Hola a todas =) espero que disfruten este nuevo capítulo, la razón de mi demora es por los trabajos que he tenido que hacer u.u lo siento. Les aviso que de ahora en adelante las cosas cambiaran y se pondrán algo…interesantes.
Gracias por comentar y seguir la historia, nos vemos al final ;)
¡A leer!
Capítulo 8 : El nuevo integrante de la familia saiyajin.
Sharotto pasó por la habitación de su hijo, viendo a Bardock como este lo tapaba con las sabanas, sintió un grato cosquilleo al verlo tan cariñoso con Raditz. Luego se dirigió a su habitación, donde sintió leves dolores en su espalda. Ella se sentó en su cama donde se retorció un poco por aquellas puntadas que su bebé le daba. Arrugó el ceño y suspiró, aquellas simples pataditas comenzaron a ser más que eso, sintiendo un fuerte dolor en su vientre que la hizo agacharse y retorcerse hasta caer de su cama.
Bardock salía recién de la habitación de su hijo, mirándolo por última vez para asegurarse de que estuviera durmiendo, al cerrar la puerta sus ojos se encontraron con la figura de Sharotto en el suelo.
- ¿¡Sharotto!? - chilló, corriendo de inmediato hasta ella. La levantó del suelo con rapidez pero con delicadeza hasta depositarla nuevamente en la cama donde la sacudió suavemente de sus hombros para que despertara, los ojos cerrados de la mujer se movieron un poco, calmando un poco el corazón agitado de Bardock, él acarició una de sus mejillas y sacó de su rostro uno de sus rizos - Sharotto, por favor despierta… - ella abrió suavemente los ojos y lo miró tiernamente.
- Bardock…es el bebé… - dijo en un suspiro - Llévame al…palacio, al hospital… - la mujer volvió a cerrar sus ojos con cansancio. Bardock asintió a pesar de que ella no pudo verlo y actuó por impulso y se dirigió al ventanal con ella en brazos volando por los aires.
Al llegar al palacio sintió que algo bajaba por su pierna, no tuvo tiempo de mirar para saber qué era y corrió desesperadamente hasta el hospital cuando vio a dos mujeres de delantal blanco merodear los pasillos.
- ¡Ayuda!, mi mujer…está embarazada y acaba de desmayarse - dijo con desesperación.
- ¡Por aquí, rápido! - dijo una de las doctoras corriendo junto con él para dejarla en una de las camillas - ¿Hace cuanto ha pasado?
- No lo sé, hace unos minutos atrás…
- ¿Cuántos meses tiene?, ¿sufre de algún trauma?, ¿utiliza algún tipo de medicina que…? - Bardock estaba agobiado por tantas preguntas que no tenían respuestas, por lo que apretó sus dientes y de un gruñido se dirigió a una de ellas.
- ¡Solo véala y ya mujer!, ¿¡que no ve que sigue sin abrir los ojos!? - refunfuñó enojado, no tenía idea de lo que le pasaba a su mujer y el hecho de que lo atacaran con preguntas no le ayudaba a calmarse. La doctora lo fulminó con la mirada antes de hacerlo pasar a la habitación, luego de que él la posara con cuidado en la camilla blanca ella examinó sus signos vitales, tomando también unos cuantos exámenes antes de dirigirse por fin a aquel impaciente saiyajin.
- Señor, tendrá que dejar la sala por un momento, revisaremos a su esposa para ver su estado…
- ¿Ella está bien? - preguntó preocupado sin dejar de mirar a Sharotto.
- Lo está, al menos sus signos vitales están normales, solo ha sido un desmayo - dijo con nerviosismo al ver la actitud defensiva del hombre. Bardock suspiró y esperó afuera de la habitación y aguardó el momento adecuado para verla hasta que se percató de lo que había sentido en su pierna cuando cargaba a su mujer, miró la mancha con detención.
- Imposible… - dijo sorprendido, lo que había visto era un pequeño chorro de sangre - Sharotto - "¡Aquella mujer me estaba mintiendo, como pudo atreverse a decirme tal engaño!", pensó él apretando sus dientes con fuerza. Tan pronto vio salir a la doctora este se levantó con una gran energía, tomándola del delantal con la mano para impedirle que se fuera, la doctora estaba casi levitando ante tal arrebato del saiyajin.
- ¡Dime su verdadera condición física!, ella no está bien - le alzó la voz; a lo lejos un guardia se aproximó a este, ordenándole que bajara a la mujer. Bardock obedeció con poco gusto y esperó furioso la respuesta de la doctora, quien temblaba de miedo ante la reacción del hombre.
- Ella…está bien, la señora ha sufrido un leve dolor de perdida, por poco casi pierde al bebé, por eso es el sangrado que tenía, además de los dolores que sufrió antes de desmayarse. Pensé que eso no le preocuparía, la mayoría de los hombres no les importa tales cosas… - Bardock arrugó el ceño ante tal aseveración de su parte - Lo que ella necesita es reposo absoluto por dos semanas, de lo contrario… - hizo un gesto con los ojos mirando hacia el suelo.
- Entiendo… - dijo más calmado - ¿Puedo verla? - la mujer asintió y este abrió la puerta. Al entrar vio a Sharotto con una aguja y un tubo delgado en su muñeca - ¿¡Qué te han hecho!? - dijo enojado, Bardock iba a devolverse para pedir explicaciones hasta que la voz débil de la muchacha lo detuvo.
- Estoy bien, idiota - masculló - Esto me ayuda a sentirme mejor, no te preocupes - sonrió.
- ¿Preocupado, yo?, no me hagas reír - ladeo la boca y miró hacia un lado, evitando la mirada dulce de la mujer quien lo observaba con una sonrisa burlona.
- No me interesa que no lo admitas, lo sé - dijo con firmeza. La muchacha tocó su vientre, sintiendo al bebé levemente moverse en su interior.
- Veo que esa niña te está dando muchos problemas - Bardock se sentó a su lado, observando el vientre de su mujer moverse.
- ¿Niña?... - rió - Es un niño - sonrió tímida. Bardock la miró asombrado por unos instantes y luego aclaró su garganta antes de dirigirse hacia su vientre.
- Oye niño, ¿cómo es posible que le hagas tanto daño a tu madre? - refunfuñó, posando su mano junto a la de ella en su abdomen, el bebé dio una pequeña pero firme patada al sentir las manos fuertes de su padre - Aish, pero ¿qué se cree ese enano al golpear de esa forma?, ¿qué no sabe que está de alojado ahí? - Sharotto rió a carcajadas mientras que Bardock seguía pendiente del vientre de la mujer.
- No seas tan rudo con él, solo es un bebé - lo miró - No fue su culpa lo que me pasó.
- Bebé o no trata de lastimarte, mujer - dijo con seriedad - Si algo malo te pasa por culpa de él, ten en claro que nunca se lo perdonare - la miró casi amenazándola, algo que alarmó y entristeció un poco a Sharotto.
- Bardock… - ella acarició su rostro con ternura - Nada me pasara, además, siento un amor especial por él, estoy segura que será un gran hombre cuando crezca - sonrió.
- ¡Hmp! - Bardock suspiró y trató de serenarse, después de todo estaba actuando por aquel impulso de preocupación por ella. Él apoyo su cabeza en el vientre de la mujer rodeándola con sus brazos mientras Sharotto aprovechó de acariciar sus cabellos, para luego quedarse dormida al sentirlo cerca de ella.
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Al cabo de cinco meses Sharotto estaba lista para tener a su pequeño bebé, Bardock y Raditz estaban ansiosos por conocer al nuevo integrante de la familia. El saiyajin tomó en brazos a su mujer mientras que Raditz llevaba el bolso que había preparado su madre la noche anterior, su hermano nacería dentro de poco y los nervios atacaban a Bardock cada vez que Raditz hablaba.
- ¡Oye, mamá! - chillaba el niño.
- ¿Qué sucede hijo? - ella acarició su melena.
- ¿Verdad que no te abrirán…? - dijo, haciendo pucheros, recordando la vez en donde su padre le había dicho eso, Sharotto miró a Bardock seriamente.
- ¡Ves que ya lo traumaste! - ella le pegó suavemente en su cabeza y Bardock rezongó, pero ambos sabían que esta vez la mujer supo controlar su fuerza y él rió levemente - Eres un chillón - luego se dirigió a su hijo - No hijo, no pasara eso.
- Bien Raditz, es hora de irse - los tres partieron el vuelo hasta el hospital, llegando en pocos minutos.
Sharotto entró a la habitación dando pasos lentos donde tendría al bebé, las enfermeras la ayudaron a acomodarse mientras que afuera se quedaron Bardock y Raditz, quienes estaban impacientes por la llegada del pequeño. Bardock no podía quedarse quieto y caminaba como león enjaulado en la sala de espera. Su hijo miraba con atención a su padre tratando de entretenerse con algo para no desesperarlo con aquellas preguntas que tanto lo irritaban.
Pronto los gritos de Sharotto alarmaron a Bardock y asustaron a Raditz, quien dejó caer uno de sus juguetes al suelo.
- ¡La están abriendo! - chilló el pequeño a quien se le aguaron los ojos al escuchar a su madre gritar.
- ¡Cállate, enano! - masculló Bardock, apretando sus puños, poniéndose aun más preocupado y nervioso. Prestando atención hacia la habitación en donde estaba su mujer.
- ¿¡Mamá, estás bien!? - preguntaba el pequeño, golpeando la puerta con fuerza mientras esperaba alguna respuesta, pero Bardock lo sujetó del pelo para alejarlo, necesitaba calmarse y la impaciencia y nervios de su hijo no lo estaban ayudando.
- ¿¡Qué crees que haces!? - lo miró serio - Tu madre está bien, ella es fuerte y puede con esto, eres un saiyajin y como tal debes permanecer en calma - Raditz aguantó sus lagrimas, haciendo un puchero y asintió ante las palabras de consuelo de su padre. Luego se escuchó otro grito desgarrador de la muchacha pronunciar el nombre del saiyajin. Bardock abrió los ojos como platos y colocó a Raditz detrás de él - ¡Sharotto! - este puso su mano en frente de la puerta escuchando los gritos cada vez más desesperados de la mujer, algo que hizo que se le fuera toda la calma y paciencia y con desesperación hizo romper la manilla para abrirla. Buscando con la mirada a su mujer - ¡Sharotto! - dijo entrando en la sala, viendo a una de las enfermeras alzar al pequeño para mostrárselo a la mujer quien yacía en la camilla cansada y con pocas energías. Bardock vio sorprendido al bebé chillar con gran fuerza, el pequeño estaba ensangrentado, y la escena tan perturbadora lo espantó, pensando lo peor - ¿¡Qué le han hecho a mi hijo!? - preguntó furioso, pero Sharotto lo calmó.
- ¿Qué pasó papá? - Raditz preguntaba nervioso, quien aún permanecía oculto tras la figura de su padre.
-Tranquilo Bardock, no es sangre del bebé - dijo Sharotto, mientras que el niño era limpiado por una de las enfermeras - Es mía… - susurró para que Raditz no escuchara.
- ¿¡Qué te hicieron!? - dijo alarmado - ¿¡Acaso ese niño te destruyó por dentro!?
- ¿¡Que mi hermano hizo qué!? - chilló Raditz entrando en pánico.
- ¡Llévenselos, por favor! - Sharotto hizo señas para que salieran, mientras se tapaba los ojos para no ver la escena de locos que estaba haciendo su pequeña familia, las enfermeras asintieron y le cerraron la puerta en la cara a ambos, los cuales siguieron protestando afuera - Rayos…como no piensan…. - suspiró cansada.
- Aquí esta su hijo - dijo una de las enfermeras, posándolo en sus brazos con una manta celeste.
- Vaya…pero si eres igual a tu padre - dijo ella con una sonrisa, acariciando con cuidado su perfecto rostro. Al notar que los hombres de la casa se habían calmado Sharotto permitió dejarlos entrar - Ahora déjenlos pasar - les dijo a las enfermeras que estaban apoyadas en la puerta, que habían estado resistiendo los golpes del saiyajin.
- Sharotto, ¿estás bien? - preguntó aterrado aunque calmado, pero al ver a la mujer tranquila con su hijo en brazos su expresión cambio a sorpresa.
- ¿Qué te ocurre? - le preguntó, sonriéndole a Bardock, luego vio a su hijo mayor con ojos abiertos puestos en el bebé - Raditz…¿no quieres ver a tu hermanito? - el pequeño salió de tras de su padre y se acercó a la camilla con curiosidad, mientras el saiyajin aún seguía sin decir una palabra, sorprendido al ver a su hijo, quizás el gran parecido lo dejó en shock.
- ¡Se parece a papá! - dijo sonriendo, agarrándolo de su ropa para hacerlo reaccionar.
- ¿Quieres verlo de cerca? - le preguntó al saiyajin, este daba leves pasos hasta llegar a ella - Mira, hasta tiene cola también - rió - Sacó tu mismo cabello - le indicó ella, acariciando el pelo de su pequeño.
- ¡Hmp! - fue lo único que salió de los labios de Bardock, quien trató de ocultar su sorpresa.
- ¿Cómo le pondrán a su hijo? - los tres vieron a la doctora mientras ella sonreía, esperando la respuesta de alguno de ellos.
- Mmm - pensó Sharotto con inseguridad, mirando el rostro de su pequeño.
- ¿Es necesario ponerle nombre de inmediato? - preguntó Bardock con una voz grave.
- Bueno, no exactamente pero deben inscribirlo pronto para que este registrado - Bardock asintió con la cabeza y la mujer los dejo solos.
- ¿Qué te ocurre?, no has dicho nada en todo este rato - se extraño Sharotto.
- ¡Mamá quiero tomarlo! - decía Raditz con impaciencia, alzando sus manos para sostenerlo.
- Ten - se lo pasó, este comenzó a levantarlo en el aire con los brazos mientras el bebe reía.
- ¡Ten cuidado! - refutó Bardock entre dientes al ver lo delicado que era el bebé - ¿Te encuentras bien? - le preguntó mirándola a los ojos, dándole una media sonrisa.
- Lo estoy, pero ¿y tú…? - ella le colocó una mano en su rostro, este miró la cinta roja que tenia Sharotto amarrada en su cabello.
- Si - dijo sonriendo y luego vio a su pequeño hijo.
- Creo que es justo que esta vez le pongas tú el nombre a nuestro hijo… - Sharotto miraba con detención a su bebé, era más tranquilo que su hermano Raditz cuando nació y mucho más alegre.
- ¿Qué dices? - él se cruzó de brazos - Ni lo creas mujer un saiyajin, no hará tal cursilería - refunfuñó nuevamente.
- Si, si lo harás pero a su tiempo - le sonrió.
- Hmp - respondió, aun con los brazos cruzados.
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Al cabo de 3 semanas el bebé aún no tenía nombre, Sharotto esperaba la respuesta del saiyajin pero este siempre evadía el tema, pero se mantuvo paciente, ya que tarde o temprano ese día llegaría.
Al caer la mujer recostó a su bebé en la cuna, era una pieza especial para él. Acarició sus manos y se aseguró de taparlo bien antes de irse a los brazos de Bardock, quien la esperaba ansiosamente.
- Bien, no más niños por un tiempo, es hora de recuperar el tiempo perdido ¿no lo crees? - le propuso el saiyajin, quien apenas usaba un pantaloncillo corto, dejando ver su pecho desnudo.
- Mmm, ahora no, estoy cansada - soltó ella. Sharotto soltó su cabello dejando la cinta roja que usaba para sujetárselo encima de un mueble.
- ¿Qué?, eso lo veremos mujer - lo dijo en un tono rudo y sensual, este se acercó a la mujer, tomándola de la cintura con algo de fuerza para luego arrojarla a la cama, colocándose encima de ella, besándole el cuello con pasión - Espera, quiero llevarte a otro lugar - le susurró en su oído. "Después de todo se lo merecía, tantos años encerrada en ese palacio debió ser horrible, más aun si ella no conocía bien su planeta natal y los paisajes que este poseía. Debo aprovechar ahora que los niños están durmiendo" - Ven - la tomó en los brazos y salió volando por el ventanal.
Sharotto sonrió ante la propuesta y se puso algo abrigador antes de salir con él.
Recorrieron unos paisajes hermosos, siguiendo una línea de río que llevaba a un lugar cubierto por flores exóticas de distintos colores.
- Wow - exclamó sorprendida, Bardock descendió suavemente, posando a la mujer sobre las flores - Que suave… - decía sonriendo, mirando sus ojos que no dejaban los suyos.
[Sharotto]
- ¿Te gusta? - me dijo mientras él me rodeó con sus brazos y me posaba en el suelo, besando mi hombro.
- Me encanta - dije, al momento que ladeaba mi cabeza para darle más espacio para besar.
El notó el movimiento y pasó de mis hombros a mi cuello hasta llegar al lóbulo de mi oreja. Al mismo tiempo sus manos empezaron a acariciarme.
- ¿Qué es lo que te encanta? ¿El lugar? - me preguntó en el oído casi en un susurro - ¿O esto? -refiriéndose a las caricias. A decir verdad ambas cosas estaban empatadas pero sus caricias eran definitivamente lo mejor que podía sentir ahora, claro que no se lo diría para aumentar su ego.
- Bardock - le dije, intentando quitar sus manos - Acabamos de llegar. No me digas que me trajiste hasta aquí solo para aprovecharte de mí - arqueé una ceja y él se rió discretamente, luego me giró para estar de frente a él.
- ¿Quieres que te diga la verdad? - dijo mirándome fijamente. Yo asentí coquetamente, posando mis manos por su espalda - Tienes razón, solo te traje aquí para aprovecharme de ti - siguió besándome, recorriendo mi cuello hasta llegar a mi pecho.
- Veo que has mejorado - le dije en un suspiro, aguantando la respiración para no gemir, era increíble sentir su cuerpo encima de mí y lo abracé con mis brazos y mis piernas. Con un movimiento brusco tiro de mi camisón, dejándome desnuda, este hizo lo mismo con su pantalón. Tan ágil como empezó comenzó a descender por mi cuerpo, dándome "ligeras" mordidas en mi estómago - ¡Ah!... - gemí de repente ante la brusquedad de sus mordidas, era una sensación extraña, mezclada entre dolor y placer.
- ¿Te lastime? - se detuvo, posando sus ojos negros en los míos.
- No, además sé que nunca me lastimarías - sonreí.
- ¿Qué tan segura estas de eso, mujer? - preguntó seriamente queriendo provocar miedo, pero solo sonreí y acaricie su espalda mientras lo continuaba mirando.
- Porque tú me amas - me mordí el labio esperando una respuesta. Él solo me sonrió de una manera dulce que veía muy poco en él. Sabía que quería decirme que él también me amaba, pero no podía, él no era así, asique lo besé dulcemente y él me correspondió. Un beso llevó a otro y a otro. Yo lo besaba con gran ternura, mientras que él me devolvía besos llenos de pasión.
La ternura poco a poco se convirtió en deseo y los besos se hicieron más intensos, más largos y más profundos.
Lo separe de mí un instante, observándolo con detención en sus labios, él me miró y sonrió al notar mi movimiento. En ese momento supimos lo que ambos queríamos. Bajó lentamente su boca para recorrer mi cuerpo, mientras que sus manos se encargaron de acariciar mis pechos y mi cintura y me retorcí al sentir sus manos tibias sobre mi piel.
Él volvió a mirarme fijamente como si quisiera decirme algo, abrió su boca y yo lo callé poniendo un dedo en sus labios.
- Shhh, sólo quiero que me hagas tuya, así sabré cuánto me amas - me sonrió con la mirada como agradeciéndome de cierta forma, sabía muy bien que él tenía una necesidad de querer hacerme saber todo pero aún no entendía que para mi sus acciones eran las más importantes que las palabras y se acercó a mi nuevamente.
Sentí su aliento rosar mi piel, mis brazos se erizaron al sentirlo tan cerca de mí, por un instante sentí miedo, pero no por él, sino por lo peligroso de su cercanía hacia mi piel, rosando sus labios en mi vientre, dejando suaves besos sobre mí.
La brisa nocturna hizo despabilarme de aquella sensación de placer por unos momentos. Los ojos negros de Bardock miraron hacia mí, su mirada era dulce y a la vez lujuriosa. Se acercó más a mí y con sus labios devoró mi boca, haciéndome estremecer de placer.
Poco a poco él comenzó a moverse hasta que lentamente entro en mi, gemí al sentirlo mientras él me besaba los labios, sintiendo su lengua dentro de mi boca, haciéndome disfrutar cada beso, cada embestida como si fuera uno de los momentos más especiales de mi existencia junto a él.
A poco rato escuché que me llamó de una forma extraña.
- Cariño - notó que no le contesté y volvió a llamarme más fuerte - ¡Cariño!
Estaba muy excitada tanto como él lo estaba y no le había tomado importancia cuando me llamó de esa manera, yo solo escuchaba sus gemidos y los míos propios.
- ¿Ehh?, ¿Qué pasa? - le respondí al notar que dejó de entrar y salir de mí.
No me decía nada, solo se había quedado inmóvil, no supe qué hacer ni decir, solo guarde silencio. Su cabeza se escondió entre mi cuello, podía escuchar su respiración agitada cerca de mi oído y luego me abrazó con fuerza. Acaricié su espalda para tranquilizarlo hasta que de pronto él se acercó a mi oído diciéndome aquellas palabras que erizaron cada vello de mi cuerpo.
- Te amo
Mi boca se desencajó levemente mientras él besaba mi lóbulo para luego continuar aquel movimiento desesperado, acercando cada vez mas nuestro clímax.
Había sorprendida, quise decir algo pero no podía, me quedé callada, contemplando las estrellas luminosas que se veían en el cielo azul de la noche sobre nosotros. En ese instante Bardock besó mi mejilla y siguió con sus embestidas, esta vez lo hizo aún más fuerte e intenso y las únicas palabras que salían de mi boca eran gemidos y quejidos de placer.
Él me miró fijamente a los ojos, observándome para ver lo que él causaba en mí. Bardock lanzó un gruñido que hizo estremecer todo mi cuerpo, me agarre de su espalda con fuerza, por poco le clave mis uñas de tanto placer que me provocaba.
- Basta mujer…sabes lo que provocaras nuevamente si no dejas de gritar de esa forma - dijo en suspiros con una voz ronca y varonil.
- No puedo evitarlo, te extrañaba - trague saliva - Extrañaba sentirte dentro de mí y que poseyeras mi cuerpo como solo tú sabes hacerlo - le susurre en su oído, este apretó mi cintura con algo de presión, sabía que lo estaba provocando nuevamente, diciéndole entre líneas que me diera mas. Lo tome del cuello, para traerlo hacia mí y después de que mi respiración se normalizó le dije:
- Yo te amo más - nuestras miradas se encontraron, vi como este sonrío al oír mis palabras y me abrazó con ternura, depositando su cabeza en mi pecho - ¿Acaso eso es todo lo que tienes para mí? - lo dije con cierta ironía.
- Aun puedo seguir si tu quieres - me besó profundamente, comenzando a acariciarme.
Sonreí de gusto al verlo tan delicado conmigo y me acosté junto a él, apoyando mi cabeza sobre su cálido pecho, escuchando cada latido agitado de su corazón.
…
Habían pasado cuatro horas, Sharotto se encontraba abrazada del torso de Bardock, este le hacía leves caricias en el cabello de la mujer con sus dedos, estaban desnudos, disfrutando de su tiempo como pareja que hace tanto añoraban tener. Bardock tenía los ojos cerrados mientras sus manos pasaban por la espalda desnuda de la mujer haciéndola sentir un breve escalofrió que la hizo despertar.
- Lo siento, no quise despertarte - dijo el saiyajin dulcemente, cubriéndola con una manta que habían traído. Sharotto lo miró algo asombrada al escuchar que se disculpaba - ¿Qué? - preguntó al ver los ojos de la mujer llenos de intriga clavados en los suyos.
- Nada - respondió con una grata sonrisa - Deberíamos irnos ¿no lo crees? - ella se puso de pie y se colocó su camisón, mientras que Bardock la observaba - Anda ya, ¡levántate! - lo golpeó en su brazo suavemente mientras que este agarró su mentón para besarla pero ella trataba de zafarse de su beso - Tenemos que irnos, ya es tarde…
- Cinco minutos más - acarició sus brazos para luego jalarla y ponerla sobre las flores marchitadas.
- ¿Sabes cómo te estás comportando? - reía encima del cuello de Bardock - Te comportas igual que un niño… - esta detuvo su risa y se quedó en silencio por unos segundos - ¡Los niños! - dijo de un grito, empujando al saiyajin para que este se detuviera pero no supo cómo controlar su ki esta vez y con gran fuerza Bardock se elevó por los aires hasta que cayó al río cercano que estaba a solo metros de ellos.
- ¡Mujer! - se elevó tan rápido como pudo, dejando a Sharotto sorprendida - Por suerte estaba desnudo - ella mordió su labio inferior y se disculpó en un susurro mientras él volvió al suelo. Sharotto le tiró su ropa para que este se cambiara pero el dejó que la ropa cayera al pasto - Ni lo creas, se mojara, ¿después con que dormiré?
- Esta bien, pero vámonos ya - se le acercó de forma cariñosa para bajar los ánimos del saiyajin, este la miró con una tierna sonrisa.
- Bien - ambos partieron el vuelo hasta llegar a la casa. Tan pronto sus pies posaron el piso del hogar la voz chillona de su pequeño hijo estremeció los oídos de ambos.
Sharotto corrió lo antes posible para parar el llanto del bebé para que Raditz no despertara. Ella lo llevó en sus brazos hasta la habitación que compartía con Bardock, meciendo al pequeño de lado a lado para calmarlo, sentándose en las suaves sabanas de la cama mientras Bardock secaba su cuerpo con una toalla para luego colocarse algo de ropa.
- Ahora ¿qué quiere ese llorón? - preguntó con curiosidad mirando al pequeño quien mecía su cola con dificultad. Sharotto posó su dedo índice en la pequeña boca del bebé, viéndolo como succionaba sin parar.
- Tiene hambre - dijo con una sonrisa.
- Iré a buscarle algo para que coma - Bardock se colocó una polera antes de salir de la habitación pero al ver a su mujer arremangándose su camisón se detuvo para seguir observándola - Oye…¿qué haces? - la muchacha dejó ver su pecho derecho, acercándolo hacia el bebé con cuidado - Pero ¿qué haces?, ¡eso es solo para mí! - dijo casi molesto.
- No seas tonto, el bebé se alimenta de la leche que sale de mis pechos…idiota - suspiró, mientras el pequeño succionaba, quedándose dormido a los pocos minutos.
- ¿¡Qué!?, ¿leche?...esas son tonterías, yo jamás vi leche de tus pechos cuando los…
- Shh - lo interrumpió - Eso era porque antes no estaba embarazada - alzó la frente para imponer inteligencia.
- ¡Hmp!, como digas - dijo resignado, sentándose al lado de ella, mirando al pequeño con recelo al ver mamar los pechos que habían sido suyos. Bardock colocó la mano en la cabeza de su hijo al verlo tan frágil, acarició sus cabellos y le dirigió una cálida sonrisa a su mujer, quien lo miraba tiernamente al ver tal gesto - Me iré a dormir - este se puso de pie y besó la frente de Sharotto para luego acostarse en la cama.
Sharotto disfrutó a su hijo hasta que este se quedó completamente dormido y se levantó lentamente para no despertar a su pequeño hijo. Sharotto se cubrió su pecho para dirigirse a la habitación del pequeño, posándolo con cuidado en su pequeña cuna, cubriéndolo con una cálida sabana. Lo contempló dormir por unos minutos, posando su mano en el rostro del pequeño.
- Es increíble que seas igual a tu padre, espero que seas poderoso igual que él…hijo mío - sonrió y luego dejó la habitación para dormir junto a Bardock.
…Continuará…
Hola de nuevo =)
¿Qué les pareció el capítulo? n.n espero que les haya gustado, si lo fue ustedes saben cómo decírmelo, un review siempre alegra mi corazón y me da ánimos para continuar esta historia que pronto llegara a su fin :O
Nos leemos pronto y gracias por pasar n_n
