OH the Feels ;w; aqui uno de los caps que mas me dolió TnT pero era necesario, desde un principio supe que esto tenia que acabar así por lo que por favor no me maten ;w;
Gracias por haber leido y comentado la historia, no saben lo feliz que me hacen :3
Disfruten el cap :D
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Sábado
I
Suave y comodo. Definitivamente esas eran las palabras que podian definir como se sentía en esos momentos, ademas del ligero, pero no por ello molesto, dolor de cadera que sufria cuando trataba de cambiar de posicion en la cama. Palpó con una mano el espacio en donde se suponia debia estar acostado Akumatsu a su lado pero al no sentir nada levanto la cara de improvisto con un gesto extrañado en el adormilado rostro; aun era demaciado temprano, tal vez las siete u ocho de la mañana, como para que el de negro estuviera ya levantado. Desayuno pensó con una sonrisa tratando de encontrar una explicacion a la repentina desaparicion de Aku.
Con cuidado se levantó de la cama y se puso uno de sus pijamas, no se había dado cuenta de que había dormido desnudo. Cuando dio los primeros pasos sintió el semen de Akumatsu resbalarle por las piernas y lejos de incomodarle mas bien hizo que se sonrojara hasta las orejas rememorando todo lo que habia pasado ayer. Con una enorme sonrisa y boba sonrisa de enamorado en el rostro salió a la cocina en busca de su… ¿Pareja? No se había puesto a pensar en lo que Akumatsu y él tenian pero tampoco es como si le diera muchas vueltas, es decir, vivian juntos, cuidaban a sus hermanitos, se habian besado y habian hecho el amor, ademas de que siempre que podian pasaban el mayor tiempo posible al lado del otro ¿Eso era lo que hacian las parejas, no? Pero por sobre todas las cosas se amaban, estaba seguro que se amaban. Akumatsu lo amaba tanto como él amaba al de negro y que nadie se atreviera a decirle lo contrario.
Tan sumido estaba en sus pensamientos que no había notado que el departamento se encontraba completamente vacio, solo cuando notó una solitaria hoja de papel sobre la mesa del comedor fue que cayó en cuenta de su situación. Se acercó con cuidado como si la hoja fuera a saltarle encima y atacarlo en cualquier momento; al desdoblar el papel pudo reconocer al instante la letra de Akumatsu, nadie –aparte de Jyushimatsu– olvidaba casi siempre ponerle acento a las palabras. Sus ojos pasaban a una velocidad inusualmente rapida por cada linea escrita en el papel mientras sentia como sus mejillas comenzaban a mojarse con sus lagrimas.
Kami:
¡Buenos dias, solecito! La verdad Kami que soy malisimo con las despedidas sobre todo si son despedidas despues de tener sexo, no te lo tomes personal, suelo hacerlo con todas y cada una de las zorras con las que me acuesto de vez en cuando. Fue divertido Kami, no tienes idea de cuanto me divertí contigo y con los enanos, sobre todo con Jyushimatsu. Me costaste mas trabajo del que pensé pero al final terminaste cayendo ¿Y como no hacerlo? Soy irresistible, lo sé.
Pero todo lo bueno siempre tiene un final y este jueguito la verdad ya me estaba aburriendo, de hecho pensaba irme desde ayer ante la posibilidad de que me hubieras rechazado cuando monté todo ese circo en la habitación, por suerte para ambos nos pudimos llevar un divertido recuerdo de nuestra ultima noche juntos ¿No crees? Al menos yo si me divertí.
No quiero que me busques, Kami, por dios no lo hagas, se lo que estas pensando ¿De verdad creiste que me quedaria a tu lado para seguir fingiendo vivir una feliz vida de recien casados? ¿Hasta que la muerte nos separe y toda esa sarta de estupideces sobre el amor verdadero? No me hagas reir. Hay muchas mujeres hermosas haya afuera que estan esperando por mi y puedo dejarte tranquilo puesto que por suerte contigo no debo preocuparme por un futuro embarazo ¿Genial, no crees?
Creo que es todo lo que tenia que decirte, al menos era lo unico que queria que supieras. Tomalo como una lección de vida, Kami ¡Mira que hasta un favor te termine haciendo! Para la proxima lo pensaras dos veces antes de meter a desconocidos a tu casa y a tu cama. No te amo, no te ame y nunca voy a amarte, simplemente aproveche la situación –se me da de maravillas– y tomé lo que pude tomar. Hasta nunca, Kami. Ahí me saludas a los niños cuando regresen de su pijamada.
Las piernas le temblaban y de un segundo a otro no pudieron seguir soportando el peso de su cuerpo, sentia como si de improvisto un enorme bloque de cemento –mas bien un enorme balde de agua fria– le hubiera caido sobre el cuerpo. Inconsientemente se llevo una mano a su pecho, sintiendo los latidos desacompasados de su corazón, agarrando esa parte fuertemente tratando de aliviar un poco el insesante dolor que estaba sintiendo en esos momentos ¿Cómo pudo hacerle eso? ¿Cómo pudo…? Todo lo que habian compartido, todos los momentos, todo habia sido una mentira.
Todo habia sido una mentira…
Una maldita mentira…
Una horrible y asquerosa mentira…
Todo lo que habia vivido con Akumatsu habia sido una mentira…
¡Mentira, mentira, mentira, mentira! ¡Todo mentira!
Tomó la hoja de papel entre sus manos y en un arranque de ira que ni él mismo sabia que tenia comenzó a romperla en miles de pedazos, asi como su corazón se encontraba en esos momentos. Recostó la cabeza en el piso y mientras se hacia un pequeño ovillo en el suelo de su comedor lloró con todas sus fuerzas, lloró tratando de consolarse y descargar inutilmente todo lo que tenia dentro de su ser, lloró como nunca antes habia llorado y por unos instantes sintió que podía llegar a quedarse seco de tanto llorar.
II
Akumatsu se quedó plantado en la entrada de la casa del señor Matsuno, los niños se habian quedado ahí a pasar la noche y debia hablar con ellos, sobre todo con Karamatsu, antes de desaparecer de sus vidas, se lo merecian y ademas le habia tomado un especial cariño a cada uno de ellos, mas que verlos como unos hermanos menores los veia como sus hijos. Ni bien la puerta se abrio Jyushimatsu salió corriendo y se avalanzó sobre el en un apretado abrazo, Choromatsu y Karamatsu salieron después.
–¡Akumatsu vino por nosotros! – Canturreaba el pequeño de amarillo de manera alegre –¡Hoy iremos al parque! ¡Y a comer helado! ¡Y a jugar Beisbol!
–Hoy no enano– le acarició la cabeza con cariño y por unos instantes sintio como su voz se quiso quebrar. – Tengo que hablar con Karamatsu ¿Podrian ir adelantandose?
Miró detenidamente a Choromatsu quien por suerte captó a la primera la indirecta, tomó del brazo a Jyushimatsu quien aun queria ir por su helado y comenzó a caminar hacia el departamento. Los ojos azules de Karamatsu lo miraban detenidamente con una expresión de sorpresa pintada en ellos.
–¿Estoy en problemas?– comenzó despacio, las cosas con Kamimatsu aun no se habian resuelto del todo.
–No, claro que no. – le sonrió lo mejor que pudo. – Karamatsu quiero que me hagas un pequeño favor.
–Claro, el que sea– sonrió tambien mas relajado. Akumatsu se acercó al pequeño y lo envolvió en un gran abrazo– ¿Akumatsu?
–Cuida a tus hermanos– apoyó la frente en uno de los hombros del menor – Prometeme que, pase lo que pase, siempre cuidaras de tu familia Karamatsu…
–No entiendo– ¿Qué intentaba decirle el mayor? Se estaba… ¿Se estaba despidiendo? – ¿Vas a irte?
–Tengo que hacerlo– se separó de él para mirarlo a los ojos, de entre todos los hermanos, Karamatsu era quien mas se parecía a Kamimatsu, tenia los mismo ojos transparentes, podias ver sin problemas su alma inocente a traves de ellos.
–¿Por qué? ¿Ya no quieres estar con nosotros? ¿Hicimos algo que te molestara? – Joder, pensó el de negro, aquello iba a ser mas dificil de lo que se imaginó. – ¿Te peleaste con Kami?
–No.– Claro y conciso – Si de mi dependiera jamas me separaria de ustedes, es solo que, a veces para proteger a los que amamos uno debe realizar ciertos sacrificios ¿Lo entiendes, verdad?
Karamatsu asintió un par de veces aunque no entendiera en realidad. Akumatsu besó su frente antes de voltearse y comenzar a alejarse.
–¡¿a dónde iras?! – Trató de gritar con todas sus fuerzas.
–A casa.– fue lo último que escucho de el de negro antes de que desaparecieraal doblar en una de las esquinas.
III
Su antiguo departamento se veia exactamente igual a como lo habia dejado una semana atrás, la puerta seguia tirada en el suelo, las cosas revueltas y el polvo, suciedad y todo eso, ya comenzaban a instalarse en sus muebles, o en lo que quedaba de ellos. Echo una rapida ojeada al interior de las habitaciones y antes de que pudiera respirar tranquilo al saberse solo una horrible y conocida voz lo saludó a su espalda.
–Bienvenido Akumatsu– La imponente figura de Tougo solo resaltaba mas debido a la parcial oscuridad en la que se encontraba sumido el departamento. – Terminemos con esto que tengo otros negocios mas importantes que atender.
Con un solo chasquido de dedos uno de los mastodontes que el mayor tenia como guardaespaldas entró por la puerta cargando a Osomatsu como si fuera un costal de papas mientras su hermano trataba de safarse de manera frenetica. Akumatsu tuvó el impulso de ir y partirle la nariz a aquel bastardo pero la penetrante mirada de Tougo lo mantenia en su sitio. Sabia que venian armados, Tougo no era nada estupido y jamás iba a una pelea, aun y cuando tenia ventaja, sin un as bajo la manga. El de negro metió sus manos el los bolsillos traseros de su pantalon tratando de que el gesto se viera lo mas casual posible, con la llema de los dedos palpó la navaja que traia consigo. Si era lo suficientemente rapido podia ir y cortarle el cuello al mayor antes de que el mastodonte ese pudiera reaccionar.
–Te prometí que te dejaria despedirte de tu adorado hermanito y aquí esta – el mastodonte aquel bajo a su hermano mientras lo sujetaba fuertemente de ambos brazos impidiendole moverse de su lugar. – Te dare un minuto si gustas
–Deja de burlarte de mi, bastardo mal parido– masculló entre dientes apretando fuertemente la navaja, si tan solo estuviera mas cerca.
–¿Esas van a ser tus ultimas palabras?– Tougo se acercó a él con gesto amenazante.
–No. – Y de un salto se impulso hacia delante acortando la poca distancia que lo separaba de Tougo sacando con asombrosa maestria el arma blanca de su bolsillo. – ¡Serian: Vete al infierno, hijo de puta!
De un rapido movimiento de manos soltó un corte limpio sobre el cuello del mayor, Tougo se alejó rapidamente apretando con desesperación el corte echo en su garganta del cual ya comenzaba a manar una buena cantidad de sangre. El guardaespalda que tenia sometido a Osomatsu se descuido unos segundos al tratar de ir a ayudar a su Jefe, oportunidad que el de rojo aprovecho para darle una poderosa patada a sus partes intimas haciendo que el enorme mastodonte cayera al suelo retorciendose de dolor pero el menor no termino ahí, tomó impulso de nuevo y le propino una ultima patada en todo el rostro hundiendole el tabique de la nariz y dejandolo completamente inconsiente.
–¡Tenemos que salir de aquí! – Akumatsu lo tomó del brazo mientras corria hacia la ventana.
–Pero hay mas hombres resguardando la puerta
–¡¿Por qué crees que estoy saliendo por la ventana, ah?! – Akumatsu estaba desesperado, por suerte habia llamado a la policia antes de entrar al departamento pero no estaba seguro de cuanto tiempo le tomaria a esos inutiles llegar.
Abrió con violencia la pequeña ventana de la sala que conectaba con las escaleras de emergencia, estaba a nada de sacar a Osomatsu por ahí cuando escucho perfectamente el sonido del seguro de un arma activarse. De soslayo pudo ver como un enorme revolver apuntaba directamente a la cabeza de su pequeño hermano; la mirada de Tougo era de muerte pero al parecer el corte que le habia echo el de negro no había sido suficiente como para alcanzar la yugular. Empujó a Osomatsu con todas sus fuerzas haciendo que el de rojo cayera al suelo en un ruido seco que fue opacado por el estruendo del arma siendo disparada en su dirección.
No era la primera vez que le disparaban, de hecho podía describir perfectamente el dolor, malestar y ardor que uno sentía al tener una bala incrustada en la carne, lo que si no podía describir era esa horrible sensación que uno tenía al saber que iba a morir; la bala habia entrado por su espalda perforandole uno de sus pulmones, podia sentir como la sangre comenzaba a llenar su pulmon mientras éste colapsaba de apoco junto con su cuerpo que en esos momentos estaba desangrandose en el suelo al lado del de Osomatsu. Afuera podía escuchar el sonido inconfundible de las patrullas de policia rodear el edificio y por primera vez respiró aliviado.
–¡Arriba las manos y suelte el arma! – uno de los agentes habia entrado junto con su equipo y acorraló a Tougo obligandolo a soltar el revolver. – llamen a una ambulancia.
–¡Akumatsu! – Osomatsu se quedó a su lado mientras trataba de mantenerlo despierto – ¡No cierres lo ojos idiota!
–Perdoname Osomatsu – Escupió un poco de sangre antes de poder seguir. – Perdoname por todo, por no poder ser un buen hermano mayor para ti…
–¡No digas estupideces! – las lagrimas del menor caian sin parar en el rostro de Akumatsu – ¡Eres el mejor hermano mayor del maldito mundo! ¡Siempre lo seras! No mueras…
–Osomatsu… yo siempre estaré cuidandote… este donde este– el menor negaba freneticamente mientras gritaba pidiendo por la ambulancia.
–¡Akumatsu! – esa voz… – ¡AKUMATSU!
–¿Kami…? – nada mejor que morir viendo por ultima vez aquellos hermosos ojos que lo enamoraron completamente ¿Verdad? – Kami…
Osomatsu se levantó del suelo en cuanto vio al de blanco entrar al departamento, decidió que lo mas sensato era dejarlo un rato a solas, al parecer con solo ver los ojos rojos e hinchados del de blanco no había que ser muy listo para saber que ellos tenian mucho de que hablar. Osomatsu salió al pasillo a tratar de apurar a esos inutiles para que trajeran a la ambulancia lo mas rapido posible, pero en el fondo sabia lo que iba a pasar.
–Hola… – volvió a toser sangre, Kamimatsu colocó la cabeza del de negro en su regazo aguantando inutilmente las lagrimas que ya mojaban sus mejillas, al parecer aun le quedaban muchas mas por dar. – ¿Cómo me encontraste?
–Karamatsu.– fue la respuesta que salio en forma de sollozo – ¿Por qué…?
–Kami, perdoname, sobre todo tu… – no pudo evitarlo, él tambien comenzo a llorar.– Perdoname por todo, por haber sido un idiota contigo, por haber sido tan cobarde de no poder decirte todo lo que guardo en mi interior, todas esas cosas que nunca pude decirte cuando tuve la oportunidad…
–Shh Aku, no es necesario… – Lloraba tanto que sus lagrimas se confundian con las de Akumatsu cuando caian en las mejillas del de negro.
–No llores cielo… quiero que me prometas algo… – las fuerzas comenzaban a fallarle. – Sonrie Kami, quiero ver tu hermosa sonrisa de nuevo. Kami quiero que sepas que nunca voy a olvidarte, se que sufriste demaciado conmigo sobre todo con aquella carta pero no era mas que una vil mentira, tu eres todo cuanto amo… Y por eso mismo quiero que me olvides, olvidame y sigue adelante, tienes tanto por lo que vivir, enamorate de nuevo de una persona que te merezca de verdad, no hay nada que mas desee en este mundo que verte feliz… – el murmullo de su voz desaparecio entre las cuatro paredes.
–¡Aku…! – la pausada respiración del de negro se había detenido asi como el corazón de Kamimatsu. – ¡AKUMATSU!
Fue el desgarrador grito que resonó por todo el edificio. La ambulancia hizo acto de aparición.
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