De pronto el frío se comienza a volver algo insoportable en la caminata. Aunque no estén en campo abierto su cuerpo se siente congelado, como si tuviera nieve encima de la piel. Ya se ha restregado las manos incontables veces para obtener algo de calor de ellas, pero parece que sus esfuerzos son en vano.
Suspira, sabiendo que tendrá que acostumbrarse. De todas formas el clima en ese bosque es jodidamente extraño, a veces hace un horrible calor que no puedes soportar que de pronto cambia a un frio que es simplemente inaguantable.
Han pasado dos días.
Llevan caminando dos días desde que ese gato extraño le hablo y no ha vuelto a percibir señales de él, tampoco ha hablado tanto con Natsu, solo algunas cosas triviales. Lo que hacen es caminar hasta que ella se cansa y deciden detenerse a descansar un rato, comen algo, beben, y siguen caminando. Lucy solo quiere llegar a ese lugar del que a veces le habla Natsu, nunca antes había caminado tanto.
Pero ahora se está congelando. Y el chico que tiene al frente no parece notarlo. ¿Acaso él no siente el frío o qué?
—N-Natsu… —Susurra débilmente—. ¿Podemos parar? M-Me estoy congelando.
Él parece no escucharla.
— ¡N-Natsu! Sé que me estas esc...
Choca con una pequeña rama lo que hace que se tropiece levemente y caiga al suelo, afirmándose con ambas manos de un tronco para no alcanzar a golpearse. Desde lejos se oye la malvada risa de cierto demonio, que parece disfrutar de esa casi caída.
— ¿L-Lo encuentras gracioso? —Frunce el ceño—. Genial, mejor ayúdame… ¡M-Me estoy muriendo de frio!
—Que raros son ustedes los humanos… —Murmura el demonio, viéndola de reojo, sin ayudarla—. Yo siento la misma temperatura en todos los lugares.
Ella se logra levantar, pero lo hace temblando. El frio ha incrementado notablemente y su pequeño cuerpo no resiste tanto, además de que la ropa que trae no es para nada abrigada, puede sentir perfectamente el viento sobre su piel, feroz.
—T-Tú sentirás eso… p-pero yo no.
Lucy se vuelve a agachar sin decir nada, apoyando su espalda en el tronco de un gran árbol, haciéndose un pequeño ovillo en cuestión de segundos. Sus piernas tiritan, y sus labios ahora tienen ese color pálido que hace juego con su piel.
Él la queda viendo unos segundos, reconsiderando la situación en que se encuentran, no es la idea que ella muera de frio. La necesita viva, por lo menos por ahora. Antes la ignoraba porque pensaba que estaba exagerando, pero al verla en ese estado solo puede comprobar su teoría de que los humanos son unas criaturas realmente vulnerables.
Y, sin saber por qué, se sentó junto a ella.
—¿Q…
—Shhh, cállate, no hables.
Tenía que hacer algo.
Se sacó la capa negra que siempre tenía puesta y la envolvió a ella en un movimiento ágil, eso debería calentarla algo. Y al parecer descansarían un rato hasta que el clima volviera a la normalidad, aunque no le gustaba la idea tenía que aceptarla, ahora solo le quedaba esperar. Cerró los ojos.
—G-Gracias… —Susurro Lucy, con las mejillas levemente sonrojadas, y eso era bueno porque estaba entrando en calor. Pero no era suficiente. Tirito levemente, abrazando la capa con todas las ganas, mientras sentía que su cuerpo congelado nunca volvería a la normalidad—. ¿C-Como es eso de que sientes la misma temperatura siempre? ¿N-No sientes frio? ¿O calor?
Lucy estaba realmente interesada en eso. Podría estar junto a un demonio insensible que pocas veces le habla, pero no por eso su curiosidad disminuiría.
Él, sin abrir los ojos, contestó.
—Yo… en realidad siempre estoy caliente —Sonríe de lado, revelando sus colmillos que la colocan algo nerviosa—. Adelante, puedes tocar.
Si Lucy hubiera estado con su temperatura normal posiblemente estaría más roja que un tomate, pero como no es así solo tiene un leve rubor, a veces él realmente podía hacer que se sintiera completamente avergonzada. ¿Debería tocar o no? Él la había dejado, así que si lo hace no podría enojarse. ¿O sería un reto?
Dios, ella era tan inocente que no vio esa sonrisa malvada que él tenía en el rostro.
—Uhm… b-bueno.
Estiro su mano un poco, lo suficiente como para que sus dedos rozaran parte de la piel expuesta de él, pero justo cuando iba a retirar su mano y darse vuelta hasta que olvidaran todo eso siente como él hace un movimiento rápido. Y en tan solo unos segundos Natsu se encuentra completamente arriba de ella, apoyándola contra el árbol, entonces siente como su respiración se detiene.
Cualquier chica estaría contenta en esa posición, pero si es un demonio con sed de sangre cambian las cosas. Y más al ver esos ojos inexpresivos que Natsu posee, que la miran fijamente, acompañados de sus colmillos amenazadores.
Sus cuerpos están tan cerca. Y realmente él está caliente, sintió como la temperatura cambiaba al momento en que sus cuerpos se tocaron.
—Humana… ¿Sigues fría?
—S-Sí… —Susurró, temblando—. Q-Quítate.
— ¿Por qué? Si yo solo quiero ayudar…
Los ojos de él demostraban lo contrario, y miraban constantemente su cuello. Ella parecía un pequeño cachorrito indefenso debajo de un lobo feroz, listo para atacar en cualquier momento. Se removió un poco, sus ojos chocolate le rogaban con la mirada que no hiciera nada, y el clima empeoraba. Con el frio que sentía, él podría fácilmente hacerle lo que quisiera y ella ni si quiera gritaría.
¿Dónde había quedado la persona de antes que le dio su capa?
—Me pregunto si tu sangre estará igual de fría…
La vio por última vez y supo que tenía que controlarse o las cosas iban a salir muy mal. Estúpida humana.
Cerró los ojos preparada para lo que sea que él hiciera después, que no podía ser algo lindo, pero en vez de sentir dolor su cuerpo sintió unos fuertes brazos rodearla firmemente. Abrió los ojos sorprendida, sin saber que decir, su cuerpo absorbía el calor que él le otorgaba instantáneamente, y era una sensación extraña.
Se sentía bien.
Volvió a cerrar los ojos apoyando su cabeza en su hombro de forma inconsciente, nunca antes había sentido ese tipo de calor. Era como estar protegida. Y sin saber por qué, abrazó de vuelta al demonio.
¿Estaba confiando muy rápido?
—Gracias… Natsu.
A él nunca lo habían abrazado. Así que como instinto se hizo un poco hacia atrás, como intentando apartarla, pero no se separaron del todo. Simplemente se quedaron viendo, cada uno pensaba de una forma verdaderamente diferente, algo inexplicable.
—No agradezcas—Dice de forma indiferente—. Simplemente no me sirves muerta.
Increíblemente estaba preparada para ese tipo de comentarios, y se quedaron un rato así.
Después Natsu se levantó, se dio media vuelta y siguió caminando. El primer pensamiento de Lucy fue creer que iba a volver a congelarse, pero se dio cuenta de que el clima había vuelto a cambiar y ya no hacia frio, todo lo contrario, hacía mucho calor. Si hubiera continuado el clima anterior… seguiría abrazada con él.
Ese pensamiento la hizo enrojecer.
Se levantó rápidamente dispuesta a seguir a Natsu, que ya había desaparecido de su campo visual y debería estar atravesando árboles, cuando se dio cuenta que faltaba algo en su bolsillo. El comunicador.
Se arrodillo y comenzó a buscarlo por todas partes, reviso atrás del árbol en que estuvieron antes, en el suelo cerca de donde había estado e incluso retrocedió y comenzó a buscar en otros lugares, alejándose cada vez más de Natsu. Pero no iba a rendirse, necesitaba encontrarlo, Happy se lo había entregado por un motivo.
Escucho un ruido entre los árboles que la asustó al principio, pero supuso que sería Natsu lo que la tranquilizó un poco.
—Se me perdió el comunicador, l-lo estaba buscando pero… —Se comenzó a excusar, pero luego se dio cuenta de que Natsu no hacia ruido cuando caminaba por el bosque.
Y de entre los arboles surgió la persona que menos había esperado ver.
Distinguió a un chico alto de un cabello tan oscuro como la noche, con los ojos de color azul apagado que provocaba escalofríos, cuando sus miradas se unieron todo a su alrededor comenzó a oscurecerse, los árboles se convirtieron en grandes masas oscuras al igual que la tierra y lo único que sobresalía de esa oscuridad eran ellos dos.
El chico pareció formar una sonrisa, y de su bolsillo saco su comunicador.
— ¿Se te perdió esto, no es así?
— ¿Quién eres? ¿D-Dónde estoy?
Él le lanzó el comunicador, que cayó justo bajo sus pies, y después se acercó lentamente.
—Ahora mismo estas en la oscuridad conmigo… —Murmuró, y se podía apreciar el brillo de una cuchilla en sus manos—. Y soy uno de ellos.
Oh no.
¡Por favor espero sus comentarios sobre la historia! ¿Reviews? :) Pronto el próximo capitulo :3
