajadas, su rostro, su postura, era digna de la mejor pelicula de horror.

Mi mente hizo clic, hbian dos personas en el mundo de A.S que realmente apreciaba, Kate, a pesar de su estado de "Agente libre", y mi amigo José.

-Podrías llamar a José- le dije, sus ojos volvieron a chispear de euforia.

-¡Eres la mejor Ana!- grito mientras marcaba el numero en su teléfono, mis ojos se volvieron hacia la elegante trjeta que aun sostenia entre mis dedos, el papel hilado, en impecable y resplandeciente color blanco, hacia de fondo a las letras en relieve plateado.

Christian Grey

Presidente de Grey's Holdings Inc.

555-8109

Me descubrí a mi misma acariciando el grabado, casi por instinto, di vuelta a la tarjeta y entonces note que habia algo escrito en la parte posterior, con una hermosa cligrafia, debo decir, en tinta negra.

Mi subconsciente se acomodo sus gafas de media luna y enfoco la vista, casi tan atonita como yo.

Christian Grey

555.70192

Mi subconsciente me miro de nuevo, "Su numero privado", me dijo, era muy obvio, pero, ¿Por qué no había hecho ninguna mención?, mi mente se espabilo, ¿Y si Kate tenia razón?, ¿Y si no había sido una casualidad su aparicion en Clayton's?

¡Basta! me recordé a mi misma, espantando incluso a mi subconciente, estaba llevando esto demasiado lejos, me estaba permitiendo ceder limites que no podian ser cedidos a nadie.

Kate forcejeaba en el teléfono con José, dando ordenes y cobrando favores, pero el parecia no ceder, entonces me dedico una mirada suspicaz, oh no, sabia cual seria su siguiente carta.

-Bueno tendre que decirle a Ana que sus esfuerzos por conseguirme esa foto han sido en vanos- le tomo dos segundos esbozar una sonrisa, habia funcionado, aunque no me agradara el motivo.- Bien, te llamare para decirte a que hora, adios.- Kate salto del sofa con energia, sonriente, demandante.- Ana, es tu turno, llama a Grey, necesito saber a que hora esta disponible.-

"No llames al privado" grito mi subconciente, estuve de acuerdo, asi que di la vuelta a la tarjeta y tome mi teléfono, marque el los dijitos y espere a que atendieran mi llamada.

-Buenas noches, se ha comunicado con la línea principal del , ¿En que puedo ayudarle?- Esa voz era familiar, una linea atendida por sus asistente, seguramente alguna de las rubias despampanantes, muy adecuado, a pesar de ser las 8 de la noche.

-Buenas noches, el Sr. Grey me pidio que llamara para concertar una cita con el, soy Anastasia Steele- juraria haber escuchado un "Oh Dios" susurrado con premura.

-Srta. Steele, el Sr. Grey ha pedido que todas sus llamadas sean inmediatamente direccionadas a su línea privada, si me permite en unos segundos estara en contacto con él- La voz de la mujer sono estresada, apresurada, formal, pero en extremo amable.

"Direccionadas a su linea privada", dijo sarcasticamente mi subconsciente acomodándose en el sofa.

-Anastasia- Su voz, como el ronroneo de un felino al asecho erizo mi piel a pesar de la distancia, mi corazón se aceleró al instante y mi boca, sin poder articular palabra alguna parecia haberse desconectado de mi cerebro.- Esperaba su llamada, le he anotado mi número personal, pense que llamaria directamente.- dijo en un tono de voz suave, ¿Era acaso decepción lo que escuchaba?

-Lo he visto- trate de ser cortante, pero fui un total fracaso, mi voz sonaba mas bien como un susurro, odiaba la sensación, no estaba acostumbrada a que alguien me intimidara con tal facilidad- Pero dado que el asunto concierne a tema profesional, me parecio inadecuado- me di un par de palmaditas en el hombro, habia sido una respuesta convincente, una forma muy sutil de gritar "Alejate", se hizo un silencio de unos segundos, casi pude percibir su risa ladeada.

-Tiene usted razón- acepto.

-Kate me ha pedido que concerte la hora de la sesión de fotos- dije llendo directo al punto, mientras mas pronto terminara con esto mucho mejor.

-¿Le parece bien a las 8:30 a.m?- pregunto con cordialidad.

-Claro, ¿Donde le parece bien?- pregunte de nuevo, el parecio complacido cuando contesto.

-Aqui mismo en el Heathman estara bien- su voz contenia alguna emoción reservada solo par él.

-Bien, es todo entonces, buenas noches- dije, estaba nerviosa, Oh Dios, jamás me había costado tanto esfuerzo mantener una conversacion telefonica.

-Buenas noches Anastasia- su voz calo en mis huesos, apoderandose nuevamente de mis pensamientos, produciendome escalosfrios, el rubor subio a mis mejillas sin poder evitarlo.

Cerre la llamada y voltee a ver a Kate que tecleaba en su teléfono frenéticamente.

-8:30 a.m. en el Heathman- dije

Le tomo cerca de viente minutos confirmar a José, llamar al hotel y convencer al gerente de que dispusiera una de las habitaciones para la sesión de fotos. Seria una estupenda reportera.

Me retire a mi habitación dejando a Kate inmersa en sus planes, abri el ordenador e ingrese al programa de correo, respondi algunos, escribi un detallado informe de los avances financieros de Clayton's para Ray, revise de nuevo los mensajes recibidos y finalmente me dedique a estudiar, los examenes serian en un par de días y no podia permitirme fallar.

En algún punto mientras me dedicaba a anlizar el trasfondo del personaje de Emily Bronte, el Sr. Edward Rochester, un par de ojos grises llamaron mi atención, mi corazón se acelero, mi mente se congelo, ¡oh! no de nuevo.

Pero allí estaba, por mas que intentara deshacerme de ellos, Christian Grey habia puesto algun tipo de hechizo sobre mi, me sentia acosada, escrutada, perseguida por su mirada, por su presencia, por el recuerdo de ese breve contacto de sus dedos en mi mano, por el aroma que llenaba el ambiente cuando el estaba cerca, un aroma que, aunque no habia podido detallar, era ya sumamente familiar, alteraba mis nervios, eso era definitivo, de una manera que jamás pensé podría hacerlo alguna persona.

"Ahora hablamos de hechizos" se burlo mi subconciente "Admitelo, te gusta"

¿Era posible?, todas aquellas respuestas de mi cuerpo ante su presencia, ¿Se debían a algún tipo de atracción? , no estaba segura, a decir verdad jamás me había gustado nadie, Kate solia decir que yo era una especie extinta, una mujer fuera de epoca, como un adolescente sin hormonas.

Pero la verdad es que siempre considere toda esa parafernalia del enamoramiento una total e indiscutible pérdida de tiempo, me criaron bajo estrictas normas de conducta, se me enseño que en la vida se deben tener metas claras y que el camino debe ser planeado desde mucho antes de empezar a caminarlo. El amor es una distracción que solo me permiti vivir mientras leia mis amados libros, quizás se deba a mi "otra situacion", era y es un riesgo perder mi foco por un hombre que bien podria venir a por mi con intenciones opuestas al concepto de amor, quizás solo se debia a mi terrible condición de romantica, siempre creí que cuando conociera al indicado, el universo me guiaria hacia él, sin previo aviso, que todo seria simple, al menos dentro de lo posible, que lo miraria y desapareceria el resto del mundo, que mi cuerpo seria atraido al suyo por una especie de fuerza invisible, que nuestras vidas compaginarían de inmediato, que la conversación fluiría con sencillez, entonces, yo sabría que estaba enamorada y valdría la pena el esfuerzo y el riesgo que amerita una relación.

"Y entonces… ¿Ya me darás la razón?" Se burlo de nuevo mi subconciente.

Quizás, Grey no era exactamente facil de tratar, era estresante, agotador, su conversación no era fluida, era dominate y petulante, orgulloso y muy intimidante, pero no podia negar mi cautivación por esos ojos, ni la respuesta de mi cuerpo ante la mera insinuación de su nombre, ante su recuerdo borroso en mi mente.

Bien, quizas Christian Grey me atraia, pero vamos, ¿A quien no atraia ese hombre?, deberia estar penalizado por la ley ser tan endemoniadamente guapo.

Me desperece en mi silla, era inútil tratar de estudiar, el reloj marcaba la media noche, ya era bastante tarde como para continuar con mis absurdos intentos por evadir aa Christian Grey, quien parecía estar en todas aprtes, quizás era solo la idea de verlo al día siguiente.

Me levante y me dirigí al pequeño vestidor, las puertas blancas clavaron su mirada en mi de nuevo, las mire un par de segundos, entonces caí en cuenta que separar a A.S de A.L ya no tenia ningun sentido, luego de los examenes todo acabaria, para mi graduación ya todo el mundo saabria de mi, ya no habia peligro, todo esto era mas una prolongación de mi anonimato para facilitarme las cosas, un resguardo, mientras se terminaban de atar algunos cabos sueltos que, según me habían informado, ya no representaban un riesgo mayor.

Abri ambas puertas de nuevo, mi subconsciente me miraba espectante. "¿Que es lo que haras?" Inquirio temerosa.

Desde los 6 años me obligue a verme a mi misma como otra persona, pero ¿Quien soy yo?, la simple estudiante universitaria, con presupuesto moderado, timida y retraida que solia representar, era acaso, la heredera de un imperio empresarial, una señorita educada de la alta sociedad de Nueva York, entrenada para afrontar desfios y ejercer el poder, ¿Quien era Ana?

Me di cuenta entonces que yo no era mas que un lienzo en blanco, que tenia la opción de pintar sobre el lo que quisiera, pero, ¿Que queria?, estaba acostumbrada a ser una o la otra, jamás ambas, no hasta hace muy poco, ¿Como me había sentido?, el recuerdo de aquella entrevista volvio a mi como una rafaga, habia sido la primera vez que se habian mezclado, Steele y Lambert, me habia sentido confusa, un poco incomoda, pero no habia estado del todo mal, quizás después de tantos años de vivir cada una dentro de sus propios limites, era hora de empezar a convivir.

"El almuerzo con el abuelo es mañana" me recordó mi subconciente.

Era cierto, pero no vendrian por mi si no hasta las dos de la tarde, tenía el tiempo suficiente para ir al Heathman con Kate, soportar la sesión de fotos y luego volver con tiempo suficiente para arreglrme.

Aun asi, dispuesta a iniciar el viaje para descubrirme a mi misma, decidí que de ahora en mas no me referiría a esos dos espacios en la paared como los armarios, no, seria mi armario, el armario de Ana, solo Ana, quizás ese era el primer paso para descubrirme a mi misma.

Incentivada por mi nueva visión de mi misma, desechando la teoria del bloque, me dispuse a preparar la ropa para el día siguiente, jamás lo hacia con tanta antelación, pero estaba necesitando una distracción.

Un par de jeans oscuros, botas altas, una blusa de encaje de algodon blanco y una chaqueta de cuero bastarian para la mañana, para el dichoso almuerzo, sin embargo, escogi un vestido corto, un poco mas casual de lo que solia usar Lambert, en color crema, un corte recto, asimétrico en el cuello, con bolsillos, una cuarta por arriba de la rodilla, una chaqueta de seda lavanda y zapatos de tacon corrido en color piel, deje todo colgado en un perchero móvil que siempre estaba vacío y me fui a la cama, aunque estaba cansada, me costo mucho conciliar el sueño y cuando finalmente lo logre, soñe con ojos grises y una voz fmiliar pronunciando mi nombre.

Anastasia.

...

-¡Anastasia!-

La alarma Kate apareció en mi habitación cerca de las 5:30 a.m. dando saltitos, emocionada y al borde de la histeria, nadie precia atender sus llamadas para confirmar que estarian listos a las 6 de la mañana para ir por ellos.

Me levante pesadamente y estuve lista en menos de veinte minutos, me mire en el espejo y suspire, si iba a hacer esto lo haria bien, así que abrí el joyero frente a mi, una verdadera reliquia en si misma, un cofre de hierro pulido y con preciosas incristaciones de turquesa, cuarzo rosado y perlas, que había estado en la familia de mamá por muchas generciones, tome mi cadena de oro de la que colgaba un medallón en forma de corazón con las letras A.R.L grabadas en el respaldo, bordeado en pequeñísimos diamantes y en el frente pequeñas flores de dimante que seguian la linea de del medallón.

En una pequeña cajita a un lado de mi antiquisimo Fabergé, descansaba el accesorio que todas las mujeres Lambert recibian al cumplir la mayoria de edad, una pulcera de oro tejida, de la cual colgaban varios dijes, uno de ellos era una medalla con el escudo familiar que se remontaba a la epoca previa a la guerra de secesión, otro con forma de flor de lis, para recordarnos que provenimos de un linaje que debe ser respetado y honrado, una medalla del sagrado corazón de Jesús y María para protegernos, y finalmente, a cada una, se le gregaban dos dijes diferentes, uno era un corazón con las iniciales del nombre y otro único, destinado solo para la portadora, que según mi abuela, que en paz descanse, era una representación de nuestra alma, en mi caso era una medalla de doble cara, de un lado un magnifico fénix, del otro una rosa abierta en su plenitud.

Finalmente tome el rolex dorado que Tommy me habia regalado en mi ultimo cumpleaños y salí en dirección a la cocina, apenas tome un yogurt rapidmente, Kate estaba alteradisima, subimos cada una a nuestros respectivos autos, yo pasaria por James, el asistente de José y ella por este, mi auto era mas amplio asi que el equipo de cámaras lo llevaría yo, una vez con los pasajeros dentro nos dirigimos al Hotel Heathman.

El gerente del hotel habia dispuesto una de las habitaciones del tercer piso, una suite sencilla, con paredes color crema y mucha tela color vino, el tope de la cama era dorado al mejor estilo Vintage, elegante y con aires neoclásicos, Kate dispuso rápidamente el área a utilizar y ordeno al gerente, con el mejor de sus cautivdores tonos de voz que informara a su huesped donde le esperabamos.

Me hice a un lado mientras José y James hacian malabares con las luces para satisfacer a Kate, no dejaba de divertirme la escena.

-¿Ha estado insoportable no?- Me dijo José guiñándome un ojo una vez que hubieron terminado.

-Ni que lo digas- dije riendo.

José era moreno y alto, con el cabello entre rizado y liso de un color negro profundo, muy propio de un hombre latino, doble de espalda y de rasgos simpáticos, agradable, bien parecido, lo conocí en mi primer año en la facultad e inmediatamente lo reconocí como una especie de alma gemela, como un hermano, era uno de mis mejores amigos, si no fuera por el hecho de que aparentemente no sabe leer las negativas, todo seria perfecto, no era tonta, generalmente no me percato cuando un hombre trata de acercarse a mi con, bueno, digamos "Intensiones", pero José había sobrepasado los limites de lo obvio, habia comenzado apareciendo en todos lados, luego esperba fuera de cada una de mis clases y finalmente habia dado el toque de gracia pidiendo la ayuda de la persona mas discreta en mi vida, Kate, quien luego de un maravilloso discurso destinado a romper sus esperanzas vino corriendo a contármelo todo, aun así y pese a mis constantes desaires, parecia no desistir, sentia pena por él, pero ya habia pasado el momento en que sentia culpa y comenzaba a ser realmente fastidioso.

Mire mi reloj, 8:23 a.m, oh no, mis latidos se dispararon, mi mente se nublo y mi subconsciente, que había estado ocupada cuestionando las capacidades cognitivas de José, se dejo caer en el sofa, incapaz de emitir algun sonido.

Kate se acerco a nosotros, sin duda atraida por mi rostro palidecido, sentia la sangre huir de mi piel, ¿Por que demonios estaba entrando en estado de pánico?

Ni bien se habia sentado a mi lado en la pequeña mesa de cafe cuando la puerta de la suite se abrió, allí estaba él, con el cabello cobrizo aun humedo, vestido con una camisa de lino blanca desabotonada en el cuello, pantalones grises de franela que caian contorneandole la cadera y una americana gris, ¡Por Dios¡ ¡La Santísima Virgen! y todos los habitantes del cielo, se me seco la boca, me paralice y finalmente, entre en panico.

"Controlate Lambert" me grito mi subconciente. Lo intentaba.

-Sr. Grey, es un gusto finalmente, Katherine Kavanagh- Kate se levanto y ofrecio su mano en el mas cordial gesto de saludo, el la tomo y asintio, sus ojos vacilaron por la habiatación para finalmente posarse en mi, aun sentada estupefacta, me obligue a componer mi rostro y mostrar mi postura mas profesional.

-Un gusto- dijo volviendo a Kate un segundo- Anastasia- saludo acercandose a mi, con ese caminar tan felino como el tono que había empleado, no pude atinar a nada mas que ponerme de pie y corresponder la mano que el mntenia extendida hacia mi.

-Christian- dije, recordando mis clases de elocucion, "Todo adversario debe ser llamado por su nombre, el temor al nombre es temor al hombre". Eso era, debía verlo en calidad de contendiente, seria mas fácil.

Sus ojos se detuvieron en mi con un gesto que no supe medir, mi mano, aun presa de la suya, fallecia ante los impulsos electricos que azotaban mi piel y discurrian por mi brazo hacia mi espalda, alcanzando mi espina dorsal.

Estaba en una especie de burbuja, donde ese par de orbes grises, que tanto me habian perseguido los ultimos diasn finalmente eran tangibles, estaban frente a mi.

- El es José, se encargara de tomarle las fotos- Dije rompiendo el contacto, necesitaba recuperarme- Y el es su sistente James- continue.

-Un placer- dijo cordialmente, entonces esa mirada que habia visto antes en Clayton's volvio a aparecer, era un reto, una imposición, una defenza, un analisis, eso, un escáner, lo estaba midiendo, tanto como habia medido a Paul.

José pareció devolverle una mirada similar, aunque por mucho, menos amenazadora, menos potente, le hizo una seña a James y comenzaron a encender las luces.

-Me ha sorprendido que viniera Srta. Steele- Christian se acerco a mí, ignorando estoicamente las órdenes que Kate daba a todo pulmón a los pobres de José y James. A pesar del comentario, no había una pizca de decepción en su voz.

-El auto de Kate es muy pequeño para transportar el equipo- dije simplemente, mirandolo a los ojos, tenia que descubir un par de cosas.

-Ya veo- dijo pasandose la mano por el cabello humedo- Asi que supongo que tendra que llevarlos al terminar- inquirio.

-Si, así es- conteste, ¿Que tramaba?

-¿Podría persuadirles para que mi chofer los lleve?- no habia sonado precisamente como una pregunta.

-¿Con que fin?- contraataque en el tono mas natural que me fue posible.

Solto una risa sutil, sumamente divertida, sus ojos me advirtieron que no esperaba esa respuesta, lo habia sorprendido, bien, Lambert 1, Grey 0.

-Que me acompañe a tomar un café Anastasia- dijo mirandome con una sonrisa ladeada, Oh Dios.

"No estamos preparadas para esto" grito mi subconciente activando todas sus alarmas de su tablero.

Respira, respira, nos recorde a ambas, era un café, antes había tomado café, bueno no es mi usual elección, pero no era fuera de lo normal, la gente sale a tomar caafe.

"Si, conversan, en áreas publicas, sentados en mesas pequenas, a solas y muy cerca" grito mi subconciente.

Algo dentro de mi cambio en ese instante, una chispa, pequeña, pero una chispa al fin y al cabo se encendio, cerca del sofa, mi subconciente la miro recelosa, esa chispita diminuta me dio el impulso que necesitaba. Sonrei apenas y le mire un momento.

-Vere si puedo hacer algo- me limite a decir, me miro consternado unos segundos y luego volvio a dedicarme una media sonrisa de lado.

Kate intervino para llevarlo a la pared destinada a ser el fondo de las fotografias y José comenzó a probar el angulo de las luces y los perfiles.

¿Podría encontrarle alguno malo?

"Claro que no", bufo mi subconsciente, asentí mas que de acuerdo.

-Ana, no para de mirarte- susurro Kate penas articulando las palabras.

Me percate entonces que su mirada fluctuaba entre la cámara y yo, parada detrás de los tubos que sostenian las lámparas, junto a Kate.

-Me ha pedido que vaya a tomar un café con él- Kate me miro con los ojos muy abiertos- Le he dicho que tenia que llevar a James, me ha puesto a la orden su chofer y le dije que veria que podia hacer- dije en el mismo tono bajo que ella habia empleado.

-Ana, tienes que ir- me insto Kate.- Puedo dejar el equipo en tu auto y tu puedes dejarlo de regreso en casa de José.

-No lo se Kate- Dije, estaba nerviosa, habia algo en Christian Grey, algo que me advertia, que me asustaba.

-Vamos Ana- dijo- Algun día tienes que tomar el riesgo- Vaya, si habia alguien que me conocía, incluso mejor que yo, era ella.

-Bien- dije, me lo debia a mi misma, después de todo, me atraia, y la mejor forma de acabar con las tentaciones es enfrentarlas o sucumbir, yo lo enfrentaria.

Volvi mi vista a Christian, José tomaba foto tras foto, la cámara hacia clic con rapidez, su rostro no cambiaba mucho, no miraba demasiado el foco de la cámara, sus ojos estaban mas alla, estaban enfocados en mi.

-Bien, creo que tenemos suficiente- José sonaba un poco molesto, me miro un momento, lo capte por mi visión periferica, pero no le preste demasiada atención, no podia, estaba atrapada, perdida sus ojos grises.

Los chicos comenzaron a rocoger las lámparas y a colocarlas dentro de balijas de espuma, mire a Kate que intercambiaba algunas palabras con Christian, jamás, en todo el tiempo que llevo conociendo a esa mujer la había visto hacer un esfuerzo tan monumental para obtener la atención de un hombre, él apenas le miraba, contestaba breve y por su postura, sumamente cortes, pero su vista estaba clavada en mí, me sentía presa de mi misma, incapaz de actuar con normalidad, cohibida.

En un sutil gesto evasivo, se deshizo de Kate, quien inmediatamente se giro en mi dirección dedicándome una de sus más cómplices sonrisas, él se dirigió hacia mí y me miro con seriedad.

-¿Ha resuelto el inconveniente?- dijo con suma naturalidad.

-Así parece- dije mirando a Kate, ella ya tenia las llaves de mi auto y e instrucciones de dejarlas en la recepción, él no se molesto en seguir mi mirada, sonrió ampliamente, y me tendió una mano.

-¿Me acompaña entonces?- Dijo sonriendo, era irresistible, de eso no había duda alguna.

"No la tomes" Mi subconsciente se estremeció al pronunciar aquello, por primera vez, en mucho tiempo, me negué a hacerle caso, aquella chispa dentro de mi creció un poco, intensifico su luminosidad y recibió una patada de mi querida consejera.

Como dijo Helena Blavatsky…

"El peregrino que ansía refrescar sus secos labios en las aguas vivas, y sin embargo no se atreve a lanzarse en ellas por temor a la corriente, se expone a sucumbir de calor.

La inacción originada del miedo egoísta, no puede producir sino malos frutos."

No estaba sucumbiendo, estaba aceptando un reto, pose mi mano en la suya, recibiendo de nuevo la descarga eléctrica ya muy bien conocida.

Con un ligero apretón me condujo fuera de la habitación, caminaba rápido, zancadas medidas y precisas, idénticas, caminamos a través del corredor y salimos en dirección al recibidor, no me gire, no quería ver la cara de Kate, mucho menos la de José.

-Y… ¿Él es su novio?- pregunto de repente mientras salíamos a la calle. Mis ojos se abrieron de golpe.

"¿Qué?" Apenas articulo mi subconsciente.

-¿Qué?... ¿Quien?- pregunte sorprendida por la pregunta.

-El fotógrafo- contesto como si fuera lo más obvio.- Lo digo por como se sonreían- mi rostro debía ser una franca expresión de perplejidad, como si me acabara de decir una frase grotesca.

"Lo hizo" grito mi aturdida subconsciente.

-¿José?- pregunte aun incrédula – No- apenas pude contener mi risa- Él es como de la familia- no hacia falta decirle que él quisiera algo mas.

Me miro con el seño fruncido deteniéndose en una esquina, mientras el semáforo daba paso a los autos.

-¿Y el de la Ferretería?- volvió a preguntar.

-¿Paul?- esta vez enserio tuve que reírme, quizás lo hice demasiado fuerte- Por Dios, ¡No!- mi actitud pareció serenarlo, no me había soltado la mano en todo el trayecto, de hecho no lo hizo, ni volvió a hablar lo que duro nuestra caminata bajando tres cuadras hasta una pequeña cafetería, demasiado intima para mi propia tranquilidad.

Un pequeño local, con paredes de cristal, al mejor estilo de la Francia de los 40´s, el aroma a chocolate, horno caliente, pan y canela impregnaba el aire, me dirigió hasta una mesa apartada, muy pequeña, en una esquina del lugar, apartada de la gente, flanqueada por una planta de hojas grandes.

-¿Cómo toma el café?- pregunto con cordialidad.

-No lo tomo, no generalmente, prefiero el té - sus ojos me escrutaron brevemente y luego sonrió, mas para si mismo.

-¿Desea comer algo?- Oh esa cordialidad, me hacia sentir como si estuviera siendo examinada constantemente por alguno de mis tutores.

-No, gracias- dije con la misma cordialidad.

Se dirigió al mostrador y volvió después de un par de minutos con un par de tazas, una tetera humeante, y un mofin sobre una charola.

Dispuso la tetera y una taza en mi dirección y luego un par de sobres de Twinings, té ingles, mi favorito, no puede evitar reír un poco.

"Casualidad" Dijo mi subconsciente incrédula, "Seguramente solo ordeno el mas costoso"

-¿Qué es tan divertido?- cuestionó con jovialidad.

-Es mi favorito- dije simplemente, serví agua caliente en mi taza, saque una bolsita del sobre y la remoje un par de veces con rapidez para luego dejarla a un lado. Christian me miro consternado- Me gusta el te ingles muy diluido- dije antes de dar un sorbo.

-Y sin azúcar según veo- dijo

-Jamás en la mañana- las palabras salieron de mi boca antes de siquiera pensarlo, era una especie de ritual que había adquirido de una de mis institutrices.

-Ya veo -dijo, tomo el mofin con poco interés y rompiendo un trozo lo remojo en su café con leche, borrando la pequeña hoja que habían dibujado con espuma.- Cuénteme algo de usted Anastasia- dijo con naturalidad, ¿Qué podría decirle?

-No hay mucho que decir- instinto, eso era, A.S. hablando.

-¿Y su familia?- Pregunto, bien eso podía contestarlo fácilmente, de no ser por su mirada escrutándome.

-Mis padres se casaron muy jóvenes, papá estaba con el cuerpo de Marines, solía viajar mucho- mi garganta se cerro un poco- Murió en un accidente justo después de mi nacimiento- las palabras dolieron mas de lo que pensé, hacia mucho que no contaba la historia, decidí mantenerla dentro de los limites de A.S. al menos por el momento.- Mamá volvió a casarse, con Ray, otro Marine, un par de años después, el me crió como si fuera suya, aun luego de divorciarse de mamá, llevo su apellido-

Me miro con una mirada que no supe descifrar.

-Entonces su apellido no es Steele- afirmo.

-Lambert era el apellido de papá- dije simplemente, no tenia porque explicar nada aun, pero la cercanía a la realidad me abrumó.

-Lambert, ¿Alguien que quizás conozca?- inquirió.

-No lo creo- dije con rapidez.

-Su madre, ¿Ha vuelto a casarse?- siguió preguntando.

-Va en el cuarto matrimonio- dije mirando atentamente las espirales de humo que salían de mi taza.

-Ya veo, ¿Vivía con ella?- esto era un interrogatorio en la mas franca de sus formas, pero no me iba a intimidar.

-No, de hecho viví muy poco con ella, hasta los seis años, luego del divorcio de Ray, ella no volvió a ser ella misma, no del todo, su tercer matrimonio fue demasiado para mi y me fui a vivir con Ray un tiempo y luego…- me detuve, ¿Qué estaba haciendo?

"Detente" grito mi subconsciente, era muy tarde, había destapado la caja.

-¿Y luego?- Christian me miraba atentamente, como si me examinara.

-Me quede con mis abuelos- dije simplemente, mi expresión le avisó que no respondería nada mas.

-Ya veo, ¿No te gustaba el tercer esposo?- al fin me tuteaba, era un avance, se volvió mas dócil, por decirlo de alguna manera.

-No, era abusivo, dañino, con el tiempo ella también lo noto, ya no se habla de él- zanjé el tema y tome un sorbo de té.

Christian me observó con detenimiento, parecía debatirse internamente.

-¿Tienes novio Anastasia?- pregunto, la pregunta me hizo reír.

-No- respondí

-¿Por qué no?- Inquirió.

-Soy selectiva- su rostro se descompuso en un instante, de nuevo no esperaba mi respuesta, vaya, parece que me ha encasillado.- ¿Tu tienes novia?- sus ojos se abrieron de par en par y contuvo una carcajada.

-No, Anastasia, yo no tengo novias- ahora fue mi turno de apuntarle un punto en su marcador.

¿Qué no tiene novias?, pues esta aclarado el asunto de su heterosexualidad, quizás tenia problemas con el compromiso, quizás era de ese tipo de hombres de una chica por noche, pues me temo que esta chica no estaba dispuesta a ello.

- ¿Por qué no?- era mi turno de interrogar.

-Digamos que yo no soy del tipo de Flores y Corazones- dijo tomando otro sorbo de su café- No me considero romántico en absoluto- Vaya revelación, no lo hubiera creído, pensé con ironía.- ¿Crees en el romance Ana?- Pregunto

-Estudio literatura Inglesa, por supuesto que tengo que ser romántica- su cara cambio completamente, era un huracán y no dos pupilas lo que me veían.

Una mezcla extraña de consternación, confusión y algo similar a la decepción o quizás al reproche se apoderaron de su rostro.

-Esto no puede ser Ana, debemos irnos- Dijo, antes de siquiera poder refutar o preguntar me arrastraba de regreso al Heathman, estaba impactada, ¿Qué demonios tienes dentro Grey?

Nos deslizamos entre los transeúntes con premura, no hablo, no me miro, solo me tomo de la mano y me obligo a seguirlo, comenzaba a enojarme, no me habían llevado así desde que era una niña, "Las damas jamás corren Anastasia" la voz resonó en mi cabeza obligándome a frenarme bruscamente, él se giro sorprendido.

-¿Qué te pasa?, ¿Te has vuelto loco?- le grite exasperada- no soy un costal- volví a gritar, tuve toda la intención de continuar caminando por mi cuenta, pero su brazo me lo impidió.

Todo paso demasiado rápido, escuche la bicicleta detrás de mi y gire en su dirección, Christian me atrajo hacia él con brusquedad, aprisionándome contra su pecho, el aroma que inundo mis sentidos fue un balde de agua helada sobre mi, lastimando mi piel, en confluencia con la electricidad que me rodeo y estallo en mi avivando esa pequeña chispa que dormía dentro de mi, el aroma era denso, olía a algún gel de baño costoso, a menta fresca, a Christian.

Cerré los ojos con fuerza, incapaz de asimilar lo que estaba ocurriendo, me rodeo con sus brazos y sus labios quedaron muy cerca de mi oído, escuche claramente su exclamación, alterado, molesto, inquieto, ¿Asustado?, fue un gruñido y una exclamación, un improperio.

-¡Mierda Ana!-