Guardián de mi Corazón
Hola volvi lamento la demora.. es q mi Beta y yo había estado algo ocupadas cada una en sus estudios pero ahora ya estamos un poco mas relajadas x las vacaciones así que espero q sigamos como hasta ahora actualizando hasta llegar al final… antes q todo kiero aclarar unas dudas d algunas persona..
1)si cambio los nombre de las medalla, la razón es q había escrito mal los nombre y ahora tiene los reales
2) Este fics no esta en un blog solo lo estoy reeditando para q unas idiotas de malos fics dejen de joder… en total ante tenia 27 capitulos y claro el fics tiene.,.. aunq no se cuantos capítulos… ya que estoy pensando eliminar capítulos q se vean demás
3) Mis demás fics también será actualizados pronto no se preocupen tanto… todo es lento pero seguro
Ahora si al fics graciar mer x ser mi beta
Cáp. 9 Promesas del pasado. La Carta de Elizabeth
Edward POV
Eran las tres de la mañana. Mis hermanos habían ido de caza mientras los chuchos se quedaban descansando en la casa de mi Bella. No quería dejar a mi Bella sola con esos perruchos pero necesitaba salir a respirar aire fresco, además, no me alejaría mucho por si acaso ese chucho llamado Jacob intentaba hacer algo en mi ausencia.
Me encontraba, recostado en un árbol caído, mirado la foto que habíamos encontrado esa tarde, traté de encontrar algo, algo que me dijera que ese no era yo, pero no era así, la persona que estaba ahí era yo y estaba abrazando a mi mejor amiga humana.
Cuando fui transformado en vampiro había olvidado mucho de lo que era mi vida humana, todo menos a ella, esa pequeña humana que siempre me hacía reír con su torpeza, que siempre lograba sacarme una sonrisa cuando estaba triste, la que dejó un gran vació en mi pecho cuando una mañana antes del colegio, encontré su pequeño cuerpo en el suelo en un mar de sangre. Aun me odiaba a mí mismo por no poder proteger a mi única amiga.
- Bel – susurré su nombre con dolor, aún después de pasar tantos años la extrañaba. Aún recuerdo cuando nos tomaron esa fotografía
Flash Back
Era mi cumpleaños, estaba cumpliendo siete años, mis padres junto con el apoyo de los Swan me habían hecho una gran fiesta en el jardín trasero de mi casa… todos se estaban divirtiendo, aunque yo no mucho ya que me había enterado de que Bel se había enfermado y que por esa razón no podía ir a mi fiesta de cumpleaños, cosa que no me había agrado en lo más mínimo.
Bel era la única hija de los Swan, los mejores amigos de mis padres, su nombre era Isabel Renie Swan, pero ella odiaba que la llamaran por su nombre completo así que yo le puse Bel, era más corto y cuando era un bebe de año solo podía decir esa palabra, desde entonces yo y casi todos nuestros amigos la llamamos así.
Bel era muy dulce casi se podía decir que un ángel, un ángel muy torpe, tan torpe que si tuviera alas la pobre no podría volar sin golpearse contra los árboles, pero aun así un ángel, siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás, creo que por esa razón muchas personas abusaban de su amabilidad, yo era el encargado oficial de protegerla… bueno no solo yo sino también Jean, pero claro de él no tenemos que hablar ahora, solo es un chico molesto y fastidioso que me quiere quitar a Bel.
Cuando fue el momento de apagar las velas de mi pastel lo miré sin mucho interés y eso que era mi favorito, fresa con crema, ¿pero de qué me valía eso si Bel no estaba?, sin ella mi cumpleaños era solo un día más, solo quería que ella estuviera a mi lado, no pedía mucho solo que ella estuviera a mi lado, como siempre dándome una dulce sonrisa
- Hijo pide un deseo – dice mi madre tratando de animarme, ella sabía claramente como me sentía en ese momento.
- Esta bien – la verdad es que me daba igual apagar las velas solo tenía un deseo en mi mente y era "deseo que Bel venga" abrí los ojos y apagué las velas. Era muy egoísta pedir que ella viniera pero quería que estuviera a mi lado en este momento.
Todos aplaudieron en ese momento y como si mi deseo se hubiera cumplido detrás de ellos venia entrando a mi fiesta la única persona que en verdad deseaba ver. Su cabello caoba estaba un poco alborotado, sujeto con una cola de caballo, traía puesto un vestido azul oscuro con lazos blancos en los bordes y encima de sus hombros una manta blanca, sus ojos se veía un poco llorosos, pero aun así su sonrisa estaba ahí.
Corrí hasta ella apartando a los invitados, la había estado esperando toda el día, la había extrañado muchísimo, cuando estuve frente a ella, Bel levantó un poco la mirada.
- Feliz cumpleaños Edward - dijo estirando una rosa roja la cual tenía un listón blanco, el mismo listo que ella solía usar para recoger su cabello.
- Bel
Tomé la rosa que Bel me había regalado, ella sabía que me gustaban las rosas roja y más las que ella misma cultiva ya que eran las rosas más rojas que existen en la vida…
Recordaba claramente eso de ella, era la que mejor me conocía, a parte de mi madre, puse mis manos en su cintura y la atraje hacia mí y le di un casto beso en los labios, claro que mi Bel se quedó pasmada ante eso pero luego sonrió.
- ¿Por qué lo hiciste Edward? – me preguntó Bel muy confundida
- Porque te quiero muchísimo, por eso lo hice – respondí con la sonrisa que a ella y a mi madre tanto le gustaba.
- ¿En verdad me quieres Edward? – ¡pero que pregunta más tonta me hizo mi princesa!, ¡por supuesto que la amaba!
- Claro que te amo Bel, ¿Qué acaso tu no me quieres a mí? – pregunté preocupado, le había dicho que la amaba y no era capaz de aceptar que ella no me amara a mí.
- Claro que si te quiero – dijo saltando a mis brazos y dándome un cálido abrazo – te quiero y siempre te voy querer
- Y yo a ti mi preciosa princesa – dije regresándole el abrazo con mucha fuerza
Estaba feliz de que Bel me correspondiera, la quería demasiado como para dejarla y olvidarme de ella, vi a mi madre acercarse junto con un fotógrafo hacia donde nosotros estábamos.
- Oigan chicos sonrían – nos dijo el fotógrafo, Bel se dio la vuelta y yo la abrace por la espalda.
Esa fotografía era la primera en la que salíamos los dos como algo más que simples amigos, y claro que a Jean eso no le agradó, pues luego que tomaran la foto separó a mi Bel de mi lado, ja pero claro él no me iba a alejar de ella eso jamás.
Ella me quería a mí y yo la quería a ella y nada ni nadie nos separarían.
o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Esa misma noche luego de despedir a todos los invitados, estaba en mi cuarto, no podía dormir, estaba inquieto, y sabía que esa inquietud solo tenía un nombre Bel, me levanté de mi cama, busqué mis zapatos y salí de mi cuarto, había aprendido a evitar las tablas que sonaban con el pasar de los años, una vez que estuve en el piso de abajo salí por la cocina.
Me adentré un poco al bosque que quedaba en la parte trasera de la casa y caminé por unos quince minutos, hasta que llegué al Gran Abuelo, un gran sauce llorón cuyas hojas tocaban un pequeño lago que se encontraba a su lado. Bel lo había bautizado así pues decía que era el abuelo de todos los árboles.
Divisé a Bel sentada en una de las raíces que sobre salía en la tierra, subí a la raíz y abracé a Bel por la espalda, esta recostó su cabeza en mi pecho, estaba llorando de eso estaba seguro, algo estaba mal.
- ¿Qué ocurre Bel? – le pregunté apoyando mi mentón en su cabeza.
- Otra vez Edward – me respondió sollozando – otra vez ese sueño, tengo miedo Edward, tengo mucho miedo.
- Ya, ya calma nada malo te pasará yo estoy aquí para protegerte – la abracé con mucha más fuerza, no iba a permitir que nada malo le pasara a mi Bel.
- ¿Lo prometes Edward? – se separó un poco de mí y me miró a los ojos, estaban opacados, había miedo y dolor en su mirada.
- Te lo prometo Bel, nada ni nadie te hará daño, no mientras yo esté aquí para protegerte y cuidarte – besé su frente y la escuché suspirar.
- Entonces hagamos un promesa aquí – Bel sacó de no sé dónde una pequeña navaja
- ¿De dónde sacaste eso? – Pregunté con la ceja levantada.
- De la cocina – esa niña era malvada eso lo sabía, vi como acercaba a su mano y se cortaba un poco la palma derecha.
- ¿Bel que haces? – grité preocupado, esta niña se mareaba con tan solo ver la sangre ¿Por qué demonios ahora se estaba picando ahora?
- No te preocupes Edward, ahora dame tu mano derecha – la miré dudoso, pero le extendí mi mano, sentí como la punta de la navaja atravesaba mi palma, reprimí una mueca de dolor – este es un pacto de sangre que sin importa lo que pase tu estarás siempre a mi lado – Unió nuestra palma que estaban sangrando y la ató con un listón azul – ¿prometes siempre estar a ahí para siempre?
- Por toda la eternidad Bel, sin importar lo que pase nada ni nadie nos va a separar, ahora estamos unidos por nuestra sangre – la miré y sonreí al ver sus mejillas teñirse de un hermoso color carmín.
- Mi alma siempre te va a pertenecer Edward. Nunca dudes de eso.
- La mía igual Bel, la mía igual.
Fin del Flash Back
Miré hacia el cielo, hoy la luna llena brillaba en toda su intensidad, al igual que aquella noche en la que Bel y yo hicimos aquel pacto de estar juntos por toda la eternidad. Miré mi mano derecha aun aquella cicatriz estaba ahí, no se había desvanecido, era como tener el recuerdo de Bel arraigado en mi mano, no voy a negar que la extrañaba con todo mi ser, inclusive cuando me transforme en lo que soy continuaba pensando en ella, esa era la razón por la cual no me había interesado por alguna mujer sea vampiro o humana, ya que siempre que lo intentaba el recuerdo de Bel venía a mi mente, siempre me miraba con reproche cuando intentaba estar con una chica, por eso desistí de estar con cualquiera, hasta que conocía a Bella, cuando la vi por primera vez, el recuerdo de Bel jamás apareció, eso era raro ya que Bel siempre aparecía en mi mente.
- Bel – susurré con dolor, si pudiera llorar en estos momentos lo estaría haciendo
- Edward – escuché una voz infantil y conocida llamándome.
Busqué a la dueña de aquella voz con desesperación, hasta que di con ella, detrás de mí estaba ella, mi mejor amiga, mi Bel. Llevaba un vestido blanco muy sencillo, igual al que usaba aquella noche, su cabello suelto y rizado caía por sus hombros, me estaba mirando con una mirada angelical y dulce como la que recordaba, me acerqué a ella lentamente, temiendo que desapareciera, que solo estuviera alucinando, pero no había dado ni dos pasos, cuando ella corrió hacia mí, como siempre tropezándose, pero eso no le impidió llegar hasta donde yo estaba y lanzarse a mis brazos, lo raro era que ella parecía ser de mi altura, bueno un poco más bajita que yo, pero era como si no hubiera la diferencia de edad, era como si yo continuara siendo un niño.
- Te extrañe muchísimo Edward – se separó un poco de mi para verme a los ojos
- ¿Bel? ¿En verdad eres tú? – dije incrédulo, esto no podía ser cierto ella había muerto hace mucho tiempo
- Pues claro ¿quién más podría ser tonto? – me miró con duda – ¿acaso estabas esperando a alguien más Edward? – oh no esa mirada de furia y dolor, era la misma que me daba cuando se molestaba conmigo.
- ¡Eh! Por supuesto que no tonta, ¿a quién más podría esperar? – arreglé rápidamente mi error, o si no Bel empezaría a llorar.
- Más te vale Edward Anthony Masen, porque si no ya verás – dijo haciendo un hermoso mohín.
Nos sentamos bajo un árbol, abrazados, yo abrazándola por la espalda y ella apoyando su cabeza en mi hombro, era como si el tiempo no hubiera pasado jamás, como cuando éramos niños y nos escapábamos de nuestras casas para estar así de esta manera, no dijimos nada solo nos bastaba estar abrazados para decir cuánto nos habíamos extrañado el uno al otro, cuando empezó a aclarecer, Bel se separó lentamente de mí, cosa que no me agradó, no quería que se alejara de mi lado nuevamente.
- ¿Bel? – pregunté dudoso al verla alejarse.
- Tengo que irme ya – me dijo sin mirarme, se iba tan pronto, no, no quería que lo hiciera, quería que se quedara más tiempo a mi lado.
- Por favor Bel, no te vayas yo… yo
- Lo sé Edward, yo también te extrañé muchísimo, pero yo ya no pertenezco a esta lugar – su voz sonaba tan triste y dolida que me rompió el corazón – Además tú ya tienes a alguien a quien cuidar y proteger.
- Bel, no te vayas por favor, no quiero volver a perderte no otra vez por favor – si fuera humano estaría llorando, no quería que Bel se fuera, no la quería perder nuevamente.
- No te preocupes tonto – se giró a verme – no volverás a perderme estamos más cerca de lo que crees, siempre voy a estar a tu lado, pero más te vale cuidarme porque si no, te voy a castigar ¿me entendiste?
- No entiendo Bel, ¿cómo puedes estar cerca de mi si tú…?
- Ahí Edward, en verdad sigues siendo el mismo niño tonto de antes
- Oye – le dije con reproche pero ella solo se rió de mi
- A su tiempo lo sabrás Edward ahora debo de irme – se iba a dar la vuelta para irse, pero ante se giró hacia mí y me sonrió – te amo
Dicho esto desapareció, abrí los ojos exaltado, y me encontré en la misma posición en la que me encontraba antes de a ver visto a Bel ¿había estado soñando? Esto era ilógico, los vampiros no podíamos dormir ¿Entonces que había sido eso? Miré a mi alrededor, aspire para ver si detectaba el olor de otra persona, nada, no había otro olor cerca, ¿Qué diablos había pasado entonces? Debía hablar con Carlisle esto era la cosa más rara que me había pasado en mi existencia.
o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Me encaminé nuevamente a la casa de Bella y por los pensamientos que escuchaba dentro de la casa, mis hermanos había regresado y los chuchos ya se había levantado, una nueva ronda de peleas iba a empezar y apenas eran las siete de la mañana, entré a la casa por la puerta de la cocina y vi que Jacob se estaba preparando el desayuno como si estuviera en su casa. Ese chucho y yo teníamos que hablar seriamente sobre todas las libertades que se daba con mi Bella, porque aunque él no lo quisiera creer Bella era mía y solo mía.
"Ya volvió este chupasangre y yo creí que no iba a volver más nunca" pensó el pobre iluso
- Sigue soñando chucho de aquí no me pienso marchar – le respondí con una voz burlona.
"feh me había olvidado que este maldito podía leer las mente"
- ¿Sabes que aun continúo leyendo tu mente?
- Metete en tus asuntos chupasangre – me gruñó para tratar de intimidarme, pobre tonto
- No me das miedo chucho, puedo destrozarte en cuanto quiera
- ¿A si? – Este chucho está empezando a retarme – vamos a ver quién destroza a quien mira que te tengo una ganas de…
- ¿De qué Chucho? ¿Me vas a golpear? Tan solo inténtalo
- Tan temprano y ya se quieren matar – los dos miramos a la puerta de entrada de la cocina y vimos a Bella parada con los brazos en su cintura
- Bella – dijimos los dos al mismo tiempo
- No la reina de Inglaterra, por supuesto que soy yo… ¿ustedes dos no pueden dejar de pelear por una vez en su vida o qué?
- Él empezó – dijimos ambos señalándonos al mismo tiempo
- Me vale quien empezó pero yo lo voy a terminar, a ver dense las manos ahora – estaba loca, ni que estuviera loco iba a darle la mano a ese asqueroso chucho
"Primero muerto" pensó el chucho, eso se puede arreglar fácilmente maldito chucho
- Y bien estoy esperando – se impacientó Bella.
"Pues quédate esperando" pensamos el chucho ese y yo al mismo tiempo
- ¿No lo harán verdad? – ninguno de los dos dijo nada – muy bien entonces, ambos fuera de mi casa ahora mismo.
- ¡¿Qué? – volvimos a exclamar al unísono el chucho y yo.
- Lo que escucharon si no pueden hacer las paces pues quiero que se vayan de mi casa ahora mismo, no quiero que su tonta enemistad este en mi casa, así que los quiero fuera ahora.
Se dio la vuelta y regresó a la sala, en verdad estaba molesta, pero mi dignidad era mayor y ni… ¡al diablo con eso! Bella estaba muy enojada, luego meteré las manos en desinfectante.
- Lo… lo sie… siento Ja-Jacob – logré decir con dificultad, el chucho me miraba atónito, mientras que mi Bella me estaba viendo con una sonrisa, por esa mujer haría lo que sea hasta tragarme mi dignidad si fuera necesario.
- Jake – le dijo Bella al chucho, quien aún no salía de su asombro.
- Bueno yo… rayos también lo siento chupa… Edward – se retractó al ver la mirada fría de Bella "Que asco si vuelvo a decir su nombre me corto la lengua"
- Ven no es tan difícil, no sé porque se llevan tan mal ni que fueran enemigos mortales o algo así
"Si tan solo tú supieras" pensamos todos a la vez
- Bueno andando debemos terminar el trabajo de biología y aun ahí mucho que hacer
- Hey Bella ¿al menos podemos desayunar por favor? – suplicó el tal Quil mirando a mi Bella con ojitos de perrito a medio morir
- Jajajaja claro que si Quil yo haré el desayuno, ustedes vayan a lavarse mientras yo cocino
- ¡Eres la mejor Bella! – exclamaron los perros.
"Chuchos hambrientos" pensé frunciendo el ceño, ¿acaso no podían irse a sus casas a comer?, demonios, ahora deberemos fingir que comemos, malditos chuchos
- ¿Edward me ayudas a preparar el desayuno? – preguntó mi Ángel caminado a la nevera, me retracto adoro a estos lobos.
- Claro mi Bella dime lo que debo de hacer – respondí animado, aunque no sabía cocinar muy bien sabía hacer cosas simples como hacer un piche desayuno
- Mmmm ¿qué te parecer si preparas las tostadas mientras yo frió el tocino y los huevos?
- Me parece bien
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Ok más que cocinar lo más hicimos fue hablar y reírnos, al igual que durante el desayuno, era la primera vez que mis hermanos y yo disfrutábamos comer comida humana, y es que Emmett se la pasó bromeando con Embry y Quil, y claro la razón de sus chistes eran las vergüenzas de mi Bella, la cual no había parado de sonrojarse ni una sola vez, aunque me molestaba que hicieran pasar pena a mi ángel la verdad es que lo estaba disfrutando al máximo, jamás había visto su rostro tan rojo como lo estuvo durante el desayuno.
Luego de terminar de desayunar y limpiar lo que se había ensuciado volvimos a nuestros trabajos, claro que tanto los chuchos como yo habíamos regresado el condenado baúl al lugar del que nunca debió de a ver salido, esa cosa era demasiado peligroso para nosotros, luego le pediría a Carlisle para averiguar qué era lo que tenía esa cosa para lograr debilitarnos tanto. Había un gran misterio en esa cosa.
Terminamos el trabajo de Biología casi a la hora del almuerzo – aunque mis hermanos y yo lo hubiéramos terminado antes no íbamos a dejar a Bella con esos chuchos sola, así que nos tardamos más – nuevamente los chuchos se quedaron a almorzar en la casa de mi Bella, ¿es que en sus casas no los querían o qué?, ¿tenían que quedarse a almorzar también?, el colmo sería que también se quedaran para la cena.
Para pasar el tiempo todos nos acomodamos en la sala, para hacer una maratón de películas, yo creía que los chuchos se iban a ir pero para mí mala suerte no fue así, sino que llamaron a tres personas más para que vinieran a la casa de Bella a ver las películas, Bella había hecho cinco platones de golosinas, chocolates, caramelos, y unos 15 litros de refresco, para mí era un exageración, pero cuando se lo dije a Bella ella simplemente me respondió:
- Créeme ellos comen como cerdos – eso no lo dudaba
El timbre sonó y Sam fue abrir, cuando regresó a la sala lo hizo con dos chuchos de unos 15 años aproximadamente y una humana, la cual al vernos se preocupó un poco pero luego se relajó, ella de seguro sabía lo que nosotros éramos, la otra chica simplemente nos vio con asco y odio, el otro chucho fue todo lo contrario no nos vio ni con odio ni con asco, más bien parecía emocionado.
- Bueno ya que ya estamos todos aquí empecemos la maratón de películas – habló el recién llegado sentándose cerca de la pantalla de la TV
- Seth aléjate de la pantalla esta no se va a ir corriendo – se burló Embry.
- Bien pero ya empecemos, ¿qué tal con una de comedia primero y luego finalizamos con una de terror? – preguntó Bella
- Me parece genial y yo sé con cual empezar – respondió Seth, al parecer otro loco más se le unía a Emmett y a compañía.
Pasamos toda la tarde viendo películas, riendo como locos, lo admito era divertido estar con esos chuchos, no era que me agradaban pero sabían animar hasta un funeral
- Bella ya llegamos – escuchamos a los padres de Bella entrar a la casa con mi pequeña
- Estamos en la sala – gritó Bella la cual a estas alturas se encontraba entre mis brazos
Había sido fácil tenerla en mis brazos ya que Jacob se había ido hace rato, ya que recibió una llamada de su padre, así que en cuanto traspasó la puerta de salida, tomé a Bella y la coloqué en mi regazo y como ella no se negó ni se alejó continuábamos en la misma posición desde entonces, cuando los padres de Bella entraron a la sala y nos vieron solo sonrieron.
- ¿Bella que te dijimos sobre hacer fiestas en nuestra ausencia? – bromeó la madre de Bella "¿Quién será el joven que está abrazando a mi hija de manera tan protectora?"
- No es una fiesta mamá, estamos haciendo el trabajo de biología y decidimos ver unas películas – explicó mi ángel levantándose, se acercó a sus padres, los abrazó y luego tomó a nuestra hija en sus brazos – hola cariño ¿te portaste bien con los abuelos? – mi pequeña colocó sus manos en el rostro de mi ángel y le empezó a mostrar todo lo que había hecho con sus abuelos.
"¿Reneesme qué te he dicho de mostrarles a tu madre, tus memorias?" la regañé con severidad, esta rápidamente apartó las manos de la cara de Bella y me miró
"Papito pero es que siempre lo hago, ¿Qué tiene de malo?" me preguntó con un puchero
"Cariño no podemos arriesgarnos de que mientras les muestras tus memorias a tu madre esta vea que te saco en la noche para ver a tus otros abuelos"
"No me gusta mentirle a mami, papito quiero decirle todo lo que hago en casa de los abuelitos ¿sí?" preguntó alargando la i y tratando de imitar la misma cara que Alice usaba cuando quería algo. Debía de alejar a mi pequeña de Alice antes que fuera demasiado tarde
"Pronto pequeña te lo aseguro"
"Eso me has dicho desde hace mucho papito, quiero saber cuándo, quiero que mami se entere de todo"
"Dame tiempo"
"Bien pero que sea pronto"
Me pregunto de quien abra heredado mi hija su terquedad si de su madre o de mí, de mí no podía ser yo no era terco ¿O sí?, no, por supuesto que no, yo jamás sería una persona tan terca, definitivamente eso lo había heredado de su madre
- Bueno nosotros vamos a estar arriba Bella, no hagan ruido si – le dijo su padre mirándome con frialdad "¿Qué estará tramando este muchacho?, abrazar a mi hija como si fuera su novia, debo de hablar seriamente con Bella luego, no podemos arriesgarnos a estas alturas a que ellos encuentre a Bella"
¿Ellos? ¿De quién estará hablando con ellos?, traté de averiguar, pero rápidamente Charlie empezó a pesar sobre todo lo que habían hecho ayer y hoy, así que no pude encontrar nada que me sirviera para descubrir quiénes eran ELLOS, pero por la manera en la que el padre de Bella pensó en esas personas de seguro no era nada bueno.
Esme POV
Mis hijos habían ido a la casa de Bella a hacer su trabajo de Biología, no me extrañó mucho que no regresaran, de seguro fue por algo importante, mi esposo había ido al hospital pues se le había presentado un urgencia, así que me encontraba en la casa sola y aburrida. Ya había limpiado la casa dos veces ese día, así que decidí acomodar el desván, había aún muchas cajas que no había desempacado aun, así que aprovecharía ahora que estaba sin hacer nada para hacerlo, subí al desván, al entrar vi que solo había unas diez cajas sin destapar, varias de ellas, con cosa de mis hijos cuando eran humanos, otras con antigüedades que había adquirido con el pasar de los años.
Empecé a destapar caja por caja, sacar las cosas que había en ellas y limpiarlas, una vez limpias las bajabas al piso de abajo para que mis hijos luego vieran que hacer con ellas. Cuando abrí la última caja descubrí que era de Edward. Solo había fotos de mi hijo con su familia biológica desde que era bebe, se veía tan dulce y tierno. Una foto me llamó mucho la atención, en la cual estaba Edward y una niña de cabello caoba, ambos estaban debajo de un gran Sauce llorón, Edward estaba recostado en las piernas de la niña y esta le acaricia el cabello, se veía tan lindos juntos.
- Vaya no había visto esa foto antes – dijo mi querido Carlisle detrás de mí, no me había dado cuenta en el momento que había llegado.
- ¿Quién crees que sea esa pequeña? – pregunté señalando a la niña que estaba con mi hijo.
- No estoy seguro, pero podría ser una amiga de Edward cuando era niño – respondió tomando la fotografía en sus manos – aunque esa pequeña se me hace muy familiar.
Mi querido Carlisle bajó la caja a la sala para poder sacar todas las fotos y llevarlas al cuarto de mi hijo, en la mayoría de los álbumes estaba Edward y la misteriosa niña, pero luego cuando mi hijo había crecido esta ya no aparecía más, y la mirada de mi pequeño se había ensombrecido por alguna extraña razón. Algo me decía que todo eso se debía a que aquella pequeña no aparecía más en las fotografías, cuando saqué el último álbum un sobre blanco cayo de este
- ¿Y esto? – se preguntó mi esposo tomándolo.
Para: Carlisle Cullen
De: Elizabeth Masen
Miré a mi esposo confundida, ¿la madre de Edward le había dejado una carta a mi esposo?, ¿en que momento la escribió?, si mal no recuerdo Carlisle me dijo que Elizabeth estaba sumamente cansada por cuidar a Edward, pero entonces esa carta.
- Ábrela cariño así sabremos que tiene esa carta – le pedí intrigada..
- Si creo que es lo mejor – Respondió mi esposo abriendo la carta.
Hola Carlisle
Te preguntaras ¿cómo es que pude escribir esta carta, si cuando te conocí yo estaba muy cansada como para escribir algo?, pues sencillamente es porque esta carta la estoy escribiendo 10 años antes de conocerte. Si se que tú y Esme deben de estar sorprendidos. Tengo el poder de ver el futuro y se que cuando encuentren esta carta será dentro de mucho, mucho tiempo luego de mi muerte, quiero agradecerte por que se que cuidarás bien de mi hijo, aunque al principio este se te revele, pero regresará lo se puedo verlo, Esme gracias por darle el amor a mi hijo que le hará falta cuando yo no este, lamento mucho lo de tu hijo, pero las cosas pasan por algo y créeme se que eres feliz ahora.
Carlisle, la razón por la que te pedí que transformaras a mi hijo ese día fue porque deseaba que mi hijo tuviera un segunda oportunidad, ya que desde que su mejor amiga Isabela Swan se fue, el cayó en la tristeza y la soledad. Mi hijo y la hija de los Swan eran muy unidos, eran más que simples amigos ellos se habían elegido el uno al otro desde el momento en que se vieron, pronto conocerás a lo que me refiero con eso. Desgraciadamente ellos encontraron a los Swan ya que su segunda hija no poseía el escudo que su hermana mayor portaba. Esa noche mi hijo no solo perdió a su amiga sino también sus ganas de vivir. Ahora mi pequeño es más un muerto viviente que el niño que era antes y es que el dolor de perderla a ella es tan grande, que mi hijo se verá sumergido en un gran tristeza. Hasta que ella vuelva, se que no estoy siendo muy directa y me ando yendo por las ramas, pero es que realmente no tengo tiempo para escribir todo lo que esta ocurriendo, solo te puedo decir que debes de cuidar a Isabella Swan pase lo que pase, no dejes que ELLOS la encuentre por favor Carlisle. Si ellos dan con el paradero de Isabella no solo los vampiros estarán en peligro sino todos aquellos que no sea como ELLOS.
Los Swan han sido los más afectados han perdido más de su familia que nosotros, por eso cuando Isabela y mi hijo se vincularon, pensamos que al fin habíamos acabado con ELLOS, estábamos muy equivocados y esa misma noche en que la segunda hija de los Swan nació, la masacre se presentó, todos en la casa de los Swan se fueron… bueno eso lo sabrás a su debido tiempo. Por ahora por favor te suplico que cuides de Isabella, si en algún momento ellos aparecen, deberás llevar a Bella a Volterra, pase lo que pase debes de alejarla de ellos, solos los Volturi podrán protegerla. Pero por si acaso abre el álbum del que cayo esta carta ahí encontrara una medalla, muéstrasela a algunos de los tres reyes ellos sabrán que hacer, en cuanto a mi pequeña Nieta, no te preocupes ella estará a salvo.
Antes de despedirme quiero agradecerles a ambos por como han estado cuidando no solo de mi hijo, sino también de sus otros hijos… se que a veces la vida es extraña pero creo que tanto Esme como tu Carlisle son las personas mas maravillosas que han podido existir… también quiero pedirles disculpo por adelantando cuando esa pequeña aparezca
Me despido de ustedes atentamente Elizabeth Masen
No sabía que decir, simplemente estaba más confundida que al principio, ¿quienes eran ELLOS?, ¿y porque debíamos de proteger a Bella?, además ¿qué tenían que ver los Volturi en este lió?, las cosas estaban cada vez más complicadas, a tal punto que ya no sabía ni que pensar, pero igualmente abrí el álbum que nos había dicho la Elizabeth, este era un especie de cofre que tenía una Esmeralda en forma de flor con cinco pétalos en el que había cuatro nombre legibles Swan, Volturi, Masen, Wolves, algo confuso los cuales uno de ellos era Brando. Algo realmente extraño estaba pasando aquí… de eso estaba segura.
