Bella POV

Lunes. ¡Odio los lunes!

¿Por qué los inventaron? Daría todo por saber quien fue el genio al que se le ocurrieron…lo revivo, porque lo más probable es que ya esté muerto… ¡Y lo mato de nuevo!

A regañadientes avente mi calientito edredón con los pies hasta que cayó al pie de la cama; pataleé un par de veces, y me resigne a levantarme para tomar una ducha que me levantaría, aunque apostaba lo que sea, a que mi humor estaría como perros esta semana, todo por la bendita apuesta.

Me levanté y caminé arrastrando los pies hasta meter mi trasero en el baño; me vi en el espejo y me sorprendí al ver a la persona reflejada en frente de mí; puede que mi cabellos estaban hechos la maraña que era todas las mañanas, mis ojos estaban entrecerrados, pero a pesar de esas típicas características, me veía diferente, en lugar de la clásica mirada fría, estaba una más cálida y algo más segura; mis mejillas, tenían diferentes marcas de la almohada, que simulaban cicatrices poco profundas, bueno eso no era algo nuevo.

Abrí el grifo de agua caliente y espere unos minutos mientras se calentaba lo suficiente, me senté en el inodoro, y pues… hice las necesidades que cualquier humano tiene; después de unas cuantas maldiciones por haber comido tanto chile, me metí a la regadera.

Normalmente, tocaba el agua antes de meterme de cuerpo completo, pero estaba tan adormilada que me metí sin tocarla; ¡Y gran error!

¡Estaba helada! Muy, muy helada.

Intenté abrir la caliente, ¡Pero ya estaba abierta! ¿Qué rayos?

Ya estaba empapada y temblando así que con la velocidad que mi cuerpo me permitía, me bañe y coloqué shampoo y jabón en donde mis manos alcanzaban, y donde no, también.

Después de diez largos minutos, terminé de limpiarme y salí disparada a mi cama, con tan solo una toalla cubriéndome, me acurruqué bajo las sabanas y el edredón, temblando a causa del frío.

Dejé pasar unos minutos antes de salir y cambiarme con mi uniforme, que consistía en una falda a cuadros color azul marino y blanco, un chaleco del mismo tono azul y un suéter muy parecido, las típicas calcetas blancas hasta las rodillas y unos zapatos negros, que en mi caso, eran unas zapatillas estilo bailarina de ballet.

Gracias a Alice, y su olfato hacia la moda, mi falda era más alta que lo permitido, pero debido a que el director es un viejo rabo verde (N/A: Llámese a un viejo que le gustan las menores, no a alguien quien tiene al trasero verde) nunca nos llamaba la atención, en realidad, solo me miraba las piernas y me saludaba alegremente.

Peiné mi cabello húmedo con suaves rizos, los cuales acomode con una crema para peinar que les daba una apariencia suave y sedosa, además de que así se sentían. Me maquille ligeramente, solo resaltando mis ojos, con un poco de sombra azul sobre mis parpados y estaba lista.

Tomé mi mochila y mi guitarra, ya que hoy era clase de música, que era mi clase favorita, y no podía dejar mi amada guitarra en mi casa; además de que amo la música, el profesor George hacia la clase más amena con su sola presencia, es que el, ¡Era un dios esculpido a mano! Su cara era perfecta de cualquier ángulo que la miraras, tenía simetría; su piel era morena clara, casi blanca; sus ojos eran grandes y azul celeste, su sonrisa era tan contagiosa que con tan solo sonreírte, te soltabas riendo como una maniaca, y su cuerpo, ¡Dios! Debería estar prohibido, tenía unos brazos que solo son comparados con el actor Taylor Laurent.

Claro, cualquiera pensaría que después de esa descripción física el tipo debería ser un modelo arrogante, pero no era ninguna de las dos, era un maestro de música, y era el muchacho más sencillo que había conocido, digo muchacho, porque lo era, solo tenía 23 años y ya era todo un maestro, a quien todas las alumnas querían comérselo.

No voy a negar que cuando lo conocí, también me lo quería comer vivo, ¡Y mas porque él me correspondía! Salimos un par de veces, pero tuve que terminar lo nuestro ya que él empezó a ponerse más serio, y además de que en la escuela lo amenazaron con correrlo por pedófilo, y por acoso a menores.

En fin, terminamos como grandes amigos. Aunque no puedo evitar cada vez que me habla, comérmelo con la mirada, y derretirme por su hermoso acento británico.

Bajé las escaleras, y salí de mi ensoñación del dios que tenía como maestro para encontrarme con Edward el final sonriendo torcidamente, y toda la imagen de mi profesor perfecto… se fue al carajo.

Quiero decir, quizá George podría ser irresistible, pero Edward era… ¡Edward! Era simplemente… perfecto, el solo verlo, me alegro mi mañana fatídica.

"Hola".-Saludé en un susurro al llegar junto a él.

"Buenos días".-Su voz aterciopelada me causo un estremecimiento por toda mi espalada.-"¿Cómo dormiste?".-Preguntó dando un paso para acercarse a mí.

"Muy bien. Gracias, ¿Y tú?".-Dije mirando lentamente sus labios entreabiertos.

"Plácidamente.".-Me tomo por la cintura y me atrajo a él.-"Tuve un sueño bastante… interesante".-Añadió mirando también mis labios.

"¿A si?".-Dije incoherentemente dejando caer mi mochila y guitarra, y colocando mis brazos alrededor de su cuello, enterré mi cara en su pecho, llenando mis fosas nasales de su exquisito aroma, el rodeo mi cintura con sus brazos.-"¿Qué soñaste?"

"Pues".-Dijo en forma de suspiro, su cálido aliento recorrió mi cuello provocándome miles de sensaciones desconocidas para mi.-"Tú estabas en el sueño".-Confesó mientras depositaba un corto beso en mi cuello.-"Estabas… esto…rogando para que hiciera algo".-Dijo entrecortadamente.

Enrojecí furiosamente imaginando perfectamente el sueño, y más por querer saber que había rogado que hiciera… o que mi hiciera.

"¿Y qué te estaba rogando?".-Pregunté con un hilo de voz.

Edward se separo de mí solo lo suficiente como para verme la cara, pero nuestro abrazo continuo; la mirada de Edward tenía un brillo especial, como de seducción, pero a la vez de diversión…este chico sí que tiene problemas.

"Pues, veras".-Comenzó a explicar.-"Tu, querías…no, rogabas… por".-Se acercó peligrosamente a mí, pensé que me besaría pero me lleve una sorpresa al ver que desviaba sus labios a mi oreja.-"Que te liberara del castigo de la apuesta".-Dijo conteniendo una carcajada.

Me petrifique en sus brazos, lentamente sentí como despejaba su mejilla de la mía y me miraba triunfante, pero hubo un pequeño detalle que el olvido; mis dedos aun estaban enredados en sus sedosos cabello, empecé a aumentar la fuerza poco a poco mirándolo fijamente a los ojos, dejándole saber que su bromita me estaba arruinando mi mañana, más de lo que ya estaba.

"Auch, Bella. Relaja tus dedos".-Dijo Edward. Intentó zafarse con un movimiento brusco, lo que le provoco que doliera aún mas.-"Basta Bella, es una orden".-Dijo en tono autoritario.

Lo miré una última vez con ojos llenos de rabia, y lo solté.

Cogí mi mochila y mi guitarra, y me dirigí a la cocina, sin siquiera mirarlo cuando me fui.

"Aggg, es un estúpido pretencioso egoísta presumido".-Farfulle sentándome en la barra mientras Anita rodaba los ojos y me dejaba mi desayuno en la mesa.-"Gracias".-Murmuré antes de empezar a engullir mi delicioso desayuno.

"Buenos días a todos".-Saludó el hermoso hombre que un día era el ser más comprensivo y consolador del planeta, y al día siguiente, el idiota más grande que alguna vez habito el universo; aunque muy en el fondo, sentía un alivio tremendo al tenerlo a mi lado, me sentía segura, y sin necesidad de proteger mis sentimientos, podía ser yo misma, y aunque se la pasara molestándome, no me enojaba en verdad, solo me hacía quererlo mas y mas… Esperen… ¿Quererlo? ¿Eso no sería muy apresurado? Quiero decir, llevaba menos de un mes como mi tutor, y ya había caído ante sus encantos, y ahora, ¿Lo quería?

Me giré bruscamente a verlo, y él me vio de vuelta, me miro tanteando terreno, pero al ver que lo miraba con cara de preocupación, frunció el ceño y se empezó a acercar a mí.

"Bella, ¿Estás bien? Pareciera que estas tratando de resolver la división de 745 entre 15".-Explico sentándose a mi lado.

"No es nada".-Contesté dando el ultimo bocado. Me levanté y coloqué mi plato en el lavatrastos.-"Se me hace tarde para la escuela, los veo en la tarde".

"Este, Bella".-Me llamó Edward.-"Veras, como parte de tu penitencia, es no conducir esta semana".

"¡¿Qué?!".-Pregunté escandalizada.-"Ni loca, no me pienso ir con el chofer en la limosina de mi abuelo, ¡Voy a la escuela, no a un desfile no modas!"

"Nadie dijo nada de ir con el chofer".-Aclaro sonriendo.-"Te llevare yo".

"¿¡Que!? ¡Eso es peor!".-Espete.-"¿Qué tengo? ¿6 años?".-Grité moviendo mis manos exageradamente.-"Me harás quedar en ridículo enfrente de mis amigas"

Edward me tomo por la muñeca y me empezó a arrastrar hasta su estúpido flamante volvo.

"Ese es el punto".-Murmuró antes de meterme en el asiento de copiloto y cerrar la puerta.

Durante el recorrido fui hecha bola en el asiento diciendo cosas sin sentido, con mis brazos cruzados en mi pecho y con el ceño fruncido.

"Buen inicio de semana ¿Ah?".-Dijo Edward intentando establecer conversación.

"Oh, cállate".-Conteste groseramente. Lo que provoco que solo se riera mas y que mi enojo aumentara.-"¿Te parece gracioso?".-Me gire para quedar dando la cara a él y ver su perfecto perfil.-"¿Te parece gracioso que me levante y me tuve que duchar con agua helada? Y, que además tu me haces tus bromitas. No le veo lo chistoso. ¡Me parece patético! ¡Yo soy patética!".-Grite volviendo a mi posición inicial.

"Bella, no eres patética".- Aclaro.-"Bueno, tal vez sí. Pero no tienes porque decirlo de esa manera tan denigrante para ti".-Explico soltando una risita tonta.

"Bah".-Bufe dándole la espalda completamente.-"Tu eres más patético que yo".- Contraataqué

"¿Ah sí?"ó con la risa contenida.-"¿De qué manera?".-Cuestiono.

"Es simple, Sr. Edward".-Conteste poniendo mi mochila en mi hombro izquierdo al mismo tiempo que tomaba mi guitarra con mi mano derecha.-"Le sigues el juego a una niña de 17 años, y se supone que deberías parar el juego… no seguírselo.".-Conteste sonriendo mientras me bajaba del auto con una sonrisa triunfal.

Comencé a caminar lo más rápido posible para alejarme de él, y que nadie me viera que mi tutor me había traído a la escuela.

En la puerta de entrada se encontraba el profesor George rodeado de una grupo de chicas, incluidas Jessica, Lauren y Tanya, mis "amigas", le decían algo sobre que se veía muy bien o algo así. George me saludo con la mano cuando pase a su lado, y fui seguida por las otras tres rubias oxigenadas.

"Hola Bella".-Saludo Lauren con su voz nasal.-"¿Qué tal tu fin de semana?".

"Buenos días, a ustedes también".-Salude intentando encontrar a la duende de Alice.-"Mi fin de semana fue… interesante"

"Hola Bells".-Chilló Alice a mi espalda.-"¿Cómo amaneciste?".-Pregunto dando.

"Amanecí".-Me limité a contestar.

"¡¡Isabella!!".-Se escuchó un grito desde la calle. No por favor, no esa voz. Di la vuelta lentamente para encararme al hombre que en este momento estaba provocando que me sonrojara furiosamente.-"Se me olvidaba decirte".-Volteé a ver a Alice en señal de ayuda, y me encontré que todos los estudiantes que se encontraban alrededor miraban con atención la escena.-"Hoy yo te recogeré primita".-Había olvidado por completo nuestra mentira en la fiesta de Jessica.-"Así que te veo a la salida, pequeña".- Añadió pellizcando la punta de mi nariz.

Lo único que escuche fue la carcajada de los estudiantes y la carcajada de él mismo; sentía mi cara arder de la vergüenza y rabia que me había hecho pasar.

"Vámonos Bella".-Me dijo Alice mientras me tomaba del brazo y me arrastraba adentro del salón de música.-"¿Qué no hicieron las paces ayer?".-Cuestionó.

"Si".-Confirmé mientras me sentaba en mi lugar y acomodaba mis cosas.-"Las hicimos, pero perdí la maldita apuesta y ahora tengo que pasar una semana de tortura estilo Cullen".-Farfulle sentándome en la silla.

"Que nefasto".-Soltó Alice mientras ella se sentaba también.

Nos quedamos en silencio los siguientes minutos viendo como se llenaba el salón poco a poco, y cada vez que alguno me veía se reía descaradamente.

Idiotas.

"Muy buenos días, estudiantes".-Saludó el profesor de música.-"Hoy vamos a revisar la tarea que deje la semana pasada, ¿Recuerdan? Les pedí que compusieran un verso sencillo, con el instrumento que quisieran y con letra.".-Todos asintieron y comenzaron a sacar todo tipo de instrumentos musicales.-"¿Quién ira primero?"

Todas las rubias oxigenadas levantaron sus manos, y el profesor dejo pasar a Tanya, quien canto algo sin sentido y solo repetía monosílabos u onomatopeyas para hacer que su intento de canción rimara y tuviera ritmo.

Era simplemente ridículo. Bueno, aunque no menos que yo. Que había olvidado por complete hacer esa tarea; pero bueno, cantaría cualquier canción que hubiera escrito antes, aunque…

En mi mente sonaba una tonada lenta, casi por instinto, tome mi cuadernillo pautado y comencé a escribir las notas, mientras que en mi mente las letras empezaban a hacerle juego a la melodía. Durante la interpretación de varios compañeros yo termine la primera estrofa y el coro de mi nueva canción.

"Bella".-La voz de mi maestro me saco de mi concentración.-"Tu eres la siguiente, deléitanos".-Dijo sonriendo.

Lentamente tome mi guitarra y mis partituras, me levanté y me senté en el banquillo donde los que estaban tocando se sentaban.

"Esta es una canción que escribe hace poco".-Si supieran que tan poco…-"Es solo la primera estrofa y el coro".-Mire a George y él se limito a asentir.

"Why do I just lie awake and think of you?
I need some sleep.
Tomorrow I have things to do.
Every time I close my eyes I see your face
so I try to read but all I do is lose my place.


Am I obsessed with you?
I do my best not to want you.
But I do all the time.
I do all the time
.

¿Por qué estoy tirada en mi cama, despierta

Pensando en ti?

Tengo que dormir

Mañana tengo cosas que hacer

Cada vez que cierro los ojos

Veo tu cara.

Así que intento leer,

Pero todo lo que hago

Es perder la compostura.

¿Estoy obsesionada contigo?

Hago lo mejor que puedo

Para no quererte.

Pero te quiero todo el tiempo,

Todo el tiempo

Alice y el resto del salón aplaudieron efusivamente cuando termine mi mini-canción, pero después de unos segundos su vista se enfoco en la puerta del aula; sentí curiosidad así que dirigí mi vista, y casi me voy de espalda al ver a Edward sonriéndome torcidamente.

Oh, por Dios. ¿Qué hacía el aquí? ¡Largo! ¡Invades mi escuela!

"Buenos días, profesor".-Dijo a modo de saludo mientras entraba de lleno a MI salón.-"Vera, es que mi olvidadiza prima olvido su almuerzo en la casa".-Explicó acercándose a mí, ¡Delante de mis compañeros!-"Y no quiero que compre cualquier cosa de la calle, ¡Tiene que estar sana y fuerte!".-Añadió pellizcando mi sonrojada mejilla.

¡Dios mío! Quítenlo de mi vista… ¡Porque yo si lo mato!

Por segunda vez en la mañana, todos estallaron en carcajadas, de mí… y no conmigo. Ah no, esto no se quedaría así.

Esperé a que se calmaran las risas, tome la bolsa que Edward me ofrecía y me levanté del banquillo, me senté en mi lugar; dejé mi guitarra, y me encaré a ese endemoniado ángel.

"Vamos primo, ¿Desde cuándo te preocupas por tu flacucha prima? Acepta que solo quieres ver a Jessica, después de tu confesión de que te enamoraste de ella en el segundo en el que la viste, yo diría que estos son puros pretextos".-Aclaré levantando su "almuerzo".

Jessica soltó un gritito de emoción mientras que todo el salón se giraba para verla; la cara de Edward, me alegraba de nuevo todo mi día, en verdad no se veía venir eso. Al salir de su estupefacción me miró muy enojado.

Uy, uy, uy. Más mala suerte para Bella.

"Esto… primita no digas mentiras".-Trató de justificarse.-"No quieres que te crezca la nariz como pinocho".-Dijo nerviosamente.

"No te proyectes primito".-Contesté sentándome en mi banca.-"Tu eres el que no admite tus sentimientos con honestidad".-Ese comentario pareció haberlo dolido porque agacho la cabeza.

"¿Podrían tener esta disputa en su casa?".-Terció el profesor.-"Interrumpen mi clase".-Ambos asentimos como un par de críos recién regañados. ¿Por qué todos nos regañaban?

"Lo lamento, profesor".-Dijimos los dos al unísono, provocando las risas de nuevo.

Edward salió de mi aula dejando a todos pasmados. Esto no era que se viera todos los días.

El resto del día no fue tan vergonzoso como mí mañana, solo algunos comentarios sobre mi "primo", y eso incluye a Jessica pegada a mí todo el día pidiendo información sobre mi querido y apuesto pariente.

"Jess".-Dije al final del día.-"Estoy casi 100 % segura que mi primo es gay".-Mentí para separarla de mí.-"Dije eso para no dejarlo en evidencia".-Seguí mintiendo mientras metía mis cosas al casillero.

"¿Qué?".-Preguntó espantada.-"Bueno, yo le puedo quitar ese defectito".

"Si, como sea".-Contesté al cerrar mi loker.-"Mira, me tengo que ir, ¿Vale? Nos vemos mañana".-Me despedí de ella con la mano y busque con la vista al volvo, y lo vi estacionado un poco mas delante de la acera.

Abrí la puerta del copiloto y casi salgo corriendo al ver a una deslumbrante pelirroja en el asiento de copiloto riendo deslumbrantemente junto con MI Edward.

"Oh, Bella".-Anunció ese traidor tutor.-"Te presento a Victoria, mi nueva asistente".-Ella sonrió falsamente, y en ese momento quise arrancarle todos sus preciosos cabellos de su hueca cabeza.

"Ósea, ¿Tengo dos tutores?".Pregunté al subirme al auto.-"Eso es nuevo".-Confesé.

Ambos rieron.

"No, la contrate ya que el trabajo se me está acumulando, y tu abuelo me permitió contratar a alguien que me ayudara con los encargos de su empresa".-Explicó a la vez que encendía el coche.

Después de esas palabras, no fui incluida en la conversación. Ellos hablaban cosas sin sentido para mí, así que solo me recargue en la ventana y observe el camino a casa. Todo el coraje que sentí al conocerla fue remplazado por melancolía, me sentía cambiada por una exuberante pelirroja; no puede evitar sentirme decepcionada, me abría un poco a Edward y él me cambiaba, era lógico…quien querría a una fenómeno con traumas.

En cuanto Edward aparco en la cochera junto a mi auto, baje corriendo hacia mi cuarto, dejando a los dos tortolitos solos.

"Hola, Bells…".-Saludó Anita pero no le di tiempo de contestar ya que subí a mi habitación y al llegar, avente mis cosas y me tire en mi cama; luchando con todas mis fuerzas por no llorar, ¿Por qué era tan débil? Esto no debería afectarme.

Sin pensarlo, saque mi equipo de música y lo conecte a mi computadora; puse música a todo volumen, canciones movidas, que me levantaran el ánimo, que me hicieran sentir que nada importaba, que solo era yo con el mundo.

Comencé a bailar en mi cama, y sin poder evitarlo largas gotas de lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas; pero las ignore y seguí bailando al ritmo de la música, nada me detendría.

"Bella".-La voz de mi nana sonó a través de la puerta.-"Mi niña, déjame entrar".-Pidió.

Suspiré y apagué la música.

"¿Qué pasa Anita?".-Cuestione abriendo la puerta.

"¿Qué te pasa, mi niña?".-Dijo acunando mi cara con sus manos.

"La historia de mi vida".-Contesté con lagrimas en los ojos. Anita asintió y me abrazo maternalmente, nos sentamos en la orilla de mi cama.

Y lloré. Lloré como tanto lo había hecho estos días.

Y odiaba hacerlo, más de lo que odiaba a los lunes.

Pero ya era suficiente, ya había llorado demasiado, y más por él. Y no merecía mis lágrimas, si él me ignoraba, yo también podía hacerlo; me erguí y limpie mis lágrimas con mis magnas.

"¿Ya está la comida?".-Pregunte mientras me terminaba de incorporar.

"Si, el Sr. Cullen y la Srita. Smith la esperan en el comedor".-Explicó.

"¿En el comedor? ¿Tenemos visita?".-Me comencé a desvestir y me puse unos jeans ajustados y una blusa color aqua que era algo suelta pero apretada en la parte de mi busto, haciéndolo ver más grande. Mi cabello que antes estaba suelto lo cogí en una coleta alta, y algunos mechones rebeldes caían por mi cara. Me desmaquille los ojos, y solo me deje el rímel.

"No".-Contestó Anita.-"Solo quiere darle la bienvenida a la señorita Victoria".-Aclaró.

"Muy bien".-Dije cerrando la puerta.-"Si quiere una bienvenida… la tendrá".-Anuncié sonriendo maléficamente.

"Ah, Bella. Solo no te metas en problemas. Mas".- Pidió Anita mientras reía y me tomaba de la cintura.

"Lo intentare".-Le di un beso en la mejilla en forma de despedida y di un largo suspiro antes de entrar al comedor de donde se oían risas.

Abrí ambas puertas estruendosamente, dando fin a las carcajadas. Entre decididamente como solo yo sabía hacerlo, atrayendo todas las miradas de las personas del lugar. Aunque esta vez solo fueran dos, funcionó.

Llegué a la silla de mi abuelo, que estaba vacía y me senté en ella. Así era la cosa, mientras mi abuelo no estuviera aquí, yo soy la que manda.

"Buenas tardes".-Salude con tono frío y monótono. Volvía a ser la Bella que él conoció. Los otros dos respondieron con el mismo saludo.

Mientras comíamos decidí cual sería la mejor manera de recibirla.

"Dime, Victoria, ¿Qué tuviste que hacer para conseguir este trabajo?".-Le guiñe un ojo para que entendiera mi doble sentido.

"¿Qué?".-Contestó altaneramente. Pero al ver mi ceja levantada, cambio su tono.-"Solo presente mi curriculum y una entrevista".-Contestó viendo a su plato.

"Bella".-Me llamó mi tutor.-"Vamos a la cocina".-Ordenó.

"No he terminado de comer, ".-Repliqué.-"Quizá cuando termine".-Muy bien, estaba jugando con fuego, pero ver la cara de Edward por haberlo llamado así lo valía.

"Es una orden".

Giré los ojos y me levanté aventando mi servilleta.

"¿Me puedes explicar que coños te está pasando?".-Me grito cuando entramos a la cocina.

"Nada".-Contesté mirando mis uñas.

"Con un carajo Bella".- Volvió a gritar.-"Pensé que habíamos hecho las paces, ¿Por qué este cambio de actitud?"

"Ya sabes, adolescente".-Contesté señalándome a mí misma.

"Muy bien, si este es juego que vas a jugar. No pienso caer, así que vas a entrar a ese comedor y tratar a Victoria como se merece".-La punzada de dolor recorrió mi cuerpo de la cabeza a la punta de los dedos.

"Es lo que estaba haciendo".-Espeté mirándolo a los ojos, le intente dejar saber por mi mirada cuanto me dolía su indiferencia, y más porque le había prometido que nunca me haría daño, ¡Y lo estaba haciendo!

"Haz lo que quieras Bella".-Dijo dándose la vuelta. Y ahí estaba de vuelta, ¡La maldita punzada!

"Siempre lo hago".-Contesté caminando hacia el lado contrario que el.

"¿No terminaras de comer?".-Pregunto Rigoberto, el chef.

"No, gracias. He perdido todo el apetito, pero todo estaba delicioso. Como todo lo que tú haces".-Dije con una sonrisa sincera.-"Oye, Rigito,".-Le dije con su apodo de cariño.-"¿Jake está en el jardín? Me serviría mucho verlo".-Eso era cierto, la sola presencia de él me tranquilizaba.

"Si, ahí mismo se encuentra".-En cuanto escuche la palabra si salí disparada al jardín, en busca de mi amigo jardinero.

Cuando lo vi, estaba al lado de los girasoles, lo saludé alegremente y me quedé hablando con él, ayudándolo a hacer muchas cosas, desde escarbar tierra hasta regar plantas; terminé con varias marcas de tierra por mi cara, y muchos mechones estaban en mi cara.

"Isabella".- Temblé al oír mi nombre completo pronunciado por el.-"Deberías estar haciendo tus deberes. No platicando con la servidumbre".-Me recordó tanto a mi abuelo al hablar despectivamente de nuestros sirvientes, y eso me enfurecía.

"Yo sabré cuando hacerlos, además Jake es mi amigo".-Aclaré.

"Pues bueno, eres mi esclava, así que vete a hacer tu tarea. Y como otro castigo, no puedes venir a ver a este muchacho durante esta semana."

Jake a mi lado se tenso, pero le puse la mano en el hombro, calmándolo.

"Tranquilo Jake, en cuanto termine esta estúpida apuesta vendré a verte, y podríamos ir a algún lado."

"Si, de hecho. Quería invitarte a un juego de beisbol que abra el próximo sábado. ¿Quieres ir?".-Me invito.

"Claro que si".-Contesté con una sonrisa.-"Nos vemos luego Jake, no quiero que a mi tutor le dé un ataque. Aunque sería bueno".-Me despedí de él con un beso en la mejilla y camine hasta mi cuarto, pasando de largo a mi tutor hermoso.

Me tire de nuevo en mi cama mientras sacaba mis libros de tarea; que diferente era la situación de ayer a ahora; ayer Edward y yo éramos muy unidos, y ahora, volvimos a los perros y gatos.

Suspire y comencé a hacer mis deberes, odiaba los lunes.

Eran los días más fatídicos de la semana.

Los odiaba con todo mi corazón.

¡Hola!

Esta vez no demore tanto, y aquí está este capítulo largo, que ha sido el más largo que he escrito. Sé que es un capitulo de relleno, pero es necesario para lo que se viene, aquí se introduce a Victoria. Originalmente sería Tanya, pero ya dejémosla en paz, aunque sea por un rato.

¿Quién no odia los lunes? ¡Yo sí! ¡Los odio con todo mi corazón!

La canción que canta Bella se llama Obssessed y es de Miley Cyrus.

¡Quiero gritar y hacer un baile ridículo! ¡Casi 700 reviews! Niñas, en verdad me elevaban mi ego, y mis ganas de escribir mucho más.

Bueno, ya me voy. Tratare de subir pronto; y mañana en Destino Empeñoso.

Las quiere

Annie Cullen Massen