Hola aquí te mando el capítulo dos ya sabes anotaciones mías en azul, las correcciones en rojo y palabras que creo que sobran entre paréntesis y tachadas.
¡Saludos!
Guardián de mi corazón
Disclairmer: Los personajes de Twilight no me pertenecen yo solo juego con ellos
Cap. 1: Primer encuentro
Han pasado ocho meses desde que mi nena nació, mi vida realmente ha cambiado mucho en estos ocho meses, ni que decir la de mi familia, como había sospechado ser madre no era algo muy fácil que digamos, pero con Nessie – como llamaban mis padres a mi hija – eso no era algo totalmente diferente. Jamás tuve que levantarme en la madrugada a darle de comer pues ella dormía toda la noche completa. Aunque sus hábitos alimenticios era diferentes. Jamás llegó a probar la leche en polvo para bebes, siempre que intentaba dársela de comer hacia muecas de asco, se veía tan dulce. Luego de un mes tratando de hacer que tomara aquella leche nos rendimos, y como siempre ella sonreía. A los dos meses de nacida me di cuenta que ella se alimenta de sangre humana, aunque la única que ha probado hasta ahora es la mía. Sé que muchas personas se aterrarían de que una bebe se alimentara de sangre humana, pero yo no podía. Nessie era mi hija y si tuviera que darle toda mi sangre para que ella sobreviviera así lo haría. Jamás me asustaría de ella, ni la rechazaría,
Me dio un susto de muerte cuando fuimos a su primera revisión pues me mostró sus pensamiento en el hospital, afortunadamente supe esconder mi sorpresa de todos.
Ahora nos estamos mudando a Forks pues a mi padre le dieron un nuevo trabajo como el jefe de policía de Forks, ¿Pueden creerlo? ¡Mi madre acepto volver a Forks!, es más ella fue la primera en decir que nos fuéramos a vivir a Forks, algo que nos cayó por sorpresa a mi padre y a mí. Pero entonces nos dijo la razones por la cual quería irse al pueblo del que uno vez huyó, quería que Nessie creciera en un lugar limpio y puro. La verdad es que me encantó la idea, pero no el hecho de volver a Forks. Jamás me había gustado, es tan verde y húmedo que me deprime, pero todo sea por mi pequeña hija. Mi niña, mi nena, sé que ella es diferente, que no es un humano normal, y vuelvo a mi teoría de que su padre no era un ser humano ordinario, ¿Por qué pienso eso?, pues sencillamente un bebé normal nunca se alimentaria de sangre humana y mucho menos haría que sus pequeños dientes aparecieran y desaparecían cuando terminaba de alimentarse de la sangre de su madre.
Le había impuesto reglas a Nessie, entre ellas que jamás mostrara sus pensamientos a otros que no fuera yo y que solo podía alimentarse de mi sangre, algo que ella entendió muy bien.
Estábamos camino a Forks, luego de varias horas en el aire por tomar el avión y la avioneta. Nessie estuvo feliz, pues fue la primera vez que volaba. El auto avanzaba en la carretera hacia Forks, íbamos en un SUV Porsche que mi madre se ganó en un concurso en el supermercado hace pocas horas, así como lo leen pocas horas, pues cuando llegamos al aeropuerto de Port Ángeles Nessie empezó a llorar ya que necesitaba un cambio de pañal urgente y como de costumbre a mi madre se le olvido empacar los pañales de mi hija, tuvimos que ir a un supermercado en donde se estaba haciendo una rifa: en uno de los paquetes de pañales habían escondido una tarjeta dorada y el premio por esa tarjeta era el SUV Porsche negro en el que estábamos viajando.
"Mami" me llamo Nessie colocando sus manitas en mi cuello.
- ¿Qué pasa cariño? – le susurré lo suficientemente bajo para que solo ella me escuchará.
"¿Qué me dará abuelita Renée a cambio por el auto nuevo?" sonreí mi hija era única realmente
- Déjame preguntarle ¿Si? – mi nenita asintió – mamá y dime ¿Qué le darás a Nessie por ganar este auto?, Que no se te olvide que fue por ella que te ganaste este auto - le pregunte a mi madre que iba con una sonrisa de par en par.
- Aun no lo sé… déjame pensarlo pero será algo genial – respondió mi madre mirando por el retrovisor.
"Quiero un perrito de mascota" Nessie me mostró la imagen de un perro Husky Siberiano gris que había visto en la televisión.
- ¿Por qué no le compras una mascota? – propuse.
- Un perro o si un san Bernardo, son tal lindo y mullidos, son perfectos para Nessie.
"No quiero a Beethoven mami" hizo un puchero y me mostró la imagen del Beethoven "Quiero a Demonio"
- Mamá, ¿por qué no Husky Siberiano? – vi como mi madre levantaba la ceja – ¿Recuerdas esa peli que vimos hace unos días llamada Fríos de Perros, en donde aparecía un Husky Siberianos de color blanco con negro y ojos azules?, ¿Recuerdas que Nessie no paraba de brincar de la felicidad?, ¿Por qué no le regalas un perro como ese?
- Seria muy buena idea, ¿Qué piensas cariño? – le pregunto a mi padre el cual solo asintió – muy bien le regalare un perrito.
Nessie brincó en mis brazos contenta, amaba ver a mi hija feliz, pero por alguna razón algo me impedía ser feliz completamente, tenía a mi familia, a mi hija, pero aun así sentía que algo me hacía falta, lleve mi mano derecha a mi cuello en donde tenía aquella extraña marca en forma de media luna, siempre que la tocaba los recuerdos que aquella noche venían a mí, y la voz de aquella persona también.
"¿Te sientes bien mami?" me preguntó Nessie yo solo le sonreí pero seguí pensativa.
Llegamos a nuestro hogar. Miré la antigua casa en la que mis padres habían vivido, ¿quién lo hubiera dicho? Que íbamos a regresar y ahora como una familia, me sentí extraña, algo me decía que ese lugar iba a cambiar no solo mi vida sino también la de Nessie y el resto de mi familia.
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Otra cosa que odio a parte de la lluvia es llegar a un colegio nuevo, en donde seré la chica nueva, o sea seré el centro de atención, ya que detesto, odio el ser el centro de atención y ahora estoy aquí a punto de entrar a lo que será mi nueva escuela en donde seré el centro de atención. Es decir, soy la hija del nuevo jefe de policía todos sabían de nuestra llegada, y no solo eso, lo peor es que debía separarme por primera vez en ocho meses de mi nena para ir a clases, en Phoenix, llevaba a Nessie conmigo al colegio pero aquí no podía hacerlo, no porque me lo tenían prohibido, sino que no quería llamar más la atención.
- Bella se te hace tarde ya baja a desayunar – me llamó mi madre.
- Ya voy – le respondí – bueno señorita Nessie ahora tú y yo hablaremos ¿ok?– miré a mi hija que estaba en su cuna.
La tomé en mis brazos, me senté en la mecedora y ella se acurrucó en mi pecho.
- Promete que no usarás tus poderes con la abuela ¿Si? – La miré y ella me dedicó una sonrisa – y nada de morderla – mi niña frunció el ceño – Nessie si haces eso empezará a sospechar y sabes que no podemos permitir eso.
Posó sus manos en mi rostro.
"¿Y a ti mami?" me preguntó.
- Claro que a mi si…. Cuando regrese de la escuela puedes hacerlo.
"¿Puedo ir contigo mami?"
- No cariño, tienes que quedarte en casa – hizo un puchero muy tierno pero no me ablandé ante ese gesto.
"Ta bien, pero si abuelita intenta darme una de sus raras comida lloraré todo el día"
- Jajajaja está bien – besé su frente – ahora es hora de bajar, pórtate bien ¿Si?
"Sip, ¿mami?"
- Dime.
"Te quiero muchochote"
- Yo igual mi niña.
Luego de despedirme de mí hija y mi madre subí al SUV Porsche de mi madre el cual usaría de ahora en adelante, claro era un auto muy lindo pero muy ostentoso para mi gusto, pero ya que, mejor ya no me quejo. Llegué al colegio, muchos de los autos que estaban ahí era muy viejos, pero uno de ellos llamó mi atención un Volvo Plateado, no sé por qué pero mi corazón empezó a latir tan fuerte que sentía que se iba a salir de mi pecho, aparqué mi auto al lado del Volvo, cuando bajé sentí todas las miradas puestas en mí, pero las ignoré.
Me dirigí a la oficina principal, una vez ahí la señora Coper me entregó mi horario, el comprobante para que los profesores lo firmaran y el mapa del colegio – el cual memorice para no tener que sacarlo – como ya dije odiaba ser la nueva del colegio, pues no conocía a nadie, aunque igual no me interesaba conocer a nadie, solo me quedaba un año y medio en este lugar así que no haría ninguna amistad innecesaria.
Mi primera clase fue un tanto extraña, calculo era la que peor se me daba, pero no fue eso por la que era extraña sino porque sentía la mirada de alguien puesta en mí.
- ¿Tu eres Isabella Swan verdad? – me preguntó una chica muy parlanchina, la cual no me cayó mal.
- Bella – corregí – y si soy yo.
- Soy Jessica espero que seamos amiga – dijo la chica con una sonrisa (la cual) que me pareció falsa.
- Aja si – respondí.
Estuvo durante toda y cuando digo toda es toda la clase, hablando sobre Forks, sobre los lugares turísticos – los cuales no son muchos – las pocas – o casi ninguna tienda de ropa –, nada de lo que decía realmente me llamó la atención, hasta que mencionó la Push, ese lugar si lo recordaba pues había venido desde niña a Forks y la Push, era el único lugar que realmente me interesaba, además de que ahí vivía mi mejor amigo Jake, al cual aún no había visto.
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Al fin la hora del Almuerzo. Jessica me invito a sentarme con ella, ya que quería lucir a su nueva adquisición, ya que si de algo estaba segura es que solo lo hacía para que todos la miraran, odiaba a las personas hipócritas, las cuales solo se valían de otras para ser alguien, igual me senté con ellos pues no quería sentarme sola, aunque eso era mejor que sentarme con esta chica.
Lo peor fue que fui el blanco de tres chicos que me preguntaban hasta la talla de brasier que usaba, ¿es que los chicos de ahora no pueden ser más discreto?, o sea a ellos que le importa la talla de brasier que uso, ¡ni que se lo fueran a poner!, no soportaría ni cinco minutos más en este lugar, traté de distraerme viendo la cafetería, pero nada llamó mi atención. Hasta que los vi, en una esquina de la cafetería, en una mesa había cinco chicos. Aquel grupo estaba compuesto por dos chicas tan iguales y tan diferente la una de la otra, una despampánante rubia y una chica de cabello corto el cual apuntaba a todas las direcciones posibles, y tres chicos, cada uno más diferente que el otro, el más grande era de cabello negro rizado tan musculoso que parecía luchado de pesa o jugador de rugby, el otro era rubio y alto no tan musculoso como el anterior y por ultimo un chico que me robo el aliento, su cabello era de color cobrizo menos musculoso que los (otros) anteriores, sus ojos eran dorados como el resto de aquellos chicos, con ojeras como si no hubieran dormido, pero lo que realmente me llamo la atención fue que… este chico era igual a Nessie… imposible…
Otra cosa que me llamó atención fue que ellos me estaban mirando a mí como si hubieran visto a un fantasma, desde sorpresa hasta horror, puede apreciar en las caras de cada uno de ellos.
- ¡Pero que raros son! – pensé en voz alta.
- ¿Quiénes? – Me preguntó el tal Mike, siguió mi mirada hasta la mesa de aquella personas extrañas – o ellos, son los Cullen de por si son extraños.
- ¿Los Cullen? – aparté la mirada y observé a Mike.
- Si los hijos del Doctor Cullen y su esposa – mostrándome una sonrisa coqueta… que patético.
- A mí la verdad no me parecen hermanos, no son para nada parecidos – comenté al ver que en verdad no tenían nada familiar, a excepción de su palidez y sus ojeras de color malva.
- Si es que todos son adoptivos – habló Jessica – según se dice la señora Cullen no puede tener hijos y los adopto, a los cinco.
- Ya veo – volví a mirar hacia la mesa de los Cullen, ¿es mi imaginación o me siguen viendo con las mismas expresión?
- Rosalie y Jasper Hale son los sobrinos de la mujer del señor Cullen, y los otros tres son Emmett, Edward y Alice – volvió a hablar Jessica – nunca han hablado con nadie desde que se mudaron desde Alaska, solo hablan entre ellos, además tienen relaciones entre ellos.
- Perdón ¿Qué? – eso sí que me sorprendió.
- Si Rosalie y Emmett son novios al igual que Jasper y Alice… el único soltero y el cual creo que no está interesado en las chicas es Edward – Mike parecía tener cierta rivalidad con aquel de nombre Edward.
- ¿Quién es quién?_ pregunté
- Los Rubios son Rosalie y Jasper, El grandote es Emmett, la chica de cabello corto es Alice y el de cabello de color raro es Edward – me informo Eric
- Ya veo_ contesté
El timbre al fin – gracias a dios – sonó, salí de la cafetería aun sintiendo la mirada de esos chicos puesta en mí, ¡estaba volviéndome loca!, ¿por qué esos chicos estarían pendiente de mí?, ni que los conociera o algo por el estilo.
Mi próxima clase era Biología, una de las materias que mejor se me daba, entré y una vez que el profesor firmó mi comprobante, buscó un puesto disponible.
- Vamos a ver señorita Swan ¿con quién se sentara…? su puesto será al lado del señor Cullen – dijo señalando hacia el puesto que quedaba al lado de la ventana en la primera fila.
Caminé hacia mi puesto sin fijarme en la persona que lo ocupaba, no era que no estaba interesada en saber quién era mi compañero, sino que me sentía nervioso y feliz, ni yo misma sabia el porqué, pero cuando escuche el apellido de aquel chico de cabello cobrizo y vi que era mi compañero, sentí mi corazón latir acelerarse, me senté en mi puesto y puse mi vista en la pizarra, no tenía el valor de enfrentar a mi compañero. Algo no sé cómo explicarlo pero mi cabeza me decía que no lo mirara que ni siquiera lo viera, pero otra parte de mí, mi corazón me decía que lo viera que hablara con él, pero realmente no sabía qué hacer, además estaba el hecho de que podía sentir la mirada de ese chico puesta en mí.
- Disculpa – aquella voz aterciopelada me hizo estremecer, miré a mi compañero de puesto.
- S-Si – estaba nerviosa y de verdad no sabía por qué.
- ¿Nos hemos visto antes? – parecía avergonzado de preguntarme
- Esto… pues… no… no… que yo sepa
- Sí, creo que te confundí con otra persona – puede ver el dolor y la tristeza en su mirada
- Aunque si has ido a Phoenix de seguro nos hemos visto
- Vivía en Phoenix – esta vez sí que parecía esperanzado y feliz, ¿Este chico sufría de Bipolaridad o qué?
- La mayor parte de mi vida viví allí.
Edward y yo estuvimos hablando la mayor parte de la clase de Biología, gracias a que había visto aquella clase con anterioridad no tenía problema, además hablar con él era más interesante que la clase de Biología, me dio la impresión que siempre que me miraba sonreía. Fue raro, pero me sentía a gusto con él. Algo que desde aquel incidente no sucedió, le tuve temor a todos los hombres, aunque jamás lo demostraba, no podía estar con un chico sin que lo ocurrido aquel día me atormentara, es cierto que estaba inconsciente pero aquel temor mi cuerpo lo sentía, la clase para mi desgracia termino muy pronto así que me puse a recoger mis cosas.
- Bueno adiós Edward nos veremos mañana – le dije cuando me levanté de mi puesto.
- Bella – me tomó del brazo – perdóname.
- ¿Eh? – creo que estaba en shock por tres razones
1) Su tacto era helado, como si hubiera estado en un congelador.
2) Por las extrañas descargas eléctricas que sentía.
3) Porque me estaba pidiendo perdón, sin razón aparente.
- ¿Por qué me pides perdón? – le pregunté confundida y nerviosa.
- Solo dime que me perdonas, por favor – su mirada era suplicante y triste.
- Edward – tomé su mano la cual aún estaba en mi brazo – no hay ninguna razón por la cual deba disculparte y en dado caso que la haya, te perdono – le sonreí.
- Gracias Bella, en verdad muchísimas gracias – me dedicó una sonrisa torcida que me quitó el aliento – no vemos mañana – me dio un beso en la frente en se marchó.
Estaba estática, ese beso aunque solo fue en la frente me hizo tocar el cielo, sentí mis mejillas que estaban ardiendo como si me estuvieran en llamas, estaba segura que mi rostro se puso tan rojo como un jitomate, me faltaba el aliento y mi corazón latía como si estuviera en una maratón, tuve que apoyarme en la mesa ya que mis piernas estaban temblando de la emoción y no quería caer al suelo, no sé qué era lo que me pasaba con Edward Cullen, pero la verdad es que no me sentí incomoda ni asustada, como me pasaba con otros chicos.
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Al fin las clases habían finalizado lo que significa una sola cosa, podía irme a casa a ver a mi hija, ya la extrañaba, jamás había pasado tanto tiempo sin estar con ella, entregué mi comprobante de asistencia en la Oficina principal y me encaminé al aparcamiento, aun pensaba en lo que había pasado con Edward, ese beso, bueno si es que a eso se le puede llamar beso, fue extraño era como si ya antes aquellos labios me hubieran tocado, pero eso era imposible, pues esta era la primera vez que veía a Edward en mi vida. Pero entonces ¿Por qué me sentía así?, ¿Por qué sentía que ya había visto a Edward antes?, ¿Por qué mi corazón se desenfrenó de esta manera al verlo? ¿Qué es lo que me pasa?, estaba sumida en mis pensamientos cuando alguien toco mi hombro.
- Hola eres Bella Swan ¿verdad? – me dijo una voz muy dulce y alegre, me di la vuelta y vi a la más pequeñas de los Cullen.
- Si y tú eres… - iba a decir su nombre pero ella me interrumpió
- Me llamo Alice, Alice Cullen, soy la hermana de Edward creo que ya lo conoces pues va contigo a Biología y yo voy contigo a Calculo pero lastimosamente no me pude presentar contigo y es una lástima ¿verdad?, algo me dice que tú y yo seremos las mejores amigas, ¿te gustan las compras?, a mí me encantan, ¿Qué tal si este fin de semana vamos tú, yo y mi hermana Rosalie a Port. Ángeles de compras? – dijo todo tan rápido que me pregunto como lo hizo sin detenerse a respirar.
- Esto… Alice – mi voz sonaba un poco nerviosa.
- ¿Si?
- ¿Cómo puedes hablar tan rápido sin respirar? – le pregunté sinceramente.
- Oh eso… bueno estoy acostumbrada a hablar muy, muy rápido – se rió – ¿bueno entonces que aceptas?
- ¿El qué? – la verdad es que no le había entendido mucho.
- Acompañarme este fin de semana de compras – como si fuera lo más obvio del planeta.
- Esto… es que… a mí no me gustan las compras Alice.
- Anda por fa siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii – puso una carita de perro a medio morir… no puede ser… logro que me rindiera – Bella, Bells por faaaaaaaaaaaaaaaa.
- Esta bien – suspiré derrotada, esta chica era hábil.
- Genial, ven te quiero presentar a mis hermanos.
Me tomó de la mano y me arrastró hacia el estacionamiento – literalmente vaya que esta chica tenia fuerza y su piel era fría, debería de usar guantes – una vez que estuvimos en el estacionamiento, me di cuenta de quién era el dueño de aquel Volvo mi… digo Edward Cullen o alguno de sus hermanos.
- Chicos les quiero presentar a mi nueva amiga Bella… Bella ellos son, mi novio, Jasper o Jazz como le digo yo y mis hermanos Emmett, Rosalie y Edward al que ya conoces por supuesto.
- Hola Bella – me dijeron todos al mismo tiempo yo solo sonreí con timidez.
- Rose, Bella nos acompañara de comprar ¿no es genial? – le dijo a la rubia, la cual me estaba viendo de manera extraña su mirada mostraba sorpresa pero frialdad a la vez.
- Vaya que eres valiente enana – me dijo el grandote con una sonrisa burlona en su rostro.
- ¿Por qué lo dices? – pregunté
- Porque ir al centro comercial es como firmar tu sentencia de muerte – se rió tan fuerte que creí que lo habían escuchado hasta en la china – así que suerte, si sobrevives otra vez me avisas.
- ¿Otras vez? – pregunté extrañada por eso de otra vez, todos se tensaron y mirando al chico con furia.
- Jejejeje digo es que… ya sabes si sobrevives a ir una vez y vuelves a ir con ella otra vez… bueno tu sabes – estaba nervioso, ¿Por qué estaba nervioso?
- Si claro – miré mi reloj y comprobé que eran más de las tres y media – rayos se me hizo tarde, disculpen ya debo de irme hasta luego.
Caminé hasta mi auto, que estaba al lado del volvo.
- Bella espera – me llamó Alice – ¿recuerdas que me vas a acompañar al centro comercial?
- Si lo recuerdo no te preocupes Ali – le dije con una sonrisa… algo me decía que ella y yo si seriamos grandes amigas.
- Bien entonces adiós y cuídate mucho.
Subí a auto y lo encendí, antes de salir de aparcamiento mire a los Cullen por el retrovisor del auto, seguían mirándome, ¿acaso tenía monos en la cara o qué?, ¿Por qué no paraban de verme?, definitivamente las personas de Forks son muy extrañas.
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Llegué a mi casa un poco cansada, bajé del auto y caminé hacia la puerta, al abrirla ahí estaba mi pequeña Nessie en el suelo esperándome con una gran sonrisa en sus labios, estiró sus brazos hacia mí para que la cargara, caminé hasta ella y la tomé en mis brazos.
- ¿Te portaste bien cariño? – le pregunté besando su frente.
"Sip, Abuelita no hizo una de sus extrañas papillas, aunque dijo que mañana no me salvaba" me mostró lo que había desayunado y almorzado "¿Puedo ir mañana contigo mami? por faaaaaaaaaaa" hizo un hermoso puchero que me recordó mucho al de Alice.
- No – negué – pero este fin de semana vamos a ir con unas chicas del colegio al centro comercial.
"¿Me comprarás lo que yo quiera mami?" me preguntó emocionaba, si había algo en lo que mi madre y Nessie era iguales era en su amor por las compras.
- Todo lo que mi niña quiera.
"¡siii!"
Empecé a reírme ante el entusiasmo de mi hija, había veces en las que me pregunta: ¿Quién era el padre de Nessie?, es decir, ¿Quién no se pregunta quién es el padre de su hija si no recuerda nada de lo que ocurrió aquella noche?, por más que trato de odiar a aquella persona no puedo, simplemente no puedo odiarlo, por una sola razón: mi hija, si no hubiera pasado aquello, lo más probable es que yo no tuviera a mi razón de ser en mis brazos, además como alguien que me hizo aquello puedo engendra a una niña tal dulce y tierna como lo es ella, y la pregunta del millón es…
¿Quién es el padre de mi hija?
