Ok! este es un pequeño proyecto de long-fic que tenia pensado desde hace mucho mucho tiempo :3
Espero que lo disfruten porque realmente no he visto mucho –casi nada– de esta pareja tan completamente opuesta x3
ya saben los personajes no me pertenecen y hago esto sin fines de lucro :3 solo busco entretenerlos :D
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Tap, tap, tap, tap.
El incesante sonido de las teclas de la computadora resonaba con un potente eco en la vacía habitación. Por el enorme ventanal de vidrio se podia apreciar los ultimos rastros de luz solar antes de que todo quedara sumido en la oscuridad de la noche iluminada unicamente por la luz artificial de las farolas; tap, tap, tap, tap, el repiqueteo sonaba constante y tomaba velocidad a medida que avanzaba. Kamimatsu Nojima era el único ser viviente que se encontraba en esa oficina aún y cuando su turno realmente había acabado hace aproximadamente dos horas. Tic-tac, tic-tac, el reloj sonaba mezclandose con el sonido de las teclas creando una pequeña orquesta para un solo espectador.
Los dorados ojos de Kamimatsu miraban la resplandeciente pantalla de la computadora frente a él atentos a terminar aquel informe; de vez en vez parpadeaba repetidas veces para despejar a sus ojos del ardor de haber estado casi diez horas seguidas expuestos a la luz de aquel aparato pero ¿Qué podia hacer? En casa había cuentas que pagar y sobre todo –lo mas importante– bocas que alimentar, tres para ser mas exactos. Cuando puso el punto final al último parrafo se permitió estirar su adolorida espalda mientras escuchaba como sus vertebras, una por una, tronaban pidiendo clemencia; a paso veloz guardó el archivo que tenia que entregar a primera hora mañana y se dispuso a irse de una vez por todas a su casa.
El enorme edificio donde trabajaba lucía tan lugubre por las noches, normalmente las luces eran apagadas casi en su totalidad con la esperanza de ahorrar un poco de dinero al gastar menos energia electrica, por desgracia para Kamimatsu eso significaba que el elevador había quedado tambien fuera de servicio y debía tomar las escaleras para bajar unos cinco pisos en –casi– plena oscuridad. Sonrió levemente, no era problema pues al fin y al cabo ya estaba acostumbrado; los solitarios pasillos resonaban al compas de sus pasos mientras a lo lejos divisaba la enorme puerta de salida, se despidió del guardia de seguridad con una sonrisa y tomando fuertemente su maletin entre sus brazos emprendió el rumbo hacia su casa.
La fresca brisa de la noche le daba de lleno en el rostro mientras caminaba por las vacías calles de la ciudad; tarareaba una canción que había escuchado de uno de esos programas infantiles que su pequeño Jyushimatsu veía con regularidad, se preguntó si sus hermanitos ya se encontrarían durmiendo pero lo mas probable era que si debido a lo tarde que era aunque, de vez en cuando, Karamatsu solía recibirlo en la sala sentado medio adormilado en el sofa. Siguió caminando un tramo más cuando un ruido, mas bien un quejido, proveniente de uno de los tantos callejones que rodeaban los edificios capturó su atención.
"Puede que solo fuera mi imaginación" meditaba parado a la entrada de aquel callejón sin decidir si seguir su camino o entrar a investigar. El quejido volvió a escucharse esta vez más fuerte y en un tono más lastimero, Kamimatsu no lo pensó mas y rapidamente tomó su telefono para poder guiarse entre la oscuridad del lugar pero un gruñido molesto hizo que se detuviera abruptamente "¿Un perro?" Tenía sentido, puede que tal vez alguien hubiera herido al pobre animal y hubiera tenido que ir hasta ese callejón buscando un refugio, la sola idea hizo que su corazón se sobrecogiera enormemente. Siguió alumbrando esta vez completamente decidido a encontrar al animalito pero con lo único que se topó entre toda esa oscuridad fue un par de ojos de un color tan rojo como la sangre misma.
La mirada escarlata era penetrante y pesada, cuando Kamimatsu pudo salir de su estupor descubrió que aquel quejido tan lastimero no era de un animal si no que le pertenecia a una persona. El joven, pues parecía tener mas o menos su misma edad, vestía una sudadera negra con unos jeans de color azul oscuro, los tenis gastados y sucios además de tener el cabello completamente revuelto, tenía el labio inferior partido y un visible rastro de sangre escurría sin cesar por su –posiblemente rota– nariz, lo que llamó la atención de Kamimatsu fue que a pesar de todas las heridas en su cuerpo el joven lo miraba como si en cualquier momento le fuera a saltar a la yugular. Con cuidado se acercó lo mas despacio que pudo pero otro gruñido proveniente del de negro lo frenó de nuevo.
– ¿Te encuentras bien? – preguntó con suavidad.
– ¿Qué no es obvio? ¡Me encuentro de maravilla! – escupió con sarcasmo y con la voz algo gangosa; efectivamente su nariz estaba rota. – Pierdete idiota.
– No te ves muy bien – suprimió una risilla al ver el rostro enfurruñado del otro, le recordaba tanto a Choromatsu cuando hacia un berrinche. – Solo quiero ayudar.
– ¡No necesito tu maldita ayuda! – trató de levantarse pero sus pies no pudieron sostenerlo y cayó de nuevo al suelo. – ¡Largate!
– Pero estas sangrando demaciado… puedo oler la sangre desde donde estoy – su tono preocupado hizo que el de negro se le quedara mirando por varios segundos.
– ¿Y? ¿Quieres que te de un premio por haberte dado cuenta o qué? – Kamimatsu se acercó de nuevo y cuando estuvo a un paso del otro se agachó lo suficiente para verlo directamente a los ojos.
– Quiero que me dejes ayudarte – Dorado contra rubí, ninguno bajaba la mirada y parecía que lo que pasaba a su alrededor no existía para ellos. – Por favor.
El de negro no dijo nada, solo comenzó a mascullar insultos en voz baja. Kamimatsu lo tomó como un "si" y con una enorme sonrisa en los labios ayudó al otro a levantarse, al parecer su rostro no era lo único dañado pues al juntar sus cuerpos para ayudarlo a caminar pudo sentir como el caracteristico olor a oxido de la sangre incrementaba y la parcial humedad en la tela negra de la sudadera. Ademas de que a cada paso que daba el de negro ahogaba una mueca de dolor en su lastimado rostro.
– Tu nombre – habló el de negro cortando el silencio que se habia formado entre ellos desde que abandonaron el callejón.
– ¿Qué? –Aquello lo tomó por sorpresa.
– ¡Que me digas tu nombre, maldición! – volteó la mirada para no mostrar el leve sonrojo que teñía sus mejillas. – E-es para poder insultarte mejor.
– Kamimatsu Nojima – le sonrió cariñosamente – ¿Y el tuyo?
– Akumatsu – contestó en un hilo de voz, aquel gesto tan dulce lo habia dejado atontado pero casi al segundo sonrió de manera altanera retomando de nuevo su actitud arisca – pero para ti soy el gran y todo poderoso Akumatsu ¿Entendiste?
Kamimatsu asintió un par de veces mordiendose el interior de la mejilla para no comenzar a reirse. El silencio volvió a caer sobre ellos durante todo el trayecto hacia la casa de Kamimatsu pero ahora el ambiente se sentía diferente, era mas liviano y ambos no sabían como explicarlo; cuando por fin entraron al departamento el de ojos dorados recostó con cuidado al de negro en el sofa agradeciendo infinitamente que sus hermanos se encontraran en su habitación pues no sabria darles una explicación coherente –sobre todo a Choromatsu– de porque habia llevado a un sujeto desconocido con cara de asesino, ademas cubierto de sangre, a su hogar.
Sacudió su cabeza levemente tratando de alejar esos pensamientos y corrió al baño por el botiquin de primeros auxilios. Fue precisamente ahí, al verse reflejado en el espejo del lavamanos, que reparó por primera vez en que su camisa blanca se encontraba cubierta de sangre; Akumatsu descansaba en el sofa con los ojos entrecerrados, su cuerpo le pesaba y dolía horrores ademas de que la cabeza le daba vueltas y vueltas. Se sobresalto un poco al sentir una mano acariciarle su revuelto cabello, aquello se sentia tan bien que estaba seguro que caeria dormido en cualquier momento.
– Necesito que te quites la sudadera y el pantalon – escuchó la preocupada voz de Kamimatsu como un susurro lejano ¡Joder! De verdad iba a quedarse dormido.
– ¡Que atrevido! si apenas nos estamos conociendo, al menos invitame un café primero – bromeó adormilado, realmente habia perdido mucha sangre.
– Akumatsu…
– Gran y todo poderoso Akumatsu – le interrumpio abriendo por fin los ojos mientras se incorporaba mejor en el sofa con las pocas fuerzas que le quedaban – Dilo
– ¿Podria el oh gran y todo poderoso Akumatsu quitarse la ropa para que pueda curarle las heridas como es debido? – sonaba exactamente como una madre regañando a su hijo por lo que el de negro no pudo evitar reirse.
Con cuidado Akumatsu se quitó la sudadera dejando al descubierto su pecho surcado por varias cicatrices pasadas y varios cortes recientes que aun estaban abiertos y por los cuales brotaba algo de sangre pero el peor de todos definitivamente era el que le habian hecho en la zona del vientre, una enorme linea horizontal que, sin necesidad de acercarse, se podia ver que era algo profunda. Los dorados ojos de Kamimatsu lo miraron con preocupacion, al parecer era peor de lo que habia imaginado en un principio, tomo el botiquin y mojo un pequeño algodón con alcohol para comenzar a limpiar y desinfectar las heridas. El de negro se quejó por el ardor pero no se movio, estaba completamente absorto mirando el rostro del de blanco.
Tenia el cabello negro y pulcramente peinado, las cejas delgadas y una nariz respingada, de rostro ligeramente redondo y con unas curiosas orejas un tanto mas grandes pero que no le quitaban encanto, lo mejor de todo sin duda eran sus ojos, Akumatsu estaba seguro que no habia visto en su vida un color tan atrayente como el que esas orbes doradas tenian, sobre todo porque al mirarlas uno podia perderse en la tranquilidad que emanaba de ellas, lo unico que podía opacar el brillo de esos ojos eran las ligeras ojeras y la sensación de cansancio que se percibía en aquel –asquerosamente– perfecto rostro. Una nueva descarga de dolor le recorrió el cuerpo al sentir como Kamimatsu curaba la herida de su vientre.
– Y… ¿Sueles ser asi de estupidamente amable con todos los vagabundos heridos que te encuentras en la calle o es que hoy estaba de suerte? – Kamimatsu sonrió mientras terminaba de vendar el vientre del otro.
– Eres el primer herido que me encuentro en la calle. – Y era verdad, su hobby no era precisamente ir buscando gente moribunda en los callejones, con trabajo y apenas tenía el tiempo suficiente para cuidar de él y de sus hermanos menores. – No sabia que eras un vagabundo.
– No lo soy – puso la mejor cara de psicopata que tenia mientras trataba de hacer que su voz sonara lo mas amenazante posible – en realidad soy un asesino serial que busca a su proxima victima que fue demaciado ingenua como para llevarlo hasta su casa.
El de blanco nego un par de veces pero sin borrar la sonrisa de su rostro. Ya era muy tarde por lo cual le indicó a Akumatsu que si queria quedarse esa noche en su departamento era libre de hacerlo pero que él debia irse ya a dormir pues solo tenia unas pocas horas de descanso antes de levantarse y comenzar a preparar el almuerzo que sus hermanos llevaban a la escuela ademas de arreglarse para ir a trabajar y entregar el importante informe de contabilidad bancaria en el cual habia estado trabajando desde ayer sin parar.
– Es enserio ¿Sueles ser asi de estupidamente amable con todos? – el de negro aun no se lo podia creer. Jamas, nunca, en todo lo que habia sido su entera vida alguien lo habia tratado con tanta amabilidad como Kamimatsu, normalmente huian de él por su apariencia amenazadora, ademas de su enorme historial delictivo – ¡Hey! Que no miento con lo de ser un asesino psicopata.
– Descansa Akumatsu – se despidió suavemente antes de entrar a su habitación y caer como peso muerto sobre el colchón.
Cuando el despertador sonó exactamente a las seis de la mañana y Kamimatsu se levantó a comenzar con sus labores diarias se percató, al pasar por la pequeña sala y echar un vistazo rapido al sofa, que Akumatsu ya no se encontraba en el departamento. Karamatsu entró unos minutos despues a la cocina para ayudarle a preparar el desayuno, era hora de regresar a la rutina de siempre…
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Aqui el primer cap! cualquier comentario, sugerencia, critica, etc. será recibida con amor :3
