Una pequeña hada jugaba con el contorno de una madera vieja deshaciéndose en la pared, se suponía que ella no podía estar sola mucho tiempo, por lo que pronto tendría que volver al lugar de dónde salió. Pero había tenido tanta curiosidad de ver a Lucy con sus propios ojos... de comprobar lo que los textos decían sobre ella, o lo que la misma princesa profetizaba. Pero nada, en vez de eso solo la encontró en medio de problemas.

Levy Mcgarden suspiró pesadamente.

"—Mcgarden."

Casi se cae del susto cuando escuchó la hermosa voz, había estado tan concentrada pensando qué debería hacer que no se dio cuenta que fueron capaz de comunicarse con ella con el comunicador.

—¡Su alteza! Perdóneme, estaba distraída. ¿Qué se le ofrece?

"—No hay problema —Se escuchó una leve risa, supuso que estaba sonriendo— ¿Cómo va la situación por allá? ¿Quieres que enviemos a alguien?"

—No...no... puedo controlarlo. Hay personas que necesitan su ayuda de forma más importante —Oh, no, había rechazado a la princesa. Se sonrojó hasta las orejas— C...Con respeto, claro.

"—Está bien, confío en ti. Hace poco Mirajanne localizó otra hada cegada en el mundo de los humanos, aunque es lo mejor para ellas. Pero... —Tragó saliva, intentaba sonar fuerte— ...tenemos problemas."

Se quedó callada.

"—¿Recuerdas cuantas hadas hay actualmente?"

Obviamente que sí, a decir verdad, la primera hada que encontraron fue Levy. Por lo que tuvo la ventaja de adquirir conocimientos antes de tiempo, prepararse para lo que se avecinaba, y de aprender a controlar sus poderes en torno a la naturaleza. Si no recordaba mal, habían encontrado 6 hadas hasta el momento, por su presencia mágica. Una era ella, otra era Lucy (su entidad sobresalía entre las demás), y la siguiente Wendy. Una carismática niña que siempre estaba junto a su gata Charle, le tocó conocerla en una pequeña reunión que se hizo, y a ella le otorgaron una misión de la cual desgraciadamente no prestó mucha atención.

Las otras 3... carraspeó mentalmente.

Habían logrado localizar a una chica bajita y de cabello excesivamente largo, de color dorado, estaba descalza y sus ojos eran tan brillantes, como si la mismísima felicidad de la vida se resguardara ahí, todos recordaban hipnotizados la inocente mirada de aquella niña. La diferencia de ella era que sí estaba consciente de que era un hada, y podía utilizar sus poderes perfectamente... incluso más que ella misma.

No dejó ni si quiera que le hablaran, huyó inmediatamente. Investigaron un poco pero no había historial de ella ni en el mundo oculto o en el mundo humano, así que la apodaron como "Mavis". Los mejores luchadores están tras de ella.

Luego estaba una chica que nunca nadie ha visto, suele engañar fácilmente haciéndole creer a la gente que está ahí, y cuando uno cree que su poder es tan grande como para ocultarse... desaparece sin dejar rastro. Ella no muestra signos de pelea, al contrario de Mavis, parece más observadora.

Luego está Juvia. Una hada que fue criada por los humanos también, había historial de ella, pero... de alguna forma cuando estaban a punto de tener contacto desapareció. Lo peculiar de todo eso, era que tras Juvia había más entidades, muchos querían dar con ella, se llegó a pensar que Ellos ya la habían obtenido hasta que volvió a aparecer libre por ahí.

—Sí. Sé perfectamente a quienes buscamos. —Ante su silencio decidió interrumpir, sin intenciones de sonar grosera— ¿P...Pasó algo?

"—Gray..."

Sus ojos se abrieron como platos.

"—…nos ganó esta vez. Tiene a Juvia."

—¿Ya enviaron luchadores experimentados? ¿Qué pasó exactamente? —Hacia preguntas alarmada, no podía evitarlo, sabía las consecuencias de que la maldad tuviera siquiera una hada de su lado— Princesa. ¿Quiere que vaya...?

Por primera vez oía a su superiora dudar tanto, una chica que solía responder enseguida y con fuerzas, que siempre tenía un segundo plan y no parecía abatida con nada, una guerrera con un corazón tan grande como sus honorables sentimientos. La pelirroja se quedó callada, Levy imaginó a la princesa mirando al frente fijamente en dirección a su ventana, buscando alguna salida útil en esta situación. El corazón de la pequeña se aceleró, confiaba en Erza más que nadie, podría sacarlos de cualquier aprieto.

"—Gildarts la encontró en medio de una conmoción de gente, al parecer los humanos discutían sobre las catástrofes naturales que han aumentado, como ya sabes, y la situación inestable en que se encuentran los pueblos. Los humanos llaman terroristas a lo que nosotros conocemos como Ellos, según me dijo Gildarts, Juvia estaba llorando mientras escuchaba las cosas que habían ocurrido en la ciudad donde vivía Lucy.

Gildarts afirma que ella provocó accidentalmente que empezara a llover, y debido a eso, desapareció en el aire. Un hada que no puede controlar sus poderes es problemático, por ello decidió contactar con las demás fuerzas... pero desgraciadamente se encontró en medio de una pelea contra Sombras. Informó que estas eran significativamente diferentes a las que solemos conocer, había una mayor maldad en ellas... y entonces lo atacó el individuo que conocemos como el titiritero de las Sombras.

Lo más alarmante es, indiscutiblemente, la aparición de un demonio del cual no teníamos conocimiento. Un demonio de la luz."

¿Eso es posible? —Pensó Levy— ¿Cómo es que nuestros enemigos se hacen cada día más fuertes?

"—Eso lo tomó por sorpresa, no hay duda, sino los hubiera vencido. Al final notó como el aura de Juvia era quebrantado, posiblemente la tomaron prisionera con esos artilugios prohibidos. Gray se nos adelantó. Lamento mi incompetencia en no poder salvar a una de tus hermanas".

—Aún hay tiempo para salvarla, todo depende cómo actuemos ahora —Dijo Levy con la mayor seguridad posible, odiaba el tono de arrepentimiento de Erza, seguramente estaría culpándose por todo...cargando todo ella, sola— ¿Qué hará, princesa?

"—Por ahora, quiero que traigas a Lucy aquí inmediatamente, incluyendo a Natsu —Su tono era autoritario, pero notó cierta desconfianza al pronunciar el nombre del demonio, seguramente era algo nuevo para todos trabajar junto a él.— Yo debo encargarme de los desastres ambientales que están causando pánico entre todos. Necesitamos medir el poder de ustedes, las hadas, y hacernos cargo de esto... aunque no contemos con todas. Y respecto a Juvia... mandaré a alguien."

—Cuídese, su majestad.

"—Igual tú, Levy."

Erza tenía mucho que pensar y ese contacto solo interrumpía sus planes, se sentía especial por formar parte de algo y que la princesa tenga esa confianza como para redactarle la situación a ella de forma tan personal, pero eso solo significaba que estaba muy involucrada... justo en el centro. Y eso aterraba.

A ella la habían encontrado cuando tenía 8 años. Era cuidada por ninfas, que sin rechistar la entregaron cuando entendieron la importancia de ella, al principio estaba aterrada. No entendía por qué era separada de su familia, o por qué era tan importante, tuvo que madurar extremadamente rápido y perdió parte de la "niñez" de un niño común. Erza era como... su segunda hermana.

¡Y definitivamente no la defraudaría!

Algo le dijo que Lucy había salido del baño hace tiempo, pero no quería interrumpir porque supuso que iba a estar hablando con Natsu. Se levantó y caminó por la casa lo más silenciosa posible, lo cual le funcionaba a la perfección por su estatura y agilidad, más lo que se encontró fue a un Natsu solo comiendo un trozo de... ¿Carne?

Con las manos.

—Eres un animal. —Susurró, entrecerrando los ojos.

—Hm.

—¿Y Lucy? —Abrió las cortinas dejando entrar algo de luz a la sala, lo necesario, ya que sabía que no podían revelar su paradero— Creí que estaba co...

—Se quedó atrapada en la cocina.

Lo miré sin entender, a lo que el animal siguió hablando, haciendo muecas.

—No quería hablar conmigo, así que la encerré ahí.

…...

No podía creérselo, el chico podía ser excesivamente terco e infantil si se lo proponía. Levy miraba con el ceño fruncido a la pareja, que obligada, se sentaba en el sofá, cada uno en una esquina procurando no tocarse ni mirarse. La rubia estaba enojada con Natsu por encerrarla y con Levy por no rescatarla a tiempo, al parecer había un ratón, o algo parecido. El demonio solo se rió claramente complacido por aquello, demostrando que lo sabía perfectamente. Levy solo... tuvo paciencia. No podía lidiar con ellos si mantenían esa extraña tensión en el ambiente.

—Los dejaré un momento solos.

Aunque contradictoriamente vigilados, claro.

Cuando salió continuó el silencio en la habitación, la rubia solo miraba al suelo mientras no sabía exactamente qué decir, de verdad no tenía intenciones de hablarle... además de que era pésima en eso. Recordar a Natsu de esa forma le aterraba, se sentía traicionada, pero... ella no quería perderlo, por más daño que le provocase, le había provocado cosas buenas... y quería seguir aquello. Es la persona con la que más ha tenido contacto aparte de su padre, Natsu es como una montaña rusa… con alturas y caídas.

—Yo... no recuerdo casi nada de lo que pasó.

La voz del demonio había sonado indiferente y ronca, pero aun así había cierto toque de extraña suavidad, como si quisiera ser honesto pero simplemente no le saliera. Natsu resopló y chocó su frente contra sus manos, un gesto humano que nunca había visto Lucy hacer al chico.

—Digo, sí, si lo recuerdo. Algunas cosas... me refiero... yo no soy yo.

—Explícate mejor. —Susurró Lucy, sedienta de respuestas, pero demasiado tímida como para actuar.

—Cuando me sucede eso... puedo ver perfectamente todo lo que hago, sentirlo incluso, pero el que mueve mi cuerpo... la persona que lo toma, no soy yo. No es algo que puedo controlar, tampoco lo elegí. —Se veía como si iba a decir algo más, su semblante serio había aumentado aunque la confianza detrás de esas palabras disminuido. Era poco probable sacarle muchas cosas a Natsu— Es debido a que, según dicen, estoy en una constante lucha de personalidades. No me importa en realidad, mientras no dañe a nadie que no quiera.

Una pequeña sonrisa se asomó.

—¿No crees que estás siendo un poco... egoísta?

Lucy levantó la vista cuando sintió un movimiento junto a ella, el demonio había pasado un brazo por alrededor del sillón y ahora estaba sentado mirándola fríamente, intentó no inmutarse ante su presencia... no podía ser tímida, no ahora. Sus ojos marrones estaban neutrales, no podía creer en su totalidad lo que escuchaba... no puedes simplemente hacer algo mal y argumentarlo para que todo esté bien. No le gustaba eso, le hacía recordar malas cosas.

Lo miró como nunca antes.

—¿Por qué?

—Me dañaste a mí. Y posiblemente ni si quiera tengas la capacidad para ser empático… para sentir honestamente. —Toma aire, atreviéndose—Dices todo eso como justificación pero... ni si quiera estás arrepentido.

—¿Por qué se supone que no estoy arrepentido? —Frunció el ceño el mayor, sin entender.

—Ni si quiera me has pedido disculpas, preocupado por mí, o...

Fue interrumpida por una mano en búsqueda de su rostro, tomándola de la mejilla y haciendo que lo mire fijamente. Sintió pequeñas chispas en su pecho, un sentimiento de culpa y calidez inolvidable... junto con sus orejas rojas.

—¡¿Q-Qu...

—Así se disculpan los humanos, ¿no? —Las yemas del chico acariciaron el pómulo de ella, jamás lo entendería, por qué a los humanos les gusta tanto el contacto físico o qué significa. Lucy solo se sorprendió, pensaba que era un amargado sin tacto.— Intentaré recompensarlo, Luce. —Susurró inseguro. Le faltó decir "Aunque no prometo nada", después de todo ella estaba bien, y tan rápido como lleguen donde la princesa se separarán. No son amigos, ni compañeros, ni nada, él solo es su guardián temporal.

—Más te vale...

Ante ese pensamiento él se alejó de golpe frunciendo el ceño, había comenzado a pensar cosas tontas e insignificantes, tenía que concentrarse en su verdadero objetivo, en algo que va más allá de importarle la guerra entre estos mundos.

Iba a matar a Gray.

El solo imaginarlo hacía arder su piel y subir su adrenalina de una manera diferente a lo que ella podría hacerlo sentir, sonrió por lo bajo, nadie iba a entrometerse en su camino… absolutamente nadie.

—Bueno, creo que eso funcionó medianamente bien, por lo menos no hay tanta tensión —Dice sonriendo ampliamente la nueva chica en la escena, que sostenía una botella con agua en sus manos— Ya tendrán tiempo para hablar mejor, ahora… creo que llegó el momento de decirte lo que quieres, Lucy. E intentaré ser lo más breve posible.

El corazón le palpitó con fuerza.

….

Era un camino bajo tierra, oculto de una forma tan precisa que ningún ojo curioso podría encontrarlo, no sin saber exactamente a qué guiaba. Estaba oculto entre paredes de construcción de edificios abandonados, y para poder entrar, tenías que pasar a través de la aprobación de los vigilantes hechos de sombras. El chico se introdujo allí con toda la confianza del mundo, sin dudar en ningún momento, pues estaba seguro que su alma estaba lo suficientemente corrompida como para que incluso los vigilantes de Rogue le tuvieran miedo.

Había sido un gran día.

Había matado a muchos de esos soñadores que aún creen que el mundo es algo por lo cual vivir, sus planes habían salido bien, ahora debe tener a todos sus enemigos confundidos comiendo de la palma de su mano. Bajó las escaleras en espirales hasta llegar a la zona más profunda del establecimiento, tenía poco tiempo, lo único que había ido a hacer a ese lugar era ver a su nuevo juguete. Tenía un brazo destrozado por pedazos filosos de vidrio brotando de él, finos y delgados, parte de su cuello y rostro también estaba así. A decir verdad, a la luz del día tenía la misma forma que un humano común y corriente, pero cuando la oscuridad es tan poderosa que apenas puedes ver tu nariz… ahí Gray mostraba el monstruo que realmente era, consumiéndose a sí mismo.

— ¡Vaya, Gray, que suerte encontrarte por aquí! —Una voz molesta lo sacó de sus divagaciones. Sin darse cuenta tenía a un rubio apoyado en su hombro, con total confianza— Justo iba a llevarle comida a nuestra bella dama, aunque no sabía qué ofrecer… así que… iba a devolverme a pensarlo.

—Sting, ¿podrías ser más serio? —Suspiró por su incompetencia, aun así sabía que mentía— ¿Qué haces aquí abajo? Tenía entendido que ibas a ver a polyushka.

—¡Mis heridas no son tan graves! —Sonrió de lado, medio avergonzado— La verdad, no encuentro a Rogue, y...

—Si no estás en condiciones de pelear mañana… yo mismo te acabaré —Dice lentamente, curvando la comisura de sus labios, de verdad odiaba la confianza que irradiaba ese demonio— Como sea, iré personalmente a ver a nuestra invitada… así que no te distraigas, recuerda nuestro propósito.

— ¡Sí, sí! —Sting meneó la mano en seña de indiferencia y siguió buscando a Rogue rápidamente, llegando a chocar contra una columna que sobresalía de la pared, Gray decidió ignorar aquella patética escena vergonzosa que sólo él era capaz de provocar.

¿Su propósito? Eh.

Era fácil de comprender, pero difícil de llevar a cabo. Ellos lo único que querían era salvarse y reinar, aunque eso implicara la perdida de otros, o el sufrimiento de otros. Los aislaron y aprendieron a vivir aislados, los subestimaron, los ignoraron, los culparon… así que ya no tolerarían más este mundo hipócrita y egoísta.

"Sonríe mucho y conquista el mundo".

Llegó a una clase de habitaciones alineadas en un pasillo infinito, cada una tenía una puerta de color rojo en forma circular por la parte de arriba, pero que iba cayendo como si fuera un triángulo. Sacó una llave purpura atrapada en hielo que derritió al instante, y abrió la quinta puerta decididamente. La pieza, como había pedido especialmente, estaba arreglada y limpia, era amplia, y tenía comodidades que allí abajo no se encontraban.

—Si te portas bien, podré ponerte en los pisos de más arriba —Mencionó con una sonrisa socarrona al entrar.

Una chica de cabellos celestes se encontraba sentada encima de la cama, en la esquina de la pared, sus piernas se acurrucaban contra su pecho y su rostro era tapado por los cabellos desordenados que caían en una peculiar densidad. Ni si quiera lo miró, estaba temblando, se encontraba pálida por el repugnante frío del lugar. Sintió alguien sentarse junto a ella y levanto la vista, sorprendida, revelando sus pálidos labios.

—Juvia… —Los dedos del demonio se estiraron enrollándolo en el cabello de ella, no era una caricia placentera, era fría… fría y amenazadora. Sus ojos centellearon— …creo que es un hermoso nombre.

— ¿En… dónde estoy? —Por fin habló, inexpresivamente, desconfiaba de cualquiera… tratase de quien se tratase. No iba a gritar, pues tenía claro qué pasaría, entonces solo le quedaba esperar expectante bajo una lluvia de emociones.

—Tienes un moretón en la mejilla… —Siguió hablando él, ignorándola, mientras sujetaba su mentón con cuidado y le examinaba el cautivante rostro demacrado, se notaba en su piel que había tenido que pasar por mucho esos días— … y estás llorando… —Entrecerró los ojos, curvando los labios— …es precioso.

.


Hola! Nuevo capitulo, sean bienaventurados a la lectura, estoy muy contenta de estar de vuelta... aunque en todo este tiempo he cambiado mucho, y espero que para mejor. Juvia será una parte esencial en la historia! También estaba pensando hacer una pareja homo, pero... aun no lo pienso muy bien. Jo. Esta historia también está en Wattpad, por si acaso, un saludito a toda esa gente (;U;)/

Cumplí 16 años por fin, yeeey, me vuelvo más vieja y más fanfics por leer aparecen de la nada(? Nos vemos.

¡Espero que les haya gustado! ¡¿comentarios:3?!

Att.-xGoldenDreamsx