Hola de nuevo! :D Aquí otro cap lleno de romance con una pequeña sorpresita. Gracias a todas las personas que leen y comentan la historia de verdad que no tienen idea de cuan feliz me hacen ;w;
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Miercoles
I
Karamatsu se había levantado temprano aquel día para preparar el desayuno y el amuerzo de sus hermanos, de hecho se sorprendía de haberlo podido hacer ya que durante toda la noche estuvo mandandose mensajes con Osomatsu. De solo pensar en el de rojo sus mejillas se adornaban de un intenso carmín; su hermano ya se habia ido a trabajar, de hecho su… "amigo" lo habia acompañado, Karamatsu sonrió, ellos parecian un matrimonio. Choromatsu entró en la cocina mientras se servia un vaso de leche.
–¿Necesitas ayuda, Karamatsu? – Ellos casi no se metían a la cocina, normalmente era Kamimatsu quien se encargaba de preparar la comida de todos.
–Don't worry lil' bro – levantó el pulgar en señal de que todo estaba bien aun y cuando ya se habia quemado con la estufa y cortado levemente con el cuchillo.
–Bueno, igual y cualquier cosa que prepares no puede ser peor a lo que nos dio Akumatsu ayer– Puso una mueca de desagrado de solo recordar el "almuerzo" que el de negro les preparo.
–¡A mi me gusto! – Entró Jyushimatsu a la cocina como un pequeño torbellino amarillo.
–Me sorprende la resistencia de tu estomago Jyushimatsu– Choromatsu comenzó a sacar las cosas para prepararse una taza de café.
–¡Todos ustedes son unos malagradecidos! Menos tu enano, tu eres el único que me cae bien– Entró Akumatsu a la cocina repentinamente asustando a los niños mientras revolvía los cabellos de Jyushimatsu. – ¿Necesitas ayuda con eso Kara?
El menor negó con una sonrisa, ademas ya casi había terminado de hacer los almuerzos, todos debían apurarse si no querían llegar tarde ese dia.
II
Kamimatsu respiró profundo y conto hasta diez en su cabeza, su mañana habia sido tan perfecta, lo primero que vio al abrir los ojos fue el dormido rostro de Akumatsu, se veia tan guapo con esa expresión relajada que le daba tanta pena tener que despertarlo pero era necesario puesto que el de negro lo tenia abrazado firmemente por la cintura y era imposible moverse sin tener que levantarlo. Ademas aquel dia el de negro lo habia acompañado gran parte del camino hasta su trabajo hablando de cualquier cosa, conociendose mas. Todo habia sido perfecto hasta que puso un pie en la oficina.
–¿Por qué no puedes acompañarme hoy Kamimatsu? – el meloso tono que Totoko estaba usando estaba comenzando a hartarlo un poco.
–No puedo dejar a mis hermanos menores solos por toda una noche Totoko – Usó el tono mas amable que encontro para poder deshacerse de la chica, esa mujer definitivamente era muy terca.
–¡Pero tus hermanos ya estan grandecitos como para cuidarse solos! – Hizó un puchero que para cualquiera podria parecer adorable pero para el de blanco definitivamente no– ¡Quiero que me acompañes! ¡Quiero que me acompañes!
–No puedo, lo siento. – de verdad que ya queria deshacerse de esa mujer.
–Esta es la ultima vez que me rechazas, asi que piensatelo bien. – Totoko lo miró de manera molesta pero habia algo mas detrás de sus ojos.
Sus demas compañeros de trabajo se le quedaban viendo, algunos con envidia y otros con algo de lastima, Osoko estaba a nada de lanzarse al cuello de Totoko como siguiera abrazandose a su brazo pegandole descaradamente los pechos. Con sumo cuidado separó a la chica de su cuerpo excusandose con que tenia mucho trabajo que hacer hoy y no podia seguir gastando mas tiempo. Totoko lo miro entre molesta e indignada pero simplemente giro la cara de manera dramatica y se alejó a su puesto de trabajo, ningun hombre la habia rechazado tan groseramente, ninguno, pero si de algo estaba segura era que Kamimatsu iba a arrepentirse de eso.
–Algun dia de estos voy a ahorcarla con uno de los cables de la computadora – Osoko se acercó a él cuando volvió a encontrarse solo. – Si quieres podemos fingir que estamos saliendo para que te deje en paz de una vez por todas.
–No sera necesario Osoko, pero gracias de todas formas– siguió escribiendo en la computadora, de verdad que no podia perder mas tiempo si queria salir temprano esa noche. Akumatsu le habia dicho que saldrian a cenar, de solo pensar en su "cita" hacia que las mejillas se le tiñeran de carmin.
–Yo no me fiaria mucho de ella– La castaña parecia algo preocupada, Kamimatsu la miro extrañado, era la primera vez que veia a Osoko de aquella manera– Cualquier cosa ¿Prometes que me lo diras?
–Sabes que si– le tomo de las manos sonriendo para tratar de tranquilizarla – Despues de todo eres mi mejor amiga.
–Si pero…
–¡Nojima! ¡Sakurai! – Gritó el jefe de piso asustandolos a ambos. El hombre se acerco a ellos con aquel porte serio e imponente de siempre, Kamimatsu sudó frio cuando sintio la penetrante mirada sobre su persona– Regresa a tu trabajo Sakurai, Nojima a mi oficina, ahora.
Ambos acataron la orden enseguida. Kamimatsu caminaba a paso rapido pero sentia que todo a su alrededor avanzaba a una velocidad demaciado lenta, todas y cada una de las miradas de los trabajadores de su piso se posaron rapidamente en él y no dejo de sentir esa sensacion desagradable en la boca del estomago hasta que entró en la oficina de su jefe. Cuando entró lo primero que vió fue a Totoko sentada en una de las sillas que su jefe usaba para atender a las personas; definitivamente nada bueno estaba a punto de pasar.
–¿Es el empleado que la acoso, señorita Yowai? – Preguntó su jefe directamente dejando a Kamimatsu como una piedra en su lugar ante lo que acababa de escuchar ¿Acoso? ¡Que locura!
–¡Si, es él! – La chica oculto su rostro entre sus manos mientras comenzaba a llorar desesperadamente. – ¡Le dije que yo no queria! Pero el no se detenía con nada, me amenazó con secuestrarme y violarme si yo no aceptaba salir con él ¡Es de lo peor!
–¿Algo que decir en tu defensa, Nojima? – Kamimatsu seguia sin poder moverse, no podia pasar el enorme nudo que se habia formado en su garganta. – Entonces debo suponer que todo lo que la señorita Yowai dice es verdad.
–¡No! ¡Por supuesto que no! – gritó alterado sorprendiendo a su jefe y a Totoko. – ¡Yo seria incapaz…!
–¡Eso no es cierto! – Totoko se levantó rapidamente para abrazar a su jefe – Tiene que creerme, yo seria incapaz de mentirle a alguien tan bueno y justo como usted.
Kamimatsu miraba todo con los ojos abiertos ¿Cómo era posible que su jefe se dejara influenciar tan facilmente por una actuación tan pesima? La respuesta le llegó como un balde de agua fria al ver los ojos de su jefe perderse en el enorme escote de la chica.
–No voy a levantar cargos en tu contra Nojima, fuiste un gran empleado – comenzó pero Kamimatsu ya sabia lo que Totoko habia estado buscando desde que inició todo aquel espectaculo barato. – No quiero volver a verte en la empresa, no te molestes en presentarte mañana, estas despedido.
Estas despedido…
Despedido…
–Con permiso– fue lo unicó que el de blanco pudo decir antes de abandonar la oficina.
Osoko lo vio salir a toda prisa por las escaleras y preocupada por su amigo quiso ir a seguirlo y preguntar que era lo que pasaba pero por desgracia los estados de cuenta de la oficina de contabilidad ya le habian sido entregados y debia terminar de checarlos rapido, mas tarde iria al departamento de Kami para investigar lo que habia pasado.
III
Karamatsu miraba el azul del cielo sentado debajo de uno de los arboles del jardin, a su lado izquierdo Osomatsu devoraba con ganas el almuerzo que habia hecho para ambos aquel dia. Se sentía feliz de que al de rojo le hubiera gustado la comida, de cierta manera parecía una de esas chicas que salian en las novelas romanticas que le hacian de comer a su amor secreto y lejos de desagradarle la idea no pudo evitar fantasear con toda esa idea de los amores platonicos o imposibles.
–Esto esta delicioso Karamatsu – Hablaba Osomatsu con la boca llena de comida, el menor soltó una risilla– Nada que ver con la porquería que comimos ayer, se parecía a la horrible comida que me hacía comer el idiota de mi hermano.
–Esta vez la cocine yo– sus mejillas se sonrojaron al decirlo, aunque a penas estaba aprendiendo ya podía darse el lujo de presumir que a diferencia de muchos jovenes de su edad la cocina se le daba de maravillas, ademas de las manualidades, pero ese era tema para otro día.– Ademas no hables asi de la comida del novio de mi hermano, estoy seguro que lo hizo con mucho cariño para nosotros.
–Pues no se que clase de cariño les muestre pero esa cosa que ni siquiera puedo llamar comida parecia mas bien veneno para ratas– se burló el mayor cuando termino con su parte del almuerzo. – Serias una excelente esposa Karamatsu.
–¡¿Eh?! ¿A que viene ese comentario? – su cara podía competir sin problemas con un semaforo en rojo.
–No se, solo lo pense – se rasco despreocupadamente la nuca mientras le sonreia al menor. – Oye ¿Qué te parece si salimos a algun lado?
–¿S-salir? ¿Ahora? – ¿Le estaba proponiendo una cita? Karamatsu volvió a sentir como de nuevo el calor le golpeaba las mejillas.
–¡Claro que no! – Osomatsu le palmeó la cabeza – Por cierto estas mas rojo que los jitomates ¿Te encuentras bien?
–D-de maravillas – Sonrió como pudo rogando internamente a todos los dioses habidos y por haber que Osomatsu no se percatara de su nerviosismo.
–Me refería que salieramos en la noche, ya sabes, ir a dar una vuelta por ahí – pasó su brazo derecho por los hombros del menor – Puedo tomar "prestado" el auto del amargado de Atsushi e ir a recogerte a tu casa si quieres.
–Yo… no lo se– su cabeza estaba dividida en dos, por un lado se moría de ganas por pasar mas tiempo con Osomatsu fuera de la escuela pero por el otro lado no quería ni pensar en lo que Kamimatsu diría de esa escapada nocturna.
–¡Venga! Sera divertido – Lo miró directamente a los ojos y Karamatsu sintio como su cuerpo se derritió ante ese simple acto.
–De acuerdo– desvió la mirada
–Enviame tu dirección en un mensaje – ambos escucharon como la campana sonaba de manera insistente anunciandole a los alumnos que el descanso había terminado– Te vere a las doce ¿Te parece bien?
Karamatsu asintió sin saber que decir realmente, su corazón martillaba como loco dentro de su pecho y estaba seguro que aun seguía sonrojado hasta las orejas y posiblemente incluso hasta el cuello. Osomatsu lo ayudo a levantarse y ambos entraron de nuevo al edificio a retomar las clases.
VI
Ding-dong, ding-dong, ding-dong… ding-dong.
–¡Ya voy, joder! ¡Que pesados son! – Akumatsu se limpió las manos mojadas en su ropa para ir a atender la puerta – ¿Qué mierda…? ¡¿Kami?!
El de blanco se había lanzado a sus brazos ni bien había abierto la puerta, Akumatsu lo envolvió en un abrazo cuando escuchó el primer sollozo que escapo de los labios del otro. Era una suerte que Choromatsu y Jyushimatsu se encontraran jugando en el departamento de unos vecinos que tenian niños casi de su misma edad. Con cuidado cargó a Kamimatsu y se sentó en el sofá con el de blanco en sus piernas, podía sentir las lagrimas mojar su hombro y los constantes temblores del cuerpo contrario por retener sus sollozos.
–¿Qué ocurrió? – Habló despues de que sintiera que el de blanco se había calmado un poco.
–Me despidieron– de solo recordarlo las ganas de llorar regresaban ¿Cómo se supone que pueda pagar las cuentas ahora? ¿Cómo pagará la comida, la escuela de sus hermanitos, todo?
–¡¿Qué?! ¿Por qué? – Akumatsu no pudo evitar sentirse molesto, sabía lo mucho que Kamimatsu se esforzaba en su trabajo, siempre llegaba a tiempo y se quedaba mas horas que cualquiera ¿Qué diablos tenia su jefe en la cabeza?
Kamimatsu se mordió el labio inferior sin saber si contarle o no al de negro todo lo que había pasado, Akumatsu le acarició el rostro con sus manos mientras limpiaba los restos de lagrimas de sus mejillas con sus pulgares. Al final terminó contandole lo que había sucedido aquel día, el porque de su despido, lo que había pasado con Totoko, absolutamente todo. Cuando terminó el relato podía sentir como todos los musculos del de negro se tensaron repentinamente y su mirada escarlata brillaba con odio.
–¡Voy a matar a esa maldita perra! – fue el casi rugido que dio Akumatsu mientras se levantaba repentinamente del sofá aun con Kamimatsu en sus brazos. – Voy a hacer que se arrepienta de haber nacido, primero debo investigar donde vive, despues aprendere cuales son sus horarios, tengo que ver si tiene familiares cerca y despues voy a…
–Akumatsu basta– le sonrió para tratar de menguar un poco el escalofriante instinto asesino que se había activado en el de negro– Ya conseguire otro trabajo pero, por favor, no quiero que termines haciendo algo de lo que puedas arrepentirte
–Dudo que me arrepienta– Masculló bajando con cuidado al de blanco. –¡Le estare haciendo un favor al mundo! Ademas necesitas vengarte.
–Lo único que necesito es que te quedes a mi lado. – lo abrazó enterrando el rostro en el pecho de Akumatsu. – Quedate a mi lado. Por favor…
–Yo siempre voy a estar a tu lado– lo tomo del menton para mirarlo a los ojos, aun y cuando sabía que le estaba mintiendo descaradamente a Kamimatsu quería disfrutar lo mas posible de esos dias a su lado.
Kamimatsu se acercó con algo de timidez pero no dudó en terminar la distancia entre sus rostros. El beso era suave y superficial, simplemente disfrutando del calor de los labios del otro; Akumatsu paso ambos brazos por la cintura del de blanco y terminó de acortar cualquier distancia entre sus cuerpo. Ambos cerraron los ojos cuando profundizaron aun mas el contacto entre sus labios dandole un poco mas de intensidad al beso pero el insistente sonido de la puerta hizo que se separaran algo aturdidos.
–¡Akumatsu, dejanos entrar! – fue la vocecita molesta de Choromatsu la que se dejó oir tras la puerta. – Voy a pedir comida a domicilio porque Jyushimatsu ya tiene hambre asi que mas te vale que me abras ahora.
–Maldito mocoso– Masculló molesto, aun podía sentir la sensación de los labios de Kamimatsu en los suyos, de mala gana se separo del cuerpo del otro mientras se dirigia hacia la puerta con su mejor cara molesta pero antes de que siguiera avanzando Kamimatsu lo tomo del brazo.
–Gracias Aku – Le sonrió con aquel hermoso brillo adornando sus dorados ojos – Gracias por todo.
El de negro se acercó de nuevo y volvió a besarlo, esta vez fue solo algo rapido; definitivamente esos labios se habían convertido en su adicción y posiblemente tambien en su perdición.
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