Hola! :D espero que disfruten el capitulo de hoy :3 tratare de actualizar mas seguido antes de que entre de nuevo a la universidad D:
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I
Caminaba a paso ligero entre los callejones de aquel empobrecido barrio a las afueras de la ciudad; las heridas de su cuerpo habian dejado ya de molestarle por lo cual no considero prudente seguir quedandose en el departamento de Kamimatsu por mas tiempo, ademas de que tenia sus propios asuntos que atender. Cuando llegó al ultimo bloque de habitaciones subió por las escaleras para incendios hasta llegar al tercer piso colandose habilmente por una de las rotas ventanas que conectaban al pasillo principal. Sabía que ya lo estaban esperando, Tougo jamás dejaba sin vigilar cada uno de los rincones de aquel basurero al cual llamaban guarida.
Tal y como habia predicho una delgada figura lo esperaba recargado despreocupadamente sobre la puerta de la oficina de Tougo mientras jugueteaba con un enorme cuchillo de cazador entre sus manos. Osomatsu no pasaba de los quince años pero tenia la astucia y la experiencia de alguien que facilmente le doblaba la edad, aquellas eran las consecuencias inequivocas de quien vivió en las calles la mayor parte de su existencia, lo sabía por experiencia propia. Caminó hacia el menor y con la sola mirada le advirtió de que si no se hacía a un lado él lo estamparia contra la pared mas cercana; no tenia tiempo para andar tratando con mocosos.
– Que sorpresa el verte por aquí Akumatsu – su tono burlón solo acrecentaba el enojo en el mayor – ¿No deberías estar muerto?
– ¿Y tu no deberias estar en la escuela? – chasqueó la lengua apartandolo de un empujon tomando fuertemente el pomo de la puerta – ¡Pierdete! Vine a hablar con Tougo no con su puta.
Osomatsu le sacó la lengua mientras comenzaba a alejarse y gritaba cosas como "Maldito viejo amargado" y "¡No soy la puta de nadie!" La puerta fue abierta con ligera violencia y con la mejor cara de "Te voy a matar" se sentó en una de las tantas sillas que tenia Tougo en aquel cuartucho de cuatro por cuatro que usaba como oficina; en todo el bajo mundo, de entre toda la mierda de asesinos, sicarios, violadores, pedofilos, secuestradores y un kilometrico etcetera, todos y cada uno de ellos le rendian cuentas a un solo hombre y era justo ese hombre el que se encontraba ahora mismo mirandolo con esos ojos, de un negro tan intenso como el alquitran, que te taladraban el alma.
– Al parecer las cosas no salieron como lo planeamos ¿Eh? – se burló el hombre mayor al momento que se levantaba de la enorme silla de cuero. – Estoy empezando a creer que lo haces aproposito Akumatsu, al parecer ya te estas haciendo obsoleto.
– ¡Eran demaciados! ¡Con suerte logre escapar de ahí con vida maldito hijo de…!
Su rostro impactó el suelo en un ruido seco debido al puñetazo que Tougo le habia proporcionado. Como pudo volvió a ponerse de pie y a encarar de nuevo a su "Jefe".
– Te di una sencilla misión, encargarte de los parasitos que se querian apropiar del "Caravan Palace" ¿Y que es lo que hiciste? ¡Huiste de ahí como el bastardo cobarde que eres! – Akumatsu quedo acorralado entre la pared y el imponente cuerpo del mayor, lo unico que podia hacer era asentir. – Y ahora por tu estupidez acabo de perder una de mis mejores fuentes de inversion contra el bastardo mimado de Iyami.
– Aun estamos a tiempo para…
– ¿Tiempo? No lo creo pequeño – le acarició la aún lastimada mejilla, Akumatsu se pegó lo mas que pudo contra la pared que por un momento pensó que podria fundirse en ella – Tiempo es algo que tu ya no tienes.
– ¿Vas a matarme? – el tono burlón disfrazaba perfectamente la preocupacion que le carcomia las entrañas.
– Voy a darte otra oportunidad – volvió a sentarse en la enorme silla mientras revisaba los papeles sobre su escritorio – La ultima… Y por cierto si yo fuera tu buscaria no joderlo esta vez, recuerda que no fuiste el único idiota que rescaté de la calle.
Akumatsu tragó el nudo que se le habia formado repentinamente en la garganta, no había margen de error y si volvía a fallar podia ir olvidandose de seguir respirando; para Tougo todos ellos eran simples juguetes que podian ser remplazados en el momento en el que dejaran de serle utiles. Si él desaparecía no dudaba que el siguiente en tomar su puesto fuera Osomatsu y por sobre su cadaver iba a dejar que su hermano menor terminara siendo una marioneta más de aquel monstruo.
II
Kamimatsu corría de un lado a otro entregando papeles, escaneando e imprimiendo informes mientras repartia todas y cada una de las tasas de café que sus compañeros de trabajo, con mas antigüedad que él, le habian obligado a servirles. Era en esos dias, donde practicamente hacia malabares con las cosas y recibia las humillaciones de los otros, que extrañaba con mas fuerza seguir viviendo en el hogar para huerfanos del señor Dekapan; sus padres lo abandonaron a las puertas de aquella enorme casona de estilo Victoriano una noche cualquiera y fue justo ahí donde el señor Dekapan, un amable hombre mayor que rozaba los sesenta años, lo acogió como si fuese su propio hijo.
Pasó la mayor parte de su infancia jugando y aprendiendo con los demás niños que había en el orfanato, algunos eran adoptados y no volvía a verlos pero siempre se mantenía optimista al pensar que eran felices en sus nuevos hogares y sobre todo siempre guardó la esperanza de que algun día una cariñosa familia lo adoptara también. Con el pasar de los años y al hacerse mayor aquel deseo inocente fue menguando poco a poco hasta que, al cumplir los diez años, cayó en la cuenta de que nadie iba a llegar a adoptarlo. Lejos de sentirse mal, aun y cuando al principio lloró como si no hubiera un mañana, decidió que ayudaria al señor Dekapan a seguir manteniendo el orfanato y ser como un hermano mayor para los pequeños niños que ahí habitaban.
Fue así como, al cumplir quince, Karamatsu y Choromatsu llegaron a su vida. Fue amor a primera vista, le rogó a Dekapan durante semanas para que le permitiera cuidar de los pequeños de tres y un año respectivamente, el anciano que en aquel entonces ya tenia mas de setenta años accedió al final complacido de que Kamimatsu se tomara muy enserio el papel de hermano mayor. Fueron buenos tiempos, los mas felices de su vida y la felicidad aumentó aun mas con la llegada del pequeño Jyushimatsu. Todos eran como una familia, tal vez no compartian la misma sangre pero se amaban y se cuidaban entre ellos, por desgracia no todo lo bueno dura para siempre y la realidad los golpeó violentamente con la muerte del señor Dekapan.
Sin el propietario original del orfanato al gobierno no le costó nada desalojarlos a todos a la calle; muchos niños fueron llevados a otros lugares donde no volvió a saber de ellos, otros simplemente desaparecieron sin dejar rastro, él apenas y pudo llevarse a Karamatsu, Choromatsu y Jyushimatsu consigo, no iba a permitir que alguien alejara a sus pequeños de su lado, se lo habia prometido al señor Dekapan en su lecho de muerte y lo iba a cumplir aun y si debia poner su propia vida en peligro. Durante un tiempo tuvieron que vivir en edificios abandonados o dormir en los parques. Fue especialmente dificil pues Jyushimatsu apenas tenia dos años.
Fue casi un milagro que un día el señor Matzuso Matsuno los encontrara y los acogiera en su casa hasta que Kamimatsu pudiera encontrar un trabajo que lo mantuviera a él y a los pequeños. Karamatsu y Choromatsu pudieron ir a la escuela y Jyushimatsu tenia a alguien que lo cuidaba mientras el mayor salía a buscar trabajo. Al principio los resultados eran desalentadores, nadie queria contratarlo por su practicamente inexistente historial laboral pero Kamimatsu nunca se rindió, buscó y buscó hasta que pudo entrar en una modesta empresa como asalariado básico. Con mucho esfuerzo y dedicación constante durante cinco largos y tediosos años logró ascender dentro de la empresa hasta lograr tener un sueldo que podía costear los estudios de sus hermanos y un modesto departamento para que los cuatro pudieran vivir.
– ¡Date prisa con lo que te pedí Nojima! – Gritó uno de sus compañeros de trabajo sacandolo de sus recuerdos.
– E-enseguida – comenzó a repartir rapidamente todas las cosas que tenia en las manos y cuando al fin pudo tener un respiro su jefe le informó que debia hacer un nuevo informe para recursos humanos.
– De verdad que te explotan Kami – se acercó a hablar con él una de las pocas compañeras del trabajo que podia considerar como su "amiga" – Si yo hubiera estado en tu lugar seguramente hubiera renunciado hace mucho.
– Ya estoy acostumbrado, no hay nada que de que preocuparse Osoko – le sonrió amable como siempre. – ademas fue la primera empresa que me abrio las puertas aún y cuando no tenía un titulo academico.
– Esa no es excusa para que te traten como su sirviente – la mujer seguia molesta, Kamimatsu realmente le caía bien, no era igual que toda esa bola de idiotas pervertidos que se hacian llamar "hombres"
– Lo hago por mis hermanos y por un mejor futuro para ellos – la sola idea de pensar en sus pequeños hacia que toda la frustración se esfumara de su cabeza.
– Aun asi… – Osoko lo miraba no muy convencida pero sabia lo importante que eran los pequeños para Kamimatsu. – Tanto trabajo no puede ser bueno para la salud de alguien… ¡Ya sé! ¿Qué te parece si después del trabajo salimos a tomar algo? Di que si, yo invito.
– No lo se Osoko – no era que no le agradara la idea, pero… – no tengo con quien dejar a mis hermanos.
– ¿Y porque no se lo pides al señor Matzuso? Tengo entendido de que ya esta jubilado ademas solo sera esta noche Kami – hizo un puchero tratando de parecer adorable pero el de ojos dorados sabia que ese tipo de muecas no quedaban con el fuerte carácter usual de su amiga – No todo en la vida es trabajo Kami, una vez al año no va a matarte.
– Vere que puedo hacer – suspiró resignado, cuando una idea se le metía a Osoko entre ceja y ceja no había poder en este mundo que la hiciera cambiar de opinion.
– ¡Asi se habla! – dio un pequeño brinco de emoción – Tu confía en mi, ya veras como el "Caravan Palace" terminara gustandote.
III
El plan era sencillo, Iyami festejaría la reinaguracion del "Caravan Palace" esa noche ya que ahora que se encontraba en su poder podia hacer del local lo que mejor le viniera en gana. Varios hombres de Tougo junto con él se infiltrarían y se mezclarían entre las cientos de personas que seguramente asistirían al lugar. Los sirvientes de Tougo comenzarían con el desastre y es ahí, en medio de toda aquella confución, donde Akumatsu entraba en escena, buscaría al bastardo dientón y le pegaria un tiro entre ceja y ceja para que no volviera a meterse con las propiedades ajenas. Sencillo, rapido y eficaz.
Despues de "despachar" a uno de los guardaespaldas de Iyami entraron por la puerta trasera del lugar; la música sonaba a todo lo que daban las bocinas mientras las bailarinas exoticas mostraban sus sensuales cuerpos, con poca o nada de ropa, en el escenario o en las jaulas suspendidas sobre las cabezas de los espectadores. Los tragos iban y venian y las personas parecían estar pasandoselo realmente bien, ninguno de ellos sospechaba que posiblemente aquella iba a ser la ultima noche de diversión de sus vidas. Akumatsu le indicó a sus acompañantes que comenzaran a instalar los dispositivos explosivos, si el plan no resultaba como estaba previsto al menos destruirian el lugar hasta los cimientos con todo y personas dentro de ser necesario.
Akumatsu caminaba por las orillas siempre manteniendo un bajo perfil y con la mirada centrada en encontrar a Iyami. Cuando por fin dio con él se abrió paso entre el mar de gente decidido a terminar el trabajo pero antes de poder acercarse más chocó estrepitosamente con alguien. Cuando levantó la vista dispuesto a partirle la nariz al imbecil que no se habia fijado por donde iba quedo atrapado por un par de ojos dorados que conocía como la palma de su mano a pesar de que solamente los había visto en una ocasión.
– ¿Akumatsu? – el de blanco le sonrió a pesar de la sorpresa incial
– ¿¡Que diablos haces aquí!? – se levantó exaltado, joder no, esto definitivamente no podia estarle pasando a él, no ahora.
– Vine con una amiga… – pero antes de que pudiera seguir hablando una estridente explosión se escuchó por todo el lugar asustando a todos.
Akumatsu tomó la mano del de blanco y salió corriendo empujando a todas las personas en el trayecto, al parecer uno de los idiotas habia decidido accionar el explosivo antes de tiempo y ahora no quedaba de otra que hacer explotar el lugar. Solo esperaba poder salir de ahí con Kamimatsu sin ser aplastados por algún escombro del edificio que comenzaba a caerse a pedazos.
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Ya vieron un poco del pasado de Kami pero aun falta mucho de los otros personajes que irán apareciendo con forme avance la trama :D
Cualquier comentario, critica, sugerencia, etc. será recibida con amor :3
