Clases de sexo con Edward.

Los personajes no me pertenecen, solo los uso con propósitos de diversión y para matar el ocio.

NOTA: Escenas de sexo explicitas. Solo para mayores de 18, o léanlo sobre su advertencia.

"Que cuando el amor no es locura, no es amor".- Pedro Calderón Barca.

DOMINGO

"Lo dije y lo vuelvo a decir, ustedes los Cullen tienen serios problemas".- Comenté mientras me sentaba a lado de Edward en el sillón.

"Alice".- Contestó Edward poniendo su brazo en mis hombros atrayéndome más a él.

"Y Edward".- Agregué colocando mi cabeza sobre su pecho y rodeándolo con mis brazos sobre su bien marcado abdomen.

Edward no contestó mas soltó una leve carcajada haciendo que mi cabeza subiera y bajara al compás de su risa; sonreí al darme cuenta que tenía mucho sin ver a Edward reír de esa manera tan natural. Sentí el orgullo crecer en mi pecho al saber que era yo el motivo por el cual Edward fuera feliz nuevamente.

"Alice insiste en que sabe lo de nosotros".- Continúe una vez que habían cesado las risas.-"Viene para acá con un interrogatorio posiblemente de dos horas".- Confesé mientras hacía figuras sin ton ni son en su camisa.-"Yo estoy acostumbrada a ellos, pero ¿y tú?".- Cuestione sarcásticamente.

"Podemos ignorarla".- Contestó a la vez que sus dedos jugaban con mi cabello.

Me incorporé un poco solo para poder verlo a la cara.-"¿Acabas de conocer a Alice? ¡Es imposible de ignorar!".- Espeté más frustrada de lo que quisiera, pero Alice era de cuidado. Y tener que pasar por un interrogatorio de su parte sería una tortura. Ella no tenía pelos en la boca y no dudaría preguntar cosas inadecuadas a las cuales Edward no tendría problema en contestar.

Los Cullen eran un caso serio, y yo estaba peor por juntarme con ellos.

"Huyamos".-Soltó Edward incorporándose completamente con una nueva emoción.-"Solo por hoy, ¡Vayamos a la casa de la cabaña!".- Agregó con el tono de un niño chiquito.

Era navidad y la familia de los Cullen nos había invitado a pasar un par de días en la cabaña que poseían en las afueras de la ciudad. Alice había estado hablando sobre ese viaje por semanas con un enorme entusiasmo, que al final hasta yo estaba emocionada. Lo que más me emocionaba era que su hermano Edward iba a estar ahí, solo lo había visto un par de veces, pero era siempre era tan amable y agradable que con su mera presencia lograba que me sonrojara.

El día por fin había llegado y la cabaña era aun más hermosa de lo que nos habían dicho; su hermosura era solo resaltada por la gran capa de nieve que la cubría, Alice y yo habíamos sido las primeras en bajar del auto para jugar con la nieve. Después se nos uno Emmet, el hermano mayor de Alice y Edward quien parecía que le encantaba jugar bromas ya que en cuanto tuvo oportunidad me lanzó una enorme bola de nieve.

Esos días fueron inolvidables, yo tenía la idea de que Edward se la pasaría todo el tiempo con Emmet, y que Alice y yo la pasaríamos solas la mayor parte del tiempo; no era algo que me molestaba, Alice sabía lo mucho que me gustaba su hermano por lo que no tenía que escabullirme para mirarlo por largos ratos, pero no fue así.

Los cuatro días que pasamos en la cabaña Edward los pasó a nuestro lado, al igual que Emmet. Hicimos miles de cosas que sería una pérdida de tiempo describir aunque no recordaba haber tenido tanta diversión en mi vida. Tal y como había predicho Emmet era un bromista de ligas mayores, y su blanco favorito éramos Alice y yo.

"Bella".- Me llamó Edward, sonreí al oír su voz que había estado perdida por toda la mañana.-"¿Me acompañas por una caminata?".- Pidió acercándose lentamente a mí. Lo miré confundida, iba a llamar a Alice pero era mi oportunidad perfecta para estar a solas con él, por lo que solo asentí, tomé mi abrigo y salí de la cabaña.

"¿Adónde vamos?".- Pregunté después de un momento de silencio.

"Hay un lugar que quiero que veas".- Comento con nerviosismo viéndome de reojo, decidí ignorar los nervios que inundaban a Edward y enfocarme en la sensación de calidez que emanaba su cuerpo a pesar de estar a unos pasos de distancia de mí.-"No está lejos, pero tendremos que subir un poco".- Comentó mientras frotaba sus manos contra la opuesta para darse calor.

Hice una mueca interna, el hielo no ayuda a los descoordinados. Estaba sudando frío, y tenía unas ganas enormes de parar y acurrucarme en el suelo. Edward me preguntó que si estaba bien a lo que conteste con una sonrisa energética.

Una vez que llegamos todos mis achaques se me olvidaron, era un lago hermoso que se encontraba congelado debido al invierno. ¡Era tan hermoso!

Me quedé observando por un momento muy largo aquel lugar, estaba tan anonada que no note cuando Edward comenzó a caminar hacia el lago jalándome a mí con él.

"Espera, espera, espera".- Exclamé al darme cuenta de sus intenciones de caminar sobre el lago.-"Dudo mucho que quieras hacer eso conmigo".- Contesté.-"Te haría caer".- Dije avergonzada.

"No si yo te atrapo".- Replicó acercándose a mi dejándome sin respiración. Me quede tan perpleja prendida de sus ojos que no pude alegar cuando pusimos nuestros pies sobre la helada superficie.

En cuanto intente dar un paso perdí un poco el equilibrio, pero Edward coloco su mano en mi espalda evitando que mi trasero tocara el suelo. Le sonreí tímidamente y seguí sus instrucciones sobre cómo hacerlo; cuando menos lo supe, estaba caminado/patinando como una experta.

Edward tomó mi mano para guiarme a través de lo largo del lago, no sé qué fue lo que hizo pero en una especie de pirueta que no pude lograr, mis piernas perdieron el equilibrio y antes de que cayera Edward me jalo hacia él haciendo que ambos termináramos en el hielo. Lo miré a los ojos sorprendida de que hubiera hecho eso.

"¿Estás bien?".- Preguntó sentándose.

"Estoy acostumbrada, ¿tu estas bien? Fui yo la que caí sobre ti".- Cuestione mientras nos poníamos de pie.

"Si, aunque mi trasero me lo reclamará en un par de horas".- Bromeó haciendo que yo hiciera un mueca.

"Lo lamento".- Murmuré agachando la mirada.-"Soy muy torpe".- Agregué en voz baja.

"¡Hey! Fue mi idea que hiciéramos esto".- Contestó acercándose un poco a mi.-"Es mi culpa".- Lo mire como si estuviera loco, hago que se golpeé el trasero y, ¿se culpa a sí mismo? ¿De dónde salió este hombre?-"Mira, para evitar más accidentes volvamos a la orilla".- Y ahí estaban los nervios nuevamente.

Asentí y me dirigí a donde había dicho. Una vez que habíamos llegado a la orilla comenzamos a caminar por los alrededores, y nos detuvimos un momento cerca de un enorme árbol.

Nos quedamos callados un momento, me sentía extremadamente culpable pero ya me había intentado disculpar otras tres veces y no me dejaba continuar.

"Mira Bella".- Dijo Edward poniéndose de pie.-"Es muérdago".- Sentí m corazón dar un brinco para después latir desmesuradamente; muérdago, muérdago, muérdago.

Me sonrojé violentamente, lo miré violentamente y pude ver que él se encontraba igual. Pobre, se sentía obligado a besarme por la bendita tradición. Iba a alegar que era una costumbre tonta, pero Edward comenzó a hablar antes.

"Es de mala suerte si no hacemos lo que la tradición dice".- Explicó dando un paso hacia mi.-"Y yo no quiero mala suerte".- Dijo acercando cada vez más su cara a la mía. No sabía qué hacer; lo único que pensaba era tu maldito celular y tomate una foto besándolo para que seas la envidia de todas tus compañeras del instituto.

Sentir sus helados labios sobre los míos me regresó a la realidad, que era mucho mejor que mi estúpida fantasía. En un impulso coloqué mis brazos a su alrededor su cuello acortando la distancia entre nosotros. Le devolví el beso de una manera que no sabía que podía, sentí sus manos posarse en mi cintura.

Y de la nada se separó, lo miré confundida al ver sus ojos de un color más oscuros. Lo hice enfadar, pensé en ese momento y aun más cuando se dio la vuelta y comenzó a caminar de regreso. Durante el camino no volvimos a hablar, pero sentía de vez en cuando su mirada para después jalarse el cabello. No entendí que fue lo que pasó, pero no mencione nada.

El resto del viaje fue un fiasco; cuando habíamos regresado a la cabaña nos esperaba una sorpresa, Victoria había decidido darle un regalo de navidad a Edward; por lo que se había puesto un enorme moño rojo en la cabeza y lo esperaba sentada en el sillón.

En cuanto la vio se abalanzo sobre ella y subieron a su habitación. Cualquier esperanza que hubiera podido tener se fue al carajo al oír los gritos fingidos de Victoria, sentí mis ojos picar por lo que mejor salí a caminar un rato.

El aire fresco me ayudó a pensar con claridad, Edward me había besado por el muérdago y la tradición, algo que yo malinterpreté y lo besé con demasiado entusiasmo. Regresé a la cabaña con un humor mejorado, y a pesar de que Victoria se quedo el resto del viaje no volví a pensar en mi primer beso.

Fruncí al ceño cuando volví a la realidad. Ese debería ser un bonito recuerdo pero siempre que pensaba en él, una sensación de opresión se apoderaba de mi pecho por lo que prefería no pensar en eso.

"¿A la cabaña que fuimos cuando tenía 16 años?".- Pregunté recargando mi espalda en el sillón desganada.-"No gracias".- Contesté con sarcasmo.

"¿Qué tiene de malo esa cabaña?".- Preguntó un Edward menos entusiasmado.-"Pensé que te gustaba".- Comentó sentándose a mi lado.

"La cabaña está hermosa, los recuerdos los prefiero dejar ahí".- Contesté formando una línea recta con mis labios.

Vi la expresión de entendimiento reflejado en la cara de Edward.-"Quizá nos encontremos otro muérdago".- Comentó sosteniendo una risa picarona.

Lo miré enfadada y me levanté.-"Para que te vayas y te acuestes con Victoria después. No gracias".- Espeté comenzando a caminar a las escaleras.

Edward sonrió divertido. ¿Le causaba gracia mi enfado?-"Quizá encontremos mas muérdago".- Repitió.-"Estoy seguro que aun deben vender los muérdagos falsos cerca del lago".- Agregó mientras se acercaba a mí.

"¿De qué estás hablando?".- Pregunté confundida.-"¿Muérdago falso?".- Edward llegó hasta donde estaba y me sonrió ampliamente.-"¡¿Era falso?".- Pregunté entendiendo el por qué de su cometario.

"¿No lo sabías? Planeé por dos semanas ese beso".- Confesó sonriendo aun más amplio.-"Y me quedó la satisfacción de ser tu primer beso".- Agregó sonriendo egocéntricamente.

Quería pegarle para quitarle esa actitud arrogante.-"¿Por qué hiciste eso?".- Pregunté con el ceño fruncido.

"Porque quería ser tu primer beso".- Contestó encogiéndose de hombros.

"No eso, ¿Por qué actuaste como actuaste después?".- Cuestione.

"Oh, eso. ¡La manera en la que me besaste! Si no me hubiera comportado de esa manera, probablemente no me hubieras podido quitar de encima".- Confesó sonrojándose un poco.-"Por eso después, cuando vi a Victoria fue mi manera de desahogo. Bella, tú me dejaste extremadamente caliente".- Me sonroje violentamente al oír su explicación, pero a la vez sonreí satisfactoriamente al saber que siempre había tenido ese efecto sobre él.

"Entonces regresemos y terminemos lo que empezamos esa vez".-Contestó sonriendo picaronamente ganándome un beso suave por parte de Edward.

Más tarde ese día.

Edward me besó para impedir que un gemido abandonara mis labios; no era justa la manera en la que me tocaba, era demasiado perfecto. Su mano derecha acariciaba mi seno por debajo de mi estorbosa camisa, mientras su otra mano masajeaba intensamente mi clítoris.

Me quejé un poco al sentir la corteza del árbol contra mi espalda, aunque tuviera mi blusa la asperidad del árbol alcanzaba a rasguñarme. Continué mi tarea de intentar hacerle un chupetón a Edward, ya que aun no lo lograba aunque ayer hubiéramos pasado toda la noche intentando que lo hiciera.

En un movimiento un tanto brusco y torpe, Edward nos acostó en la cobija que habíamos traído de la cobija y sentí como entró en mí. Habíamos revivido la misma escena, en el lago aunque no estuviese congelado; me había besado nuevamente justo en el mismo lugar que le vez pasada, y para mi sorpresa coloco la cobija en la que ahora estábamos haciendo el amor.

Solté una carcajada provocando que Edward parara un minuto y me mirara como si estuviera loca.-"¡Te hice un chupetón!".- Exclamé emocionada señalando al pequeño morete que estaba en su cuello.-"¡Lo logré!".- Edward rodó los ojos y continuo haciendo lo que sabía hacer mejor.

Esta vez no llegué al orgasmo, pero no me importo. El simple hecho de estar con él de esta manera, me hacía sentir endemoniadamente bien y no lo cambiaría por nada en el mundo. Una vez que habíamos terminado, Edward cubrió nuestros cuerpos desnudos con otra cobija y nos quedamos así por Dios sabe cuánto tiempo.

Me recosté en su pecho y me quedé dormida escuchando su suave respiración. Me despertó un movimiento extraño a mí alrededor; abrí los ojos con pesadez y pude divisar a Edward parado a la orilla del río completamente vestido arrojando pequeñas piedras al lago.

Me vestí rápidamente y lo abrace por la espalda.-"Buenas tardes".- Dije contemplando el hermoso atardecer que se reflejaba de una manera poética en el lago. Edward me miró y sonrió, su vista se desvió al suelo.

La seguí y mi corazón se paró al ver las palabras "TE AMO" formadas con las mismas piedritas que había estado arrojando cuando desperté; lo volví a mirar con el corazón en la boca y con lágrimas en los ojos.

Edward me besó en la frente y murmuró:-"Te amo, Bella".- Una lágrima abandono mis ojos al escucharlo decir esa frase; lo abracé fuertemente, deseando poder fundirme en él y así poderme quedar por el resto de mi vida.

Me separé de él, saqué mi celular y le tomé una fotografía a las piedras. Edward fue el que me abrazó por la espalda y se rio mientras me daba pequeños besos en mi coronilla.-"Eres increíble, te digo que te amo y tu le tomas foto a las piedras".- Guardé mi celular y me giré a verlo.

"Te amo".- Dije antes de darle un beso.-"Perdóname por haberlo olvidado".- Agregué haciendo una mueca.-"Soy un poco distraída".

"Te amo".- Un beso.-"Perdóname por no habértelo recordado".- Agregó.-"Soy un idiota".- Reí fuertemente y lo volví a besar.-"Bella Swan, ¿serías mi novia?".- Preguntó con un brillo especial en los ojos.

Y ese fue el momento en el que me olvide de todo; me olvide de mis padres, mi infancia, mis amigos, mi familia, Jacob, la escuela hasta olvide mi propio nombre. En ese momento, lo único que importaba era él.

Y eso era lo más importante que había aprendido en estas lecciones.

"Si".

¡Hola, Hola!

¿Cómo les trata la vida? No tan bien como a Bella, supongo.

Este capítulo fue un gran avance, porque el tan temido rompecorazones dijo su primer "te amo". También se pudo ver un poco más de la historia que habían tenido; ósea, que se quieren desde hace mucho pero por brutos no se dijeron nada.

Cualquier semejanza con la vida real de ustedes, es pura coincidencia.

¿Qué dicen?¿Me merezco un Review por hacer esto extremadamente cursi?

El fic tendrá 10 capítulos, entonces quedan otros tres a disfrutar. No se olviden que Jake cada vez está más cerca.

¿Le habrá sido infiel?

Nos leemos pronto.

Las quiere,

AD.