Cap. 7: ¿Por qué a mí?
Bella POV
- ¡Es que a partir de ahora nosotros venimos a este colegio! - gritaron en conjunto mis amigos de la Push.
- ¿Qué? – me cuestioné gritando yo también.
No sé por qué pero tenía la leve impresión de que mi vida acaba de empeorar en ese momento, ¿y ahora que más podía pasar?
Aún estaba en estado de shock. ¡Mis amigos lobos vendrían a la misma escuela que yo! No era que me desagradara la idea, todo lo contrario… ¡me parecía magnífico! No podía explicarlo… pero sentía que mi vida acaba de empeorar en ese momento. Jake se acercó a mí y me abrazó con fuerza para sacarme del shock y dejarme sin aire, alzándome varios centímetros del suelo.
- Jake… aire… porfa – le dije entrecortadamente.
- Jejejeje perdón Bell's – Jake me puso nuevamente en el suelo. Respiré profundamente intentando asimilar lo que me habían dicho…
- ¿Van a estudiar aquí? – pregunté un tanto escéptica. Todos asintieron – ¿Cómo?… ¿Por qué?
- Un intercambio cultural – respondió Embry con entusiasmo.
- Explíquense lobitos… ¿cómo que un intercambio cultural? – pregunté aun incrédula. Había algo en todo eso que no cuadraba.
- Fue idea de Jake. Él hablo con el director de nuestro preparatoria… dice que es bueno que los caras pálidas conozcan más de nuestra cultura y creencia – explicó Paúl en un tono burlón –así que a partir de ahora y hasta que termine el año escolar vendremos a este colegio.
- Genial – abracé con fuerza a Jake el cual me regreso el abrazo con fuerza.
A partir de ahora vería más seguido a mis amigos, no era lo mismo verlos de vez en cuando que verlos todos los días, como cuando pasábamos todos el verano juntos. Estar con ellos sería lo más divertido, estaba realmente feliz, de poder asistir con ellos a la misma escuela, Pero mi felicidad se vio opacada cuando un escalofrió recorrió mi espalda. Dejé de abrazar a mis amigos y miré detrás de mí. Los Cullen tenían el ceño fruncido, parecían enfadados, aunque Edward más bien parecía furioso. No me gustó la actitud que tenían, sentía que Edward podía lastimar a mis amigos en cualquier momento. Me separé de Jake y el resto y me acerqué a los Cullen.
- Chupasangres – escuché murmurar a Sam, me detuve en medio de ellos dos, ¿había escuchado bien? ¿Sam había llamado a los Cullen Chupasangres?
- Chucho – escuché decir a una muy furiosa Rosalie. Miré a los Cullen y luego a mis amigos Lobos. Ambos grupos se estaban fulminado con la mirada como queriendo matarse los unos a los otros, cosa que me extraño un poco.
- ¿Se conocen? – pregunté yo rompiendo las miradas asesinas que se daban mis amigos.
- Lastimosamente si – dijeron todos al mismo tiempo. Al ver que habían hablado al mismo tiempo sus miradas empeoraron. Empezaba a darme dolor de cabeza.
Estuvieron asesinándose con las miradas por unos largos minutos, hasta que me harté. No entendía bien que era lo que estaba pasando, solo que ellos no se agradaban en lo más minino. Algo extraño, Jake y los demás eran muy amigables con casi todos, en cambio los Cullen… ellos son arena de otro costal, pero ahora tenía la extraña sensación de que no eran diferentes sino todo lo contrario. Parecían polos apuestos… el Norte y el Sur.
- Bueno ya con la miraditas "muere tu primero" – hablé un poco molesta. Ninguno se relajó, parecía que solo lo harían cuando el otro grupo lo hiciera primero – oigan… oigan… ¡Oigan! – grité molesta al ver que me estaban ignorando. ¡Funcionó! Dejaron de verse solo para centrar todas las miradas en mí.
- Bella ven con nosotros – me ¿Ordenó Edward?, ¿pero qué se creía? ¿Qué rea mi jefe o qué?
- No Bell's ven con nosotros – me ordenó estaba vez Jake, mientras me tomaba del brazo y me jalaba hacia él. Casi al mismo tiempo sentí el frío tacto de Edward en el otro brazo.
- Aleja tus sucias manos de ella Chucho – exigió Edward jalándome hacia el con algo de rudeza.
- Por lo menos mis manos no estas llenas de… - Jake tiró de mi mientras hablaba pero un gruñido de Edward impidió que completara la frase…
- ¡Ella es mía! – Exclamó Edward ¡Se estaba refiriendo a mi como si fuera un objeto!
- ¡Es mía desde antes de que tú la vieras chupasangre! – gritó Jake ¿Es que estos hombres creen que yo soy un objeto?
Ok. Estaba empezando a molestarme. Estaba siendo jalada por Edward y Jake de un lado a otro como si fuera una muñeca. ¡Y ya estaba empezando a hartarme! Me estaban lastimado. Mi brazo derecho me ardía a causa del tacto caliente de Jake y mi brazo izquierdo se estaba congelando ante el frió tacto de Edward, era como si estuviera entre el fuego y el hielo. Seguía escuchado los gruñidos de ambos grupos, además varios estudiantes que estaban viendo aquella escena sorprendidos y a la misma vez divertidos, aunque yo no le veía lo divertido en ninguna parte.
- ¡Ya suéltenme de una maldita vez! – estaba segura de que mi grito se escuchó en todo Forks, una vez que fui liberada por mis "agresores", los miré furiosa – ¡¿Quiénes se creen que son tirándome de un lado a otro como si fuera una muñeca?
- Bella cariño perdóname – trató de disculparse Edward arrepentido… oh que tierno se ve
- ¿Cariño? ¿¡Cariño! – Replicó Jake molestándose nuevamente – ¡Ella no es tu cariño! ¡Es mi cariño!
- ¡Ya quisieras Chucho!, ¡ella es mía! – gruñó Edward. Nuevamente fui aprisionada por ellos – ¡suéltala o veras!
- ¡Ja!, ¿crees que te tengo miedo chupasangre? – podía ver la furia en el rostro de Jake mientras gritaba, al igual que la furia contenida en el rostro de Edward.
Nuevamente fui tratada como si fuera una muñeca en una pelea de niños caprichosos, solo que esta vez era entre un lobo joven y un chico medio raro. Sentía como el agarre de Jake se incrementaba y su mano se hacía cada vez más grande ¿Acaso…? No, no podía hacerlo ¿o sí?. Miré a Jake aterrada, su cabello empezaba a crecer y sus ojos se volvían cada vez más negros. ¡Estaba a punto de entrar en fase!. Un licántropo joven podía ser peligroso, además si lo veían se iba a revelar su secreto y el de su tribu. ¡No lo podía permitir! Así que hice algo drástico… elevé mi pierna derecha y golpeé la entrepierna de Jake y luego la de Edward logrando así librarme no solo de mis agresores sino también de que Jake entrara en fase.
Ambos cayeron al suelo adoloridos, uno más que otro, pues había usado más fuerza con Jake que con Edward. Todos los chismosos vieron aquello y soltaron una gran carcajada, en cambio Jake y Edward no le vieron la gracia por ningún lado.
- ¡Ahora si me van a escuchar ustedes dos! – Miré a ambos enfadada – en primera no soy ni tuya Jake – dije señalando a mi amigo – ni mucho menos tuya Edward y en segunda ¿Qué es eso de jalarme como si fuera su juguete? ¡Nunca más! ¿¡Entendido!
- Bell's… pero ese… chupasangre… empezó – escuché murmurar a Jake con voz débil, aún seguía retorciéndose del dolor.
- Eso… no es… cierto… chucho – habló Edward con dificultad – Ella es mía desde un principio…
Negué con la cabeza, Edward había dicho algo nada bueno. Jake se levantó de golpe y trató de tomarme por el brazo pero yo me alejé rápidamente, no iba a ser usada nuevamente como la muñeca de esos dos inmaduros.
Edward también se puso de pie quedando frente a frente, empezaron a acuchillarse con la mirada, tanto que empezaron a darle miedo a todos los chismosos que poco a poco se iban retirando. Observé a Sam y a compañía para ver si iban a intervenir, pero estos estaban más concentrados en aniquilar con la mirada al resto de los Cullen, los cuales muy amablemente – nótese el sarcasmo – le regresaban la misma mirada, algo me decía que entre ellos había una gran rivalidad y para colmo de males yo estaba en medio de ambos grupos, ¿Acaso mi vida podía empeorar?.
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Retiro lo dicho con anterioridad. ¡Mi vida acaba de empeorar! Esta era la tercera vez en la mañana que terminaba en la oficina del director por culpa de Nosotros-somos-superiores-a-ellos –Cullen y Lobos-
¡Jamás! ¡Jamás en toda mi vida escolar había pisado la dirección, como la había pisado el día de hoy! Esto era vergonzoso pues yo no había hecho nada más que apaciguar a las bestias salvajes. Ellos me usaban como mediadora, cosa que no era fácil, sobre todo cuando un grupo eran lobos, que podían entrar en fase en cualquier momento y matar a mis amigos humanos, aunque estoy empezando a pensar que de humanos los Cullen no tienen ni un poquito.
La puerta de la dirección se abrió dejando pasar a un hombre un poco mayor que mi padre, de cabellos grises en casi toda su totalidad, de ojos color miel escondidos bajo unos grandes anteojos vistiendo con unos pantalones de vestir negro y un abrigo blanco. Cuando su mirada me encontró suspiró resignado.
- ¿Otra vez aquí Señorita Swan? – me dijo con cansancio mientras se sentaba en su silla.
- Si – yo también suspiré cansada.
- ¿Ahora por qué ha sido? – aunque no era necesario preguntar el por qué había ido a la dirección pues nada más con ver mi ropa lo podía deducir, estaba cubierta de comida desde la cabeza a los pies – ¿Guerra de comida? – Asentí en silencio – y como en las dos veces anteriores no me va a decir quien empezó ¿verdad? – nuevamente asentí.
Si había ido esta vez a la dirección era por la estúpida guerra de comida que habían iniciado Jake y Edward, pero antes de eso había ido porque el laboratorio de Química explotó a causa de Alice y Embry, y antes de eso, porque Emmett, Jasper, Rose, Jared y Quil habían mandado a cinco estudiantes a la enfermería con varios hueso rotos a causa de una competencia de Voleibol, o mejor dicho su "Voleiasesinos" y lo peor de todo era que yo estaban en medio de cada una de esas cosas.
Flash Back
Luego de que mis amigos dejaron de discutir, me encaminé yo sola hacia mi primera clase: Gimnasia. La semana pasada el profesor nos había dicho que se iba a ir temprano pues tenía algunos asuntos pendientes que resolver por lo que los alumnos de tercero y segundo tendríamos clases a primera ahora ese día, jamás había estado tan feliz de ir a Gimnasia como hasta ahora, así me libraría del estrés de recordar que mis amigos al parecer eran rivales a muerte.
Me cambié en los vestidores con el tonto uniforme de educación física, el cual era demasiado corto para mi gusto, ya que dejaban ver demasiada piel. Me encaminé al gimnasio y al entrar fui rodeada por dos grandes y fríos brazos.
- Futura hermanita te extrañé – me dijo Emmett levantándome con fuerza, este tipo quería matarme
- E… Emmett – chillé casi sin aire en mis pulmones.
- Emmett bájala ahora – escuché a Rosalie reprendiendo a Emmett, este amablemente me puso en el suelo, respiré con dificultad, sus abrazos eran de lo peor, pero muy cálidos…
- ¿Estas bien Bella? – me preguntó Jasper colocando su mano en mi espalda haciendo círculos en esta.
- S-Si – dije con cierta dificultad – Emmett… porfa no uses tanta fuerza la próxima vez.
- Oopsss lo siento hermanita no me di cuenta de mi súper fuerza – me dijo apenado pero con una gran sonrisa en su rostro.
- No te preocupes – traté de sonreírle, pero mi sonrisa murió al darme cuenta de que detrás de Rosalie estaban Jared, y Quil mirando a mis amigos con furia.
"Mierda ellos también están en esta clase" pensé con preocupación, al parecer Rose y Emmett también notaron a mis amigos ya que los vieron con odio al igual que Jasper
- Casi la matas chupasangre – gruñó Jared molesto, pero sin acercarse a mí.
- Me disculpé chucho ¿acaso no te diste cuenta de eso? – respondió Emmett igual o más molesto que Jared.
- Ya, ya chicos – traté de calmar las cosas antes de que empezaran a discutir – no sé por qué no se llevan bien, ¿pero pueden, solo por ahora, no matarse? Estamos en el gimnasio ¿sí?
- Solo lo vamos a hacer porque tú lo pides Bella – me aclaró Quil, pero no dejó de ver con odio a los Cullen.
Suspiré, definitivamente hoy iba a ser un largo día, el cual apenas y acababa de empezar, cuando el profesor de Gimnasia entró nos dijo que haríamos un partido de voleibol, los de segundo contra los de tercero
Para mi desgracia Jared fue elegido como el capitán de los de segundo, eligiendo a Mike, Lauren, Quil, Jessica y a mí para su equipo, mientras que el equipo de tercero era formado por Rose, Emmett, Jasper, y tres chicos más. Los otros chicos se quedaron en las gradas a ver el juego. Las chicas de segundo estábamos de delanteras y los chicos en la parte media de la pista, en el equipo contrario Emmett – el capitán – Jasper y Rose estaban en el medio mientras que los otros chicos estaban de delanteros.
Pero el profesor no se quedó mucho tiempo en el gimnasio pues fue llamado a la sala de profesores, así que dejo a Ángela a cargo de ver el partido y decirle como había quedado,
Cuando el profesor se marchó, vi la mirada asesina en la cara de los Cullen, la cual estaba dirigida hacia, Quil y Jared.
Al equipo de Emmett le tocaba sacar así que este le pasó el balón a Rose quien se puso en la línea de saque, cuando Ángela tocó el silbato Rose lanzó la pelota al aire golpeándola con tal fuerza que ni la puede ver Escuché un golpe sordo a mis espaldas y vi a Quil tirado en el suelo con la pelota en su rostro.
- Oopsss lo siento – Rose con falsa inocencia.
- Maldita bruja ahora verás – Quil se levantó furioso, tomó la pelota y la lanzó con tanta fuerza en dirección a Rose que no la logre ver, pero fue intervenida por Jasper que la devolvió con tanta fuerza que sacó a Mike de la pista dejándolo mal herido.
Tragué con dificultad al ver como Jared tomaba la pelota sin impórtale la condición en la que había quedado Mike y volvía a la pista, nuevamente se la pasó a Quil, quien volvió a sacar con la misma o mayor fuerza que la anterior, sacando a uno de los contrarios, el partido o mejor dicho la masacre continuó hasta que solo quedamos, Quil, Jared, Emmett, Rose, Jasper y yo – quien lastimosamente estaba muerta del miedo -, ya que ninguno de ellos parecía cansado o agotado, ¿Qué cómo he sobrevivido hasta ahora?. Fácil. Ellos parecían no querer lastimarme en ningún momento.
- Este será el golpe final – dijo Jasper con frialdad – se arrepentían de venir a nuestro territorio.
- Esos ya lo veremos rubiecito – se burló Quil con una sonrisa de superioridad en su rostro.
- Mueran – gruñó Jasper golpeando con tanta fuerza que creía que la pelota se iba a romper ante el golpee, pero no fue así vi claramente como la pelota se desviaba hasta donde yo… yo me encontraba.
- ¡Bella! – escuché gritar a todos en el gimnasio, pero yo no me podía mover, la pelota me iba a golpear y si lo hacía me dejaría peor que a mis compañeros.
Cerré los ojos y me puse en posición para recibirla, sabía que era una locura pues no iba a poder devolverla, pero si moría quería hacerlo con honor, la pelota me golpeó, pero yo la regresé con tanta fuerza que hasta a mí me sorprendió, abrí los ojos para ver qué era lo que había hecho y vi el balón dirigirse a la puerta del gimnasio la cual se abrió en ese momento, el profesor de gimnasia entró y al hacerlo el balón lo golpeó en el estómago, sacándolo del gimnasio.
Me quedé tiesa en mi lugar aún incrédula, no podía creer que había regresado ese balón y que lo hubiera lanzado con tanta fuerza que hubiera sacándolo del gimnasio, pero mi felicidad desapareció cuando escuché al profesor.
- ¡Swan a la oficina del director! ¡Ahora!– Gritó el profesor entrando nuevamente con la cara roja del coraje y el balón destrozado en una de sus manos.
- Pero… pero – traté de explicarle pero no me dejó.
- ¡He dicho Ahora!
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Luego de conocer por primera vez la oficina del director del colegio y ser castigada durante toda la semana por golpear a un profesor hasta sacarle el aire, volví a los vestidores en donde varias chicas me dijeron que luego de que fui enviada a la oficina del director mis amigos casi formaron una pelea en la gimnasio de no ser porque el profesor lo impidió, luego de darme una ducha, me encaminé hacia los laboratorios pues hoy tendría practica de Química, era buena en eso así que no tendría problemas, o eso creía yo.
Cuando entré vi que la mayoría ya estaba en grupos de tres, vi a Alice hacerme señas para que me sentara con ella, al parecer esta iba a ser otra clase más que tuviéramos en común.
- ¡Que emoción!, ¿no Bella? ¡Estamos juntas también en esta clase! – como siempre Alice tenía energía de sobra y no paraba de sonreír – seremos la mejores de la clase ya lo verás.
- Ya lo creo Alice – le regresé la sonrisa, en ese momento la sonrisa de Alice desapareció mientras fruncía el ceño levemente – ¿Qué pasa Alice?
- Chucho – la oí murmurar viendo hacia la puerta. Miré en la dirección en la que mi pequeña amiga estaba viendo y vi a Embry parado ahí buscando un lugar en donde sentarse, el problema era que el único disponible estaba al lado mío y Alice, lo que significaba que…
- Bella – me saludó mi amigo emocionado, caminando hacia donde estábamos Alice y yo sentadas cerca de la ventana – genial seremos compañeros de clase – continuó hablando sentándose a mi lado para luego fijarse en nuestra compañera – genial ahora tendré que oler a chupasangre toda una hora – dijo irónicamente.
- Y yo a Chucho – replicó mi pequeña amiga arrugando la nariz, para colmo de males yo estaba en medio de ellos dos, es definitivo mi vida no paraba de empeorar.
- Ya, ya chicos cálmense si – les rogué al ver que el profesor entraba al salón de clases, ellos simplemente se ignoraron.
El profesor Alonso nos puso a hacer un experimento con Sales y Cloruro de sodio, solo pequeñas cantidades, algo realmente fácil, a no ser que se tenga en tu equipo a dos personas que no se llevan para nada bien. No habíamos ni empezado el trabajo cuando ya estaban discutiendo y de no ser porque yo estaba en medio estaba segura que hace mucho se hubieran agarrado por los pelos, al no poder concentrarme, decidí no hacer el trabajo hasta que ellos no dejaran de discutir. Pero para mí desgracia Embry y Alice pensaron que yo no haría el trabajo así que cada uno tomó un tubo de ensayo y lo vertieron en el recipiente, pero no una pequeña cantidad como decía el trabajo… sino toda.
- ¡Oh por dios! – Exclamé al ver como del recipiente salía humo negro – ¡Corran! – grité con fuerza, llamando la atención de todos inclusive el profesor, el cual al ver lo que estaba pasando gritó.
- ¡Salgan todos ahora mismo!
Nadie esperó a que el profesor lo dijera dos veces, tomaron sus cosas y salieron disparados del aula, mi grupo y yo hicimos lo mismo – aunque Embry me cargó – cruzamos la puerta justo cuando el recipiente estalló rompiendo los vidrios de la puerta y ventana, llamando también la atención de los otros salones.
- De la que nos salvamos – suspiró Embry conmigo aun en sus brazos.
- Esto es tu culpa chucho ¡no debiste de echarle tanto cloruro de sodio! – acusó Alice furiosa, Embry me dejó caer y miró a Alice con odio.
- ¿Mi culpa duende mal hecho? – se burló mi amigo.
- 'No soy ningún duende! ¡Chucho! – gritó Alice furiosa.
- Ja si pero mira que si eres pequeña – respondió él colocándose al frente de mi amiga, la cual era mucho, mucho, más pequeña que el – te podría utilizar como una mesa para mi casa.
- Eres un… - pero Alice no termino de hablar cuando el profesor se plantó frente a nosotros
- ¡Swan! ¡A la oficina del director! ¡Ahora!- me gritó furioso
- ¿Qué? Pero… ¿Por qué? – pregunté atónita ¡Esto no podía ser cierto!
- Por hacer explotar el laboratorio – respondió aún más furioso.
- Pero… yo… ellos – sabía que no podía hablar, así que me encamine hacia la sala del director nuevamente, pero antes miré a Alice y a Embry furiosa ya los mataría después.
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Mi Castigo subió a dos semanas completas y debía limpiar el laboratorio al final de clases, y todo por culpa de Embry y Alice. Afortunadamente el director ya empezaba a sospechar de que yo no había sido la causante de aquellos accidentes gracias a mi impecable expediente, pero yo no podía decirle que habían sido mis amigos, a los que matare en cuanto los vea
Luego de mi última clase antes del almuerzo me encaminé hacia el comedor, estaba cansada y exhausta, pero creyendo que mi vida no podía empeorar más de lo que ya estaba, entré a la cafetería, noté que todos me estaban viendo, cosa que no me importó solo quería almorzar, ir a biología a presentar el maldito examen y cumplir mi castigo para volver a casa.
- ¡Bella por acá! – escuché gritar a varias personas, levanté la mirada para ver quienes me estaban llamando y vi que en dos mesas lejanas estaban ellos, en una los Cullen y en otra los Lobos, ambos grupos haciéndome señas para que me sentara con ellos
"Algo me dice que debo de irme ahora que puedo" pensé preocupada, ellos podían meterme en muchos más problemas de los que ya estaba, pero estaba en la cafetería, ¿Qué podían hacer para que me subieran mi castigo?, caminé hacia ellos, no había mucho espacio separándolos.
- Siéntate con nosotros Bella – me pidió Sam señalando la silla que estaba en medio de los lobos
- Bella se va a sentar con nosotros chucho – dijo Rose mirando a Sam con odio y este la vio de la misma manera.
- No ella se sentará con nosotros – esta vez habló Embry levantándose y caminando hacia donde yo estaba.
- Con nosotros – habló Emmett posándose a mi lado.
"Aquí vamos de nuevo" sollocé con temor a lo que podía pasar.
- Con nosotros – habló Jake apareciendo de no sé dónde, colocando sus brazos en mi cintura, cosa que enojó mucho a cierto chico de cabello cobrizo que se levantó de golpe lanzándole a Jake un panecillo el cual quedó estampado en su cara.
- Quítale tus manos de encima a Bella ahora mismo – no era la primera vez que veía a Edward molesto, más si era la primera vez que veía que sus ojos se tornaban de un negro profundo, cosa que realmente me asustó un poco pero al mismo tiempo sentí un extraño cosquilleo en mi vientre.
- Maldito Chupasangre esta me la vas a pagar – gritó Jake tomando la tarta de Quil y lanzándosela a Edward, pero este la esquivó dejando que se estampara en la cara de Emmett.
- Oigan yo no estoy metido en su juego por Bella – gruñó el grandote tomando la bandeja de comida y lanzándola hacia nosotros. Toda la comida nos cayó encima.
- ¡Guerra de comida! – escuché decir a alguien. Pronto la comida era lanzada de un lado a otro
Pero la peor guerra era entre los Cullen y los Lobos, los cuales se lanzaba comida como si fuera proyectiles, peligrosos para cualquier persona que estuviera entre ellos, yo estaba escondida con los Lobos en su mesa la cual habían volteado para evitar los lanzamientos de comida de los Cullen, quienes habían hecho lo mismo.
Toda la cafetería parecía divertirse, pero mis amigos no, ellos parecían estar en medio de una verdadera guerra, lanzándose comida sin medir su fuerza sobre humana. En uno de esos lanzamientos un panecillo atravesó la mesa que usábamos como escudo dejándole un hueco en todo el medio, mire a mis amigos los cuales no parecía impórtales que ese panecillo hubiera sido lanzado continuaban su pelea como su vida dependiera de ellos.
Pero claro yo no estaba para nada contenta con eso y estaba empezando a molestarme, pero la gota que derramó el vaso fue un tarta de chocolate que me había caído en mi cabello. Me enfurecí a tal grado que me paré de golpe encima de una de las sillas de la cafetería.
- ¡Con un demonio! ¡Deténganse! – grité furiosa, más que furiosa encolerizada, toda la cafetería se detuvo en ese momento.
- ¿Qué está pasando aquí? – preguntó el profesor Varner entrando, en seguida su vista se posó en mi – ¡Señorita Swan!
- ¡Ya lo sé! – Grité aun furiosa – ¡Ya voy a la dirección! – bajé de la silla y tomé mi bolso pero antes – ustedes… - miré a mis amigos furiosa – no vuelvan a dirigirme la palabra en lo que les queda de vida ¿entendieron?
Fin del Flash Back
Y aquí estaba esperando nuevamente mi castigo y todo por querer proteger a esos malagradecidos. Estaría castigada por tres semanas completas, tres semanas en las que no podré llegar a tiempo para pasar tiempo con mi hija, tres semanas en las que mis fines de semana los tendría que pasar en el salón de detención en lugar de con mi hija y mi familia.
Eso era lo que más me molestaba. No podría estar con mi hija durante tres semanas y estaba segura que se iba a enojar y Nessie no era nada buena cuando lo hacía.
- Ya puedes irte a tu próxima clase Bella – me dijo el director encendiendo un cigarrillo.
- Si señor director – me levanté con pesadez.
- Espero no volver a verte más el día de hoy Bella.
- Yo también espero lo mismo, yo también espero lo mismo – le dije con sinceridad.
Salí de la dirección y vi que mis supuestos amigos, tanto lobos como Cullen estaban parados frente a mí con cara de arrepentimiento.
Pasé entre ellos ignorándolos, no me importaba lo que fueran a decir, estaba muy enojada, más que enojada estaba furiosa con ellos, si tenían una rivalidad que la tuvieran pero que no me involucraran en ella.
- ¿Bella estas enojada? – me preguntó Jake preocupado, me detuve antes de salir de la administración.
- No estoy molesta – respondí sin voltear a verlos – estoy decepcionada de ustedes. Por su culpa estaré castigada por tres semanas completas. Tres semanas que podría pasar con mi hija pero no, gracias a ustedes deberé de pasarla aquí encerrada y eso jamás se los voy a perdonar.
- Bella cariño por favor deja que te expliquemos – suplicó Edward pero ya no podía confiar más en ellos.
- No – negué con tristeza – solo déjame tranquila por favor.
Continué mi camino hacia el salón de biología, cuando llegué me senté en el lugar en el que se solía sentar Edward, pegado a la ventana, miré el paisaje verde, esperando a que los demás llegaran, era la primera vez que me molestaba con Jake y los chicos, jamás había peleado con ellos, esta era la primera vez y me sentía dolida, al igual que me sentía dolida porque también me había molestado con los Cullen, pero definitivamente estar entre ambos grupos solo me iba a traer muchos problemas, era mejor mantenerme alejada de ellos.
Escuché como la silla a mi lado que era sacada, sabía que era Edward pero no lo miré en ningún momento, mucho menos cuando empezó la clase o cuando esta terminó, pero podía sentir la mirada de Edward puesta en mí en todo momento.
Pero era lo mejor, no quería estar entre dos grupos que parecen que se odian a muerte, sin razón aparente, cuando el timbre sonó todos salieron del salón yo iba a hacer lo mismo cuando sentí las manos de Edward posarse en mi cintura, desde ayer no había estado en sus brazos y mi cuerpo empezaba a extrañarlo, me hacía tanta falta, pero en este momento debía ser fuerte y no hablarle en ningún momento. Traté de librarme pero él me tenía fuertemente sujeta.
- Suéltame Cullen – dije su apellido con frialdad.
- No hasta que me escuches – dijo con tristeza, aunque no podía ver su rostro, sabía que estaba triste
- ¿Escuchar qué?… ¿lo que me estas ocultando? – el negó – entonces no tenemos nada que hablar, ahora por favor – coloqué mis manos en las suyas para soltar su agarre pero este me atrajo hacia su cuerpo.
- ¿Bella… en verdad quieres que te deje tranquila? – me susurró al oído con dolor
- No – sinceramente no lo quería pero no soportaba que me vieran la cara de idiota – pero es lo mejor, ustedes me ocultan muchas cosas, cosas que yo no sé y eso no me gusta.
- Es que esos Chucho y nosotros no nos llevamos bien Bella
"¿No me digas?, si no me lo hubiera dicho no me lo hubiera imaginado" pensé con ironía
- Eso ya lo sé, pero no es justo que por su rivalidad yo tenga que pagar – me volteé lentamente para encararlo – yo tengo una hija a la cual cuidar Edward muy a deferencia de ustedes, yo si tengo a quien anhelo ver cada vez que vengo a clases, y no es justo que por sus tontas rivalidades yo pierda la oportunidad de estar con mi hija – toqué su rostro con mi mano derecha – no quiero alejarme de ninguno de ustedes, pero si no pueden dejar de discutir es mejor no hablar, no quiero ni imaginarme, que pasará luego, no quiero estar castigada por el resto del año escolar.
- Lo siento – estaba avergonzado lo sabía claramente.
- No importa.
No me gustó el semblante triste de Edward en ese momento, no sé porque me sentía conectada a él de manera mucho más intensa de lo que me hubiera imaginado, su dolor es mío, su felicidad es la mía. Como si fuéramos uno solo. No quería verlo triste, así que aun rompiendo la regla que yo había puesto, acerqué mi rostro poco a poco hacia el suyo.
- Solo por esta vez – le dije antes de unir mis labios con los suyos, no me había dado cuenta de cuanto extrañaba sentir sus labios fríos como el hielo. Era una sensación dulce y diferente, pero al mismo tiempo conocida. Era extraño como me sentía cuando estaba en los brazos de Edward, era como si en sus brazos nunca me pudiera pasar nada malo, es como si desde un principio él y yo hubiéramos estado juntos de alguna u otra manera y yo estaba segura de que me estaba enamorado de él cada día que pasaba y eso me asustaba.
