Y ahora si finito! :D creo que me gano el sentimiento y termine haciendo un final un tanto mas meloso de lo esperado pero me gusto :3 no me arrepiento XD gracias a todas las personas que leeyeron y comentaron, realmente me motivaron a continuar y terminar la historia :)
Yunisu Motakano: Noooo D: no mueras! Espero te guste el epilogo :3 te prometo que todos tienen su final feliz :D
Amaikurai: Muchas gracias por leer y comentar la historia :'3 de verdad me siento alagada de que te haya gustado :D perdon por toda la angustia de la historia DX de verdad que no fue mi intencion hacerles pasar por todo pero realmente considero que era necesario :3 despues de todo siempre considere que este Fic era especial por tratar sobre todo de una pareja no tan comun :3 espero poder continuar con otras historia sobre esta pareja tan bonita pero lo mas probable es que sean One-shots :S
Bel: Lo siento! Lo siento! Lo siento! Ya dije que lo siento? DX no pienses que soy mala :S a mi tampoco me gusta hacer sufrir a mis ninis :P y siii! Acertaste en una, era un poco obvio que Oso y Kara iban a terminar reencontrandose, no podia dejar asi a mi OTP *W* no llores TwT
Luzhikan: D: perdon! No era mi intencion DX creo que hasta ahora a sido la historia con mas angustia y drama que he escrito, me alegra que te haya gustado :3 y tambien me alegra no ser la unica que piensa en que el AkuKami es la pareja mas tragica de todas uwu es que son tan opuestos, es una pareja que tiene mucho para dar pero casi nadie se anima a escribir :'(
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Epilogo
Quince años después…
Tap, tap, tap, tap
El incesante sonido de las teclas de la computadora resonaba con un potente eco en la vacía habitación. Por el enorme ventanal de vidrio se podía apreciar los últimos rastros de luz solar antes de que todo quedara sumido en la oscuridad de la noche iluminada únicamente por la luz artificial de las farolas; tap, tap, tap, tap, el repiqueteo sonaba constante y tomaba velocidad a medida que avanzaba. Karamatsu era el único ser viviente que se encontraba en esa oficina aún y cuando su turno realmente había acabado hace aproximadamente dos horas. Tic-tac, tic-tac, el reloj sonaba mezclándose con el sonido de las teclas creando una pequeña orquesta para un solo espectador.
No tenia prisa por regresar a su solitario departamento; habían pasado muchas cosas en los últimos años. Su hermano Kamimatsu había muerto, consecuencia de una mala alimentación y trabajo excesivo hace cinco años, sus hermanos y él acordaron enterrarlo al lado de Akumatsu, al menos eso era lo que Kamimatsu hubiera deseado. Choromatsu, después del entierro, se había ido a trabajar en una empresa extranjera de espectáculos, se había conseguido una novia y vivía con ella en el extranjero, de vez en cuando llamaba para saber como estaban las cosas en casa. Jyushimatsu era el que sorprendió a todos, consiguió una beca en preparatoria para jugar Beisbol y ahora era parte de uno de los mejores equipos de Japón, se había casado con Homura, una linda chica, sencilla y amable, y ahora estaban en la espera de su primer bebé.
Y él… bueno, seguía respirando y eso ya era un gran logro de su parte. La secundaria fue realmente pesada, desde que Osomatsu se fue los demás no desaprovecharon la oportunidad de hacerle la estancia en la escuela un verdadero infierno, pero el de azul jamás dijo nada, aguanto pacientemente todos los malos tratos durante tres años consecutivos. Con la ayuda del señor Matsuno pudo terminar la preparatoria y la universidad, encontrar un trabajo relativamente bien pagado y ayudar a Kamimatsu con los gastos. Cuando el de blanco murió y sus hermanos pequeños se fueron para independizarse, Karamatsu fue el único que se quedo en aquel departamento.
Jamás lo sintió tan grande y vacío, nunca tenia prisa por llegar pues sabia que nadie lo estaba esperando y es por ello que a veces hacia horas de mas en el trabajo, muchas veces surco por su mente la idea de irse también pero así como llegaba la desechaba sin razón aparente, algo le impedía irse de aquel lugar y lo peor es que no sabia que era. Las personas mas allegadas a él decían incluso que ya estaba perdiendo peso, que debía cuidar su salud mejor o podía sucederle lo mismo que a Kamimatsu. Muchos siempre le mencionaban que la muerte de su hermano había sido una lastima, era alguien muy joven que aun que tenia mucho por lo que vivir pero sus hermanos y él sabían que lo de Kamimatsu era algo que sucedería tarde o temprano, su hermano había muerto el día en el que Akumatsu lo había hecho y los tres podían asegurar que su hermano mayor al fin, después de todo lo que paso, se encontraba en paz.
–Es muy tarde para continuar trabajando ¿No crees? – Karamatsu se sobresalto al escuchar una divertida voz a sus espaldas.
–No es asunto tuyo– miró al hombre por el rabillo del ojo, no podía verle bien el rostro pero pudo identificar, por el traje, que se trataba de una de las unidades de rescate.
Hace dos semanas había ocurrido un incidente en el piso de Recursos Humanos y Finanzas, al parecer un pequeño derrumbe en uno de los pilares de la estructura. Llamaron al instante al cuerpo de rescate de la ciudad y por suerte nadie había resultado herido; su Jefe casi tiene un infarto cuando le dieron el informe de que el edificio entero tenia una infraestructura demasiado débil y que incidentes como ese podrían volver a suscitarse. Fue por ello que todas las noches uno o dos rescatistas se pasaban rápidamente por el edificio, a pedido de su Jefe, para checar que todo estuviera en orden.
–¡Que carácter! – se burló mientras tomaba asiento a su lado, Karamatsu lo ignoro completamente centrando su atención de nuevo a la computadora. – Una cara tan bonita no debería tener expresiones tan duras.
–Por favor déjeme hacer mi trabajo.– no era la primera vez que un hombre coqueteaba con él pero hasta ahora siempre había rechazado, tanto a hombres como a mujeres, cualquier intento de iniciar una relación. – Si no tiene nada mas que hacer…
–Termine de hacer la ronda hace poco y te vi aquí tan solito, pensé que tal vez te gustaría tener algo de compañía. – había algo en el tono de voz de ese hombre que lo ponía nervioso pero no sabia que era.
–No necesito su compañía.
–Que curioso porque hace mucho tiempo que yo añoro la tuya, Karamatsu.– El de azul paro de escribir mientras volteaba a mirar al otro. – Tiempo sin vernos ¿Verdad?
¿Era posible…? Había pasado mucho, mucho tiempo, pero Karamatsu jamás seria capaz de olvidar al hombre que se robo su corazón, su primer amor; había cambiado, tenia un poco mas de musculo pero no dejaba de tener esa complexión estilizada, no necesitaba estar parado para comprobar que le sacaba varios centímetros de diferencia, tenia pequeñas cicatrices surcándole el, endemoniadamente, atractivo rostro, la misma sonrisa relajada y juguetona de antaño y ese hermoso par de rubíes que brillaron con intensidad cuando se vio reflejado en ellos. Osomatsu, después de casi quince años, ahí estaba. Osomatsu, a quien jamás espero poder volver a ver en lo que le quedaba de vida. Osomatsu quien en esos momentos estaba ahí mirándolo como en sus días de secundaria con esa misma maldita sonrisa que le robaba el sueño noche tras noche.
–Debo dejar de trabajar tanto. – Fue lo único que pudo decir, no podía creer que aquello de verdad estuviera pasando. – La gente tiene razón, ya comienzo a alucinar cosas.
–No soy una alucinación Karamatsu. – el mayor trato de tocarle la mejilla pero Karamatsu se levanto exaltado como si el contacto quemara. – Karamatsu…
–¡No! – negó con fuerza mientras se alejaba cada vez mas del otro, Osomatsu también se levanto y trato de acercarse al menor pero a cada paso que daba el de rojo el de azul retrocedía dos. – ¡No! ¡No! Y ¡No! ¡Mil veces no!
–Karamatsu por favor… – la espalda del menor choco con la pared y de improvisto se vio atrapado entre los brazos del otro, tenerlo de nuevo tan cerca… iba a desmayarse, definitivamente iba a desmayarse.
–¡¿Por favor que?!– no supo en que momento habia comenzado a elevar la voz, era una suerte que nadie mas se encontrara en el piso o no sabria como explicar aquella escena tan vergonzosa. – ¿Cómo te atreves? Te largas quien sabe a donde, sin razón alguna, desapareces por mas de quince años y ahora regresas como si nada hubiera pasado… ¡Hazme el mentado favor! ¡¿Crees que me lanzare a tus brazos mientras lloro como una princesita en apuros?! ¡Largate! ¡Largate y no regreses! ¡Eres un…!
Osomatsu lo tomo de los hombros mientras lo pegaba a la pared para despues tomar posesion de su boca. Karamatsu abrió los ojos con sorpresa. No habia salido con nadie mas, no desde la preparatoria. Intento olvidarse del mayor, de verdad lo habia intentado, pero en ninguna relación habia logrado sentir lo que sintió con Osomatsu y ahora estaba ahí, con su cuerpo apresado entre una pared y el cuerpo del mayor mientras éste devoraba su boca exactamente como aquella vez cuando vieron juntos la lluvia de estrellas. No pudo evitarlo y un sollozo escapó de sus labios mientras una solitaria lagrima bajaba lenta por su mejilla. Osomatsu la limpió con cariño con su pulgar mientras pasaba su brazo derecho por la delgada cintura de Karamatsu.
–Deja que te explique, solo eso te pido.– el tono de angustia hizo que el corazón de Karamatsu temblara en su pecho. – Si despues de esto sigues sin querer saber nada de mi entonces me ire para siempre de tu vida, Karamatsu. Si lo que quieres es no volver a verme entonces, aunque eso me parta el alma, te obedecere sin reparo alguno.
–Tienes cinco minutos. – fue una suerte que la voz no le temblara al decir aquello.
–El ultimo día que nos vimos ¿Recuerdas? – El menor asintió mirando hacia otro lado, habia cosas que no queria volver a recordar y aquella despedida era una de ellas. – Tuve que hacerlo, Karamatsu, me habia quedado solo. La señora Matsuyo se habia ido llevandose consigo a los pequeños con los que vivia en su casa, Tougo habia matado a Atsushi, todo era un caos en mi vida que solo empeoro con la muerte de Aku. Se lo que estas pensando ¿Por qué no me quede contigo? Supe que seria lo primero que me dirias, que viviera contigo y tu familia justo como lo habia echo mi hermano, pero tienes que entender que aquello no era posible por todo lo que tu hermano estaba viviendo en esos momentos, por lo que ustedes estaban pasando como familia, yo solo seria un peso mas en tu vida.
Karamatsu abrió la boca para protestar y el mayor no desaprovecho la oportunidad para besarlo de nuevo, esta vez con mayor intensidad.
–Tuve que hacerlo, Karamatsu, era una manera de mostrarle al mundo y a mi hermano que podia hacer las cosas bien. – suspiro mientras acariciaba la mejilla del menor mirandolo directamente a los ojos despues de separarse de aquel beso. – No hubo día en el cual no pensara en ti, eras mi primer pensamiento al levantarme y el ultimo antes de acostarme ¿Qué estaras haciendo? ¿Estaras bien? ¿Me odiaras? ¿Piensas en mi tanto como yo pienso en ti? Todas esas preguntas siempre rondaban en mi mente pero me daba miedo encontrarles una respuesta. Cuando cumplí los dieciocho años pude enlistarme en el ejercito gracias al señor Matsuno, estuve ahí como por diez años de un lado para el otro pero siempre añorando volver aquí y buscarte. Fue apenas hace dos años que pude desertar y encontrar trabajo en el cuerpo de rescate de la ciudad.
–¿Por qué no me buscaste? – fue el susurró que interrumpio a Osomatsu, el menor se habia aferrado inconsientemente al pecho del mayor, los ojos estaban cristalizados y la expresion de su rostro decia que en cualquier momento se podia romper. – ¿Por qué…?
–No creas que no lo intenté.– pasó su otro brazo a la cintura del menor recargando su frente en la de Karamatsu. – me enteré de la muerte de tu hermano, pero la persona que me habia dado al información dijo que tu y tus hermanos se habian ido del pais. Fue recien con lo del pequeño derrumbe del edificio que pude encontrarte.
–¿Y porque hasta ahora? – trató de soltarse pero las fuerzas le fallaron, extrañaba sentir esos brazos rodeandole.
–Queria que fuera especial. – sonrió como solo Osomatsu podia hacerlo. – Queria que fuera un momento solo para nosotros dos; investigue tus horarios, donde vivias, completamente todo. Esperando la ocasión para poder estar solos tu y yo y poder hablar sin interrupciones.
–¿Me has estado espiando? – no sabia si sentirse asustado, impresionado o alagado.
–Espiar es una palabra muy fea. – hizo una mueca graciosa, Karamatsu tuvo que reprimir el impulso de sonreir. – Yo lo llamo investigacion de campo.
–Te pareces a tu hermano.– soltó sin pensar, ambos se quedaron en silencio.– Lo siento.
–No te disculpes, eso fue hace mucho. – lo estrechó mas fuerte entre sus brazos pero sin exagerar, Karamatsu estaba tan delgado que por un momento tuvo miedo de lastimarlo de verdad. – Ojala pudiera ser como él.
–No te entiendo.– recargó la cabeza en el fuerte pecho del mayor ¿A quien buscaba engañar? Habia perdonado a Osomatsu al segundo de haberlo visto de nuevo.
–Akumatsu era un idiota, muchas personas podrian decir que era la peor escoria del bajo mundo, un asesino frio y despiadado. Pero en el fondo tenia un buen corazón, era un gran hermano y estoy seguro que amó a tu hermano con su alma. – respiró el aroma que desprendia los cabellos del menor, cuanto había extrañado todo aquello. – Akumatsu hubiera sabido salir adelante sin necesidad de abandonar a la persona que mas amaba solo para probarle al mundo que podia valerse por si mismo.
–Dije que te parecias a tu hermano. – lo miró unos segundos antes de pasar los brazos alrededor del cuello del de rojo. – Nunca dije que fueras identico a él. Tu eres tu y asi, con todo y los defectos que puedas tener… con todo y eso yo nunca deje de amarte.
–Dame otra oportunidad, Karamatsu. – se arrodilló ante el menor haciendo que el de azul contuviera la respiración por unos instantes. – Dame la oportunidad de mostrarte que puedo hacerte feliz. Deja que me gane tu perdón.
–No necesitas pedirme nada. – negó mientras tomaba de la mano a Osomatsu haciendo que volviera a ponerse de pie. – No puedo perdonarte porque no hay nada que perdonar.
Osomatsu lo tomó en brazos mientras giraba por toda la oficina, ambos riendo como si aun fueran niños; el camino hacia el departamento del menor fue mas ameno, lleno de risas e historias de todo lo que ambos habian hecho durante esos quince años. Durmieron muy tarde, ambos abrazados sin querer separarse. Por la mañana el primero en despertar fue Karamatsu.
–Buenos dias. – besó despacio la mejilla de Osomatsu, aun seguia sin creer que todo aquello estuviera pasando. – es como un sueño…
–Entonces no quiero despertar.– El de rojo abrió uno de sus ojos para mirarlo. – No quiero volver a separarme de ti.
–Yo tampoco. – volvio a recostarse al lado del mayor disfrutando del calor del cuerpo ajeno, se le habia echo completamente tarde para ir a trabajar pero ya inventaria alguna excusa para faltar aquel dia. – No quiero que terminemos como… no, olvidalo.
–Ellos son ellos. – lo tomó del menton mientras depositaba un suave beso en los labios de Karamatsu. – Nosotros somos nosotros.
–A veces me gusta imaginar que siempre estan pendientes de nosotros. – sonrió levemente. – Que estan observandonos, cuidando de nosotros, en donde sea que esten ahora.
–Si ese fuera el caso. – Osomatsu miro el techo unos instantes para despues alzar la voz un poco hablandole a la nada. – Si yo fuera ustedes buscaria otra cosa que hacer porque en estos momentos, aquí y ahora, voy a hacerle el amor a Karamatsu hasta que no pueda ser capaz ni de levantarse mañana.
–¡Ni se te ocurra! – pero antes de que pudiera levantarse de la cama los brazos de Osomatsu ya lo tenian apresado de nuevo mientras el mayor se dedicaba a besar y morder levemente su cuello. – ¡O-Osomatsu! ¡Basta! ¡Mgh! ¡N-no, ahí n-noooh! ¡Ahh!
–¡Ese es mi hermanito! – reia Akumatsu mirando desde arriba a ambos menores disfrutar su reencuentro. – De tal palo tal astilla ¿No crees amor?
–Definitivamente. – negó Kamimatsu aun sin poder creer lo que estaba pasando, tenia tantas ganas de mover un florero y estrellarlo en la cabeza de Osomatsu pero no pudo hacerlo, estaba feliz de poder volver a ver ese brillo en los ojos de su pequeño Karamatsu. – Sera mejor que los dejemos solos.
–Buena idea, mi angel. – el de negro lo tomó de la cintura juntando sus frentes. – Es mas ¿Qué te parece si tomamos su ejemplo y pasamos un buen momento de esposos?
–Controla esas manos Aku. – Lo beso fugazmente antes de separarse de el otro. – ademas hoy me prometiste que iriamos a ver a Jyushi, me muero por conocer a nuestro pequeño sobrino.
–Tienes razón. – lo tomó de la mano mientras emprendian el rumbo hacia el hogar de la pequeña familia del joven beisbolista. – ademas tenemos todavia la eternidad por delante.
–Si.– Kamimatsu sonrio mirandolo con amor.
Toda una eternidad para amarse…
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Gracias por todo! :D
