Un ruido comenzó a despertarla, como un maullido débil, pero allí estaba. Lucy comienza a abrir los ojos lentamente, algo desorientada, pero cuando está completamente despierta espera que no esté dormida. Porque lo que está viendo parece sacado de un sueño.
—Lucy…Lucy….
Un gato, azul, estaba encima de ella flotando, porque de su espalda sobresalían dos alas blancas, y más encima había dicho su nombre. En este momento, se pregunta desde cuando eso puede ser posible.
Pero estaba despierta, no era un sueño.
— ¡Lucy, despertaste!
Pega un pequeño grito. Y cuando lo hace el gato le cubre la boca con las manos, mientras frunce el ceño.
— ¡Shhh! Sabrá que estoy aquí —Suspira, mientras le sale otro maullido extraño—. No grites, por favor, ¿Quieres?
Ella asiente y él le quita las manos de encima. Ahora no grita, está lo suficientemente sorprendida como para quedarse en shock por unos segundos. Luego reacciona y mueve la cabeza para ambos lados, negando, al mismo tiempo que vuelve a concentrar su vista en el minino.
— ¿Tú…? ¿Eres un gato… verdad? D-Digo… los gatos no vuelan… ¡N-Ni hablan!
El gato se ríe. Pero luego recuerda a lo que vino, así que su cara toma un semblante serio. Mira hacia los lados para asegurarse de que estén solos y de su pequeña mochila verde (que tenía en la espalda) saca un pequeño aparato. Es de un color extraño, redondo, como un celeste oscuro con leves tonos morados y se lo entrega.
—Tienes que prometerme que guardarás esto en un lugar seguro, ¿sí?
—S-Sí, claro, pero… ¿Qué es? ¿Quién eres tú?
— ¡Yo me llamo Happy! –Sonríe levemente, haciéndolo parecer muy tierno—. Es un comunicador mágico, ella quiere estar al pendiente de ti.
— ¿Ella?
—No hay tiempo para seguir hablando, él vendrá… —Suspira—. Por favor, Lucy, no le digas nada de esto a Natsu, ¡ni si quiera que me viste!
El gatito parecía realmente asustado, y con mucha prisa. Ella no sabía que ocurría pero necesitaba respuestas y rápido, no podía seguir normalmente ignorando lo que pasaba a su alrededor.
Primero, se encuentra con un demonio, ahora con un gato con alas y que habla, que de paso le da una especie de comunicador mágico que jamás había visto, incluso con la tecnología de los humanos.
Porque eso es lo que ella era; una humana. Y a los humanos normales no le ocurrían este tipo de cosas, ya no, desde que el incidente ocurrió. Ella recordaba la historia que su padre le solía contar cuando pequeña, sobre la guerra que hubo hace mucho tiempo, la guerra que había hecho desaparecer a todas las criaturas mágicas. Dejando solo a los humanos poblando el planeta. Había ocurrido una discusión que nunca logró entender, ya que a su padre tampoco le gustaba hablar mucho del tema, de alguna forma le incomodaba.
Bueno, parece que los humanos no son los únicos en el planeta por cómo se ve.
—Necesito que me digas que está pasando… p-por favor.
—Prométemelo, Lucy —Él se acaricia las orejas, suspirando—. Te lo contarán todo al debido tiempo, por ahora tú y Natsu tienen que salir de aquí, ¡No querrás otra flecha en tu hombro! —Sonríe un poco—. Aunque veo que eso ya sanó.
¿Cómo sabía todo eso? Era como si los estuvieran vigilando.
Un escalofrío le recorrió.
— ¿C-Cómo sabes mi nombre? Y… Lo de la flecha, ¿Acaso lo viste?
Él solo sonrió más, parecía el gato de Alicia en el país de las maravillas, solo que éste tenía alas.
—Sabemos más de lo que crees… ahora... ¡Prométemelo! ¡Ya viene para acá!
—Está bien, está bien, lo guardaré, ¿Si?
—Eso es genial, ¡Gracias! Recuerda que jamás estuve aquí.
Entonces se fue volando, sin dejar rastro alguno de que estuvo allí con ella, conversando, a excepción de la extraña cosa que le había dado. Lo observa un rato. Su forma extrañamente le parece conocida pero también es como si por primera vez lo tuviera entre las manos, así que comienza a tocar partes al azar. Pero nada ocurre.
Según Happy era un comunicador. Pero aquí la pregunta; ¿Comunicarse con quién? Y, ¿Por qué era tan importante que Natsu no lo supiera?.
No lo sabe. Pero decide hacerle caso al gato y no mostrárselo, así que lo esconde bajo su ropa, entre la superficie del pantalón para asegurarse de que lo tiene allí.
—Hola.
Se sobresalta al oír la voz de Natsu, así que levanta la vista para encontrarse con él chico parado frente a ella, inexpresivamente. Sonríe un poco e intenta disimular su nerviosismo, y es que para ella es tan difícil mentir.
—H-Hola… ¿Dónde estabas?
— ¿Qué tienes en el bolsillo?
Él ya está acercándose cuando intenta decir que no tiene nada, pero si dice eso no le creerá, así que solo retrocede intentando sonreír.
—E-Es privado —Sí, esa mentira resultaría.
Pero no le hace caso, se acerca mucho más hasta acorralarla, y le afirma los brazos pasándolos por arriba de su cabeza con una mano, de forma en que ella no pueda moverlos. Intenta moverse, porque es obvio que había descubierto su mentira, pero él es demasiado fuerte. Además de que las probabilidades de que él no descubra lo que tiene allí son escasas, considerando que es un demonio con poderes que aún no sabe bien cuales son, así que simplemente deja de forcejear.
—Mientes horrible, Luce… —Susurra, y comienza a meter su mano por debajo del pantalón.
— ¡O-Oye! —Se sonroja notablemente.
Siente como toma el objeto y lo saca de allí, pero aún la tiene en esa posición que tanto la incómoda, sin decir que está totalmente roja. Y es que jamás había sentido el contacto de otra persona debajo de su pantalón, menos en esas circunstancias.
Él suspira. Y vuelve a dejarlo allí, pero sin soltar sus manos.
— ¿Así que te dieron un comunicador, eh? Esos malditos… -Susurra.
—S-Se supone que no tenías que saberlo.
—Fingiré no saberlo.
Le da una última mirada y la suelta, dándose la vuelta mientras camina hacia la salida. Pero antes de cualquier cosa Lucy se da cuenta de un pequeño detalle que había pasado por alto, y es que cuando la soltó pudo ver su mano, mano que anteriormente estaba herida y que ahora ya no lo estaba. ¿Qué pasó?
—Espera… —Ella lo toma del brazo, deteniéndolo—. ¿Y tú herida?
Él la mira fijamente, y se le escapa una pequeña sonrisa mostrando sus colmillos, y como ella aun lo tiene sujeto del brazo se avergüenza soltándolo de golpe.
—Supongo que ya no la tengo.
—P-Pero… ¿Entonces si podías curarla?
—No —Suspira, pasándose la mano por el cabello y llevándoselo ligeramente hacia atrás, chocando con sus cuernos—. Me ayudaron, como sea, tenemos que irnos de aquí, ya estuvimos mucho tiempo.
Y sin prestarle más atención sale de la cueva, con Lucy siguiéndolo, en primer lugar no quiere quedarse sola con ellos por ahí y necesita respuestas.
— ¿A-Ahora me lo vas a decir, verdad?
—No sé de qué hablas.
—Antes de ayer…. —Comienza a recordar e intenta elegir las palabras adecuadas—. M-Me dijiste que me necesitabas, por eso me salvaste, y… quiero saber porque me necesitas —. Saca el comunicador que tiene en el pantalón, observándolo—. También quiero saber porque gatos con alas me despiertan en la mañana para darme esto, y necesito saber porque te estoy siguiendo.
—Happy te lo dio, ¿Eh? —Susurra, y sigue caminando.
— ¡N-Natsu!
Como él chico adelante su paso le cuesta seguirlo entre tantas ramas que tiene que atravesar, intentando no tropezarse, porque ahora mismo ambos se están adentrando en el bosque, mucho más adentro que antes. Los arboles a su alrededor son extraños y parecen más peligrosos con una rara sustancia que sale de ellos, de color negro. Pero lo que más le incomoda a ella es que prácticamente no se escucha ningún ruido ahora, ni de animales, y eso la inquieta. Pero intenta ignorarlo y seguir caminando junto a él, que parece que tiene mucha prisa.
—Te necesito porque… —Quita una rama que se atraviesa—. Eres…diferente, por eso te necesitamos.
— ¿Por qué soy diferente? —Pasa por debajo de esa rama, con cuidado—. ¿Q-Quienes me necesitan aparte de ti?
—Yo fui enviado especialmente a buscarte, Luce, y…creo que irás descubriendo en el camino por qué eres tan diferente —Sonríe de medio lado y sigue evadiendo ramas con agilidad, como si siempre lo hubiera hecho.
—E-Está bien… —Dice con algo de tristeza al recordar a su padre; ¿Él sabía algo de esto? O… ¿Seguirá vivo? —. Respóndeme lo otro.
—Ese gato con alas se llama Happy.
—Lo sé.
—Y te entregaron eso porque desconfían de mí, de que yo te lleve hacia ellos.
— ¿P-Por qué desconfían de ti?
Entonces el chico se detiene en seco, sin mirarla, mientras sostiene una rama que estaba apartando con la mano, y con voz neutral le responde.
—Porque soy un demonio, Luce, nadie debería confiar en mí.
Ni si quiera ella confiaba en él.
Pero no podía evitar sentir algo, un sentimiento extraño, como si quisiera comprenderlo y entenderlo de verdad, ser su amiga, pero a la vez otro lado suyo le grita que no debería si quiera acercarse a él.
—Y-Yo confío en ti.
—Eres pésima mintiendo, ya te lo dije.
Natsu sigue caminando, sin esperar otra palabra por parte de ella, pero antes de que desaparezca de su vista le vuelve a decir.
—Y…sobre lo otro, me estás siguiendo porque no tienes otro lugar donde ir.
Eso era cierto.
Decide no hacer más preguntas por un rato y solo seguirlo, mientras un gato azul los escuchaba desde arriba de un árbol con tristeza. Y es que el camino que seguían los guiaba hacia la muerte.
—Lo lamento tanto, Natsu…
