Nota: Todos los personajes le pertenecen a Richelle Mead

Continuación de "Conversación pendiente". Rose quiere saber sobre la conversación de Dimitri y Adrián.

POV ROSE

Lentamente abro mis ojos con una sonrisa enorme, anoche fue una de las mejores de mi vida, aunque me duele todo el cuerpo, valió la pena y lo mejor es que hoy es nuestro día libre, es decir, puedo quedarme con mi Dios ruso todo el día.

Pero la cama esta vacía, ¿Dónde está mi Dios ruso? Veo una nota en la mesa de noche, que dice:

"Mi hermosa Roza fui a buscar nuestro desayuno, te veías tan pacifica durmiendo que no quise despertarte, además recordando todo lo que te hice anoche, creo que necesitas recuperar fuerzas."

Dimitri

Mi cara estaba roja, a veces podía ser tan…. como yo, pero no voy a regañarlo por la nota, en realidad creo que podría hacer o decir cualquier tontería y yo seguiría sin estar molesta con él, no me miren así, es que anoche sí que lo hizo con ganas, en serio, con ganas.

No olvidaría por un muy buen tiempo sus exquisitos besos, la forma en la que me acariciaba todo el cuerpo, amaba todas sus caricias. Como era posible cuando estábamos con los demás, ni siquiera me toma de la mano; cuando estamos solos, ahí si me besa y me abraza; pero cuando estamos en nuestra habitación, era otra cosa, no se me quita de encima, no me malinterpreten, no me estoy quejando, más bien me encanta, a quien no le encantaría tener a este maravillosos y sexy hombre como novio, él es tan…

Dime que esa sonrisa tan grande es por mí – hablando del rey de mi corazón. Traía una bandeja con jugo y ensalada de frutas, obvio para él, el señor "comida saludable"; y para mí, leche chocolatada y donas de chocolate.

Claro que es por ti, – dije sentándome en la cama. - te dije lo mucho que te amo.

Un par de veces – dijo con una sonrisa.

Nos sentamos a desayunar en silencio, cuando terminamos Dimitri se levantó.

¿A dónde vas? – pregunto, el plan era quedarnos todo el día en la cama, bueno él no lo sabía, pero no creo que se oponga.

A devolver la bandeja al comedor – dijo – tomara solo unos diez minutos, luego vuelvo aquí contigo.

¿En serio quieres desperdiciar esos diez valiosos minutos, que podrías pasar aquí conmigo? – dije arrollidandome en la cama, deslizando la sabana por mi cuerpo y quedando completamente desnuda ante él.

Puedo devolverla luego – dijo acercándose a mí y abrazándome por la cintura. – hoy es nuestro día libre y quiero pasarlo solo contigo.

Después un muy buen tiempo, ya saben de qué hablo, estábamos en la cama, yo encima de él, besando su perfecto pecho y el pasando sus dedos por mi espalda.

Dime, que fue lo que hablaste con Adrián – dije con esperanza.

Roza pensé que ya habíamos hecho un acuerdo – dijo – es un secreto entre Adrián y yo.

Pensé que tú y yo no teníamos secretos – dije con tristeza, yo a él le cuento todo, hasta lo que hablo con Lissa, bueno, Dimitri no me pregunta que hablo con Lissa, pero yo igual se lo cuento.

Claro que no los tenemos, pero esto es una excepción – dijo

Por lo menos hazme un resumen de lo que hablaron, ¿sí? – dije con una sonrisa inocente y acariciando su cuerpo.

Ok – dio un gran suspiro. Si, gane – le pedí disculpas por lo que paso, respondí las dudas que tenía, habla…

¿Qué dudas tenia? – lo interrumpí.

Es resumen, ¿recuerdas? – Asentí – hablamos sobre ti, no te diré lo que hablamos sobre ti – dijo antes de poder hablar – el respondió mis preguntas y nos despedimos.

¿Tus preguntas? ¿Qué le preguntaste? – dije alarmada.

Sobre tu relación con él – dijo después de unos segundos en silencio, como si estuviera debatiéndose si debía decirme o no.

¿Porque se lo preguntaste a Adrián y no a mí? – Dije - yo hubiera respondido tus dudas.

No lo sé, estábamos hablando de ti, no quise desperdiciar la oportunidad – dijo – Roza, yo sé que si te hubiera preguntado, me habrías respondido. Nos quedamos en silencio un rato.

Le preguntaste sobre la mordida en mi cuello ¿cierto? – dije con mi cabeza sobre su pecho, no me respondió, solo dio una respiración profunda – ¿estas molesto conmigo? – dije con tristeza en mi voz.

No, mi Roza claro que no – dijo levantando mi cabeza para que lo mirara a los ojos – no estoy molesto, eso paso cuando no estábamos juntos.

¿No piensas que soy una puta de sangre? – dije con mis ojos llorosos.

Mi amor, por supuesto que no – dijo con seguridad.

Yo me arrepiento de lo que hice, no lo volveré a hacer nunca, te lo juro – dije con lágrimas en los ojos, no quería que pensara de esa forma de mí.

No, mi amor, tú no tienes que arrepentirte de nada – dijo rodeándome con sus brazos – además no te acostaste con él, y si lo hubieras hecho sería igual, tú estabas con Adrián en ese entonces.

No me acosté con él, solo he estado contigo, te lo juro – dije, no quería que dudara de mí.

Lo sé, mi amor, no tienes ni idea de cuánto me alegra que no tuvieran protección ese día – dijo feliz, lo mire con duda – aunque si hubieras dormido con él, no me habría importado, pero me alegra de que no lo hicieras.

Tú fuiste el primero – bese su pecho – serás el ultimo – bese su cuello – y serás el único – bese sus labios.

Lo sé – dije con una sonrisa triunfante y sobre todo arrogante. Mi Dios ruso podrá ser superior a los demás hombres, pero sigue siendo un hombre. – Y tú no serás la primera, ni la única – fruncí el ceño - pero si eres la primera, la última y la única con la que he echo el amor; y la primera, la última y la única a la que amo.

¿Por siempre? – pregunte

Por siempre y para siempre, mi Roza – dijo besándome – y ahora, que tal si disfrutamos del resto de nuestro día libre – dijo poniéndome debajo de él.

Te amo, camarada – dije.

Yo también te amo – dijo.

FIN

¿Qué les pareció? ¿Les gusto? Espero que sí, esta es mi primera historia, espero que les guste. Muchas gracias por leer y por sus comentarios.