Hola a todos los que siguen esta historia :D

Perdón por la demora u_u pero estuve muy enferma la semana pasada y no pude actualizar, ahora de apoco voy mejorando así que tengan paciencia con las actualizaciones, espero compensarles la espera con la llegada de estos dos capítulos, que espero disfruten.

Nuevamente gracias por su apoyo y por su paciencia y por aquellas personas que se dan el tiempo de comentar =)

¡A leer!


Capítulo 5: Un nuevo hogar.

Al cabo de veinte minutos, Bardock bajó a tierra mientras que la mujer aprovechó de observar y caminar. La muchacha inspeccionó el lugar meticulosamente, la casa era de dos pisos pero estaba algo deteriorada tanto por dentro como por fuera, tenía un aspecto sobrio, sin nada de color y era un completo desorden.

- Ni creas que limpiare todo esto por ti - dijo ella, cruzándose de brazos.

- Adelante, yo no te traje para esto, desordenaremos aún más este lugar gracias a ti - le guiñó un ojo mientras entraba a su casa, pero Sharotto continuó mirando con algo de desagrado el aspecto poco agradable del lugar, necesitaría mucho arreglo. Era tanto el desastre de la casa que ella pensaba que podría derribar la casa de un solo golpe si así lo quisiera.

- ¡No entrare ahí antes de que este cuchitril se arregle! - chilló. Bardock la miró con diversión, creyendo que solo estaba bromeando, pero al verla volar este salió de la casa para ver hacia donde se dirigía.

Bardock continuó afuera de su casa mientras la observaba con gran orgullo, de todo él la construyó.

- No veo que tiene esto de malo - él mordió una manzana y miró la casa buscándole algún detalle cuando la esquina de esta se cayó - Oh...ya veo - la observó, asintiendo - Bueno, qué más da - él entró a la casa y se sentó en su sillón favorito, esperando la llegada de Sharotto.

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En tan solo tres semanas, Sharotto, con ayuda de maestros saiyajins en construcción, arreglaron la casa de Bardock, ahora lucía de un lindo color beige, las ventanas lucían limpias, el piso de la casa era de loza firme. Hasta los muebles eran nuevos, todo parecía más reluciente y decente como si recién la hubieran adquirido. El interior de la casa estaba pintada de color blanco para que esta se viera pura e iluminada durante el día.

A Bardock no le quedó más opción que solo aceptar lo que ella quería hacer, ya que con el tiempo la casa estaba perdiendo su firmeza y además le faltaban muchos arreglos por terminar, que debido al arduo trabajo que él tenía no pudo terminar…hasta ahora.

- Y bien...¿qué opinas? - sonrió Sharotto emocionada, esperando la reacción de él. Bardock miraba su casa con un leve tic en el ojo. Su casa de antes ya no existía, ni si quiera un poco. Todo era tan…femenino que Bardock enmudeció por largos minutos.

"Quiere saber mi opinión...¡rayos!, ¿qué le digo...? Si le respondo con la verdad quizás se enoje y pase el día afuera, probablemente sin sexo, y si miento...la alegrará, pero tarde o temprano sabrá que no me gusta, pero al menos el sacrificio valdrá la pena…".

- Bien…bien… - Sharotto lo miró inquisitivamente y este bajó la mirada hacia ella luciendo nervioso - ...aunque...

- Aunque ¿qué? - lo miró ella seriamente.

"¡Maldición!...veamos…piensa Bardock, piensa…"

- Aunque hay que estrenar la casa ¿no lo crees? - la miró con picardía, provocando una maliciosa sonrisa en los labios de Sharotto.

"¡Fiuf!, me salve".

- ¡Oh!, eres un pervertido - lo golpeó ella en el pecho con suavidad pero Bardock cerró los ojos esperando volar por los aires, atravesando los árboles del bosque debido al golpe, pero no, aun seguía al lado de la mujer quien lo miraba extrañada ante su rígida actitud - ¿Y a ti qué te pasa?

- Pensé que... - rió - Nada, vamos, disfrutemos nuestro primer día en la casa ¿quieres? - este la abrazó con ternura y entraron riéndose a la nueva y decorada casa.

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Han pasado dos meses desde que Sharotto estaba en el hogar de Bardock, era temprano y ella había salido de la casa para disfrutar el aire del bosque y las montañas, se sentía libre al poder ver tanta vegetación en un planeta al cual ella solo estaba acostumbrada a ver peleas, entrenamientos y campos de arena. Al menos su nuevo hogar lucía mucho más acogedor, recordándole a aquel lugar en el que ella y Bardock hicieron el amor por primera vez.

- Veo que te gusta la vista - Bardock puso sus manos en su cintura, colocando su cabeza en su cuello, inhalando el suave aroma de ella.

- Veo que me vigilas - sonrió ella, tocando sus fuertes manos, sin dejar de admirar la vista - Algo me dice que no me dejaras sola.

- No desde que empezaste a vomitar todas las mañanas desde que llegaste - respondió él con severidad - Me preocupas, siento que quizás te hayas enfermado desde que te traje aquí.

- No…solo debe ser un reflujo, ya sabes...quizás tu comida no sabe bien y por eso vomito -se burló, mientras separaba las manos de él para caminar hacía un río que yacía debajo de ellos.

- ¡Ya basta!, deja de tomarte todo tan a la ligera... - espetó él algo molesto por su comentario. Sharotto se dio la vuelta para desafiarlo, aquel comentario no era lo que ella esperaba.

- ¿Sabes algo? deberías dejar de preocuparte por mí, estoy bien, soy una mujer saiyajin, soy fuerte al igual que tu e inclu... - se detuvo, ella movió los ojos de un lado a otro mientras sentía la extraña sensación de mareo - ¿Qué es esto? - se preguntó ella, tocando su abdomen de manera inconsciente, pensando en que tal vez todos esos síntomas se resumían a una sola cosa.

- ¿¡Qué es qué!?, ¿qué ocurre? - Bardock se aproximó a ella dudando si tomarla o no en sus brazos para llevarla algún hospital.

- No puedo creerlo... - sonrió, dando suspiros - Bardock... - lo miró, sus ojos brillosos le iluminaron el rostro debido a la ilusión.

- Habla de una vez - estaba impaciente, no sabía qué le estaba ocurriendo a Sharotto, solo la observaba como esta colocaba su mano en su barriga algo emocionada.

- Necesito un tiempo a solas, ¡prometo volver! - esta se elevó por los aires con cuidado y partió con una velocidad considerada.

Bardock observó de lejos a Sharotto, el rostro rígido del saiyajin demostraba lo frustrante que era estar con ella al no saber lo que ocultaba. Tomó una bocanada de aire para calmarse y se dirigió donde sus amigos, tratando de darle poca importancia al repentino cambio de humor de su mujer.

"Si quería estar sola, pues sola estará".

El saiyajin fue a un bar no muy lejos de su casa, ahí se reunía con sus amigos y colegas de trabajo siempre cuando estaba aburrido.

Bardock se aproximó a la barra para pedir una orden de comida y refrescos sin saludar a nadie, pero sus compañeros tardaron poco tiempo en reconocerlo y lo saludaron a viva voz desde una mesa.

- ¡Pero miren quién decidió aparecer! - atinó a decir uno - ¡Ven acompáñanos!

Bardock hizo un chasquido con su boca al escuchar la familiar voz de uno de sus compañeros, él no era muy bueno compartiendo con los demás pero necesitaba distraerse y apenas recibió su trago este se unió junto a ellos a la mesa y se sentó al lado de ellos mientras colocaba su gran porción de comida sobre la mesa más su trago.

- Hemos oído que tienes una mujer contigo...es muy bonita - Bardock recibió el cumplido con poca simpatía levantando el mentón.

- ¿Qué ocurre hombre? - los guerreros se miraron casi riendo, esperando a que Bardock hablara - ¿Mucho tiempo sin acción? - unas leves risas se escucharon, burlándose de la intimidad del joven guerrero.

- Para su información tengo de eso a menudo, no como ustedes par de estúpidos - refunfuñó.

- Esta bien tranquilo, nuestra intención no fue molestarte - añadió otro.

- Yo sé cuál es el problema - añadió uno, asintiendo con la cabeza - ¿Se está comportando de manera extraña últimamente?, es decir, llevan más de un mes juntos así... - todos clavaron la mirada hacia Bardock quien comía vorazmente. Pronto este se sintió observado y dejó de comer, prestando atención a las palabras de uno de sus amigos.

- Describe extraño - musitó Bardock algo interesado.

- Mareos... - añadió uno viejo.

- Cambios de humor... - siguió su compañero.

- Temporalmente agresiva... - dijo uno, mientras enchuecaba su boca al recordar a su esposa con esos cambios.

- Vómitos matutinos... - Bardock abrió los ojos al ver que muchos de los síntomas le estaban pasando a Sharotto.

- Se niega a tener sexo... - Bardock lo miró extrañado mientras otros de sus compañeros también lo observaron - ¿Dije algo malo?, es verdad, eso pasa... - Bardock negó con la cabeza mientras otros aguantaban reír a su comentario.

- ¿Qué quieren decir con todo esto? - su tez de piel palideció levemente y su boca permaneció entre abierta mientras esperaba el siguiente golpe de palabras.

- Bardock, es muy probable que tu mujer este...

- ¿¡Qué!? - el grito se escuchó por todo el lugar, incluso las aves que merodeaban los árboles cercanos al local salieron volando espantadas.

Dicho esto él se dirigió con agitación y asombro hacía la salida mientras sus compañeros lo miraban riéndose, Bardock lucía tan extraño que ni si quiera las piernas le respondían bien mientras dejaba el lugar, pensando en la situación que se le venía.

"Esto no puede pasarme a mí, pero ¿cómo?, ¿cuándo?...¡demonios como nadie me aviso de esto!, ni siquiera sé si me gustan los niños".


Capítulo 6: A la espera de un nuevo integrante.

Sharotto se había demorado más de la cuenta en llegar al palacio, trataba de tener cuidado, ya que esta vez debía tener en consideración su bienestar, estaba muy segura que todos esos síntomas se debían a su posible embarazo.

Luego de unos minutos de vuelo esta entró con facilidad por los pasillos del palacio sin ser molestada por los guardias que al parecer no la reconocieron. Ella sonreía tímidamente cada vez que alguien se le quedaba mirando más de la cuenta. Siguió caminando hasta que de repente el lugar le pareció irreconocible, el ambiente era diferente, como si todo se hubiera calmado desde que ella se fue, además cada parte del palacio estaba levemente decorado con tonos azules. Sharotto siguió avanzando hasta que se topó con Brión, una de sus compañeras de la guardia de la reina.

- Sharotto - susurró - ¿Qué haces aquí? - esta se acercó a ella mientras Sharotto permaneció inmóvil a causa de los nervios.

- No sabes lo que me ha pasado... - dijo con una sonrisa - Yo... - pero la mujer era astuta, por lo que de inmediato miró el vientre de Sharotto.

- ¡No!, no puede ser...¿también estas embarazada? - preguntó atónita.

- ¡Sí!...espera ¿qué...?, ¿cómo que también? - su sonrisa se desvaneció.

- La reina Daraly está esperando su primer hijo y heredero al trono - comentó la mujer en susurros.

- Ya veo - susurró, mirando con más detención el palacio - Es por eso la decoración ¿no? - pensó.

- Así es, ¿cuántos meses tienes? - le preguntó esta quien miraba su abdomen con atención - La reina apenas se enteró hoy mismo.

- Bueno pues...no sé - se rascó la cabeza con una sonrisa y cerró sus ojos - Vine aquí esperando atenderme con…

- Ven, acompáñame, la doctora aún no se ha ido - Brión la tomó del brazo sin hacerle daño, apurando el paso para asegurarse de que nadie más las viera - Hay un lugar donde podrás saberlo, siendo tu una ex miembro de la corte real te dejaran pasar de todos modos.

Brión llevó a Sharotto del brazo a una sala apartada del palacio la cual estaba llena de maquinas y capsulas para mejorar el cuerpo de los guerreros saiyajines, Sharotto miraba asombrada el lugar, preguntándose qué le harían una vez que se encontrara con la doctora.

Tras caminar un buen rato en direcciones poco conocidas por Sharotto se encontraron con una puerta blanca, la sala era espaciosa y un poco más acogedora que las demás habitaciones. Brión abrió la puerta sin tocar y ella miró curiosa la gran camilla blanca, más unas pequeñas cunas y una repisa con unos cuantos libros. Sharotto continuó observando hasta que un olor embriagador entró por sus fosas nasales, era extraño, con un aroma a limpieza.

- ¿Qué es esto? - preguntó Sharotto algo intrigada por el pequeño espacio algo sobrio, mirando con detención una de las pantallas que había cerca de la camilla.

- Espera aquí, traeré a la doctora - le dijo Brión, dejándola sola por unos momentos.

Sharotto se subió a la camilla, dejando sus pies caer, balanceándolos por la ansiedad que tenía al ser esto una nueva experiencia.

- Que bueno, al menos ya estás en la camilla - dijo una mujer de apariencia extraña que vestía de un delantal blanco - Algunas mujeres saiyajins no les agrada para nada este tipo de cosas, espero que tú seas una excepción o que por lo menos estés tranquila, solamente veremos a tu bebé. Tu compañera me dijo que estas embarazada - la doctora ordenaba y sacaba los implementos necesarios para examinarla, prendió el computador y sacó un tubo que contenía un raro liquido gelatinoso.

- Bueno no estoy segura, pero me he sentido extraña desde hace un buen tiempo y hoy sentí nauseas y he vomitado casi todas las mañanas.

- Tranquila, es normal - le respondió - Ahora te pediré que te quites esa coraza de tu pecho y te descubras hasta tu abdomen. Sharotto obedeció, sacarse la armadura no fue un problema mayor, ya que ella nunca usó un traje como las demás saiyajins que poseían un armazón con hombreras. Luego se bajó parte de su traje negro hasta donde le indicó la mujer - Bien, ahora te pondré este gel, está algo helado pero es para deslizar mejor la maquina - esta le mostró el aparato, era algo extraño que no podía asimilarlo con ningún objeto que ella conociera - Vaya...ya está bien formado, ¿puedes verlo? - le preguntó la mujer apuntando con un dedo a la maquina - Mira con atención mi dedo, te indicare su forma, lo que ves aquí es su cuerpo, esta es la cabeza, aquellas sus manos y el resto son los pies y su pequeña cola - la doctora le sonrió mientras Sharotto estaba encantada, podía ver muy bien la forma del bebé. Por un momento se sintió diferente y una alegría incontrolable radiaba por su rostro - Es la primera vez que veo a una mujer de tu raza así - sonrió.

- ¿Ah? - atinó a responder, embelesada con aquella imagen de su bebé.

- Ten, límpiate con esto y vístete, el bebé está sano.

- Díganos doctora, ¿cuántos meses tiene? - le preguntó Brión con curiosidad.

- El bebé tiene casi tres meses, se ha desarrollado bastante, ya solo te quedan cuatro meses de gestación para tenerlo en tus brazos - sonrió nuevamente mientras que Sharotto terminaba de ponerse su armadura - Los bebes saiyajin se desarrollan bastante más rápido que otras razas, por lo que en poco tiempo podrás conocerlo.

- ¿Conocerlo...? - balbuceó, estaba entusiasmada por la idea pero también algo asustada - Doctora ¿sabe usted como son los bebes?, ¿sus cuidados?, ¿q-qué se supone que debo hacer con él? - Brión y la mujer rieron al escuchar las preguntas de Sharotto.

- No te preocupes, ven...te explicare todo sobre eso - la mujer se sentó a su lado y le explicó con detalle todo lo relacionado a la maternidad, los cuidados que debe tener y los bebes.

Luego de aquella larga charla con la doctora, Sharotto dejó el palacio como una mujer nueva, estaba invadida por nuevos conocimientos y voló ansiosa por los aires mientras trataba de imaginar el rostro de su bebé, cómo seria y a quién se parecería, pero estos pensamientos felices se fueron esfumando poco a poco al preguntarse cómo reaccionaría Bardock.

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El saiyajin estaba sentado en una roca cerca del río, mirando con atención los peces que pasaban una y otra vez, su mente se encontraba en blanco de tanto pensar una y otra vez sobre la información que le habían dicho sus compañeros, los brazos fuertes de este languidecían al saber que un nuevo integrante formaría parte de él y su rostro, que miraba hacia abajo, estaba levemente sujetado por su brazo derecho.

"¿Qué diablos se supone que hare con un bebé...?" abrió mas sus ojos, "bebé, bebé, bebé...", se repetía en su cabeza constantemente como un eco interminable.

Sharotto, quien ahora viajaba cerca de la casa, podía sentir el ki de Bardock, este se encontraba bastante lejos de casa y le sorprendió que el ki de él había bajado enormemente.

"¿Qué le habrá pasado?, tal vez ya lo sepa...demonios, se me olvidó preguntar algo...¿por dónde saldrá?".

Sus labios se separaron abruptamente al pensar tal pregunta.

"¿¡Por donde saldrá este niño!?. Descuida Sharotto, eso aun no pasa...no hay por qué preocuparse...aún...".

La mujer voló más rápido hasta alcanzar la posición de Bardock. Este ahora lanzaba piedrecillas al río con desgano.

Al verlo tan extraño, Sharotto aterrizó suavemente, haciendo sonar sus botas al caminar hacia él. Debido al ruido Bardock volteó con rapidez, sorprendiéndose al verla.

- Hola - dijo ella con tranquilidad.

- Hola - la miró él de pies a cabeza, luego dio un salto repentino para bajar de la roca y fue hasta ella, su postura imponía miedo, estaba aun mas erguido que lo normal y sus ojos emanaban cierto enojo.

Sharotto por un momento pensó que este se desquitaría con ella a gritos por haber desaparecido sin si quiera decirle hacía donde iría. Pero al llegar a ella Bardock la contempló por un segundo a los ojos, bajando lentamente la mirada hasta llegar a su abdomen, el brazo del saiyajin se levantó por impulso con leves tiritones al colocarlo con suavidad sobre la barriga de la mujer, quien lo miraba expectante.

El rostro de Bardock era extraño de descifrar, tenía levemente el ceño fruncido, su boca estaba tensa y su respiración apenas era audible.

- ¿Acaso ya...?

- Shhh - la calló. "No puedo sentir nada aun, tal vez si presiono un poco más...".

- Quieres sentirlo ¿no es así? - Sharotto tomó su mano con ternura y la pasó donde el bebé se movía. Bardock lo sintió y su rostro cambió a uno de asombro, su boca dejo de permanecer cerrada y la abrió un poco. Ahora su semblante era completamente diferente.

- ¡Pero qué demonios!, ese mocoso te esta pateando desde adentro, ¡quiere hacerte daño! - Sharotto mordió su labio inferior debido a su ingenuidad - No lo permitiré - dijo algo enojado. Tras decir eso él la tomó de su muñeca y la jaló con fuerza para llevarla a un lugar donde ella no estaba segura pero antes de permitirle hacer cualquier cosa esta lo detuvo en seco y tiró hacia su lado - ¿Qué crees que haces?, hay que sacarte a esa cosa antes de que salga de tu vientre - Sharotto quedó en silencio por un breve momento para luego reírse a carcajadas - ¿¡De que te ríes!?, ¿acaso quieres morir de esa manera? - él soltó su muñeca con enfado y se acercó a ella como tratando de que entrara en razón.

- No me estaba haciendo daño tonto, solo se estaba moviendo - aclaró ella, el rostro del saiyajin volvió a la normalidad, aunque seguía serio y dio un pequeño suspiro de alivio al escucharla con tanta seguridad. Después de todo él jamás había experimentado algo como eso, mucho menos sobre bebés. Todo lo que él conocía era la destrucción y las peleas.

- Ya veo - la observó inquietante - Y… ¿piensa moverse así todos los días? - refunfuñó.

"Ahora ni siquiera podre sentirme solo con mi mujer en las noches, esa cosa siempre estará atenta a mis movimientos cada vez que la toque..."

- ¿Qué te ocurre?, actúas como un estúpido frente a esto - dijo molesta al ver su actitud - Iré a casa, si quieres estar conmigo házmelo saber - ella partió el vuelo con rapidez sin mirar atrás. Estaba triste de su actitud, ya que durante todo el camino pensó en que la noticia le alegraría mucho.

"Que desconsiderado, ni siquiera se comporta como un adulto, y cada vez que lo pienso me doy cuenta que no quiere a este bebé...tal vez solo me quería a mi…sin necesidad de formar una familia como yo anhelaba…".

La muchacha volaba por los aires con melancolía, sobándose el estómago para calmar a su inquieto bebé.

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Al llegar a la casa, esta subió de inmediato las escaleras y se sacó su traje para ponerse uno de sus ligeros pijama para recostarse en la cama, ahora se sentía exhausta al volar.

Al taparse esta suspiró infinitas veces hasta que el olor de Bardock apareció en la almohada, era un olor a menta que provenía del cabello de este, la muchacha se tranquilizó un poco al imaginarse apoyada en el pecho del saiyajin y cerró sus ojos esperando a que llegara la noche.

- ¿Crees que seré capaz de querer a esa cosa?, ¿¡acaso eres tan estúpida!?, ¡yo nunca seré padre y menos ahora!, a mi me gusta destruir planetas y aniquilar, yo no me hare responsable por eso - dijo Bardock, señalando su vientre - Estas sola en esto ¿lo entiendes?

- ¿Pero entonces para que me liberaste?, ¡maldito! - lo apuntó ella con la palma abierta, liberando una esfera de color incandescente que iría directo a su pecho, dispuesta a matarlo - ¡Eres un idiota!... - pero la esfera de energía fue disminuyendo hasta desaparecer. Sharotto miró su palma algo sorprendida y luego sintió un fuerte dolor en su abdomen - El bebé… - se dijo a sí misma. Sintiendo algo que hacía una leve presión en su estómago, no sabía lo que era pero tenía miedo, miedo a que todo saliera mal y terror al pensar en que el bebé corriera peligro.

Sharotto se sintió agobiada de tantas suposiciones que invadieron de inmediato su cabeza, el dolor que sentía era intenso, tanto que ni si quiera podía concentrarse. Luego sintió una fuerte punzada y gritó con todas sus fuerzas, dando un fuerte golpe a Bardock para impedirle que se acercara a ella para lastimarla.

Una bocanada de aire y un grito secó inundaron la habitación, las manos se aferraron a las sabanas mientras sentía como su corazón latía con fuerza, embriagada por el calor que emanaba su sudoroso cuerpo debido a la pesadilla.

- Con que todo resulto ser un sueño - suspiró aliviada, tocando su vientre para asegurarse de que todo estaba bien. Sharotto volvió a suspirar y se acostó nuevamente en la cama, descansando. Pero algo llamó su atención al escuchar unos ruidos de dientes y chasquidos de lengua bajo la cama - ¿Eh? - se sentó en la cama y miró en la dirección donde provenían los ruidos, caminando lentamente hacía el otro lado de la cama, era Bardock, quien yacía en el suelo sobándose la boca del estómago - Y tú ¿por qué estás ahí en el suelo? - no consiguió respuesta, este seguía sentado, con las rodillas levemente recogidas, sobándose su abdomen con los ojos cerrados - ¡Tanto es el odio hacia nosotros como para que duermas lejos de mí, estúpido! - bramó furiosa, dándole la espalda.

- ¡Ca-cállate!... - dijo en un tono de voz débil - Te estaba abrazando y me golpeaste... - hizo una pausa para respirar y se puso de rodillas, acercándose a la cama para apoyar sus brazos - Ven...acércate...

- ¡No quiero! - Sharotto se cruzó de brazos y miró hacia la ventana.

- Sharotto...mírame - esta lo miro tras su hombro - Te... - "¡Dilo de una vez, lo venias practicando todo el camino!, ya es muy tarde para arrepentirse...¡díselo!" Sharotto lo miraba extrañada levantando una de sus cejas - Te necesito - luego él miro el abdomen de la muchacha - A ambos…

- ¿De verdad? - preguntó sorprendida, acercándose hacia él, que aun seguía de rodillas debido al dolor, al parecer lo había golpeado bastante fuerte mientras dormía - También yo - le devolvió una sonrisa mientras acariciaba su rostro para luego besarlo tiernamente, pero este se alejó un poco de ella, dándole fin al beso.

- No, no mientras eso... - Sharotto lo miro con el ceño fruncido y decidió cambiar la palabra - Es decir… el bebé... - la mujer le devolvió una mirada con los ojos entre cerrados. "Pero que querrá que le diga ahora, como se supone que lo llame..." - Nuestro bebe... - Sharotto recibió la palabra con calidez en su mirada - Aun que este ahí dentro, quizás sienta todo y no quiero eso.

- Tienes razón pero no sentirá tus besos o tus caricias, eso solo lo sentiré yo, tonto - le dijo en son de burla.

- ¿Cómo me llamaste? - Bardock se quitó su armazón y subió a la cama de forma amenazadora - ¡Ya verás! - dijo este mientras se posaba suavemente encima de ella, besándola desenfrenadamente, dándole uno que otro mordisco en sus labios.

FLASHBACK

- Y recuerda lo más importante de toda esta etapa es no tener relaciones - la doctora le guiño el ojo.

- ¿Y por qué?, si es tan placentero - sonrió algo apenada.

- Porque eso dañaría al bebe, ¿entiendes? la fuerza de los saiyajines es demasiado para una mujer embarazada.

- ¿Dañarlo?... - "Dañarlo, dañarlo". Se repetía en su cabeza.

FIN DEL FLASHBACK

- ¡Alto! - lo empujó, Bardock salió disparado hasta chocar con la pared - ¡Oh rayos!...lo...lo siento, ¿estás bien? - esta se levantó de inmediato para ir a ayudarlo, su fuerza se le escapaba de las manos, al parecer no era consciente de su propia fuerza.

- Con un demonio mujer ¿quieres matarme? - se sobó la espalda, mirándola confundido - ¿Ahora qué hice de malo? - se levantó, arreglándose su pantalón para ocultar su erección producto de aquellos besos. "Recuerda esto Bardock, ella negara tener sexo contigo". La voz de uno de sus amigos retumbó por su cabeza - ¡NO!

- ¿Qué sucede? - ella tocó su espalda para ver si lo había herido.

- Esta es la etapa donde me negaras tener...

- Lo lamento Bardock, es por el bienestar del bebé - hizo un gesto con la boca en señal de disgusto. - Pero oye... - acarició su pecho - Eso no nos impedirá divertirnos - le guiño el ojo.

- ¿Ah? - la tomó de la cintura para acercarla a él - Ya veo...eres una sucia - le sonrió.

- ¿Qué te parece si jugamos con palabras para formar el nombre de nuestro bebé? - Sharotto se sujetó de su cuello mientras que Bardock miraba hacia la nada, quedándose quieto por unos instantes.

- ... - "Me dijo que nos divertiríamos...pero no así, ¡no así!..." - No - dijo soltándola.

- Veo que no tienes sentido del humor - Sharotto se lanzó hacia él para besarlo y este le correspondió, dejándose caer a la cama - Pero eso si...aleja tu...ya sabes...no quiero que intente introducirse en mi, por mucho que yo quiera, ¿de acuerdo?

- Hablas demasiado mujer - Bardock la besó con delicadeza pero a la vez con gran pasión y deseo, tocando su mejilla mientras ambos se recostaban lentamente en la cama, deslizando su mano hasta sus caderas mientras se detuvo en su vientre, posando su mano ahí por unos instantes, haciéndole saber a Sharotto que estaría con ella para apoyarla y amarla sin condición - Fui in tonto, todo esto es nuevo para mí - ella asintió y besó sus labios sin decir palabra. Sharotto acarició el rostro del guerrero deteniéndose en aquella cicatriz que ahora estaba sana.

- ¿Aun te duele? - le preguntó con tristeza al recordar aquel momento.

- No, ahora solo pica de vez en cuando - dijo, mientras acariciaba su cabello, alejándolo del bello rostro de la mujer - ¿No te gusta?

- Si, te hace ver...rudo y sexy - sonrió ella coquetamente.

- Hmp ¿Lista para dormir? - le besó la frente mientras ella asintió ante su pregunta y él la tomó en brazos para acurrucarla, acostándose a su lado para acariciarle su vientre sin razón.

- ¿Qué haces? - le preguntó ella con inquietud al notar aquel repentino gesto.

- Quiero que sepa quién es su padre, tal vez me pueda sentir... - este enrojeció por lo dicho - Ahh, olvídalo, jamás lo hará es muy pequeño - iba a alejar su mano cuando Sharotto lo detuvo, forzándolo a que esperara un tiempo más sobre su vientre - ¿Qué haces...? - la miró extrañado por unos momentos pero Bardock relajó su cuerpo y detuvo la mirada en el abdomen de su mujer como si esperara a que algo se moviera y tan pronto como lo pensó él sintió leves patadas y movimientos bajo la suave piel de ella. Bardock quedó impresionado y miró a la muchacha quien sonreía.

- Ya sé cómo se llamara - dijo ella mordiéndose el labio inferior - Su nombre será...Raditz.

- Pero ese no es un nombre para un niño - respondió él algo intrigado - ¿Y por qué Raditz? - se preguntó - Ese nombre es más para un adulto que para un bebé...

- Pues porque no lo se...solo se me vino a la mente al hacer tantas combinaciones de nombres - sonrió - Y por si no lo sabes el bebé crecerá algún día ¿no lo crees? - ella pasó su mano por la mejilla del saiyajin mientras Bardock sonrió de orgullo y la abrazó, acurrucándose en su abrazo, para luego quedarse dormido por las caricias de Sharotto, quien disfrutaba del momento al ver que el guerrero estaba feliz, a su manera, por la llegada de su hijo.

...Continuará...


¡Hola de nuevo!

¿Qué les pareció la historia?, Bardock es muy especial jajajaja, espero que les haya gustado, y si les gustó, ustedes ya saben cómo decírmelo ;)

¡Nos leemos pronto! :)