Fuego, Aire, Agua, Tierra.

Años atrás el Avatar Korra y el Avatar Aang lucharon para mantener el equilibrio y unir a las cuatro naciones dando paso a una nueva era en la que todas están conectadas y comunicadas, unidas pero no en completa armonía.

Ahora, después de dieciséis años de la muerte de Korra y con una revolución en puerta para Republica Unida, un nuevo avatar saldrá a la luz para lograr la paz y la libertad en todas las Naciones.

Halos de luz dorada atravesaban a los espíritus hoja y las oscuras ramas del árbol de la academia y caían sobre el colchón de hojas cobrizas a sus pies, era un hermoso lugar para relajarse durante el descanso. O para aprender fuego control antes de que lo encontraran y encarcelaran por el resto de su vida, según pensó Demir mientras ojeaba desesperadamente el cuaderno que su amiga le había prestado.

Nunca se había considerado un amante del conocimiento, sabia mucha historia y datos sobre el control, eso era verdad pero su interés se sostenía en datos curiosos y en el sentido académico bastante innecesarios para la escuela y aprender los detalles interesantes del fuego control era un lujo que no podía tomarse en un momento como ese, no podía distraerse.

-¿Qué lees?

-¿hmm?- Yuna se giró hacia él saliendo se su trance, en quince minutos no había dicho nada, ni hecho ningún movimiento y eso incluía no haber cambiado la página.

Demir no esperó a que la chica reaccionara por completo así que volteó el libro sobre sus brazos para ver la portada Cenizas del Cielo se leía en letras blancas sobre un panorama de casas antiguas de la Nación del Fuego- ¿Histórica?

-no exactamente- la chica cerró el libro y lo puso en su regazo.

-¿Entonces te gusta la ficción?- preguntó el chico con un tono leve de incredulidad- no creí que fueras de esas ¿Cuántos has leído?

-los suficientes para saber que deberías aprender fuego control para salvarte el pellejo.

-ya, tranquila. Puedo recomendarte algunos- continuo el chico con una sonrisa.

-no creí que fueras de esos.

Para Demir era casi cómico verla enojar o lo era en un lugar donde al menos ella pensaría dos veces antes de quemarle las cejas- es en serio, Asami me enviaba algunos de vez en cuando. No te los prestaría porque siempre los done a las bibliotecas locales.

-¿la conociste?- los posibles comentarios sarcásticos respecto a la caridad se habían visto opacados por el repentino y genuino interés de Yuna- ¿En verdad?

-si - respondió el chico de forma cortante, notó que su compañera no esperaba más que esa respuesta cuando volvió a abrir su libro- ella me enviaba muchos regalos, a cada casa que iba me llegaba una caja de juguetes y otra de libros.

Las palabras le habían salido sin verdadera conciencia, Yuna le miraba sorprendida. Pero claro que lo está, nunca le has dicho nada sobre ti.

Demir deseó no haber dicho nada, pero era más una costumbre que una verdadera sensación, sus amigas habían demostrado que eran dignas de confianza, le habían ofrecido ayuda ciegamente ¿No se suponía que eso hacían los amigos? ¿Por qué no habría de decirles la verdad acerca de otras cosas?

Aunque aun así hay cosas que no te dirias ni a ti mismo en el espejo.

-Siempre dejaba los de mecánica a un lado- confesó ignorando la voz que acosaba a su mente.

Su compañera soltó una risita suspicaz.

-¿Qué?

-Nada, es solo que- ella sonrió, casi parecía complacida- nunca me habías contado nada de eso.

-no podía- reclamó Demir con naturalidad- y era una costumbre... Supongo.

-supongo que si.

Cada uno volvió a sus asuntos por un momento, cuando un grupo de alumnos se acercó para sentarse en una tarima cercana, Demir bendijo la intromisión ya que probablemente no sabría que más decir respecto a la conversación, nunca había hablado a nadie sobre su vida, al menos no la verdadera y lo más curioso era que no le había costado decirle a Yuna la verdad, sus palabras habían salido con el menor esfuerzo o permiso.

-oye- murmuró ella tocándole levemente el brazo con la mirada hacia lo alto- mira eso.

Varias hojas empezaban a caer de las ramas con movimientos ligeros y ondulantes por los aires reflejando las luces doradas del sol, obviamente no se trataba de las verdaderas hojas secas y marchitas, si no de los pequeños espíritus que habitaban en el árbol, todos parecían descender y dirigirse hacia él danzando delicadamente.

Era un espectáculo hermoso, incluso parecía que los entes cambiaban de color a medida que se acercaban a él, varios de ellos reposaban ahora en sus hombros y en el cuaderno en su regazo y otros más sobre su cabeza.

-creo que les agradas- susurró Yuna con una sonrisa.

Una espíritu rezagado descendía frente a Demir dándole cosquillas en su nariz, obligándolo a resoplar y haciendo que el mismo junto con otros tantos descendieran de nuevo a su escondite entre las ramas del árbol, el resto ascendió inmediatamente cuando el chirrido estridente la campana sobresaltó a ambos chicos.

-deberíamos irnos- comento Yuna riendo alegremente mientras los espíritus continuaban apresuradamente la subida.

Ambos se levantaron sacudiendo de sí los restos de hojas secas y dirigirse de vuelta a su salón de clases.

-ellos nunca hacen eso- comentó Yuna antes de atravesar el marco de la puerta- con nadie.

-¿De verdad?

-en serio, los espíritus raramente son tan amigables con alguien.

-algunos simplemente tenemos el don- respondió Demir con una sonrisa socarrona pero, a diferencia de otras veces, la expresión de Yuna no parecía irritada en lo más mínimo, era su expresión pensativa repentinamente combinada con una sonrisa emocionada, como si le hubiese dado la mejor idea del mundo o le hubiera dado la clave para resolver los enigmas del universo.

-si, supongo que si.

-¡Despierta!

Yuna se removió la cabeza sobre sus brazos, estaba recostada sobre la mesa con la vista perdida hacia el frente para evitar que la profesora se diera cuenta de que en realidad había escuchado absolutamente nada en toda la clase.

-¿Qué?- murmuró molesta en respuesta.

-¿En qué estás pensando?

En otra situación probablemente la pregunta le habría parecido estúpida, pero Demir parecía haberse dado cuenta de que, sin darse cuenta, había plantado una idea en su cabeza. La idea perfecta, en realidad.

-el éter del mundo psíquico- respondió sin girar la mirada y con una ligera sonrisa burlona.

-que subjetiva- bromeó el chico de mala gana- hablo en serio.

-yo también

La plática se detuvo cuando la maestra se acercó a ese lado del salón, deambulando como siempre hacia mientras los alumnos se quebraban la cabeza para responder un cuestionario o simplemente cuando lanzaba un montón de palabrería que no serviría para responder tales. Fue entonces cuando Yuna se dio cuenta de que en realidad se trataba de la primera y empezó a copiar y responder de manera automática las preguntas en el pizarrón, Historia y Técnica del Fuego Control, la clase perfecta para divagar.

-Tienes problemas para lo espiritual ¿Cierto?

-a veces, si- el chico pareció haber concentrado de repente todos sus sentidos a lo que iba a decir.

-creo que sé quién puede ayudarte.

-Kimi

-no- Yuna casi se sentía apenada por lo que estaba a punto de decir- lo espiritual no es su especialidad.

La maestra fuego podía ver de reojo como los puños del chico se posaban al borde de la mesa, cuando giró su mirada todo en él parecía tenso, pero la expresión en su rostro era preocupación pura.

-sé de alguien mejor.

Una pregunta quedó suspendida en los labios entre abiertos del chico mientras la profesora repetía su ronda.

-¿Quién?- preguntó en cuanto la mujer estuvo fuera del alcance de sus palabras.

-Ryuji. Mi primo.

-¿El que va a la primaria?

-no, otro- se apresuró a aclarar Yuna antes de que Demir se pusiera a gritar de la desesperación- estudió Ciencias de la Espiritualidad en Ciudad Republica, él lo puede todo.

Yuna esperó en vano que su tono de admiración no sonara demasiado cursi y fue cuando deseó que solo hubiera sonado como admiración...

-¿En serio es tan bueno o...?

-lo es- afirmó ella antes de que el chico empezara a burlarse de ella.

-bien- la tranquilizó Demir con cierta molestia en su voz- ¿Y dónde lo encuentro?

-ese es el problema, tendríamos que buscarlo, en Ciudad Republica.

Tendríamos. ¿Quién me dijo que saldría de Asahi?

-¿Yuna?- la voz de la maestra la llamó desde el centro del salón- supongo que ya has terminado el cuestionario ¿Cierto?

-si, profesora- afirmo ella mostrándole la hoja abarrotada de letras, ni siquiera había tenido que ser consiente para contestarlo.

-bien, deja tu cuaderno en mi escritorio, puedes recoger tus cosas y salir- le ordeno evidentemente molesta- así dejaras que Demir termine.

Yuna hizo lo que la mujer le había pedido, guardó sus cosas y se dispuso a irse.

-Déjala, yo la llevo después- afirmó el chico antes de que montara su mochila al hombro, ella le tomó la palabra y se fue.

Ya en el patio notó que otro grupo había salido un poco antes de la hora y ocupaban gran parte de la banqueta frente al salón así que avanzo hacia las escaleras para encontrar sombra, no tenía frio y probablemente si se paraba a la luz terminaría roja como una manzana después de no haberse asoleado en mucho tiempo.

-¡Yuna!

¿Ahora qué? Era Ryu quien se acercaba a ella con un par de chicas a su lado. Zula, una maestra fuego de largo cabello negro y Yali su inseparable compañera teñida de rubio.

-hola Yuna ¿Cómo has estado?- le preguntó la primera.

Bien, a pesar de que casi me asesinas, pero ya sabes, no me quejo.

-genial, mucho mejor en realidad, extrañaba la escuela.

-casi no hemos hablado desde que llegaste, siempre andas con Demir- comentó Yali con su usual sonrisa.

-estuviste increíble en La Revelación- la alabó Zula, a Yuna le costaba mucho descifrar las verdaderas intenciones de las chicas y probablemente por eso Kimi era su única amiga, era mil veces más directa que cualquier otro ser humano- y Ryu ya nos contó las buenas noticias.

-seguramente lograras entrar al Programa, de eso no tengo duda- la felicitó el chico.

-gracias, bueno, aún tenemos que pasar la audición, a Demir también se la harán.

-si, es muy bueno, pero, ya sabes, no creo que esté al nivel Avatar ¿Comprendes?- la pelinegra mostraba un ligero desprecio hacia su amigo.

-puede que así sea- Yuna no tenía tiempo para contradecirla, ella tomaría su respuesta como mejor quisiera.

-es muy lindo y todo, pero no parece tomarse las cosas en serio.

-¿Has hablado con él?- la conversación se había cerrado a solo ella y Zula.

-si, sabes que no juzgaría a alguien sin conocerlo linda- afirmó casi ofendida- antes de que volvieras yo iba a estar en la presentación y practicamos muchos días juntos, es un chico bastante misterioso.

Así que de eso se trataba.

-los misteriosos siempre les gustan a las chicas, debería cambiar mi táctica- bromeó Ryu haciendo que todas estallaran en una carcajada, todos sabían que las chicas no eran precisamente su tipo- ¿No es asi Yuna?

-es el caso de muchas.

-de cualquier modo deberías tener cuidado con él, a Zula...- la maestra fuego clavo su codo en el brazo de su amiga antes de que se le soltara la lengua.

-se dice que era un rompecorazones en la Academia Beifong así que no debes confiarte- interrumpió el muchacho con una sonrisa- solo un consejo.

Yuna se mordió la lengua para no soltar una carcajada, ahora Demir hasta tenía fama por su obscuro y ficticio pasado.

-claro chicos, gracias por el consejo- asintió con una sonrisa, en realidad no tenía cabeza para situaciones cursis de colegiala.

-les dije chicos, Yuna es muy lista, no caería.

Claro que no.

A medida que se alejaban de las puertas de la Academia la multitud de estudiantes parecía disiparse hasta que dos cuadras después la calle se convertía en un camino vacío, lleno de baches que se camuflaban ante el resplandor del Sol de la tarde, probablemente sin el sentido sísmico Demir habría caído un par de veces.

-¿En realidad no fuiste a la Academia Beifong o si?- Yuna parecía haber perdido el miedo a hacer preguntas.

-si, pero obviamente no el curso anterior, esa es una pantalla.

-claro, y supongo que tampoco habrás tenido las diez novias de las que todos hablan.

Demir se giró hacia ella, en parte ofendido, pero en su mayoría su rostro era una sonrisa de divertida incredulidad.

-¿¡Qué!?

-chismes del pasillo.

-¡Yuna!- Demir no podía contener sus carcajadas- ¿Te das cuenta de que no tienen de donde haber sacado eso?

-es la mejor parte, no saben que lo sé.

Esa era Yuna, siempre feliz de sentirse más lista que los demás y para hacerlo mucho peor siempre tenía razón para estarlo.

-Para que conste he tenido más de diez.

-en realidad, no me habían dicho ningún numero en específico- su tono era la combinación perfecta de molestia y diversión- ¿Qué otros fascinantes enigmas ocultará tu vida?

-puedo contártelos pero es una historia larga.

La chica lo miró escéptica.

-¿En serio?

-Claro- respondió el con naturalidad, estaba decidido a decirle la verdad- ¿Qué quieres saber?

Su amiga lo miró con fascinación e incredulidad antes de dar su respuesta:

Todo.

Demir espero hasta estar en el bosque para empezar su relato, quería asegurarse de que nadie lo escuchara, aunque si alguien llegara a hacerlo probablemente pensaría que estaba loco o que estaba mintiendo.

-bien... Me llamo Demir, nací en Zoufu, tengo 16 años, soy el Avatar...

-puedes hacerlo mejor que eso- se burló su amiga mirándolo sobre el hombro.

-si no me interrumpieras, probablemente podría- le reclamó el muchacho.

-bien- Yuna rodó los ojos y sonrió ligeramente- lo siento, continua.

-nací poco menos de una semana después de la muerte de Korra, a partir de entonces y hasta que cumplí tres años, los funcionarios del Programa Avatar monitoreaban a mi familia, pero después de los tres viví en el Programa, hasta los ocho.

Es entonces donde se pone interesante, la verdad no recuerdo mucho antes de los cinco así que, básicamente mis recuerdos más antiguos son del Programa, las clases, el entrenamiento, las multitudes de niños corriendo hacia todas partes...

-¿Tu familia no vivía contigo?- le preguntó su amiga algo perturbada.

El chico se rascó la nuca, pensativo- no- respondió él- solo nos visitaban una vez al mes, no los recuerdo demasiado y no los he visto desde que me fui- su compañera lo miró horrorizada- era lo mejor, si tenían algún contacto conmigo podría ponerlos en peligro.

-tiene sentido... Creo.

-ellos estarían felices, de que intento cumplir mi misión a pesar de todo y... al menos a mi aun me visitaban- reflexionó él haciendo memoria- a muchos sus familias ya... No se molestaban en ir a verlos.

-Qué horror ¿Por qué harían eso?

-tenía un amigo... Nunca vi que nadie lo visitara y había algunos que siempre habían estado ahí, desde que nacieron, tal vez era huérfano. Aun así, era el niño más generoso y amigable que he conocido en mi vida, tal vez porque los del Programa siempre quisieron que buscáramos ayudar a los demás y él era perfecto en todo eso.

-¿Tenias muchos amigos?

-sabes que no- respondió el Avatar con una carcajada- soy un asco haciendo amigos. Solo lo tenía a él.

-¿Cómo se llamaba?

Demir lo pensó por un momento, luego se volteó levemente hacia su amiga, para ver cómo reaccionaría- Nikko, era Nikko.

-¿Qué?- ella se detuvo en medio del camino con una mueca de incredulidad- ¿El Nikko?

-¿Te mencioné que no había homónimos en el Programa? Todos teníamos...

-¡No bromees!- lo regañó su amiga, estaba molesta, Demir se preguntó si intentaría golpearlo hasta que su expresión se relajó a su gesto de realización- ¡Oh, espíritus! No estas bromeando... Eres el niño del video.

Demir asintió con una leve sonrisa.

-¿Por qué no me dijiste?

-Porque temía que pusieras esa cara- dijo señalándola con gesto divertido, Yuna se apresuró a cerrar su boca y des enarcar las cejas- y qué harías preguntas sobre él.

-Pues no lo haré- la chica se cruzó de brazos y reanudo su andar al lado del chico, dando patadas a las rocas que encontraba en su camino y permaneciendo en silencio por algunos segundos.

-Quieres saber ¿Verdad?

-¡Si! Por favor.

-eres aterradoramente curiosa ¿Te lo habían dicho?- la chica se volteó hacia él con una mirada molesta, sin ánimos de tomar su broma- bien... Ya te dije, era muy atento, generoso y siempre quería ayudar a todos y a cambio todos lo querían- Demir soltó una risa melancólica- creo que no ha cambiado mucho.

Yuna abrió la boca para contradecirlo.

-No sé cómo explicarlo, pero creo que Nikko cree que lo que hace es lo mejor, que es su forma de proteger a los demás...- de mí. Se interrumpió a sí mismo- como sea, él nunca haría algo que creyera incorrecto.

Yuna se tomó un par de segundos para descifrar su expresión, como siempre hacia.

-en verdad lo crees- dijo finalmente y con sorpresa.

-claro que lo creo, no podrías convertirlo a él en alguien que quisiera engañar a la gente por poder, debieron haberle dicho algo para convencerlo. Sé que él no lo haría, tan bien como tu sabrías que aunque no vieras a Kimi por los próximos ocho años, ella no se convertiría en contadora.

-cualquiera sabría eso- concluyó ella con una risa sarcástica- entiendo, solo me sorprende que estés tan seguro.

-fue mi amigo desde que tengo memoria- explicó Demir, para luego posar su mano derecha en el hombro de su amiga- solo he tenido tres, Nikko, tú y...

-¿Y...?- él miro a su compañera sobre el hombro, sonrió levemente y salió corriendo hacia el bosque- ¿Pero que...? ¡Demir!

-¡Corre, te mostrare algo!

-¡No voy a correr!- se quejó Yuna desde el camino, pero no tardo en resignarse y salir detrás de él.

Demir intento repasar el camino más corto hacia el lugar donde se dirigía, no estaba muy lejos de la mansión, pero si del camino, para que nadie se pudiera topar con él de casualidad. Después de correr varios metros se detuvo frente al punto que buscaba, un agujero de más o menos dos metros de diámetro al costado de un risco.

-¿Una cueva?

-Espera- el chico puso las mochilas sobre el suelo, sacó un silbato de la bolsa frontal de la suya, dio un paso al interior de la cueva y lo hiso sonar, soltando un silbido apenas audible.

-¿Qué...?

-Cállate, arruinaras la sorpresa- esperaron algunos segundos, Yuna bufó enojada desde afuera, no podía sentir lo que el maestro tierra, como algo se acercaba irrumpiendo entre las rocas, el sonido de una pared de tierra desplomándose en lo profundo llamó la atención de los jóvenes, seguido por un rugido que hiso eco en la cueva.

-¿Demir, que escondes ahí?- preguntó la maestra fuego intranquila, abriendo el compás de sus pies en caso de que necesitara pelear... O correr.

-Mi tercer amigo- el maestro tierra sintió los pesados aunque agiles saltos acercándose hacia él y abrió los brazos para recibir una inmensa y peluda cabeza blanca, sosteniéndose con ayuda de unos guijarros detrás de sus pies.

-¿Qué demo...?

-Hola amigo- saludó el chico rascando la cabeza del enorme animal- ¿Me extrañaste?- Demir miro a los enormes ojos rodeados de pelaje negro, mientras el felino ronroneaba.

De un momento a otro el colosal animal giró su atención a la chica detrás de él dándole al chico un empujón al pasarlo de largo, Yuna parecía alarmada pero no hiso nada además de dar un pequeño paso hacia atrás mientras el animal la olfateaba, lo cual ya era un enorme mérito de valentía.

-Claro- Demir se acercó a ellos con suma tranquilidad- Dai, ella es Yuna, mi nueva amiga. Yuna, él es Dai, mi tigre-tejón - como esperando a la presentación el animal soltó un lengüetazo sobre la cara de la chica despeinando sus cabellos y llenándolos de baba.

-ya lo noté- la chica se quitó la saliva del animal con el torso de la mano.

-creo que le agradas- se burló el Avatar al ver como su amiga peleaba por quitarse los restos de la lamida- tranquila, se puede lavar.

-eso me tranquiliza mucho, gracias- ella se limpió las manos sobre el pecho de Demir dejándole una mancha enorme en la sudadera- ¿Habías olvidado mencionar que tenías un tigre-tejón gigante en medio del bosque?

-claro que no- el chico se acercó a su mascota para rascar su cuello- esperaba el momento indicado y además a Dai le gusta su privacidad ¿No es cierto amigo?- el animal soltó un gruñido en aprobación.

La ira de Yuna fue suplantada por fascinación hacia él animal y no era para menos; Dai media casi dos metros de alto por tres y medio de largo, de un color blanco con rayas negras, patas del tamaño de la cabeza de Demir (lo había comprobado por experiencia) y garras retractiles de casi veinte centímetros.

-cuando me lo dieron él tenía tres meses y yo cinco años, entonces podía cargarlo, ahora podría arrancarme la mitad del cuerpo con una mordida.

-¿Puedo...?- Yuna extendió vacilante la mano hasta el animal.

-Claro, no come humanos- el chico guió la mano de su amiga hasta estar a solo un par de centímetros de la nariz del animal- a menos que midas uno cincuenta o menos.

La maestra fuego retrocedió instintivamente un par de pasos solo para ver la mueca burlona de Demir- Idiota- lo regañó golpeándole el brazo, mientras el chico no hacía más que reírse.

-ya, fue solo una broma- Yuna le saco la lengua y volvió a acercarse al animal lentamente- no pasa nada- murmuró Demir intentando acercar de nuevo la mano de su amiga, pero esta lo rechazo de un manotazo.

Dai los miraba, aparentemente confundido por el comportamiento de ambos, mientras Yuna repetía la misma posición con su mano a centímetros de su hocico; no era un herbívoro como Kokko, el bisonte de Kimi, y no era un pequeño gato-loro como el que su prima Mika había llevado a casa, era un animal que podría arrancarle el brazo sin el mínimo esfuerzo. Finalmente el animal pareció levantar levemente la cabeza para dejar que le tocara, ella hundió sus dedos entre el pelaje de su hocico y coloco la otra debajo de su mandíbula, rascándolo y haciéndolo ronronear, mientras ella sonreía de oreja a oreja.

-buen chico- lo felicitó ella con ternura, pasando una mano detrás de su oreja- eres un monstruo adorable.

-tienes suerte de que no sabe hablar.

-cállate ¿Por qué no está en la mansión?

-tres cosas- explicó Demir recargándose en el costado del tigre- una: es un gato enorme, no se quedaría adentro; dos: Mako me mataría si excavara en su jardín y tres: odia a los guardias.

-ya somos dos ¿Verdad?- el tigre restregó su hocico en Yuna con gesto de aprobación- ¿Y cómo es que en el Programa les dejan tener algo así?

-todos los Avatares tienen animales de compañía, nos llevaron muchos y Dai era considerado... Inapropiado para unos niños de cinco, pero yo lo escogí y casi once años después sigo aquí... Sin ser devorado ¿Cierto amigo?- dio un leve golpe a las costillas del animal, que se giró sobre si para caer de espaldas, jugando con el chico entre sus patas.

Después de lavarse el rostro y quitarse la sudadera llena de baba y tierra Demir se reunió con su amiga en las puertas de la arena de entrenamiento, quien también había hecho un esfuerzo por limpiarse la cara y el cabello- Y bien... ¿En que nos quedamos?

-bueno, ya me dijiste que eras amigo de "El Avatar Falso" y que tienes un tigre-tejón en el bosque...

-falta tu parte favorita- el chico abrió las puertas e invito a Yuna a pasar.

-¿Cual?

-mis amigos por sucesión: Asami, Mako y Bolin- empezó Demir mientras caminaban hasta el centro de la explanada.

-¿Los conociste a los tres?

-Claro, Bolin siempre entrenaba con nosotros, pero ver a Mako y Asami era un verdadero evento, recuerdo la primera vez que los vi. Fueron a visitar al rector y estaba prohibido entrar a esa ala mientras estuvieran ahí, sin embargo, con todos en clase Nikko y yo logramos burlar la vigilancia.

El salón era solo una sombra borrosa en sus ojos, su mente estaba en otro lugar, corriendo entre las paredes blancas con las líneas de colores de las Cuatro Naciones que las recorrían como un rio.

-estaban uniformados, Mako llevaba su estirado uniforme de Jefe de Seguridad y Asami llevaba su uniforme del Loto Blanco, apenas la vi, salí disparado de los pasillos hacia el invernadero... Nikko estaba furioso porque lo abandoné escondido entre los pasillos- rio Demir con melancolía, cuando volteó levemente hacia la mesa de té de Mako se dio cuenta de que había un pequeño jarrón con flores y se dirigió hasta ellas- tomé una flor, la escondí en mi chamarra y volví al ala del rector, esperando en uno de los pasillos hasta que saliera y en cuanto eso ocurrió la intersecte en plena alameda.

El chico nunca había prestado atención pero al tomar una del jarrón y tenerla entre sus manos el recuerdo se volvió aún más vivido, una ligera sonrisa bailaba sobre su rostro, recordó que había sentido que en ese momento había actuado sin conciencia propia, como si hubiera sido un instinto.

-le dije "me gusta tu cabello"- recordó en un tono más distante- y le di la flor.

-Fue entonces cuando se dio cuenta.

Mako estaba en el arco de la puerta mirándolo con una sonrisa melancólica.

-¿Tú estabas ahí? ¿No?- el chico se sintió realmente confundido, en realidad no estaba seguro de que así fuera y nunca lo había pensado.

-no y por suerte dudo que hubiera alguien más- caminó hacia Demir con la mirada fija en la flor- Asami adora los Lotos de Nieve, eran los únicos que resistían en el Sur. Korra siempre le llevaba unos durante la primavera- después de algunos segundos su mirada pareció perder toda la nostalgia para mirar a los jóvenes- ¿Listos para el entrenamiento?

-en realidad...- interrumpió el chico levemente apenado- esperaba entrenar con Yuna hoy y... ya sabes... Contarle algunas cosas...

-¿En serio?- preguntó el anciano sorprendido.

-en serio- respondió la chica con una sonrisa.

Mako le devolvió el gesto, de un modo que era incómodamente familiar para Demir.

-perfecto, de cualquier modo debo ordenar mi colección de té, tal vez necesite un nuevo paquete de Lirio Salvaje.

Una vez el hombre se había retirado Demir se reunió con su amiga en el centro de la arena.

-¿Qué tienen los maestros fuego con el té?- bromeó él.

-es delicioso, en realidad- respondió ella encogiéndose de hombros.

El chico se dio cuenta de que seguía sosteniendo la flor- ten- dijo tendiéndosela a Yuna con una sonrisa- para ti.

-gracias- la chica la tomó sorprendida y ruborizada, por un momento se quedó petrificada mientras Demir deambulaba por la arena- ahora... repite los movimientos que viste en mi cuaderno.

-bien...- el chico intento acercarse a las mochilas al costado del ring pero una pared de fuego lo detuvo- Pero...

-ah ah, en pelea no te dejaran consultar tus notas. Se llama Improvisación.

Demir gruñó y puso los ojos en blanco, había estado a punto de quemarle los dedos- se cómo se llama niña lista.

-solo hazlo.

El Avatar abrió su postura y creó una bola de fuego en sus manos que movió suavemente hacia los lados y en diagonales, imitando el agua control.

-Y... ¿Cómo saliste?- preguntó Yuna mientras tomaba asiento en los escalones.

-¿Del Programa?

-No- respondió sarcástica- de la Academia de Baile.

-era retórica- se defendió el chico sin detener sus movimientos- no estoy muy seguro, en realidad. Solo sé que unos días antes de una prueba de rutina, donde hacías movimientos de Fuego, Mako me llevó con dos agentes del Loto Blanco y me sacaron por debajo del edificio. Abrieron un túnel desde un cuarto de servicio y continuaron hasta las afueras de la ciudad.

Después me explicaron que sabían que era el Avatar y que era por mi propia seguridad, que había personas malas en el programa. Claro que era la versión apta para todo público porque la realidad es que o me quieren encerrar o matar o, en ese entonces, me querían manipular. En fin, culparon a Mako por "secuestrarme", ya que el confesó eso y disipó las sospechas de Asami, Bolin y los demás, Asami logró borrar sus registros para que escapara y viviera aquí como un millonario cualquiera.

-recuerdo eso en las noticias- señalo su amiga con gesto pensativo- y desde entonces... Has vivido en muchas partes ¿Cierto?

-si. Los dos guardias se llamaban Iyali y Edahi, ella era una maestra tierra y él un no-maestro, los dos me cuidaron hasta hace unos meses... Fui a Zaofu y aprendí metal control, luego a Omashu a controlar cristales, Ciudad República, Kyoshi, el Desierto Si Wong, Ba Sing Se... En fin, todas partes en las Naciones Tierra y Republica Unida a aprender todo tipo de sub-control. La primera vez que hice fuego control le quemé las cejas a mi maestro de lava control, cuando hice aire control, lancé a un chico al otro lado del gimnasio de una escuela en Ba Sing Se, y el agua...- el chico recordó esa tarde en las playas del sur, ruborizándose- tu no quieres escuchar eso... Créeme.

La chica lo miró dudosa, pero tal vez su ridícula sonrisa la hizo desistir de preguntar-¿y cómo llegaste aquí?

-esa es otra historia...- la cortó el Avatar, apagó sus llamas y se giró hacia su amiga- bien... Estoy listo.

-¿Seguro?

Demir bufó ofendido- claro que si- el chico se puso en posición de pelea y le hiso una seña para que se acercara- deberíamos usar las protecciones.

-entonces va enserio ¿Eh?- la chica se hincó a un lado de los escalones y abrió un cajón donde guardaban la protección lanzándole a Demir la suya, no eran gran cosa, solo un traje negro y un casco, pero al menos impedía que se quemaran.

-puedo vencerte en menos de un minuto- apostó el chico, su compañera lo miró con una sonrisa incrédula mientras se colocaban los trajes.

-eso no ha pasado y no pasará... Hoy.

La maestra fuego se unió a él en el centro de la arena, los últimos tres días habían practicado unas cien veces y el record del Avatar había mejorado notablemente y, aunque aún le costaba bastante tiempo, ya podía vencer a su compañera al menos en el 60% de los encuentros.

-si no lo notaste aprendo rápido.

-está bien niño Avatar. Suponiendo que lo logres, consideraré tu entrenamiento terminado.

-¿En serio?- preguntó Demir escéptico.

-mañana vuelve Kimi y creo que debería darte algunos consejos antes de...- la chica dudó un momento antes de continuar, habían tratado de evitar hablar de los planes de Demir antes de la audición- el lunes.

-Bien...

-pero no lo harás- aclaró ella bajando el visor de su máscara.

-¿Vas a hablar o a pelear?- el chico hiso una seña para que su compañera se acercara, ella rodó los ojos y se puso en posición de pelea- tres... Dos... ¡Ya!

Yuna esperó un segundo antes de lanzar el primer golpe, que Demir esquivó fácilmente, para luego lanzar una patada circular haciéndola retroceder un par de pasos, la chica intento lanzar una llamarada por el suelo hasta sus pies pero el Avatar la detuvo frente a él y levantó una pared de llamas en el rastro que el ataque había dejado acorralando a su contrincante en la diagonal contraria de la arena. No era la mejor idea, no sabría dónde estaba Yuna y eso podía ayudarle a dar un ataque sorpresa.

A menos que yo lo haga primero.

Demir empezó a empujar la pared como haría con una hecha de roca para hacer retroceder a su compañera y, como había esperado, Yuna empezó a partir la pared desde su centro pero en vez de oponerse Demir disolvió la pared dejando las manos de su contrincante frente a las suyas e inmovilizándolas frente a ella, cruzando sus pies detrás de sus tobillos y haciéndola caer al piso.

-uno...

Antes de que él pudiera seguir contando Yuna removió sus manos entre las de él envolviéndolas en llamas, haciendo que el calor penetrara hasta sus manos a pesar de los guantes protectores obligándolo a soltarla. La chica no perdió el tiempo para girar y alejarse de él, Demir no pudo acercarse más debido a la llamarada que ella había lanzado con la voltereta que la puso de nuevo en pie, el disolver el ataque de su contrincante lo hiso perder el equilibrio, mientras ella seguía lanzando llamaradas con patadas y golpes, dejándolo con la única opción de protegerse de los ataques o eso creía.

En el tierra control, una vez que se tenía un buen entrenamiento, se podía devolver el mismo ataque totalmente completo, podía hacer eso con el fuego, había visto a Yuna hacerlo a corta distancia.

La siguiente llamarada que se acercaba hacia él era más grande que las anteriores, en la mente de Yuna probablemente era su golpe final, pero para él era su oportunidad, dio una patada giratoria concentrando toda su mente en devolver y reforzar el golpe, haciendo que las llamas retrocedieran y cambiaran de dirección enviando a su contrincante hasta los ventanales que retumbaron cuando Yuna chocó contra ellos sin aire.

Probablemente, después de ese ataque, Demir no debió haber contado los tres segundos que su amiga pasó tirada en el suelo, pero al menos su ética le impidió hacerlo en voz alta- ¿Estas bien?- cuando llegó a su lado le tendió la mano para ayudarla.

Yuna se quitó el casco revelando su gesto de dolor- auch- puso sus manos en su estómago donde el golpe había asestado dejando un rastro de ceniza- casi me sacas por la ventana- Demir sintió la culpa dentro de él- ¡Eso fue increíble!- lo felicitó su amiga con una sonrisa.

-¿Gracias?- el chico empezó a reír junto con ella.

-creo que tardaste un par de segundos más pero...- se encogió de hombros- creo que puedo dejarlo pasar.

-creí que intentarías matarme después de esto- afirmó el chico enarcando las cejas.

-No, ya sabes que estoy aquí para que me golpees- sus últimas palabras eran indudablemente sarcasmo pero no parecía enojada.

-entonces...- el chico volvió a tenderle la mano- ¿Quieres levantarte?

-no- Yuna llevo su mano hasta su nuca devolviéndole la pena a su rostro- creo que me quedaré aquí un par de minutos.

Demir le sonrió y se dirigió hasta la mesa del té, estaba cansado y probablemente Yuna estaba demasiado adolorida para ir por el suyo.

-oye Demir- lo llamó su amiga a medio camino- felicidades, eres un maestro fuego.

El pasillo era largo y frio, las luces blancas lo hacían verse lúgubre mientras el par de chicos caminaban por él con la cabeza gacha.

-¿Para qué nos llamaron?- preguntó el pelinegro en tono molesto.

-no lo sé, pero no te preocupes.

-es fácil para ti decirlo- se quejó el maestro fuego- no pueden suplantarte.

El otro chico soltó una risita apagada- suena irónico ¿Cierto?- su compañero lo miro sin ánimos de tomar su broma, aunque Haku raramente estaba de humor para algo- bien...

Finalmente habían llegado hasta las puertas de metal que los llevarían a la sala de conferencias, el muchacho de ojos verdes tecleó una sucesión de números en el tablero haciendo que la entrada se abriera ante ellos.

-¡Nikko! ¡Haku!- los saludó un hombre desde el final de la enorme mesa que prácticamente ocupaba todo el largo del lugar rodeada de pantallas, y que, a diferencia de otras ocasiones, estaba técnicamente desierta- que gusto me da verlos, siéntense.

El maestro fuego miraba con cierto recelo a su compañero, pero Nikko le tomo el hombro y le sonrió indicándole que todo iría bien, aunque en ese punto incluso él lo dudaba.

-buenos días, general Shu- lo saludó Nikko una vez que habían llegado los lugares que el hombre les había indicado a su lado.

-¿A que debemos el placer?- el maestro fuego no hacía nada por ocultar su molestia.

-¿Recuerdas que te mencionamos que buscaríamos nuevos integrantes para el Programa?- el presidente se dirigió directamente a Nikko, el chico asintió aun sin entender- Encontramos a alguien...

-Mierda- murmuró su compañero tendiéndose contra el respaldo, escondiendo su cara entre sus manos.

-pero Haku es...- se apresuró el maestro tierra a defender a su amigo hasta que fue interrumpido por el hombre.

-un maestro fuego muy capaz- le concedió el General- sin embargo, nuestras necesidades son muy... Especiales- los jóvenes lo miraban aun sin ceder ante la idea- Haku puede ser parte del equipo público, pero encontramos alguien mejor para el trabajo.

-¿Quién?- el Avatar del pueblo le miró incrédulo ¿En verdad podrían encontrar alguien con la capacidad de hacer algo así fuera de las paredes del Programa? ¿Alguien que no hubieran visto ya en la primera ronda?

El hombre se enderezó en su silla e hizo una señal a un joven que trabajaba en su computador del otro lado de la mesa, el otro asintió en respuesta. El general señalo a uno de los monitores, donde la imagen había cambiado mostrando la imagen de una chica haciendo fuego control, el video vaciló un momento antes de reproducirse y mostrar como una llama se proyectaba casi dos metros delante de ella. Los jóvenes amigos se miraron atónitos.

-Impresionante ¿Cierto?- les pregunto el hombre con una sonrisa- Su nombre es Yuna, vive en un pueblito llamado Asahi. Y estará aquí para el martes.