Hola, de nuevo :D

Por petición de Dayana subí este nuevo capítulo, me alegro que te haya gustado la historia y espero que continúes leyéndola. Este capítulo es para ti y espero que lo disfrutes ^v^ muchas gracias por tu comentario ya que si no fuera por ti creo que no me hubiera animado a seguir subiendo la historia jeje.

¡A leer!


Capitulo 2: Un sentimiento extraño.

Fue un amor casi instantáneo, Bardock se sintió atraído desde el momento en que la mujer supo como mostrarse ruda y femenina a la vez, era algo que buscaba desde hace mucho y nadie tenía. Sharotto por otra parte siempre lo anheló, cada vez que lo veía pasar se preguntó cómo sería este guerrero en la intimidad, su ceño siempre fruncido la hacía pensar en que tal vez fuera al igual de rudo como parecía, pero no, ella añoraba las caricias que Bardock le entregaba con vigorosidad mientras sus lenguas se tocaban al besarse. A medida que el beso lograba ser más intenso los ojos llorosos de Sharotto dejaron caer unas lagrimas, recordando qué sería de ella al momento de volver al planeta Vegita. Sin que Bardock notara sus lagrimas ella limpió sus mejillas, no era momento de llorar y recordar lo que le esperaba en su planeta, debía darse el tiempo de disfrutar cada caricia y cada beso que compartían.

"Demonios, no podré aguantar mi fuerza un segundo más al verla de esa forma ante mí, quiero apoderarme de ella de una manera violenta pero tengo miedo de lastimarla si no logro controlarme, necesito que bajar mi ki para hacer esto, debo calmarme pero… ¿cómo?"

Sharotto suspiró al sentir el aliento tibio del saiyajin en su cuello, luego Bardock la observó por unos instantes y ella notó que este pensaba mucho en la situación.

- Solo respira - musitó ella, que estaba tendida en el suelo mirando como las gotas de sudor bajaban por su rostro, notando como su ki se elevaba considerablemente. Debía hacer que su fuerza disminuyera de alguna forma, ya que si decidían dar el siguiente paso este podría lastimarla. Sharotto le sonrió y con gran agilidad más un toque de sensualidad se tumbó encima del cuerpo desnudo del guerrero, quien la miraba perplejo ante ese movimiento tan osado de su parte, ninguna mujer se había mostrado tan dominante, quebrando nuevamente la imagen que tenía Bardock de las mujeres saiyajins.

Él posó sus manos en la cintura de Sharotto mientras que ella besaba su torso, sintiendo que poco a poco lograba bajarle el ki. Bardock sonrió, aquellas caricias lo tranquilizaban, la mujer levantó su rostro para observarlo y vio que sonreía, definitivamente lucía mucho mejor sonriendo.

Sharotto se acercó a él en busca de los labios del guerrero y ambos se perdieron en un profundo beso, viajando por el camino de la pasión y la excitación. Al momento de separar sus labios tuvieron un escalofrió como si volvieran a tener los pies en la tierra.

Ella mordió su labio inferior como si de repente se sintiera como una niña avergonzada por lo que estaba haciendo pero el suave toque de Bardock en su espalda la hicieron perderse nuevamente. Él recorrió cada milímetro de su cuerpo, como si quisiera que sus manos recordasen por siempre su piel.

Pronto el saiyajin comenzó a desearla aún más, ya no aguantaba las ganas de poseerla, el tortuoso juego de besar y tocar ya era un martirio para él y lo era aún más si ella comenzaba a jadear mientras este la tocaba.

Con un movimiento rápido él volvió a ponerse encima de ella, Sharotto sonrió del gusto al verlo tan emocionado y fiero. Bardock la besó con gran entusiasmo provocándole fuertes gemidos mientras lentamente su miembro rosaba su feminidad.

- ¡Hazlo Bardock!... - musitó ella.

- No quiero lastimarte, mujer - dijo agitado.

- No lo harás, confía en mí - dijo ella posando sus manos en el rostro del saiyajin con ternura, mirándolo para darle ánimos.

Bardock confió en ella y accedió a la petición de la mujer, introduciéndose dentro de ella. La joven estaba cerca de un orgasmo y él lo sabía. Justo antes de que ella exclamara decide detenerse.

- Me estas dejando en agonía, ¿por qué no acabas de una vez? - dijo, mientras acariciaba el pecho del saiyajin.

- Esto hay que disfrutarlo ¿no crees? - respiraba con dificultad al sentir que se quedaba sin energías - Además, no quiero que esto acabe tan pronto - la besó dulcemente en los labios para luego ir besando todo su cuerpo hasta detenerse en su cuello para morderla suavemente. Esta gimió entre el dolor y el placer que le causaba, al escucharla así el saiyajin no aguantó más y quiso introducirse dentro de ella nuevamente para terminar lo que había empezado.

Pero ahora llegaba la venganza de Sharotto al haberla dejado esperar. Cuando Bardock iba a introducirse dentro de ella, esta cerró las piernas y sonrió. El saiyajin la miró traviesamente.

- Me estas volviendo loco - dijo suspirando y mostrando una leve sonrisa - ¡Te deseo! y yo sé que tu también - Sharotto sonrió ante las palabras de Bardock y accedió complacida al escucharlo tan desesperado.

- Lamentablemente si, Bardock - suspiró - "Siempre lo he hecho".

FLASBACK

- ¡Sharotto! - era la voz de la reina.

- ¿Diga su majestad?

- Ven a ver como entrenan lo guerreros de la organización interplanetaria de comercio.

Me puse cerca de la reina para observar donde ella apuntaba, eran mucho los guerreros que ponían a prueba sus capacidades pero uno en especial llamaba mi atención, destacándose ante los demás. Era el más guapo, era rudo y varonil, lucía un raro cabello negro alborotado, poseía una polera sin mangas de color verde musgo más unos pantalones azul oscuro que destacaban su formidable musculatura. No podía evitar sonreír al verlo pero tenía que ocultar mis deseos por él en presencia de la reina, nadie debía saber sobre mis intereses, mucho menos en alguien como él, si así fuera, quizás jamás volvería a verlo nuevamente.

- Veo que debe ser muy difícil dejar a la familia al viajar de planeta tras planeta - mire algo apenada para fingir importancia en los guerreros.

- No seas ridícula Sharotto, estos guerreros no tienen familia, aún son muy jóvenes, y si las tuvieran es deber de cada uno de ellos participar en esto, ya que es y será por siempre su trabajo - dijo con severidad y se cruzó de brazos, algo que hacía a menudo - Mi esposo está pensando en promover a uno de ellos para su servicio personal, ¿te imaginas quien podrá ser? - ella me miró de soslayo mientras yo fingía pensar, mis ojos solo se dirigían a él, por lo que no podía concentrarme en su pregunta.

- No, su majestad.

- Vamos no seas haragana y adivina - me ordenó.

- ¿Quizás sea aquel hombre que está peleando a golpes con aquellos dos saiyajines? - apunté con mi mentón.

- Exacto, su nombre es Bardock, es uno de los mejores para el puesto, él aun no lo sabe pero se convertirá en uno de los favoritos del rey - añadió - Bien, debo irme. Tienes la tarde libre hasta las tres, te esperaré en la corte - asentí ante sus palabras y me incliné levemente mientras la vi partir de mi lado, al ver que dobló a la derecha mire nuevamente hacia abajo para verlo una vez más.

Aquel hombre llamado Bardock llamaba mi atención por completo, su cuerpo era perfecto y sus músculos se marcaban en su polera, dejé de mirar su físico para fijarme más en sus facciones, era lindo aunque algo serio y malhumorado pero sexy a la vez, su cabellera era bastante peculiar y alborotada pero en él lucia fantástico. Mientras más lo veía más guapo lo hallaba.

- Lastima que no puedas estar con él ¿no, Sharotto? - me recordó Brión, intima amiga de la reina y leal súbdita.

- No necesito que me lo recuerdes, además solo observo las inútiles técnicas de peleas que estos bárbaros tienen - respondí a la defensiva y volví a mi seriedad, ni cuenta me había dado que tenía una sonrisa de tonta en la cara mientras lo estaba viendo.

- Descuida, yo me sentía de la misma forma cuando tenía tu edad - puso una mano en mi hombro para consolarme - Espere toda mi juventud por la llegada de alguien que me liberara de la corte para vivir mi propia vida pero al estar constantemente en compañía de la reina me impidió cumplir aquel sueño, ese alguien jamás vendrá Sharotto y tampoco espero que llegue ahora - suspiró - En fin, te deseo mejor suerte - ella golpeó mi hombro dos veces y se marchó tras la reina.

FIN DEL FLASHBACK

Sharotto gimió por última vez sintiendo la virilidad de Bardock dejar su cuerpo, este se recostó a su lado para descansar a su lado mientras ella apartó la vista del guerrero mirando hacia los matorrales. Bardock la observó extrañado ante tan repentina actitud.

- ¿Ocurre algo?, ¿no lo hice bien? - preguntó agitado, el saiyajin se sentó para mirarla mejor, esta se puso en posición fetal tratando de espantar aquellas palabras de Brión.

- ¿Que si no lo hiciste bien? - sonrió - Fue maravilloso - se dio vuelta para mirarlo, los recuerdos y la presión que tenía sobre ella no la dejaron disfrutar el momento. Al verlo a los ojos ella se alegró al verlo sonreír nuevamente - Veo que ya te acostumbraste a sonreír - rió.

- No te hagas ilusiones Sha...

- Sharotto - le recordó.

- Sharotto - dijo, él tomó un mechón de su cabello y se lo paso por su nariz como si estuviera oliendo el aroma más dulce de todos - Hueles muy bien.

- ¡Ya basta! - se quejó sonriente apartando la mano del guerrero de su pelo, arrojándose a su cuerpo para abrazarlo. Este le respondió su abrazo y besó su hombro - Debemos irnos, en unas horas más anochecerá - Sharotto se levantó del suelo y empezó a vestirse mientras Bardock la miraba atentamente, deleitándose al verla.

- Si que eres diferente - dijo sereno.

- ¿Vas a quedarte el resto del día ahí desnudo mirándome? - ella enarcó una ceja mientras terminaba de vestirse. Este se levantó rápidamente imitando a la mujer al ponerse sus atuendos de batalla.

En cuestión de minutos Sharotto arregló su nave para irse pero la mano de Bardock la detuvo, ella suspiró y cerró los ojos, esto de despedirse hacía que todo fuera más difícil para ella. Abrió los ojos y se dio vuelta para enfrentarlo.

- ¿Te vas tan pronto? - preguntó él, acariciando su brazo.

- Debemos irnos - respondió - Iré a recorrer el planeta por última vez, me asegurare de que todo esté en orden.

- ¿Crees que te dejare divertirte sola?, ¡hmp!, ve por el sur yo iré al norte - besó su frente con ternura y ella enchuecó su boca ante su repentino gesto de cariño. Ella retrocedió un par de pasos y lo vio colocarse su localizador verde en su ojo izquierdo, después de eso partió el vuelo. Sharotto sonrió por un momento y voló por los aires recorriendo el resto del planeta en dirección contraria. Debía asegurarse de que todo quedara limpió y sin ningún rastro de vida.

"Al menos pude saber qué se siente ser poseída por un hombre en cuerpo y alma, Bardock era quien yo esperaba desde el momento en que lo vi y para cuando vuelva a mi planeta estaré mas tranquila conmigo misma, la pregunta es...¿podre olvidar a Bardock tan fácilmente?"

- Bien, no queda nada, el planeta está completamente vacío - dijo ella para sí - No sé como los guerreros pueden vivir tranquilamente al momento de destruir planetas - se sentía enojada al ver tanta destrucción, no era parte de ella matar y disfrutar por el caos, pero el trabajo era el trabajo, y su deber era obedecer.

Sharotto volvió hasta el manantial donde estaba su nave y siguió guardando sus pertenencias.

- ¡Oye! - la llamó Bardock - ¿Quieres venir un momento?

- ¿Qué quieres ahora? - entrecerró los ojos, quería irse pronto de aquel lugar para olvidar los buenos momentos que paso con él, pero este lo hacia mas difícil - Bardock, debemos irnos.

- ¡Ven! - ordenó. Sharotto dio unos pasos hasta llegar a él. Era extraño pero ahora lucía algo nervioso y a la vez ansioso por algo. Sus ojos negros miraron al suelo por unos segundos. "Cómo lo hago...recuerda cómo lo hacían". Pensaba, recordando aquellas muestras de afecto de otros seres vivientes para hacer lo mismo con ella.

- ¿Me llamaste para verte pensar?, ¿acaso no ves que perdemos el tiempo haciendo esto? - se burló Sharotto.

- Ten - estiró su mano para ofrecerle una flor dorada, una de las más raras y valiosas que el planeta poseía como tesoro. Sharotto quedó sorprendida al ver tal gesto de alguien que parecía ser tan frío. Ella simplemente quedó mirando la hermosa flor mientras una leve sonrisa adornaba su rostro - ¿Me dejaras con la mano estirada? - Bardock tenía enarcada una ceja mientras esperaba a que ella tomara la flor.

- Solo disfrutaba del momento - sonrió ella para luego tomar la flor agradecida - No sabía que los hombres saiyajin hacían algo así.

- No lo hacen - respondió algo confundido.

- Descuida no se lo diré a nadie, vámonos ¿quieres? - Sharotto lo miró por última vez y se agarró de su cuello para besarlo, era estúpido hacer la despedida más larga pero sabía que después de esto ya no podría estar con él, por lo que deseaba que sus labios permanecieran siempre en sus recuerdos. Luego se separó de su cuerpo lentamente como un tortuoso adiós…que tal vez sería para siempre.

- ¿Volveré a verte? - preguntó él en un tono grave pero melancólico.

"Ojala pudiera responder esa pregunta"

- Por supuesto - "Mentí, sabía claramente mi destino y ese no incluía estar a su lado". Ella apartó la mirada de él y este voló rápidamente hasta su nave, Sharotto lo vio volar con algo de tristeza en su mirada y antes de partir mojó su rostro y apreció por última vez el lugar en donde consumó su amor con la persona a quien ella mas deseaba.

Capitulo 3: La prisionera.

Al llegar al planeta Vegita Sharotto desempacó sus cosas de la nave para dirigirse directamente al palacio. No deseaba que nuevamente fuera retenida por sus encantos, lo de ellos debía permanecer en secreto y por muy triste que fuera en el olvido.

- ¿Cómo les fue en la conquista, señorita Sharotto? - preguntó uno de los guardias al verla llegar.

- Fue a prueba de tontos - sin más que decir ella siguió caminando pero algo la hizo detenerse, no podía evitar querer saber cuándo aterrizaría la nave de Bardock - ¡Oye!, la nave de mi compañero ¿cuándo...?

- Oh, no tardara en llegar, según mis registros el señor Bardock llegará en media hora más al planeta Vegita, utilizó la ruta corta al igual que usted.

"Demonios, no me queda mucho tiempo"

- Está bien - caminó lo más rápido posible y se escabulló hasta llegar al palacio. Verlo nuevamente sería una tortura, era mejor dejar las cosas como estaban y que el tiempo se encargara de olvidar todo recuerdo que pasaron juntos. Al fin y al cabo los hombres olvidaban rápido aquellos encuentros casuales.

- ¡Sharotto! - exclamó la reina, mirándola de pies a cabeza. Ella se inclinó levemente en señal de respeto - ¿Hace cuánto que llegaste? - preguntó la reina algo sorprendida.

- Hace no mucho, su majestad - Sharotto suspiró algo cansada al caminar tan rápido.

- Ven, debes estar agotada por la misión, refréscate un poco antes de volver a tus deberes - dijo en un tono demandante, era difícil descifrar a la reina cuando estaba feliz o no, era tan orgullosa que solo demostraba un rostro neutro.

- Si, su alteza - se inclinó y partió a uno de sus cuartos para darse una larga ducha pero la voz de la soberana la hicieron detenerse nuevamente.

- Sharotto - ella volvió a mirarla, esta vez con los ojos entrecerrados, inspeccionándola detenidamente - Procura arreglar esa cabellera, no puedes andar con la melena suelta ¿oíste? - lo dijo en un tono de regaño, al parecer su melena la hacía lucir de una forma que a la reina no parecía gustarle, quizás luciría más atractiva que ella, lo que era una posibilidad latente ya que a la reina no le gustaba competir con la belleza de otras mujeres, por lo que a todas sus súbditas les ordenaba recogerse el cabello para que no resaltaran en la corte.

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Habían pasado no más de diez minutos cuando la nave de Bardock aterrizó y una multitud llegó de golpe para recibirlo. Este salió de la nave y miró a su costado izquierdo, la nave de la mujer había llegado antes que él. Bardock enchuecó su boca mientras pensaba en dónde podría haber ido pero los gritos de sus compañeros y los golpes que le daban para felicitarlo no lo dejaban concentrarse. Luego de sonreírles a varios en modo de agradecimiento, este logró abrir el paso hasta llegar a uno de los guardias.

- La tripulante de aquella nave ¿dónde se dirigió? - preguntó intrigado.

- No lo sabemos señor, solo vi que se dirigió por aquella dirección - apuntó con su arma un camino lleno de curvas. Bardock palmeó su espalda con "suavidad" pensando en que controlaba su fuerza pero no, el pequeño golpe que le dio al guardia hizo que cayera con fuerza hacia el suelo.

- ¡Oh!, veo que aún no puedo controlar mi fuerza, no fue mi intención soldado - lo tomó de los hombros y lo levantó, este se mantuvo derecho por un segundo y volvió a caer al suelo. Al parecer el golpe había sido muy fuerte.

- Descuide señor... - dijo con pocas energías.

Era hora de que Bardock se reportara con el rey para comunicarle el éxito de su misión en el planeta Zoroku por lo que se dirigió al palacio. Dio un vistazo rápido para ver si veía el rostro de Sharotto en la multitud pero nada, solo vio a la reina acompañada de alguien más.

- Rey Vegeta, me presento para informarle que la conquista del planeta Zoroku fue todo un éxito - se puso el antebrazo al pecho para hacer una leve reverencia.

- ¿En un día?, excelente, Frezzer estará agradecido por tu gran hazaña Bardock, ve a refrescarte un momento, esto merece una celebración - le indicó el camino con una mano para que fuera a divertirse con los demás dentro de uno de los salones de entretención que poseía el rey para sus soldados destacados.

- Sí, señor - respondió complacido. Este se levantó y caminó hacia donde le indicó el rey sin dejar de mirar por todo el lugar una última vez tratando de ubicar el rostro joven de Sharotto. Al ver que sus ojos no lograron ubicarla, sus esperanzas de verla hoy disminuyeron y continuó su camino con menos ánimos, pero los pasos firmes de alguien hicieron que este mirara nuevamente a la multitud.

- Ya estoy aquí, su majestad - una voz familiar detuvo al guerrero, no pudo evitar sonreír cuando vio la figura sin igual de Sharotto. Ella al igual que él se detuvo, sintiendo su corazón latir con fuerza cuando sus ojos se encontraron, perdiéndose por varios segundos en la mirada del otro. Bardock continuaba sonriéndole mientras que el semblante de Sharotto solo reflejaba preocupación.

- ¿Sucede algo Bardock? - preguntó el rey al verlo quieto. Sharotto al escuchar la voz grave de su rey apartó la mirada de su amado para colocarse de inmediato al lado de la reina sin hacer contacto visual con él.

La reina entrecerró los ojos, frunciendo el ceño al notar tal comportamiento de ambos y miró a su súbdita de soslayo para ver si esta lo miraba, luego miró a Bardock, quien mantenía la mirada donde yacía Sharotto. Al notar aquel interés de parte del saiyajin el rostro de la reina cambió a uno más serio y se dirigió a Sharotto.

- ¿Hay algo que yo no sepa?

- No, su majestad - aseveró ella con seguridad en su voz, pero la reina enarcó una ceja y al ver que Bardock continuaba mirándola ella se levantó del trono.

- Acompáñame - Sharotto volteó su rostro para ver a Bardock por un segundo, no deseaba hacerle saber que lo de ellos fue una falsa pero debía mantenerse firme si no deseaba que algo le sucediera a él.

- Bardock... - reiteró el rey esperando respuesta - ¿Pasa algo?

- En absoluto su majestad, no ocurre nada - Bardock entró al lugar para festejar por otra victoria. Apenas entró al salón soltó un suspiro largo, la sola presencia de la mujer lo hacía sentirse extraño pero feliz. Aunque aquel semblante serio de parte de ella lo hicieron pensar en que algo malo ocurría. Se sentó en una silla para beber unos tragos para luego concentrarse en el ki de Sharotto para seguirla, necesitaba hablar con ella. Mientras más pensaba la situación se dio cuenta que en realidad no sabía nada de ella.

- ¿Qué te ocurre Bardock? - dijo un hombre alto y más o menos regordete quien apretó el hombro del guerrero.

- Nada, solo estoy aquí tratando de pasar un buen rato - vaciló, enojándose un poco al no poder encontrar el ki de la mujer, tampoco podía buscarlo con su rastreador ya que este lo había olvidado en su nave. Al parecer le tomaría mucho tiempo superar las habilidades de rastreo que poseía Sharotto.

- A mi no me engañas compañero, vi todo lo que paso ahí antes de que entraras, ella te gusta ¿no es así? - le sonrió.

- Mirar a una mujer no significa nada - mintió, él no era de los que hablaba mucho y menos confesar sus verdaderas emociones, al fin y al cabo eran hombres, debían mostrarse fuerte sin que nada les importara.

- Los saiyajines podemos ser muy orgullosos en demostrar nuestros sentimientos pero ante una mujer debemos sucumbir a ellos para ganar su corazón ¿sabes? Aunque no lo creas ellas adoran vernos de esa forma, créeme - lo codeó - Por lo visto aquella mujer le pertenece a la reina - lo miró seriamente.

- ¿Qué tiene que ver eso? - lo miró algo extrañado.

- Pues significa que si quieres estar con esa mujer, antes que nada debes desposarla frente a la reina.

- ¿Por qué? - Bardock enarcó una ceja ante todo lo que estaba escuchando - ¿Qué derecho tiene la reina en ella?, ¡habla! - le ordenó al ver que este demoraba en responderle.

- Cálmate, ¿era mucho decirme que aquella mujer te gusta? - rió - A veces es bueno dejar el orgullo de lado - Bardock lo desafiaba con la mirada y este se puso algo nervioso. Tomó unos sorbos de su trago y continuó relatando - La reina siempre necesitara a alguien que esté bajo su disposición, es por eso que reclutan a las mejores mujeres saiyajins para protegerla ante cualquier cosa, por lo visto la mujer en la que te has fijado era hija de una de sus más leales súbditas quien por amor quedó embarazada de un guerrero saiyajin, este fue un cobarde y por miedo a enfrentarse a la reina nunca la desposó. La reina se enteró de que estaba embarazada y dejó que esta tuviera a su hija para luego esclavizarla de cierto modo hasta que un hombre se fijara en ella para darle la libertad que merecía - el hombre tomó un trago de cerveza y miró fijamente a Bardock, esperando su reacción.

- ¿Tan solo es eso?, no parece tan difícil - alardeó.

- Todo es difícil, antes de pedir la mano de la muchacha debes ofrecerle a alguien más a cambio, alguien que tome el lugar de la mujer, y no creo que encuentres a alguien dispuesta a estar esclavizada para la reina.

- Hallare la manera - Bardock abandonó su silla pensativo, debía encontrar una forma de liberar a aquella mujer, al saber todo esto sabía que la reina jamás dejaría que se volvieran a ver.

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Por otro lado la reina se había dirigido a su habitación para estar a solas con Sharotto.

- ¡Cierra la puerta! - ordenó severamente - Dime, ¿qué ocurrió en tu estadía en el planeta Zoroku, eh? - ella se cruzó de brazos, esperando respuesta de la mujer.

- ¿Qué insinúa su majestad? - preguntó Sharotto, tratando de controlar sus nervios.

- Te gusta ¿verdad? - la reina la miró fijamente a los ojos, y Sharotto no pudo continuar mirándola, era intimidante cuando se enojaba.

- No su majestad...

- ¡No mientas Sharotto!, los vi, vi como se miraron, ¿o acaso mentirás al respecto? - la reina levantó su voz, tenía miedo que le arrebataran a otra de sus súbditas, una de las más fuertes que tenía y además joven - Espero que no le hayas dicho nada al respecto sobre como liberarte ¿o sí?

- Nada su majestad - ella bajó su cabeza, mientras que sus manos se formaron como puños al tratar de contener su rabia.

- Muy bien, vete entonces - aclaró su garganta para volver al tono suave de siempre - Tomate la tarde libre, no quiero que te vea nuevamente, al menos por hoy.

- Con permiso - hizo un reverencia y salió de la habitación, apenas dejó el lugar sintió un fuerte nudo en la garganta que no la dejaba respirar. Las palabras de la reina fueron como una bofetada para que le quedara claro cuál era su lugar, después de todo ella solo era una esclava y así sería.

Continuó su camino con la cabeza agachada sumergiéndose en sus pensamientos y lo difícil que serian las cosas luego de haber conocido a Bardock, no podía aguantar más sin verlo, lo necesitaba, lo deseaba. Suspiró nuevamente mientras doblaba en un esquina hasta que su cabeza chocó con alguien de armazón muy duro que la hicieron perder sus ideas.

- ¿Todo en orden? - preguntó una voz tranquilizadora, Sharotto miró hacia arriba sorprendiéndose al ver a Bardock - Lo sé todo, ¿por qué no me dijiste nada al respecto? - preguntó preocupado y a la vez algo enojado, ella enmudeció ante sus palabras permitiéndole ser acorralada por él a medida que este se acercaba más a ella, dejándola sin escapatoria.

- Aléjate, no debo verte - dijo en susurros, apartándose de él de aquella jaula invisible pero Bardock le seguía el paso sin perderla de vista.

- No quiero hacerlo - Bardock se interpuso en su camino colocándose frente a ella - ¿Qué no sabes lo que eso significa? - apuntó su cuello, ella lo miró confundida, luego miró hacia atrás para verificar que nadie los estaba siguiendo y ella tocó su cuello notando un leve montículo sobresaliente en él, al tocarlo con algo de fuerza recordó el momento en que él la había mordido - Aquello demuestra que te he elegido como pareja ¿no lo sabías? es parte de nuestra cultura saiyajin - Sharotto continuaba confundida y su boca se abrió suavemente producto del asombro. Él tomó su rostro para mirar sus ojos negros pero ella bajó la mirada con algo de tristeza, a pesar de lo que él dijera no había modo de que ella fuera liberada fácilmente. Bardock, al notarla tan infeliz colocó su dedo índice en la tersa boca de la mujer para llamar su atención.

- ¿Qué me has hecho? - le preguntó confundida, mirando a sus ojos.

- Te he elegido para que seas mi mujer, la única, esa marca demuestra que ya eres de alguien más.

- ¡Eres un idiota! - Sharotto lo empujó con sus brazos y este retrocedió un par de centímetros. La mujer se dio la vuelta para no verlo, si la reina se enterara de aquel atrevimiento no podría evitar lo que ella haría con él.

- ¿¡Un idiota!?, por haberme ena...por haberme... - él aclaró su garganta debido a que las palabras no salían.

Sharotto subió la mirada sorprendida al escucharlo balbucear y sus ojos se aguaron de ilusión por un momento - ¿Por haber qué?... - se dio la vuelta para enfrentarlo.

- Demonios...ven acá - él sujetó su cuerpo con firmeza y la besó con pasión, aunque las palabras no le salían de su boca, aquel beso demostró lo que él sentía por ella. Sharotto no se contuvo y siguió besándolo, agarrándose de sus cabellos, alborotándolos desenfrenadamente. Bardock acariciaba su cintura conteniéndose para no sacarle la armadura y llegar a algo más - Hare lo que sea posible para liberarte - se detuvo, posando su frente junto con la de la mujer, ambos cerraron los ojos, respirando aceleradamente. Bardock abrió sus ojos y la contempló una vez más - Te veré mañana - besó su frente y se marchó en dirección contraria.

- ¿Mañana?...¡sabes bien que no puedo verte ahora! - le recordó.

- Nada ni nadie nos impedirá hacer eso - le guiñó el ojo agregando una sexy sonrisa y siguió caminando con confianza a través de los pasillos. Sharotto sonrió al verlo de esa forma y se apoyó en la pared ilusionada. Tenía la certeza de que lo vería casi constantemente y eso la hacía sentirse mucho mejor.


¿Qué les pareció este capítulo?

De aquí en adelante veremos qué sucederá con el destino de estos tortolos :O

Debo confesar que hay muchas cosas que cambié respecto a Bardock, por ejemplo algunos detalles como el por qué de su cicatriz del rostro o incluso su banda roja, bueno eso lo verán más adelante.

Si desean que continúe la historia me lo pueden decir a través de comentarios, me ayudan mucho para darme ánimos para actualizar la historia con nuevos capítulos.

Nuevamente, muchas gracias a ti Dayana por tu apoyo y que hayas disfrutado este capítulo :D

¡Nos leemos pronto!