¡Hola de nuevo!
Les traigo un nuevo capítulo =)
Como verán, la historia no resultó ser muy "exitosa" como esperaba jaaja, pero me comprometí con aquellas personas que sí les gustó y me dieron ánimos para seguirla, espero no defraudarlas con la historia y sigan leyéndola, solo por ustedes la continuaré, y también para aquellas que la leen en silencio n.n
Bueno, sin más las dejo.
¡A leer!
Capítulo 7: El temor de Sharotto.
Pasaron los años y las cosas se complicaron cuando Raditz creció, al nacer se comportaba como cualquier bebé normal de su raza, pero al dejar el hospital este se volvió cada vez más insoportable. Destruía cada cosa que estaba a su alcance, a su madre rara vez le obedecía, aunque el único capaz de controlarlo era Bardock, quien lo trataba con "brutalidad" cada vez que hacia algo malo, tironeándolo de la cola para disminuir su poder, el cual era alto para la edad de tres años. Este sentía un leve odio por el niño, quien no poseía el carácter de ninguno de sus padres, esto les preocupaba, llegando a creer que él podría llegar a convertirse en una amenaza para el planeta.
A pesar de todo y dejando de lado el carácter de su pequeño hijo, Raditz se parecía un poco más a su madre físicamente, tenía el cabello al igual de largo que ella, también la forma de sus ojos eran muy parecidos, solamente que los ojos de este irradiaban maldad, solo el color y forma del cabello negro y desordenado terminado en puntas era como su padre.
Raditz era fuerte y algo malcriado, con un genio que hacía irritar a todo saiyajin que estuviera cerca.
Por mil y un razones Bardock y Sharotto tomaron una decisión, ya no tenían descanso, cada día, tarde y noche era una batalla y su carácter requería un entrenamiento lejos del que su padre podía otorgarle. Debido a esas razones ambos llegaron a la conclusión de mandarlo a un lugar remoto para que entrenara como lo hacía un guerrero saiyajin de la organización interplanetaria de comercio una vez que cumpliera cinco años.
Los años pasaron lenta y tortuosamente mientras el niño cada vez era más y más complicado de manejar.
Sharotto, quien siempre pagaba los platos rotos, yacía sentada en el sillón, había quedado abatida debido al constante trabajo diario que le daba su pequeño hijo.
- Ya queda poco, solamente unos meses más, ya pronto tendrá 5 - comentó Bardock, acercándose a ella, besándole su frente para consolarla.
- Lo sé pero parecen eternos ¿no crees?, no hubiera sabido qué hacer si tu no estuvieras aquí conmigo - se sentó ella abatida en la cama.
- Sabía que haber dejado la organización por un tiempo era una buena decisión - este se sentó a su lado, tomando la mano de la mujer que posaba en su rodilla.
- ¡Mamá! - chillaba el niño - Tengo hambre, ven y cocina algo - Sharotto suspiró y se llevó una mano a su frente.
- ¿Cómo algo así pudo haber salido de nosotros?...¿Qué hicimos mal, Bardock? - se cuestionaba.
- No lo sé, por ahora solo queda aguantar a este mocoso, tu descansa, iré a verlo - Bardock bajaba las escaleras con autoridad y vio al niño sentado, esperando por su comida.
- ¡Quiero a mamá! - refunfuñó.
- ¡Ya basta hijo, tu madre no es una esclava! - este sacó algo preparado de la nevera y se lo entregó a Raditz - Comételo - le ordenó.
- No lo quiero, ¡está frío! - rezongó, después de un largo silencio entre ambos Raditz volvió a hablar - ¿Papá, qué le sucede a mamá? - Bardock frunció el ceño mirándolo con cautela, era muy raro que Raditz bajara la guardia.
- ¿A qué te refieres? - le preguntó intrigado - Tu madre está bien.
- ¿Estás seguro de eso? - lo miró con ojos serios, a la vez que su cola se movía agitadamente, al parecer aun no podía controlarla.
- Habla ya niño, ¿qué sabes?
- He oído a mamá vomitar por las tardes, casi siempre después de hacer la comida.
Bardock quedó helado, sabía perfectamente qué significaban esos síntomas, y su corazón empezaba a agitarse cada vez mas. Si Sharotto tenía a otro pequeño monstruo como Raditz se le acabaría la poca paciencia que le quedaba.
- Ehh…¿Estás seguro? - balbuceó, el pequeño asintió algo confundido al ver el rostro de sorpresa de su padre.
- ¿Pero cómo le puedes dar eso a nuestro hijo...? - exclamó Sharotto mientras bajaba las escaleras, mirando el plato sin comer de su pequeño - Aquí hay algo para ti, Raditz - la mujer sacó una bandeja de comida que yacía en el horno, está estaba tibia y se veía mucho mas apetitosa que la comida fría que le dio su padre.
- ¡Qué bien! - exclamó feliz, su voz al ver comida era siempre más angelical que la de costumbre.
Sharotto se sentó por un momento en la mesa mientras veía a su pequeño comer con ansias la comida, luego miró hacia Bardock, quien continua con aquel semblante de sorpresa al pensar una y otra vez las palabras que le había dicho Raditz.
- ¿Qué ocurre, Bardock?, ¿todo bien? - este la miró detenidamente de pies a cabeza. Deteniéndose cuidadosamente en su vientre.
- S-Si, iré a inscribir a Raditz a la academia de elite hoy en la tarde, quizás lo acepten - musitó sereno.
- Esta bien - dijo tranquila - Iré a volar por un rato ¿sí?, te veré después - ella lo besó en la boca dulcemente y antes de irse alborotó el cabello de su hijo. A pesar de todo el mal rato que este le hacía pasar, era su hijo, y lo amaba igual.
- Diablos mujer - dijo en susurros - ¡No en frente del mocoso! - refunfuñó en murmullos.
- Aichs, qué tonto eres - dijo - Ni siquiera estaba mirando - le susurró ella con picardía, y se marchó volando.
Bardock le sonrió, viéndola volar por los aires. Luego miró a su hijo seriamente y conversó acerca de la plática que había tenido con Sharotto de llevarlo a entrenar.
El niño al escuchar la noticia se alegró muchísimo, tanto así que su carácter fuerte iba disminuyendo.
Al parecer todo lo que necesitaba ese niño era dejar salir todo lo que llevaba dentro de su joven corazón, todo el poder creciente y aquella fuerza destructiva. Tal vez una vez que crezca y llegue de la academia todo se calme.
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Luego de que Bardock fuera a inscribir a Raditz a la organización, regresó a casa sin él, ya que el entrenamiento partiría de inmediato y mientras antes mejor, así no tuvieron que esperar los pocos meses que le quedaba a Raditz para que cumpliera los cinco años.
Al estar casi a punto de llegar a su hogar vio a Sharotto entrenar por los aires con gran esfuerzo. Dando patadas y manotazos con gran agilidad.
- ¡Sharotto! - le gritó por los aires, esta hizo caso omiso y siguió entrenando como si nada, al ver que su llamado no dio resultado se dirigió hacia ella rápidamente. "Si sigue así perderá al bebé, si es que de verdad está embarazada...nuevamente...¡demonios!" - ¿Qué crees que haces mujer?
- ¿Acaso no lo ves?, entreno - dijo agitada.
- ¡Oye! - la tomó del brazo para detenerla - Raditz me contó que vomitas en las tardes, ¿qué ocurre?
- ¡Suéltame! - se liberó ella de un golpe - Déjame entrenar, lo necesito.
- ¡Pero qué diablos dices mujer!, estas embarazada de nuevo ¿no es así? - la miró seriamente, mientras esta daba leves patadas al aire, aguantado inexplicablemente las ganas de querer llorar.
- Espero que ahora no - Sharotto se encogió de hombros y siguió entrenando.
Bardock suspiró con resignación al escucharla, no estaba convencido de aquella respuesta y mucho menos tranquilo. Algo le pasaba y ese algo no quería decírselo. Sin presionarla más y tratando de ser más comprensivo con ella volvió a abrir la boca para detenerla, además el clima se puso frío y empezaba a caer la noche.
- Detente ya - Bardock trataba de agarrarla para detenerla pero esta era ágil - ¡Si sigues así vas a perderlo! - gritó, casi seguro de que esta le estuviera mintiendo.
- Es lo que quiero - Sharotto dio una patada muy cerca de él pero Bardock vio venir aquel movimiento y lo esquivó con éxito.
- ¿¡Acaso estás loca!? - preguntó anonadado, sujetándole el puño que iba dirigido a su cara - ¡También puedes hacerte daño!
- ¡Cállate! - gritó, dirigiéndole una patada a las costillas pero este alcanzó a agarrar su pie con una de sus manos sin mayor esfuerzo.
- ¿Qué ocurre contigo Sharotto? ¿Por qué haces esto? - el saiyajin la acercó suavemente hacia su pecho pero esta se zafó de sus manos y retrocedió.
- ¿Por qué? - refutó abatida - Porque nuestro hijo se ha convertido en un pequeño demonio, cuando era bebé rompía todo, era malhumorado y sobretodo no necesitó a una madre desde el principio...era como tener a un mini adulto saiyajin...
- ¿Piensas que si tienes otro será como él? - él se acercó, colocando su mano en su hombro para tranquilizarla. Ella asintió con la cabeza, mirando el suelo mientras lo hacía, se sentía horrible al admitir una cosa así - Por eso quieres perderlo...
- Si - dijo casi sin voz.
- Mujer... - Bardock la tomó del mentón para verla a los ojos, aquellos ojos brillantes y hermosos que ahora estaban empañados y tristes - ¿De verdad quieres hacer esto?
- No lo se...no quiero tener a otro hijo, o sea lo sea, del mismo carácter que Raditz - sus ojos estaban algo húmedos y se apoyó en el pecho del saiyajin - Tengo miedo…
- No tengas miedo, quizás no es como tú crees - él posó su mano en el vientre de esta para sentir algún movimiento.
- No lo he sentido desde hace dos días - dijo entre dientes, Bardock la miró algo sorprendido y casi con pena - Quizás ya murió - esta descendió a tierra para volver a casa y acostarse. Había sido un largo día y aquella reciente confesión había sido mucho por hoy. El saiyajin la siguió con cautela hasta su dormitorio mientras la vio desvestirse - ¿Te quedaras ahí toda la noche?, tengo frío y te necesito a mi lado - masculló con algo de vergüenza.
Bardock sonrió de lado, quitándose su armazón para luego colocarse una polera mas unos pantaloncillos. Al abrir la cama se acurrucó cerca de la mujer, abrazándola suavemente. Este colocó sus manos en su vientre con algo de presión mientras que su cola se aferraba en su cintura.
- ¿Qué haces? - se preguntaba ante tal actitud.
- No creo que haya muerto ¿sabes por qué? - la abrazó un poco más fuerte - Porque ese niño lleva la sangre de un saiyajin, no morirá con el entrenamiento tan básico que hiciste. Además…por más que estuvieras entrenando no lo estabas haciendo en serio.
- ¿Básico? - repitió - Hmp.
De repente empezó a llover, haciendo que Sharotto se relajara con el sonido, dejándose llevar por el cansancio hasta cerrar sus ojos, pero Bardock aun seguía despierto, no podía dormir de inmediato como siempre lo hacía, de cierta forma estaba preocupado por su hijo al no sentir ningún movimiento, por más que esperaba por alguna señal de vida esta no llegaba.
Al pasar media hora este se dio por vencido y se durmió.
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A la mañana siguiente Sharotto yacía en el baño, los desgarradores sonidos de las arcadas alarmaron al guerrero que aun seguía acostado en la cama, despertándose de inmediato. La mujer una vez que había terminado de vomitar dejó correr el agua, tratando de disimular lo que había pasado, pero al salir del baño se encontró con los ojos penetrantes de Bardock dirigiéndose a su vientre.
- ¿Todo en orden? - preguntó con severidad, mirándola a los ojos.
- Si… - le respondió con falsa tranquilidad mientras se limpiaba la boca con su mano.
- Ven - él se acercó hasta el final de la cama y estiró ambos brazos para que ella se acercara a él. Sharotto dudó un poco pero se aproximó al cuerpo de su amante, acariciándole el pelo - ¿Por qué siempre eres tan bruta, descuidada y terca...? - la abrazó tiernamente sin dejar de mirarla.
- Hmp…no es necesario el insulto - sonrió.
- ¿Tienes hambre? - le preguntó, él acarició su cuerpo suavemente pero se detuvo abruptamente al sentir algo en el vientre de su mujer.
- No, bueno si pero...
- Shh - dijo, acercando su oreja hacia el vientre de la mujer.
- ¿Qué…?... - la mujer se calló y se concentró al mismo tiempo que Bardock, luego ambos se miraron con extrañeza - Se mo... - Bardock posó su mano en el abdomen de Sharotto con impaciencia.
- Vamos hijo...revélate ante tu padre y patea a tu madre - Sharotto lo miró seriamente, intrigada ante sus palabras. Bardock al ver la mueca de disgusto de su mujer cambió sus palabras - Es decir...muévete.
Al pasar un rato el bebé pateo débilmente.
- Vaya...al parecer no es muy fuerte - se detuvo pensativo - Debe ser una niña.
- ¿Qué?...las mujeres son igual de fuertes que los hombres - Sharotto se cruzó de brazos, ignorándolo por breves segundos - ¡Bha!, no pienso discutir contigo, ¿acaso no tienes cosas que hacer?, como ir a buscar a Raditz ¿tal vez? - ella se zafó gentilmente de él y se vistió.
- Iré en un rato, no te preocupes - Bardock la miró con cautela - Te ves más extraña...
- Si por extraña quieres decir bonita... - sonrió ella.
- No, de verdad luces diferente - suspiró. Sharotto hizo un gesto y luego se dio la vuelta para no verlo - Muy bien, me iré - Bardock besó la frente de su mujer y terminó de vestirse para luego salir tras su hijo.
- Que extraño es tu papá ¿no lo crees? - se decía al sobarse el estómago - Aun así no puedo evitar que me guste - rió.
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La tarde fue muy tranquila, todo era pacifico y Sharotto dedicó su tiempo libre en preparar la comida para sus dos hombres y aprovechó de limpiar el resto de la casa con total calma.
A pesar de que había hecho poco en la casa se sentía cansada, su espalda le empezaba a doler y los pies se le hinchaban cada vez que caminaba más de la cuenta y lo peor de todo era que sus ganas de comer aumentaban mas y mas.
- ¿Qué tienes pequeño?, ¿por qué no te mueves? - le hablaba ella, acariciando su pequeño abdomen - Quizás tu padre tenga razón y seas una niña…pero no débil sino una muy holgazana - sonrió.
Luego de varias horas la puerta de la entrada principal retumbo, Bardock había entrado y nuevamente no supo controlar su fuerza al abrirla. Sharotto se llevó una mano a su frente al escuchar lo bestial que podía ser aquel saiyajin con su fuerza, con gran cuidado se dio la vuelta, mirando hacia su ventana y comenzó a escuchar los pequeños pero sonoros pasos de Raditz merodear la casa.
- ¡Mamá! - gritaba subiendo las escaleras - ¿Mamá? - la miró por un rato, estaba acostada y este se le acercó dando un salto hacia ella.
- ¿Cómo estuvo tu entrenamiento, hijo? - dijo sin ánimos.
- ¡Estuvo grandioso!, debiste verme mamá - él pequeño se agarraba de su mano con ternura, algo que nunca lo vio hacer - ¡Mi padre me dijo que soy el mejor guerrero de mi edad! - dijo con entusiasmo.
- Veo que has cambiado de actitud - sonrió, colocándole una mano en el rostro del pequeño - Recuerdo que antes no dejabas que te acariciara - dijo con melancolía.
- Su agresividad se controla gracias al arduo entrenamiento que tiene, agotando las energías hasta reducirlas - explicó Bardock, apoyándose en el marco de la puerta - Raditz…deja que este a solas con tu madre, enseguida bajaremos.
- Esta bien, pero no me dejen solo por mucho tiempo - dijo con la cabeza cabizbaja y se retiró, bajando las escaleras.
- ¿Qué ocurre? - le preguntó Sharotto extrañada.
- ¿Cómo está el bebé? - preguntó, sentándose junto a ella, para luego besarla en la frente.
- Se mueve solo cuando quiere - suspiró - No sabes lo raro que es…de repente no sentía nada y ahora que sé que existe lo siento siempre, además…el embarazo avanzó más sin siquiera darme cuenta. Es como si todo mi ser estuviera negándolo hasta que por fin acepte que estaba ahí.
- Sabía que no lo perderías - le sonrió él - ¿Tienes hambre?
- Mucha, pero solo hice suficiente para ustedes dos.
- Tranquila, casé algo con nuestro hijo - se aproximó más a ella y le susurró - Para que llegara aun más cansado - le guiño el ojo.
- Hmp - ella lo miró con picardía al notar lo que estaba tramando, era claro que deseaba ver al niño dormir durante toda la noche y sin interrupciones.
Luego de unos segundos Sharotto bajó las escaleras para reunirse a cenar con su familia, el ambiente era cálido y nadie discutía esta vez, Raditz solo comía, meneando la cola en señal de felicidad.
Bardock se sentó al lado de su mujer, sin parar de observarla, lucía hermosa y extrañamente radiante como si el mismo sol le iluminara el rostro de tanta felicidad que ella emanaba. Por otro lado Sharotto le daba pequeños y sutiles golpecitos con la punta del pie para llamar la atención de Bardock, quien la miraba casi hipnotizado.
- ¿Y a ti qué te pasa? - dijo él en un tono apenas audible. Sharotto tocó su vientre sutilmente y luego apuntó a Raditz con el mentón - ¿Quieres que le contemos? - susurró. Esta asintió algo nerviosa. Bardock suspiró y se aclaró la garganta - Hijo - dijo en un tono grave y profundo, haciendo que Raditz le pusiera atención rápidamente.
- ¿Qué?
- Mmm…debemos decirte algo muy importante, así que pon a tención a lo que vamos a decirte ya que es algo que tarde o temprano vas a saber. Quizás te hayas preguntado por qué a veces tu madre…. - Sharotto puso los ojos en blanco al ver que Bardock no llegaba al meollo del asunto y gran decisión interrumpió su relato.
- Vas a tener un hermano, cariño - dijo ella abruptamente, Bardock la miró con seriedad y dio un suspiro breve.
- ¿Un hermano?, ¿y cuándo vendrá? - se preguntó incrédulo.
- ¿Lo ves?, ¡por eso quería decírselo de una manera lenta! - le respondió a ella algo enfadado al ver que el pequeño empezaría a hacerles preguntas.
- Esta aquí - Sharotto se acarició la barriga, esta ya estaba algo formada, debido al crecimiento rápido de los saiyajins - Luego en un par de meses saldrá de aquí.
- ¿Enserio?, ¿y por dónde? - se preguntó algo confundido, examinando con curiosidad el vientre de su madre.
- Bueno pues…
- Cortaran a tu madre en dos y el mocoso saldrá y punto final - dijo Bardock para terminar con las preguntas de su ingenuo pequeño, pero Raditz abrió los ojos como platos y chilló.
- ¿¡Abrirán a mamá!? - exclamó asustado.
- Que bonito Bardock, ahora hará más preguntas - lo recriminó ella, fulminándolo con la mirada, este hizo un gesto con la boca y siguió comiendo sin darle mayor importancia, de cierto modo se estaba vengando cuando ella lo interrumpió - No cariño, no te preocupes ¿sí? No le hagas caso a tu padre.
- Pero…. ¿estarás bien? - le insistió.
- Si, ahora come - le ordenó ella con delicadeza. El pequeño la observó por última vez y volvió a comer.
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Pasaron las horas y cayó la noche, tal y como Bardock había planeado, el pequeño Raditz se fue a dormir con cansancio, apenas podía moverse y sus ojos le pesaban, no podía mantenerse despierto.
- ¿Qué haces mujer? - preguntó el guerrero quien veía a su mujer con la intención de tomar a Raditz en brazos - Yo lo hare - el pequeño estiró sus brazos y este lo tomó, cargándolo fácilmente.
- Te ves muy enojado haciendo algo tan lindo - le dijo Sharotto con una sonrisa, al verlo tomar por primera vez a su hijo.
- Argh - masculló, haciendo sonreír a Sharotto.
…Continuará…
Hola de nuevo, ¿qué les pareció este capítulo?, lo sé fue corto u.u pero tranquilas, pronto vendrán más capítulo jejeje. Si les gustó, ustedes ya saben por dónde decírmelo, un review siempre es bien recibido sea bueno o malo :)
¡Nos leemos pronto!
