Disclaermi: Los personajes de este fics no me pertenecen a mi sino a la gran SM, yo solo me dedico a jugar con los personajes y hacerlo vivir una loca y retorcida vida.

Gomenasai por la tardanzas problemas técnicos, pasantía y Tesis únicas excusas

Capítulo 29: Vulturis, Sangre Alfa

Capitulo beteado por Flor Carrizo

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En alguna parte de cielo (Avión Real)

Los reyes de los vampiros estaban viajando hacia América en donde sus conocidos habían recibido una llamada de alerta de sus peores enemigos, pero esos humanos inmortales eran como la gangrena que se extendía. En un principio los habían aceptado, incluso el antiguo líder había sido amigo de Aro. Durante la época en que los rumanos habían gobernado, los Vulturis habían hecho amistad con ellos, pero cuando ellos habían decidido que los vampiros eran inferiores la guerra se había iniciado.

Ellos dieron el primer golpe al matar a la que había sido la esposa de Marcus, Didyme nunca había confiado en los AtakaNosus y cuando descubrió que querían matar a todos, incluyendo a los humanos, quiso advertirle a su hermano y pareja, pero fue asesinada antes de poder decirles lo que estaba pasando, fue después que ellos conocieron la verdad.Pero el daño ya estaba hecho, Aro había perdido a su hermana y Marcus a su pareja, por lo que tuvieron que crear una alianza con aquellos que estaban en contra de lo que los inmortales deseaban hacer. Se unieron a sus enemigos más odiados, los lobos; tuvieron que buscar la ayudar de los magos que habían quedado, también aquellos miembros del Clan Inmortal que no apoyaban a su líder. Muchas familias murieron en la guerra, una guerra que disminuyó la cantidad de vampiros, lobos y magos; todos pensaron que habían acabado con ellos, pero parecía que un grupo pequeño había sobrevividos.

—Amos, estamos a punto de aterrizar —les informó Jane.

—Muy bien, todos preparados —exigió Aro mirando a su guardia personal.

—Hermano, debemos dirigimos a Forks, Charlie nos estará esperando en casa de los Cullen. —Marcus miró a su hermano, el cual asintió.

—Hace mucho que no vemos a Carlisle, según recuerdo tiene su propio clan —exclamó Cayo—, sería interesante conocer a esas personas que él dice que son su familia.

—En pocos minutos los conoceremos —exclamó Marcus, mirando el paisaje que se encontraba a unos metros del avión.

Fue fácil pasar desapercibidos en los radares de los aviones de los humanos, ellos contaban con una tecnología más avanzada y sabían cómo ocultarse; además su avión solía confundirse siempre en el cielo.

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Edward POV

Casi toda la familia —a excepción de nuestras madres y Nessie que se quedaron en casa— se encontraba en lo que era nuestro campo de béisbol, ese era el lugar establecido para que el jet privado de los Vulturis aterrizara. Cuando entró en nuestro rango de visión, sentí como todos se ponían tensos; era normal, a nadie le gustaba estar en presencia de la familia real, menos si ellos traían consigo a Jane y Alec. Ninguno de ellos era querido por los vampiros, incluso muchos los deseaban muertos, más cuando esa persona podía sufrir con sólo una mirada o quedarse sin sentidos en la oscuridad.

—Así que ese es el jet privado de los Vulturis… —Soltó un silbido Garrett—. Sí que se pueden dar sus lujos al ser los dueños de nuestro mundo.

—Como siempre, estrafalarios —comentó Eleazar—, aunque un color borgoña para un avión… eso es nuevo.

Miré a Bella quien tenía el ceño fruncido, la vi masajearse la frente con molestia, algo le estaba pasando y no deseaba decirnos, pero todos habían notado el cambio de actitud que tuvo ayer.

—¿Te ocurre algo? —le pregunté preocupado.

—No sé, me empezó a doler un poco la cabeza… —Su voz sonaba adolorida—. Pero ya está pasando —añadió sonriendo.

—Si te sientes mal nos podemos ir…

—No te preocupes, debe ser el estrés de los últimos días…

—Está bien, te creeré sólo por ahora —le advertí, algo no andaba bien, lo podía sentir.

—Si algo pasara te lo diría, pero no es nada… sólo algo me tiene intranquila pero no sé qué es —contestó encogiéndose de hombros.

Cuando el jet aterrizó a pocos metros de donde estábamos nosotros, la puerta se abrió y bajaron primero Aro, Marcus y Cayo, luego Jane, Alec, Demetri, Heidi y Felix. Siempre se había sabido que los reyes nunca salían sin sus mejores armas y, en definitiva, ellos eran los mejores. Parecía que por todos pasó el mismo pensamiento.

Carlisle, mi padre y Charlie fueron los primeros en acercarse. Fue raro ver a los poderosos Vulturis abrazarlos, siempre pensé que ellos sólo se acercaban a los humanos para alimentarse de ellos, no para tratarlos como si fueran viejos amigos. Pero parece que eso sí era posible. Sentí a Bella removerse en mis brazos, bajé un tanto la mirada para ver sus ojos fijos en los Vulturis.

—Tranquila, no te harán daño —traté de calmarla.

—No les tengo miedo a ellos —me dijo en voz baja.

—¿Entonces qué ocurre? —pregunté.

—Esa mujer… —murmuró señalando con la mirada a Jane—. Desde que llegó no deja de mirarme.

—Jane… —La chica apartó la vista de Bella al escuchar a Aro llamarla—. ¿Y bien?

—No puedo hacerle daño, amo —respondió con una voz monótona.

—Ya veo… —Caminó hasta donde nos encontrábamos—. Hacía mucho tiempo que no te veía, pequeña Bella —dijo una vez que estuvo frente a nosotros.

Bella lo vio durante unos segundos, parecía como si tratase de recordar en donde había visto a Aro o alguno de los Vulturis. Cerró los ojos frunciendo el ceño, para luego abrirlos nuevamente.

—Hola, tío Aro. —La escuché decirle.

—Veo que me recuerdas, pequeña. —Colocó su mano en la cabeza de Bella, para luego suspirar—. Aún sigo sin poder leer tu mente, tu escudo es cada vez más impenetrable.

—Escudo… —dije en voz alta, cosa que llamó la atención a Aro.

—Edward… —Me miró con molestia—. Leí los pensamientos de Charlie… —Miré por el rabillo del ojo al jefe Swan quien tenía una sonrisa burlesca en su cara—. Por ahora dejaremos el tema.

—Pero sabes que vas a pagar por lo que le hiciste —afirmó Marcus con voz monótona.

Simplemente asentí, podía leer sus pensamientos, realmente no tenían intención de matarme, pero no sólo la muerte era dolorosa. Hice un gesto de dolor al saber que Jane iba a ser mi verdugo durante un tiempo, pero no iba a dejar que me separaran de Bella. Coloqué mi brazo en la cintura de ella y la atraje hacia a mí.

—Estoy dispuesto a recibir mi castigo, Aro —exclamé decidido.

—Qué bueno que nos podemos entender —aceptó con una sonrisa.

—Ya compartieron demasiado, es hora de saber qué demonios pasa aquí —habló Cayo molesto.

Miró a nuestras espaldas en donde se encontraban los gemelos y los chicos del colegio. Todo fue muy rápido, en menos de un parpadeo, los Vulturis los tenían rodeados. Los gemelos sacaron sus armas, colocándose en posición de ataque.

—Escorias inmortales —escupió Felix—. ¿Qué demonios hacen aquí?

—¿Eso a ti qué te importa, chupasangre? —le respondió Andrua con odio.

—Son bastante osados para venir aquí —Demetri les gruñó.

—Con gusto te rompería la cara, maldito chupasangre —Andréu le dijo con furia.

—¿Quieren pelear?

—¡Ya basta! —Escuché una voz que me hizo templar, bajé mi vista hacia Bella, sus ojos estaban de color rojo y su cabello estaba empezando a cambiar a un color platino—. ¿Qué creen que están haciendo? —Se separó de mí y caminó hacia donde se encontraban ellos—. ¿No entienden que no es hora de estar discutiendo entre nosotros?

Fue raro lo que pasó a continuación, pues los gemelos y los chicos bajaron la cabeza en forma de obediencia.

—Lo sentimos —se disculparon los gemelos.

—Vaya, jamás pensé ver a un Alfa femenino. —De entre los árboles apareció Unni—. Creo que con esto no hay duda. —Caminó hacia Bella, se inclinó y colocó su brazo en su pecho—. Le seré siempre fiel, mi Reina.

—¿Perdón? —Nuevamente mi Bella volvió a ser como era ella—. ¿Qué fue lo que pasó? —preguntó confundida.

—Cariño, acabas de mostrarles a los chicos que tú eres la líder —respondió el jefe Swan, todos teníamos una expresión confusa en nuestro rostro, lo cual él notó—. Cuando Bella cambió su aspecto y retó a los chicos, ellos inclinaron la cabeza; por lo general los inmortales son personas orgullosas y jamás bajan la cabeza, pero con Bella lo hicieron, es decir que conocen el poder que ella representa.

Todos miramos a los chicos que asintieron levemente.

—Es normal, siempre hemos sabido que Isabella iba a ser poderosa desde el momento en que nació —comentó Aro—, aunque creo que estamos evadiendo el tema. —Miró a los chicos—. También tengo curiosidad, ¿qué hacen ellos aquí?

—Son familia, amigo mío —respondió mi padre con una sonrisa.

—Carlisle, ellos no pueden ser familia, son el enemigo —cuestionó Cayo—. Es una locura que ahora trates de incluir en tu clan a nuestro enemigos… —Él fue interrumpido por Aro.

—Calma, Cayo, creo que es mejor que nos expliquen lo que está pasando, ¿no crees? —preguntó colocando su brazo frente a su hermano—. ¿No creen que es mejor que hablemos de lo que está pasando?

—Tienes razón, amigo mío, ¿por qué no vamos a mi casa? Las chicas se deben estar preguntado por qué no hemos llegado aún —exclamó mi padre Carlisle.

—Entonces andando, quiero conocer todos los detalles. —Cayo no era conocido por ser un gran hablador, por lo que era mejor seguirlo.

Todos siguieron a Carlisle quien iba mostrándole el camino a los Vulturis a nuestra casa. Bella se acercó a los gemelos, los cuales simplemente se inclinaron en señal de sumisión.

—Lo sentimos, mi reina —exclamaron los dos chicos.

—Ya basta, levántense —les dijo avergonzada, ambos aceptaron—. Sólo quiero pedirles que por favor no inicien una pelea con los Vulturis, por ahora es importante que estén de nuestro lado para ayudarnos —comentó. Ellos gruñeron, pero afirmaron con la cabeza—. Lo mismo va para ustedes —afirmó mirando a Angela y a los demás—. Sé que es raro tener a más vampiros cerca, pero no podemos iniciar una batalla solamente porque ustedes no se sientan cómodos con ellos.

—Lo sentimos, Bella, pero entiéndenos son años luchando contra ellos y ahora es difícil verlos como aliados cuando nosotros hemos matados muchos de ellos —le explicó Andrua.

—Entiendo, pero trata de calmar tu odio hacia ellos, ahora son familia, todos lo somos, ¿entendido?

—Si tú confías en ellos nosotros lo haremos —respondió Andréu con resignación.

—Bien, andado. —Se dio media vuelta para ir tras los demás.

—¿Te he dicho lo sexy que te ves cuando tomas una posición de superioridad? —le dije una vez que la arrastre hacia mi cuerpo.

—Basta, Edward —me respondió avergonzada.

—Es la verdad. —Mordí su oreja lo que causó que gimiera.

—Edward, mi padre —me suplicó.

—Él y todos aquí saben que tú me perteneces… —Mi voz sonó posesiva, no sabía por qué pero de repente tenía la necesidad de que todos supieran que ella era mía.

—Ya cálmese, par de idiotas enamorados, hay que ir con los demás —dijo Emmett, siempre imprudente—. Luego pueden hacer todas las cochinadas que deseen.

Me pareció sentir el cuerpo de Bella perdiendo toda su sangre, pues esta se acumuló en sus mejillas creando un hermoso color rosado oscuro.

—Emmett —chilló, a lo que mi hermano sólo pudo reírse.

Yo iba a decirle algo, pero me llamó la atención que Unni se encontraba mirando hacia el bosque.

—¿Qué ocurre, Unni? —le pregunté caminado hacia él con Bella aún en mis brazos.

—Tengo un raro presentimiento. Alice —llamó a mi hermana quien lo miró—. Ven aquí por favor… —Ella caminó hacia donde estábamos y una vez frente a él tomó sus manos—. Vas a decirme lo que veas, ¿está bien?

Alice lo miró confundida, pero un segundo después ella entró en transe, estaba teniendo una visión. Comencé a leer su mente.

Cinco personas con capas blancas se estaban dirigiendo hacia Port Angeles, por lo menos eso era lo que parecía. La visión se volvió borrosa una vez que esas personas siguieron hacia Forks y cambió cuando todos se detuvieron a unos 30 metros de la entrada. En sus caras se expresaba odio y molestia, parecía como si deseaban entrar a Forks pero una fuerza mayor los mantuviera fuera. Al final de la visión se vio el mar.

Mi hermana volvió en sí y miró a Unni de manera intrigante, Jasper se acercó a ella preocupado.

—¿Qué fue eso? —le preguntó ella a Unni, recostando su cabeza en el pecho de Jasper—. ¿Acaso manipulaste mi poder para que yo tuviera una visión?

—Algo así… Utilicé mi don para que tú pudieras tener una visión completa —respondió—, es mejor que vayamos a la casa, algo malo está por pasar y necesito que todos estén reunidos. Jasper, dile a la manada que venga de inmediato.

Mi hermano asintió, sacó su teléfono y marcó el número de Sam, con el cual compartió un par de palabras antes de cortar.

—Dice que llegarán en menos de 10 minutos —nos informó.

Fuimos tras los demás que ya se habían adelantado. Las palabras de Unni me habían preocupado al igual que la visión de Alice, parecía que un nuevo grupo de cazadores venía en camino, pero si era así… ¿por qué no habían podido entrar a Forks y qué significaba la vista del mar en la visión?

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Bella POV

Estábamos reunidos en la sala de los Cullen, Carlisle le estaba explicando la situación a los Vulturis y también por qué los gemelos y nuestros compañeros de clases se encontraban de nuestro lado. Sólo hubo otro pequeño inconveniente con los gemelos, Felix, Alec y Demetri, pero no pasó a mayores una vez que Esme miró de manera severa a los chicos, a quienes no les quedó otra alternativa que sentarse en el suelo al lado de Esme y mi madre. Tenía la sensación de que a los Vulturis les iba a costar un poco confiar en los chicos, pero trataban de aceptar la situación actual.

Todavía había algo que me tenía preocupada, no era el hecho de que Nessie se encontraba en los brazos de la tal Jane y Heidi le hacía mismos y monerías; por lo que me dijo Edward eso era algo que jamás se hubiera imaginado antes, ya que había escuchado que la tal Jane era de temer, pero a mis ojos no podía ser tan mala si le estaba sonriendo a mi pequeña. El asunto era que desde ayer mi cabeza empezó a dolerme, aunque no era un dolor fuerte, sólo más bien una molestia, como si algo no estuviese bien. No comprendía por qué cuando empezó la molestia las imágenes de unos bebés aparecieron en ella.

—Comprendemos que ahora la situación no es fácil, entraremos en una nueva guerra con esos miserables. —Escuché decir a Marcus con desdén.

—Siempre pensé que había acabado con ellos, pero parece que sobrevivieron demasiados como para reproducirse —dijo Cayo con odio—. Te lo dije, Aro, debíamos haber revisado si había quedado algún sobreviviente y al parecer así fue.

—Calma, hermano, sí, fue mi error no haber confirmado que había acabado con todos ellos, pero ahora no es momento para pensar en que hubiera sido… —Aro trató de mostrarse relajado—. Lo primordial en estos momentos es terminar con lo que empezamos hace años, acabar con la mala hierba.

—En eso estoy de acuerdo —les dijo mi padre—. El problema es que no conocemos su localización actual. —Miró a los gemelos.

—Actualmente, y si no han cambiado de lugar, deberían encontrarse en el castillo a las afuera de Escocia —informó Andrua—, es el castillo más grande que hemos encontrado y al estar abandonado es un lugar perfecto para mantenernos ocultos.

—Europa… ¿han estado todo este tiempo en nuestro territorio? —gruñó Felix.

—Luego del ataque, nos contaron que había que trasladarse de un lugar a otro, al parecer en unos de sus viajes encontraron el castillo que estaba oculto en lo que parecía ser un volcán inactivo, ya que había una cordillera de montañas que rodeaban el lugar —explicó Andréu—. Pero también había otros tres castillos, uno en Rusia, otro en Irlanda y el último en Groenlandia; pero desde hace casi 17 años nos hemos mantenido en Escocia.

—¿17 años? ¿Por qué exactamente 17 años? —preguntó Esme confusa.

—No lo sabemos con exactitud, pero un día sin más el líder dijo que debíamos trasladarnos, para ese entonces nos encontrábamos en Rusia —comentó Andrua restándole importancia—. Aunque ahora que lo pienso para ese momento hubo algo raro.

—Es cierto, recuerdo que antes de que se nos informara Andréu y yo habíamos sido enviados a acabar con varios vampiros nómades cerca de Italia, recuerdo que por unos minutos nos quedamos paralizados en plena pelea —nos explico Andréu.

—¿Específicamente, cuándo fue eso? —Miré a mi madre que pregunta con cierta ansiedad.

—No lo recuerdo pero era casi terminando el verano… —Andrua miró a su hermano—. Creo que fue en septiembre. ¿Por qué lo pregunta?

—Porque en esa época fue cuando nació Bella —les informó mi padre—. Lo más probable es que cuando Bella nació el actual líder se dio de cuenta de que había sucedido, la verdadera líder había llegado al mundo, por lo que decidió trasladarse a un lugar seguro. Chicos, ¿cuántos de los que lucharon hace 500 años quedan con vida?

—Pues no recuerdo… —Andréu lo pensó por unos minutos—. Creo que contando a Artera sólo 15, nosotros nacimos 250 años después de esos sucesos, por lo general los antiguos no cuentan sobre esa época oscura.

—Significa que esas personas conocen sobre la alteración de sangre. —Todos miramos confusos a Edward padre—. Cuando nace un nuevo líder dentro de los AtakaNosus la sangre de los inmortales se calienta logrando así una regeneración de poder, eso explica por qué Elizabeth y yo despertamos antes de que Bella naciera.

—Es cierto, yo me encontraba cerca de la costa de Atenas hace casi 17 años, también sentí como mi sangre se calentaba, pero no creía que era posible que naciera un nuevo líder. —Me miró—. Pero no recordaba lo que significaba. Ahora que lo pienso eso explica muchas cosas, si el actual líder trasladó a su clan significaba que tiene miedo de que el verdadero aparezca y le quite el mando… —Se quedó pensativo por una segundo—. Además Bella posee un escudo que mantiene oculta su verdadera naturaleza, por eso es que yo no me había dado cuenta de quién era ella en verdad hasta ahora.

Todos me miraron, fue incómodo por lo que me apegué más a Edward, quien me frotó la espalda para calmarme. No me gustaba ser el centro de atención, menos que dijeran que yo era la líder de un clan que apenas estaba conociendo.

—Me pregunto si esa es la razón por la que ellos no nos han encontrado aún —murmuró Unni para sí mismo, pero todo los escuchamos.

—¿De qué hablas? —preguntó Aro mirando a nuestro amigo.

—Verán… antes de venir a aquí Alice logró tener una visión de un nuevo grupo de reconocimiento que se dirige hacia aquí. —Alice asintió—. Pero en su visión ellos no podían entrar a Forks, creo que la razón de eso es que Bella ha creado un escudo alrededor de Forks.

—¿Que yo he creado qué? —pregunté sorprendida.

—Sí… —Lo vi levantarse—. Síganme y se los mostraré.

Todos lo seguimos curiosos hacia el jardín trasero, una vez allí se posicionó en medio del lugar y, en ese preciso momento, llegaron los Quileutes en su forma de lobo. Sabía que como había tantos vampiros nuevos ellos no mostrarían su verdadera forma, al menos no hasta que fuera seguro para ellos.

—Oh, qué bueno que llegaron, así no tendría que explicar mucho —dijo mirando a los lobos—. Bella, tú fuiste atacada por un cazador hace un par de semanas, ¿verdad? —Sentí un escalofrío subir por mi espalda, así que simplemente asentí—. Cuando huiste de tu atacante estabas sangrado, ¿no es así? —Nuevamente asentí—. Perfecto, ¿podrías venir hacia aquí?

Lo miré dudosa, pero Edward me dio un ligero apretón en mi hombro que me confirmó que no iba a pasar nada raro; caminé hacia Unni y me planté frente a él.

—Dame tu mano… —Hice lo que me pidió, lo vi sacar una navaja de entre su ropa y a Edward caminar hacia donde nos entrabamos—. ¡Espera!, no le haré daño, quiero comprobar una cosa. —Mi vampiro se detuvo a pocos pasos de donde estábamos—. Bella, esto te va a doler un poco. Carlisle, después de esto va a necesita que la revises, todos los vampiros aquí aguanten la respiración, aunque no creo que la sangre de Bella sea llamativa.

Dicho eso pasó la hoja de la navaja a lo largo de mi dedo medio hasta hacer una herida profunda, el ardor fue horrible, más cuando Unni apretó mi dedo hasta que la sangre empezó a brotar con rapidez. El olor de mi propia sangre empezó a marearme, Edward me sujetó para que no callera desmayada.

—Calma, Bella —me reconfortó Edward.

—Ahora, todos miren lo que pasa cuando la sangre de Bella toca el suelo —nos pidió Unni.

Con cierta somnolencia hice lo que me pidió, al igual que el resto. Mi sangre, al tocar el césped, fue absorbida por él, pero tenía una extraña sensación, así que levanté mi mirada hacia el cielo. Entonces lo vi, era como una especie de escudo de un color rosa suave que rodeada todo el cielo.

—Te diste cuenta, ¿no? —me preguntó Unni—. Tu sangre es absorbida por la tierra creando alrededor de Forks un escudo que protege este lugar.

—¿Pero cómo? —interrogué con cierto pesar, estaba empezando a sentirme débil.

—Como dijeron los Vulturis —comenzó a decir pero pareció darse cuenta de mi situación, pues con un pañuelo cubrió mi dedo—, posees un escudo prácticamente perfecto que protege no sólo tu mente, al parece tu sangre al tocar cualquier objeto crea su propio escudo. —Señaló el cielo—. Como verán, cuando la sangre de Bella tocó el suelo esta lo cubrió creando alrededor un escudo.

—La turbulencia que sentimos antes de llegar —habló Aro sorprendido—, antes de que aterrizáramos sentimos una turbulencia que sólo se detuvo cuando aterrizamos.

—Así es, creo que el escudo de Bella intentaba evitar que entraran, pero como este estaba perdiendo su fuerza pudieron hacerlo fácilmente —explicó—. Eso mismo explica como nosotros pudimos entrar.

—Es cierto, cuando nosotros entramos fue raro, era como si pequeñas agujas quisieran traspasar nuestra piel —habló Andréu.

—Nosotros no sentimos nada raro —comento Eleazar.

—Porque Bella estaba informada de que ustedes vendrían y que eran familia —le explicó Unni—. El escudo trabaja de una forma muy peculiar, si eres conocido no te afecta tanto, pero si pueden ocurrir pequeños problemas al tratar de atravesarlo, aunque ahora que más sangre ha sido absorbido no creo que deje entrar nuevos intrusos, aunque este no afecte a los humanos.

—¿Entonces Forks está protegido por mí? —pregunté mareada.

—Así es, mientras el escudo siga absorbiendo tu sangre Forks será una zona segura —explicó y eso me aliviaba un poco—. Creo que es mejor que Carlisle te cure la herida antes de que pierdas el conocimiento.

Edward me tomó por las piernas y me cargó hasta la casa, en donde Carlisle me curó la herida que no necesitó de sutura pero sí de una venda. Mientras tanto, los demás hablaban en la sala, así que me encargué también de alimentar a Nessie, para que durmiera su siesta.

—¿Te sientes mejor? —me preguntó Edward detrás de mí cuando estaba colocando a Nessie en su cuna.

—Sí, ya se me pasó el mareo y las nauseas que estaba empezando a sentir —le respondí con una sonrisa.

—Ese Unni no tenía que lastimarte —me dijo molesto, tomó mi dedo herido y lo besó.

—Calma, al menos sabemos que Forks está protegido de nuestro enemigo —traté de calmarlo.

—Igualmente no debió hacerlo. —Me tomó de la cintura y en menos de un parpadeo nos encontrábamos en la cama acostados.

—Edward, nos están esperando —le dije avergonzada.

—Tienes que descansar un poco, además no están hablando de nada nuevo, sino de cómo vamos a invadir el castillo de esos desgraciados. —Edward no quería que yo estuviera rodeada de tantos vampiros, menos después de que Unni hubiera esparcido mi sangre en el suelo—. Sólo quiero que descanses un poco, has estado bajo mucha presión estos últimos días, al igual que esos dolores de cabeza. —Besó mi frente—. No creas que no noté que ayer estuviste rara durante un rato.

—¿Lo notaste? —le dije contra su pecho.

—Te lo dije, no puedes ocultarme nada —afirmó mostrando una sonrisa torcida.

—Lo siento, es sólo que no sé qué me pasó, sentí una extraña opresión en mi pecho y luego tuve una extraña visión de unos bebés cubiertos de sangre… —Suspiré y empecé a sentirme cansada—. No sé qué está pasando, pero he tenido estos extraños presentimiento y no sé… me siento extraña.

—Calma, necesitas descansar un poco. —Empecé a sentirme cansada y cerré mis ojos.

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Me encontraba en la playa de la Push, caminado de la mano con Edward. Miré a mi alrededor y podía a ver a todos, los chicos se encontraba dentro del mar jugando y surfeando; mis padres, los Cullen y los de Edward estaban tomando el sol, o al menos los pequeños rayos del sol que entraban por las nubes; Alice y Rosalie se encontraba en la orilla con unos bebés jugando, al igual que Leah y Kim, la pareja de Embry; Jacob se encontraba con mi pequeña Nessie, que no tendría ni dos años, haciendo un castillo de arena y el resto de la manada se encontraba distribuidos por toda la playa. A los lejos pude ver como las Denali se encontraban jugueteando con otros bebés, también estaban Angela y Kate con sus respectivas parejas, al igual que Tanya que se encontraba de lo más acurrucado con Unni. No entendía qué era lo que estaba pasando pero me sentía extrañamente reconfortada.

Necesitas descansar. —Escuché decir a Edward, lo miré y me sonrió—. El bebé se mueve demasiado. —No entendí a lo que se refería hasta que sentí su mano en mi vientre, entonces lo vi, estaba hinchando y completamente redondo.

Pero… ¿cómo? —me pregunté sorprendida.

¿Quieres que te diga cómo, cariño? —me dijo con picardía, a lo que me sonrojé.

Edward —lo reté con pena.

Te amo —susurró besando mis labios.

También te amo.

Cuando nuestro beso se iba hacer más intenso, el viento se hizo muy fuerte logrando que me separara de Edward, entonces noté que todo había desaparecido. De repente me encontraba en una habitación oscura, pero conocida; caminé hacia una mesita de noche que era alumbrada por una luz blanca, la abrí lentamente y dentro sólo había un CD que decía "Mírame".

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Me desperté algo confundida, abrí mis ojos lentamente con cierto pesar. Podía ver la poca luz que entraba a la habitación por lo que calculé que ya era de noche, miré la cuna de Nessie pero ella no estaba, por lo que deduje que Edward se la había llevado abajo.

Me levanté de la cama y caminé hacia afuera, pero al pasar por la que había sido antes la habitación de Ali, me detuve, algo me decía que debía entrar a ese lugar. Seguí mis instintos, entré a su habitación que estaba igual que antes, nada había sido movido de su lugar; pero lo que me llamó la atención fue que una de las mesas de noche era alumbrada por los rayos de la luna. Me dirigí hacia allí, la abrí y, como en mi sueño, había un CD en un estuche que decía Mírame.

¿Sería posible que mi sueño me haya querido decir que debía encontrar ese CD? Salí de la habitación y me dirigí a toda velocidad a la sala, sabía que ahí se encontraba un DVD, por lo que podía ver el CD y saber qué era lo que contenía.

En la sala sólo se encontraban Tanya y Unni, ella encima de él, besándose. Eso era raro, pero no tenía tiempo para preguntas, encendí el televiso y el DVD, introduciendo el CD; a los pocos segundos a apareció la imagen de Ali sentada en su cama.

—Hola, ¿cómo están? Si están viendo esto significa que he muerto o que alguien entró a hurgar mis cosas… Emmett… —Frunció el ceño molesta—. Por tu bien, Emmett, espero que sea la primera —dijo de manera amenazante.

Sin darme cuenta todos los que estaban en la casa aparecieron en la sala sorprendidos, a excepción de los Vulturis y los Denali quienes no pudieron conocerla.

—Dejo este video porque tengo un extraño presentimiento de que voy a morir pronto —dijo con cierto pesar—, pero bueno… a todos tarde o temprano nos llega la muerte, ¿no? —Mostró una sonrisa—. La razón por la que hice este video, es que no sabía si iba a vivir para ver el ataque contra los AtakaNosus, por lo que decidí hacerlo, aquí les mostraré todo lo que deben saber. —Tras de ella apareció la foto de un castillo de la época medieval—. Este es el castillo en donde actualmente se encuentran los inmortales, sólo existe una entrada que es a través de una cueva oculta cerca del lago Ness —explicó mostrando la foto de una cueva que era vigilada por 10 personas—. Esas personas que ven ahí son los guardianes del palacio, si intentan entrar ellos serán los primero en enfrentarse. Además están equipados con las mejores armas y venenos en caso de que sean atacados, por lo que es prácticamente imposible entrar.

Varias imágenes de los soldados que protegían la entrada aparecieron frente a nosotros desde todos los ángulos, señalando las armas y los frascos con venenos.

—Ahora pasemos a lo importante, les mostraré imágenes de todos los guerreros que se encuentran actualmente en el palacio. —Las palabras Escuderos Escarlatas aparecieron en la pantalla, y luego la imagen de los tres cazadores que nos habían atacado—. Ellos son los protectores principales de Artera, son peligros pues sus sentimientos y almas desaparecieron hace mucho —nos dijo. Luego apareció la palabra Arqueros y mostró la imagen de varias personas—. Ellos son los encargado de proteger el palacio, si han pasado a los guardianes de la puerta ellos serán su principal problema, son alrededor de unas 40 personas que abarcan todo el lugar.

Así siguieron aparición diferente nombres y diferentes fotos de personas con las explicaciones de lo que hacían y cuántos había en cada lugar; al igual que las imágenes de todo el castillo. Vi a Jasper y Felix tomar nota de todo lo que decía Ali, al igual que vi a mi padre hablarle a los reyes cada vez que aparecía alguna foto que al parecer ellos conocían.

—Por último se encuentra los esclavos o sirvientes, como ustedes prefieran llamarlos. —Aparecieron las fotografías de diferentes personas que usaban ropas desaliñadas y rotas en varias partes y todos parecían llevar esposas en sus piernas—. Ellos son la categoría más baja entre los inmortales, en caso de que se inicie una guerra Artera no dudará en usarlos como sacrificio —dijo con seriedad—. Son mestizos, es decir que no son completamente inmortales ya que son producto de una madre humana y un padre inmortal, no son tan fuertes como nosotros, pero han sido entrenados para luchar hasta la muerte. Es triste decirlo pero ellos saben cuál es su lugar en la batalla y es, simplemente, ser asesinados.

—Oh, no puede ser. —Escuchó jadear a Esme.

—De ellos solo hay unos 200, por lo general son lo que se encargan de alimentarnos, limpiar, entre otras cosas. —Ella tomó aire—. Antes de venir a Forks uno de los sirviente me dio una noticia que tal vez sea de interés para ustedes, los gemelos no conocen esta información pues sólo Artera y aquellos que están cerca de ellos se enteraron. Keyil me dijo que había ocho mujeres embarazadas, que estaban a poco de dar a luz.

—No otra vez —Andrua parecía molesto y temeroso.

—Otra cosa que tengo que decirles es que no pueden entrar al palacio por aire, pues al mínimo sonido de un avión, los arqueros no dudarán en dispararles. Las montañas alrededor del palacio, fueron bañadas con veneno, es decir que es prácticamente imposible entrar. —Sonrió con cinismo—. Pero no completamente. Antes de que me enviaran a Forks, encontré una ruta subterránea que llega directamente al jardín principal, esta entrada se encuentra debajo del castillo Urquhart pasando por debajo del lago Ness, eso quiere decir que deberán tarda unas tres horas en llegar al palacio, es la única entrada que he podido encontrar en todos estos años. —Ella suspiró nuevamente—. Espero que esta información les sea de ayuda. En donde se encontró este CD deberán encontrar también un mapa detallando claramente la ubicación y el camino que deberán seguir.

Miró hacia la cámara directamente.

—Yo… quisiera disculparme… si he muerto significa que me rendí, nunca quise decirles esto, pero en verdad mi cuerpo estaba empezando a fallar. Soy la única AtakaNosus que está estancada en el cuerpo de una niña, desde hacía muchos meses noté que algo anda mal conmigo, mi otro yo estaba empezando a tomar control de mi cuerpo, la sed empezaba a ser cada vez más grande… Inclusive sentía como mis músculos empezaban a dolerme cada vez que me movía. —Miró su mano—. Creo que mi cuerpo no iba a soportar más y en cualquier momento iba a morir o mi otro yo iba a tomar el control. —Observó la cámara con tristeza—. Pero sin importar cómo morí quiero agradecerles a todos por darme una familia, así que me despido… —Antes de que la grabación terminara todos vimos como sonreía con alegría.

Todos en la sala nos sumergimos en un gran silencio, pero podía escuchar los sollozos de Elizabeth, Esme y mi madre. Edward me tenía pegada a él, por los movimientos que hacía imaginaba que se encontraba triste. Seth, por su cuenta, estaba en la tumba de Ali, no se había movido de ahí cuando los Vulturis llegaron y ellos tampoco se dieron de cuenta de su presencia.

—Bueno… hay que planear nuestra ataque —empezó a decir Jasper.

—Jazz… —dijo Alice para luego soltar un suspiro—. Creo que es mejor decidir lo que vamos a hacer de ahora en adelante.

—Con la información que esa niña nos proporcionó podemos crear una estrategia para tomarlos desprevenidos —habló Cayo—. El problema es la cantidad de inmortales que hay, aunque nosotros no tengamos problemas en atacar, no sabemos si hay más de ellos dispersos, atacando a nuestras especie.

—No se preocupen, déjennos eso a nosotros —le dijo Andrua antes de salir de la sala junto con Andréu y Leah.

—Por otro lado está la visión que Alice tuvo —comentó Edward, ganándose la atención de todos los que estaban en la sala—. Al parecer tendremos visitas no tan esperadas.

—Sí, pero con el escudo de Bella protegiendo Forks no creo que puedan entrar —afirmó Emmett muy confiado.

—Es cierto, en mi visión ellos no podían entrar a Forks, pero me pregunto qué tiene que ver el agua en mi visión. —Alice se quedó pensativa durante unos minutos—. A menos que usen el agua para entrar a la Push —comentó pasmada.

—Claro, por eso Anastasia iba tan seguido a la Push, de esa manera esos tres entraron a nuestro territorio —comentó Jacob dando directamente en el clavo—. Por eso siempre perdíamos su rastro en el mar, por eso jamás logramos dar con esos tres, estaban escondidos bajo el agua.

—Significa que van a entrar por mar, por lo que es probable que el escudo de Bella no proteja la Push —comentó Unni, me miró y tragué con pesar, esa mirada no me gustaba—. Bella… —lo detuve.

—Vas a usar mi sangre nuevamente, ¿verdad? —le dije.

—Sí, tu sangre es capaz de proteger todo Forks, por lo que es probable que también puedas cubrir la Push. —Se levantó de su lugar aún con Tanya en sus brazos—. Bien, andado, Sam y Embry nos llevarán.

—¿Por qué a mí? —murmuré con pesar, eso no me estaba gustando.

—Eres nuestra reina, tu deber es proteger a tu pueblo. —Lo miré de mala gana, no era ninguna reina, sólo era una chica medianamente normal. Edward rodeó mis hombros con su brazos.

—Andado, hermosa reina —me dijo con dulzura, pero lo miré con molestia.

—Ya basta, no soy una reina —gruñí, a lo que todos se rieron—. Como sea, Jake quedas a cargo de Nessie, ¿entendido?

Jake asintió, le quitó a los Vulturis a Nessie ganándose miradas furiosas de ellas y se dedicó a jugar con mi niña, quien no podía estar más que feliz de pasar tiempo con Jacob. No me gustaba esa idea, pero mi hija sólo podía estar segura si él era a quien le tocaba cuidarla.

—Mientras ustedes van a la Push, Angela, Kate, Erick y Ben junto con Jasper, Emmett, Garrett y Laurent se encargarán de vigilar los alrededores de Forks, el resto de la manada vigilará la costa de la Push, junto con Rosalie y Alice y Elizabeth, Renée, Edward padre y Esme se encargarán de vigilar los alrededores del bosque cercano —explicó Carlisle—. Alice, ¿cuánto tiempo tardarán en llegar esa personas aquí?

Alice cerró los ojos unos segundos.

—Tres días, Carlisle.

—¿Y si los acorralamos en Port Angeles antes de que lleguen? —sugirió Demetri, todos lo miraron, al parecer la idea era tentadora.

—El problema es que sus armas son peligrosa —afirmó Alice.

—Nos hemos enfrentado a ellos en el pasado, no tendríamos problemas ahora —dijo Felix con arrogancia.

—El problema es el veneno que ellos tienen —comentó Emmett—, esa mierda duele y prácticamente nos deja a merced de ellos.

—¿Qué veneno? —preguntó Alec con curiosidad.

—Es un veneno que Unni creó cuando vivía con ellos, es demasiado poderoso como para atacarlos precipitadamente —explicó Jasper—. Aunque… Unni, ¿qué cantidad de veneno creaste?

Unni lo pensó durante unos segundos hasta que habló:

—Unos 100 barriles de veneno, pero durante la lucha se perdieron muchos, así que no sabría qué cantidad quedó.

—Es demasiado veneno —pensó Jasper en voz alta—, pero creo que podemos tomar eso a nuestro favor, a diferencia de Anastasia, los que vienen en camino no saben de nuestra existencia, así que podemos tenderles una trampa en los límites de Forks.

.

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Unas horas después estaba de camino a la casa de los Cullen, Unni hizo que perdiera mucha sangre al cubrir toda la zona de la Push y algunos lugares cercanos, sentía como si hubiera perdido toda mi sangre.

Debía haber una mejor manera que estar cortándome para crear un escudo, pensé molesta y cansada.

Edward tuvo que cargarme en su espalda de regreso, pues no podía mantenerme de pie. Claro que fue como siempre, intentó matar a Unni pero Tanya lo evitó gruñéndole y diciéndole que no tocara a su pareja. No entendía nada, creía que a Unni le gustaban los hombres, pero por cómo se comía a Tanya no parecía que sintiera absolutamente nada por lo hombres.

—¿Te siente mejor? —preguntó Edward mirando mi rostro—. Aún sigues algo pálida.

—Soy pálida, Edward —bromeé—. Aún me siento agotada, ese Unni me las pagará, ya verás. —Edward sonrió dándome un suave beso en los labios—. Te amo, Edward.

—Lo sé, también te amo. Una vez que terminemos con esta absurda pelea cumpliré mi promesa —me dijo de manera desafiante.

—Mmm… creo que estoy empezando a arrepentirme. —Sonreí a ver su rostro ponerse tenso y me reí por eso—. Tonto.

—Me la pagarás —me amenazó.

Continuó su camino sin mirar atrás, pero me di de cuenta de que Unni y Tanya habían desaparecido de nuestra vista, no deseaba saber dónde se había metido.

—Pensé que era gay —murmuré para mí misma.

—Créeme, todo pensamos lo mismo —me dijo Edward—, pero en cuanto él y Tanya estuvieron solos simplemente la acorraló y le dijo que le pertenecía.

—¿Es algo de los inmortales ser tan posesivos? —pregunté con ironía.

Los gemelos eran demasiados posesivos con Leah, ni siquiera dejaban que fuera sola a la Push. Alice era igual de posesiva con Jasper, ni que decir de mis padres y los de Edward. Mi hija no se quedaba atrás, si Jake no le prestaba atención armaba un berrinche enorme. Aunque yo no me quedo atrás y menos Edward.

—Tienes que vivir con eso, amor. —Me dedicó una sonrisa torcida que me hizo sonrojar.

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Artera POV

El grupo de reconocimiento que había enviado a América debía de estar por llegar, mientras yo me debía encargar de preparar el ritual de unión. Una vez que esa mujer llegara se convertiría en mi esposa quisiera o no, sólo era otra zorra más que me daría la cantidad de mocosos que yo quisiera. Gracias a la nueva tecnología podíamos a hacer que las mujeres tuvieran hasta diez partos y, si todo salía como yo deseaba, podían ser partos múltiples. Si tenía niñas serían usadas para tener más mocosos, no tenía interés en niñas pero de algo debían servir.