¡Hola nuevamente!
Un nuevo capítulo ha llegado :D la razón por la que llegó tan pronto es debido a que el número de visitantes ha subido y también por los lindos comentarios de apoyo que recibí de Dayana y Pau20.
*Pau20, muchas gracias por tu lindo review, que gusto que te haya encantado el comienzo de esta historia :D y prometo no dejarte con histeria con las actualizaciones ;)
También muchas gracias a todos los que leen esta historia en anonimato y a los que se dan el tiempo de comentar y darme su apoyo C:
Bueno, sin más que decir disfruten de un nuevo capítulo ¡Nos vemos al final!
¡A leer!
Capítulo 4: No puedo estar sin ti.
Sharotto abrió la puerta de su cuarto y se dirigió hacia el espejo para contemplarse por un largo rato. Ella desató su cinta roja que usaba para amarrar su cabello y lo alborotó con ambas manos, dejando caer unas mechas a los costados de su rostro, admirando su belleza con aquella melena larga y sedosa, con razón la reina le había dicho que se amarrara el cabello, lucía demasiado diferente e increíblemente atractiva.
Agarró una peineta para desenredar su cabello castaño oscuro y luego se cambió de ropa para ponerse su pijama, compuesto por unos pantalones cortos y una polera sin mangas algo ajustada que resaltaba levemente su esbelta figura. Se miró por última vez al espejo, avergonzándose un poco al notar lo vanidosa que estaba siendo ahora, pero negó ante la idea ya que nunca había mostrado amor propio desde hace mucho. Luego se tiró a la cama cerrando sus ojos para colocarse en posición fetal, dándole la espalda al ventanal que tenía entre abierto para sentir la refrescante brisa en su nuca, ya estaba lista para descansar después de una larga jornada pero su mente decidió hacer todo lo contrario. Bardock inundaba su mente repetidas veces, la imagen de su rostro y de su cuerpo no dejaban de acecharla. Estaba tan hundida en sus fantasías con el saiyajin que lo sentía cerca de ella, acariciando su espalda y susurrándole al oído. Lo más extraño era que las sensaciones se sentían como si de verdad estuvieran pasando, incluso podía percibir como su cola se enroscaba en su torso, abrazándola.
Sharotto al sentirlo tan cerca de su cuerpo despertó de golpe y casi asustada, aquellas sensaciones eran tan reales que dudó entre seguir durmiendo para fantasear con él o abrir los ojos para mirar a su alrededor y así confirmar que solo era sucio truco que le había hecho su imaginación. Sus ojos se dirigieron al techo y tan rápido como despertó volvió a cerrar sus ojos, pensando nuevamente en lo que estuvo soñando.
"Oh…estoy tan loca por ese hombre que ahora imagino que estoy con él, simplemente lo deseo tanto que hasta incluso puedo sentirlo que está cerca de mi… haciendo todas esas cosas. Al menos es una rica sensación, hace mucho tiempo que no me siento así de especial"
Sharotto sonrió mientras dormía al notar que nuevamente estaba sintiendo las caricias del saiyajin.
"¿Desde cuándo comencé a soñar de esta forma tan real?, incluso siento sus tibias manos recorriendo mis piernas…esto se siente tan…tan bien".
Sharotto estaba tan complacida por lo que sentía que dejó escapar un audible gemido.
"Esto no está bien, se siente tan real que...un momento...".
Sharotto frunció el ceño algo confundida.
"Ahora sus manos están en mi vientre, y hasta siento su aliento en mi piel…esto no puede ser un sueño ¿o sí?..., ¿y por qué de repente estoy levantando mis piernas como si fuera a recibirlo?...¿estaré tan loca como para fantasear de que él esta aquí y me está poseyendo en este mismo instante...?"
La mujer no dudó más y abrió nuevamente los ojos, su respiración agitada la hicieron despabilar y sintió una leve presión encima de su cuerpo. Esta abrió sus sabanas y ahogó un grito que de inmediato fue callado por Bardock, quien la había estado acariciando desde hace un buen rato, aprovechando de que estaba dormida para darle una grata sorpresa. Aunque Sharotto no se veía muy feliz con aquel atrevimiento.
- ¿¡Qué haces...!?, ¿¡cómo entraste aquí, inútil!? - esta lo pateó en el rostro con su pie desnudo haciendo que Bardock cayera de la cama, pegándose en la cabeza con el suelo.
- Eres tan efusiva, Sharotto - Bardock la miró entretenido desde el piso mientras se sobaba su cabeza - No sabes que mientras más hagas esas cosas más ganas me darán de poseerte nuevamente - una sonrisa traviesa adornó su rostro mientras se levantaba del suelo, volvió a mirar a su alrededor por si venía alguien al cuarto producto del ruido que estaban haciendo pero al no hallar pistas se dirigió a ella lentamente, volviendo a sentarse en su cama - Verte así me provoca - se relamió los labios con entusiasmo.
- Eres un loco y un completo idiota al venir acá - sonrió, pero su sonrisa se desvaneció lentamente - ¿¡Desde hace cuánto que estas aquí!? - se impacientó, mientras trataba de taparse con su almohada, a pesar de que él ya la había visto desnuda esta noche se sentía algo vulnerable - ¡No te das cuenta que alguien podría entrar! - alzó un poco más la voz pero Bardock solo se animó a tomarle su mano.
- Quiero estar contigo eso es todo, y entre por aquel ventanal. Si querías estar sola solo debiste haberlo cerrado y ya - lo apuntó con su mirada - No mientas y dime que esperabas mi presencia - se acercó aún más a ella.
- No te creas tan especial, solo necesitaba aire - ella se sentó en la cama para estar a la altura de Bardock, quien acariciaba sus dedos tiernamente.
Sharotto sonrió al notar tal gesto, a pesar de que luciera como un guerrero fuerte y sin sentimientos sus caricias y la manera suave de cómo la miraba ahora la hacían estremecerse. Dando su brazo a torcer por esta vez, de todos modos nadie vendría a su cuarto a estas horas de la noche y como él entró de manera tan sigilosa podía salir de la misma forma.
- Eres…hermosa - Sharotto no pudo evitar sonrojarse ante ese inusual comentario - Tu… - pero ella no lo dejó hablar, deseaba tanto estar cerca de él que dejó que sus hormonas actuaran por ella. Necesitaba sentirlo una vez más y el impulsó de devorarlo a besos fue más fuerte que su cordura. Bardock la sujetó en sus brazos, respondiendo a cada beso de la mujer, no podía negar lo ansioso que estaba por volver a tocarla y besarla. Acarició su melena mientras sus bocas se abrían un poco más para tocar su lengua - ¿Por qué haces esto, mujer?, me ínsitas a querer poseerte y sabes que me cuesta mucho controlar mi fuerza - lo dijo justo en el momento en que este se encaramaba encima de ella, jalando su armadura y su polera para dejarla caer en el suelo.
- ¿Cómo sabias donde estaba? - le preguntó esta, tomando un mechón de cabello de su amado jalándolo con suavidad hacia ella.
- Me concentre en tu ki y supe dónde estabas - él se deshizo de la polera de la mujer con fiereza y se abalanzó ante sus pechos para besarlos y lamerlos con ímpetu. Sharotto no sabía qué hacer, trataba de contener aquellos gemidos que Bardock le provocaba pero por más que trataba de callarlos no podía, si no querían ser descubiertos debían ser sigilosos. Con calma respiró hondo y trató de ahogar sus sonidos de pasión.
- Eres un bruto... - dijo ella en un suspiro. Bardock fue directo a sus labios para seguir besándola y esta se acomodó debajo de él entrelazando sus piernas en su cintura, sintiendo las manos poderosas del guerrero subir con lentitud hasta su cadera para luego tratar de jalar del pantalón de la muchacha - ¿Qué crees que haces? - Bardock la miró algo confundido al ser detenido - Ahora es mi turno de desnudarte - Sharotto se acercó a él y con un giro lo volteó para quedar ella al mando.
- Me gusta tu iniciativa - le dijo con una sonrisa traviesa apoyando sus manos en las caderas de la mujer.
- Cállate - le dijo sonriendo, pegándole un cachetada amistosa ante su coqueto comentario pero al parecer, aquel manotazo no tuvo nada de amistoso al ver que hizo girar el rostro del saiyajin - Ay no… ¿¡te lastime!? - exclamó colocando sus manos en el rostro de Bardock para verlo.
- Me dices que debo controlar mi fuerza...pero tú no lo haces... - sonrió algo sorprendido - Era verdad cuando te dije que me gustaba que fueras agresiva pero no de esa forma - exclamó algo confundido por aquel golpe, pero sonrió nuevamente al ver reír a la mujer.
- ¿Estás listo? - le preguntó con picardía.
- Siempre - la miró deseoso antes de que ambos se perdieran en un profundo beso.
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Los días pasaron y tal y como ella predijo, nunca volvió a ver a Bardock en la corte. La reina estaba feliz de que ambos siguieran su camino, al menos ahora estaba tranquila de que su prisionera seguiría a su lado por un tiempo más pero lo que la soberana no sabía era que sí se veían.
Cada vez que llegaba la noche Bardock esperaba a la mujer en su habitación, donde pasaban el resto de la noche juntos, acariciándose, besándose y poseyéndose el uno al otro cada vez que quisieran. Era lo que más disfrutaban hacer después de no verse durante el día, ya que ambos sabían que lo que hacían estaba prohibido pero no podían controlar la sed que tenían por el otro. Ambos compartían una pasión única y al parecer sin fin.
Ya han sido seis días de intensa pasión durante el anochecer, Sharotto se sentía feliz al saber que todas las noches lo vería, no había mejor sentimiento que sentirse amada y complacida al saber que tenía en sus brazos al hombre que tanto deseó cerca de ella acompañándola.
Después de otra aburrida jornada entró a su cuarto, miró a su alrededor y abrió despacio el ventanal para que entrara Bardock. Sonrió entusiasmada y un cosquilleo invadió su estómago a causa de los nervios. Ella se sacó su armadura y entro al baño para asearse.
Cuando iba saliendo de la ducha sus ojos se encontraron con los de él, sentado en su cama sonriéndole mientras la observaba. Esta traía el pelo húmedo y su cuerpo mojado que apenas estaba cubierto por una toalla. Bardock separó su boca levemente al verla de esa forma tan sensual, se acercó a ella sin vacilar y la besó ardientemente en los labios, tomándola con delicadeza desde la cintura. Sharotto se dejó llevar por aquel beso y se sacó la toalla, haciéndole saber que estaba lista para la acción.
Bardock quedó encantado al verla desnuda, revelando una sonrisa traviesa al verla tan fogosa y ansiosa pero este puso atención a su rostro, luego miró sus ojos negros por un largo tiempo. Como perdiéndose en ellos. Sharotto lo observó perpleja, preguntándose si había hecho algo malo o si verla desnuda no le había encantado. El pánico de la inseguridad se apoderó de ella con facilidad, seguida de un repentino enojo.
- ¿Acaso no piensas tocarme? - le preguntó con seriedad y preocupación.
- Mujer...tú no eres un juguete para mi... - Bardock besó su comisura de los labios y recogió la toalla para que se secara - Si te quedas así por mucho tiempo podrás resfriarte - él se dio la vuelta y se dirigió hasta la cama de la mujer para esperarla.
- A veces dudo que seas un hombre - se burló ella ante tal comportamiento.
- Lo soy, no necesito probártelo de una sola manera, además, un hombre siempre deja satisfecha a su mujer, y si te ruega por mas… - la miro intensamente - …significa que lo haces bien, ¿o no? - sonrió levemente - Pero lo que siento por ti va más allá que solo sexo.
- …idiota… - susurró, mientras el rubor atacaba sus mejillas, ella no era de recibir cumplidos pero al ver esa faceta de aquel hombre hacía que su corazón se derritiera. Era tierno saber que un hombre le dijera tales palabras, mucho más si venían de su parte, pero no deseaba que él lo notara.
Sharotto se secó su cuerpo con suaves toques mientras Bardock la observaba en detalle. Sus piernas largas las lucia al secarse en cámara lenta y dedicándole sexys miradas mientras lo hacía, lo mismo hizo con su cuerpo. Bardock se relamió los labios al ver lo que tramaba, mordiéndose su labio inferior y suspirando con pesadez a que esta se decidiera acompañarlo.
- Me tienes sufriendo aquí y lo sabes... - la muchacha caminó cerca de cómo si estuviera desfilando pero él la atrapó de la cintura haciéndola sentarse en sus piernas mientras ella reía - ¿Terminaste de provocarme, mujer? - este miró su boca para luego morderla suavemente.
- ¡Eso duele! - se quejó ella - Contrólate ¿quieres?
- Te lo mereces por incitadora - luego besó su mejilla y le pasó su pijama para acostarse - Estoy cansado y quiero dormir, tus juegos no ganaran esta vez ¿oíste?
- Eso lo veremos - masculló ella entre dientes. Bardock se acurró en la cama esperando a la mujer, ella hizo lo mismo, apoyando su mano en el pecho desnudo del saiyajin, acariciándolo y escuchando los latidos de su corazón - Buenas noches - dijo él, besando su frente.
Bardock cerró los ojos para dormir pero la voz de Sharotto lo interrumpieron.
- Temo que nos descubran…
- ¿Mmh?
- Ya sabes, esto no durará por mucho tiempo - suspiró - Sabes lo que soy y lo que debo hacer.
- Hallaré la forma de tenerte, solo dame tiempo y veras.
- Pero y si…
- Shh, solo duerme - le dijo serenamente, mientras acariciaba la espalda de la mujer para tranquilizarla, logrando que poco a poco alejara aquellas inseguridades hasta quedarse profundamente dormida.
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Han pasado cinco semanas, en todas había disfrutado de la nocturna compañía de Bardock, estaba feliz de poder tenerlo con ella, las noches dejaron de ser frías y solitarias. Ahora siempre tenía el suave aroma de él pegado en su cuerpo, abrazada por sus cálidos brazos durante la noche gélida, haciendo sentirse protegida y amada.
Eran cerca de las 08:00 de la mañana y Sharotto se encontraba en su habitación frente a un espejo, arreglando su atuendo aunque no se sentía nada bien desde que despertó, al terminar de peinarse esta se dirigió a los aposentos de la reina para acompañarla en su rutina.
Sharotto apenas caminaba, aquellos mareos y ganas de vomitar la hacían sentirse fatal, pero trataba de no llamar la atención, no quería darle explicaciones a nadie sobre su estado de hoy, solo era algún virus que atrapó, no debía por qué alarmar a nadie.
Al ver a la reina ella hizo su reverencia como si nada le pasara pero su semblante pálido la delató.
- ¿Qué te pasa?, ¿te encuentras bien? - preguntó la reina, analizando su rostro blanquecino.
- Si, su majestad - respondió sin ánimos.
- Sabes que día es hoy ¿no? - se dirigió a ella, creyéndole ya que no le interesaba su estado, solo trataba de ser cortes.
- No lo sé, su majestad.
- Hoy es el día en que Bardock pasara a la elite de guerreros saiyajin - la reina sonrió al notar que Sharotto bajó su miraba - Sabes lo que eso implica, ¿verdad? - esta vez Sharotto negó con su cabeza, el habla no le salía debido a un fuerte nudo que se clavó en su garganta - Viajara más que los demás, conquistara planetas mucho más lejanos… prácticamente estará más afuera que en su planeta - dijo súbitamente, dañando a la mujer que recibía aquellas palabras como si fueran puñaladas directas al corazón.
"Ahora no vería a Bardock constantemente, que peor castigo que eso, a veces pienso que lo hace a propósito...siempre supe que haría algo para separarnos. Tal vez nuestras miradas cuando él estaba en la corte fueron demasiado obvias como para negar que nada pasaba ¡Demonios…soy una tonta!"
- Auch - se quejó Sharotto, agarrando su espalda al sentir una fuerte puntada.
- ¿Qué? - le reina se dio vuelta para mirarla antes de sentarse al lado del trono de su esposo.
- Nada su majestad, debo haber dormido mal anoche, es todo - Sharotto se sobó la espalda disimuladamente.
Luego tomó lugar al lado de la reina mientras el rey se acomodaba en su trono para hablarle a los nuevos guerreros de la elite. Sharotto dio una mirada rápida hasta localizar el rostro sereno de Bardock, quien ahora lucía un atuendo diferente, una armadura ancha de color negro con diseños dorado más una capa blanca y larga que cubría toda su espalda.
- Ha llegado el día en que los guerreros de clase baja tendrán una oportunidad única de ascender de posición - anunció el rey Vegeta - ¡Que pasen los guerreros! - el publico los animó con aplausos y gritos mientras los nueve guerreros se aproximaban adelante.
Sharotto subió la mirada ansiosa por ver el rostro singular de Bardock pasar a la corte. Este hizo su entrada pero no venía solo, alguien de aspecto extraño lo acompañaba a lo lejos, ella trató de ver quien era pero la cabeza baja de la persona impedía saber su identidad.
- Guerreros, he aquí la oportunidad única para ustedes...
Sharotto vio el rostro de Bardock mientras este le sonreía cálidamente, la mujer lo imitó sin miedo contemplándolo por completo, pero algo no andaba bien. Tan pronto hizo contacto con él, sintió una extraña sensación invadir su cuerpo, la vista cada vez más borrosa le impedían mirarlo fijamente y su cabeza le daba vueltas, sintiéndose cada vez más débil. No podía aguantar más el equilibrio, ya que ahora sus piernas temblaban. Bardock notó su miraba perdida y cómo esta perdía poco a poco su estabilidad. Sharotto por otro lado lo último que vio fue el rostro de su amado que la miraba con asombro mientras caía.
- ¡Sharotto! - gritó Bardock desesperado. Haciéndose camino para llegar hasta ella pero apenas corrió un par de pasos este fue detenido de inmediato por los soldados reales de la corte.
- ¡Bardock! - exclamó el rey con voz áspera - ¡Regresa a tu lugar! - este obedeció a regañadientes sin quitarle los ojos de encima a la muchacha que aún seguía en el suelo desmayada. Los súbditos del rey sentaron a la mujer en el suelo para esperar a que reaccionara, uno de ellos le sujetó la mano para sentir su pulso mientras que la reina le pedía a otros que le dieran aire con un abanico.
Tras unos minutos de larga espera Sharotto abrió sus ojos algo confundida, Bardock al verla reaccionar respiró aliviado.
- ¿Qué ocurre? - la voz apenas le salía, miró a su alrededor con ojos dormilones y vio a todos casi encima de ella, logrando despertar por completo - ¡Pero que hacen tan cerca de mí!, ¡déjenme! - les dijo con fiereza al no saber por qué había tanta gente rodeándola.
- ¿Se encuentra bien, señorita? - le preguntó uno de los hombres del rey.
- Si… - se levantó débilmente mirando a Bardock mientras lo hacía, este movió su cabeza como señal de "si todo estaba en orden", Sharotto le devolvió el gesto algo confundida. No sabía muy bien por qué se desmayó, era extraño que algo así le ocurriera. Ella nunca se enfermaba.
La reina la miraba con atención, analizando cada parte de su rostro, algo extraño estaba pasando y sabía perfectamente lo que eso podría significar ya que la escena se le hacía familiar.
- Bien, continuemos con la ceremonia - dijo el rey al notar que todo estaba en orden.
- ¡Esperen! - la voz de Bardock retumbó por todo el palacio - Tengo algo que decir antes de que continúe.
- ¿¡Cómo te atreves, Bardock!? ¿¡Qué tratas de hacer!? - preguntó el rey seriamente, frunciendo el ceño.
- Lo que un verdadero hombre debe hacer - él miró a Sharotto mientras que ella sentía que el corazón casi se le saldría del pecho - Su alteza - se dirigió a la reina, este se hincó en son de respeto - Me he ena... - aclaró su voz - Yo... - tragó saliva, había practicado lo que iba a decir varias veces pero ahora las palabras lo lograban salir de su boca - He escogido aquella mujer para que sea mía - una gota de sudor bajó al costado de su frente delatando su nerviosismo.
La reina se levantó lentamente del trono, mirando a Bardock con ojos fieros.
- ¿Te refieres a Sharotto? - le preguntó el rey, observando la escena.
- Si, y a cambio de su mano le he traído a la mejor guardiana del lado oeste del planeta - Sharotto levantó la mirada mientras Bardock hizo pasar adelante a la mujer, era de cabello negro, un poco más alta que Bardock y más masculina, casi igual que todas las mujeres de raza guerrera. La reina entrecerró los ojos, mirando a la mujer con desprecio.
- ¿Crees que aceptare tan fácilmente algo así para que me proteja? - rió - ¿Cómo sé si es de fiar? - preguntó la reina con altanería - Eres un completo imbécil si crees que permitiré tal osadía de tu parte, guerrero de clase baja.
- Le guste o no su alteza tendrá que aceptar mi oferta - dijo con seguridad, mirándola con ojos desafiantes - Aquella mujer me corresponde y solo exijo lo que es mío.
- ¿¡Qué!? ¿¡Cómo te atreves a insultarme de esa forma!? Sharotto es parte de MI corte, y me ha correspondido desde su nacimiento.
- Si esta tan segura de eso, ¿por qué no le ve su cuello para asegurarse de que aún sigue limpia?
- ¡Bardock! Esa no es manera de dirigirte a tu soberana - el rey lo miró furioso mientras él agachó su cabeza.
La reina dejó salir un gruñido ante los comentarios osados del guerrero y se acercó rápidamente a Sharotto, quien desde hace varias semanas había cubierto su cuello con una pañoleta, la reina entrecerró los ojos y de golpe tiró el pañuelo al suelo, sorprendiéndose al ver la marca que tenía.
- ¡Insolente! - la cachetada que le dio fue tan fuerte que la hicieron moverse un par de centímetros.
- Bardock, ¿estás seguro de seguir avanzando con esto? - le advirtió el rey - Tu futuro está en juego.
- Lo estoy su majestad, ninguna posición me hará cambiar de opinión respecto a lo que quiero ahora. Mi futuro se encuentra ahora a solo unos metros de mi.
La reina dejó de mirar a Sharotto con ojos inundados de furia para ahora dirigirse a Bardock, quien esperaba con atención su respuesta. Ella avanzó hasta él y lo miró detenidamente, como si fuera una lucha entre miradas.
- Bien - dijo la reina. Al ver que este miró nuevamente en dirección a Sharotto le dio la oportunidad de castigarlo de una forma en que jamás olvidaría. Haciéndole saber a él y a todos los presentes que ella sancionaría a todo aquel que se le enfrentara.
Ella cogió un cuchillo que mantenía oculto en su armadura y con ayuda de uno de sus poderes calentó el filo de este para rasguñarle el rostro de Bardock, haciéndole una equis mientras el rojo vivo quemada la tersa piel del guerrero. Bardock solo atinó a gruñir al sentir el ardiente cuchillo pasar lentamente en su carne, conteniendo el dolor infernal mientras la reina sonreía victoriosa al ver su sufrimiento. Al notar que la tortura había terminado él miró al suelo seriamente, ahogando la ira contra ella.
- Llévatela - respondió con severidad.
- Bardock - comenzó el rey - Por tu falta de respeto no podrás ascender de rango, ahora estas fuera de esto, seguirás siendo lo que siempre fuiste, un guerrero de clase baja - sentenció el rey con autoridad. Este retrocedió unos pasos y le sonrió levemente a Sharotto quien lo miraba desolada al ver su rostro con una gran cicatriz en su mejilla izquierda -Y tú, puedes irte - le indicó a Sharotto quien corrió hacía él.
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó.
- Ya estas a mi lado ahora ¿no? - le sonrió. Esta le devolvió el gesto - Ven, debemos irnos, después de esto dudo que el rey quiera verme aquí un segundo más - tomó su mano con decisión y salieron del palacio acompañados por un gran silencio de parte de la gente que los miraba con atención mientras salían.
- ¿Por qué lo hiciste? - le preguntó.
- Porque yo... - "Diablos ¿cómo era la palabra?" - ...yo... - miró el suelo apenado - Hmp…
- Ya veo - sonrió - Ahora ¿qué haremos? - lo miró con cierto brillo en sus ojos al saber lo que este trataba de decirle.
- Sabes muy bien lo que haremos... - le sonrió con malicia y se detuvo cuando salieron del castillo, esta lo miró extrañada y sonrió nerviosa. Bardock la tomó de los hombros arrinconándola en una pared para besarla suavemente sin importar que la gente los viera, ya estaban juntos y solo eso importaba ahora.
Sharotto lo abrazó fuertemente deslizando sus manos en el rostro de Bardock para mirarlo con atención, pensaba que lo que había pasado era un sueño del cual no quería despertar, pero al sentirlo tan vivazmente, y al saborear su cálida lengua dentro de su boca se dio cuenta que esto era tan real que ahora por fin sería libre y viviría su vida como siempre había querido. Ella sonrió al terminar el beso y acarició su mejilla, pero este gruñó al sentir la quemadura en su rostro.
- Lo siento - se lamentó.
- Descuida, ya pasara - dejó de acorralarla y empezó a caminar mientras que esta lo seguía cautelosa - Pero no te atrevas a hacerlo de nuevo - le advirtió.
- ¿Por qué? - sonrió burlona. Al ver la mirada seria que este le entregó se rió - Oye, ¿tienes lugar donde hospedarte?
- ¿Que si tengo?, deja de preguntar y sígueme - le sonrió levemente - Una nueva vida te espera.
Sharotto se mordió el labio inferior con impaciencia, estaba tan ansiosa por ver cómo sería su nueva vida junto a este hombre que no podía más con la felicidad que invadía su corazón.
Bardock tomó su mano con delicadeza y luego le sonrió para animarla a que esta emprendiera el vuelo junto a su lado. Pero antes de partir, Sharotto miró hacia el palacio por una última vez, dejando atrás su antigua vida para comenzar una nueva, sintiéndose por primera vez libre y dueña de ella misma.
…Continuará…
Hola :)
¿Qué les pareció este capítulo? :O
Bueno, de ahora en adelante se vendrán nuevas aventuras para los tortolos, ¿qué sucederá ahora que ambos comenzaran a vivir juntos en casa de Bardock? ¿Qué tendrá Sharotto con esos síntomas? ¿Su amor será duradero o la convivencia los hará separarse? :O
Todo eso y más lo podrán ver en el próximo capítulo ;)
Recuerden que si la historia les ha gustado me lo pueden decir a través de comentarios ^^
Muchas gracias por pasar y….¡Nos leemos pronto!
:D
