Fuego, Aire, Agua, Tierra.

Años atrás el Avatar Korra y el Avatar Aang lucharon para mantener el equilibrio y unir a las cuatro naciones dando paso a una nueva era en la que todas están conectadas y comunicadas, unidas pero no en completa armonía.

Ahora, después de dieciséis años de la muerte de Korra y con una revolución en puerta para Republica Unida, un nuevo avatar saldrá a la luz para lograr la paz y la libertad en todas las Naciones.


Los movimientos para el aire control debían ser ligeros y agiles. Eso era lo que Bayar le decía a Nikko en todas sus lecciones, mientras ambos repetían una coreografía puesta por el maestro aire.

-eso es, ahora el salto- le indicó su maestro para que se impulsara y diera un giro en el aire, Nikko no necesitaba el impulso del viento para saltar, sin embargo, Bayar, en afán de acompañar a su amigo trastabilló ligeramente al llegar al suelo, una carcajada femenina resonó desde las gradas- ¡Cállate Kat!

-no me estoy burlando de ti- respondió la chica en la tercera fila.

-ya te he dicho que no interrumpas mi clase- el maestro aire se volvió a girar hacia su pupilo, dispuesto a continuar la lección.

-al menos tú tienes una clase- el sonido de Haku al levantarse en la segunda fila hiso que Nikko prestara más atención a la escena que el maestro fuego y la princesa estaban a punto de iniciar que a su maestro.

-¿Te parece divertido Katzumi?- el muchacho saltó los asientos para encararla- Porque no tardaran en hacer lo mismo contigo.

-Pero será porque soy demasiado importante para mantenerme oculta, no porque sea una inútil.

Retar a Kat era, probablemente, lo más idiota (en todos los sentidos) que alguien podía hacer en su vida, sin embargo el cerebro de Haku no funcionaba cuando estaba enojado, Nikko tiró de la tierra para convertir los desniveles de esa zona en una rampa antes de que alcanzara a la chica, haciendo al maestro fuego tropezar y caer a sus pies. El chico lo miraba furioso desde el suelo y cuando Nikko le ofreció una mano este envolvió la suya en llamas para alejarle antes de que la tomara.

-¡no te metas idiota!- el joven se levantó y sacudió el polvo de sus pantalones- ¡todo esto es tu culpa!

-Cállate Haku- le interrumpió Katzumi en tono burlón- tus llamas no queman una hoja.

Haku levantó el brazo para lanzar su golpe, pero antes de que las llamas dejaran sus manos un guardia abrió las puertas al final del salón- ¿Todo bien?- preguntó con una mirada acusadora puesta en Haku.

-Si...- respondió Nikko con cierta duda en su voz- todo bien- el guardia asintió y cerro con cautela la puerta, esperando a que se reanudara la pelea que debió haber visto desde los monitores de la sala de control-¿Contentos?

El maestro fuego soltó un bufido y miró a sus compañeros con enfado, Nikko casi podía ver el humo salir de su cabeza- bien- el chico se acercó a las gradas para tomar su mochila pasando por encima de Nikko y de Bayar, quien se había acercado a ver qué ocurría, atravesó el auditorio y salió azotando las puertas antes de salir.

-No volverá ¿Cierto?- preguntó el maestro aire sin despegar sus ojos de la escena.

-Claro que no- Nikko se volteó incrédulo hacia Katzumi- ¿En qué estabas pensando?

-No era mi intención que se fuera, estaba jugando- reclamó ella con un ligero temblor en su voz, si había algo que podía hacerla sentir culpable era la mirada decepcionada de Nikko.

-no debiste hacerlo, Haku nunca está de humor y ahora se fue- el chico suspiró molesto ¿Qué pasaría con Haku ahora? Estaba furioso con ellos, eso no era nada bueno, para nadie-¿Saben lo que eso significa?

-que no volverá a golpearme- murmuró Bayar.

-que nos delatará- la princesa puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos- o lo encerrarán antes de que lo haga.

-exacto, Kat, sé que ustedes se odian, pero él era la mejor opción para ser mi maestro- la morena abrió la boca para contradecirle pero esta vez se limitó a callar- y ahora no tengo un maestro fuego.

-pero lo tendrás- interrumpió Bayar- quiero decir... Que ese no es el verdadero problema.

-no- Nikko permaneció en silencio unos momentos antes de completar su respuesta- y espero siga sin serlo.

Después de todo ¿Quién más estaría dispuesto a vivir con esta mentira?

Demir caminaba en dirección a la Academia Kyoshi, como todos los días desde hace un mes, sin embargo hoy era diferente, probablemente era una de las últimas veces que lo hacía, sus últimos días con Mako y sus nuevas amigas hasta que reanudara su camino para encontrar un maestro espiritual, nadie podía enseñarle a ser el Avatar, pero necesitaba que alguien le dijera que serlo era lo correcto, aún con Vaatu dentro de él.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el bullicio de los alumnos ante la escuela frente a él, las puertas acababan de abrirse así que todos se arremolinaban para entrar, el maestro fue empujado por el torrente de chicos hacia el patio, fue entonces cuando logró vislumbrar a Yuna y Kimi quien ya se preparaba para subir a su salón- ¡KIMI!

Las chicas se giraron hacia él y lo saludaron con sus manos, esperando a que se acercara a ellas- buenos días Profesor Calor.

-¿Cuándo llegaste Kim?

La chica lo miró con el entrecejo fruncido- no me llames Kim, solo los holgazanes me llaman así.

-llegó ayer- aclaró Yuna- y... Hasta ahora solo me ha contado que casi muere en la tormenta de regreso- ambos miraron a la maestra aire con expectativa.

-iba a caer del cielo... Literal.

-¿Y qué tal tu examen?- preguntó Demir con curiosidad, Kimi le miró extrañada.

-gracias por preocuparte por mi supervivencia...

-¿pero moriste?- Yuna la miró suplicante, también quería respuestas para esa pregunta.

-no...- la chica rodó sus ojos, probablemente era ofensivo que tomaran tu lugar como la entrometida del grupo- Pasé ¿Si? Tienen ante sus ojos a una maestra aire- completó señalándose mientras daba una vuelta.

-¿De verdad?- la maestra fuego saltó a abrazar a su amiga, Kimi por fin pareció suavizar su expresión para aceptar las felicitaciones de sus amigos.

-Felicidades shifu Kimi- le felicitó el chico con una reverencia.

-¡Entren a su salón su clase esta por empezar!- gritó el entrenador Hideo desde la entrada a los últimos alumnos del pasillo.

-¿Alguna vez deja de gritar?

-no- respondieron las chicas al unísono.

-bueno... Nos vemos dìzǐ, prepárate- Kimi caminó hacia las escaleras- espero estés listo para esta tarde.

-¡siempre estoy listo!- respondió Demir subiendo el tono de su voz.

-¡Te patearé el trasero!- afirmó Kimi antes de desaparecer en las escaleras.

El Avatar se giró hacia su otra amiga- ¿prepararme?

-oh, créeme, nunca encontraras alguien que te enseñe como Kimi- Yuna se encogió de hombros con una pequeña sonrisa- eso probablemente no lo cubriría ningún seguro.

-te vez preocupado- Nikko miró al maestro aire con una ceja arqueada.

-¿Tú crees?- le pregunto el supuesto Avatar a su amigo- lo siento, es solo que... Me preocupa Haku.

-a ti te preocupan todos- Bayar soltó una risita- es lo que haces- el otro chico permaneció en silencio- Kat podría pedirle una disculpa...

-¿Disculpa? ¿Katzumi?- rió el otro señalando a la maestra aire quien entrenaba frente a ellos, lanzando témpanos de hielo contra un blanco.

-tienes razón, es más necia que un viejo maestro agua.

-Aún así, deberíamos hacer algo...

-no puedes ayudar a todos Nikko, lo que pase con él depende de él.

-¿Eso crees?- el chico miró a su compañero escéptico- siempre se puede ayudar a otros.

-Nikko...

-no podemos dejarlo solo- insistió el maestro tierra- ya les dije lo que puede pasarle...

La campana resonó en el auditorio interrumpiendo la discusión de los jóvenes y el entrenamiento de la princesa frente a ellos.

-hora del almuerzo- avisó la chica acercándose a sus compañeros, quienes se levantaron y tomaron sus cosas de las gradas.

El grupo salió en silencio hacia los pasillos desiertos detrás del gimnasio, siguiendo la ruta de siempre hacia su comedor, su camino era un circuito cerrado y aparte de todos sus otros compañeros, el rector y el general creían que si pasaban más tiempo del debido con sus compañeros estos se darían cuenta de la verdad. La situación era delicada, hace un par de meses los militares y miembros del Loto Blanco habían dado al Avatar por muerto la última vez que salieron a buscarlo, sin embargo decidieron seguir con el plan de mostrar a Nikko como el Avatar, sin embargo no podían estar del todo seguros ya que no encontraron ningún cuerpo o eso era lo que el maestro tierra había escuchado antes de una de sus reuniones con el general Shu. El muchacho siempre se preguntaban por qué dirían que estaba muerto si no habían encontrado un cadáver...

Nikko se detuvo para abrir la puerta de entrada al comedor, en el salón solo había una mesa al centro, la barra donde les entregaban sus alimentos a la izquierda y ,a la derecha, un enorme ventanal que daba hacia el verdadero comedor del Programa, unos siete metros por debajo de ellos. El Avatar se acercó al cristal como hacía todos los días y saludo a sus cientos de compañeros, quienes se levantaron para saludarle y gritar vítores, era increíble que les causara ese efecto con solo verlo, todos lo habían conocido casi desde que nació, sabían exactamente como actuaba y se comportaba, por eso creían en él.

-¿Escuchas eso?- preguntó girándose hacia Bayar, pero sin quitar la encantadora sonrisa que le dedicaba a su audiencia; el otro puso atención a los gritos, a pesar de estar aislados de la mayoría del sonido con el cristal, se podía percibir claramente el nombre de ¡Nikko! ¡Nikko!, repetido una y otra vez. El maestro aire asintió- son las personas a las que debo ayudar.

Después de recoger sus platillos el trio se sentó en la banca en silencio, solo se escuchaba el murmullo amortiguado de sus compañeros debajo de ellos. Bayar tenía la mirada gacha, probablemente conflictuado por su charla con Nikko, pero Katzumi era otra historia, se sentaba erguida con la mirada fija en el maestro tierra, nunca se avergonzaría de nada de lo que hiciera, pero, a juzgar por su silencio, parte de ella reconocía que no había hecho bien.

-¿Pasa algo Kat?- preguntó el Avatar al notar que no apartaba su vista de él.

-nada- respondió ella para luego seguir en silencio por un par de minutos que se sintieron como horas ante la tensión que se sentía en el aire- ¿Cómo puedes vivir así?

-¿Como?

-eso, actúas para complacer a los demás- Nikko enarco una ceja, no comprendía a que se refería- Haku no es el problema importante, el problema es ...- la princesa fue interrumpida por el sonido de las voces creciendo debajo de ellos.

-¿Qué es eso?- preguntó Bayar alzando sus ojos de los fideos.

Nikko se levantó apresurado y caminó hacia el ventanal, al llegar ahí vio a un joven vestido en rojo abriéndose paso entre las mesas, empujando a uno que otro chico en su camino hasta el centro del lugar.

-Haku- murmuró el maestro tierra, eso era lo que había causado revuelo, hace mucho que sus compañeros no lo veían abajo.

-¿Qué está haciendo?

El maestro fuego empujó a dos chicos para subir a la mesa donde habían estado, pateando platos, vasos y charolas mientras reía y decía cosas que Nikko y sus compañeros no podían escuchar hasta que levantó la voz para dirigirse a ellos- ¡Ustedes creen que Nikko los protegerá! Porque siempre fue tan amable, carismático y el niño bueno ¿Verdad?

Todos los estudiantes de giraron a mirar a Nikko confundidos, intercalando su atención entre los dos, pero probablemente no había nadie más perturbado que él, no sabía que estaba haciendo Haku, pero había alguien que si.

-Pendejo- maldijo Katzumi antes de alejarse corriendo y salir de la sala.

-¡ESCUCHA!- Haku gritó ante el leve ademán que el Avatar había hecho para ir detrás de la chica, dejándolo inmóvil en su lugar- ¡Tú no eres lo que crees! ¡Y mucho menos LO QUE TODOS CREEN!... Pero eso tu ya lo sabes.

-Haku.. No- Nikko negaba con la cabeza levemente, no quería mostrar su miedo ante sus compañeros, pero sentía su sangre helándose en sus venas.

-¡ERES LA MENTIRA MÁS GRANDE! ¡Crees que ayudas y en realidad solo los manipulas! ¡TU NO...!- las puertas de la cafetería se abrieron y dejaron entrar al menos una docena de guardias armados, los chicos retrocedían alarmados, entre gritos y sollozos mientras Haku intentaba escapar lanzando llamas hasta ser detenido por un bloqueador de Chi con un traje protector y terminar tirado en el suelo con los ojos abiertos, a pesar de la distancia Nikko aún podía ver la furia en sus ojos.

Los dedos de Nikko temblaban sobre el cristal empañado por el sudor de sus manos y por un instante pudo ver su rostro aterrado en el mismo, no miró hacia abajo para saber que sucedía, simplemente salió corriendo hasta la puerta para buscar su camino al Cuarto de Reuniones.

Demir estaba a nada de quedarse dormido sobre el escritorio durante la última clase, no había logrado dormir, sus pesadillas continuaban y al despertar tenía una terrible jaqueca que no le dejaba conciliar el sueño otra vez.

-despierta- le ordenó Yuna tirando de su cabello para levantar su cabeza que había estado oculta entre sus brazos mientras fingía escribir el ensayo que había pedido la maestra.

-no hagas eso- se quejó él alejando su mano.

-ya, casi termina la clase, haz un esfuerzo- el muchacho se enderezó y continuó escribiendo, echándole un vistazo de vez en cuando al trabajo de su amiga.

-¿Qué dice ahí?- Demir acercó el cuaderno de la maestra fuego señalando un par de palabras que ella había escrito sobrepuestas.

-"Sistema político de Ba Sing Se"... ¿Estas copiándome?

-claro que no- el chico le devolvió su cuaderno- solo tomo tus ideas como inspiración para mi trabajo.

Antes de que Yuna pudiera decirle que no creía nada de lo que había dicho la campana de salida sonó, todos empezaron a guardar sus cosas y entregar sus ensayos.

-¿No puedes dormir?- preguntó la chica mientras guardaba sus cosas- ¿Cuántos días podrías sobrevivir tú sin dormir? ¿Más que una persona normal?- Yuna no esperaba una respuesta a las últimas dos, eran lanzadas al aire por mera curiosidad.

-¿has visto a tu alrededor? Todos se ven como cuervos-mapaches

-no me digas que te preocupa tu futuro académico, ni siquiera yo he hecho mis tareas estos últimos días- confesó su amiga.

-pues deberías porque no hay razón para que dejes de hacerlas- Demir se puso su mochila al hombro y cerró la de su compañera para cargarla, la veía decidido pero la maestra fuego tenía una expresión de burla y enojo combinado.

-¿Eso crees?- se inclinó hacia él para murmurar- no necesito hacerlo, porque iré contigo.

-¿Qué te hace pensar que eso pasará?

-¿Qué te hace pensar que podrás impedirlo?

El Avatar hizo rodar sus ojos y pasó a un lado de ella en dirección a la salida- hablaremos de eso después.

-¿En serio quieres descubrir cuanto puedes durar sin dormir?

-¡Ya! Kimi debe estar...- una ráfaga de viento lo lanzó desde la puerta, azotándolo contra el pizarrón con un golpe metálico, dejándolo sin aliento- ¡¿Estás loca?!- saber quién había sido su atacante solo hacía que Demir se sintiera más avergonzado, había estado distraído pero reconocía perfectamente el aire control de Kimi.

-una de las primeras reglas del Arte del Aire Control está en saber esquivar y escapar de ataques ajenos- explicó la chica desde el umbral con naturalidad- hasta ahora no me impresionas.

-estamos en la escuela- se quejó el otro en voz baja, la maestra aire se encogió de hombros indiferente.

-no necesitas hacer aire control para entender sus movimientos- Kimi lo vio burlona- el Avatar Korra los aprendió antes de...

-¡Ya sé! Ya sé Kimi, muchas gracias por compararme conmigo mismo- le reclamó bajando la voz cada vez más mientras se volvía a acomodar el hombro que junto con las mochilas había recibido todo el golpe.

-rápido, no hay tiempo para lloriqueos, solo nos quedan dos días- les llamó Kimi saliendo del lugar.

-Acabas de dislocarme el hombro...

Yuna se acercó a él con una sonrisa burlona- ¿Necesitas ayuda con eso?- le preguntó señalando las mochilas.

-que graciosa- el muchacho se adelantó a ella para seguir a la maestra aire.

-te dije que dolería- Yuna los seguía hablando entre risitas y corriendo pequeños tramos hasta que llegaron al límite de las casas abandonadas donde Kimi se giró hacia ellos.

-Bien... ¿Sabes correr?

-¿Con aire control?

-no, solo correr- respondió Kimi con sarcasmo- obviamente con aire control niño Avatar.

Demir rodó sus ojos- si... Bueno, algo.

-entonces... Tendrás que seguirme- la maestra aire se giró a las montañas buscando el punto de reunión, justo en la cresta- las torres de luz.

-¿El camino llega ahí?

-si me sigues no necesitarás un camino- habían llegado a la orilla del bosque así que Yuna aprovechó para sacar el silbato de Dai, así no tendrían que dejar sus cosas a mitad del bosque y tampoco a ella.

El tigre-tejón no tardó en responder a su llamado, podían escuchar sus pisadas mientras corría pero no lo vieron hasta que estaba encima de Yuna quien se sostenía de su melena para no caer con el empujón que le había dado al llegar- hola grandote ¿Cómo estás?

-¿Dai?- preguntó la maestra aire maravillada mientras se acercaba al animal- eres enorme- le dijo con una sonrisa, a diferencia de Yuna a Kimi no le costó tocar al felino que ronroneaba y disfrutaba de sus caricias.

Mientras las chicas jugaban con su mascota Demir se dedicaba a unir las correas de las tres bolsas para colgarlas al collar de Dai quien se movía cabreaba divertido haciendo más difícil su tarea- eres un grosero- se quejaba el chico- primero no me saludas y ahora no me dejas...- sus palabras fueron interrumpidas por el lengüetazo que recibió en la cara, aún con la boca abierta, el muchacho escupió y se limpió la cara en el pelaje del animal mientras sus amigas se burlaban de él- ¡te he dicho que no hagas eso!

-¿agua?- le ofreció Yuna tendiéndole su botella, el chico se mojó la cara y le dio un trago para limpiar los restos de su boca.

-gracias- el chico metió el envase vacío en su mochila y se plantó frente al animal- contigo hablaré después.

-y bien...

Demir levantó una escalinata y ayudó a Yuna a subir al lomo de Dai- ¿hay algún truco para esto?- le preguntó aferrándose al pelaje del felino.

-sostente e intenta no caer- el muchacho se dio la vuelta para reunirse con Kimi un poco más adelante- listo.

-sígueme, si te quedas atrás puede que no encuentres el camino; ten cuidado con las vueltas y los saltos- aconsejó Kimi.

-¿Saltos?- antes de que pudiera terminar la pregunta Kimi ya había arrancado dejando una estela de polvo detrás de ella, adentrándose entre los árboles. Demir empezó a correr detrás de ella, el impulso del aire control hacía difícil si quiera saber por dónde pisaba o incluso lo que le rodeaba, todo eran simples formas difuminadas a su alrededor, así que de vez en cuando tropezaba con las raíces de los árboles que no podía sentir con las ligeras sensaciones sísmicas que percibía a esa velocidad, pudo ver a Kimi detenerse en un claro unos cinco metros por delante de él haciendo que se detuviera a trompicones justo frente a ella, intentó preguntarle que ocurría pero se dio cuenta de que no tenía aire para hacerlo haciéndolo inclinarse para tomar bocanadas e intentar recuperarse.

-Deja de hacer eso- le reclamó la chica, él la miró molesto- no, no respirar, me refiero a tocar demasiado el piso, debes flotar e impulsarte solo con el viento que creas para evitar la fricción e ir más rápido, la inercia te dirá donde caer- le explicó ella tomándolo del hombro para enderezarlo, le cerró la mandíbula con el dedo índice- y cierra la boca, respira por la nariz o te desmayaras, ahora...- volvió a mirar hacia donde continuaba su ruta- intenta ir más rápido.

Demir suspiró pero volvió a tomar impulso para ir detrás de ella, esquivaban árboles, rodeaban muros de piedra y pasaban sobre pequeños riachuelos en los que sentía que iba a resbalar, sin embargo Kimi había tenido razón, la misma inercia impedía que no se rompiera la cara en ninguna ocasión, cuando llegaron los saltos a varios arbustos (después de atravesar totalmente el primero) Demir pudo empezar a controlarse para medir su altura y saltarlos sin ningún problema... Hasta que llegó el verdadero salto.

Una grieta de casi tres metros se escondía entre los árboles, invisible hasta que literalmente ya estaba cayendo en ella, Demir se sostuvo de un risco, rodeando sus muñecas con tierra para evitar caer, quedando a unos tres metros del borde y con unos veinte metros o más de paredes escabrosas debajo de él.

-¿Qué haces ahí?- le preguntó Kimi con una sonrisa desde la cima.

-No la vi- murmuró el chico sabiendo que su amiga se burlaría de su excusa.

-Suéltate, no debes hacer tierra control- le ordenó- si no subes en tres con aire control, me iré sin ti.

Demir estaba harto de la forma tan psicópata de Kimi para enseñarle, había aprendido a detener balas en un pueblo lleno de traficantes y le habían disparado para hacerlo, aunque no en la primera sesión, eso era lo más parecido a lo que le estaba haciéndole ahora.

-Uno- la chica desapareció de su vista así que Demir puso manos a la obra, algo le decía que ella no contraría lo suficientemente lento para esperarle. Apoyó su pie en un guijarro para poder impulsarse y midió la altura de otro que parecía lo suficientemente firme para permitirle llegar a la orilla que estaba aún a dos metros de él- dos- el chico soltó sus muñecas y se impulsó hacia arriba con una ráfaga de aire hasta el segundo guijarro y por fin hasta el borde donde el impulso lo hiso caer al suelo un poco más adelante- cerca.

-pero no lo suficiente ¿cierto?- le preguntó el chico aun en el suelo.

-claro que no... Tres- sin previo aviso Kimi reanudó su carrera en el bosque mientras Demir se incorporaba lo más rápido que podía para seguirle el paso.

El resto del camino resultó ser mucho más sencillo, los giros, los arbustos, los riachuelos y las raíces habían dejado de ser un problema, la siguiente caída también había resultado mucho más sencilla, con un pie sobre la orilla y el impulso del aire había logrado pasar sin mayores dificultades, podía sentir como su velocidad aumentaba y sin embargo podía mantener el control de su camino.

Finalmente pudo ver las torres de luz alzándose entre los árboles, Kimi empezaba a bajar su velocidad y una vez que estaba debajo de la más cercana se detuvo debajo de ella en seco, a Demir aún le costó pararse a tiempo quedando a unos treinta centímetros de ella quien estiró los brazos y lo alejó ligeramente- deja de hacer eso, podrías romperte la cara si yo fuera una pared ¿Entiendes?

-Claro ¿Y ahora...?- Kimi miró hacia arriba, donde los andamios de metal y bulbos eléctricos se levantaban hasta unos cincuenta metros de altura, casi todos los posibles puntos de apoyo tenían unos tres metros de separación entre sí- no me gusta como se ve esto.

-No importa, el punto de esto es que intentes pasar solo por los que cruzan el centro- explicó la chica mirando hacia arriba- muchas esquinas tienen bulbos o un par de cables sueltos así que no te recomendaría pasar por ahí, además entre más altura...

-están más cerca, la torre se hace más angosta- la joven asintió con una sonrisa, Demir no quería saber cómo se le había ocurrido hacer algo así para practicar aire control, por que indudablemente ella ya lo habría hecho- bien... Vamos- el muchacho se impulsó para alcanzar el primer andamio con sus manos para ayudarse a subir se meció y con el impulso del aire cayó en pie sobre la baranda.

Kimi por otra parte, apenas había tenido que moverse para saltar, aterrizó con ligereza a su lado, solo dando un paso como si estuviera subiendo un escalón- deja de priorizar tu fuerza, eso no te llevará a nada con el aire, créeme, yo sé.

-¿Te refieres a no depender de lo físico o de mí?

-un poco de ambas- respondió ella encogiéndose de hombros- mira, puedes quedarte sin tierra, puedes estar congelándote sin posibilidades de tener fuego, sin agua, pero siempre tendrás aire, así que es muy conveniente que aprendas lo más posible...

-¿Y hasta ahora cómo voy?

-eres un asco- respondió ella inmediatamente con una sonrisa- pero he visto que aprendes rápido y no espero que llegues a tu máximo hoy- hizo una pausa y lo miró pensativa, por primera vez pareció haber cierta vergüenza y tacto en sus ojos- Yuna dice que tienes problemas...

-no es nada- Demir dio el salto hacia el siguiente andamio. Su altura mejoró bastante pero trastabillo un poco antes de poder mantener el equilibrio, debajo de él pudo ver a Kimi con mirada preocupada, pero contrario a lo que él esperaba, ella no parecía molesta como Yuna.

-ahora da los saltos más continuos- le indicó, la chica saltó hacia él, apenas y tuvo que tocar el andamio en el que él estaba para tomar impulso y llegar al siguiente, dejando una ráfaga que hizo que Demir terminara en el filo del pasillo- es fácil.

-claro...- el chico volvió a tomar impulso, mientras ascendía su compañera había avanzado otro nivel dejando una corriente que lo hizo retroceder, dejándolo colgado del metal, sin pensarlo mucho se volvió a impulsar con los brazos, pero ahora en lugar de subir a la baranda, llegó al siguiente cruce sin mayor dificultad- ¿Qué tal eso?

-mucho mejor- lo felicitó Kimi dándole un golpe en el hombro- además eso fue muy tú. Sigamos...

Ambos continuaron dando saltos verticales hasta casi llegar a la mitad, a unos veinte metros de altura los bulbos de cristales rotos y cables chispeantes empezaban a aparecer a su alrededor, según Kimi ese era el punto donde la diversión comenzaba. Demir deseó haber pedido a Mako un par de lecciones para desviar la electricidad, aunque cada vez sus saltos se volvían más ligeros y por lo tanto maniobraba mucho mejor.

Kimi no parecía tener problemas con los obstáculos, los sorteaba sin dificultad y con la misma rapidez y ligereza que hacía todo, incluso se daba el lujo de cambiar de ruta y dar giros, mientras Demir se detenía a ratos para medir sus siguientes movimientos, podía sentir el calor de la electricidad a su alrededor a medida que todos los caminos se cerraban y los cables colgaban enredados y descascarados a su alrededor, el chirrido de la corriente se hacía cada vez más constante e intenso. Fue cuando uno de los bulbos sacó una chispa a su lado y lo hizo retroceder al filo de la baranda a cuarenta metros de altura, que se dio cuenta de que eso era verdaderamente suicida, incluso para su estándar- ¡estás demente!- le reclamó a su amiga que estaba un nivel por encima de él.

-eso no es nada nuevo, además falta poco, saldremos por la ultima lateral derecha- explicó señalando su salida, un pequeño segmento libre de cables.

-¿Por qué saldremos ahí?- le preguntó el chico inseguro, aunque la verdadera pregunta era ¿Cómo demonios vamos a bajar?

-vamos a admirar el paisaje- Kimi dio un salto más en dirección a la salida- ¡Vamos!- lo llamó al ver que el chico no se movía, Demir no estaba seguro de seguirla, no era cobarde ni mucho menos pero empezaba a dudar de la salud mental de su amiga, aun así la siguió.

La viga tenía el mismo ancho, sin embargo el vacío a su lado hacia que para Demir fuese más difícil equilibrarse, además de las ráfagas de aire que soplaban sobre él empujándolo hacia el borde. Ver el piso a decenas de metros de bajo de él hacía todo peor, podía ver a Dai como una mancha blanca en el suelo y Yuna mirando hacia arriba a su lado, aunque más que miedo la altura le hacía sentir nauseas.

-oye- el chico volteó a ver a su compañera- sin vomito ¿Quieres? Además esa no es la vista interesante- la chica señaló el horizonte, las nubes que se arremolinaban sobre las colinas a su alrededor estaban pintadas de rosa y anaranjado y el sol brillaba tras ellas creando un halo de luz en los bordes, los bosques relucían de un tono anaranjado con las hojas que quedaban reflejando el color del cielo- muchas montañas no se comparan con el tamaño de las nubes, "el cielo es más que la tierra y empieza cuando el suelo termina, no debes temerle a lo que te rodea"... Eso es lo que nos dijeron en el seminario de maestros aire cuando nos llevaron en una avioneta, era como volar y podíamos experimentarlo sin necesidad de nada, solo un lugar para saltar.

-"Una caída es un viaje por el cielo".

Kimi sonrió curiosa- ¿Quién dijo eso?

-acabo de inventarlo- aceptó el chico ganándose una carcajada de la maestra aire.

-pues lo describe perfectamente- la muchacha se giró para mirarlo- ¿Y bien Demir? ¿Listo para un viaje por el cielo?

Nikko había tocado la puerta por tanto tiempo y con tanta fuerza que tenía moretones en los nudillos y las palmas enrojecidas y ardiendo de dolor, no lo habían dejado entrar a la sala de juntas y se encontraba encogido en una esquina aún con una mano sobre la puerta, había intentado moverla con su mental control, pero era inútil con el platino, solo había logrado que le doliera la cabeza aún más.

Un click sonó desde el otro lado haciendo que se incorporara rápidamente mientras la puerta se abría de capa en capa, las manos de Nikko temblaban, no sabía que estaba pasando pero estaba seguro de que habían escuchado sus gritos y sus golpes, tenía los ojos hinchados y rojos, estaba listo para reclamarle a quien fuera que estuviera en esa sala pero se quedó petrificado al notar que el rostro frente a él era el de Katzumi.

-tranquilo- le pidió tomándolo entre sus brazos- resolvieron todo.

-¿Dónde está Haku?- preguntó sin moverse.

-no te preocupes por Haku- le respondió el general Shu desde el lado derecho, debieron haber contactado al presidente, de otra forma él hubiera ocupado la cabecera- lo reubicaremos con su familia.

-¿Puedo verlo?- preguntó por encima del hombro de su amiga.

-No- respondió el hombre inmediatamente- está demasiado alterado, no podrás verlo en un futuro cercano.

Nikko se acurruco en el cuello de la princesa, ahogando un sollozo en su cabello. Él había elegido a Haku, el muchacho siempre había sido problemático, pensaba que si le daba un propósito podría alejarlo de problemas, no podía perder a un amigo... No a otro.

-¿Estás muy segura de que esto es necesario?- le preguntó Demir a su amiga.

-¡ay por favor! ¡arruinas el momento con tu cobardía!- le reclamó ella tomándolo del hombro, él se removió para que lo soltara.

-no soy cobarde- le reclamó con el ceño fruncido- solo dame tiempo- el chico puso sus pies al filo de la viga, al menos había dejado de doblar sus rodillas, respiró hondo, puedo hacerlo...

Antes de que se diera cuenta Kimi tenía su mano en su espalda y lo había lanzado al vacío sin piedad, sintió como cualquier soporte había desaparecido mientras caía sin control, cegado por el sol y casi sordo por el viento.

-¡DEMIR!- escuchó el grito de Yuna entre las ráfagas de aire.

Intentó buscar una forma de frenarse pero había momentos en los que no sabía dónde era arriba o abajo- ¡Deja de moverte!- lo regañó Kimi a su lado, todo parecía ir en cámara lenta, cuando dejó de girar y quedar boca abajo hacia el suelo aún faltaba más de la mitad de la caída, afortunadamente- ¡aun no!- volvió a reclamarle Kimi cuando intentó alentar su caída- ¡mira a la derecha, te romperás la cara si sigues haciendo eso!- el chico no se había dado cuanta pero la torre estaba a no más de tres metros de él, que en un par de metros se convertirían en tres y luego...

La luz del sol y el viento parecieron aligerarse por un momento, vio las copas de los árboles brillar de nuevo y recordó la sensación de la que Kimi le había hablado, era exactamente lo que sentía ahora, estaba cayendo pero para disfrutarlo debía perder el miedo al golpe final... Porque no existía para él.

-¡Ahora!- Demir extendió sus manos hacia el frente, dejó salir el viento de sus manos para enderezar su cuerpo y crear una burbuja a su alrededor justo antes de caer de pie y sin ninguna dificultad, Kimi se giró hacia él asombrada mientras la nube de polvo se desvanecía a su alrededor- Perfecto...

-¡¿ESTÁS LOCA?! ¡CASI LO MATAS!- le reclamó Yuna a su amiga.

-tú también...

-una quemadura no es lo mismo que caer 60 metros... ¡En picada!

-¡Basta!- las detuvo el chico- es muy tierno que se preocupen por mi integridad física...- las chicas lo miraron con cierta burla- a su modo, pero estoy vivo y ahora soy maestro fuego y aire, estaré listo para la verdadera revelación.