Edward POV

¿Qué había pensado al venir al aeropuerto?

No tenía dinero suficiente para costear un boleto de avión. Y que esperaba, ¿Qué como en las películas apareciera dinero suficiente en mi bolsillo solo porque sí?

Le sonreí incómodamente a la señorita que me acababa de decir que el boleto a Washington costaba 300 dólares.

"Lo lamento".-Dije con tono bajo, volví a sonreír incomodo.-"Tengo que ir a sacar dinero para pagar".-Me excuse rápidamente, sintiéndome muy inteligente por inventar una mentira tan buena en tan poco tiempo. Sonreí con suficiencia.

"Puede pagar con tarjeta".- Respondió con un tono burlón.

Adiós sonrisa.

"Este… si, lo sé… pero…".-Tenía mi mente en blanco, me dio tanta vergüenza decirle que no tenía una tarjeta con crédito, le tendí una tarjeta de la biblioteca.-"Aquí tiene".-Dije con autosuficiencia. Comencé a silbar y volteé hacia derecha-izquierda-derecha-izquierda detenidamente, como si estuviera buscando algo más interesante que hacer.

"Señor Cullen, esto es una tarjeta de membrecía a una biblioteca".-Dijo con tono aburrido.

"¿Lo es?".-Cuestione con fingida inocencia.-"¡Oh, que torpe! Tengo tantas tarjetas, que la confundí y probablemente deje la tarjeta en mi mansión".-Agregué con tono pretencioso.-"Así, que por esta vez…".-Me recargue seductoramente en el mostrador.-"¿Me darías un boleto de avión y lo cargarías a mi cuenta en Suiza?".-Pregunte con una sonrisa ladina.

Miré la cara de la trabajadora, y jure que en sus ojos se imaginaba golpeándome.

"Señor Cullen, por favor retírese de mi mostrador, o hablare a seguridad".-Amenazó con una mirada seria.

"Usted es encantadora".-Añadí con sarcasmo.

"¡Largo!".-Exigió con una mueca de enojo puro.-"¡Seguridad! ¡Seguridad!".-Comenzó a gritar buscando a los policías.

"Bien, bien".-Dije apresurado.-"Me voy, pero no sin antes pedir tu número".-Un último intento no estaba de más.

"Señor, por favor acompáñeme".-Pidió un hombre grande y musculoso, que con solo un dedo me pondría en el hospital por unos meses.

"Seguro".-Contesté con un tono de voz despreocupado, pero solo diré que en realidad necesitaba un cambio de calzoncillos urgente.

Me subí al subterráneo a regañadientes, mientras sentía la mirada insistente de un hombre de mediana edad con cabello canoso y ojos color gris.

"Bella, me debes una grande".- Murmuré para mí mismo.

"Hola".-Saludó el señor de mediana edad.-"No pude evitar ver que parecías molesto al entrar el tren".-Comentó como quien no quiere la cosa.

"Si, me sacaron del aeropuerto y tengo que llegar a Washington lo más rápido posible".-Expliqué mientras veía por la ventana con el ceño fruncido.

"¿Es eso verdad?".-Preguntó acercándose a mi.-"¡Que coincidencia! Yo voy para Washington, mi camioneta está en mi casa, esperándome para partir.".-Exclamó con alegría.

"¿En serio?"-Pregunte con fingida calma, ya que por dentro estaba muriendo de alegría.-"Y, ¿cree que si lo doy algo de dinero, me podría llevar a Washington?".-Cuestione como quien no quiere la cosa.

"¡Claro! Pero no hay necesidad de que me pagues, quizá solo un poco de cooperación para la gasolina y las cuotas".-Contestó con entusiasmo.-"En dos calles más bajamos del tren y vamos directamente a mi casa".-Explicó.-"Por cierto, me llamo Ben Dover".-Dijo amablemente y yo no pude suprimir una sonrisa al oír su nombre, en ingles decía Dóblate.-"Si, está bien. Ríase, todas las personas lo hacen.

"No, lo lamento. No fue mi intención".- Me disculpé rápidamente, el señor me estaba haciendo un favor y yo me reía de él. Estar tanto con Bella me estaba afectando, ¿Dónde habían quedando mis modales?

"Bien, esta es la estación".- Dijo después de un silencio incomodo. –"Solo caminamos dos calles y ahí es mi casa".

"Perfecto".-Contesté entre dientes.

Bella POV

Dios.

¿No se había siquiera molestado en cambiar mi cuarto? La cama seguía siendo exactamente la misma, el mismo tono rosa chillón, al igual que el resto del cuarto.

Aventé mis maletas en la cama y salí del cuarto. Al pasar por el pasillo no puede evitar sentir como mi corazón se estrujaba con el solo recuerdo. Inmediatamente me volví a sentir de ocho años, indefensa y asustada.

"Mami".-Dije cuando llegué a la puerta del baño.-"Te extraño tanto".- Murmuré con la voz en un hilo, estaba a punto de perderlo.-"Te juro que no dejare que Charlie, me vuelva a hacer sufrir, esto se acabará pronto."

Abrí la puerta lentamente, y sentí un alivio al encontrar el baño vacío, no sé porque imaginaba que ahí estaría mi mamá, tal y como le había encontrado hace casi 10 años. Entré al baño, y fueron los cuatro pasos más pesados que alguna vez caminé. Recorrí el baño con la vista, hasta terminar mirándome en el espejo; automáticamente, la mirada de inmensa tristeza que estaba se borró, y me miraba una Bella fría e indiferente.

Bien, así es como necesitaba que fuera.

Dos horas después escuche que Charlie había entrado a la casa, y gritaba mi nombre con furia. Si esto hubiera pasado cuando era una niña pequeña, hubiera cerrado la puerta con llave, y me hubiera ocultado en el closet. Pero no era una niña pequeña, y Charlie ya no tenía poder sobre mí.

"Isabella".-Grito Charlie por última vez al llegar a la puerta.-"Estas en graves problemas".- Amenazó mientras respiraba entrecortadamente.

"¿Por qué no respiras primero y luego me amenazas?".-Repliqué tranquila mirando por la ventana, dándole la espalda.-"Los años no te han sentado muy bien, Charlie. Tú eres viejo, yo soy joven. No compitas conmigo que no vas a ganar, ríndete y déjame ir."- Yo tampoco tenía ganas de pelear, no cuando mi pasado me estaba atacando así. Quizá Charlie entendería y cambiaría de parecer.

"Igual de loca que tu madre".-Contestó con su tono amenazante.

"A ella no la metas".-Dije con tono calmado.

"¿Quieres voltear y verme a la cara?".-Preguntó, o más bien exigió.

"Lo haría, pero si quisiera reírme me pondría a ver Bob Esponja".-Dije con tono de indiferencia.

"¿Te crees muy graciosa? Dejándome pegado a la camioneta, pues te equivocas si no crees que no lo vas a pagar caro. Te conozco mejor de lo que crees, tengo todo lo necesario para hacerte sufrir.".-Volvió a amenazar.

Me giré rápidamente y camine hasta donde estaba el.

"No, eres tu quien se equivoca".- No me conoces, en cambio yo sé todo sobre lo que eres. Yo si tengo todo para destruirte. Tus malditos chantajes no funcionan como funcionaban con mamá. Soy más fuerte.".

"¿Fuerte tu? No eres más que una adolescente caprichosa".-Contestó quitándome importancia.

"Bien, me agrada que pienses eso".-Replique volviéndome a girar hacia la ventana.

"Estás loca".-Grito antes de azotar la puerta al irse.

"Tú eres quién terminara más loco".-Murmuré mientras veía hacia la luna.-"Edward, por favor llega pronto".-Dije en forma de un suspiro.

Edward POV

¿Qué fue lo que tus padres te repitieron toda tu infancia?

¡No hables con extraños!

No lo hice, no. Solo me subí a un auto con un loco desquiciado que no dejaba de verme, e intentar agarrarme la pierna. Iba casi pegado a la ventana, con un el corazón desbocado.

"¿Falta mucho?".- Pregunté intentando parecer calmado.

"7 horas".- Contestó mientras me veía de reojo.-"Aunque manejar de noche no es muy seguro, tal vez debamos detenernos en un hotel".- Propuso con un tono lento y arrastraba las palabras, de tal manera que me provocaba ganas de brincar por la ventana y salir corriendo.

"¡No! Me queda muy poco dinero, y lo que me queda lo quiero conservar para cuando llegue a Washington".- Me apresuré a contestar.

"Eso corre por mi cuenta".-Contestó mientras su mano buscaba mi rodilla, pero yo la moví más rápido.

"NOVIA".- Grité como un reverendo estúpido. El me miró sin comprender la palabra sin sentido que acababa de gritar.- "Tengo novia, me está esperando en Washington, por eso es que debo de llegar".-Expliqué mirando hacia al volante.

"Oh, ya veo".- Contestó con voz desilusionada.

Silencio.

Esperé unos minutos y al ver que la conversación se había detenido, me recargué en la puerta y me dediqué a mirar por la ventana.

Luna llena, tan hermosa como siempre.

Bella, ¿qué infierno estará pasando?

Saqué mi celular y le mandé un mensaje, diciéndole que estaba cada vez más cerca, que tuviera paciencia y que la quería.

Era increíble lo rápido que habían sucedido las cosas, como habían cambiado de un día para el otro. Todo por la ambición de un maldito hombre, quién no había tenido suficiente amargándole la vida como niña, sino ahora también se empeñaba con arruinársela de joven.

"Aunque".- Comenzó a hablar de nuevo el señor.-"Siempre dicen que hay que estar abiertos a nuevas experiencias".- Me miró levantando la ceja izquierda, insinuando algo más que solo una noche de borrachera.

"Mire amigo…No, señor".- Corregí antes de que las cosas se mal interpretaran.-"Acepte el favor, porque en verdad necesito llegar a Forks, y no estoy interesado en lo mismo que usted. Así que le pido con todo el respeto, que deje de intentarlo porque no va a suceder".- Hablé lo más rápido que me permitía mi boca; no quería sonar molesto, porque me bajaría del auto a mitad de la nada, pero tenía que dejarle en claro que sus intenciones conmigo no funcionarían.

"Pero, ¿Qué es lo que está pensando usted de mi?".- Preguntó con tono sorprendido.-"¿Es que acaso usted pensó que yo quería tener sexo con usted?".- Cuestionó con un tono fingido de sorpresa e indignación.

"¿No es así?".- Pregunté esperanzado de que todo hubiera sido imaginaciones mías.

"No, si lo es".- Contestó sinceramente, provocando que se me fuera la sangre a los pies.-"Pero tranquilo, ya que dejo en claro sus intenciones no pienso volver a insinuar nada. Lo prometo".- Dijo sonriendo.

"Bien".- Contesté simplemente.- "Aunque conozco a alguien que quizá pueda tener las mismas intenciones que usted".- Añadí recordando a James, quizá ya sería hora de que sentara cabeza.-"Su nombre es James…"

El resto del camino permanecimos hablando de él señor O'Connell, y al parecer serían una pareja perfecta ya que tenían muchas cosas en común. Una vez que su atención pasó a alguien más, el recorrido fue más tranquilo y un poco más rápido.

Solo un poco, ya que en mi mente siempre estaba Bella, Bella, Bella.

Por la mañana estaré con ella, solo unas cuantas horas más.

Bella POV

En la mañana antes de que saliera el sol, me puse mis tenis y salí de la casa. Si quería que mi plan funcionara tenía que ser antes de que Charlie despertara.

Anoche me había desvelado editando unas cuantas imágenes de Charlie, las había impreso en la copiadora vieja que había en el sótano, y ahora tenía 679 copias con imágenes muy gráficas de Charlie haciendo cosas que no debería hacer.

Recorrí todo el pueblo y en cada poste de luz que me encontraba pegaba una imagen, el pueblo era bastante pequeño por lo que en menos de dos horas cada poste, tenía una imagen de Charlie. A esa hora, casi nadie estaba en el pueblo por lo que decidí caminar un poco antes de regresar a la casa, y pretender que estaba dormida.

Fui al centro y me di cuenta que nada había cambiado, todo estaba tal y como lo recordaba de mi infancia; la misma tienda de ropa y zapatos, al lado de la cafetería que estaba enfrente del mini-súper mercado.

Todo igual.

"¿Bella?".- Escuché que alguien me hablaba, esa voz... Esa voz. Me giré lentamente hasta encontrarme con Tanya Denalí, la señora encargada del único bar de Forks. Al verla, no pude evitar que el coraje se apoderara de mí; ella había sido la causante del sufrimiento de mi mamá.

Era la amante de Charlie, en aquel entonces.

"Tanya".- Dije con tono frío y me dispuse a seguir caminando.

"Hey, Bella".-Se puso en mi camino y no me dejo seguir caminando.-"¿Estas de vacaciones? O, ¿vienes para quedarte? ¡Ve nada mas lo que has crecido!".-Todo esto le decía con falsa alegría, ella sabía a la perfección que yo sabía de su aventura con mi papá.

"Tanya, no tienes porque fingir simpatía".- La interrumpí".-"Que intentes ser amable conmigo, no deshará que tú fuiste la causante del suicido de mi mamá".- Escupí las últimas palabras. Yo sabía que no era del todo cierto, pero ella no tenía que saberlo.

"Bella".- Contestó mientras se reía nerviosa.-"Eso fue hace más de diez años, fue algo trágico, pero somos humanos somos capaces de equivocarnos".- Argumentó en su favor.

"Explícaselo a mi mamá, no a mí".- Contesté fríamente mientras la esquivaba seguía mi camino. Giré a la calle principal, y volantes de color azul la adornaban.

"Bella, por favor…".- Seguía hablando pero al ver los volantes se detuvo y tomo uno para verlo de cerca.-"¡Oh por Dios! ¿Es Charlie?".-Preguntó acercando la foto a mí.

Aquí es donde aplicaban mis clases de actuación que tome durante tres años.

"¡No!".-Grité mientras la miraba más de cerca.-"El no puede ser Charlie, jamás haría algo así".-Exclamé mientras jalaba unos cuantos volantes de los postes.

"¿Qué haces?"

"¿Qué no es obvio? ¡Quitándolos!".-Dije mientras intentaba remover otro.-"¿Sabes? Tú quita estos, y yo voy a avisarle a Charlie.

"Si".-Contestó antes de ponerse a quitarlos. No serviría de mucho que los quitará, la gente ya comenzaba a salir de sus casas. Y siendo un pueblo tan pequeño, cualquier cambio era notado inmediatamente.

Me eché a correr y llegué a mi casa antes de que Charlie se levantara. Me metí rápidamente debajo de las cobijas, y pretendí que estaba dormida.

Veinte minutos después escuché que tocaban la puerta con rapidez, y parecían que tenían prisa.

"Isabella, ¡Abre!".- Ordenó Charlie desde su habitación.

Me levanté y bajé las escaleras corriendo, ya que no dejaban de tocar insistentemente.

"¿Si?".-Pregunte mientras abría la puerta. Y casi me voy de boca al ver a Alice, plantada en la entrada con gesto de enojo.-"¿Alice?".-Murmuré.-"¿Qué haces aquí?"

"¿Qué te parece? ¡Rescatando tu inútil pero duro trasero!".-Dijo mientras se metía en la casa.-"¿Dónde está el imbécil?".-Pregunto mientras subía las escaleras.

"En su habitación".-Contesté mientras cerraba la puerta.-"¿Edward no viene contigo?".-Cuestione esperanzada de verlo lo antes posible.

"Ni me hagas hablar de él. Vamos a tu cuarto".-Pidió mientras seguía subiendo.

Ambas subimos intentando hacer le mas mínimo ruido, para que Charlie no se diera cuenta de que ella estaba aquí.

"¿Qué pasa con Edward?".-Pregunté una vez que estábamos dentro.

"Es un imbécil. Me lo encontré en el aeropuerto, bueno, lo vi ya que el no me vio. El muy tarado no tenía dinero para pagar el bendito boleto, por lo que yo le estaba hablando para decirle que tenía suficiente dinero para ambos…"

"Espera, espera… ¿De dónde sacaste dinero?".-Pregunte.

"Jasper me prestó, ¿Te vas a fijar en cada detalle o puedo seguir con la historia?".-Cuestionó molesta.

"Lo siento".

"En fin, tu novio no pudo pagar el boleto… Por lo que seguridad lo saco, literalmente a patadas del aeropuerto".-Explico mientras movía la cabeza de un lado a otro.-"Le marqué a su celular y lo tenía apagado"

"¿Edward? El nunca tiene apagado su celular".-Contesté mientras checaba el mío.

"Deja de interrumpir, ¿quieres?".-Exigió de nuevo.

"Lo siento, continua".-Pedí agachando la cabeza mientras metía mi celular de nuevo en mi bolsillo.

Se quedó callada un momento.

"Eso era todo".-Anunció sonriendo de oreja a oreja.-"Entonces, ¿Qué has hecho para arruinarle la vida a tu querido proveedor de esperma?".-Preguntó con un tono extremadamente dulce, al mismo tiempo que cruzaba la pierna.

Le explique la pequeña broma del pegamento, y después sobre los volantes regados por toda la ciudad y como no se me ocurría ninguna otra cosa.

"Estuvo bien para empezar".-Contestó mientras ponía su mano en su barbilla al mismo tiempo que fruncía el ceño.-"Pero necesitaremos algo más fuerte para lograr que te deje en libertad".-Añadió.

"Lo sé, pero no puedo pensar que".-Confesé frustrada.

Nos quedamos calladas unos minutos, intentando pensar en una broma que lograría sacarme de este pueblucho.

Después de un rato, mi frustración fue tanta que termine dejándome caer en la cama con una almohada tapándome la cara.

"No puedo con esto Alice".-Anuncié mientras soltaba un gran suspiro.

"No te rindas, lo único que necesitamos es…".-Quedó callada un momento.

"¿Qué?".-Pregunte con curiosidad una vez que me había sentado de nuevo.

"No puedo creer que no la haya visto antes, es tan obvio". Parecía que estaba hablando a si misma.-"Bella, lo que tenemos que hacer es…"

"¡Isabella!".-Se escuchó el grito de Charlie desde la parte baja de la casa.-

"Rápido, escóndete".-Pedí mientras le abría la puerta del closet para que se metiera ahí.

En cuanto cerré la puerta del armario, se abrió la puerta de mi habitación.

"Explícame, ¿Qué es esto?".-Gritó levantando uno de los letreros en su mano izquierda.-"¿Por qué esta esto pegado en cada poste de Forks?".-Preguntó al mismo tiempo que daba pasos acercándose a mí.

"Cielos Charlie, ¿de qué hablas?".-Pregunte con demasiada fingida inocencia.

"¡De esto por el amor de DIOS!".-Contestó a la vez que aventaba el volante en mi cara.

"Wow, Charlie no sabía que te gustaba disfrutar de estos… placeres".-Dije al ver la foto.

"¡No te hagas la santa! Probablemente tú te encargaste de tomar la foto y repartirla por toda la ciudad".-Esperen, ¿tomar la foto?-"Además, ¿Cómo pudiste conseguir tomarme esa foto si fue una semana antes de que llegaras?".-Preguntó mientras caminaba de un lado a otro en mi habitación.

Oh mi Dios.

Amaba las ironías como estas en la vida.

"Pero, ¿Cuándo empezó esto?".-Pregunte mientras sigilosamente sacaba mi celular y empezaba a grabar la conversación que estábamos a punto de tener.

"No lo sé, unos años después de que tu madre muriera".-Uy, error.-"Todo se salió de control, no se supone que nadie se enterara de que me gusta ese tipo de cosas".

"Lo siento Charlie, yo no tuve nada que ver con tomarte una foto y ponerla".-Contesté intentando controlar con todas mis fuerzas la carcajada por salir.

"¡No te creo! Chiquilla del demonio, te lo advierto, será mejor que confieses…"

"Muy bien, ¿Quieres la verdad? Esta es, si, yo puse los volantes por toda la ciudad, pero yo no tome ninguna foto".-Dije mientras lo miraba seriamente.-"Yo hice el fotomontaje, pensé que sería una buena broma pero resulto ser mucho mejor, ya que me acabas de decir que es cierto lo que pensé que sería algo muy gracioso, y sin querer el pueblo entero sabe la verdad, no una mentira".-Esta vez no fui tan fuerte y solté la carcajada al ver su cara de perplejidad.

Duré en silencio unos minutos esperando a que se recuperara, al ver que no lo hacía decidí aplicar el chantaje perfecto.

"Ahora, dado que soy mucho más inteligente que tu".-Comencé a hablar mientras sacaba y el celular y reproducía lo recién grabado.-"Así que Charlie, tu escoges. Yo puedo lograr que el pueblo entero escuche tu confesión".- Vi su cara de horror al imaginarse cómo sería esa situación.-"Imagina lo incomodo que sería esa situación con todos los habitantes de este pueblo, tendrías que mudarte y dejar tu vida normal, y empezar desde cero, Charlie. ¿Tú quieres eso? Estoy segura que no".-Volví a hacer una pausa, para dejar que siguiera asimilando como es que esta situación se había salido de sus manos.-"Ahora, que si cambias tu nombre por el de mi abuelo en mi acta de nacimiento, yo me iría con mi grabación, y nadie jamás se tendría que enterar de tus… gustos particulares".-Concluí sentándome al borde de mi cama cruzando la pierna.-"En cuanto a los volantes, diré que fue solo una broma de mi parte".-Añadí mientras sonreía levemente.

Sus ojos se movían de un lado a otro intentando salirse por la tangente, o encontrar una solución.

"Te dejaré que lo pienses, tienes hasta las cinco de la tarde para decidirte. Si esa hora aun no tengo una respuesta, ten por seguro que el pueblo entero empezara a oír esta grabación".-Dije parándome de nuevo y empujándolo suavemente hasta el corredor afuera de mi cuarto.

Una vez afuera cerré la puerta y sonreí como idiota.

¡Eso fue rápido!

"¡No puedo creerte!".-Exclamó Alice al salir del closet.-"Lo tienes comiendo de tu mano en menos de diez minutos".-Me abrazó rápidamente y después se puso a dar brinquitos en su lugar.

"Ni yo puedo creerlo, pensé que necesitaría mucho mas bromas pesadas para librarme de él, pero él me dio la información".-Contesté mientras respiraba profundamente.

"Es fantástico, Bells".-Afirmó antes de volverme a abrazar.

El resto de la tarde Alice y yo hablamos de muchas cosas distintas, como de lo que haríamos cuando cumpliera 18 años.

Lo primero que haría sería irme a vivir lejos, con Edward.

Solo un par de meses y eso sería realidad.

Alrededor de las cuatro de la tarde, bajamos a comer algo ya que teníamos mucha hambre.

"¿Estás segura de que no volverá?".-Preguntó Alice antes de comenzar a bajar las escaleras.-"¿Qué pasa si me ve?".-Preguntó.

"Él puede ver a Voldemort si quiere y no podrá hacer nada, el control lo tengo yo".-Contesté jalándola de la muñeca para hacerla bajar.

Hicimos unos sándwiches de jamón, y los devoramos en minutos.

"¿Crees que si Voldemort estuviera aquí nos atacaría?".-Preguntó Alice después de haber estado callada por un buen rato.

Solté la carcajada ante la pregunta de Alice, y a penas iba a contestar cuando sonó el timbre.

"Ya vengo".-

"¡Espera! Deja me voy a tu cuarto".-Pidió Alice.

"No, tu quédate aquí".-Exigí.

Abrí la puerta y por segunda vez en el día casi me voy de espaldas.

"¿Abuelo?".-Cuestioné al no estar segura de que mis ojos vieran lo correcto.

"Bella".-Dijo con tono de suplica, y en menos de un segundo me tenía entre sus brazos.-"Lo siento tanto, pequeña. Estaba molesto, enojado, jamás debí dejarte ir".-Decía mientras sus enormes manos acariciaban mi pequeña cabeza.

Estaba en shock. ¿Qué hacía mi abuelo aquí?

Todos llegaban antes que Edward.

"Abuelo, hay que entrar a la casa".-Dije separándome de él.-

Dudo un poco antes de entrar, pero al final con decisión entro y se sentó en un sillón.

"¿Dónde está Charlie?".-Pregunto mientras miraba todo a su alrededor.

"Salió".-Conteste simplemente. No sabía cómo hablarle, si seguía enojado o ya estaba calmado. Supuse que estaba más calmado por su intensa disculpa cuando abrí la puerta.-"Pero no debe tardar".-Añadí como quien no quiere la cosa.

"Bien".-Contestó frunciendo el ceño.-"Vengo a negociar con él. ¿Cuánto crees que quiera por ti?".-Cuestionó seriamente.

¿Estaba bromeando? Seguía tratándome como una maldita mercancía que podía comprar.

"Llegaste muy tarde abuelo".-Contesté intentando controlarme, estaba cansada de discutir.-"Dado a que decidiste en no ayudar, lo solucione yo sola".-Expliqué al mismo tiempo que respiraba profundamente, intentando calmar el enojo.-"Así que, te puedes ir y meterte tu dinero por donde más te quepa".-Muy bien, respirar no ayuda para calmarte.-"¿Piensas que soy un objeto que puedes negociar, comprar, vender? Pues no lo soy, así que te puedes ir".-Solté de un sopetón.

"Bella, no digas eso. Tu sabes que te quiero".-Replicó en un tono suplicante.

"No abuelo, no importa lo que digas….".- No pude terminar de hablar ya que el timbre sonó de nuevo.

"¡Ahora si es Charlie!".-Chilló Alice desde la cocina.

"¿Alice esta aquí?".- Preguntó mi abuelo al verla salir de la cocina.

"No, Alice. Charlie tiene llaves. Si, abuelo. Alice esta aquí".-Les conteste a ambos antes de abrir la puerta.

"Hola".-Dijo Alice al ver a mi abuelo.

"¡Bella!".-Chilló la voz de Anita antes de colgarse a mi cuello.-"¿Estás bien pequeña? ¿Qué te ha hecho el imbécil de tu proveedor de esperma?".-Muchas preguntas, mi mente apenas estaba asimilando que Anita estaba aquí.

"¡Hey, nana! Muévase nosotros también queremos ver a la secuestrada".- ¿Emmet? ¿Qué hacía Emmet aquí?

"¿Emmet?".-Pregunte al ver su enorme figura.

"¿Quién más? Pequeña pececita".-Dijo antes de darme uno de sus abrazos de oso que te dejaban sin aliento.

"Apúrate, pedazo de mequetrefe".-Amenazó una voz femenina. Solo Rosalie se atrevería a hablarle así a alguien como Emmet.

Era como una fila, cada uno daba su abrazo e iba entrando a la casa. Después del abrazo corto con Rosalie, estaba Jasper quien solo sonrió levemente.

"¿Esta Alice aquí?".-Susurró antes de entrar.-

"Si, en la cocina".-Contesté en el mismo tono de voz.

"¡Perfecto!".-Exclamó al oír mi respuesta.

Al igual que los otros entro a la casa, pero él fue directo a la cocina. Después de Jasper estaba el Sr. O' Connell, quien solo digo que estaba interesado en como terminaría esta situación.

Me reí ante su sinceridad, pero después mi corazón se acelero, eran todos mis conocidos, solo faltaba Edward. El debía estar en la fila.

Sentí mi corazón dar un brinco cuando el Sr. O' Connell entro a la casa, dejando solo el aire atrás de él.

Suspire y entre de nuevo a la casa, que era un caos.

Emmet intentaba descubrir porque Rosalie estaba molesta con él y solo se oía, Dime, dime dime, después un grito de Rosalie, ¡Déjame! Y Emmet se callaba unos segundos, y después continuaba.

Jasper estaba siguiendo a Alice por toda la planta baja. Esperen. ¿Jasper siguiendo a Alice? Eso era nuevo.

El Sr. O' Connell se había puesto a levantar toda la ropa que se encontraba en el camino, y la ponía sobre el sillón individual, formando una pila enorme de ropa.

Anita se encontraba gritándole a mi abuelo, quien solo agachaba la cabeza como un niño regañado. Eso también era nuevo.

"¿Qué están haciendo aquí?".-Pregunte en lo que era casi un grito para que todos mi oyeran.

"Yo vine a sacarte aquí, pequeña".-Contestó Anita en un cambio radical de voz.

"Yo la acompañe".-Contestó Rosalie.-"Y Emmet, no quería quedarse solo".-Añadió.-"Es un bebe".-Volvió a añadir rodando los ojos.

"Yo estaba buscando a Alice".-Contestó Jasper.-"¡Me engaño! Me dijo que quería que saliéramos, en cuanto la deja sola un momento. Tomo mi cartera y me quito dinero".-Explicó sonriendo como idiota.-"Solo ella es así de ocurrente".-Igual de loco que Alice, le roban dinero y se pone feliz.-"Después cuando supe que iban a venir por ti, supuse que ella estaría aquí, así que me uní al viaje para poder terminar nuestra cita".-Explicó mientras sonreía como reverendo idiota.

"Aww, eso es muy dulce Jasper".-Dijo Alice antes de tomarle la cara, y jalarlo para plantarle un beso en los labios.

"Esto es demasiado".-Dije antes de sentarme en el borde de uno de los sillones. Pero en cuando me había sentando, volvió a sonar el timbre.-"¿Ahora quién es? ¿La vecina con la que nunca quise jugar de niña?".-Cuestione exasperada.

"¿Si?".-Abrí la puerta y en automática entro Charlie a la casa.

"Lo siento, olvide mis llaves…".-Dijo al cruzar el porche.- ¡Isabella! ¿Qué hace toda esta gente en mi casa?".-Cuestiono al encontrarse con la manada de personas que acababa de llegar.

"Me pregunto lo mismo yo".-Conteste cerrando la puerta.

"¡Los quiero a todos fuera, ya!".-Ordenó a gritos.

"A mí no me vas a gritar".-Contestó mi abuelo.-"Y vengo por mi nieta".

"¡YO NO ME VOY SIN BELLA!".-Gritó Anita, como una especie de grito de guerra.-"Lo siento, tengo mucha adrenalina.".-Explicó mientras se sonrojaba por su comportamiento.

"YO NO ME VOY SIN ALICE".-Gritó Jasper, con el mismo tono que Anita.

Me di un pequeño golpe en la frente con la palma abierta, esto se estaba convirtiendo en un circo.

Y la única persona que necesitaba que estuviera aquí, no estaba.

De la nada, todos comenzaron a gritarse. Alice le gritaba a Jasper, Rosalie a Emmet, Anita al abuelo, el abuelo a Charlie.

"Esto vale la pena haberme subido a un avión".-Dijo el Sr. O'Connell acercándose a mi.-"Linda, están tocando la puerta".-Comentó.

Gruñí fuertemente. ¿Otra vez?

La abrí y era un perfecto desconocido.

"¿Le puedo ayudar en algo?".-Pregunte con tono de enfado.

"Si, ¿Conoces a Bella?".-Cuestionó con una voz bastante amanerada.

"Soy yo".-Conteste muerta de duda. ¿Quién era? Y, ¿Cómo sabía mi nombre?

"¡Perfecto!".-Chilló como una niña de cinco años.-"¿Qué me puedes decir del Sr. O'Connell?".-Pregunto con cara de extrema curiosidad.

"¿Disculpa?".-Pregunte al no entender nada de lo que estaba diciendo.

"Oí mi nombre".-Terció el Sr. O'Connell al salir de la puerta.

"Oh mi Dios, ¡Eres tú!".-Gritó el desconocido al verlo.-"Tan guapo como me dijeron".-

"Gracias".-Contestó.-"Y, ¿tú eres?".-Pregunto coqueteando de vuelta.-"Cuéntame adentro".-Lo invitó a pasar a mi casa.

¡Genial más gente en la casa donde 2 personas ya eran suficientes!

Cerré la puerta y me recargué en ella, estaba estresada y alterada. Ya tenía todo bajo control y llegó tanta gente.

Suspiré de nuevo.

"Mi vida es una broma de Dios".-Murmuré antes de abrir los ojos y levantarme.

Una vez que me levante ya abrí los ojos, lo vi.

Justo enfrente de mí, sonriendo ladinamente, con su pelo alborotado y sus ojos verdes brillando de la emoción.

Mi reacción fue solo aventarme contra él, y abrazarlo. Inmediatamente sus brazos me rodearon, y me sentí bien. De nuevo me sentí yo.

"Edward".-Murmuré su nombre mientras inhalaba su aroma, e intentaba fundirme en su cuerpo.-"Por fin llegaste". Añadí.

"Por fin llegué".-Corroboró a la vez que sus dedos acariciaban mi cabello.

Me separe de él, para verlo. Lo extrañaba tanto.

Se acercó lentamente, sus manos tomaron mi cara con extremada delicadeza, y puso sus labios sobre los míos.

Al mismo tiempo que sus labios se movían suavemente sobre los míos, sus manos comenzaban a recorrer mi cuello, y a bajar por toda mi espalda, provocando que un calor naciera en mi vientre. Mientras él hacía eso, mis dedos enredaban aun más su sedoso cabello.

No sé cuánto tiempo duramos besándose, pero no podía separarme, nunca más me separaría de él.

"Tenemos que entrar".-Dijo una vez que nos separamos para respirar.

"¿Estás seguro?".-Pregunté al recordar que íbamos a entrar a la casa de los locos.

"¡Seguro! Vamos a decirle a Charlie que se vaya a buscar a Nemo".-Contestó sonriendo.

"Tus chistes no son bueno".-Le dije al escuchar su chiste malo de Nemo.

"Bien".-Se resignó como un niño pequeño.

A unos cuantos pasos de entrar a la casa, nos miramos a los ojos intensamente.

"Tranquila".-Dijo al ver el miedo reflejado en mis ojos.-"Vamos a solucionar esto, juntos".-Esas palabras me tranquilizaron.

"Juntos".

Perdón, perdón, perdón.

Tarde años. Lo sé. Fue una etapa difícil, por lo que me tome un tiempo libre de escribir, y después comprendí que a pesar que la vida puede ser difícil, escribir puede ser un medio de deshago, y de escapar un poco de la realidad.

Por lo que he regresado.

No estoy segura si seguirán leyendo la historia, y mucho menos si merezco un review. Pero al historia está a dos capítulos de terminar, y no quería dejarla así.

Así que aquí esta, después de 7 meses.

Las quiere,

Annie Cullen Massen