Clases de sexo con Edward.

Los personajes no me pertenecen, solo los uso con propósitos de diversión y para matar el ocio.

NOTA: Escenas de sexo explicitas. Solo para mayores de 18, o léanlo sobre su advertencia.

"La diversión es como un seguro, cuanto más viejo eres más te cuesta."- Johann Christoph Friedrich Von Schiller

MARTES

"¿No hay fruta el día del hoy?".- Pregunté antes de saludar a Edward quien acaba de abrir la puerta de su casa.-"¿Por qué me citaste tan temprano?".- Seguí preguntando antes de entrar a la casa y dejar mi bolso en el mismo lugar de ayer.

"Buenos días".- Fue su simple respuesta mientras cerraba la puerta principal.-"No, hoy no tendremos ayuda extra de alimento".- Respondió a mi primera pregunta para después ir y sentarse a mi lado en el sillón más grande.-"Y te cite tan temprano, porque tenemos que aprovechar lo máximo del día de hoy".- Explicó sin darme más detalles.

"Ok, y ¿Cuál es la lección de hoy?".- Pregunté intentando investigar un poco más sobre lo que haríamos hoy.

"Actuación".- Contestó simplemente sonriendo satisfactoriamente.

"¿Me vas a enseñar a fingir un orgasmo? ¿Qué no es malo hacer eso?".- Cuestioné sin tener la menor idea de que es lo que pasaba por la mente de Edward.

Rodó los ojos ante mis preguntas.-"Ven, tenemos que irnos".- Pidió levantándose del sillón.-"A donde vamos esta a una hora de camino, y tenemos que aprovechar cada hora de este día".- Explicó encaminándose a la puerta, de nuevo.

"¡Esperen!".- Terció Alice bajando las escaleras como un cohete.-"¿No pensarán ir sin mí?".- Cuestiono una vez que se había parado a nuestro lado.

Edward y yo compartimos miradas, sin estar seguros de que excusa poner para que Alice no viniera, aunque no supiera a dónde íbamos a ir, tenía una idea sobre que era y estaba segura que no quería que Alice se enterara de nuestras clases, ni mucho menos que se adjudicara el titulo de segunda maestra.-"La verdad es que Alice, es algo privado".- Contesté después de un largo silencio en el que los dos nos habíamos quedado pensado.

"Ay, por favor".- Contestó Alice rodando los ojos.-"Si creen que no se de sus ridículas clases de sexo están muy equivocados".- Confesó dejándonos a los dos con la boca abierta, y a mi completamente sonrojada.-"A sí que, o me llevan o me encargo que nuestros padres se enteren de esto".- Amenazó inteligentemente cruzando sus brazos sobre su pecho y moviendo el pie rápidamente, en señal de desesperación.

Edward y yo nos volvimos a mirar, ambos sabíamos que es lo que teníamos que hacer ya que no nos dejaba salida, pero si le dejábamos venir no podíamos tener la clase con tanta libertad y sería demasiado incomodo, pero no lo suficiente para elegir explicarles a Esme y Carlisle porque su hijo me estaba enseñando como tener el mejor sexo.

"Bien".- Acepté a regañadientes.-"Pero no tienes derecho a dar ninguna instrucción, o enseñanza. El maestro aquí es Edward".- Puntualicé antes de que Alice dijera algo que me hiciera cambiar mi punto de vista sobre ella.

Alice acepto gustosa y fue entonces cuando los tres nos subimos al auto de Edward y nos dirigimos el destino que solo él conocía. El resto del camino lo único que se oía era como Alice iba cantando en voz baja su repertorio de su I pod, el cual había sido puesto voluntariamente obligatorio. Mientras tanto yo aproveche el camino para dormir y recargar mis energías, ya que además de ser muy temprano anoche no había podido dormir casi nada.

Cada hora me levantaba con imágenes que golpeaban mi sueño tranquilo, haciéndome abrir los ojos abruptamente sintiendo mi corazón a mil por hora y dejarme completamente confundida.

Miré de reojo a Edward e inmediatamente mi corazón dio brinco al recordar las imágenes de mis sueños. Los sueños comenzaban conmigo comiendo plátanos, después continuaba con el momento extraño que compartimos cuando me rozo el brazo, cuando estuvimos tan cerca el uno del otro y era ahí cuando las cosas se salían de control, justo en el momento cuando Edward se alejaba para tomar un plátano, lo tomaba del brazo, lo atraía a mí y lo besaba apasionadamente. De una manera casi desesperada, con demasiada urgencia cuando despertaba aun podía sentir mi corazón latir a mil por hora, desbocado y la respiración entrecortada como si en verdad lo hubiera estado besando.

Después me volvía a dormir, recordando a Jacob e intentando soñar que era al él a quien besaba, cada hora la misma imagen me hacía despertar sintiéndome culpable por no controlar mi subconsciente que besaba al mejor amigo de mi novio. Lo peor fue, cuando soñé que justo en el momento en cual besaba a Edward, Jacob entraba por la puerta y veía toda la escena, le pegaba un puñetazo en la nariz a su amigo, y a mí me veía de una manera tan horrible, que desperté llorando solo de imaginar que Jacob me pudiera mirar de esa manera.

Después de esa pesadilla, no pude volver a dormir por lo que me metí a bañar y cuando había salido tenía el mensaje de Edward pidiéndome que lo encontrara a las ocho de la mañana en su casa.

Lo volví a mirar de reojo y esta vez aproveche que estaba distraído para observarlo un poco más; su cabello estaba hacía atrás debido al aire que entraba por su ventanilla, sus gafas de sol lo hacían parecer una estrella de Hollywood, sus dedos golpeaban el volante al ritmo de la música pegadiza de Alice, su otra mano estaba recargada en el borde de la ventana, dándole un aspecto digno de fotografiar. Y fue lo que hice, saque mi celular y le tome la fotografía ganándome una mirada contrariada de su parte.

"Era una escena única".- Expliqué encogiéndome de hombros. Edward solo sonrió ladinamente y siguió con su vista enfocada en el camino. Alice observaba lo que acababa de pasar con ojos curiosos, y con el brillo de esperanza en sus ojos. ¿Esperanza? ¿Esperanza de qué?

Bella no le dio esperanza a lo que creía haber visto en los ojos de Alice, ya que con su mejor amiga nunca podía estar segura. Edward les explicó que ya estaban cerca de su destino, y al oír su aterciopelada voz provocó que Bella diera un pequeño respingo en su lugar; tenía muy olvidado la primera impresión que tenía de Edward, la atracción que había sentido por el hermano de su amiga había sido impresionante.

Aunque claro, nunca fue correspondida ya que ella tenía apenas 15 años cuando lo conocía, y el 19 por lo que no se interesaba por la sosa compañera de clase de su pequeña hermana, Edward siempre había demostrado ser diferente, ya que aún siendo el chico más popular de la escuela, la trataba muy bien y no la hacía sentir como una chiquilla, de ahí que se hubieran vuelto tan buenos amigos los tres. Años después, hace un año hubo una fiesta organizada por los Cullens, fue ahí donde conoció a Jacob, oficialmente. Ambos iban en el mismo instituto, Jacob un año mayor que ella y tres menor que Edward, estos dos se conocían desde pequeños, ya que sus padres tenían una relación estrecha.

Jacob mostró mucho interés en ella durante aquella fiesta, pero Bella estaba tan enfocada en Edward que jamás se dio cuenta de las intenciones nobles de Jake. No fue hasta que por error entro al baño de invitados, que se dio cuenta que en realidad no podía estar esperanzada con alguien que se estaba comiendo a besos a una compañera de la universidad.

Después de eso, aunque sonara raro, la amistad entre ellos dos había mejorado notablemente. Quizá hubiera sido que Bella siempre quiso algo más, y Edward no, y ahora ambos se encontraban en el mismo lugar, por lo que la amistad siguió creciendo. Meses después de la fiesta, Jacob se había animado a buscarla en los pasillos de la escuela y la había invitado a salir, dejándola un poco perpleja pero acepto, ya que nadie le decía que no a Jacob Black. En la primera cita, Jake había intentado que algo más que un par de besos pasará, pero gracias a los valores que le habían inculcado sus padres, dijo que no y le pidió que la llevara a casa.

Y lo demás fue el cliché más grande de su vida, él la tomo como un desafío, hasta que se la llevara a la cama y terminó enamorado de ella. Y fue así como termino olvidando los sentimientos que solía tener hacía Edward, y que con un par de sueños habían sido suficientes para traerlos de vuelta.

El movimiento del coche que se detuvo ayudó a que regresara a la realidad y dejara su pequeño viaje al pasado justo donde pertenecía.

Se bajo del auto sin divisar nada más que un gran almacén en la mitad de la carretera, que no le daba ninguna pista cual era la lección de hoy.

"¿Me vas a dejar en la mitad de la carretera hasta que alguien pase y me viole?".- Cuestione una vez que se había parado a mi lado. Sonrió.-"Si ese es tu plan, lo hubieras hecho tu mismo".- Añadí como broma pero no pude evitar sonar desesperada por tener otro del momento que tuvimos ayer. Su sonrisa se borró por un momento, pero regreso a los cinco segundos.

"No, dejaremos lo bueno para el final".- Contestó socarronamente.-"Lo que ves aquí mi querida amiga, es la bodega de disfraces más grande del estado.".- Explicó comenzando a caminar hacia la entrada.

"¿Disfraces?".- Pregunte siguiéndole el paso.-"¿Para qué?"

Se detuvo en seco, se volteó para encararme y decir con satisfacción.-"Lección numero dos: Juegos sexuales".- Sonrió al ver que seguía sin entender muy bien a qué se refería.-"Verás Bella, no puedes basar tu vida sexual en sexo oral para después ir directo al coito, debes hacer la cosas algo más interesante".- Explicó una vez que habían emprendido de nuevo el paso.

"Debes ponerle pimienta o sal al asuntó".- Terció Alice a quién había olvidado por completo, haciendo que diera un pequeño salto en mi lugar.-"Edward tuvo una idea maravillosa, este lugar es increíble y cualquiera que sea la fantasía de Jake la encontraras aquí de seguro".- Terminó Alice caminado, aunque debería decir que iba dando pequeños saltitos.

Decidí no romperme la cabeza intentando imaginarme cual podría ser la fantasía de Jacob, probablemente Edward ya la sabía y tendría los disfraces listos para que me los probara. Ese pensamiento me hizo sonrojar violentamente, ¿tendría que probarme disfraces en frente de Edward? Lo miré esperando que él me tranquilizara, pero ni siquiera me estaba mirado e incluso parecía algo molesto, ya que sus labios estaban tan apretados que se habían convertido en solo una línea recta.

¿Qué mosco le había picado? Un segundo estaba sonriendo, y al otro parecía que le habían metido un golpe en sus amigos íntimos. Parecía una mujer en su período.

Era mejor no darle importancia, mi especialidad no era descubrir que era lo que molestaba a los hombres, nunca lo había logrado y dudaba que esta vez lo lograra. Por lo que preferí enfocarme en Alice, quien iba concentrada mandando mensajes desde su celular.

"¿Jasper?".- Pregunté en voz baja acercándome a ella; por más que Edward fuera de mente abierta, dudaba que le gustaría saber que su hermana pequeña era una ninfómana en potencia.

"Si, le pregunto de que quiere el disfraz".- Contestó mientras su celular vibraba.-"Jasper, Jasper, Jasper ese ya lo tenemos".- Comentó a la nada mientras comenzaba a mandar una respuesta.-"Sigue queriendo que me compre el disfraz de hada, pero ya lo tenemos".- Me explicó al ver mi gesto de confusión, me sonrió para después guardar el celular.-"Ya encontraré adentro uno que me guste, y que estoy segura que a él le encantara".- Terminó de decir una vez que estábamos ante la entrada de la bodega.

Edward presionó el timbre y esperamos unos minutos antes de oír unos pasos acercándose rápidamente, después de una pequeña charla explicándole a que veníamos, Edward le dijo que había llamado por teléfono la noche anterior, e inmediatamente nos abrieron la puerta.

"Lamento eso".- Explicó un hombre que parecía mujer, era afroamericano sin cabello mas usaba una peluca corta de color naranja y vestía falda de colegiala con unos bonitos tacones. Su voz era muy gruesa y varonil, nada que ver con la imagen que transmitía.-"No estamos acostumbrados a recibir clientes tan temprano, pero pasen por favor".- Pidió abriendo de lleno el portón que hacía como puerta.

Literalmente, mi boca se abrió al igual que mis ojos. Era una bodega enorme de tres pisos, cada uno lleno de estantes con diferentes modelos separados por categorías. Iban desde cuentos infantiles, hasta comics. De criaturas mitológicas, a diferentes oficios de trabajadores.

"Tenemos todo lo que se les pueda ocurrir, y si por alguna razón no la tenemos, pueden contar en que se las mandaremos a hacer justo a la medida".- Explicó el joven quien se había retirado la peluca, dejando ver su brillante calva.-"¿Tienen alguna idea sobre qué es lo que quieren?".- Preguntó sonriendo amablemente.

"Alice, ¿tú qué piensas?".- Pregunte a mi amiga debido a que Edward seguía con cara de pocos amigos, y me lleve tremendo chasco al ver que Alice no se encontraba a mi lado. Recorrí el lugar con la mirada rápidamente, esperando ver a mi amiga en alguno de los estantes. ¡Y ahí estaba! En el segundo piso, tomando dos disfraces de lo que parecía ser de caza vampiros y una azafata.

Rodé los ojos, Alice nunca tendría remedio. Eso de ser una enferma sexual era de familia.

"Llévenos a la sección de cuentos infantiles".- Terció Edward con voz apagada y molesta.-"Ahí empezaremos".- Explicó ganándose un sí con la cabeza del encargado y que comenzara su camino hacia lo que parecían ser las escaleras.

"¿Se puede saber que carajos te pasa? ¿Te molesta levantarte temprano?".- Le pregunté a Edward una vez que habíamos comenzado a subir las escaleras, me costaba trabajo hablar con él, ya que iba subiendo las escaleras y tenía que girar mi cabeza para poder verlo a los ojos, pero tampoco podía dejar de ver los escalones, no si quería terminar con un moretón en el trasero.

Edward me miró contrariado y después se encogió de hombros. Restándole importancia, y desviando su mirada a otro lado.

Si él lo hacía, yo también. Por lo que me enfoque por completo en las escaleras que parecían eternas. El resto del camino al último piso fue en silencio, no porque no quisiera hablar, si no porque en verdad no podía hacerlo, eran demasiadas escaleras y el aire me faltaba.

Recordé hacerme una nota mental diciéndome que comenzara a hacer más ejercicio para mejorar mi bendita condición, que no aguantaba subir tres pisos por las escaleras. Malditos elevadores.

"Listo".- Anunció el vendedor, que se había presentado como Laurent.-"Esta es la sección de cuentos infantiles, ahora ¿Qué cuento infantil prefieren? Tenemos a caperucita roja, la bella durmiente, bella de la bestia, cenicienta, la sirenita, Jazmín, Blanca nieves, Jane de Tarzan, Alicia en el país de las maravillas, Campanita, Mulán, Lilo de Lilo y Stich…".- Iba a seguir nombrando pero lo interrumpí.

"¿Lilo? ¿Qué no es una niña?".- Pregunté contrariada. Recibí una sonrisa a cambio.

"Fue una idea descabellada hacerlo, ya que es algo enfermo, pero fue un éxito total".- Explicó sonriendo picaronamente.-"Que Lilo sea una niña es precisamente lo que la hace un éxito".- Añadió para seguir nombrando princesas, que no tenían nada de princesas.

Me dio un escalofrió cuando me dio su explicación macabra.

"… Pocahontas, Megara, Esmeralda y Fiona de Sherck".- Terminó de enlistar tomando aire y sonriendo.

"¿Fiona?".- Pregunté de nuevo.-"Cuando es princesa, ¿no?".- Me aventure a contestar.

"Tenemos ambos versiones".- Contestó con una sonrisa picarona y ternura en los ojos al ver que no comprendía cómo podía ser eso.-"Te sorprendería saber qué es lo que le gusta a la gente".- Añadió guiñándome un ojo.-"¿Te interesa alguna princesa en especifico?".- Cuestiono después de un rato de silencio mientras en el cual yo intentaba asimilar todo lo que acababa de decirme.

"Caperucita roja".- Contesté sonrojándome violentamente. Así Jacob podría ser el lobo feroz que me… interrumpí ese pensamiento al volverme a sonrojar fogosamente.

"Enseguida".- Contestó Laurent intentando contener la risa ante mis sonrojos compulsivos. Nos quedamos Edward y yo en un silencio incomodo, nos sentamos en la pequeña sala que tenía cada piso donde había seis probadores y un sillón rojo en el centro.

Después de unos momentos regresó el encargado con el traje de Caperucita Roja, Fiona y Lilo. Lo fulminé con la mirada, ganándome una sonrisa inocente.

Tomé únicamente el de caperucita roja, ya que los otros dos no tenía pensado ponérmelos ni loca. En realidad, el disfraz de caperucita roja me agrado bastante, era sensual y no me sentía como una prostituta. Era más que nada lencería fina, se parecía un poco al traje que usaba Lady Gaga en el video de "Bad Romance", ya que era un corsé rojo pasión que apretaba mi cuerpo que hacía ver mis senos más grandes de los normal, después eran unos calzones del mismo tono que apretaban lo suficiente para lograr que el trasero se viera bastante bien. Las piernas iban adornadas por unos cuantos ligeros del mismo tono, que las hacían ver torneadas y largas. Al final, todo eso resaltaba debido a las botas negras largas que terminaban hasta mis rodillas.

Me miré en el espejo que estaba dentro del probador y me encantó le que vi. En verdad era sensual y sexy, y me quedaba de manera espectacular tanto que lo quería usar todos los días. Antes de salir a escuchar la opinión de los demás, me coloqué la capa gruesa que venía acompañado el traje. No podía faltar eso último, si era como el sello de caperucita. Me puse la capucha y acomode mi cabello para que se viera increíble.

Escuche las carcajadas del encargado y supuse que Alice se nos había unido. Salí un poco más confiada, al saber que se me veía increíble el disfraz. Pude ver a Edward sentando en el sillón, y al encargado a su lado, pero no vi a Alice. Me giré para buscarla, y casi me voy de boca al verla vestida de Fiona, ¡Hasta se había pintado la cara verde! Los dueños de este lugar tenían exceso de imaginación, el vestido era el mismo que le película, el verde de terciopelo pero por supuesto, mucho más corto, e iba con unos ligeros negros que llegaban hasta las calcetas alta que tapaban las pantorrillas.

"¿No es genial Bella?".- Preguntó Alice al ver que la estaba viendo.-"Es tan original, justo lo que Jasper y yo necesitábamos".- La miré como si fuera un extraterrestre, aunque con la cara pintada de esa manera lo parecía aún más.-"Pero vamos, quítate la capucha y enséñanos lo que es bueno".- Pidió mientras caminaba y se sentaba al lado de los demás.

"Espera".- Terció Edward poniéndose de pie y sonriéndome ladinamente.-"Imagina que este es el momento en el que estas con Jake, tienes que hacer que se muera de ganas de estar contigo. Convéncenos".- Pidió sentándose de nuevo con las piernas cruzadas.

¿Qué se supone que debería hacer? ¿Bailar? ¿Morderme los labios? ¿Quitarme la capucha y brincar sobre ellos?

Y fue entonces cuando se me ocurrió…

"Oh, Jake".- Comencé a decir con la voz extremadamente aterciopelada y suave.-"Que manos tan grandes tienes".- Dije antes de jalar a Edward y ponerlo frente a mí.

"Es para tocarte mejor".- Contestó Edward con voz ronca después de haberse quedado callado un momento. Sonreí sensualmente al ver que me había seguido el juego.

"Pero en verdad, son TAN grandes".- Repetí mientras tomaba una de sus manos y la observaba detenidamente, lo miré a los ojos para intentar adivinar su reacción, y me metí su dedo índice a la boca, solo un poco y lo chupe aplicando lo que había aprendido el día de ayer. Edward cerró sus ojos un momento, y cuando los abrió se habían oscurecido un poco. Solté su mano.-"Que ojos tan grandes tienes, Edward".- Seguí con el juego.

"Son para no perderme ningún movimiento tuyo".- Contestó sonriéndome ladinamente, aunque su voz seguía ronca y sus ojos oscurecidos.

"Oh, Edward".- Continué mientras pasaba mis manos por su cabello.-"Eres tan alto".- Puntualicé sin saber muy bien que tenía eso que ver con el cuento.

"Es para poderte proteger".- Contestó rápidamente, haciendo que me quedara en seco mirándolo fijamente. Vi en sus ojos que él tampoco sabía porque lo había dicho, ambos nos quedamos en silencio, nuevamente.

"Oh, Edward. ¡Qué pene tan grande tienes!".- Gritó Alice desde su lugar rompiendo con el ambiente tenso que se acababa de formar. Inmediatamente solté su cabello, y me separé un poco él.

"Bien, para empezar estuvo bien.- Comentó Edward volviéndose a sentar mientras los espectadores lo miraban curiosos.-"¿Después que harías?".- Me quedé pensando un momento imaginando que es lo que podría seguir. Sonreí al saber que es lo iba a hacer.

Me acerqué lentamente hasta donde estaba Edward, y me quite la capucha dejando mi cabello suelto. Seguí acercándome más y más a él, hasta que estaba técnicamente encima de él. Podía sentir su respiración cortada mezclándose con la mía. Puso una de sus manos sobre mi cintura, haciendo que me acercara aún más a él.

"¿Quieres ver más?".- Cuestioné juguetonamente mientras tomaba de nuevo su mano y la colocaba en uno de los listones de la capa, que si lo jalaba, haría que la capa cayera por mis hombros. Edward me miró a los ojos, dudoso pero recuperó rápidamente la seguridad que lo caracterizaba y me sonrió tortuosamente.

Lentamente jaló el listón hasta que la capa cayó al suelo, pude notar como contenía la respiración al verme con el resto del traje. Me aleje de nuevo de él, y sentí un vacío donde estaba su mano en mi cintura.

"¡Te queda espectacular, Bella!".- Chilló Alice parándose a mi lado.-"Jake va a quedar infartado cuando te vea".- ¡Jake! Lo había olvidado por completo, este juego lo debía utilizar con él, y no con Edward, pero había disfrutado que él fuera el que mes estuviera tocando, y nunca me había sentido tan sensual, y tan mujer que cuando él me miró de esa manera.

"Cierto, a Jake le encantara".- Contestó Edward regresando al estado anterior de seriedad y amargura.-"Nos llevamos este, y ve con Alice a escoger un par mas de diferentes categorías; yo las espero en el carro".- Dijo dándole su tarjeta de crédito a Laurent.

Lo miré confundida antes de meterme de nuevo al probador para quitarme el disfraz. ¿Qué le sucedía? Aunque creía entender que es lo que sentía, ya que yo también sentí la desilusión cuando Alice habló, haciéndome regresar a la realidad de la cual me había olvidado.

El resto de la mañana no tuve tiempo para pensar en Edward, ni mucho menos en Jake. Entre Alice y Laurent me hicieron probarme más de cincuenta distintos disfraces. Incluyendo Fiona y Lilo, aunque no tuve que usar la pintura. Aunque no me gustaba admitirlo, me había divertido a lo grande, ya que después de ponerme un disfraz tenía que hacer algo similar a lo que había hecho con Edward, claramente sin la misma intensidad.

Alice se probaba algunos de los mismos disfraces que yo, y discutíamos sobre a quién le quedaban mejor, siendo Laurent el juez, quien al final terminó poniéndose su peluca de nuevo. Cuando estábamos pagando terminé con cuatro disfraces, el de caperucita roja, uno de policía, una pirata y Lilo. ¿Qué podía decir? Se me veía endemoniadamente bien el último.

Quedamos con Laurent para cenar la próxima semana, intercambiamos números para seguir en contacto. ¡Era un encanto!

Ya que habíamos regresado a la casa de los Cullen, Edward se había desplomado en el sillón mientras que Alice y yo subimos a su recamara para probarnos nuevamente los disfraces que habíamos adquirido.

"¿Qué dices si bajamos así y preparamos la cena?".- Sugirió Alice viéndose en el espejo con su disfraz de vaquera, que consistía en unos shorts demasiado cortos, un chaleco que solo cubría cierta parte de los senos, unas botas vaqueras increíbles y un sombrero.-"Jasper viene en camino, sería una linda sorpresa, ¿no crees?".- Cuestiono mientras se acomodaba el sombrero de diferentes maneras.

"Pero, ¿Qué pasa con que Edward te vea así?".- Pregunté sentándome en la cama, yo seguía usando el disfraz de caperucita roja, aunque usaba la capa.

"No tendrá ojos para mí".- Murmuró Alice viéndome a través del espejo.-"¿Qué fue lo que pasó en la bodega?".- Cuestiono dándose la vuelta y sentándose a mi lado.

"No tengo idea".- Contesté sinceramente.-"Al principio pensé que sería gracioso, pero las cosas se tornaron serias y…".- No supe como terminar esa frase.

"Ardientes".- Terminó Alice por mi.-"¿No te da curiosidad saber qué es lo que pasaba por su mente?".- Volvió a preguntar.

"Claro que me da".- Dije dejándome caer en las almohadas de Alice.-"Pero es mejor dejar las cosas así, Edward es mi maestro por esta semana, mi amigo y el mejor amigo de mi novio; no quiero que las cosas se compliquen de más, quizá sea que es un tema complicado".- Argumenté incorporándome de nuevo.-"Pero tu idea me encanta, bajemos a hacer algo de comer vestidas así. Juro que jamás me quitare este disfraz".- Comenté mientras salíamos de su habitación.

"¿Qué haces vestida así?".- Preguntó Edward con su tono neutral al verme bajar las escaleras.

"Me gusto tanto, que haré de comer vestida así".- Contesté sonriendo inocentemente, en secreto esperando hacerlo reír y que volviera a su usual humor.

Edward solo rodó los ojos y se volvió a desplomar en el sillón.

"Tendré visita pronto".- Añadió una vez que había comenzado a caminar a la cocina.-"Victoria va a venir en unos minutos".- Comentó conteniendo su voz, pero dado que no le estaba viendo su cara no podía imaginar que es lo que intentaba decir.-"Visto que tienes dominado la lección de hoy, será mejor que te vayas".- Terminó para después dar un suspiro.

Me quedé congelada, ¿me estaba echando?

"Pensé que necesitaríamos todo el día, ¿no era él porque me habías levantado temprano?".- Cuestione molesta, aunque no era por haberme levantado a las siete de la mañana.

Edward se incorporó del sillón y me miró intensamente.-"Como ya dije, eres una experta en este tema. Continuaremos mañana".- Expresó con los dientes apretados y pareciendo que iba a gritar en cualquier momento.

"Bella, será mejor que te vayas y practiques como te vas a follar a Jake hasta dejarlo seco".- Agregó Alice que había escuchado toda la plática, aunque era a mí a la que le hablaba no dejaba de ver a Edward como retándolo.

"Esa lección no será hasta el jueves".- Respondió Edward con fuego en los ojos, parecía que en verdad iba a matar a alguien.

"Pues entonces, que vaya practicando".- Repuso Alice con la misma mirada de Edward.

"Basta".- Tercié.-"Hablamos mañana Edward, te veo en la noche Alice".- Dije para después tomar mi bolsa y abrir la puerta.-"Edward, por favor follate a Victoria para que tu humor este mejor mañana. Es lo que te falta".- Agregue antes de darle una mirada fría y salir de su casa.

¡Los Cullen tenían serios problemas!

¡Hey!

Chicas, lamento mucho haber tardado tanto en subirlo, pero aunque no lo crean no soy una experta en el tema y tengo que investigar e imaginar cómo serían estas cosas, por lo que escribir esta historia no es cosa sencilla.

Pero en fin, volví. Y ya se explica un poco más la relación que tienen Edward y Bella, además de que las cosas empiezan a salirse de control.

¿Qué le pasará a Edward? ¿Serán celos? O, ¿solo le falta una buena follada? Como le dijo Bella.

Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos. Aunque recibí como 70 alertas y 10 reviews, no me salen las cuentas xD.

De cualquier manera, se les agradece que se tomen el tiempo para leer.

Las quiere,

Anabella.

PD: Como habrán notado, los capítulos se dividen por días, y dado que hoy es martes y el capitulo también, se me ocurrió subirlos en el día correspondiente. Por lo que cada semana subiré un capitulo, por ejemplo la próxima semana, el miércoles lo subiré. Para poder tener mas tiempo de escribir y dejarlo mayor. ¿Qué opinan?