Edward POV
Debía callarme, ¡Ya!
Mi voz era semejante a cuando los perros cantaban, o lloraban. Podía tocar el piano como un dios, pero no podía cantar ni una nota bien. Y si agregamos a Jasper tocando la guitarra como el experto que NO era, no ayudaba mucho a nuestra interpretación.
Bella y Alice nos miraban desde su terraza con cara de confusión y de risa, amabas se mordían el labio inferior tratando de reprimir la carcajada.
Mi imaginé como es que ellas nos observaban desde la parte de arriba; la solo imagen de Jasper y yo haciendo ese ridículo, me provoco que no pudiera terminar de cantar el último verso, porque solté una carcajada a causa de la imagen mental.
Volteé a ver a Jasper quien seguía tocando la guitarra, al mismo tiempo que se mordía el labio y fruncía el ceño dando una apariencia de "profesional", aunque el sonido que provenía de la guitarra me lastimaba los oídos.
Cuando Jasper terminó volví a dirigir mi vista a las chicas, y estaban tiradas en el suelo del balcón, tomándose el estomago con la mano, y suaves lágrimas recorrían sus mejillas.
Nos miramos Jasper y yo, y nos unimos a las chicas para reír, pero nosotros si permanecimos con los pies en el suelo, pero también terminamos con un par de lagrimas en nuestras caras.
"Bueno".-Comenzó a hablar Alice ayudando a Bella a incorporarse.-"Eso, no lo vi venir".-Dijo Alice soltando una risita.
"Esto…".-Trató de hablar Jasper, pero lo interrumpí.
"Bella".-La llamé.-"En verdad, fui un idiota por haberte llamado así. No tenía motivo. Y lo dije sin pensar, yo…".-Iba a continuar hablando, pero note las insistentes miradas de Jasper y Alice, así que me detuve.-"¿Podemos hablar en privado?".-Pregunté.
Bella me miró con los ojos rojos e hinchados, y dudó unos instantes antes de asentir suavemente.
"Bien".-Dije.-"¿Podrías bajar? Vamos al jardín trasero".-
Bella bufó.
"¿Por qué tiene que ser donde tú quieres?".-Cuestionó.
"¿Quieres ir a otro lugar?".-Pregunte un poco sonrojado. No había pensado en que quizá ella quería ir a otro lugar.
"Hum, si".-Contestó sonriendo.-"Al jardín trasero".-Anunció riendo y metiéndose a su cuarto nuevamente.
Rodeé los ojos, pero sonreí, Bella amaba discutir sin ningún motivo.
"¡¡Alice!!".-Gritó Jasper obteniendo la atención de la duende.-"Esto… ¿Quisieras… hum… ir… a tomar un café?".-Preguntó tímidamente.
¡Mira nada más! El acoso no lo había asustado, solo lo había acercado más.
Alice lo miró ceñudo, y luego bufó.
"No, gracias. Tengo… otros planes".-Contestó antes de meterse al cuarto de Bella.
Jasper se quedó pasmado ante el directo rechazo de Alice.
"¿Qué diablos pasa por la cabeza de esa chica?".-Me cuestionó.
"No lo sé".-Contesté.-"Pero mejor aléjate de ella antes de que te vuelva loco o te meta en problemas".
"Demasiado tarde".-Se encogió de hombros y camino hacia la entrada de la casa.-"Esa pequeña ha dado una voltereta a mi mundo".
Reí por lo bajo, mientras rodeaba la casa para llegar al jardín trasero; un viejo roble llamó mi atención, ya que estaba rodeado de pequeñas flores de diferentes colores.
Me senté recargado sobre el viejo árbol, mientras esperaba a Bella.
Bella POV
Me miré por enésima vez en el espejo, pasaba mis manos nerviosamente por mi cabello tratando de aplacarlo un poco; aplique un poco de maquillaje para disimular la palidez y el resto de las lágrimas. Finalmente, después de ponerme un poco de crema para peinar, mi cabello caía en suaves ondas hasta mis hombros.
"Alice".-La llamé antes de salir de mi cuarto.-"¿Tendrías el honor de explicarme por qué rechazaste la invitación de Jasper? Por lo que vi hace rato, el en verdad te gustaba".
"Y me gusta".-Explicó naturalmente.-"Pero era más divertido acosarlo, y que se asustara. No debería actuar normal tan rápido".-Me dijo encogiéndose de hombros.
"Eres tan… Alice.-Contesté.
"Como sea, ¿De qué hablaras con Edward?".-Preguntó comenzando a juntar sus cosas en su bolsa.
Suspiré.
"No tengo idea".-Confesé mientras me recargaba en el marco de la puerta.-"Supongo que aclararle él porque me solté llorando como una chiquilla, claro, sin entrar en detalles. No quiero que conozca toda mi vida".-Sonreí con melancolía.-"Sería darle demasiada ventaja".
"Supongo, Bella me tengo que ir. Ya es de noche, este ha sido uno de los días más interesantes y uno de los más largos".-Dijo mientras besaba mi mejilla en señal de despedida.-"Deberías salir con un suéter, está haciendo frío afuera"
Asentí, pero en lugar de tomar una sudadera, tome una cobija delgada pero calientita y me envolví en ella.
Ambas bajamos, pero ella salió por la puerta principal, y yo por la trasera; al salir al jardín vi a Edward recargado en mi viejo roble; aquel que siempre había sido mi escondite, el lugar donde siempre me desahogaba.
Suspiré pesadamente y camine hacia el árbol.
"Hola".-Lo saludé sentándome a su lado.
"Hola".-Contestó de vuelta.-"Vaya día, ¿No? Empezamos en una sex-shop y terminamos en un viejo roble. ¿Quién lo diría?"
"Bueno, mis días suelen ser así".-Confesé.-"Escucha Sr. Tutor, no tienes porque sentirte mal sobre cómo me llamaste".-Expliqué mirándolo a los ojos.-"Aunque sí estuvo mal que me llamaras así, merezco algo de respeto".-Dije en tono de broma.
"Lo sé".-Replicó él.-"Pero, en verdad me siento mal. No debí llamarte así, creo que esto me serviría de experiencia para no volver a decirle insultos a nadie más".-Sonrío fugazmente.-"Pero Bella, si no fueron mis palabras las que te pusieron mal, entonces, ¿Qué fue?".
Me tensé en cuanto oí esa pregunta.
"Técnicamente, si fueron tus palabras. Pero no tu intención, fue, algo que me hizo recordar".-Expliqué apresuradamente.-"Tu sabes, cosas de mi infancia"
"Si, tu abuelo nos explico algo sobre eso".-Comentó incomodo.
"Si, no te voy a aburrir con mis historias dramáticas".-Sonreí triste.-"No son divertidas, y no me gusta que la gente me tenga lastima. Y creo, que ya tengo suficientes sentimientos negativos de tu parte, así que me ahorraré la parte de la lástima"
"Bella".-Dijo mi nombre en un susurro.-"No te voy a obligar a contarme algo que no quieres, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti; si alguna vez necesitas desahogarte, un hombro donde llorar".-Tomó mi cara en sus manos.-"¿Te revelo algo?".-Asentí lentamente tratando de contener las lágrimas.-"Yo tengo dos hombros en los que puedes llorar todo lo que quieras".-Reí suavemente por su ocurrencia.
"Gracias".-La voz me tembló al agradecer.
"Ya sabes…".-Se encogió de hombros.-"Para eso me pagan".-Lo miré sorprendida, pero vi en sus ojos que estaba jugando.
Sus brazos me envolvieron lentamente, cubriéndome. Nos quedamos así unos minutos, hasta que note que Edward temblaba levemente a causa del frío.
Rompí el abrazo bruscamente, ganándome una mirada de confusión de Edward, le saque la lengua como una niña de cinco años, y lo envolví con la cobija haciendo que yo quedara prácticamente sobre su pecho. Y sus brazos me rodeaban, me sentí segura.
Suspiré.
"Cuando tenía 7 años".-Comencé mi relato.-"Mi… mamá".-Dios, tenía tanto sin decir esa palabra.-"Se suicido".-Solté. Los brazos de Edward se tensaron, pero después se relajaron, esa era mi señal.-"La vida con mi papá era un completo infierno, el estaba amargado. Nunca supe porque, ni que es lo que le habíamos hecho para que nos odiara de esa manera.".-Hice una pausa para recobrar fuerzas, no había hablado nunca de esto con nadie, excepto por Alice, ¿Qué me impulsaba a contárselo a Edward? Supongo que en sus brazos me sentía completamente segura, y podía estar tranquila, bajar mi defensa por unos momentos, y dejar que el me cuidara, sin preocupaciones de que él me hiriera.-"A pesar del comportamiento de mi padre, mi mamá actuaba como si nada pasara, lo amaba, en verdad lo hacía; pero nunca fue suficiente para él, todas las noches peleaban, aún recuerdo los gritos todas las noches, ¡Diablos! Aún siento mis lagrimas recorres mis mejillas de la misma manera que lo hacía cuando era un niña."
Miré a Edward y vi reflejada la preocupación en sus hermosos ojos, preocupación, no lastima.
"Bella".-Habló Edward al notar que empezaba a llorar.-"No tienes porque…"
"No, pero quiero hacerlo".-Lo interrumpí.-"Hasta una noche en la que mi papá estaba trabajando, mi madre entró a mi cuarto, me beso en la frente y me dijo que me amaba más que a nada en el mundo, que nunca lo olvidara, y que esperaba que algún día la pudiera perdonar por lo que iba a hacer. En realidad nunca entendí esas palabras, que eran acompañadas por sus ojos chocolates rojos e hinchados. Me dijo que se iba a dar una ducha en la tina, que no entrara hasta que llegara mi papi. Como estaba jugando con mis muñecas, no le presté mucha atención…".-Sin previo aviso un sollozo abandono mi garganta.-"Mi papá no llegaba, y pasaba de medianoche, así que decidí ir a ver a mi mamá, y decirle que la vecina estaba esperándola en el vestíbulo.".-Enterré mi cara en el pecho de Edward, y él me acariciaba mi espalda.-"Recuerdo, que cuando vi la sangre saliendo de la puerta del baño, pensé que mi mamá estaba comiendo Kétchup".-Reí amargamente.-"Toqué la puerta del baño tres veces y mi mamá no me contestó, después la llame cinco veces, me asusté. Así que abrí la puerta, y la imagen que vi quedo marcada en mi memoria para siempre. La bañera estaba llena de agua mezclada con sangre, mi madre con los ojos girados de modo que solo podía ver lo blanco, con las muñecas cortadas y la sangre por todos lados en su vestido blanco preferido. Pegue un grito, que desgarro mi garganta, provocando que la vecina corriera a ver qué había pasado".-Las lágrimas salían sin que pudiera controlarlas, y la camisa de Edward estaba húmeda.-"A partir de ahí no recuerdo con claridad, solo que me senté en un rincón afuera del baño, viendo pasar todo delante de mí, y casi nadie se percataba de mi presencia. Después de unas cuantas horas, llegó mi papá. Estaba borracho, y cuando se entero de lo sucedido, no dejo de gritar que mi mamá era una puta por haberlo dejado solo, y que ojala se pudriera en el infierno, y cosas así".-Me acurruque aun mas en el pecho de Edward.-"Después de un mes, de la muerte de mi mamá, pensé que las cosas irían bien con mi padre, en verdad lo pensé. Hasta que un domingo, mi abuelo fue a visitarnos, lo que era muy extraño, porque él solo nos visitaba en navidad; y lo más extraño es que mi padre subía mis cosas al coche de mi abuelo. Después de eso, mi abuelo me empezó a preguntar si quería vivir con él, en una gran mansión, con gente cuidando de mí, teniendo todos los juguetes que yo quisiera, y prácticamente vivir como una princesa."
"¿Tu que le respondiste?".-Preguntó.
"Tenía 7 años, era una niña tierna e inocente. Pensé que sería como un cuento de hadas. Pero todo se vino abajo cuando pregunte si papá venía también, y me respondieron que no. Y yo les dije que entonces no quería ir, yo me quería quedar con mi padre".-Solté un bufido.-"Luego de un buen rato de discusiones entendí que había sido vendida por mi propio padre, y comprada por mi abuelo"
"Y después llegaste a Forks".-Completó el.
"Si, llegué con mi corazoncito de 7 años roto. Las personas que mas amaba en el mundo me habían abandonado y dejado sola en el mundo; creí que mi abuelo estaría conmigo para siempre, pero cada 3 días se iba, y me dejaba a cargo de tutores. ¿Sabes? Los primero si huyeron por su propia cuenta, yo no tuve nada que ver, en ese entonces era aún linda y tierna.".-Rodeé los ojos.-"Pero cada vez que uno se iba, volvía a mi estado de soledad, y fue entonces cuando decidí que no dejaría a nadie acercarse demasiado a mí. Digo, si no quieres alguien, cuando te dejen, no dolerá. Y eso lo que intento alejar de mi vida, el dolor".-Terminé mi monologo viéndolo a los ojos esperando por su reacción.
"Vaya".-Dijo limpiando con su dedo pulgar una lágrima de mi mejilla izquierda.-"No creo que tu historia sea aburrida, ¿Cómo crees que alguien se pueda aburrir?".-Reí ante su comentario.
"No lo sé, eres la segunda persona a quien le cuento esto, así que no estoy segura de cómo debas reaccionar".-Confesé.
"Muy bien".-Comentó.-"¿Eso significa que confías en mi?".-Preguntó.
Asentí con el ceño fruncido.
"Entonces, ¿Durare más de 6 meses?".-Vaya que era terco.
"No".-Contesté fríamente.-"Edward, toda la gente que quiero en la vida, me dejan, me abandonan".-Explique.-"No creo que pueda soportar perderte a ti".-Agaché mi mirada.
"Bella".-Me llamó mientras tomaba mi cara con sus manos.-"Yo no te voy a dejar, no estoy tan loco como para hacerlo".
"Ese es el problema Edward".-Le dije frustrada.-"¿Cómo se que dices la verdad? ¿Cómo se que no me mientes? ¿Cómo puedo confiar en ti? ¿Cómo puedo saber que no te irás?"
"No hay una manera de saberlo".-Contestó.-"Simplemente lo sabes, Bella, no tenemos mucho de conocernos. Pero por algo lo hicimos, tu necesitabas a alguien en quien confiar, y aquí estoy. Sé que no puedes confiar ciegamente en mí de un día a otro; pero no te pido nada más que tiempo, con el tiempo te probaré que no me iré.".-Sonrió y su idea del tiempo me agradaba bastante.-"Solo no me pongas un límite de 6 meses".-Me pidió.
"Muy bien, no lo hare".-Accedí.-"Pero tú tienes que ganarte mi confianza, porque no te la daré gratis".-Yo sonreí junto con él; y por mucho tiempo, sentí que esta sonrisa era sincera, no pesaba, esa MI sonrisa.
Quizá este tutor, duraría más.
Solo quizá.
"Ah, por cierto Bella".-Dijo Edward mientras nos levantábamos.-"Perdiste"
¡Maldita sea! Lo había olvidado. Tendría que ser su esclava un semana.
¿Qué podría pasar?
Hola!
Son las 12:43 de la mañana y estoy terminando este capítulo, lo sé, este no es gracioso, es triste, y traumático, pero la relación de Edward y Bella avanza cada vez más, el se está ganando su confianza.
¿Sera bueno o malo?
¿Ideas para la semana de esclavitud de Bella?
Me voy chicas, si hay errores. Lo lamento, mis ojos me arden.
Las quiere…
Annie Cullen Massen
