Hola a todos e vuelto otra vez me perdi pero es q no podía descuidarme en la uni ya q solo me quedan tres semestres mas para al fin graduarme pero tenia una materia¬¬ q me privaba cuatro materias del quinto y estaba obligada a pasarla¬¬ en serio odio el presupuesto y la contabilidad…. También esta el hecho de q mi beta se tomo vacaciones y yo las aproveche pero ahora si chicas tengo 2 meses libres antes de iniciar clase y terminare este fics en estos 2 meses se los juro
Ahora si vamos al fics jajaja…
Cap. 16: Volver, tu y yo
Ali POV
Habían pasado ya cuatro semanas desde que llegué a Forks, y tres desde el incidente de mi flauta, la verdad es que me gusta este pueblo, era tranquilo y se respira un aire puro único, además de que estaba mi lindo y adorado lobito, al cual no me podía acercar, por obvia razones, no quería llegar a vincularme más con él de lo que ya lo estaba, aunque era imposible, pues él y toda la manada de chuchos venían todos los fines de semanas a la casa de los Cullen, algo que le molesta mucho a los Cullen, pues para ellos apestan, pero para mí también apestan todos, a excepción de mi hermosos lobito, para mí, mi hermoso lobito olía mejor que cualquier cosa en el mundo.
Me encontraba en la sala de la tv viendo un especial de MADE, me encantaba ver a ese montón de humanos tratar de cambiar su aspecto para que otros los notaran y fueran populares, va los humanos son tan complicados, unos quieren llamar la atención y ser el centro del universo, mientras otros – como Bella por ejemplo – detestan ser el centro de atención, definitivamente no comprendo a los humanos, pero era divertido ver a los humanos tratar de cambiar su aspecto, estaba tan concentrada que no sentí cuando la bebita de Bella y Edward estaba a mi lado, hasta que sus manos tocaron mi mano, mostrándome que tenía hambre, yo me alejé lo más rápido que puede de ella.
- ¿Qué te pasa? – le pregunté molesta, detestaba que esa niña se me acercara.
- ¿Ali que pasa? – me preguntó la señora Esme saliendo de la cocina.
- Aleja a esa mocosa de mí – respondí señalando a la mocosa la cual me miraba con confusión.
- Ali es una niñita no te va a hacer nada – claro y como de costumbre ella defendiendo a la mocosa.
- Claro, que podía esperar es tu nieta – murmuré tan bajo que pensé que no me oiría, pero claro ella era una vampiro.
- ¿Cómo sabes que es mi nieta? – Esme tenía a la mocosa en sus brazos, la cual estaba tomando su mamila.
- Es fácil de saberlo – respondí encogiéndome en hombros – ella es una semi-vampiro, tú eres la madre del vampiro raro, así que es obvio que tú eres su abuela.
- ¿Cómo sabes lo que es Nessie? – preguntó sorprendida, por dios que creían que yo era tarada o que
- No lo sé con exactitud, solo lo sé, esa niña es un semi-vampiro, su padre es el vampiro raro y su madre es Bella.
- Por favor no le digas a Charlie o a Renée – parecía preocupada me pregunto ¿Por qué?
- No se preocupe yo no soy una soplona.
- Gracias pequeña – levanté la mirada y vi que Esme estaba parada a pocos centímetros de mi con la mocosa en brazos, nuevamente me aleje de ellas.
- No hay problemas.
"¿Por qué será que siempre que Nessie está cerca huye?" se preguntó Esme a sí misma, simplemente no respondí, para que decirle por qué no soportaba a esa mocosa, igual ellos jamás entenderán mi dolor.
- ¡Mocosa ya está lista!– el Sr. Bunny apareció en la sala con mi flauta en sus manos – ya terminé con esta porquería – continuó entregándome mi flauta.
- Oh que bien, al fin los chicos volverán a la normalidad – Esme estaba feliz, pero yo no lo estaba, al fin todos iban a regresar a la normalidad, pero yo me iba a quedar sin mis amigos, no era justo
- Si que bien – dije sin mucha emoción
Esme se comunicó con los chicos de las Push para darles las buenas noticias, y luego con el Jefe Swan y su esposo y por ultimo con los chicos, en menos de una hora todos se encontraban reunidos en la casa, yo estaba preocupada y triste, sabía que todos estaban esperando para volver a la normalidad, pero yo no quería que ellos volvieran a ser un grupo más de adultos aburridos y amargados, me agradaban que fueran niños, pues yo podía jugar y torturarlos – en especial al trío de mamarrachos – pero ellos eran adultos y yo no podía hacer nada para cambiar eso.
- Bueno que estas esperando cazadora regrésanos a nuestra apariencia original – me dijo la chica lobo, en verdad esa mujer no me caía para nada bien, aunque fuera la hermana de mi lobito no la toleraba, vi como el vampiro raro levantaba la ceja, maldición es que no puede dejar de leer mi mente
"No, es divertido" se burló el vampiro raro
"Púdrete vampirito" le dije con furia
"Se te olvida que soy inmortal no puedo CA-ZA-DO-RA" ven lo único que hace es burlarse de mi
"Tú lo has dicho soy una cazadora y si no quieres que te entierre mi katana en tu cuerpo será mejor que dejes de leer mi mente ahora mismo" lo amenacé
"Inténtalo niñata" me miró con autosuficiencia, en momentos así odiaba que la Señora Esme y la Señora Renée hubieran confiscados mis armas.
- Hey, hey ¿Qué les paso a ustedes dos porque se ven así? – preguntó el vampiro tonto, colocándose frente a nosotros – ¿no me digan que ustedes también tenían una discusión mental como las que suele Edward con el duendecillo?
- Algo así Emmett – respondió el vampiro raro, en verdad porque tuvieron que confiscar mis armas, si las tuviera conmigo el vampiro raro sufriría.
Sentí una extraña sensación de que alguien me estaba observando, miré por encima de mi hombro y vi que mi lobito tenía el ceño fruncido, empezó a caminar hacia donde yo estaba y se paró detrás de mí, sentí como mi corazón empezaba a latir cada vez más y más fuerte, sentí la mirada de todos los vampiros puesta en mí, mirando con curiosidad, demonios esto solo me puede pasar a mí.
- Ya, ya mejor los vuelvo a la normalidad – tomé mi flauta la cual cambio de su color original a uno plateado, empecé a tocar dejándome llevar por la melodía, sentí como poco a poco mi cuerpo empezaba a elevarse, abrí mis ojos y vi que todos también estaban flotando como yo, sonreí al ver sus caras perplejas, entonces una luz nos invadió a todos.
Cuando volví a abrir los ojos vi que todos ya había regresado a la normalidad, y tenían las mismas ropa con la que los había visto la primera vez, Bella estaba abrazando al vampiro raro, mientras que Alice no paraba de brincar de una lado a otro, mientras el vampiro emo la mirada con adoración, Rosalie y en vampiro tonto, no se veían por ningún lado, pero ya me imaginaba en donde se encontraban, la manada de chuchos también parecían felices, al igual que los señores Culle/Swan, mientras ellos celebraban, yo decidí ir a caminar un rato.
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Edward POV
Al fin habíamos regresado a nuestra apariencia normal, bueno normal para nosotros los vampiros, sentía como mis instintos y deseos habían regresado, al fin volvía a ser yo, todos estábamos aliviados de volver a la normalidad, Emmett y Rosalie estaban "recuperando" el tiempo perdido, esos dos eran un par de adictos al sexo, bueno por lo menos sabía que todo regresaba a ser como antes, Bella estaba abrazándome feliz. Ahora venía la parte más difícil, había decidido que en cuanto regresáramos a la normalidad hablaría con Bella sobre nosotros y sobre lo que pasó esa noche, debíamos aclarar una cuantas cosas, pero eso sería más adelante, el fin de semana, por ahora a disfrutar el que hayamos regresado a la normalidad.
- Edward ¿y Ali? – me preguntó Bella buscando a la pequeña causa problemas, no me había dado cuenta que se había ido, ahora a donde se metió la niñata
- De seguro anda por ahí causando más problemas – dijo el chucho molesto y fastidioso (alias Jacob)
- Es lo más seguro, por culpa de ella fue que terminamos siendo un monto de niñatos – habló Sam aun molesto por a ver sido un niño durante casi un mes completo.
- Ya chicos, ella se disculpó ¿Qué más quieren que haga? – como siempre mi madre defendiendo a esa mocosa
- Que nos bese el trasero – dijimos todos los chicos al mismo tiempo, definitivamente los que más habíamos sufrido por culpa de esa mocosa habíamos sido nosotros, pues fuimos nosotros los que nos llevábamos la peor parte de ser niños
- Ja cuando la mocosa haga eso avísenme quiero verlo – nos dijo el Conejo parlante
- Pero si es el conejo parlante yo creí que ya se habían desecho de él – Jacob no sabe en la que se ha metido.
Oh, oh el chucho había insultado al conejo, si algo habíamos aprendido todo este tiempo es que jamás debíamos insultar al conejo si no queríamos pagar las consecuencias luego, lástima que el chucho no sabía eso, todos dimos un paso hacia atrás.
- A quien llamas conejo parlante, perro súper desarrollado – el conejo ahora estaba parado frente a frente al chucho
- A ti Sr.-Bu-nny – le dijo hincándose a la altura del conejo
- ¡Di tus últimas palabras perro sarnoso! – dicho esto el Sr Bunny se lanzó sobre el chucho y empezó a jalarle por los cabellos y a usar sus patas para golpear su rostro.
Pobre Chucho no sabía en la que se había metido ahora, pero a mí que tiene porque importarme lo que el estúpido chucho hiciera, tengo cosas mejor que hacer, como planear la mejor cita con MI Bella.
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Me encontraba viendo a mi Bella dormir, mientras yo sujeta a mi pequeña Nessie la cual se había despertado hace poco, la tomé en mis brazos para que no despertara a su hermosa madre, no sé porque me sentía tan nervioso y tenso de llevar a Bella a mi lugar especial para hablar con ella y aclarar las cosas, no había tocado el tema de lo que pasó aquella noche, y no sabía cómo explicar que fue lo que pasó exactamente esa noche, me dejé llevar por mis instintos y aunque no me arrepiento pues de eso nació mi querida Nessie, estoy preocupado de cómo rayos le explicaría a la mujer de mi vida lo que hice, yo era todo un caballero hasta que la conocí. Esa noche ella despertó algo en mí que ninguna otra mujer había despertado antes, aunque no me extraña al fin y al cabo siempre dije que Bella era alguien muy importante.
- ¿Qué me hiciste Bella? – me pregunté a mi mismo, mientras veía a la mujer que amaba descansar
- Edward – murmuró entre sueño mi amada
Me recosté al lado de Bella con Nessie en brazos, Bella inconscientemente se acercó a nosotros, recostando su cabeza en mi hombro mientras con sus brazos abrazaba a Nessie, esta era mi familia, aquí era mi lugar, al lado de mi hija y de la mujer que amaba, porque algo era seguro yo amaba a Bella con locura y era capaz de matar a quien sea que se atreviera a apartarla de mi lado.
Bella POV
Oscuridad, oscuridad y más oscuridad era lo único que podía ver, todo mi cuerpo estaba agarrotado, como si hubiera dormido en una sola posición toda la noche, traté de abrir mis ojos lentamente, quería saber en dónde estaba, al principio, cuando los abrí lo único que podía ver era oscuridad, pero cuando mis ojos se acostumbraron, pude ver que estaba en una habitación muy elegante aunque algo extravagante para mi gusto.
Escuché pasos acercándose, la puerta se abrió dejando pasar un poco de luz, ahí en la puerta se encontraba un hombre un poco mayor, su piel era pálida inclusive mucho más que la mía, era como el papel cebolla, se acercó a donde yo me encontraba recostada, gracias a la vela podía ver mucho mejor sus rasgos faciales, no tenía ni una sola arruga en su cara a pesar de ser tan mayor, tenía ojos de color borgoña y ojeras de color malva como si no hubiera dormido en días o mejor dicho en años, su cabello era blanco, largo sujetado por un listón y vestía con extraño vestido negro, una parte de mi tuvo miedo, pero otra, una más grande sentía curiosidad de aquella persona tan… tan… tan hermosa, esa era la palabra describir a esa persona tan extraña.
- Ya despertaste princesa – su voz era tenebrosa, pero cálida, además note el extraño acento que tenía, creo que italiano o francés no estaba segura.
- ¿Quién eres? – pregunté curiosa, pero sentía que ya había visto a ese hombre antes.
- Soy… un viejo amigo de tus padres pequeña – se sentó a mi lado y tocó con su mano mi cabello, su tacto era frío como la nieve.
- Ahhh, ¿Dónde están mis papitos y mi hermanita o hermanito? – era raro no ver a mis papas junto a mi cuando desperté.
- Tus papas están con mis hermanos, ¿quieres ir a verlos? – me preguntó con una sonrisa, pude ver que sus dientes eran blanco como las perlas aunque algunos se veían muy filosos.
- Sip… señor… como que se llama – no me había dicho su nombre y mi mami siempre había dicho que debía de llamar a los adultos señor o señora usando sus nombres
- Vamos – me tomó de la mano, bajé de la cama y caminé a su lado – mi nombre es Caius pequeña Bella.
- Es un placer conocerlo Señor Caius – hice una pequeña reverencia
- El placer es todo mío.
Salimos de la habitación y me di cuenta que el pasillo estaban también oscuro, será que ya era de noche… caminamos por no sé cuánto tiempo, ni él, ni yo decíamos ni una sola palabra, pero me había dado cuenta de dos cosas, la primera él era sumamente frío y la segunda sus ojos no dejaban de verme, aunque no me daba miedo alguno, como dije antes sentía que yo ya lo había conocido antes. Pero no sé cuándo, otra cosa que me intrigaba, era que no sabía que había sido mi hermanito, si un niño o una niña, yo esperaba que fuera una niña para jugar con ella siempre.
Cuando llegamos a una puerta de color dorada, el señor Caius la abrió, vi entonces a mis papas sentados en unos grandes sillones, mi mama parecía estar llorando y mi papito la estaba consolando, no veía a mi hermanita o hermanito por ningún lado, solo a otras personas, parecidas al Señor Caius, la misma palidez, las mismas ojeras, el mismo color de ojos, estas personas eran raras, pero muy curiosas.
- Hola pequeña, que bueno que ya despertaste – me dijo un hombre de cabello negro un poco más joven que el señor Caius con una gran sonrisa en su rostro, tomó mis manos, y noté que él también estaba frío – sencillamente perfecta, esto es maravilloso
- ¿Perfecta? – pregunté confundida ¿a qué se refería con perfecta?
- Si perfecta querida Bella, eres simplemente perfecta por eso eres lo que eres…
- No entiendo a qué se refiere con ¿perfecta? y ¿Quién es usted señor?
- Mi nombre es Aro, y él es mi hermano Marcus – respondió señalando al otro hombre a sus espaldas quien simplemente me miró con una pequeña sonrisa en su rostro
- Es un placer yo me llamo Bella – nuevamente hice una reverencia
- Bueno será mejor que comencemos, no podemos seguir perdiendo tiempo – les dijo el señor Marcus a mis padres los cuales asintieron – Alexander ven a aquí
Un hombre raro entró a la habitación con el mismo vestido raro que los otros tres señores, pero cuando este se quitó la cosa que le cubría la cara vi que él se parecía a los demás, era pálido, extremadamente pálido, sus ojos y sus ojeras eran iguales a los señores, pero tenía una mirada que me asustaba, era como si tuviera hambre, pero no cualquier hambre, sino hambre de mí, y eso me asustaba, así que hice lo más lógico esconderme detrás del señor Caius.
- Ese hombre me asusta – le dije al señor Caius con temor.
- Alexander, ella está prohibida – escuché decir al señor Marcus.
- Lo sé amo, pero huele tan apetitosamente bien, su olor es exquisito – ok eso no me gustaba, hablaba como si yo fuera su comida.
- Calma, calma Heidi vendrá dentro de poco, ahora es mejor terminar nuestro trabajo – dijo estaba vez el señor Aro.
- Si amo.
El empezó a acercarse a donde nosotros estábamos, yo empecé a caminar hacia donde estaban mis padres, justo cuando estaba cerca de ellos, aquel hombre me tomó por los brazos, empecé a retorcerme para librarme de su agarre pero no podía, entonces detrás de mí apareció mi papá y sujetó mi cabeza.
- Papá – pronuncié con dificulta ya que su agarre me dificultaba hablar.
- Lo siento mi pequeña pero esto es necesario – fue lo que me dijo
- Mírame – ordenó el hombre extraño, no sé porque lo obedecía, pero lo miré, cuando lo hice sus ojos atraparon a los míos – olvídalo, olvida todo y a todos, olvida esta vida, olvida tu pasado, olvídalo a él.
Esas palabras empezaron a hacer eco en mi cabeza, poco a poco me fui perdiendo en su mirada, entonces sentí como algo importante para mí se iba desvaneciendo, no quería, no quería olvidarlo, entonces caí nuevamente en la oscuridad, una oscuridad profunda y dolorosa.
Me desperté sobresaltada y sudando, había tenido otra vez ese extraño sueño, pero esta vez parecía tan real, tan vivido, odiaba que mis sueños fueran así, como si ya los hubiera vivido, pero entre más crecía como si se hacía más reales, sentí unos fríos brazos rodearme por la espalda y atraerme hacia un fuerte y duro pecho.
- ¿Qué pasa amor? – me preguntó una voz aterciopelada.
- No es nada, no es nada – le dije apoyando mi cabeza en su pecho, no sé qué hacía en mi cuarto pero tampoco iba a preguntar, su presencia me tranquilizaba y me hacía sentir en paz, nuevamente esas palabras volvieron a hacer eco en mi cabeza, olvídalo, olvida todo y a todos, olvida esta vida, olvida tu pasado, olvídalo a él, llevé mis manos a mi cabeza, me dolía, pero esas palabras no dejaron de repetirse una y otra vez.
- Cariño estas bien, Bella respóndeme – la voz de Edward sonaba preocupada, pero cada vez se hacía más y más lejana, hasta que solo escuchaba un leve ruido, la puerta de mi cuarto de abrió y todos los Cullen y mis padres entraron, ellos hablaban pero yo no los podía escuchar, solo escuchaba aquella voz repetir una y otra vez que lo olvidara. Entonces nuevamente la oscuridad me invadió, sentí como mi cuerpo, dejaba de responder, cerré los ojos esperando la luz.
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Escuchaba voces a lo lejos llamarme una y otra vez, la voz de mi madre preocupada, la de mi padre alterado, la de Edward angustiada, pero lo que me regresó de aquella oscuridad fue el llanto de mi pequeña, abrí los ojos y vi a todos los cuales me miraban con preocupación, pero no les hice caso a ninguno de ellos, me senté y busqué a mi pequeña con la mirada y lo vi en los brazos de Rosalie, quien trataba de calmarla sin resultado alguno, mi pequeña seguía llorando, me puse de pie como pude y caminé hacia donde estaba Rosalie.
- Dámela – le pedí a mi amiga, Rosalie me entregó a mi pequeña la cual a verme dejó de llorar – ya, ya pequeña estoy aquí, mamá está aquí
"Mami despertaste" me dijo mi pequeña tocando mi rostro "Pensé que no ibas a despertar, todos estaban preocupados, porque mami no despertabas" mi pobre pequeña estaba preocupada pues pensaba que yo no volvería a despertar
- Ya. Estoy aquí no te preocupes – la arrullé, poco a poco mi pequeña empezó a cerrar los ojos hasta quedarse dormida por completo
- Bella, ¿cariño estás bien? – me preguntó mi padre colocándose a mi lado
- Si, solo confundida – lo miré y vi que estaba preocupado – es que no sé qué pasó, tuve un sueño muy extraño
- ¿Qué clase de sueño? – me preguntó Alice, a estas alturas estaba sentada nuevamente en la cama, con Nessie en mis brazos.
- Era yo cuando estaba más pequeña, me encontraba en una habitación oscura y unas personas raras a mí alrededor – traté de explicar mi sueño, aunque no recordaba bien a aquellas personas.
- ¿Recuerdas quiénes eran esas personas? – me preguntó Carlisle mirándome fijamente.
- No los recuerdo bien, pero si recuerdo sus nombres.
- ¿Cuáles eran? – preguntó Jasper al lado de Carlisle.
- Aro, Marcus y Caius – al decir aquellos nombres vi a todos tensarse incluyendo a mis padres, los cuales se vieron el uno al otro y luego nuevamente a mí.
- ¿Bella estas segura que esos eran sus nombres querida? – me preguntó Esme tomando mi mano.
- Si, eso eran sus nombres, saben ellos eran como ustedes – comenté mirando a los Cullen – solo que sus ojos eran de color borgoña y tenían extrañas capas negras
Nuevamente todos se tensaron, pero estaba vez su preocupación se convirtió en pánico, no comprendí el porqué de eso, ellos tres no eran malos, todo lo contrario, sentía que eran buenas personas, a una manera muy rara, pero que eran buena personas.
Luego de eso mis padres dijeron que debían dejarme descansar así que uno a uno todos se fueron del cuarto, dejándome sola con Nessie, la cual acosté en mi cama, miré hacia la ventana y vi que los primeros rayos del sol hacían su aparición, por primera vez en Forks podía ver el sol, sentí una extraña sensación de vació en mi pecho, sabia el porqué de ese vació, y su nombre era Edward Cullen, al final él y yo no habíamos hablado de cual era nuestra relación, si sé que soy muy insistente, pero quiero saber que significo yo para él, sabía que me amaba, pero no teníamos nada claro, lo único que sabía era que él era el padre de mi pequeña, pero nada más eso, no éramos, ni novios, ni amantes, ni esposos, no éramos hasta los momentos nada, yo solo era la madre de su hija, pero solo eso, no sé porque deseaba tanto tener un título con él aunque sea el de novios, pero en verdad quería saber que era yo de Edward, en verdad no tenía ni idea de cuál era la relación que teníamos él y yo, suspire con pesadez, ¿qué podía hacer para que Edward y yo aclaráramos lo que éramos?, si siempre que estábamos juntos había otras personas cercas, jamás teníamos un tiempo para nosotros solos.
- Desearía tanto un tiempo para él y para mí – murmuré con tristeza, amaba estar rodeada de las personas que más quería, pero quería tener un momento para Edward y para mí, para hablar de nuestra relación, o lo que fuera que teníamos nosotros dos
La ventana se abrió en ese momento y vi a Edward entrar a mi cuarto con una canasta en sus manos
- Edward ¿Qué es eso? – pregunté señalando la canasta en sus manos
- Te explico después, – se acercó a mí y me subió a su espalda, por instinto enrollé mis piernas en su cintura y mis brazos en su cuello – cierra los ojos cariño no quiero que te asustes
- Asustarme pero de que…
En ese momento Edward brincó por la ventana, al caer al suelo se echó a correr con una velocidad impresionante, solo podía ver borrones marrones y verde, mierda iba más rápido de lo que alguna vez pude imaginar, cerré los ojos con fuerza, ni loca los abriría hasta que nos hubiéramos detenidos, los único que podía sentir era el viento golpear mi rostro, eso me decía que era mejor no abrir los ojos, no sé cuánto tiempo tuve los ojos cerrados, pero los abrí cuando sentí a Edward detenerse, vi que estábamos frente a un pequeño cause de río, Edward saltó desde donde estábamos a la otra orilla, hasta que se detuvo en lo que parecía ser una pequeña cueva, la cual estaba formada por las raíces de un gran árbol (N/A: creo que muchos recuerdan la escena en donde Edward y Bella estaba en lo que parecía ser una cueva ella de raíces, mientras llovía y Edward le hablaba sobre su familia- en la primera pelicula).
- Hemos llegado – me dijo Edward soltando suavemente mis piernas de su cintura
- ¿A dónde hemos llegado? – le pregunté una vez que toqué el suelo, vi que exhaló con fuerza
- Bella tenemos que hablar – no sé por qué pero esas palabras no me agradaron, cada vez que alguien decía, tenemos que hablar, era porque algo malo iba a pasar.
Edward se sentó en el suelo y yo lo imite, tenía algo de miedo de que me dijera, que se iba a ir, no creía poder soportar que él se fuera, no cuando al fin lo había encontrado nuevamente, una punzada de dolor atravesó mi pecho, tan solo imaginarme a Edward marcharse.
- ¿D-De qué quieres hablar Edward? – pregunté con temor, rezando porque no me dijera que se iba a marchar.
- De lo que paso esa noche – suspiré aliviada de que no fuera a abandonarme, esperen ¿Qué noche?, no se referirá a la noche en la que él y yo… sentí como toda la sangre abandonaba mis venas y se acumulaban a mi rostro.
- Eto… n-no e-es ne-ce-sa-rio – tartamudeé pero de verdad no quería recordar esa noche, aunque especial para mí al mismo tiempo era vergonzosa.
- Claro que lo es Bella, necesitamos hablar seriamente de lo que pasó esa noche – yo negué pero él no me hizo caso – Bella debo confesarte algo muy importante.
- Edward, en verdad esto no es… – colocó sus dedos en mis labios para que yo no hablara.
- Por favor Bella, déjame hablar – suplicó, suspiré resignada, sabía que no tenía salvación alguna, íbamos a tener esa charla tarde o temprano, asentí – creo que debo de empezar por el inicio, hace cinco años, mi familia nos había enviado a Emmett, Jasper y a mi aquí a Forks, debíamos de asegurarnos si era seguro volver a vivir aquí en Forks, ya que hacía 50 años habíamos vivido aquí y debíamos estar seguro que ningún humanos que nos hubiera conocido en aquel entonces, nos recordara, así que después de ver que la mayoría de esas personas estaban ya muerto o muy viejos para recordarnos, decidimos aviarle a los demás de que era seguro volver, ese día creo que si mal no recuerdo era 15 de agosto (N/A: Yo soy de Venezuela y nuestras vacaciones de verano son en agosto, no sé si esto sea diferente en otros países por eso puse en agosto), decidimos ir de caza antes de ir a casa, como siempre Emmett y Jasper fueron a buscar presas más grandes que simples ciervos, yo en cambio preferí cazar ciervos y me quedé cerca… empecé a corretear unos ciervos hasta que uno de ellos, me llevó cerca del pueblo, hasta llevarme al jardín del jefe de este pueblo.
Esa fue la primera vez que la vi, ahí sentada bajo aquel árbol leyendo Orgullo y Prejuicio, al principio pensé que estabas leyendo alguna revista de moda o que se yo, pero jamás pensé que ese hermoso ser estaba leyendo un libro más antiguo que yo, en ese momento lo único que pensé fue que era el ser más delicado y hermoso que hubiera visto en mi vida, a pesar de ser tan solo una niña de 12 años, para mí era un ángel mandado del mismísimo cielo, solo para que yo lo pudiera ver y apreciar, entonces el viento trajo su aroma, aún más exquisito y tentador que hubiera podido imaginar, en ese momento ella se transformó de un ángel a un demonio, un demonio que me llamaba a probar el vino prohibido, en ese momento no pude evitarlo y me dejé llevar por mis instintos, así que decidí atacarla, pero cuando estaba a punto de hacerlo ella al parecer notó mi presencia – lo vi sonreí con emoción, al contarme aquello – fue extraño que un simple humano se hubiera dado cuenta de mi presencia, pero ella se dio cuenta de que yo estaba cerca inclusive trató de hablarme, pero yo no le respondí, preferí hacerla creer que estaba loca, cuando volteó a verme desaparecí, cosa que pareció decepcionarla, me alejé de ella, pero Jasper y Emmett habían visto mi encanto por ella, este último empezó a llamarme pedófilo, a pesar de que yo le decía que no lo era, pero yo me obsesioné con ella, quería saber todo de ella, lo que le gustaba hacer, lo que destetaba, su color favorito, su libro favorito, con quien salía, sus amigos, inclusive sobre sus padres.
Si me convertí en un pedófilo, pero tenía una extraña necesidad de saber todo sobre ella, entonces una noche, la escuché gritar, pedir ayudar a sus padres, pero ninguno de ellos estaba ahí, así que me animé a entrar a su cuarto y a consolarla, cuando lo hice, ella abrió los ojos y me vio, aunque al parecer creyó que yo era producto de su imaginación, pero aun así me pidió que me quedara a su lado, cosa que hice gustosamente, desde ese momento siempre entraba a su cuarto y la cuidaba, aunque ella no supiera de mi existencia, al final del verano, ella tuvo que marcharse con su madre nuevamente, pensé en ese momento que mi obsesión por ella iba a terminar, que equivocado estaba – volteó a verme y tocó mi mejilla con su mano derecha – ansiaba volver a verla, escuchar su voz, su risa, percibir su dulce y enloquecedor aroma, mi anhelo y deseo de volver a verla, fue tan grande que mi familia se vio afectada, entonces Alice vio que iba a verla pues iba a ser nublado, así que sin pensarlo fui a Phoenix, al verla nuevamente salir de aquel colegio católico, no dudé en que ella era un ángel, pero nuevamente ella pareció darse cuenta de mi presencia, y por más que anhelaba aparecer frente a ella y decirle que la amaba, no podía, debía esperar mínimo hasta que ella cumpliera los 17 años, pero eso ni significaba que iba a dejar de verla, eso jamás, compré una casa en Phoenix, cerca de ella, todo con tal de estar cerca de ella, cada cumpleaños o cada evento que la relacionaba a ella, trataba de enviarle los regalos más costosos, pero al mismo tiempo sabía que significaban algo para ella, me encantaba verla sonrojarse y sonreír ante aquellos regalos, era mi sueño hecho realidad, complacerla en todo aunque no estuviera cerca de ella.
Pero el día en que iba al fin a presentarme frente a ella, la vi con ese niñato del demonio, cuyos pensamiento empezaron a molestarme cada vez más y más, lo odiaba, lo odiaba como tú no tienes ideas, el solo hecho de ver que ella se reía con él, con ese miserable humano, logró despertar al demonio dentro de mí – vi como sus ojos cambiaban del usual dorado a uno negro como el carbón al recordar a Julián – entonces me dije a mi mismo que si no era para mí, no podía ser para nadie más, pero antes de vengarme de ella, debía de acabar con el ser que me la había quitado, así que primero fui en búsqueda de ese miserable humano… una cosa llegó a la otra y al final terminé con ese humano – sabía que Edward no quería contarme sobre cómo había acabado con Julián y prefería que no lo hiciera, era mejor no saber los detalles de la muerte de Julián – entonces fui en búsqueda de ella, sabía que estaba sola, ya que sus padres iban a estar en una cita juntos y…
- Edward, por favor no es necesario que me cuentes lo que pasó esa noche ya lo sé – tuve que detenerlo, no quería que me contara exactamente lo que había pasado esa noche, no creo ser capaz de soportar tanta vergüenza junta
- Lo sabes – dijo levantando la ceja – ¿desde cuándo?
- D-Desde el día en que fuiste a verme al hospital y me besaste – bajé la mirada avergonzada
- Pero tú me dijiste que no recordabas nada – me acusó
- Es que me daba pena, crees que es fácil, saber que te entregaste a un completo desconocido para ti, no, no lo es, por eso preferir no decirte la verdad – estaba segura que mi rostro tardaría años en volver a la normalidad, a causa de lo roja que estaba mi cabeza
- Creo que tienes razón – lo escuché suspirar – sabes esa noche, cuando… pasó eso, pensé que te había perdido por completo
- ¿Y eso por qué? – tenía curiosidad por saber el porqué de eso
- Había bebido tu sangre, hasta dejarte casi seca, Emmett y Jasper tuvieron que separarme de tu cuerpo, para que no te terminara de matarte, pero aunque me separaron de ti, no pudieron hacer nada para salvarte, en tus venas solo quedaba poca sangre, ni siquiera mi veneno iba a poder transformarte en uno de nosotros, en ese momento quise morir a tu lado, pues prefiero morir a estar separado de ti mi Bella – me tomó en sus brazos y me sentó en su regazo – no sabe lo mucho que sufrí al creer que habías muerto, lo miserable y solitario que me sentí en ese momento, al pensar en que no volvería a verte nunca más.
Aquella mirada de tristeza y dolor que se reflejaba en el rostro de Edward no me gustó, no quería que él se sintiera culpable de algo que no había pasado, yo seguía con vida, no había muerto, aunque no sabía cómo había sobrevivido, seguía con vida y a su lado con nuestra hija, quise mostrarle que no había nada porque preocuparse, así que uní nuestros labios, lo besé con ternura y amor para que se olvidara de su sufrimiento.
- Estoy aquí, con vida y contigo – le dije una vez que lo dejé de besar.
- Gracias Bella, gracias por regresar a mi lado – me besó los labios y la frente – eres lo más importante que tengo en la vida, tú y Nessie son lo más importante para mí.
- Y tú para nosotras Edward, eres el hombre más importante de nuestra vida – recosté mi cabeza en su pecho, pude sentir como olía mi cabello
No sé cuánto tiempo estuvimos abrazados, pero creo que fue durante horas, cuando un rayo de sol atravesó la espesa arboleda hasta tocar mi rostro, cosa que me deslumbró un poco, pero no tanto como cuando volteé a verlo, su rostro estaba brillando como si tuviera incrustado pequeños fragmento de diamantes en su rostro, aunque no solo su rostro, las partes de su cuerpo que estaban descubiertas también brillaban, solo podía describirlo con una sola palabra…
- Hermoso.
- Te parezco hermoso – me preguntó mi dios sorprendido.
- Más que hermoso, eres encantador, no sabía que los vampiros brillaban cuando el sol los toca, pensé que se volvían cenizas – mi definición de los vampiros a mi parecer estaban erradas.
- Puros mitos Bella, el sol no nos hace nada malo, solo brillamos como en estos momentos – toqué su rostro aun sorprendida de que brillara.
- Cuéntame más sobre ustedes por favor – deseaba tanto conocer sobre ellos.
- ¿Qué quieres saber? – me preguntó cauteloso.
- Pues… ya sé, dijiste que podía leer los pensamiento de Julián eso es verdad – lo vi sonreír, confirmó mis sospechas él podía leer mi mente, que horror.
- No te preocupes la tuya por alguna extraña razón no puedo hacerlo.
- Ahí algo mal en mí, o es que solo tú no puedes leer mi mente – recordé que Ali al parecer también tenía el mismo don.
- Bella yo leo las mentes y tú eres la rara, eres la persona más extraña que conozco lo sabes – claro que lo sé– la verdad es que no sé por qué no puedo leer tu mente, pero al parecer la cazadora tampoco puede hacerlo, al parecer tu mente está en un frecuencia diferente a la nuestra.
- Entiendo – rodé los ojos, voy a morir siendo rara – Edward porque crees que sobreviví, después de que bebiste mi sangre – por más que trataba de no recordar eso, no podía evitar pensar en eso.
- No se… pero estoy seguro que tiene algo que ver con el hecho de que no seas una humana ordinaria, además también estaba el hecho de que Nessie bebe tu sangre y tu pareces no debilitarte o perder el conocimiento – Edward se quedó pensativo mirando hacia el horizonte.
- Sabes que Nessie bebe mi sangre – no había caído en cuanta de que él lo sabía, lo vi arrugar su frente.
- Sí, he de decir que eso no me agrada, por eso mi padre le daba de beber sangre donada, para que no dependa de tu sangre tanto – claro ahora entendía porque siempre que la iba a alimentar, ella ya no me mordía como antes, esperen un minuto él había dicho…
- Les das a mi bebe sangre de un completo desconocido Edward Cullen y no me habías dicho – estaba molesta, Edward le daba a mi bebe sangre que probablemente estuviera quien sabe en qué condiciones.
- Calma cariño – Edward trató de calmarme cosa que no logró, conté hasta diez para calmarme, al ver que ya estaba calmaba volvió a hablar – escucha amor, es por tu bien, es cierto que por ahora, el que Nessie beba tu sangre no te causa problemas, pero no quiero arriesgarte si, entiéndeme – su mirada era tan dulce que logró hacer que me calmara.
- Te perdono, pero que te quede claro yo puedo darle mi sangre a nuestra hija no tengo problema con eso – lo vi sonríe con alegría – ¿Por qué sonríes así? – pregunté levantando mis cejas.
- Es la primera vez que lo dices – quise preguntarle el qué, pero él se adelantó – decías que Nessie es nuestra hija, por lo general decías tu hija o mi hija, jamás nuestra hija.
- Pues lo es o no – le dije con ternura – es tanto tuya como mía, es de ambos.
- Así es… - nuevamente se quedó pensativo.
- ¿Edward te puedo hacer una pregunta? – había algo que rondaba mi mente desde hace mucho, mucho tiempo.
- ¿Dime de qué se trata? – contestó mirándome fijamente a los ojos, tuve que apartar la vista o sino no podía preguntarle.
- ¿Qué somos? – lo vi levantar la ceja confuso – me explico, ¿Qué somos tu y yo?, ¿amigos con derecho?, ¿novios? o ¿Qué?, es que tú me besas, eres el padre de nuestra hija, pero tú no me has dado ninguna clase de título, así que no sé cómo comportarme, si como una novia, una simple amiga con la que tuviste una hija o que, en verdad no sé qué tenemos tu y yo.
Lo vi suspirar y me abrazó con un poco más de fuerza, pero sin llegar a lastimarme
- No puedes ser mi novia – eso me dolió, lo sabía él no me amaba como decía, no puede evitar que mis ojos empezaran a picarme – eso de amiga con derechos es una blasfemia, porque tampoco lo eres, Bella – tomó mi mentón y lo levantó – eres mucho más que una simple novia para mí, te amo, pero no puedo considerarte mi novia, porque eso se queda corto con lo que realmente eres para mí, eres la madre de mi hija, la mujer a la que más amo en el mundo, eres mi amiga, pero lo más importante eres la luz de mis ojos, mi novia, es algo pequeño, para lo que realmente deseo que seas.
- Entonces que soy para ti – quería saber que significaba yo para él.
- Quiero que seas mi mujer, mi amante, mi todo, quiero que seas mi esposa, ese es el título que te mereces amor – ok eso no me lo esperaba su ¿esposa?, lo vi sacar una pequeña caja azul de su pantalón, o mi dios eso es lo que creo que es? – Isabella Marie Swan, ¿quieres ser mi esposa y vivir conmigo toda la eternidad? – abrió la caja mostrándome un hermoso anillo, el cual se me hacía muy familiar.
- No sé qué decir Edward – estaba sorprendida, y en verdad no sabía que decirle.
- Un sí sería suficiente.
- Oh Edward yo… yo…
Iba a decirle que sí, que sí quería, pero en ese momento escuchamos unas explosiones que provenían del oeste, me levanté de las piernas de Edward y vi varias cortinas de humo al oeste, todas seguidas una al lado de otra, el lugar del que venían las explosiones, era cerca de la casa de los Cullen.
- No puede ser – chillé aterrada, los Cullen, mis padres y mi pequeña estaban en problemas, quise correr hacia allí, pero Edward me tomó del brazo – Edward, que haces debemos de ir allí – ¿Por qué me detenía?
- No Bella tú te quedas aquí, yo voy a ir – Edward estaba serio.
- No yo voy a ir Edward, Nessie y mis padres están haya – no pensaba quedarme aquí mientras mis seres queridos podrían estar sufriendo.
- Bella no te preocupes por ellos, mi familia se encargara de ellos, pero tú te quedas, aquí estarás a salvo – podía ver la preocupación de Edward, pero yo no deseaba quedarme, quería ir con mis padres y mi pequeña,
- Edward… por favor – le supliqué.
- Amor por favor… no quiero perderte, lo más probable es que sean los cazadores, no voy a arriesgarme a perderte, tú te quedas aquí – iba a reprocharle, pero no me dejó, sacó el anillo de la caja y lo deslizó por mi dedo medio – Te amo – me besó los labios y se marchó.
Solo vi un borrón negro movilizarse por la arboleda, deseaba tanto poder ir a ayudarlos, pero él tenía razón yo no podía hacer nada si iba, era una simple humana, ordinaria, no podía luchar contra cazadores sin resultar herida, pero solo por una vez, desearía poder luchar al lado de ellos sin importar nada, toqué el anillo que estaba en mi mano derecha, nuevamente miré el lugar por el que se había ido Edward.
- Ese vampiro si es un idiota dejarte a ti aquí sola – escuché una voz a mis espaldas, volteé a ver de quien se trataba ahí parado encima de la cueva había un joven casi de mi misma edad de piel olisquea y ojos verdes claro, su cabello era de olor negro largo y llevaba una capa blanca con estrellas y lunas pintados… cazador, fue lo que grito mi mente en ese momento.
