¡Mil perdones! Tenía fanfiction casi abandonado :S Estuve acabando el curso, exámenes, trabajos y demás. Pero en verano empecé a irme de vacaciones a maravillosos lugares sin wifi :D y además, me he presentado a un concurso manga que me ha ocupado demasiado tiempo.
Así que ya llegamos por fin al final! Espero que os gusteeeee
Se le había nublado la vista. El agua a su alrededor parecía emborronarse y los cuerpos de los niños chapoteando a su alrededor se volvían cada vez más difusos. ¿Qué le estaba pasando?. Cuando había llegado a la piscina ya llevaba toda la tarde sintiéndose mal y cansado, y el dolor en el pecho se había hecho todavía más insufrible. Pero hasta entonces no le había afectado a los sentidos. Poco a poco, sus alumnos fueron alejándose, y todo comenzaba a ennegrecerse. Para cuando empezó a escuchar los gritos llamándole ya no veía nada, era todo oscuro.
"¡Makoto!¡Eh, Makoto, ¿Qué ocurre?". Intentó responder pero solo consiguió expulsar unas cuantas burbujas bajo el agua. Algo lo agarró fuertemente de la cintura, pero le pesaban tanto los párpados que era incapaz de abrir los ojos de nuevo. Se dejó llevar, el dolor de su pecho había cesado. ¿O es que le dolía tanto que ya no sentía nada?. Empezó a entrecortársele la respiración, notó el suelo frío y húmedo, y los gritos de los niños y los lloros le entumecían el cerebro. No podía moverse, le costaba respirar. Era demasiado cansado, y dejó de hacerlo por momentos. También su corazón parecía chirriar bajo su pecho, le ardía el cuerpo y solo quería relajarse y dormir.
"¡Makoto!¡Makoto, joder, no te duermas, resiste!".
¿Pero para qué?. No pasaba nada si descansaba un poco, quería dejar de escuchar esas voces que lo atormentaban. ¿Por qué gritaban tanto?.
"¡MAKOTO, SI NO TE DESPIERTAS VAS A MORIR!"
Abrió los ojos de sopetón.
Lo primero que vio fue el techo, un techo sobrio con dos bombillas alargadas fluorescentes apagadas. Confuso, miró hacia su izquierda, y divisó los edificios bajo una noche oscura. Sentía algo turbio en el ambiente, y se fue poniendo nervioso conforme bajó la mirada… una sábana pálida cubría su cuerpo, y unos cables salían de sus…
¿Qué demonios eran aquellas pinzas?
Sintió una punzada en el pecho pero no le dio importancia. Acongojado, se irguió de golpe con estupor y empezó a arrancarse todo lo que vio adherido a su piel, sin dejar de jadear.
Un ruido ensordecedor le retumbó en los oídos, un pitido desagradable que hizo levantarse a la persona que estaba a su lado.
- ¡Tranquilo!- antes de que pudiera identificar la voz, unas manos le apretaron el brazo derecho que no había dejado de agitar. Inconscientemente, trató de zafarse del agarre, pero la fuerza que ejercía el otro era mucho mayor… ¿O acaso él apenas tenía fuerzas?
Abrumado, se echó a llorar. Recordó las películas de miedo que tanto terror le habían provocado siempre, y comprendió que estaba tan descolocado en esa situación.
- ¡Makoto!
Fue entonces cuando una mano cálida le cogió de la mejilla y le obligó a volver su cabeza.
En cuanto reconoció aquellos pasivos ojos azules, comenzó a calmarse.
Haru, Haru estaba a su lado, menos mal.
Dejó que las lágrimas recorrieran sus mejillas mientras echaba su peso sobre su amigo, que lo rodeó con sus brazos.
- Ya ha pasado, Makoto…- dijo con una sosegada voz el moreno, acariciándole la espalda desnuda.
Makoto lo apretó más para tenerlo más cerca, a la vez que trataba de contener sus sollozos. De repente percibió que no era el único al que le temblaba el cuerpo.
Sorprendida, alzó la vista lentamente, y allí estaban sus ojos azules, también bañados en lágrimas, con las pupilas vacilando mirándole fijamente.
- ¿Estás bien?- le agarró más fuerte de las mejillas y juntó su frente a la suya, parecía cohibido- ¿De verdad estás despierto?- y le abrazó con fuerza.
- Haru…- Makoto sintió cómo su corazón volvía a palpitar con normalidad. - ¿Despierto? ¿Cuánto llevo…?
- Demasiado tiempo…- Haru no salía de su asombro- Joder, no sabes cuánto me alegro de haber estado aquí para verte abrir los ojos.
Makoto se ruborizó, no entendía nada.
- ¿Os he causado muchos problem…?
- ¡No has causado problemas! ¡Y no sigas por ahí, por favor!- Desesperado, el moreno rompió a llorar, con su espalda arqueada sobre el borde de la cama.
- ¿Haru…?
- ¿Estás bien, Makoto?
De repente el moreno cayó en que debía de avisar a los médicos.
- ¡Maldita sea! ¡Ahora vuelvo!- e hizo ademán de echar a correr. Sin embargo, una débil mano lo detuvo por la muñeca. Haru se volvió de nuevo para ver a su amigo.
A Makoto le brillaban los ojos más que nunca, y el moreno no sabía si se debía a que tenía los ojos vidriosos o porqué.
- Haru, ya no duele
- ¿Eh?
- No duele… es increíble. ¿Han hecho algo?
Haru suspiró y se sentó a su lado, olvidando por momentos la urgencia de avisar.
- ¿Entonces si que te dolía de continuo?
- Ah…- confundido, Makoto se llevó la mano a la frente- he debido de soñar con el dolor… cuando me pasó la primera vez…
- ¿La primera vez?
- Sí, perdona, estaba soñando… me he despertado asustado por eso… alguien me decía que si me dormía me moriría
Haru contempló cómo Makoto se inspeccionaba, esta vez más tranquilo, las pinzas que le quedaban en su piel. Casi se habían olvidado por completo que la máquina seguía pitando.
- ¿Te lo dijeron de verdad?
La mirada verdosa del chico se entristeció.
- Sí… se veía que si me quedaba dormido podía ser peor. No podía perder la consciencia.
Haru recordó las palabras de Nagisa antes de llegar al hospital "Makoto ha perdido el conocimiento!". ¿Por eso habían tenido que intervenirle?.
Como si Makoto le hubiera leído los pensamientos, este se enderezó, exclamando:
- ¡Nagisa!- apretó con fuerza las manos de Haru- ¡No fue culpa de Nagisa! ¿Está bien?
Haru tragó saliva, incómodo, y agradeció que los médicos llevaran alterados justo en ese preciso instante para camuflar su expresión.
- ¡Makoto! ¿Has despertado?- la doctora reparó en todos los cables fuera de su sitio- ¡Pero cómo has…!
- Ha tenido una pesadilla y se los ha quitado- le explicó Haru con calma.
La doctora le revisó un poco para confirmar que todo estaba bien. Seguidamente le hizo algunas pruebas sencillas para comprobar el funcionamiento de su aparato locomotor y sus reflejos.
- Todo perfecto, has salido de una buena, joven. La gente de tu edad suele tener más problemas para superar los paros cardíacos…Dentro de un par de días te daremos el alta. Hasta entonces si sales de la cama tendrás que ir en silla de ruedas, te la facilitaremos por la mañana, no te preocupes por eso. El personal encargado está durmiendo, y de todos modos… ¿No creo que vayas a salir ahora por ahí?
- No, por supuesto que no. Espero no haber despertado al resto de pacientes.
- Duermen como troncos- dijo la mujer. Detrás de ella, Haru hizo un mohín. ¿Por qué siempre se preocupaba por los demás?.
- Me alegro entonces…
- Bueno, entonces ya va siendo hora de que te eches a dormir ¿De acuerdo? Tienes que estar con fuerzas para mañana- se volvió a Haru- ¿Tú te vas a quedar o…?
- Voy a ir al baño un momento
- Por supuesto…
Pero Haru no fue al lavabo. Su intención era salir con la doctora para hablar con ella en el pasillo.
- ¿Por qué le pasa esto?
- Bueno… es algo complicado, prefiero comentárselo a sus padres…
- Ellos no lo saben, la primera vez que le pasó fue en Tokio y desde entonces no les ha contado nada al respecto
La mujer resopló.
- Eso no está bien… pero siendo mayor de edad es su decisión, supongo.
- ¿Podrá seguir nadando?- cortó Haru, con gesto sombrío.
- ¿Qué, nadando?
- Es entrenador de natación de niños… Le encanta nadar y los críos, por lo que es su trabajo ideal.
- Ah ya veo…
La expresión de la doctora dejaba todo claro. Haru volvió la mirada con una mezcla de rabia y dolor. ¿Por qué a él?
- ¡Eh! ¿Estás llorando?- la mujer lo sacudió flojito tratando de animarlo. - Hay que se optimistas, si le gustan los niños podría trabajar en…
- Lo siento, ¿Le puede decir a Makoto que me he ido a correr un rato?
Y dándose la vuelta y empezando a trotar, dejó a la doctora con la palabra en la boca. Cuando esta, sin más remedio, hizo lo que le había pedido, se dio cuenta de que Makoto se había vuelto a quedar dormido.
...
Llevaba unos diez minutos corriendo cuando cayó en la cuenta de que desde ahora en adelante Makoto ya no podría acompañarle más a eso, como tantas veces habían hecho.
No estaba cansado, pero la mala gana le alentó a detenerse. Mientras caminaba con el fresco de la madrugada, sacó su teléfono móvil del bolsillo. Marcó un número y esperó. Sabía que Nagisa no lo cogería, era muy tarde, pero por probar no pasaba nada.
-¿Hola?
Sorprendido, Haru mantuvo el silencio tras escuchar la voz adormilada de Nagisa al otro lado del celular.
- ¿Haru, eres tú?
El aludido suspiró.
- Makoto ha despertado.
- ¿¡Qué!? ¿De veras? ¡Está bien!?
- Sí, eso ha dicho el médico. Pasado mañana le darán el alta.
Se preguntaba qué demonios hacia Nagisa despierto a esas horas pero prefirió no comentar nada.
- ¿Se puede ir ahora?
- Nagisa, duerme, mañana ya lo verás…
- Esto… estoy al lado del hospital
- ¿Cómo?- exclamó Haru sin salir de su asombro.
- De hecho… te he seguido por la calle desde que has salido del hospital.
- ¿Pero qué…?
Casi de forma instintiva, Haru se volvió, y estupefacto, contempló a Nagisa, de pie a sus espaldas, con unas enormes ojeras y el móvil en la mano.
- Nagisa… ¿Qué estás haciendo aquí?
- Tengo que disculparme…
- ¿Qué pasa?
Nagisa chasqueó la lengua.
- Sabéis todos… que fue mi culpa.
Haru entornó los ojos. ¿De verdad había sido capaz de echarle la culpa a aquel chaval?. Empezaba a sentirse como la mierda.
- No… yo lo siento. No debí decirte nada de eso…
El rubio bajó la mirada.
- No te faltaba razón…
- No seas idiota, se me fue la cabeza… de verdad creí por un momento que el estado de Makoto se debía a ti…
Escuchó un sollozo. Alzó la vista, las lágrimas de Nagisa caían de unos ojos impertérritos y cansados.
- ¿Acaso no era verdad?
Y Haru lo abrazó. Parecía más pequeño cuando juntaban los cuerpos, y entonces, el chico empezó a llorar, como si de veras fuera un niño. Estaba agotado, se caía del sueño pero también le pesaban los remordimientos.
- Makoto me ha dicho que no ha sido culpa tuya… y si lo dice él…
- No, está equivocado… yo...le dije cosas horribles. No merezco su perdón…
- Creo en Makoto, si dijo aquello por algo fue…
Nagisa se separó para jugarse las lágrimas con los nudillos.
- Voy a dejarle a estos un mensaje para que vengan mañana a las doce. Makoto estaba cansado así que dormirá hasta tarde… además, ¿Tú tenías examen no?
- Sí… gracias
Fue un gesto débil, pero Haru dibujó una sonrisa.
...
La segunda vez que abrió los ojos, tuvo que parpadear varias veces por culpa de la cantidad de flujo de luz que entraba a la habitación.
Después, los vio, y ellos también lo vieron despertar a él.
Rin, Rei, Nagisa, Haru… ahí estaban todos, sonriendo y dándole la bienvenida.
- ¡BUENOS DÍAS!- gritaron al unísono, con una emoción desajustada.
- ¡Chi-chicos!- y una avalancha de abrazos lo aprisionaron- ¡Casi me da un infarto del susto!
Y todos echaron a reír, no sin asegurarse antes de que no iba en serio.
En breves subiré el epílogo y bueno, será el fin. Gracias a los que me habéis seguido a pesar del tiempo que me pegué entre un cap y el siguiente…
gracias y hasta la próxima!
