Hola! :D aqui de nuevo con la actualización :3 ando inspirada ademas esta parejitas se me hace taaaaaaaan linda x3
Espero que disfruten la lectura :)
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I
La histeria colectiva comenzaba a apoderarse de todas las personas que estaban en el luga, muchos se golpeaban y empujaban entre ellos para poder salir del edificio. Las explosiones seguían escuchandose y cada vez tomaban mayor fuerza mientras el piso temblaba y se agrietaba bajo sus pies. Akumatsu se abrió paso con violencia entre la multitud enardecida sujetando fuertemente la mano de Kamimatsu, la unica salida por la cual podrian escapar sanos y salvos era la puerta trasera pero para llegar allá tenian que andar contra corriente esquivando la estampida de personas que venian hacia ellos.
Cuando por fin pudo verse libre de toda esa masa de carne humana el de negro se permitió respirar de nuevo aunque el gusto no le duro mucho, de nuevo habia fallado y aquella era la unica oportunidad que tenia para demostrarle a Tougo que merecia seguir con vida, la unica esperanza que tenia era que de milagro un pedazo del edificio le hubiera caido a Iyami de improvisto enterrandolo con todo y el lugar, aunque siendo sinceros, y considerando lo cobarde que era ese maldito dientón, aquello lo veia mas que imposible. A su lado Kamimatsu respiraba agitado tratando de tranquilizar el insesante martilleo de su acelarado corazón y los constantes temblores que atacaban su cuerpo debido a la adrenalina que habia sentido con anterioridad.
– ¡Debemos volver! – habló desesperado el de blanco – Osoko sigue ahí adentro.
– ¿Y a mi qué? ¿Te has vuelto loco? ¡El lugar entero va a ser destruido! – lo retuvo entre sus brazos al ver las intenciones de Kamimatsu de regresar dentro.
– ¡Pero tenemos que salvarla! ¡Akumatsu, por favor! – la desesperación en su voz solo lograba que el de negro lo sujetara con mas fuerza
– ¡No! ¡¿Qué parte de "NO" no entiendes?!
– ¡No voy a permitir que Osoko muera! – Chilló ya al borde del llanto, el no poder hacer nada por alguien a quien apreciaba era una tortura para él.
– ¡Y yo no pienso permitir que TU mueras!
Ambos se quedaron de piedra, sin mover un solo musculo ni para respirar si quiera. Kamimatsu no podía creer lo que había escuchado y Akumatsu no podía creer la enorme metida de pata que habia tenido y todo por no poder controlar su bocota. El de blanco trató de encontrar la mirada escarlata del otro para cerciorarse de que lo que había escuchado no habia sido solo producto de su imaginación e histeria repentina pero Akumatsu mantenia la vista fija en el suelo impidiendole ver mas allá de su flequillo.
– Yo ire por ella – habló al fin Akumatsu cortando el denso silencio que se habia formado entre ambos. – pero si no la encuentro en menos de diez minutos ve pensando en como hacer nuevos amigos.
Ni siquiera volteó a mirarlo, sentia que se estaba muriendo de la vergüenza de haberse visto tan expuesto pero Kamimatsu le inspiraba hacer cosas que jamas pensó que haria y decir cosas que jamas pensó que diria. El lugar comenzó a incendiarse y ya no quedaban muchas personas dentro solo unas cuantas que buscaban salir desesperadamente por las ventanas y los cadaveres que se encontraban adornando el suelo seguramente producto de la estampida humana. No sabía como era la amiga de Kamimatsu pero no tuvo que buscar mucho pues en una de las mesas una mujer de cortos cabellos castaños se encontraba gritando como loca el nombre del de blanco.
– ¡Oye bruja! – gritó llamando enseguida la atencion de la joven pues se volteó a verlo con cara de querer asesinarlo. – Ven conmigo, te llevare con Kamimatsu.
– ¿Y como se que no estas mintiendo? ¿Cómo se que no eres un maldito violador que se esta aprovechando de la situación desamparada en la que estoy? – iba a seguir replicando pero un grito de susto la interrumpió al momento de ver como uno de los candelabros caía muy cerca de ella.
– Solo callate y sigueme maldita loca – la cargó como un saco de papas, sabía que a estas alturas la mujer no iba a poner resistencia – ademas las solteronas histericas no son mi tipo.
– ¡Idiota!
Cuando por fin ambos se encontraron fuera del lugar, el cual justo a tiempo termino de venirse abajo, tanto Osoko como Kamimatsu se abrazaron como si no fueran a volver a verse. El de negro miraba todo desde una distancia prudente pero no evitó que cierta sensación de molestia se instalara en su pecho al ver a esa mujer de una forma tan intima con el de blanco. Desechó la idea rapidamente y dio media vuelta dispuesto a irse, ahora debía pensar en una buena excusa para que Tougo no lo matara esa noche pero antes de seguir avanzando unos delgados brazos le rodearon el pecho desde atrás y pudo sentir como alguien le enterraba el rostro en su espalda.
– Gracias – sonó como un murmullo ahogado pero aun asi pudo oirlo perfectamente – Gracias Akumatsu.
– No te sientas especial – contesto altanero pero sin deshacer el contacto, queria sentirlo unos segundos mas. – Solo era porque te lo debia… por lo de la otra noche.
Despacio se separó del de blanco y siguió caminando sin mirar atrás, sabía que si lo hacía Kamimatsu vería el estupidamente bochornoso sonrojo que cubría toda su cara.
– Que tipo mas raro – comentó Osoko cuando la negra figura de Akumatsu se perdió entre las sombras de la noche. – Y ademas grosero con falta de tacto ¿Puedes creer que me dijo solterona histerica? ¡A mi! Ya quisiera él que una chica tan guapa como yo le diera siquiera la hora ¿Verdad Kami?
El de blanco asintió solo para no llevarle la contraria a su amiga pero su mente estaba lejos de prestar atención a todo el parloteo de Osoko; Akumatsu se veía preocupado, aun y cuando se esforzaba en ocultarlo Kamimatsu podía sentirlo ademas de que se le hacía completamente sospechoso el encontrarse con el de negro justamente ahí, en el "Caravan Palace" pues Osoko le había dicho que no cualquiera podia hacer una reservación debido a las nuevas politicas que el actual dueño, Iyami Suzumara, había implementado. Un horrible presentimiento se instaló en su pecho pero decidió dejarlo pasar, no conocía a Akumatsu de nada asi que lo que él hiciera o dejara de hacer no debia importale ¿Cierto?
¿Cierto?...
II
Osomatsu caminaba en circulos por toda la pequeña sala, su hermano le habia dicho explicitamente que si salia a meterse en problemas esa noche le arrancaría las entrañas y se las daría de comer a las ardillas que se habían instalado en el arbol del jardin de los vecinos, Akumatsu siempre siendo el mejor hermano mayor del mundo –Sarcasmo– procurando su bienestar por sobre todo lo demás. Su nivel de aburrimiento estaba llegando a estandares criticos y si no encontraba algo con que entretenerse estaba seguro que iba a estallar. Decidió salir a tomar un poco de aire fresco pero justo antes de girar el pomo de la puerta ésta se abrió tan fuerte que le dio directo en la cara.
– ¡¿Se puede saber cual es tu jodido problema?! – encaró a su hermano cuando pudo volver a ponerse de pie pues el impacto lo habia mandado al piso. – ¡Akumatsu!
– ¡Callate por una puta vez en tu vida y escuchame Osomatsu! – tomó una enorme maleta y comenzó a guardar todas y cada una de las cosas de su hermano menor – La misión se fue a la mierda, Iyami sigue vivo y el "Caravan Palace" ahora es solo un montón de escombros inservibles.
– ¿Aku…?
– Tougo no tardara en venir por mi, por ambos, y no voy a permitir que ponga un solo dedo sobre ti – cerró la primera maleta y abrió otra repitiendo el procedimiento de guardar las cosas. – Te vas a ir a vivir con la señora Matsuyo.
– ¿Me voy? ¿Y que hay de ti? ¡¿Te piensas acaso que voy a dejarte morir aquí solo?! – encaró al de negro reteniendo las lagrimas que luchaban por salir de sus ojos. – ¡Eres mi hermano, maldita sea! ¡la persona que cuido de mi y mi unica familia! ¡¿Y ahora asi como si nada piensas deshacerte de mi tan facilmente?!
– ¡Es por tu bien, mocoso idiota! – ambos gritaban y ninguno tenia intención de ceder. Akumatsu tenia que terminar con eso lo mas rapido posible pues los hombres de Tougo no tardaban en llegar y los gritos de Osomatsu solo llamaban la atención de los vecinos.
De un rapido movimiento el de negro golpeó la nuca del menor dejandolo incosiente y logrando asi terminar de guardar las cosas de su hermano, habia quedado con la señora Matsuyo que uno de sus sobrinos pasaria por Osomatsu por lo cual lo unico que restaba ahora era esperar. Observó detenidamente el rostro durmiente del menor por ultima vez, todo lo que habian vivido juntos despúes de la muerte de su madre a manos del alcoholico de su padre, el como él tuvo que comenzar a trabajar desde muy niño para mantenerlos a todos, sus primeros inicios en el bajo mundo gracias a Tougo, el asesinato de su padre por sus propias manos, pero lo que más lamentó realmente de todo aquello fue haber arrastrado a Osomatsu con él a ese infierno.
Un coche aparcó en la puerta de su casa y para Akumatsu aquella fue la señal; con cuidado cargo a Osomatsu hasta recostarlo en el asiento trasero del transporte mientras Atsushi, el sobrino de la señora Matsuyo, lo ayudaba a guardar el equipaje en la cajuela. Desde el asiento del copiloto podia ver una pequeña cabecita asomarse curiosa de lo que estaban haciendo los mayores.
– Es mi primo – explicó el castaño cuando terminó de subir el equipaje – los pequeños Todomatsu e Ichimatsu, la señora Matsuyo y yo vivimos en una gran casa a las afueras de la ciudad, estoy seguro que Osomatsu estara a salvo ahí, me encargare personalmente que continue con sus estudios y si deseas puedes ir a verlo cuando quieras, te mandare la dirección en un correo.
El de negro se limitó a asentir, no tenía caso explicarle a Atsushi que probablemente aquella iba a ser la ultima vez que fuera a verlo con vida. El automovil arrancó y Akumatsu se quedo ahí parado en medio de la calle viendo como lo único que tenía y lo único por lo que había luchado hasta ahora desaparecía conforme el auto se alejaba de su vista. Regresó a su casa haciendo de tripas corazón y tomo todos los objetos que pudieran servirle como arma, si esos bastardos iban a matarlo al menos daría pelea, que no por nada se había ganado el apodo de "Black Demon".
III
– Gracias por tomarse la molestia de cuidar a estos pequeños revoltosos señor Matzuso – agradeció el de blanco cuando regresó al departamento despues de aquella agitada noche.
– Al contrario, gracias a ti por dejarme cuidarlos Kamimatsu – el hombre mayor acaricio la cabeza del pequeño Jyushimatsu quien dormia placidamente babeando el sillón. – Son unos angelitos
– Debe de estar cansado ¿Por qué no se queda aquí esta noche? – Ofreció mientras llevaba a sus hermanos a su habitación y los acostaba en su cama correspondiente.
– Me encantaria muchacho pero Matsuyo acaba de hablarme y necesita tratar algunos asuntos algo urgentes. – Kamimatsu miro al pobre hombre con empatia, debia ser dificil para él tener que tratar con su ex esposa. – ¿Tal vez tu puedas hacerme un favor?
– El que sea señor Matzuso.
– Al parecer Atsushi olvido recoger un par de papeles importantes sobre la parcial adopción de un joven que Matsuyo recibira hoy y tu sabes lo pesados que se ponen los del gobierno cuando no tienes tus papeles en regla – Chasqueó la lengua molesto de solo recordarlo – ¿Sera posible que puedas ir mañana por ellos? Solo te tomara un momento
– Claro, por mi no hay problema – no estaba muy seguro pero no podia evitar decir que si, siempre, desde que tenia memoria, habia sido muy complaciente con los demas.
– ¡Perfecto! Mañana temprano te mandare la dirección Kami
El señor Matzuso se despidió de él con efusividad y cuando por fin el departamente quedo de nuevo en silencio Kamimatsu no pudo evitar tumbarse en el sillón rememorando todo lo que habia pasado esa noche y con el nombre de Akumatsu haciendole eco en la cabeza hasta que al final cayó dormido.
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Aun faltan mas personajes para que sean revelados y les juro que el amor entre Aku y Kami se dará mas adelantito :3
Se aceptan criticas, comentarios, sugerencias, tomatazos, sillas, mesas, un sexy Karamatsu (sobre todo eso por favor! D:) etc. :3
