Hola queridas lectoras :D ¡les traigo un nuevo capítulo!

Perdón por la demora, espero que lo disfruten, recuerden que estamos en la recta final de esta pequeña historia :O

Nuevamente muchas gracias a las personas que comentan y siguen mi historia y apoyan la trama, me hace muy feliz saber que les gusta y que la continué. De verdad si no hubiera sido por ustedes Dayana, Pau20 y Medalit, creo que este proyecto no hubiera continuado, así que gracias por su apoyo chicas y me da gusto de que les guste el fic :) También le doy las gracias a aquellas lectoras que leen mi historia en anonimato y la siguen desde el capítulo 1, yo se que están ahí jajaja.

Bueno, sin mas que decir, nos vemos al final del capítulo...¡A leer!


Capítulo 9 : Un accidente fatal.

A la mañana siguiente Sharotto se levantó temprano para preparar el desayuno, quería tener una linda mañana a solas con su bebé. Deseaba salir a pasear y disfrutar de una mañana tranquila. Para lograr eso dejó la mesa casi rebosando de comida para los hambrientos saiyajines. Ella se apresuró al comer y con cuidado de no despertar a nadie se dirigió a la habitación del pequeño. Al llegar a la habitación lo tomó en brazos y partió volando hacia el bosque, dirigiéndose al río.

- ¿Qué fue eso? - se despertó el guerrero al escuchar un ruido - ¿Sharotto…? - dijo en un murmullo. Al abrir sus ojos notó que ella no estaba a su lado, pestañeo varias veces para despertar y de un brinco salió de la cama. Tomó algo de ropa ligera y comenzó a buscarla por toda la casa

"Seguramente está en la cocina haciendo una buena comida". Pensó.

Al bajar las escaleras vio la gran mesa repleta de comida. Sus ojos oscuros brillaron al ver lo delicioso que se veía todo y su estómago rugió de hambre, pero a pesar de eso su mente estaba ocupada en Sharotto.

Él subió nuevamente las escaleras dirigiéndose al cuarto de su hijo Raditz, abrió la puerta y lo observó.

- ¡Oye tú!, ¿que no ves que ya es muy tarde para estar aún en cama? - Bardock dio unos pasos y levantó un cojín que yacía en el suelo, al ver que su hijo no se movía se lo lanzó con algo de fuerza para despertarlo de una vez. Raditz movió su cuerpo bruscamente y miró a su padre algo intrigado.

- ¿Qué sucede? - le preguntó desorientado.

- Levántate, tu madre nos hizo el desayuno y tú tienes que entrenar arduamente hoy - le dijo con severidad, le costaba mucho tratarlo de forma diferente al recordar como este se había portado con ellos. Raditz lo observó con los ojos entrecerrados, aún le pesaban de cansancio. Bardock, al ver tal actitud, frunció el ceño y volvió a dirigirse a él - ¿Qué acaso no oíste? ¡Levántate! - alzó un poco la voz, Raditz abrió más los ojos y de un salto partió a la ducha para darse un rápido baño.

Bardock sonrió de gusto al ver el rostro asustado de su pequeño, de cierta forma le recordó mucho a él cuando era niño. Le gustaba retarlo de vez en cuando para ver sus reacciones y así reírse un rato.

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Mientras tanto, cerca del río debajo de una sombra de un árbol, Sharotto yacía jugando con su bebé, levantándolo con los brazos de manera juguetona al ver que su hijo reía por aquellos movimientos.

- Tienes una linda sonrisa - le decía con simpatía - Al parecer es igual a la mía, ya que tu padre enojón casi nunca ríe - dijo burlona.

El clima era cálido, el río sonaba de una manera tranquilizadora y a lo lejos los pajarillos hacían sus melodiosos sonidos dándole un toque acogedor a aquel lugar.

Sharotto observó el rostro de su pequeño y una mariposa se posó justo en la nariz del bebé.

- Estúpido insecto… - murmuró, estaba lista para quitar la mariposa del rostro de su pequeño cuando vio que él la observaba con admiración, dando leves manotazos al aire para demostrar emoción, luego la mariposa voló, haciendo que el pequeño girara su cabeza para seguirla con la mirada. La muchacha sonrió al ver la cara de fascinación del pequeño, mirando como la mariposa se posaba en una flor cercana.

Estaban tan distraídos con aquella mariposa que Sharotto no se dio cuenta de los sonidos desgarradores que empezaron a hacer las aves que estaban a su alrededor, las ramas de los árboles se sacudían ferozmente por culpa de los pájaros que partían volando con desesperación hacia otro lugar y de pronto hubo un silencio que preocupó a la mujer. Ella miró a su alrededor, inquieta, pero no vio nada.

Tomó a su bebé para levantarlo por los aires y ver nuevamente su sonrisa pero algo no iba bien, ese silencio era incómodo y de cierta manera aterrador. La tranquilidad le gustaba pero estar en un lugar lleno de vida como lo es el bosque y no sentir ningún sonido era extraño. Ni las aves cantaban o volaban. Todo estaba callado como si el mundo su hubiese detenido, y un miedo quiso apoderarse de su alma hasta que escuchó un sonido familiar, era parecido al que hacia su hijo Raditz cuando jugaba con su cascabel, luego el sonido se hizo aún más intenso.

Sharotto cesó de alzar a su hijo y lo acercó a su pecho, tratando de localizar de dónde provenía ese sonido. Se dio la vuelta para mirar atrás de ella y vio a una serpiente siseando y moviendo su cola con fulgor. Esta quiso pararse del suelo para alejarse del animal pero este se lanzó sobre ella con agilidad. En ese momento Sharotto le dio la espalda para proteger a su bebé y partió el vuelo, dejando atrás a la serpiente que quedó a centímetros de ser llevada al río por la ráfaga de viento que causó Sharotto al volar por los aires.

- ¿Te encuentras bien, hijo? - dijo preocupada, examinando cada lugar del cuerpo del pequeño, mientras este lloraba de miedo - Si, estás bien - suspiró aliviada al no ver ni un rasguño - Vayamos a ver a tu padre, de seguro se estará preguntando dónde estamos - sonrió.

Tan solo estaba a pocos metros de llegar a casa cuando se escuchó la voz de Bardock, Sharotto bajó hasta tocar el suelo con sus pies y comenzó a caminar hasta que los vio a ambos entrenando arduamente por los aires. Raditz era veloz pero Bardock podía esquivar con facilidad sus movimientos.

Sharotto los miró con orgullo, ver a Bardock cumpliendo su rol de padre era algo fascinante de ver. Mientras los observaba a ambos entrenar, los ojos de Bardock se dirigieron hacia su dirección, provocando una sonrisa tímida en ella. Raditz al ver a su padre distraído le pegó con fuerza en su abdomen y luego miró abajo.

- ¡Mamá! - gritó Raditz bajando hasta ella - ¿Por qué te llevaste a mi hermano? - él se lo quitó de los brazos para jugar con él. Sharotto lo vigiló, procurando que el bebé no se cayera de los brazos de su hermano mientras miraba de reojo a Bardock, quien bajaba lentamente de los cielos con una mueca de dolor que le dio su hijo.

- ¿A dónde habías ido? - le preguntó con una voz grave pero dulce de escuchar.

- Eso no importa ¿o sí?, ya estoy aquí y me encuentro bien - le dijo con una sonrisa al ver que estaba preocupado.

- Bien - él colocó una mano en su hombro con suavidad - Raditz se ha vuelto fuerte, puedo verlo en su entrenamiento, al cabo de dos semanas se irá para entrenar con los demás en un planeta cercano a este.

- ¿Se irá? - dijo algo sorprendida - ¿Eso significa que no lo volveremos a ver? - preguntó con preocupación.

- Era lo que queríamos ¿no es así?, además le servirá mucho para que sea un buen saiyajin poderoso, pero no te preocupes, solo se irá por cinco meses - sonrió, viendo a Raditz como jugaba con su hermano - Es el mismo entrenamiento que hice yo a su edad, estará bien.

- Bueno, creo que será lo mejor - le respondió - Auch… - dijo de repente.

- ¿Te encuentras bien? - Bardock se puso en frente de ella para observarla.

- Na-nada…solo fue un calambre - respondió confundida "¿Qué rayos fue eso?, es como si me quemara la piel tanto por dentro como por fuera".

- ¡Raditz!, deja a tu hermano y comencemos de nuevo - le ordenó su padre, este hizo caso y le devolvió al bebé a su madre para luego elevarse - Descansa un poco, terminare esto en unas cuantas horas ¿sí? - le dijo a Sharotto antes de elevarse hasta llegar a la altura donde lo esperaba su hijo.

Sharotto subió las escaleras algo cansada, preguntándose qué fue lo que le pasó hace unos segundos antes, aquella sensación había sido extraña y algo alarmante. Mientras caminaba el bebé se a sujetaba del pequeño armazón que tenía puesto su madre. Ella lo miró con una sonrisa, cuanto más lo observaba más parecido tenía con Bardock en apariencia. El pequeño se chupó su dedo pulgar, algo que llamó la atención de ella.

- ¿Ya tienes hambre? - el bebé la miró sorprendido, ladeando un poco la cabeza para luego sonreír.

Su pequeña sonrisa era contagiosa, haciéndola sonreír también. Con mucho cuidado dejó al bebé en su cama mientras se cambió de ropa a una más ligera y de paso le colocó a su pequeño una polera mas los pañales que tenía para luego acomodarlo en sus brazos para darle pecho.

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Pasaron cuatro horas y el pequeño ya se encontraba durmiendo plácidamente y se acurrucó con él en la cama, tapándolo con una pequeña cobija.

Al cabo de unos minutos el cuerpo de Sharotto se estremeció, esta giró del lado contrario para no aplastar al bebé para buscar una posición más cómoda y se acurró para ver si así el dolor desaparecía, pero solo logró empeorarlo, aunque era soportable y leve, aquella molestia empeoraba cada vez más.

- ¡Demonios…! - exclamó, sobándose el costado de la espalda, de repente el bebé empezó a llorar al escuchar a su madre quejarse de dolor - ¿Qué ocurre, pequeño? - se dio vuelta con dificultad para ver a su bebé cuando vio entrar a Bardock.

- ¿Por qué llora esta vez? - preguntó, mirando a su hijo con una ceja enarcada.

- No lo sé, pero ¿te importaría cuidarlo por mi? - ella se sentó en la cama para levantarse y cambiarse de ropa. Algo no iba bien con ella y necesitaba respuestas, aquel dolor era diferente e inusual.

- ¿Acaso tengo cara de niñera? - se burló, Sharotto lo miró extrañada y Bardock sonrió para que viera que estaba bromeando - ¿A dónde vas? - él se sentó al lado de su hijo, colocándole una mano encima de su pequeño estómago para calmarlo.

- Yo… - "¿Qué le digo ahora?, no puedo decirle que iré al hospital, se preocuparía y comenzaría a hacerme preguntas…" - Iré a dar una vuelta, prometo volver enseguida - se acerco a él y lo besó suavemente en los labios.

- Me encanta que hagas eso - le sonrió - No tardes mucho ¿quieres? - esta asintió y él la tomó de su cintura mientras ella acariciaba su rostro - Antes de que te vayas tengo una pregunta…¿cómo…? - él hizo señales con los brazos y luego miró al bebé.

- ¿Cómo tomarlo? - le sonrió - Solo tómalo bajo de sus brazos y lo acercas a tu pecho, una vez así lo rodeas con una mano para sujetarlo, no es gran cosa - se burló de él - Pero antes debes bajar tu ki, contrólalo y se gentil con él, aunque sea un saiyajin es muy frágil.

- Hmp - se limitó a decir.

- Nos vemos - Sharotto salió volando a una velocidad prudente y miró hacia el balcón. Observando tras su hombro a Bardock acercarse a la ventana junto a su hijo en brazos.

Sharotto desvió la ruta luego de que Bardock dejó de mirarla, dirigiéndose rápidamente al hospital del palacio.

Por los aires divisó la figura de Brión y se dirigió de inmediato hacia ella.

- ¡Brión! - le gritó, esta se detuvo de golpe y miró hacia los aires - Que bueno verte - Sharotto aterrizó con suavidad.

- ¿Necesitas algo? - le preguntó un poco sorprendida.

- Necesito entrar al hospital - Brión la miró extrañada - Es urgente - añadió Sharotto.

- Bien, sígueme - ésta la miró de pies a cabeza pensando en que tal vez estaría embarazada nuevamente.

Caminaron por unos cuando minutos en silencio, recorriendo los fríos pasillos del palacio. Sharotto observaba con detención cada mural que había en el techo, luego bajo la vista y miró sus pies que avanzaban torpemente. La respiración de Sharotto se debilitaba con cada paso que daba y poco a poco su vista le empezó a fallar, ella colocó su mano en la muralla para evitar caerse y comenzó a parpadear rápidamente para tratar de despabilarse. Brión, al no escuchar los pasos de Sharotto, miró tras su hombro y notó que la mujer había detenido el paso.

- ¿Te encuentras bien? - le preguntó, acercándose a ella.

- ¡Sí! - le hizo una seña con el brazo que tenía libre para indicarle que no se acercara.

- Bien, entonces… continuemos, ya queda poco - añadió poco convencida y volvió a caminar. Sharotto respiró profundamente, poniéndose derecha para continuar siguiendo a Brión.

"¿Qué ocurre con mi cuerpo? ¿Qué me está pasando?...siento que algo en mí es diferente y ajeno…pero…¿qué es?".

- Ya llegamos, ¿quieres que te acompañe? - preguntó Brión mirando directamente a los ojos de Sharotto, esta hizo un gesto de negación con la cabeza - Aun así estaré aquí afuera, esperándote por si necesitas ayuda.

Sharotto la miró, dándole una leve sonrisa y entró a la habitación donde se encontraba la doctora haciendo algunas anotaciones en su carpeta.

- ¿Interrumpo algo? - preguntó Sharotto, la doctora levantó la vista y negó ante su pregunta para recibirla, invitándola a que se sentara a la camilla.

- Para nada, solo hacía unas anotaciones de unos pacientes, ahora cuéntame ¿qué te trae aquí nuevamente? - preguntó la mujer, quien se colocó su delantal blanco y sacó sus implementos para examinarla.

- Bueno, algo anda mal con mi cuerpo, me duele un costado de la espalda, siento un ardor que es soportable pero molestoso y… - la doctora la miró con atención, frunciendo el ceño al escuchar las palabras de la mujer - Dígame…¿esto es parte del embarazo que tuve o…?

- Déjame revisar tu espalda - le ordenó súbitamente, su rostro estaba serio y rígido. Sharotto temió lo peor y de inmediato se quitó sus prendas para que la doctora examinara su cuerpo - No puede ser… - murmuró preocupada al ver la espalda de la mujer - Oh, mi niña…

- ¿¡Qué!? ¿¡Qué ocurre!? - chilló Sharotto casi gritando.

- Estoy completamente segura de lo que es, pero por las dudas te sacare una muestra de tu sangre ¿sí? - Sharotto asintió preocupada, sintió el pinchazo en su brazo y vio su sangre salir, tenía un color entre rojo con amarillo, ese color no podía significar algo bueno - Espera aquí y traeré los exámenes en unos minutos.

No pasaron ni veinte minutos cuando la doctora entró nuevamente en la habitación, llevando consigo los exámenes en la mano.

- ¿Y bien?... - dijo impaciente.

- Cuéntame, no le has dado de amamantar a tu bebé bajo estas condiciones ¿verdad? - preguntó preocupada.

- Si, un poco antes de que me empezara a doler - aseguró ella.

- Deberás dejar de hacerlo desde ahora, te conseguiré leche en polvo muy buena, es esencial que el bebé tome de esta leche y no de la tuya, las instrucciones de preparación están al reverso…

- ¿¡Podría decirme qué es lo que tengo!? - gritó exaltada.

- ¿Usted…por casualidad no visito el bosque algún día? - le preguntó observándola.

Pronto, Sharotto hizo memoria y recordó cuando salió con su hijo al bosque en la mañana.

- Si, ¿y eso qué tiene que ver? - preguntó seria. La doctora asintió y prosiguió en contarle sobre los resultados.

- Su dolor se debe a una mordedura de serpiente cascabel, son muy letales, su herida que tiene en la espalda es bastante profunda, aunque su cuerpo de saiyajin sea fuerte, el veneno que posee del reptil comenzara a surgir efecto alrededor de dos semanas. Su cuerpo por ahora solo sentirá molestias, en otras especies el veneno causa reacción inmediata pero en saiyajins funciona diferente.

- Espere… - Sharotto se sintió abrumada y comenzó a recordar las primeras palabras que la mujer había dicho - Dijo…¿le-letales? ¿Qué significa eso? - no deseaba afirmar lo que su mente le estaba diciendo, de tan solo pensarlo le provocaba nauseas.

- Me temo informarle que usted no sobrevivirá a esto - la doctora bajó la mirada - El veneno se esparcirá por todo su cuerpo hasta alcanzar el corazón, una vez allí…

- Comprendo… - dijo sorprendida, la noticia fue tan abrumadora que de pronto sintió frío, como si un choque de hielo le hubiera recorrido el cuerpo, quitándole a su vez toda energía.

- Por eso es vital que usted deje de alimentar al pequeño con su leche materna, de no ser así…el bebé también...

- Entiendo - dijo sin ánimos "¿Qué se supone que hare ahora?…mis niños, Bardock…mi familia…" - ¿Qué debo hacer? - musitó. Sus ojos comenzaron a arderles, aguantando las lagrimas.

- Esperar, por el momento tome estas pastillas para el dolor cuando este aparezca, le recomiendo que informe a su familia de esto y aprovéchela al máximo.

- ¡No me diga qué hacer con mi familia! - dijo mal humorada "Esto no puede saberlo nadie…si lo saben, no podrían soportarlo" - ¿Cuánto me queda de…de…?

- Lo más probable son dos semanas y unos días más - anunció con amargura - Su piel es muy resistente, al menos no se pudrirá con el efecto del veneno, pero su color cambiara a uno más oscuro cada día que pase y pueda que se esparza por toda su espalda. Si tan solo hubiese llegado a tiempo esto sería muy distinto, en estos casos uno debe actuar en minutos... - Sharotto asintió para no escuchar más. Tal vez no se percató del ataque debido a que estaba muy concentrada en su hijo.

- Bien - suspiró y comenzó a vestirse nuevamente - Me llevaré esto - tomó los paquetes de leche en polvo junto con las pastillas y las guardó en bolsas - Fue un placer conocerla doctora - dijo con algo de amargura mientras sus ojos se aguaban cada vez mas.

- Para mí también lo fue, Sharotto - la mujer le tendió la mano y la apretó suavemente en señal de despedida.

- Una última pregunta… - esta se dirigió al oído de la mujer, la doctora se ruborizó un poco pero sonrió al escuchar a Sharotto.

- Bueno, eso depende de cómo te encuentres físicamente, te aconsejo que lo hagas antes de que empiece el dolor en tu cuerpo, y no…nada les pasara mientras ustedes tengan relaciones - Sharotto asintió con una sonrisa y dejó la habitación.

A fuera de la habitación estaba Brión, quien se acercó de inmediato a Sharotto.

- ¿Qué te dijo la doctora? - Brión quedó helada al ver el rostro de su amiga, lucía pálida y sus ojos estaban rojos - ¿Y bien, Sharotto?

- Debo irme - dijo con una falsa sonrisa - Espero verte pronto - le dijo abrazándola, Brión se sorprendió ante tal muestra de afecto - Adiós - Sharotto corrió y al llegar a la salida partió vuelo sin mirar atrás.

Brión hizo el intento de seguirla pero fue inútil.

"¿Qué se supone que hare ahora? ¿Cómo seré capaz de decirle esto a Bardock?…él…no lo entendería, no me lo imagino estando solo con los niños o al menos con el bebé…tendré que enseñarle muchas cosas…deberé convencerlo de que aprenda a estar con el bebé sin mi…perdóname cariño".

Sharotto se sentó en una rama firme y gruesa del árbol mas cercano que rodeaba la casa, a través de las ventanas vio a Bardock, quien tomaba en brazos a su pequeño hijo con torpeza, gritando y refunfuñando al ver que este no dejaba de llorar.

- ¡Ya deja de llorar pequeño gusano! - refunfuñaba, lo alzó por los aires y vio que paró de llorar, luego cayó nuevamente en las manos de Bardock - Con que te gusta eso ¿no? - comenzó a alzarlo sin que el bebé tocara el techo.

"Sera mejor que entre antes de que se le caiga de las manos". Pensó ella algo preocupada.

Sharotto entró por el ventanal de su habitación y escondió sus pastillas en su cajón personal, luego dejó las bolsas de leche a un rincón para dirigirse a la habitación de su pequeño hijo en donde se encontraba Bardock.

- Si lo sigues elevando vomitara encima de ti - dijo con una sonrisa, Bardock la miró de reojo y atinó a atrapar al bebé a tiempo, procurando de que no se le cayera de las manos - ¿Dónde está Raditz?

- En su cuarto, alistando sus pertenencias desde ya - Sharotto asintió con la cabeza y sonrió nuevamente al ver como Bardock sujetaba al bebé con un brazo, apoyándolo en su pecho tal y como ella le había dicho. Al menos aprendía rápido.

- ¿Dónde fuiste? - preguntó con seriedad mientras el bebé jugaba con el cabello de su padre.

- Fui a recorrer el lugar por un rato, necesitaba algo de aire - ella se acercó a Bardock colocándose tras su espalda, abrazándolo, oliendo su suave olor mientras cerraba sus ojos para contener sus emociones.

- ¿Qué te sucede?...estas…extraña - trató de voltearse para mirar a Sharotto pero esta le impidió moverse.

- ¿Qué tiene de malo abrazarte?, te extrañé - ella apoyó su rostro en la armadura del guerrero y soltó un suspiro - Iré a ver a Raditz - lo soltó y se colocó en frente de él para besarlo.

- ¿Te ayudo en algo? - le preguntó a Raditz, quien empacaba todas sus cosas en varios bolsos.

- Ya estoy por terminar, mamá - dijo, guardando lo último que le quedaba - Papá dice que soy muy fuerte y por eso me iré antes, ¿no estás feliz por eso mamá? Seré un gran guerrero.

Sharotto aguantó las lagrimas y lo miró con una sonrisa. Su pequeño destrozón por fin había crecido para, muy pronto, convertirse en un hombre.

- Ven aquí - dijo abriendo los brazos. El niño obedeció y respondió el abrazo de su madre - Prométeme que serás el mejor guerrero ¿sí? - Sharotto se separó un poco de él y posó sus manos en su rostro para contemplarlo, mientras que Raditz seguía sujetándola de su cintura.

- ¿Estás listo para ir a la academia? - anunció Bardock, pasándole el bebé a su mujer.

- No te preocupes en llevarme, iré solo y volveré solo - dijo el pequeño firmemente, Bardock lo miró dudoso.

- Como quieras, pero vuelve temprano - masculló serio para imponer autoridad.

- Cuídate mucho, hijo - dijo Sharotto con algo de melancolía en su voz, luego sintió la mirada acusadora de Bardock ante ese gesto tan suave, por lo que carraspeó un poco y se animó a decir - Pon a prueba tus habilidades de guerrero saiyajin y no nos decepciones - dijo seriamente.

- Vete, deben estar esperándote en la academia - el niño asintió y salió corriendo a la puerta para después partir el vuelo.

Sharotto y Bardock siguieron al muchacho con la mirada y él colocó su brazo alrededor de los hombros de su mujer. Un gesto bastante acogedor de su parte, haciendo suspirar a Sharotto, quien lo miró tiernamente mientras el pequeño bebé alzaba los brazos y movía sus pies queriendo volar como su hermano.

- ¿Tienes hambre? - le preguntó el saiyajin.

- Mas o menos, ¿tú?

- Sabes que siempre tengo hambre, mujer - dijo él con amabilidad.

Cuando ambos entraron a la casa Bardock fue a la cocina para preparar algo rápido de almuerzo para los dos mientras que Sharotto se dirigió a su habitación para sacar las bolsas de leche y así colocarlas en los estantes que habían en la cocina.

- ¿Qué haces? - Bardock fijó la mirada en ella y en la bolsa que llevaba cuando bajó - Dámelo, el bebé podría caer si le das más importancia a esa bolsa llena de… - el saiyajin abrió el paquete para ver su contenido y al leer el envase frunció el ceño - ¿Qué es esto? - murmuró, sacando una bolsa de leche en polvo.

- Es la nueva leche del bebé - respondió, dándole poca importancia.

- Pero si el bebé toma de tú leche…no me digas que…que…¿¡Acaso ese mocoso te dejó seca!? - preguntó sorprendido, apuntando al bebé que yacía en los brazos de Sharotto. Ella trató de no reír, a veces su esposo podía ser tan ingenuo.

- ¡No digas estupideces! - sonrió, apartando la vista de Bardock para sentarse en el sofá - Es solo que…me cansé de darle de mi leche y por eso tomara de aquella - apuntó la bolsa.

- Esta bien - suspiró conforme - Mas para mí - sonrió él con picardía, bajando la mirada a los pechos de su mujer - ¿Dónde quieres dejarla? - Sharotto apuntó la estantería y este obedeció.

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Los minutos pasaron y la mujer hizo dormir a su bebé en su regazo, inspeccionando cada trozo de su piel, incluyendo su peluda cola que dejó de moverse hasta estar casi enroscada. Sharotto sonrió al verlo dormir tan plácidamente, miró su melena negra y lo acarició con ternura. Mientras lo hacía trataba de no pensar en el tiempo que le quedaba para disfrutar el resto de su vida con una sonrisa en los labios, disfrutando al máximo a su pequeño y a su familia.

Bardock contempló aquella tierna escena de su mujer y sonrió, jamás la había visto tan serena y a la vez tan hermosa. Por un momento quedó casi embobado, mirándolos a ambos, sintiéndose orgulloso y lleno de dicha.

- ¿Te quedaras ahí el resto del día? - se burló Bardock colocando bandejas y platos con comida en la mesa.

- Vuelvo enseguida - ella le guiñó el ojo y subió las escaleras para dejar a su bebé en la cuna - Espero que seas un gran guerrero - dijo, posándolo suavemente en su pequeña cama para arroparlo hasta la cintura y le sonrió cálidamente.

[Sharotto]

Al bajar las escaleras supe que debía disfrutar al máximo lo que me quedaba de vida junto con Bardock, él fue el único hombre que conocí y me gustó en toda mi vida, me hizo suya de una manera inigualable, y sin importar que fuera un saiyajin demostraba sus sentimientos hacia mí.

- ¿Qué quieres para comer? - dijo sonriente, mostrándome todo lo que había hecho - Pensé que debías comer algo nuevo.

- Se ve delicioso - me mordí el labio inferior y le devolví una mirada coqueta.

- Eso espero, deberías probarlo, es mi primer intento - dijo serio pero sonriendo con la mirada.

Iba a probar un bocado de la comida pero me detuve a mirarlo, por suerte no era tan bestia al comer, tenía cierta educación en cuanto a modales en la mesa. Me fijé en su cicatriz que lucía hermosa y sexy para mi, se veía más masculino, como si esa marca lo hiciera verse mas varonil y rudo. Observe su rostro serio pero cautivador, recordando cuando lo vi por primera vez, creía que Bardock simplemente era un patán sin corazón, por dentro me hacia odiarlo pero su mirada y postura de hombre malo me hacia estremecer sintiendo un leve impulso en mi cuerpo que hacia gustarme. Era algo imposible de tener, todo él lo hacía ser alguien incansable como si ninguna mujer podía controlarlo o dominarlo y yo quería ser esa mujer quien pudiera entrar en su corazón y descubrir los miles de secretos que ocultaba bajo esa dura coraza.

Baje la mirada y puse atención en su cuerpo lleno de músculos, con un bronceado casi perfecto, estar cerca de esa masa solida de musculatura era excitante, nada se comparaba a su tacto. Sentir toda su perfección cerca de mi delicado cuerpo era como si mil rayos recorrieran mi organismo, impactándolo de una manera feroz pero vigorizante. Deseaba cada centímetro de su ser, quería que me hiciera suya mil y un veces más hasta que lográramos ser uno.

En menos de unos segundos capte la mirada de Bardock en mi rostro.

- No te gustó ¿verdad? - tragó su bocado y me miró algo sorprendido - ¿Cariño? - al escuchar esa palabra un escalofrío recorrió mi espalda, seguido por un fuerte golpe de calor que remeció todo mi cuerpo hasta posarse en mis mejillas.

- ¿Ah?...no es eso, aún no lo he probado - sonreí tímidamente - Lo probare enseguida - tomé un tenedor y empecé a comer, la carne al menos le había quedado deliciosa.

- No, si no te gusta, puedo hacer otra cosa - se iba a levantar de la mesa pero con mi brazo lo detuve.

- Esta delicioso - sonreí - Siéntate - me hizo caso y me devolvió la sonrisa con calidez, comenzando a comer nuevamente.

Creo que fue una de las comidas que más he disfrutado junto con Bardock, fue grato, incluso más agradable de lo que recordaba, quizás debe ser porque ya no tendré mas recuerdos como este y trato de que me recuerde de la mejor manera posible. Al pensar así pienso que desperdicié muchos momentos que quizás debieron ser disfrutados con esta misma intensidad. Por un momento quise llorar pero no, no podía ser débil ahora, debía ser fuerte y disfrutar nada más.

- Lavare los platos - añadí de pronto para tener mi mente ocupada en otra cosa.

- Iré a ordenar las habitaciones - me sonrió con los ojos, dándome un beso en la sien antes de partir arriba.

De pronto un leve dolor me invadió, haciéndome caer al suelo de rodillas. A pesar de que el malestar fuese poco, podía sentir que se volvía más fuerte que los dolores anteriores.

- Necesito esa pastilla ahora… - murmuré para mí misma, apoyé mi mano en el mueble más cercano para levantarme y me enderece lo mas que pude, tratando de disimular mi dolor.

Estaba subiendo las escaleras para ir por mis medicamentos cuando la presencia de Bardock apareció frente a mí. Contuve mi respiración por unos instantes y mi corazón se detuvo al ver lo que tenía en una de sus manos.

- Sharotto…¿Qué significa esto? - preguntó Bardock mostrándome las pastillas - ¿Acaso me ocultas algo? - su tono de voz fue severo y más ronco que lo normal, a pesar de que me gustaba cuando hablaba en ese tono tan peculiar al enojarse, sabía que estaba muy enfadado ahora.

- ¡Dámelas! - le ordene, tratando de no tambalearme al caminar hacia él. El dolor era cada vez más fuerte y punzante.

- ¿Para qué son? - mis pastillas ahora estaban en su otra mano para impedir que las agarrara. Suspiré nuevamente y note que él arqueó una ceja furioso al ver que no respondía.

- Son para la regulación de mi periodo - mentí, pero era mejor decirle eso a que responderle con la verdad. Me miró algo sorprendido y me las pasó lentamente.

- Y eso ¿qué es?... - su boca se abrió suavemente, estaba desconcertado con lo que le dije, quizás pensó que era algo grave.

- Bueno es cuando nosotras las mujeres saiyajins …. - Bardock abrió los ojos cuando le expliqué, trate de ser explicita para que entendiera lo que significaba pero al parecer aquella información fue demasiado para sus oídos.

- ¡Ah!, cállate mujer, ya no quiero saberlo - exclamó avergonzado y sus mejillas enrojecieron al instante.

- Tú preguntaste - reí - ¿Quieres acercarme un vaso de agua?, debo tomarme una - le mostré la cajita de pastillas.

- ¡Hmp!, ¿No puedes tu sola? - bromeó y me acercó un vaso con agua. Trate de sonreír en esos momentos para que no notara mi malestar.

.

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Al terminar de lavar salí de la casa para volar hasta el techo de esta, me senté y contemplé la tarde, era hermosa. Las aves cantaban sus melodías a lo lejos, la brisa ligeramente helada rosaba mis mejillas y el sol a lo lejos parecía una pintura de colores vivos, acentuando en el cielo sus leves tonos naranjos y amarillentos alrededor. Tomé aire para recordar el olor que rodeaba nuestra casa y un grato aroma a pasto recién cortado invadió mis fosas nasales cada vez que el viento soplaba. Los árboles se agitaban ante la presencia de la brisa, moviendo sus ramas con fuerza, provocando ruidos armoniosos y nuevos aromas.

Me pregunté una y otra vez por qué no hice esta contemplación de la naturaleza antes, siento que al saber que dejare esta tierra aprovecho cada día y cada segundo de mi corta vida, todo a mis ojos es valioso y vale la pena ser admirado ahora. El hecho de saber que no podre visitar mas planetas o mas tierras como estas me deprime y una angustia enorme invadió mi garganta, impidiéndome tragar con normalidad.

Luego pensé en mis hijos, los dejaría solos sin una madre quien les enseñara la importancia de la naturaleza y ser piadosos de vez en cuando, enseñarles que no siempre era importarte la guerra o la destrucción, cosas que su padre no podría enseñarles. A mí me habían criado de otra manera y pienso que siempre es bueno tener un equilibrio, equilibrio que quizás logre mi bebé, se parece mucho a mi, es risueño y tranquilo, nada comparado con Raditz. Si todo sigue como va, será un buen hombre y guerrero.

Luego de tanto pensar en cosas tristes me acosté en las tejas y cerré mis ojos, a penas lo hice vi la imagen de Bardock en mi mente, recordando aquellos tiempos cuando lo veía.

FLASHBACK

- ¡No me empujes! - chillé malhumorada.

- No te quejes tanto y mira a tu alrededor - me encontraba en el segundo piso del castillo, recordando el gran pasillo de vidrio que me permitía ver la arena de los competidores de la organización interplanetaria de comercio, para ese entonces yo era más joven, tenía apenas dieciséis años y Brión era dos años mayor - ¡Mira! - dijo Brión apuntando hacia abajo - ¿No lo hayas guapo?

- ¿Qué? - trate de ver a quien apuntaba cuando alguien se interpuso - No logro verlo bien… - me moví para mirar mejor. Era alto, de cabellos negros y alborotados terminados en punta en cada costado y su cuerpo era formidable para ser alguien de su edad - Increíble…

- Vaya, vaya, te dije que te gustaría esto, ¿quieres bajar? - sus ojos le brillaron al verme tan ilusionada.

- ¡No!, ¿eres estúpida o qué? - no podían vernos con los atuendos que llevábamos, eso nos delataría e implicaría un castigo por estar en lugares no correspondidos.

- No iremos vestidas así, tengo cerebro mujer, tengo ropa de guerrera abajo, ¿te animas? - ella levantó las cejas y antes de que abriera mi boca, Brión me tomó del brazo y me hizo seguirla.

En medio de la arena vi miles de hombres entrenando bruscamente. Observé algo disgustada por la escena, parecían unos salvajes como si no importara nada más que solo matarse entre ellos.

- No sé por qué vine, me iré - me di la vuelta y me tope con una gruesa armadura que golpeó mi cara.

- Cuidado - al mirar al hombre era aquel que tanto me había gustado, sus ojos eran negros al igual que su pelo, era más alto que yo pero podía ver que teníamos casi la misma edad - ¿Te encuentras bien? - él posó su mano en mi hombro pero me aleje lentamente, evitando el contacto.

- Si, no te preocupes - dije sin pensarlo.

- ¿Segura? - insistió, mirándome directamente a mis ojos, algo que me hizo sentir bastante nerviosa y extraña, jamás me había sentido tan intimidada frente a alguien.

- Ehh…¡O-Oye no te me acerques tanto! - dije, alejándome un poco de él, en ese momento mi corazón se aceleró y un calor invadió mi cuerpo.

- ¡Bardock! - gritó un hombre detrás de él, este ladeó su cabeza por un momento y esa fue mi oportunidad para empezar a correr hacia la salida.

- ¡Hey!, ¡Espera! - lo escuche gritar a lo lejos, pero seguí avanzando.

Al notar que estaba segura respire hondo y me apoye en la muralla para recuperar el aliento. Me había escondido en medio de unos pasillos cuando los pasos fuertes del saiyajin me congelaron.

- ¡Maldición! - lo escuche decir.

- ¿Qué haces aquí, soldado? - le preguntó un guardia en voz alta.

- No te entrometas, ¿Has visto a una guerrera mujer cruzar estos pasillos?

- No, señor.

- Demonios - maldijo - De todos modos era muy hermosa para que se fijara en mi - murmuró - Si la ves, hazme saber - escuché sus pasos volver a la arena y respire aliviada. Me coloqué una mano al pecho y sentí que mi corazón estaba agitado, más aún cuando lo escuche decir esas palabras.

FIN DEL FLASHBACK

- ¿Qué haces aquí? - me preguntó Bardock, flotando en frente de mi. Abrí mis ojos y me senté para observarlo mejor.

- ¿Qué hora es? - pregunte desconcertada, el cielo estaba más oscuro y el aire estaba más frío.

- Aun no respondes mi pregunta - dijo coqueto, agarrando uno de mis mechones que caían por mi rostro.

- Quería relajarme por un rato.

- Raditz ya llegó de la academia, se fue a su habitación de inmediato, al parecer no hubo descanso durante su entrenamiento - se acercó a mí y se sentó a mi lado - Son las ocho de la noche, ¿entraras?

- ¿Para qué?, ya estas a mi lado - me acurruque hacia él mientras me envolvía en su abrazo, sintiendo su calor.

Su pecho sin armadura era cálido, me gustaba mucho cuando usaba esa polera verde sin mangas mas sus pantalones azul oscuro.

Me abalance hacia él y recorrí su rostro con mis labios, baje hasta su cuello y le di cálidos besos que lo hicieron suspirar. Retrocedí un momento para mirarlo a los ojos, deseaba recordar esas expresiones de deseo. Al verlo, mis ojos comenzaron a arder y mi pecho dolió de la pena al no querer soltar las lagrimas que tanto estaba conteniendo.

Me dirigí a sus labios y lo besé lentamente, saboreando la suave textura de su boca. Acelere un poco la intensidad de nuestros besos e introduje mi lengua para tocar la suya, Bardock me abrazó más fuerte y se colocó encima de mí, respondiendo cada beso con más y más pasión. En esos momentos mis manos recorrieron sus brazos lentamente, subiendo hasta llegar a su gran espalda, hasta bajar paulatinamente mis manos hasta llegar a sus caderas y subí su polera para tocar su espalda desnuda.

- Te parece… - (beso) - …si vamos… - (beso) - …a nuestra… - (beso) - …cama… - me dijo entre besos. Yo asentí con una sonrisa, la idea me parecía fascinante y debía aprovechar que los dolores habían cesado.

Con un solo movimiento me tomó en sus brazos y entró volando por la ventana para luego dejarme en la cama con delicadeza mientras se sacaba su ropa lentamente al tiempo que yo lo observaba deleitada.

- Espera - lo detuve - Yo quiero hacerlo.

- Pues ¿qué esperas…? - me dijo con una sonrisa maliciosa, separando levemente los brazos de su cuerpo.

Le saque su polera con delicadeza, y bese su cuerpo tiernamente, comenzando de su estómago hasta su pecho, recorriendo la calidez de su torso, hasta finalmente llegar a su boca.

- ¿Sucede algo Sharotto? - me preguntó algo preocupado, tomándome de mi mentón para que ver mis ojos. Moví mi cabeza en negación y seguí besándolo.

Tuve el control esa noche, debía de disfrutarlo al máximo, esta noche era quizás la ultima que tendría con él. Puse una mano en su hombro y con la otra en su cintura lo empuje para que cayera a la cama. Bardock me miró asombrado al ver mis repentinos movimientos con él.

- ¿Asustado? - le pregunte de manera burlona.

- Haz lo que quieras conmigo, esta noche te dejare jugar a ti - me sonrió.

Me deslice como un felino hacia él, posando mi cuerpo sobre el suyo, lo besé tiernamente con pasión por todo su cuerpo mientras él me acariciaba mi espalda. Luego me dirigí a su boca y ahí me detuve, disfrutando cada beso, cada movimiento que nuestras lenguas hacían, sus caricias llenas de pasión me deleitaban con cada roce que sus manos le hacían a mi cuerpo entero. Hasta que de pronto sus manos se posaron en el costado de mi espalda.

- ¡Ahh! - dije en un suspiro casi desgarrador.

- No sabía que te excitabas tanto si te toco tu espalda - se burló, besando mi cuello.

Aguante decirle que me estaba haciendo daño al tocarme justo en mi herida pero lo preocuparía y eso arruinaría la noche, por lo que respiré profundamente, aguantando el dolor pero eso me duró poco ya que se intensificó aún más cuando Bardock me rodeó con sus brazos para dejarme acostada mientras él quedaba encima de mi cuerpo. Me mordí el labio inferior para concentrar mi dolor en mis labios, pero la presión de su cuerpo era intensa, la lesión se intensificaba aún más con cada embestida que recibía de él, por mucho que mi cuerpo disfrutara de la cercanía y pasión que me entregaba, mi mente yacía en otro lugar tratando de alejar aquellas punzadas de mi espalda.

- ¿Sharotto…? - su voz me dijo que estaba preocupado pero seguí aguantando el dolor.

- No te detengas… - suspiraba agitada.

- Es que no veo que lo disfrutes como yo… - él se detuvo lentamente dentro de mí.

- Te equivocas - lo mire cansada - Por favor, no te detengas ahora… - me apoyé con los brazos en la cama y lo mire fijamente. Bardock asintió y comenzó nuevamente con sus interminables pero gratas embestidas.

Al terminar, lo abrace lo más fuerte que pude controlando mi fuerza para no hacerle daño, quería apoderarme de su cuerpo de la forma que fuese posible, quería demostrarle cuánto lo necesitaba mediante ese abrazo, él me abrazó también y besó mi hombro con dulzura.

- ¿Estás segura que todo está bien? - insistió, él me tomó de mi rostro y alejó unos cabellos, besó mi frente con ternura y posó sus ojos negros en los míos. Estaba tan preocupado que sentía que no podía mentirle más y baje la mirada, apoyándome en su hombro para ocultarme.

- Ahh… - un gemido de dolor salió de mi boca, el dolor era insoportable, como si me hubieran echado agua caliente en esa parte del cuerpo.

- Sharotto, dime ¿qué sucede? - me acarició la espalda, tratando de mirarla la cara.

- No es nada…solo que eso se sintió bastante bien - en ese instante me mordí la lengua, estaba odiando mentirle tanto pero sabía que la noticia lo destrozaría y eso haría que nuestras vidas cambiaran, concentrándose mas en mi estado que el hecho disfrutar de lo que nos quedaba juntos - Sabes que te amo mucho ¿no?

- Hmp - sonrió y miró mis manos, entrelazándolas - ¿Por qué no quieres decirme lo que pasa? Sé que has estado extraña ¿No confías en mi?

- No es nada, créeme - me acurruque hacia él, aferrándome a su torso, escuchando cada latido de su corazón hasta quedarme dormida en su pecho.

...Continuará...


Hola de nuevo, ¿qué les pareció el capítulo de hoy? Lo sé, es triste :(

Espero que les haya gustado, lo hice con mucho cariño para ustedes. Cabe de mas decirles que si les gustó este capítulo me lo harán saber a través de un review, los espero con ansías para ver sus reacciones :O jajajaja

Les diré de ante mano que se preparen para el próximo capítulo porque se viene muy triste u.u así que tengan a mano sus pañuelitos ¿Ustedes qué piensan? ¿Sharotto le dirá a Bardock o no? :O

Les mando un gran abrazo a la distancia y...¡nos leeremos en el próximo capítulo! :D