Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, todos son del subconsciente de Meyer, yo solo juego con ello. La trama si es mía.

Bella POV

La sensación de que el aire me quemaba era interminable. Cada inhalación era una tortura para mis pulmones; sentía mi garganta arder y mis ojos picar. Quería gritar y maldecir a los cuatro vientos.

Pero no podía, no aún.

Los instintos asesinos que estaban guardados en mí, comenzaban a salir poco a poco y tenía miedo que si no me iba de ahí rápido, terminaría ahorcando a mi abuelo.

¿Por qué a Charlie no?

Simple, no podía esperar nada más de él. Era como una sanguijuela que aprovechaba todo lo que podía de la gente que lo rodeaba; pero mi abuelo, eso fue lo que me destrozo. Nunca lo hubiera esperado de él, que se hubiera rendido tan fácil.

No entendía su actitud, ¿Todo esto era porque salía con Edward? No tenía sentido, debía haber algo más.

"Bella".-Me llamó Anita.-"Todo va a estar bien, tu abuelo solo necesita pensar".-Intentó justificar a mi abuelo. Mi nana siempre fiel a su patrón.

"No lo sé, nana".-Contesté cerrando mi maleta.-"Mi abuelo parecía muy enojado, además por más que lo piense, no tengo planeado regresar con él.".-Anuncié mientras colocaba todas mis maletas juntas.-"En dos meses seré mayor de edad, nadie tiene porque ser mi tutor y podré hacer lo que se me venga en gana".-Afirmé mientras me encaminaba al espejo del baño.

"Pero Bella, aún no puedes mantenerte a ti misma".-Contesto acercándose a mí.-"Y mientras cumples la mayoría de edad, ¿Qué harás? ¿Vivir con Charlie?".-Preguntó con sarcasmo.

Me estremecí de pies a cabeza al reconocer que ese era mi plan, tan siquiera un mes. Después escaparía con Edward.

"Si".- Contesté fríamente.-"Pero créeme, que las cosas no serán sencillas para Charlie. Tengo 10 años de experiencia haciéndole la vida imposible a las personas, creo que puedo manejarlo".-Anuncié sonriendo maléficamente.

Si Charlie creía que vivir con él, sería una tortura para mí, en verdad no sabía lo que le esperaba al vivir conmigo. El rogaría por regresarme con mi abuelo.

A pesar que tenía el plan de hacerle la vida imposible a Charlie, no podía dejar de sentirme como un maldito objeto al que pueden vender y negociar con él. No sé como hubiera pasado esto, si Edward no estuviera a mi lado, dándome fuerzas y estando ahí para sostenerme. Creo que probablemente estaría llorando desconsoladamente, rogándole a mi abuelo que reconsiderara las cosas.

"Es hora de irnos".-Anuncié mientras veía con melancolía al cuarto que había sido mi hogar por diez años, tantas cosas que había vivido ahí, cada uno de los momentos era inolvidable y único. Era como mi rincón privado, donde me desahogaba cada vez que algo pasaba en mi vida, era el club secreto donde planeaba como sabotear a los tutores.

Sonreí tristemente mientras con una mano tomaba mi guitarra, y con la otra una maleta de llantitas que traía una bolsa de mano encima; Anita traía otras tres maletas donde había guardado la mayoría de mis cosas, las más importantes. Las maletas que yo traía en mano, ahí se encontraban todos mis instrumentos de tortura que se habían ido coleccionando al paso de los años.

Sonreí maléficamente al imaginarme como sería mi venganza hacia Charlie, pero al mismo tiempo que sonreía sentí como mi corazón se consumía al fuego vivo y no había nada que pudiera hacer para evitarlo.

Cerré la puerta de mi cuarto y me dirigí al barandal de las escaleras, al caminar por ese pasillo, sentí como si de la nada hubiera aumentado cincuenta kilos, y mover mi cuerpo fuera imposible. Cada paso que daba parecía ir más lento; dicen que cuando algo impresionante pasa por tu vida, como un accidente, la perdida de alguien, todo transcurre en cámara lenta, tal cual como me estaba pasando a mí.

Recordé aquella vez cuando era niña en las mismas cabañas donde fui con Edward; mi abuelo había decidido ir por un paseo, yo lo acompañaba con mi bicicleta; después de haber caminado un buen tramo, visualizamos una especie de cerro cerca de las cabañas, me sentí valiente y temeraria subí a él con la bicicleta y me deje caer. Lo que no vi, era que el final del cerro era una zanja poco profunda, y cuando intente frenar salí volando de la bicicleta; el recuerdo más fuerte fue el momento en que me separé de la bicicleta, ahí todo fue en cámara lenta.

Sonreí tristemente al recordar la cara de mi abuelo de preocupación, había hecho una mueca chistosísima, y movía las manos sin ton ni son tratando de averiguar que me había pasado; en aquel momento me pareció un ave revoloteando, y en lugar de llorar, me eché a reír descontroladamente. Obviamente después de eso, descubrí que tenía un chichón que cubría casi toda la parte superior izquierda de mi cabeza, y varios raspones en mi cuerpo. (*)

Sacudí mi cabeza para quitarme ese dulce-amargo recuerdo, ahora tenía que enfrentar algo que no sería nada sencillo, pero tenía que hacerlo.

Deje mi guitarra en el suelo, y recargue mi mano derecha en el barandal y contemple la escena que se desarrollaba en la planta inferior; Charlie se encontraba recargado en la entrada principal, moviendo su pie izquierdo impacientemente; mi abuelo, estaba sentado en uno de los sillones color crema, viendo con ojos de asesino a Edward, y este último se encontraba en el pie de las escaleras, viéndome con ojos suplicantes.

Suspiré pesadamente y comencé a bajar.

"Edward".-Lo llamé suavemente. Había intentado que mi voz sonara fuerte y firme, pero parecía una patética suplica.-"Tengo que irme".-Anuncié tratando de controlar el temblor de mi labio inferior. Edward solo me miró a los ojos y asintió.-"¿Te veré pronto?".-Pregunté intentando sonreír, pero solo lucía más trágica. Las lágrimas ya habían salido, y mojaban toda mi cara.

"Tenlo por seguro".-Contestó Edward acercándose a mí y tomándome por la cintura.-"Bella, no soy bueno con las palabras, no sé cómo expresarme y tampoco sé cómo hacerte entender que cada vez que te veo, mi corazón late a mil por hora. Que mis brazos ya no están completos si no te están rodeando, que mis manos nos sirven si no están entrelazadas con las tuyas, que mis labios están vacíos si no te están besando, y lo más importante Bella, mi corazón no tiene su razón de latir, si no escucha al tuyo latir. Así que por favor, regresa a mí, porque no soy nada sin ti".-Pidió con voz entrecortada y los ojos llorosos.

"Edward".-Susurré su nombre tratando de controlar las inmersas ganas que tenía de llorar, de pedirle y rogarle que no me dejara ir, que me ayudara porque esto es algo que yo no podía manejar.-"Te amo".-Solté sin pensarlo dos veces, ¿Y para qué pensar algo que sientes? No tiene sentido.

Edward me miró sorprendido, obviamente no esperaba que esas palabras salieran de mi boca tan pronto, y menos en la situación en la que nos encontrábamos.

"No tienes porque decirlo".-Dijo Edward.-"No por la situación…" interrumpí antes de que siguiera hablando.

"Tienes razón no tengo porque".-Vi la desilusión cruzarse por sus ojos, pero la disfrazo con una leve sonrisa.-"Pero lo siento, justo aquí".-Señale con mi mano, mi corazón.-"Porque tú hiciste que te amara tan locamente como lo hago".-Expliqué sonriendo abiertamente.

"¿En verdad?".-Preguntó como quien no quiere la cosa.

Asentí, ganándome una sonrisa deslumbrarte de su parte.

"Te amo".-Dijo Edward en forma de un susurro antes de acercarse lentamente a mi cara; estaba preparada para sentir sus labios sobre los míos, el último beso por un período; gemí internamente, no sé cómo iba a sobrevivir sin sus besos a los cuales me había hecho adicta.

Escuché los pasos de alguien acercándose, y supe que era mi abuelo. Por lo que me apresure a besarlo antes de que nos interrumpieran; al momento en que mis labios entraron en contacto con los suyos, todas y cada una de mis terminaciones nerviosas despertaron y me hicieron sentir más consciente de todo lo que estaba pasando.

Había leído, escuchado hablar sobre esta clase de besos, esos besos que son tan amargos pero a la vez los más dulces, siempre pensé que eran puras patrañas eso de sentir el beso del final, pero ahora lo había experimentado en carne propia y sabía que en verdad era algo que no le desearía ni a mi peor enemigo.

Tal vez solo a Charlie.

"Isabella".-Me llamó mi abuelo con voz ronca.-"Es hora de que te vayas".-Anunció fríamente; me separe de Edward refunfuñando y miré a mi abuelo.

"Bien".-Contesté tajante.-"Te veré pronto".-Susurré a Edward.

"¡Bella!".-Chilló Alice.-"Tu dime, y te juro que lo mando matar".-Afirmó con un hilo de voz.-"Tengo unos conocidos que me deben un favor, con solo una llamada te puedes librar de él".-Estaba utilizando un tono de película de mafiosos.

La vi con cara sorprendida y después solté una carcajada corta, Alice podía tener cada plan que nunca lo esperaba de ella.

"Gracia Alice".- Contesté sonriendo.-"Pero esta vez tengo algo planeado, algo mucho peor que unos matones".-Aseguré mientras sonreía maléficamente.-"Charlie no sabe en lo que se acaba de meter".-Afirmé antes de abrazar a mi mejor amiga.-"Te extrañare Alice, será solo por un tiempo".-Dije con un nudo en la garganta.

"Si no lo matas tu, lo mato yo. Así que apresúrate".-Ordenó con voz entrecortada.

"Anita".-La llamé.-"No puedo explicarte cuanto significas para mi, durante estos diez años has sido una madre, me has criado, enseñado y lo más importante, me has amado; como nadie nunca lo hizo, me quisiste cuando el mundo me dio la espalda, me sonreías cuando todos me ignoraba, y estabas para mí cuando nadie lo estaba. Me has hecho la mujer que soy hoy, te quiero Anita".-Dije llorando lentamente.

"Mi niña, ¿Qué será esta casa sin ti?".-Preguntó a modo de despedida.-"Yo también te quiero, Bella".-Me dio un suave y prolongado beso en la frente y me dejo ir.

Camine hasta la entrada, y antes de salir me gire para ver por última vez la casa que había sido mi hogar; mientras recorría con la vista, no pude evitar cruzar miradas con mi abuelo, me sentí desfallecer ante su mirada fría y de desprecio.

No entendía porque estaba actuando así, ¿Tan mala nieta soy? Que ya se harto de mí, y como si se tratara de un coche puede vender. Lo miré dejando que mis ojos reflejaran el dolor y la confusión que sentía. El había sido todo para mí, mi refugio, mi ejemplo a seguir; cada vez que tenía miedo era a él a quien acudía, cuando no entendía que pasaba, el me explicaba y ahora, el me estaba desechando como un jarrón viejo.

"Adiós abuelo, y gracias".-Dije antes de girarme y comenzar a caminar fuera de la casa.-"¿Cómo iremos de regreso a Forks?".-Pregunté a Charlie con un tono monótono y aburrido.

"En coche".-Contestó. Mire esperando encontrar un coche ajeno, pero solo estaba el de mi abuelo, el de Edward y el mío.-"En tu coche, que ahora es mío".-Anunció con una sonrisa arrogante.

Quise gritar y decirle que no permitiría que le pusiera un solo dedo a mi bebé, pero se me ocurrió una mejor forma de dejárselo saber.

"¿Ah sí? Pues no traigo mis llaves tendrás que ir por ellas, no pienso volver ahí".-Contesté tajante.

"Bien, espera aquí".-Ordenó. En cuanto vi que cruzó la puerta principal, eché a correr hacia el garaje donde guardábamos todas las herramientas.

Rápido, rápido, rápido.

Agarre un guante protector ya que lo necesitaría para salir ilesa de la broma, y la herramienta clave para empezar a sabotear a Charlie, pegamento.

Corrí de vuelta a mi coche, y lo abrí con la llave de repuesto que siempre guardaba en mi bolso; abrí el tubo de pegamento y lo rocíe sobre el asiento de piloto, y con mi mano derecha que tenía puesto el guante, me encargue de esparcirlo de cierta manera, en la que no se notaba que había pegamento permanente.

"Vas a aprender Charlie, que con Isabella Swan no se juega".- Amenacé cerrando de nuevo el coche.

Aventé al árbol más cercano el guante y el pegamento, y me apresure a regresar en donde Charlie me había dejado.

"Muévete".-Ordenó Charlie al salir de la casa.

"Claro, papi".-Contesté con un tono casi diabólico.

Prepárate Charlie, no sabes en lo que te acabas de meter.

Edward POV

Esto no podía estar pasándome, no ahora.

No sabía exactamente qué tan rápido habían pasado las cosas, pero un día tenía a Bella entre mis brazos, y en menos de un día me la habían arrancado de mi lado.

No sabía contra quién estar más furioso, si con Charlie, con el abuelo o conmigo mismo.

Todo esto es mi culpa. Pensé con pesar.

"¡Tu!".-Gritó el abuelo de Bella dirigiéndose a mí.-"A mi despacho inmediatamente".-Ordenó exaltado. La vena de su frente parecía cada vez más grande y a punto de reventar. Lo que me recordó que era algo peligroso.

Flashback.

La noche estaba fría, pero gracias a que tenía a Bella a mi lado no sentía nada que no fuera ella, el calor que emanaba su cuerpo era suficiente para mantenerme caliente. Además de que estábamos cubiertos de dos cobijas térmicas.

Ese día había sido perfecto, estaba con ella, no podía pedir nada más. Las cabañas eran hermosas, teníamos casi tres horas en la intemperie.

"Cuéntame algo que nadie sepa".-Pedí mientras acariciaba su cabello.

"¿Algo?".-Preguntó y se quedo pensando un momento.-"La verdad, las abejas me aterran".-Confesó haciendo una mueca de terror.-"Ahora tu".

"La primera vez que te conocí, ¿Recuerdas la vez que nos conocimos?".-Asintió levemente.-"La vez que te grite, a pesar que no te conocía, estaba muerto de miedo".-Confesé sonrojándome.-"No tenía idea de cómo te lo ibas a tomar, pero quería que tu abuelo pensara que yo sería el indicado.".-Sonreí ladinamente.-"Pero tú no te quedaste atrás, me retaste de la misma manera que yo lo hice".-Termine acariciando su mejilla.

"Casi sufro un ataque gracias al coraje que me hiciste pasar, te lo aseguro".-Dijo sonriendo tiernamente.-"Pero supongo que después me la cobre".-Comentó encogiéndose de hombros.

Reí suavemente y reviví esa escena.

"Bella, ¿Qué es lo que más te asusta?".-Pregunté.

"La vena de mi abuelo".-Contestó sin siquiera pensarlo dos segundos.-"Me asusta, pero me causa risa".-Explicó sonriendo.-"Verás, cada vez que mi abuelo se enoja la vena de su frente empieza a crecer y a palpitar cada vez más de tal manera, que parece que va a explotar. Normalmente, lo que viene después de la vena no es nada bueno. Lo peor de todo, es que yo provocó que la vena llegue a su punto límite, me río cada vez que la veo.".-La miré un momento y ella se rio se su confesión.-"No puedo evitarlo, supongo que es risa de nervios, lo que hace que mi abuelo se enfurezca aún más".-Explicó riéndose nerviosamente.

"Así que, ¿Debo temer a la vena de tu abuelo?".-Pregunté.

"Oh, ¡Claro!".-Contestó con tono dramático.-"Pero Edward, sobre todas las cosas, NUNCA, JAMÁS te rías de LA VENA".-Añadió con tono aún más dramático.

Ambos reímos durante un rato, antes de quedar profundamente dormidos en los brazos del otro, afuera de las cabañas; parecía que solo estábamos en el mundo ella, y yo.

Fin Flashback.

"¡Largo!".-Exigió a los policías.-"Muévete, Edward".-Ordenó.

Entré al despacho con la cabeza gacha; desde que había llegado a esta casa, había acumulado más regaños que los que obtuve que cuando era un niño pequeño.

"Espero que estés consciente de lo que causaste".-Comenzó a decir colocándose enfrente de mí, levanté mi vista y lo primero que mis ojos vieron fueron a LA VENA.

No pude evitar que mis ojos se clavaran en su frente, y sentí la carcajada formarse en mi pecho y por más que lo intente, la carcajada brotó de lo más profundo de mi ser.

"¿Te parece gracioso que se hayan llevado a mi nieta?".-Preguntó, y la carcajada cesó inmediatamente.

"¿Me está culpando a mí?".-Cuestione sintiendo como la rabia regresaba a mi cuerpo.-"¡Fue usted quien la regresó, como si de un objeto se tratara!".-Recrimine apuntándolo con el dedo índice.

"Tu, en cuanto tuviste la oportunidad, sedujiste a mi nieta y la llevaste por el mal camino".-Acusó viéndome con ojos desorbitados.

"¡Yo no seduje a nadie!".-Grité.-"¿Qué no lo entiende? Me enamoré. Me enamoré profundamente de su nieta, y por más ilógico que suene, ella me ama a mi también. ¿Qué es lo terrible de eso?".-Cuestioné intentando hacerlo entrar en razón.

"¡Que eres su tutor! Debías cuidarla, no enamorarla".- Sentenció cruzando los brazos sobre su pecho.

"Eso es lo que hacía, pero el amor es así. Bella hizo que me enamorara de ella, es tan increíble, tan única, que cualquiera que la conozca se enamoraría de ella".-Explique.-"Pero, obviamente usted no lo sabe, ¡Porque ni siquiera conoce a su nieta!".-Grite mientras sentía como la vista se empezaba a nublar de tanto coraje que estaba sintiendo.

"¡¿Cómo te atreves a acusarme que no conozco a mi propia nieta? Si he vivido con ella 10 años, y fui yo quien la salvo de su terrible padre".-Se defendió.

"Exacto, y usted fue quien la regreso.".-Terminé de hablar, y observe como caía en cuenta de lo que había hecho; lentamente, fue perdiendo el color de su cara, mientras se sentaba en su silla.-"Si tanto dice quererla, ¿Por qué la regreso con el hombre que más le ha hecho daño?".-Cuestione con un tono de voz más bajo.-"Si tanto dice quererla, ¿Por qué la trato como si de un objeto se tratara?".-Pregunte mientras caminaba hacia la salida.-"Si tanto dice quererla, ¿Por qué se deshizo de ella?".-Hice mi última pregunta cerrando la puerta detrás de mí.

¿Qué es lo que voy a hacer? No puedo quedarme sentado esperando a que pase un mes para poder escapar con Bella, no, no puedo hacer eso.

Señores, ¡Me voy a Forks!

Bella POV

Juro por como que me llamo Isabella Swan, que si Charlie vuelve a poner una de sus CD de superación personal, saltaré por la ventana.

Tú puedes lograrlo, solo recuerda esto, el poder está dentro de ti. Eres un ser maravilloso y grande, el Universo te ama. Tú puedes lograrlo.

"Yo puedo lograrlo".- Susurró Charlie desde el asiento del conductor.-"El poder está dentro de mi".-Se repetía a sí mismo con un tono de tranquilidad y paz, que no lo reconocía. Dios, era tan patético.

"Charlie, es genial. ¡El poder te acompaña! O lo que sea, pero si no paramos en el baño siguiente, te prometo que me hare en este mismo momento.". -Amenace, rogando por mi vida un segundo de aire libre.

"Isabella, solo falta una hora de camino, mientras menos paremos más rápido estarás de vuelta en tu adorada casa".-Contestó dejando atrás el tono amable.

"Sí, claro… adorada.".- Conteste con sarcasmo.

1 hora con 30 minutos después.

"Hogar, dulce hogar".-Dijo Charlie cuando dimos vuelta en nuestra cuadra y al final se veía la pequeña casa blanca con azul. Desde que entramos al pueblo, mi estomago se hizo pequeño, provocando nauseas y mareos. Quería salir corriendo de ahí, tenía 10 años sin regresar y tanto verde me estaba asfixiando.-"Bien, llegamos".-Anunció Charlie estacionando el coche enfrente de la casa.

Miré con pesar a la pequeña casa donde pase gran parte de mi infancia; como si hubieran puesto una televisión en mis ojos, las últimas escenas vividas ahí, empezaron a reproducirse. Aunque no eran exactamente escenas, eran miles de imágenes que pasaban rápidamente por mi mente.

"¡Qué diablos!".-Exclamó Charlie, haciéndome regresar de mi ensoñación.-"¡No puedo moverme!".-Lo observe un momento confundida, hasta que recordé que había puesto pegamento en su asiento.

En un movimiento rápido, quite las llaves del contacto, me baje corriendo del auto y saque mis maletas de la cajuela en un récord de tiempo. La sonrisa de victoria estaba pintando claramente en mi cara.

"¡Isabella, abre el coche inmediatamente!".-Ordenó Charlie.

"Está bien".- Conteste fingiendo amabilidad. Abrí su puerta y lo mire expectante.-"Y bien, ¿Bajaras?".-Pregunté sonriendo de oreja a oreja.

"¿Qué le pusiste en el asiento?".-¡Bravo! Si que era bruto, ¿No era más que obvio que es pegamento?

"Nada, parece que mi coche no te quiere".-Repuse con tono de inocencia.-"Bueno, tengo que desempacar."-Anuncié, y me acerque lentamente a su cara hasta quedar a unos cuantos centímetros de su cara.-"Y no te preocupes, papi, nos la pasaremos G-E-N-I-A-L aquí, ¿Y sabes que es lo mejor?".-Hice una pausa para darle rienda libre a su imaginación.-"Que recuperaremos todo el tiempo perdido".-Termine añadiendo un tono un tanto siniestro a esa última frase.

Corrí lejos de él, escuchando como gritaba mi nombre. Me quedé parada en la puerta principal, de lo que antes era mi casa.

Esto no sería nada fácil.

(*) Aunque no lo crean, eso me paso recientemente. Si, lo que no me paso de niña me pasa de adolescente.

Perdón, Perdón, Perdón.

No tengo vergüenza de regresar después de tanto. No sé si querrán seguir leyendo la historia, pero no podía abandonarla.

Aquí está un nuevo capítulo, donde se ve un poco mas de avance, es como la introducción a lo que se viene.

No planeo aburrirlas con una justificación, solo diré que tuve complicaciones. ¡Estoy de vacaciones! Espero terminar esta historia pronto, ya verán que será así (;

Promesa de Ana.

Las quiere,

Annie Cullen Massen.

PD: Perdón, Perdón, Perdón.