Capítulo 12: Horrible Verdad

Lucy guardó silencio mientras veía a sus compañeras caminar de lado a lado mirando su entorno, no se sentía capaz de comentarles todo lo que Presea le había dicho, sus fuerzas eran casi nulas, no sabía bien cuanto más podría aguantar.

—Esto es… — Marina tomó un poco de aire — terrible — indicó volteándola a mirar.

La pelirroja afirmó levemente con la cabeza y volteó a mirar a Anaís.

La rubia guerrera tenía la mirada perdida y en una de sus manos sostenía la joya mágica que Paris le había regalado.

—Anaís… — la llamó intentando llamar su atención.

Poco a poco todo tenía más lógica, todas las imágenes que habían llegado a su mente en algún momento y que la había perturbado tanto la estaban matando, su temor por qué Paris no se encontrara bien había crecido. Sus ojos poco a poco se iban llenando de lágrimas. Lucy apretó sus ojos al verla.

—¿Dónde está el castillo? — preguntó la peliazul sacando a ambas guerreras de sus pensamientos.

El ex pilar tragó un poco de saliva al sentir la mirada de sus compañeras puesta en ella.


Paris abrió los ojos y volteó a mirar a su cuñado, le agradecía el que lo hubiera salvado a pesar de que no sabía si podía confiar en él. Ahora que sabía que la verdadera Anaís había regresado no podía darse por vencido, por más mal que estuviera no se iba a dejarse morir, sacaría fuerzas de donde no tuviera, ella era su todo.

—Za… Zagato…

El guardián de la princesa lo volteó a mirar — ¿qué sucede?

—¿Ahora si puedes contarme cómo es que tú estás aquí? — le preguntó mientras hacia un esfuerzo sobrehumano por sentarse.

Zagato se aproximó y se sentó junto al peliverde.

—Bueno… tanto Esmeralda como yo fuimos enviado a otra dimensión una vez terminó la pelea con las guerreras mágicas y pudimos cumplir nuestro gran deseo — indicó dirigiendo su mirada a la entrada de la cueva — tu hermana a pesar de estar lejos de aquí, de no ser el pilar de Céfiro siempre se las ingenió para poder estar al tanto de todo lo que sucedía en aquí. Si alegró bastante al saber que gracias a Lucy el sistema del pilar de Céfiro quedó anulado — señaló mirándolo —, Esmeralda siempre se preocupó por tu bienestar.

Paris apretó un poco sus puños al escucharlo.

—Cuando Céfiro comenzó a destruirse, Esmeralda comenzó a sufrir de la misma manera que lo hacía cuando yo la rapté — dijo bajando la mirada —, yo la amo más que a nada y me sentí realmente impotente al no poder hacer nada.

—Zagato yo…

—Ella siempre supo que no eran ellas pero al no poder hacer nada, se desesperó de una forma que creí que iba a enloquecer.

—Mi hermana…

—Fue cuando creyó que tú habías muerto — comentó mirándolo una vez más —, yo también sufrí porque pensé que mi hermano había muerto.

—¡Que! ¿Latis murió?

Zagato negó con la cabeza — mi hermano esta con Guru Clef al norte de Céfiro.

—Pero… ¿Cómo es que…?

—Aun no entiendo que paso pero la persona más poderosa de la dimensión en la que nos encontramos tu hermana y yo, me mandó llamar y me comunicó que a pesar de todo lo que le hice a Céfiro tenía una oportunidad para demostrar lo que era capaz de dar por las personas que más aprecio y quiero de este planeta.

—¿Qué quieres decir con eso? — preguntó frunciendo el ceño.

—Tengo que demostrar que verdaderamente me interesa el bienestar de Céfiro y de las personas que lo habitan, si lo consigo podré regresar.

—¡Que! ¿Y mi hermana? — apretó su brazo al sentir que una de sus heridas comenzaba a doler de nuevo — ¿acaso ella no tienes esa oportunidad?

—El caso de ella es diferente —dijo mientras sonreía levemente —, Esmeralda no tiene que hacer nada, ella va a regresar pero no necesita demostrar nada, ella ya hizo mucho por Céfiro. Tu hermana por fin va a poder vivir como cualquier persona.

Paris abrió los ojos y sonrió, de verdad que eso jamás lo hubiera imaginado. No era que hubiera compartido muchos momentos con ella pero la quería y respetaba, además había sufrido imaginando todo lo que había tenido que padecer al ser el pilar y no tener libertad. Definitivamente no podía rendirse, las dos personas más importantes de su vida estaban muy cerca de él, cuanto deseaba ese reencuentro.

—Lo mejor es que descanses, no te encuentras en muy buenas condiciones para dirigirte a la nave.

—Zagato, si tienes algo que hacer no tienes por qué preocuparte por mí, yo no voy a morir.

—En este momento no hay mucho que pueda hacer, estoy esperando que las guerreras mágicas puedan aclarar la situación, necesitó que Esmeralda regresé para poder aparecer — dijo volteándolo a mirar.


Lucy apretó sus puños y las volteó a mirar — es que yo… yo no les he contado todo lo que sé.

—Si eso ya lo… ¿sabíamos? — preguntó fijando su mirada en los ojos verdes de Anaís.

La rubia ignoró la mirada de Marina y sólo afirmó con la cabeza.

Marina respiró profundo era demasiado evidente que Anaís no quería saber nada de ella.

—Yo lo siento… — dijo en medio de sollozos — pero es que esto es demasiado complicado.

—Lucy… — la rubia se aproximó y la tomó de los hombros — dinos toda la verdad — pidió mientras sentía como sus ojos se volvían a llenar de lágrimas.

Al verlas la peliazul no pudo evitar sentirse así, ella al igual que Anaís parecía entender mejor todo y eso la angustiaba.

—El castillo ya no existe — dijo mientras bajaba la mirada.

—¡Que! — exclamó abriendo los ojos.

—¿Qué… qué quieres decir con eso? — preguntó soltándola mientras trataba de mostrarse calmada.

La pelirroja comenzó a llorar y se dejó caer al suelo — lo… que… lo que… pasa… lo que pasa es… que….

Antes de que el ex pilar dijera algo justo detrás de ellas apareció un monstruo.

—¡Diablos! — gritó Marina — ¿cómo se supone que vamos a luchar si no tenemos magia ni armas? — preguntó mirando a las dos guerreras.

—No hay tiempo para pensar en eso lo mejor es huir — indicó Anaís jalando a sus compañera de los brazos.

La guerreras mágicas corrieron tan rápido como podía, el camino por donde caminaban era algo rocoso y debido a las tormentas era difícil transitar por el.

—¿Que se supone que debemos hacer? Si no tenemos con que defendernos, vamos a morir — aseguró con desespero — si no existe el castillo ¿a dónde nos vamos a dirigir ahora?

—!Cállate! — Exclamó Anaís — lo mejor es huir y buscar un refugio.

—¡No! Esperen — Lucy de repente se detuvo.

Mi niña recuerda que si confías en ti nunca perderás, pase lo que pase recuerda quien eres y todo lo que has hecho.

Una luz roja la envolvió haciendo que su mano pareciera el guante.

—Di mi nombre cuando lo necesites.

Marina y Anaís se miraron y asintieron rápidamente.

—¡Windom!

—¡Ceres!

—Una nueva batalla ha comenzado pase lo que pase no dejes que la tristeza te invada, ni te haga actuar de manera precipitada, no permitas que el temor te haga callar.

Se avecinan tiempos difíciles por eso nunca pierdas la tranquilidad y calma que tanto te caracteriza, confía en tus sentimientos.

Juntas guerreras fueron envueltas por una luz azul y verde.

—Salven a Céfiro… muy pronto nos veremos — se escuchó una voz en medio de todo sacándolas del trance en el que se encontraban.

—¿Princesa… Princesa Esmeralda? — articuló Lucy.

—¿Salven a Céfiro? — Marina habló con algo de temor.

—¿Muy pronto nos veremos? — preguntó Anaís mirándolas — ¿Qué significan esas palabras?


Guru Clef abrió los ojos con sorpresa — ¿muy pronto nos veremos? — dijo inconscientemente.

—¡Que! ¿De que esas hablando? — el espadachín se detuvo y lo miró fijamente —¿ahora que está sucediendo?

El mago no lo escuchó sólo permanecía con la mirada fija en algún lugar —¿Sera posible? ¿Será esa la razón por la que tanto ella como él aparecieron? ¿Acaso…? ¿El regreso? — pensó.

—¿Lucy está bien?

—Si no te preocupes, ellas acaban de invocar a los genios y ellos les han dado magia y armas — indicó sin prestarle mucha atención.

—Creo que eso es imposible…

—¿Eh? ¿Por qué?

—Ella necesita saber que yo no estoy muerto, además no quiero que nadie le haga daño, no soportaría que "alguien" se atreva a decirle o hacerle algo que la hiera — dijo con evidente resentimiento.

Respiró profundo —¿Latis no crees que ya va siendo como hora de que olvides los problemas que tienes con Ráfaga?

—Yo no tengo ningún problema con él, un inútil como él no vale la pena.

El mago negó rápidamente con la cabeza, aun se sentía confundido con todo, aunque en el fondo se sentía feliz, Marina estaba cerca de él y eso lo llenaba de energías — como me gustaría que pudiera estar contigo, te amo y quiero estar a tu lado — pensó mientras se dibujaba en su rostro una sonrisa.

—Guru Clef trata de comunicarte con mi hermano.

Clef regresó de sus pensamientos y lo miró, no era conveniente decirle la deducción a la que había llegado, el espadachín era fuerte pero se encontraba bastante aturdido y preocupado por el bienestar de Lucy que simplemente no podía decirle algo de lo que no estaba completamente seguro.


—¡Dragón de agua! — exclamó destruyendo a uno de los tantos monstruos que había aparecido en el camino — ya está bien Lucy dinos todo lo que sabes.

Anaís miró con ojos inquisidores a su compañera —¿qué acaso no te das cuenta el estado en el que está? — le preguntó acercándose a la pelirroja.

La guerrera del fuego se había desplomado por completo y no paraba de llorar acurrucada en el suelo.

—Llora todo lo que quieras y háblanos cuando te sientas preparada — dijo apoyando sus brazos en los hombros de ella.

—¡Ja! Eso si nadie te lo cree — comentó cruzándose de brazos —, la persona más egoísta, que sólo piensa en el bienestar propio está actuando de esta manera, no eres más que una mentirosa.

La guerrera del viento endureció su mirada y la fijó en Marina — ¿egoísta? ¿Yo soy la egoísta?

Marina afirmó con la cabeza sin dejar de corresponderle la mirada.

—Por favor chicas no se peleen.

—¿Quién fue la que jamás le importó como nos sentíamos nosotras? ¿Quién fue la que siempre se encargó de lastimarnos no sólo con sus acciones sino también con sus palabras? ¿Quién fue la egoísta que ni siquiera le importó como se sentía? ¿Mentirosa yo, Marina? ¿Estás completamente segura de eso?

—Por favor… — trató de intervenir la líder.

—No, tú no tienes ningún derecho a tratarme así, porque yo a diferencia de ti siempre quise lo mejor para todas, no sólo pensé en mi sino en ustedes, porque para mí ustedes si eran importantes… aunque sabiendo cómo son las cosas realmente creo que ni siquiera te tomaste el tiempo de pensar en ti misma y por eso es que eres como eres, una persona superficial, que sólo vive de apariencias pero que en el fondo está vacía porque jamás quiso reconocer lo que realmente sentía — tanto para Lucy como para Marina fue una sorpresa escuchar hablar a Anaís de esa forma.

Herida y totalmente débil y vulnerable al escuchar la verdad se preparó para el contraataque — ¡Cállate! ¡No te voy a permitir que me trates de esa forma! Tú no eres nadie así que cállate de una vez ¡Cállate! — gritó con todas sus fuerzas mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Anaís apretó sus puños, tal vez esta vez sí se había pasado, tal vez había hablado de más pero ya no aguantaba más todo lo que estaba pasando.

—Te odio… ¡Te odio Anaís! — la peliazul comenzó a gritar con más fuerzas.

—El sentimiento es mutuo — señaló cubriéndose la cara con las manos — ¡Te odio!

—¡El castillo está destruido! ¡y todos están muertos! — exclamó con todas las fuerzas que tenía haciendo que las dos guerreras se detuvieran en seco antes de decirle algo más hiriente a la otra.

La cara de ambas guerreras se transfiguró por completo, incredulidad, rabia, desespero, agonía, incertidumbre, tristeza, angustia, impotencia, todo tipo de sensaciones y emociones las envolvían.

Anaís no logró articular palabra o movimiento alguno, sólo permanecía inmóvil mientras el tono de su piel se ponía pálido, su corazón latía hasta casi salirse del pecho, sus ojos se llenaba de lágrimas y un vacío cubría todo sus ser, era como estar viviendo la peor de sus pesadillas, todo pensamiento coherente había desaparecido y ella sentía que ya no era dueña de sus actos.

Marina sintió como todo a su alrededor giraba y giraba, su cuerpo no respondía, quiera gritar como nunca jamás lo había hecho pero no podía, era como algo le impidiera mover sus boca, su cuerpo temblaba y sentía que en cualquier momento perdería por completo el equilibrio, un horrible vacío oprimía sus corazón, ahogándola y quitándole la vida.

Lucy sollozó con fuerza, ella no parecía consciente de lo que acaba de decir, de hecho no lo era, todo había sido producto de la angustia que ella sentía, del momento tan confuso que estaba viviendo. Sus lágrimas no cesaban pero al no escuchar los gritos e insultos de sus amigas levantó la mirada encontrándose con la mirada perdida y sombría de las dos —Marina… Anaïs…

—¿E-eso… eso es… es verdad? — preguntó la guerrera del agua hacia un esfuerzo sobrehumano por no entrar en pánico.

—¿Eh? — preguntó fijando su mirada en los ojos de Marina.

Marina respiró profundo — escúchame Lucy… si lo que acabas de decir es una maldita broma jamás te lo voy a perdonar, porque te metiste con algo muy preciado para mí.

—¿De qué estás hablando?

—¿Qué fue lo que sucedió en el castillo? — preguntó subiendo la voz.

—Ah bueno… — la pelirroja colocó sus manos en el pecho apretando el medallón de Latis — nuestra parte oscura se encargó de destruirlo y… y… y tristemente… — un sollozó escapó — tanto Latis, como Guru Clef y Paris… murieron… — el llanto se hizo más fuerte — ¡ellas los mataron!

La peliazul no se dio cuenta en qué momento se cubrió la cara con sus manos y se dejó caer al suelo llorando desgarradoramente —no… no eso… eso no puede ser… ¡Guru Clef!

Lucy gateó hasta ella y la rodeó con sus brazos uniéndose a su llanto.

La vida se le había ido y ella ya no era consciente, había escuchado lo que Lucy acaba de decir y ya no pudo hacer nada, por inercia se había alejado y sólo miraba al suelo mientras lágrimas caían.

—Comandante créame yo escuche voces por aquí ¡Vamos! — gritó alguien mientras se aproximaba.

—¡Ascot! ¡Vamos!

El ex pilar abrió los ojos al escuchar la voz de Ráfaga tan cerca, la angustia que sentía en ese momento se había convertido en temor. Si las encontraban eso significaba problemas.

—¡Marina! — exclamó levantándose rápidamente agarrándola con fuerza de la mano y mirando a su otra amiga —¡Anaís! — la llamó pero no encontró respuesta alguna.

Cerró los ojos al sentir las pisas tan cerca.

—¡Ay! mire comandante aquí hay unas señoritas — indicó Kiyoshi caminando hasta ellas.

Ascot se detuvo al encontrarse con los ojos azules de Marina que lo miraban con emoción y a la vez con profunda tristeza —maldición porque siento esto — susurró más para él que para los demás.

Ráfaga se detuvo y miró a cada una de ellas con profundo rencor.

—Pero… — articuló la peliazul antes de que la pelirroja la jalara del brazo haciéndola caminar.

Lucy se acercó a Anaís y sin importarle nada la agarró de la muñeca llevándola arrastras.

—Escapar eso es lo único que podemos hacer.

—¿De qué estás hablando? — preguntó la guerrera del agua.

—¡Hey esperen! — exclamó Kiyoshi.

—No, ustedes no se van a escapar — informó el comandante disponiéndose a correr, pero antes de da un paso Ascot interpuso sus brazo.

—¡Creaturas mágicas!

Dos monstruos enormes aparecieron dirigiéndose rápidamente por el sendero por el que corría Lucy en compañía de una muy confundía peliazul y una ausente rubia.

Los monstruos de Ascot fueron más rápidos y parecieron frente a ellas.

—Dios que alguien me ayude — murmuró deteniéndose.

—¿Lucy que significa esto? — preguntó al ver a los amigos de Ascot acercarse a ellas con una expresión nada amigable.

—Estamos en problemas — susurró mirándola.

—¡Que! ¿Qué quieres decir con eso? — los ojos de la guerrera se abrieron hasta más no poder.

—¡Viento de defensa! — gritó al sentir como esas creaturas las tenía casi acorraladas.

—¡Anaís! — la llamó mientras la miraba.

La rubia la volteó a mirar pero si ningún tipo de expresión en los ojos.

—¡Guerreras Mágicas!

Las tres voltearon a mirar al lugar donde provenía la voz, encontrándose con un escuadrón de soldados liderados por Ráfaga y Ascot.

—Escucha Ráfaga yo quiero que sepas que…

—Cállate y no digas nada — ordenó fulminándola con la mirada —, escapaste con la ayuda de Presea y Caldina, ¿verdad?

—¿Escapaste? ¿De dónde? — cuestionó Marina con desesperó — ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué no se suponía que todos habían muerto?

—Marina… — habló Anaís mientras dejaba escapar una cantidad considerable de sollozos — por favor no digas eso… yo siento que ya no puedo seguir — murmuró ahogándose cada vez más en sus más profunda y triste depresión.

Ascot apretó los ojos y los puños —maldición eso es cierto — después del encuentro con "Marina" y todo lo que había sucedido cuando Lucy fue llevada al castillo no había dejado de preguntarse una y otra vez si su teoría era verdad, además sin querer había escuchado una conversación entre su "hermana" y la armera.

….

—Cálmate Presea — Caldina la abrazó —, se lo difícil que es esto pero sabes todo lo que ellas hicieron.

—Caldina aquí hay algo que no encaja — aseguró mirándola.

—¡Que! ¿De qué estás hablando? — le preguntó sorprendida.

—Alguna vez lo pensé pero no le di mucha importancia principalmente porque estaba ciega de odio por lo que Marina le había hecho ha hecho a Guru Clef.

La ilusionista frunció el ceño al escuchar la última parte.

La armera suspiró al mirarla — basta Caldina no me mires así, de ese tema hablamos luego ahora lo importante es que sepas que en alguna oportunidad hablé con Latis y él dijo que tenía un mal presentimiento con respecto a Lucy, obviamente yo me alarmé y la busqué y ella… no se ella no era la misma Lucy que yo conocía.

—Me estas asustando con esto.

—Tengo serias sospechas de que las guerreras que le hicieron esto a Céfiro no son las mismas.

Los ojos de la morena se abrieron tanto como podía.

—Por eso necesito que me ayudes, necesito hablar con ella para confirmar mis sospechas.

—¿Por qué estás tan segura de eso?

—Caldina por favor no me preguntes nada y mejor ayúdame, yo sé que tú puede colaborarme, sólo necesito llegar a la celda de Lucy — pidió juntando sus manos en señal de súplica.

…..

—¡Ascot! !Kiyoshi! Vayan por ellas y no crean nada de lo que ellas digan — ordenó Ráfaga.

El soldado asintió mientras que el hechicero bajó la mirada y siguió las órdenes.

—No quiero hacer algo de lo que puedo arrepentirme para siempre.

—Ascot, tú no puedes… — Marina se tensó por completo, la pesadilla continuaba y ella ya no encontraba salida a nada.

La rubia guerrera aun en shock y con la poca razón que tenía sacó su espada y se preparó para atacar al joven que se le aproximaba.

Kiyoshi miró detalladamente a la guerrera reconociéndola — así que ella es la chica de la que tanto me habló Paris — pensó sin apartarle los ojos.

Antes de que alguien diera un paso más una luz cegadora apareció en el medio tomando por sorpresa a todos.

—Esto es increíble… ¡Princesa Esmeralda! — exclamó Ráfaga.

Los ojos de todos se abrieron por completo.

—Espera Ráfaga no comentas una locura — le pidió mirándolo con ojos suplicantes.

—Perdí la conciencia ahora así — susurró Marina —, que horrible pesadilla.

—No les vayas a hacer nada malo a ellas.

—¿Cómo? — el comandante aun no salía de su asombro.

—Luego tendré tiempo para explicarles a todos lo que está pasando, por el momento quiero pedirte Ráfaga que creas en todo lo que ellas te digan, porque estas guerreras mágicas son las únicas que no pueden salvar de toda esta tragedia.

—Pero…

—Ellas son las únicas que pueden acabar con esas usurpadoras, por favor no las juzgues sin antes saber qué fue lo que realmente sucedió — la princesa dirigió sus mirada a las tres jovencitas de mundo místico.

—Princesa… Princesa Esmeralda — los ojos de Lucy se nublaron por completo gracias a las lágrimas —yo…

—No digas nada, este no es el mejor momento para hablar de nada, lo mejor es que vayan con ellos traten de tranquilizarse, yo me encargaré de explicarles todo.


Aoi se detuvo y miró a la rubia luego de dar vueltas y vueltas.

—¿Qué? —Midori la miró con fastidio —¿ahora me vas a echar la culpa de todo esto o qué? Eso parece ser lo único que sabes hacer bien, culpar a otros de todo lo que te sucede.

—Por supuesto que no, deja de ser tan tonta y mejor ve pensando en cómo destruir a esas — aconsejó torciendo los ojos —, yo iré a buscar a la inútil de Luz.

—¡Que! ¿Y para qué? Tú sabes que ella no sirve para nada.

—Pero resulta que ellas son tres y nosotras somos sólo dos, Luz es alguien fácil de manipular.

—¡Bah! No me interesa haz lo que quieras — dijo dándole la espalda —, igual nada va a salir bien.

La peliazul la agarró con fuerza del brazo haciendo que la mirada — ¡Deja de comportante de esa manera! ¡Estúpida!— gritó con fuerza — que no estoy sola en esto y te guste o no me vas a colaborar.

La rubia sonrió y se soltó del agarré de Aoi — lo que digas.

Aoi respiró profundo y desapareció.

—Sí, claro, seguro — Midori se rió — esta maldita loca ya empieza a aburrirme, creo que no solo debería pensar en cómo destruir a Anaís sino también a Aoi y la inútil de Luz.


Hola XD

Bueno querido publico aquí les dejo otro capitulo de esta historia espero que les haya gustado. Ya ahora si tengo planeado todo el drama (waaaaooooo! amo ese genero no se nota? XD) de todos los personajes, porque digo desde ya... NINGUNO la tiene fácil.

Como siempre les agradezco a todas por sus hermosos reviews y mensajes, besos para todas.

Ademas de esto quiero decirles que me ausentare por unas semanas de esta pagina y les pido mucha paciencia, estoy en finales de la universidad y casi tiempo no me queda así que espero retomar este y claro por supuesto los otros fics a finales de noviembre cuando por fin me sienta libre de tantas cosas.

Les envio muchos saludos.

Suerte en todo y hasta la proxima.

Lina A