Gracias por leer y comentar! :D mi kokorito esta soooo happy! :'3

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Martes

I

El ruido del salón hacía que poder concentrarse en la clase fuera una tarea titanica. Karamatsu agudizó el oido tratando de entender la lección de trigonometria que el profesor estaba impartiendo. A su lado Osomatsu dormía placidamente sin molestarse siquiera en disimular un poco mientras sus demas compañeros seguían con el desastre. El de ojos azules suspiró resignado mientras bajaba la pluma que tenia en la mano, lo peor de todo es que ya no podía tomar un asiento mas enfrente del pizarrón, uno porque ya todos estaban ocupados y dos porque al parecer nadie querría darle su asiento a alguien como él.

Osomatsu soltó un pequeño ronquido ajeno a todo lo que estaba pasando a su alrededor; Karamatsu lo miro detenidamente por unos segundos, era un tipo muy extraño, sobre todo por los comentarios algo violentos y brutalmente sinceros que decia de vez en vez, era mayor que él –dos años– pero parecía no importarle en lo absoluto estar en una clase de primero, ademas era guapo… Karamatsu sacudió su cabeza negando varias veces, no podia tener esa clase de pensamientos por un hombre, mucho menos por alguien que acababa de conocer apenas ayer, pero muy en el fondo le agradaba la idea de que alguien al menos se tomara la molestia de acercarse a él aunque fuera solo para compartir una banca.

– Lo se – la voz del mayor lo sacó de su trance – soy irresistible

– ¿Qué? – se le quedo mirando con un ligero sonrojo en las mejillas

– Te me quedaste viendo como por cinco minutos sin pestañear – habló divertido – empiezo a creer que te gusto

– ¡C-claro que no! – volteó la mirada de nuevo al pizarrón para fingir poner atención de nuevo.

La campana dio por finalizada la clase y el inicio del pequeño descanso de media hora que se les daba a los alumnos. Osomatsu salió disparado hacia la puerta mientras que el menor comenzaba a guardar sus cosas tranquilamente. Hoy su hermano no había tenido tiempo de prepararle el almuerzo y su novio… bueno, su "amigo" se ofreció amablemente en hacerlo. Ahh, como le gustaría tener un romance tan bonito como en esas novelas que pasan por las tardes, encontrar a una linda chica, amable y sencilla, a la cual poder darle todo su corazón.

Estaba a punto de salir del salón cuando notó que Osomatsu había olvidado llevarse su mochila. Ayer, a la misma hora, había visto al mayor saltarse la barda de la escuela mientras se escapaba para irse a quien sabe que lado, debía admitir que de cierta manera admiraba esa manera tan relajada que tenía el mayor para todo, era como si todo fuera un juego. Hoy al parecer tenía planeado quedarse pues no se habia llevado sus cosas, con un sonrojo adornandole de nuevo las mejillas tomo la ligera mochila roja –no traía nada– y salió en busca de su dueño.

Las escaleras estaban atiborradas de alumnos que irían seguramente a los jardines a comer sus almuerzos, Karamatsu aceleró el paso esperando encontrar ahí tambien a Osomatsu pero al tratar de pisar uno de los escalones sintió como alguien le ponía el pie de manera violenta haciendo que perdiera el equilibrio y comenzara a caer de cara al suelo. Todo se veía en camara lenta, los rostros burlones de las personas, el suelo que cada vez se veía mas cerca, sus cosas y las de Osomatsu esparcidas por las escaleras. Lo único que Karamatsu pudo atinar a hacer fue cerrar fuertemente los ojos esperando asustado el –seguramente– doloroso golpe de su cara contra el suelo pero en vez de eso lo que sintió fue como alguien lo tomaba fuertemente entre sus brazos amortiguando su caida.

– ¿Quién fue? – la voz de Osomatsu sonaba tan calmada y neutra que de solo escucharla daba escalofrios – Solo voy a repetirlo una ultima vez ¿Quién fue?

– ¿Y a ti que te importa? – habló de repente uno de sus compañeros, Osomatsu lo reconoció al instante, era el mismo idiota que había dicho que tiraria a Karamatsu algun día por las escaleras – ¿Vas a golpearme acaso?

Osomatsu puso delicadamente al menor en el suelo, Karamatsu solo lo miraba con los ojos bien abiertos reteniendo las lagrimas que luchaban por salir descontroladamente. Con calma y con una enorme sonrisa despreocupada subió escalón por escalón mientras los demas alumnos se alejaban con algo de miedo abriendole paso hasta que tuvo frente a frente al compañero de su salón que había hablado.

– No voy a golpearte…

– ¡Entonces vete a la…! – El de rojo lo tomó del cuello de la camisa tan fuerte que le bloqueó repentinamente la respiración mientras lo azotaba contra una de las paredes.

– Voy a hacer de tu patetica existencia un maldito infierno – seguía apretando mientras el rostro del joven comenzaba a ponerse rojo – voy a hacer que cada segundo de tu asquerosa e inutil vida sea una tortura tan horrenda que llegaras a mí de rodillas pidiendo que te mate…

Todos miraban con horror como el chico caía desmayado al suelo mientras Osomatsu bajaba de nuevo despreocupadamente por las escaleras, algunos alumnos habían huido del lugar por miedo a que el de rojo decidiera atacarlos a ellos tambien, rapidamente solo quedaron el de azul y él. Karamatsu sentía que en cualquier momento iba a desmayarse también ¿Acaso todo eso era un sueño? ¿Pesadilla? Parpadeó confundido un par de veces mientras miraba la mano que el mayor le tendía.

– ¿Puedes levantarte? – el de ojos azules asintió despacio – ¡Bien! Entonces nos vemos.

– ¡E-espera! – pero se arrepintió al instante al tener la intensa mirada rubí sobre su persona. Bajó la cabeza timidamente no pudiendo sostenerle la mirada al mayor – Y-yo… quería devolverte tus cosas.

– ¿Mis cosas? ¡Ah! Eso… – pasó despreocupadamente su dedo indice por debajo de su nariz – Ni te hubieras molestado, es solo una mochila vacía.

– Si… es que… pensé que tal vez… – lo último lo dijo en un susurro tan bajo que el mayor tuvo que acercase de nuevo para escucharlo mejor.

– No te entiendo nada de nada – lo tomó de los cachetes mientras comenzaba a apretarlos – habla mas alto

– Yo quería… ¡Quería que almorzaramos juntos! – gritó cerca de la oreja de Osomatsu haciendo que el mayor retrocediera algo aturdido por tremendo susto. – ¡Lo siento!

– Estoy bien, creo. – negó un par de veces sin borrar la sonrisa de su rostro, aquel niño le caía bien, ademas era muy lindo. – vamos entonces.

– ¿Eh? – lo miró algo confundido ¿Ir a donde?

– ¿No querias que almorzaramos juntos? Vamos entonces – palmeó la cabeza del menor.

Karamatsu le regaló una enorme sonrisa mientras levantaba las cosas que se le habían caido cuando le habían metido el pie para que tropezara, miró con algo de pena al chico que seguía inconsiente en las escaleras pero no pudo seguir pensando pues Osomatsu lo llamaba apurado diciendole que el descanso estaba por terminar.

II

Akumatsu se rascaba la nuca nervioso mientras esperaba afuera de la escuela de Choromatsu y Jyushimatsu a que las clases terminaran, podía sentir las acosadoras miradas de las jovenes madres que también habían ido a recoger a sus hijos. Por la mañana, milagrosamente, se levantó primero que Kami, el de blanco habia olvidado poner el despertador y fue una verdadera fortuna que Akumatsu se hubiera levantado antes que él para poder despertarlo.

¡Voy a llegar tarde! ¡Voy a llegar tarde! – Kamimatsu corría de un lado para otro dentro de la habitación mientras Akumatsu lo miraba de manera burlona. – ¿Por qué no me despertaste antes?

Es que te veias muy lindo durmiendo – Kamimatsu lo miró con algo de disgusto – me gusta.

¿Qué cosa? – paró un momento para mirar al de negro

Despertar contigo entre mis brazos – el de blanco se sonrojó hasta las orejas mientras abría y cerraba la boca sin decir nada – ¡Debiste haber visto tu cara!

¡No es gracioso! – miró el reloj de nuevo mientras se ponía palido al ver la hora – ¡No alcanzaré a hacer el almuerzo para mis pequeños!

No te preocupes por eso – le pasó el maletín – Deja que yo me encargue de eso

¿Sabes cocinar? – lo miró como si le hubiese crecido otra cabeza, el de negro bufó molesto.

Yo tambien tuve que cuidar de mi hermano mayor por mucho tiempo – pusó la mejor pose indignada que pudo – por supuesto que puedo hacer algo tan sencillo como cocinar.

Kamimatsu le sonrió mientras terminaba de preparar sus cosas. Sus hermanos seguían durmiendo, Akumatsu lo acompaño a la puerta.

Que te vaya bien en el trabajo amorcito – se burlo el de negro pero lo que no esperó fue el repentino beso en la mejilla que le dio Kami antes de salir del departamento.

Nos vemos mas tarde cariño – Touché, pensó el de negro mientras cerraba la puerta con algo de fuerza y el corazón martillandole con violencia en el pecho.

El portón de la primaria se abrió dando paso a todos los pequeños que corrian felices a ver a sus madres; Akumatsu retrocedió un par de pasos al ser embestido por un muy feliz Jyushimatsu, Choromatsu fue casí el último en salir.

– ¡Akumatsu! ¡Akumatsu! A que no adivinas que paso hoy – Jyushimatsu caminaba con su usual energia de siempre a su lado derecho mientras que en la izquierda Choromatsu tambien escuchaba parte de la conversación. – ¡Hoy hice un nuevo amigo!

– Asi no cuenta enano, ni siquiera me diste tiempo de intentar adivinar – el pequeño lo miró con la enorme sonrisa en rostro, Akumatsu suspiró, el pequeño era un caso perdido. – eso es bueno ¿No?

– ¡Si! – asentía tan rapido con la cabeza que el de negro se preocupó por un momento que se fuera a lastimar.

– Tranquilo enano o vas a…

A lo lejos pudo ver perfectamente a dos de los hombres de Tougo espiarlos detrás del cristal de un restaurante, no había que ser un genio para descifrar que venian encubierto y que los habían estado siguiendo, especificamente a él, desde que llegó a recoger a los niños, puede que incluso mucho antes. Akumatsu sujetó fuertemente la mano de los pequeños, Jyushimatsu, inocente como solo él es, comenzó a dar pequeños brincos pidiendole que fueran de nuevo por un helado, Choromatsu lo miró sorprendido pero no deshizo el agarre. Su cerebro trabajaba al mil tratando de hacer un plan para poder perder de vista a esos espias pero cuando volvió a mirar éstos habían desaparecido.

– ¿Te encuentras bien Akumatsu? – la suave voz de Choromatsu lo hizó regresar de nuevo a la realidad. – ¿Ocurre algo malo?

– Nada por lo que debas preocuparte – le acarició los cabellos despeinandolos completamente haciendo que el pequeño de verde se disgustara pero siguiera sin soltar su mano.

– ¡Yo también quiero! ¡Hermano mayor Akumatsu! – ¡Joder! ¿Por qué Jyushi tenía que ser tan adorable? Iba a matarlo de ternura un día de estos… si es que no moría de otra manera primero.

Revolvió tambien el cabello del pequeño de amarillo mientras apuraba el paso disimuladamente hacia el departamento, puede que tal vez solo fuera su imaginación pero conocía lo suficiente a Tougo como para saber que no podía bajar la guardia pues en cualquier momento la puñalada podría llegarle de sorpresa, lo había visto en persona pues años atrás a él le toco eliminar a muchos de los enemigos del mayor.

– ¿Seguro que todo esta bien? – Choromatsu seguía mirandolo con recelo

– ¿Por qué lo dices?

– Llevamos parados enfrente de la puerta del departamento por diez minutos y los vecinos ya comienzan a hablar de nosotros.

¿Cuánto tiempo llevaba metido en sus pensamientos? Akumatsu quiso golpear su cabeza contra la pared.

– Solo pensaba en lo que comeriamos hoy – trato de buscar una rapida excusa que sonara lo suficientemente coherente como para que Choromatsu se la tragara.

– ¡No gracias! Casi muero envenenado por lo que nos diste de almuerzo hoy – Akumatsu sintió una vena de su frente palpitar con enojo ¡Mocoso malagradecido!

– ¡¿De que hablas enano?! Mi comida es la mejor – despeinaba a Choromatsu mientras le apretaba las mejillas, el de verde se removia como gusanito buscando liberarse del agarre del mayor.

– ¡Ayudame Jyushimatsu! – pero el de amarillo ya se encontraba dentro del departamento viendo la televisión.

– ¡JYUSHIMATSU! – gritaron ambos al comprobar que no solo el menor ya se encontraba dentro si no que ademas había puesto el seguro de la puerta dejandolos afuera a la espera de que Karamatsu, quien tenía otro juego de llaves, llegara de la escuela.