Penultimo capitulo! el ultimo es el epilogo :D A todas las personas que leen mi Fic y que seguramente me mataran por esto por favor quiero pedirles que entiendan que esto era necesario para la historia, este es el final que imagine y no puedo cambiarlo, lo juro! D: no me maten yo los quiero mucho :S
Gracias por leer y comentar :'3
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Domingo
I
Odiaba los cementerios. De todos los lugares horribles, asquerosos o tenebrosos de todo el mundo, de todos y cada uno de ellos lo que mas odiaba era los cementerios. Lugubres, silenciosos y… muertos, llenos de muerte, el lugar donde despides a tus seres queridos para no volver a verlos nunca, jamás. La ultima vez que había visitado uno fue cuando enterraron al señor Dekapan, lo recordaba perfectamente, Karamatsu y Choromatsu lloraban a lagrima viva pues para ellos el señor Dekapan había sido como un padre amoroso, Jyushimatsu en ese entonces era muy pequeño para entender el porque de tanta tristeza.
Ese dia Kamimatsu se había prometido no llorar, no frente a los pequeños pues él era el mayor y debía mantenerse firme para cuidar de ellos, él seria su protector, su hermano mayor y de ser necesario el padre que a todos les hacia falta. Pero ahora ya nada de eso importaba. Podía sentir las llorosas miradas de sus hermanos sobre él mientras se negaba a separarse de la tumba de Akumatsu. La ambulancia habia llegado demaciado tarde, los paramedicos hicieron hasta lo imposible por tratar de parar la hemorragia interna del de negro pero su pulmon izquierdo estaba tan colapsado que la sangre incluso había ahogado el derecho. No se pudo hacer nada, Akumatsu habia muerto antes de llegar al hospital.
Cuando su cerebro pudo procesar la información de lo que sucedia ya era demaciado tarde. Estaba fuera de sí, se negaba a que lo separaran del cadaver de Akumatsu mientras lloraba y gritaba hasta desgarrarse la garganta, los enfermeros tuvieron que cedarlo para que pudiera tranquilizarse y asi llevarse a Akumatsu. Lo peor de todo fue tener que darle la noticia al hermano de Akumatsu, aun podia recordar la expresión muerta en los ojos de Osomatsu cuando se lo habia dicho pero a diferencia de él el de rojo se mantuvo firme y estoico, fuerte. Debia serlo, se acababa de quedar solo y esta vez para siempre.
Los que peor se tomaron la noticia definitivamente habian sido sus pequeños; Karamatsu cayó al suelo, temblando y llorando, pero sin decir una sola palabra, Choromatsu simplemente entró en negación, repetia una y otra vez que aquello no era posible, todo era una broma de muy mal gusto echa por Akumatsu y que en cualquier momento el de negro apareceria para burlarse de ellos pero al ver la mirada de Kamimatsu supo que nada de eso iba a pasar y fue entonces cuando empezó a llorar, las lagrimas bajaban silenciosas por sus mejillas mientras se mordia el puño fuertemente para evitar que los sollozos escaparan de su boca. Jyushimatsu, su pequeño angelito, fue el que mas sintió la noticia, lloró hasta caer dormido.
–Hermano.– Karamatsu le tocó uno de sus hombros sacandolo de sus recuerdos, ya se estaba haciendo tarde y no podian permanecer por mas tiempo en el cementerio. – Ya debemos irnos.
–Tienes razón, ya es tarde. – el tono sin vida que habia adquirido desde ayer asustaba a los pequeños, su hermano parecía haber muerto en vida.
Karamatsu se mordió el labio con fuerza intentando reprimir los sollozos que amenazaban por salir de su boca, se lo habia prometido a Akumatsu, debia ser fuerte para cuidar de su familia, Kamimatsu parecia un cadaver, el brillo en sus ojos se habia apagado y apenas y comia lo suficiente. Choromatsu y Jyushimatsu aun eran pequeños, al menos Jyushimatsu lo era, como para entender el sentimiento de perdida que estaba experimentando su hermano mayor, y si bien la muerte de Akumatsu les habia afectado a los tres ese dolor no se podía comparar al que su hermano mayor debia estar sintiendo en esos momentos; el sentimiento de perder para siempre al ser amado era algo que no se le deseaba ni al peor de los enemigo.
–No te culpes por nada.– Sintió la mano de Kamimatsu acariciarle la cabeza con ternura cuando llegaron por fin a su departamento despues de una larga caminata en silencio.
–Pero su hubiera hablado a tiempo… – Comenzó con la voz quebrada, en la intimidad de su casa podia darse el lujo de quebrarse frente a sus hermanos – Si te hubiera dicho lo que paso… tal vez aun estaria aquí.
–No, Karamatsu, tu no tienes la culpa de nada.– Lo estrechó entre sus brazos como cuando era mas pequeño. – La culpa es mia por no haberlo visto venir.
–Lo extraño.– Habló Choromatsu por primera vez desde que salieron del cementerio despues de visitar la tumba de Akumatsu, el pequeño tenía los ojos completamente rojos por el anterior llanto. – Lo extraño mucho…
–¡Hermano mayor Akumatsu! – Se soltó a llorar Jyushimatsu de nuevo mientras se abrazaba a Kamimatsu y Karamatsu, un llanto tan desgarrador e inocente como solo el de un niño pequeño puede ser. – ¡Quiero que vuelva! ¡Regresenlo! ¡Quiero que volvamos a jugar Beisbol! ¡Quiero volver a probar su comida! ¡Quiero que me alborote el cabello! ¡Quiero que vuelva a ir por nosotros a la escuela! ¡QUIERO QUE VUELVA CON NOSOTROS!
–Tranquilo Jyushi. – nadie pudo evitarlo, a este punto los cuatro estaban llorando mientras se abrazaban, eran una familia despues de todo, debian permanecer unidos. – Vamos a salir adelante, es lo que hacen las familias.
Los tres pequeños asintieron quedamente pero todos sabian que esa perdida no iban a poder olvidarla tan facilmente.
Lunes
II
Osomatsu lo miraba fijamente recargado en el portón de entrada de la secundaria; esa mañana Kamimatsu había dejado a Choromatsu y Jyushimatsu en la escuela mientras regresaba a buscar trabajo, Karamatsu le habia dicho que no era necesario que lo acompañara a él tambien por lo que el de blanco lo dejo ir solo. Y ahora ahí estaba, en una esquina antes de llegar a la secundaria, mirando a Osomatsu con una mezcla de ilusión, confusión, tristeza y cariño que no le cabia en el pecho. Osomatsu se acercó a él antes de que pudiera seguir avanzando y en un abrir y cerrar de ojos lo envolvió en un abrazo mientras recargaba su barbilla en su hombro derecho.
–¿Ocurrió algo? – despues de todo lo que había pasado, y de enterarse que Osomatsu era el hermano de Akumatsu, todo le habia comenzado a preocupar mas que antes. –¿Osomatsu?
–Gracias Karamatsu– comenzó el de rojo con el rostro aun escondido en su hombro– Gracias por todo…
–N-no te entiendo… – Tenía miedo, mucho miedo de lo que Osomatsu pudiera decirle y ese miedo incrementó al sentir como su hombro comenzaba a humedecerse. ¿Lagrimas? Pensó.
–Gracias por haber estado conmigo todo este tiempo, por soportarme y sobre todo por no haber tenido miedo de acercarte a mi ¡Mira nada mas! me has vuelto todo un lloron – lo miró por fin, sonreia a pesar de que de sus ojos seguian saliendo lagrimas. – Te debo tanto Karamatsu…
–Osomatsu.– el de azul tambien habia comenzado a llorar, aun estaba demaciado sensible por todo.
–Te quiero pedir perdón, perdón por no poder cumplir la promesa que te hice el primer día que comimos juntos… por no saber hacerte feliz, por no poder hacerte feliz.– Karamatsu se agarró con fuerza de la sudadera roja del mayor mientras negaba fuertemente, ya tenia una idea de lo que Osomatsu queria decirle… – Esto es un adios…
Sujetó las muñecas del menor con algo de fuerza obligandolo a soltarlo, ambos seguian llorando y en el fondo sabian que no querian separarse.
–Adios Karamatsu. – el mayor se inclinó y lo besó, tal vez por ultima vez. –Adios y que seas muy feliz…
Osomatsu se dio la vuelta y comenzó a correr alejandose cada vez mas del menor, Karamatsu se quedó ahí sin poder hacer nada, quería ir tras Osomatsu, correr y lanzarse a sus brazos, gritarle con todas sus fuerzas que lo único que necesitaba para ser feliz era tenerlo a su lado pero en vez de eso solo pudo caer al suelo ocultando su rostro entre sus manos mientras lloraba descontroladamente; Osomatsu corrió tanto como sus piernas pudieron soportarlo, corrió hasta caer al suelo muerto de cansancio pero en su mente solo podia seguir repitiendo "Es lo mejor" "Es lo mejor". Karamatsu no merecía estar al lado de alguien que no podía ofrecerle nada y que solo sería una carga mas para su familia, lo único que podia hacer era rogar muy fuerte para que en un futuro sus caminos pudieran volver a cruzarse.
Se habia quedado solo; el día que Tougo había ido a secuestrarlo Atsushi estaba con él, estaban hablando sobre el auto que habia tomado sin permiso para su salida con Karamasu. El castaño se dio cuenta del peligro al instante pero ya era demaciado tarde, uno de los hombres de Tougo le habia metido una bala entre ceja y ceja, todo ocurrió tan rapido que Osomatsu no tuvo tiempo de reaccionar. Después de la muerte de su hermano se le entregó una correspondencia de que la señora Matsuyo se habia ido de la ciudad con Ichimatsu y Todomatsu asustada de que pudiera pasarle algo a los pequeños; Osomatsu no la culpaba, por el contrario estaba completamente de acuerdo con su decisión.
Y ahora se encontraba ahí, frente a la tumba de Akumatsu, mirando lo que quedaba de la persona que siempre lo cuido. Tenia miedo, mucho miedo, pero debia ser fuerte. Su hermano ya no estaba para levartalo cuando se cayera pero eso no significaba que iba a quedarse tirado en el suelo. Iba a mostrarle al mundo de lo que estaba hecho, iba a sobrevivir justo como le había enseñado Akumatsu, nada ni nadie iba a poder volver a hacerlo caer. Puede que Akumatsu ya no estuviera fisicamente con él pero eso no significaba que no siguiera a su lado, extrañabano tener su apoyo, con su alma, pero esta era la opotunidad de mostrarle a su hermano que él podía hacerlo solo.
–Mira bien, ahí donde quiera que estes, como saldre adelante. – miró la fria tumba como si pudiera ver a su hermano ahí. – Te prometo que cuando muera ire a seguir jodiendote como antaño.
Suerte, mocoso. Estoy orgulloso de ti, Osomatsu. Fue el murmulló del viento revolviendole con cariño los cabellos. No es un adios, es un hasta luego…
Era la ultima vez, se juró a si mismo antes de abandonar el cementerio, que no apreciaba lo que tenía, era la ultima vez, gritó a los cuatro vientos, que perdía lo que mas amaba.
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Cualquier comentario, critica, sugerencia, amenaza de muerte, tomatazos, insultos, etc. los recibiré con amor :3
Y con esto termina la cuenta regresiva :D
1!
Nos vemos en el epilogo :3
