Gracias por leer! :D a partir de aquí todo se pondrá muuuuuuuuy romántico XD
cualquier comentario, critica, sugerencia será recibida con amorsh
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I
Sabado, si había algo que el hombre asalariado promedio esperara con ansias era ese glorioso dia. Kamimatsu se estiro cuan largo era en su comoda cama mientras tallaba sus ojos, aun y cuando de lunes a viernes trabajaba extenuantes jornadas laborales debia de agradecer que, al menos, tuviera dos dias de descanso. Estaba a nada de quedarse dormido de nuevo cuando un pequeño cuerpo caia encima de él con algo de fuerza. A lo lejos escucho las caracteristicas carcajadas de Karamatsu y Choromatsu detrás de la puerta de su habitación. Con una sonrisa apresó a Jyushimatsu entre sus brazos y comenzó un ataque sin piedad de cosquillas, el pequeño reia sin parar.
– ¿Asi que despertando a su hermano mayor en su dia libre, eh? – Jyushimatsu tan solo sonrió de manera inocente mientras repetia "desayuno" "desayuno" haciendole saber al mayor que tenía hambre. – ¿Qué les gustaria para desayunar hoy?
– Cualquier cosa sencilla que no nos tome mucho tiempo para elaborar esta bien hermano – Choromatsu como siempre muy correcto y procurando ser lo mas pragmatico posible, a Kamimatsu le sorprendía a veces como un niño de tan solo once años podia llegar a ser mas responsable que un adulto incluso.
– ¡Pancakes! ¡Pancakes! – Jyushimatsu agitaba las holgadas mangas de su pijama dandole un aspecto aun mas tierno, a sus siete años su hermanito seguia siendo la cosita mas hermosa y adorable que habia visto en su vida.
– American Breakfast, please big brother – Karamatsu no perdía la oportunidad de practicar su ingles, apenas llevaba unos dias en la secundaria y no podia dejar de tratar de hablar aquel idioma extranjero, algo que se oia gracioso en un furuto adolescente de trece años.
– Entonces pongamonos manos a la obra – los tres corrieron hacia la cocina mientras Kamimatsu los miraba con una sonrisa, definitivamente amaba sus dias libres.
II
Osomatsu miraba el plato de comida frente suyo con una mueca molesta, a su lado derecho un pequeño de cinco años con un lindo pijama de conejito rosado lo miraba curioso. La señora Matsuyo seguía sirviendo el desayuno para los demas miembros de la familia pero todos parecian mantener un permanente mutismo. Atsushi bajó unos minutos después uniendose al desayuno. Del lado izquierdo de Osomatsu se encontraba Ichimatsu, de nueve años, jugando con las salchichas de su plato; el de rojo se removio incomodo en su silla, aquel ambiente no era para nada de su agrado y lo unico que queria era ir con su hermano y saber si se encontraba bien.
– Las clases empiezan mañana – habló repentinamente el castaño mayor – me tome la libertad de inscribirte en la secundaria publica del centro aunque tendras que inciar con los de primer año.
– Yo ya iba a la secundaria – mintió pero esa información no era algo que Atsushi supiera – no puedo abandonar el curso ahora.
– No necesitas mentir – lo miró de manera severa, el de rojo le devolvió el gesto – tu hermano…
– ¡Mi estupido hermano no esta aquí ahora y no tengo por que obedecer a un completo desconocido! – se levantó de golpe mientras abandonaba el comedor dejando a todos en completo silencio.
– Me cae bien… – fue el pequeño murmullo de Ichimatsu lo unico que se escucho antes de que todos comenzaran a comer.
III
Kamimatsu miraba atentamente la dirección que el señor Matzuso le habia enviado a su correo aquella mañana. Después de haber preparado el desayuno para sus angelitos y dejarlos al cuidado de una de sus vecinas, una amable anciana viuda que vivia en el departamento de al lado, se encaminó a recoger el encargo que el señor Matzuso le había pedido como favor. Miraba hacia todos lados procurando ser cuidadoso, habia escuchado que, especificamente, aquella parte de la ciudad era conocida por ser muy insegura debido a los constantes robos, peleas de pandillas, etc.
Dudó unos instantes de seguir avanzando pero ya que se encontraba ahí debia terminar con eso lo mas rapido posible; buscó el numero de departamento correspondiente y antes de tocar la madera de la puerta ésta se desplomó sobre el suelo en un ruido sordo. Todo el interior del pequeño departamento se encontraba completamente desordenado, los muebles destrozados, habia cristales rotos adornando el suelo, varias manchas de sangre fresca en las paredes y en el sofá. Kamimatsu se quedo congelado en su sitio mientras reprimia el impulso de regresar por donde vino y avisar a la policia sobre un posible asesinato.
Decidido a salir cuanto antes de ahí volvió a encaminarse a la puerta cuando el sonido de varios, y pesados, objetos cayendo lo hicieron detenerse. Al parecer el ruido provenía de una de las habitaciones pero el de ojos dorados no estaba realmente seguro de querer investigar la fuente de aquel estruendo ¿Y si el asesino aun seguia ahí? ¿Y si era algún psicopata que estaba haciendo vaya uno a saber que cosas con el cadaver de la pobre victima? ¿Y si descubría que había entrado a la escena del crimen y ahora lo perseguía para asesinarlo a él tambien? Todas esas preguntas y más rondaban su cabeza pero aun y cuando su cerebro daba la orden de salir de ahí sus pies parecian no querer obedecer.
De improvisto la puerta de una de las habitaciones se abrió de manera violenta cortesía de una patada bien dada. De entre las sombras del pasillo emergió una encorvada figura; Kamimatsu no podia verlo bien, al parecer tenia un enorme cuchillo de cocina en su mano derecha y la capucha negra le cubria parcialmente el rostro. El de blanco estaba a nada de ponerse a gritar de manera histerica cuando una conocida voz que jamas pensó escuchar justamente en esos momentos se dejó oir.
– ¿Kami? – Akumatsu se quito la capucha mientras tiraba el arma a un lado dejando ver al de blanco su ensangrentado rostro. – ¿Qué diablos haces aquí?
– ¡Akumatsu! – reaccionó por fin mientras se acercaba al de negro inspeccionando las heridas de su cuerpo – ¿Qué pasó? ¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo? ¿Quién te hizo esto? ¿Cómo…?
– ¡Callate Kami! – se sobó la cabeza, estaba cansado y de muy mal humor – ¡Ademas yo pregunte primero, idiota! ¿No sabes que es de mala educación contestar una pregunta con otra?
– Perdón – susurró sin soltar al de negro. – es solo que… vine a… Y-yo…
– ¡Habla de una vez! – no tenia tiempo que perder, debía salir de ahí antes que mas hombres de Tougo decidieran hacerle otra pequeña "visita"
– ¡ElseñorMatzusomeenvioporunospapelessobrelaadopciondealguien! – Hablo tan rapido que el de ojos rojos apenas y pudo entenderle la primera letra.
– ¡¿EH?! ¡Joder, habla bien!
– Es solo que… sangre… tu… estas cubierto de sangre – comenzó a respirar nervioso, parecia apunto de tener un ataque.
– Kami respira, estoy bien, no son heridas graves como las de aquella noche. – El de blanco parecio relajarse notablemente, Akumatsu solo sonrio ante lo ironico de la situación – ¿Por qué siempre que nos encontramos tiene que ser conmigo desangrandome o en alguna situacion de peligro?
– No tengo idea – dejó escapar una pequeña risilla mientras ayudaba al de negro a sentarse en lo que quedaba del sofá – siempre me han dicho que soy un iman para los problemas.
– No lo dudo – Tenia una ligera sospecha del porque el de blanco se encontraba ahí, al menos de lo poco que le entendio cuando trató de explicarse pudo captar el nombre del señor Matsuzo. – los papeles que seguramente vienes a buscar son de mi hermano menor, Osomatsu.
– No sabia que tenias un hermano menor – parecia genuinamente sorprendido pero no era para menos, no es como si él y Akumatsu fueran amigos de toda la vida. – ¿Por qué…?
– Por seguridad – le cortó antes que pudiera terminar la pregunta, el tema de su hermano y de su vida en general siempre era algo que odiaba comentar. – Esperame aquí, ire por ellos.
Con cuidado se levantó de nuevo del sofa y comenzó a buscar en el mueble de la sala la carpeta que contenia los papeles oficiales de su hermano. Kamimatsu lo miraba atentamente con las ideas revoloteandole de manera incesante en la cabeza ¿Qué clase de persona querría lastimar a Akumatsu? Mas bien ¿Con que clase de personas se relacionaba Akumatsu? Mientras la cabeza del de blanco se encontraba tratando de hallar una explicación coherente a todo lo que estaba viviendo, la mente del de negro solo podía rememorar una y otra vez la platica que habia tenido con Tougo horas atrás.
Varios de los mejores hombres del mayor habían entrado a la fuerza al pequeño departamento, Akumatsu ya los esperaba y no dudó ni un segundo en lanzarse sobre ellos soprendiendolos en una emboscada. Aun y cuando lo superaban en numero aquello no fue problema para deshacerse de ellos uno a uno; el departamento quedo hecho un desastre pero al menos aun se encontraba con vida por desgracia no tuvo tiempo de celebrar su pequeño logro pues a su espalda sintió como alguien ponia el cañon de un arma en la parte de atrás de su cabeza.
– Impresionante Akumatsu, realmente impresionante – la grave voz de Tougo hizo eco en su cabeza pero aun y cuando la rabia volvia a inundarle la sangre no movio ni un solo musculo. – Debí imaginar que no te irias sin pelear, es algo que realmente te aplaudo, me recuerdas a mí cuando tenia tu edad.
– ¿Qué es lo que quieres? – masculló tragandose los insultos que queria soltarle en la cara a aquel maldito anciano.
– ¿No es obvio? Creí que había quedado mas que claro antes de que, de nuevo, echaras a perder la misión de recuperar mi amado "Caravan Palace" – el cañon del arma comenzó a descender por su cuerpo trazando una linea imaginaria de su nuca hasta la parte baja de su espalda y de nuevo hacia arriba, Akumatsu tembló de rabia, el bastardo estaba jugando con él – esperaba con ansias encontrarme a tu hermano aquí y ahorrarme la molestia de buscarlo pero como siempre tu tienes que hacerlo todo del modo dificil
– ¡Ni creas que…!
– ¡Siete dias, Akumatsu! – disparó entre la curvatura de su hombro derecho y el cuello haciendo que el de negro se sujetara el oido dañado por el ruido del arma – Te daré dos opciones y tienes un plazo de siete dias para decidir que es lo que vas a hacer. Primero vas a traerme a tu lindo hermanito menor y me lo entregaras, despues de eso prometo dejarte en paz, seras libre de hacer lo que quieras y te garantizo que ninguno de mis hombres volveran a molestarte jamas… O la segunda opción es que sigas protegiendo al mocoso que siempre te metió en problemas y al terminar la semana regreses aquí para que tu y yo ajustemos cuentas, si sabes a lo que me refiero.
El de negro quería replicar pero apenas y podia mantenerse en pie, el sonido le habia dañado levemente el timpano y por consiguiente comenzó a perder el sentido del equilibrio. Tougo comenzó a alejarse no sin antes recordarle de nuevo que solo tenia siete dias para decidirse y que la sola idea de abandonar la ciudad quedaba completamente descartada. Antes de quedarse solo de nuevo dos de los guardaespaldas del mayor aprovecharon la situación en la que se encontraba y lo golpearon hasta que comenzó a vomitar sangre. Cuando el silencio volvió a reinar en el pequeño departamento con cuidado y logró llegar a su cuarto para tomar el botiquin de primeros auxilios y curar como pudo sus heridas.
– Dale las gracias al señor Matzuso de mi parte – le dio la carpeta a Kamimatsu y se encaminó de nuevo a su habitación. – ¿Sigues aquí?
– ¿Piensas quedarte aquí? – el de blanco seguia sin moverse tan solo mirando al de negro con notoria preocupación, al parecer ya se habia vuelto algo normal para él mirar siempre con preocupación a Akumatsu.
– ¿A dónde más podria ir? No tengo familia y mientras más alejado este de mi hermano, mejor. – hizo una mueca de fastidio.
– ¿Por qué no te quedas esta noche conmigo? – ofrecio amablemente, Akumatsu lo miro con el ceño fruncido, de haber sido otra la situación… – al menos hasta que encuentres un lugar menos… destruido.
– Te odio – lo tomo del brazo acercando sus rostros, ambas miradas conectadas intimamente – Te odio a ti y a tu estupidamente agradable amabilidad.
– Estoy seguro que le agradaras a mis hermanos – se rio cuando emprendieron el rumbo hacia la casa del de blanco – solo procura no hacer bromas sobre que eres un asesino psicopata o cosas por el estilo
– Tu sentido del humor apesta – le codeó suavemente procurando caminar lo mas cerca posible del de ojos dorados, "Solo es porque huele rico" trato de justificar algo que ni el mismo sabia que era.
Akumatsu tenia muy en claro dos cosas. Uno, ni muerto pensaba entregarle a su hermano al maldito loco de Tougo y dos, tenia toda una semana para intentar descifrar porque cada vez que estaba cerca de ese amable idiota de blanco su estomago hormigueaba como si tuviera bichos dentro de el.
