Hola! :D primero que nada quiero agradecerles a todas las personas que han seguido el Fic, de verdad los aprecio muchísimo como no tienen idea, pero llegó la hora de iniciar con la cuenta regresiva para que la historia llegue a su fin y que mejor que empezarla con el Lemon! XD
De nuevo gracias por leer y comentar :3 lo aprecio muchísimo
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Viernes
I
AKUMATSU
Era lo único que estaba escrito por toda la circunferencia de aquel CD que el de negro había encontrado pegado a la puerta de la entrada del departamento de Kamimatsu aquella mañana. Asi, unicamente su nombre escrito en mayusculas y para agregarle el toque dramatico en negritas. Por suerte para él Kamimatsu había salido a dejar a los niños a la escuela, al parecer las cosas entre Karamatsu y el de blanco ya se habían calmado lo suficiente como para hablarse durante el desayuno pero eso no quitaba que de ahora en adelante Kamimatsu pusiera mayor atención a lo que el de azul hacia por lo que también había llevado a Karamatsu a la secundaria y probablemente no regresaría hasta dentro de un rato.
Examinó con cuidado el CD que tenía entre las manos. No tenía que pensar mucho para descubrir quien se lo habia enviado y con algo de miedo, y con el corazón en un puño, colocó el disco en el reproductor y se dispuso a observar el contenido del mismo. La pantalla se mantuvo negra por unos segundos antes de que una luz iluminara parcialmente lo que parecia ser la oficina de Tougo. El hombre se encontraba sentado en su enorme silla detrás de su escritorio con los codos puestos sobre la madera y su barbilla descansando en la palma de sus manos, la sonrisa torcida que le daba a la camara le daba tantos escalofrios como si lo estuviera viendo en vivo y en directo.
–Tiempo sin saber de ti, Akumatsu.– Comenzó con aquella voz grave. – Ya me estaba preguntando que seria de ti en estos dias. Aunque me sorprendiste, ciertamente te aplaudo por eso pero la verdad es que te creia mas listo, Akumatsu.
El de negro apretó la mandibula con fuerza, no era de sorprenderse que aquel demonio ya conociera su paradero y todo lo que habia estado haciendo desde su último encuentro. Aquella vez que se topó a los hombres de Tougo en aquel restaurante no había sido pura casualidad.
–Pensé que ya habias muerto, o en su defecto que habias escapado, escondiendote entre las sombras, tu especialidad, esperando el momento en que pudieras venir por mi y asesinarme por la espalda. – de pronto comenzo a reir a carcajada limpia. – ¿Quién hubiera imaginado que en vez de eso preferiste desperdiciar tus ultimos dias de vida jugando a la "casita"? Patetico, Akumatsu, demaciado patetico incluso para alguien como tu.
Tougo se levantó de la silla y comenzó a rodear su escritorio lentamente, la camara no perdía enfoque alguno de los movimientos del mayor mientras caminaba por lo que parecía un extenso pasillo escasamente iluminado por unas cuantas lamparas pequeñas. Akumatsu conocía ese pasillo, daba directamente a la bodega en donde guardaban a los secuestrados, donde torturaban a aquellas personas que eran capturadas por deudas o con otros fines igual de retorcidos. Un horrible presentimiento se instaló en su pecho mientras miraba y escuchaba a Tougo caminar por aquel pasillo.
–Creo que a estas alturas no necesito decirte hacia donde vamos ¿Verdad? – se mofó – Me costó encontrarlo, debo reconocerlo, pero sabias que tarde o temprano iba a hacerlo despues de todo nada se me escapa y mucho menos si concierne a algo que realmente deseo. Tomalo como un pequeño incentivo para nuestro encuentro mañana, si gustas.
El mayor se paró delante de una gastada puerta de madera; Akumatsu tenia los labios tan apretados en su cara que parecian ya una delgada linea recta, los ojos se negaban a parpadear y cuando Tougo abrió sorpresivamente la puerta el de negro sintió como el alma se le cayó a los pies al ver lo que habia adentro de la pequeña habitación. Osomatsu, lo reconoceria donde fuera y como sea, estaba atado de pies y manos a una silla en medio de la habitación, los ojos estaban vendados al igual que la boca y apenas podía sostener propiamente su cabeza.
–Espero que no hayas olvidado nuestro trato, Akumatsu. Mañana al atardecer te veo en el mismo departamento mugriento que solias rentar, Osomatsu irá tambien, claro esta, no soy tan cruel como para negarle ver a su hermano mayor en sus ultimos momentos de vida, sobre todo cuando hizo hasta lo pateticamente imposible para protegerlo – Osomatsu se removió con violencia hasta el punto en que casi cae al suelo con todo y silla pero uno de los hombres que acompañaba a Tougo en esos momentos volvió a inmovilizar al de rojo mientras le inyectaba algo en uno de sus brazos, al parecer una especie de droga pues rapidamente su hermano menor quedo inmovil de nuevo. – Por cierto, mira que soy tan considerado que no debes de preocuparte por lo que le pasara a tu "familia feliz". Ellos no me interesan, no me sirven y no me aportaría ningún beneficio dejarlos con vida o no, asi que ya puedes irte despidiendo tranquilo de ellos, tienes mi palabra.
Akumatsu temblaba levemente mientras mordía con fuerza su puño derecho, la única salida que tenía era ir y enfrentarse a Tougo directamente, o al menos distraerlo lo suficiente como para darle tiempo a Osomatsu a escapar.
–Hasta entonces, Akumatsu. – le sonrió con esa mueca de superioridad que solo puede tener alguien que sabe que ya tiene todo el partido en la bolsa. La pantalla volvió a ponerse negra dando por terminado el video.
El de negro sacó rapidamente el CD del reproductor y lo partió en todos los pedazos posibles mientras arrojaba los restos al bote de basura.
¡Mierda, mierda, mierda… mierdamierdamierdamierdamierda!
II
Karamatsu miró el espacio vacio a su lado, Osomatsu no había llegado a la escuela ese día. Durante el desayuno le había mandado miles de mensajes al de rojo pero éste nunca le contesto. Un horrible presentimiento se instalo en su pecho pero decidió dejarlo pasar, tal vez solo era su imaginación.
III
–Lo siento pero no podemos contratarte, al menos no con referencias tan… pobres– se disculpó el de Recursos Humanos de la empresa, Kamimatsu no insistió mas, simplemente le agradeció el tiempo y salió de ahí.
Se había pasado casi toda la tarde buscando un nuevo empleo pero a todos los lados a los que iba siempre era la misma respuesta, no podian contratarlo con el poco historial laboral que tenía y sabía que un trabajo de medio tiempo –en donde si lo aceptaban– no podria darle el suficiente sustento económico como para pagar el departamento, la comida, los servicios y la escuela de sus hermanos.
Decidió regresar a casa para descansar un poco la mente de recibir tantas negativas en un dia y el cuerpo de haber tenido que recorrer casi toda la ciudad buscando un trabajo. Era como si todo el universo confabulara para hacer que todo le saliera mal ultimamente pero Kamimatsu no era alguien de pensar de manera negativa, al contrario, toda su vida había sido dura y en ningun momento su entereza se vio quebrantada con nada, tenía el amor y apoyo incondicional de sus hermanos y ahora tenía a Akumatsu a su lado ¿Qué podria salir mal?
Con los animos renovados apresuró el paso para llegar mas pronto al departamento, aun era algo temprano para salir a cenar, tal vez podia convercer a Akumatsu y a sus hermanitos de ir a algun pequeño restaurante por ahí cerca, incluso podian ir a comer al puesto de Chibita, uno de sus vecinos. Cuando llegó lo primero que notó al abrir la puerta era el inusual ambiente silencioso que inundaba el departamento, normalmente a esa hora sus hermanitos estarian viendo la television en la sala o haciendo los deberes, probablemente Jyushimatsu estaria correteando por ahí negandose a hacer la tarea, Choromatsu lo estaria persiguiendo molesto de que el menor evadiera sus responsabilidades, Karamatsu iria detrás de ellos tambien a impedir una posible pelea entre los menores y Akumatsu los estaria callando porque no lo dejaban ver la television tranquilo. Nada de eso estaba pasando.
–¿Hola? – pero no obtuvo respuesta, muy por el contrario sintió como de improvisto alguien le llegó por la espalda y le tapó los ojos. Kamimatsu se tensó al instante pero al instante se relajó al reconocer de quien se trataba. – ¿Akumatsu?
–No, soy el hada de los dientes ¿No tendras por ahí alguna muela del juicio que ya no te sirva? – el de negro camino lentamente conduciendo a Kamimatsu por toda la casa aun tapandole los ojos, el de blanco se dejó hacer mientras reia por la contestación aunque por dentro la curiosidad le estaba carcomiendo la cabeza.
–¿Y los niños? – preguntó cuando sintió que se detenian delante de una puerta, supuso que era la de su habitación.
–Esta noche es exclusiva para papi y para mami asi que no tienes porque preocuparte por ellos – Akumatsu destapó los ojos del contrario mientras abria la puerta de, efectivamente, su habitación. Kamimatsu sintió como su mandibula se abria enormemente y sus ojos no podian creer lo que estaban presenciando. – Cariño ¿No has pensado en que ya es hora de darle a los niños otro hermanito?
El ambiente era apenas iluminado por unas cuantas velas aromaticas que le daban un toque mas intimo a la estancia, toda la habitación olia a una mezcla de jazmines y vainilla que se colaba por sus fosas nasales y hacia que su cuerpo vibrara de un inexplicable placer. Las blancas sabanas de la cama matrimonial habian sido cambiadas por unas de color rojo, varios petalos de rosas, blancas y rojas, adornaban el suelo y parte de la cama mientras que en una pequeña mesita de noche reposaba una botella llena de Champagne con dos copas al lado. Kamimatsu tuvo que frotarse los ojos repetidas veces para cerciorarse de que no se trataba de un sueño, o en su defecto de alguna extraña ilusión de su cabeza.
–¿Y bien? ¿Qué te parece? – Akumatsu entró en la habitación sentandose en una de las esquinas de la cama mientras lo miraba con esa sonrisa que le robaba suspiros al de blanco.
–¿Tu hiciste todo esto? Es tan… – aceptó la mano que Akumatsu le ofrecía mientras se sentaba a su lado en la cama. No es que no hubiera pensado antes en hacer eso con el de negro, de hecho ultimamente lo deseaba con todas sus fuerzas, es solo que nunca pensó que todo fuera tan… – Romantico.
–No te gusta – sonó mas a una afirmación que a una pregunta.
–¡Me encanta! – se apresuró a corregir Kamimatsu antes de que el de negro se hiciera una idea equivocada. – De verdad, me encanta. La decoración, el ambiente, absolutamente todo, pero por sobre todo eso me encanta estar aquí contigo.
–No se diga mas entonces. – Akumatsu lo besó fugazmente antes de levantarse y servir el Champagne, le entregó una de las copas a Kamimatsu mientras volvía a sentarse a su lado. – Brindo entonces por esta noche…
–Por nosotros – Chocaron ambas copas antes de terminarse el contenido que en ellas había.
Akumatsu rodeó con una mano la cintura del de blanco mientras volvía a apoderarse de los labios de éste en un beso mas demandante y apasionado. Kamimatsu no perdió mas tiempo y rodeó tambien el cuello de Akumatsu con ambos brazos mientras se sentaba a horcajadas sobre el de negro sin dejar de besarse. Con cuidado recostó a Kamimatsu en la cama y se coló entre sus piernas separandose de sus labios solo lo suficiente para poder admirar el enorme, y hermoso, sonrojo que cubria todo el rostro del de blanco. Akumatsu se relamió los labios casi de manera inconciente haciendo suspirar a Kamimatsu.
Volvieron a besarse pero esta vez mas lento, un contacto mas intimo entre sus bocas ligeramente abiertas pero sin atreverse a mas. Akumatsu comenzo a desabrochar la camisa blanca de Kamimatsu mientras que el de blanco le quitaba con algo de desesperacion la sudadera negra, algo que hizo reir levemente al de ojos rojos, esa nueva faceta del otro le gustaba. Cuando los pezones de Kamimatsu quedaron a la vista y pudo deshacerse de esa molesta camisa blanca, Akumatsu no perdió tiempo en comenzar a atacar el blanco cuello del otro con leves mordidas, chupetones, lamidas y besos mientras oia los suspiros de Kamimatsu y sentía como su cuerpo temblaba bajo sus caricias.
El de negro comenzó un pequeño camino de besos iniciando de la base del cuello de Kamimatsu hasta la parte baja de su vientre. El de blanco se apoyo levemente en sus codos mientras miraba con los ojos entrecerrados por el placer todo lo que Akumatsu estaba haciendo, no iba a negar que se estaba muriendo de nervios, era la primera vez que hacia esto, estaba a punto de entregarle a Akumatsu su primera vez en todo, absolutamente todo. Despacio, el de negro quito el pantalon y la ropa interior de Kamimatsu dejandolo completamente desnudo y a su merced. El de blanco se tapo con algo de vergüenza de sentirse observado por los intensos ojos rojos del otro pero Akumatsu le apartó las manos mientras enterraba la cabeza entre sus piernas.
–A-Aku… ¡E-espera! ¡Mhn! – un sonoro gemido escapó de sus labios al sentir algo humedo y caliente recorrer su erección. Todas las sensaciones se arremolinaban en su cuerpo y no sabía como reaccionar a todo eso. – ¡Ahh! ¡Aku! Mhg… ¡D-despacio, por favor!
–¿Te estoy lastimando? – preocupado el de negro paró con lo que estaba haciendo y miró a Kamimatsu.
–N-no, es solo que… nunca había hecho esto, no se como… no se que hacer – soltó apenado sin mirar al otro como si temiera que al decir aquello Akumatsu se fuera a arrepentir de estar con él.
–Kami ¿Haz estado con una mujer antes? – El de blanco negó despacio. – ¿Confias en mi?
–Con mi vida– contestó sin dudar ni un segundo. Akumatsu se sintió como la peor escoria que había osado pisar la tierra pero aun asi no pensó en detenerse.
–Entonces no tienes nada que temer– tomó una de las manos de Kamimatsu y beso tiernamente el dorso de ésta. –Confia en mi, jamás haria algo que te lastimara o que no quisieras. – ¡Mentiroso! Gritó su conciencia pero el de negro había tomado la sabia decisión de mandarla a la mierda.
Con cuidado tomó la erección de Kamimatsu, acariciandola, mientras volvia a besarlo tratando de tranquilizarlo. Cuando el ambiente comenzó a sofocarlos Akumatsu se recostó en la cama mientras posicionaba al de blanco sobre el haciendo que ambas erecciones se frotaran. Kamimatsu solo podia gemir y jadear correspondiendo como podia al de negro. Con cuidado movió las caderas aumentando la fricción entre sus miembros sacando pequeños gruñidos de Akumatsu, señal de que lo estaba haciendo bien o eso quería creer. Akumatsu buscó algo debajo de la almohada hasta que por fin encontró lo que queria. Abrió el pequeño bote de lubricante vertiendo una generosa cantidad sobre sus dedos los cuales dirigió rapidamente a la entrada de Kamimatsu.
El primer dedo se sintió incomodo pero gracias al lubricante pudo entrar con algo de facilidad, se movia lentamente en circulos palpando su calido interior mientras Kamimatsu se recargaba sobre el pecho de Akumatsu sin poder contener los jadeos que escapaban de sus labios. El segundo dedo dolió un poco mas pero fue soportable hasta cierto punto. Akumatsu los sacaba y volvia a introducirlos con cuidado buscando un punto en especifico del cuerpo de Kamimatsu, por momentos separaba los dedos en su interior abriendo un poco su entrada. El tercer y ultimo dedo fue el mas doloroso, Kamimatsu tuvo que sujetarse de los hombros de Akumatsu para distraerse un poco de lo que estaba pasando en su parte baja.
–Joder– suspiró Akumatsu en su oreja haciendo que miles de escalofrios recorrieran todo su cuerpo.– Kami… Joder… Te necesito, Kami.
Con cuidado Akumatsu retiró los dedos de su interior mientras abria de nuevo el bote de lubricante pero esta vez vertia casi todo sobre su miembro. Kamimatsu imaginaba lo que venia a continuación, despacio se levanto del regazo del de negro mientras se ponia sobre sus codos y rodillas en la cama, puede que nunca hubiera tenido intimidad con alguien pero eso no significara que no pudiera aprender sobre la marcha. Con ambas manos separó sus gluteos dejando expuesta y a la completa vista de Akumatsu su pequeña entrada. El de negro tuvo que usar todo su auto control en esos momentos para no tener un orgasmo solo con eso.
–Vas a matarme– se acercó por detrás acariciando los costados del cuerpo de Kamimatsu hasta llegar a los pezones que apretó ligeramente ganandose un gemido por parte del de blanco. – Pero con gusto me voy al infierno si ese es el precio por hacerte mio esta noche.
Tomó su propia erección con su mano derecha y con la izquierda acercó el cuerpo de Kamimatsu. Sintió dolor, aunque mas bien debia describirlo como una molesta sensación de ardor; Akumatsu empujó un poco mas contra el cuerpo del otro, la penetración era mas facil gracias al lubricante pero eso no quitaba que fuera molesta para Kamimatsu quien durante todo ese tiempo había enterrado la cara en el colchon para ahogar sus sollozos. Cuando Akumatsu por fin se sintió completamente dentro del apretado y calido interior se permitió cerrar los ojos unos segundos disfrutando de aquella deliciosa sensación, era la primera vez que disfrutaba tanto, que se sentia realmente completo con otra persona.
–Cuando estes listo, cariño. – Tenía unas inmensas ganas de moverse, aquello era le paraiso, pero no queria dañar mas a Kamimatsu.
–D-despacio, hazlo despacio… – fue el jadeo ahogado que soltó el de blanco y ni lento ni perezoso Akumatsu acató la orden.
Primero comenzó con un vaiven suave, lo sacaba solo lo suficiente para despues volver a introducirse despacio en el interior del otro; se mantuvo asi por varios minutos simplemente disfrutando de la sensación de hacer suyo al de blanco y de escuchar los eroticos gemidos y jadeos que éste soltaba. Pronto aceleró el ritmo al ver que a Kamimatsu ya no parecia incomodarle la intromisión, las estocadas comenzaron a tomar fuerza y velocidad mientras la habitación se llenaba de gemidos, jadeos y leves gruñidos de placer.
–¡Mhng! ¡Ahh! ¡Aku… Más! ¡Más! – musica para sus oidos, pensó el de negro mientras volteaba a Kamimatsu sin salir de él. – ¿Q-que…?
–Quiero verte – Gruñó mientras mordía uno de los hombros de Kami haciendo que soltara un gemido mas fuerte.– Quiero ver tu rostro cuando llegues al orgasmo.
–¡No, A-Aku! ¡Ah! – Pero no pudo decir mas al sentir como Akumatsu tomaba su erección y comenzaba a frotarla al ritmo de las embestidas.
Sus pieles chocando con fuerza y el sonido de sus voces rotas por tanto placer era lo unico que se oia por toda la habitación. No pasó mucho tiempo para que Kamimatsu terminara en la mano de Akumatsu, el de negro lo miró atentamente sin perderse ningun detalle guardando todo en lo mas profundo de su memoria, con unas cuantas estocadas mas, y besando intensamente a Kamimatsu, terminó en lo mas profundo del interior del otro. Akumatsu cayó agotado sobre el de blanco mientras que éste lo rodeaba con sus brazos, ambos estaban cansados.
–¿Otra vez? – Kamimatsu lo miró algo asustado, no es que no quisiera es solo que dudaba poder aguantar otra ronda y menos si queria poder caminar mañana.
–Tal vez para la otra – lo beso con cariño, Akumatsu correspondió rapidamente y no dijo mas.
Se acomodaron mejor sobre el colchon dispuestos a dormir. Kamimatsu cayó rendido casi al instante con una enorme sonrisa en los labios, Akumatsu por su parte lo miraba dormir fascinado, admiraba al de blanco como si fuera la pieza de arte mas hermosa de un museo. Cuando se cercioró que Kamimatsu se encontraba profundamente dormido se levantó con cuidado de la cama y comenzó a vestirse sin dejar de mirar al de blanco. Su pecho se oprimía dolorosamente de solo pensar en lo que estaba a punto de hacer pero sabía que era lo mejor para ambos, sobre todo para Kamimatsu.
Solo espero que algún día de estos puedas perdonarme…
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3!
