Disclaermi: Los personajes de este fics no me pertenecen a mi sino a la gran SM, yo solo me dedico a jugar con los personajes y hacerlo vivir una loca y retorcida vida.

Hola disculpen la demora nuevamente la universidad afecto todo, bueno ya estamos cerca del final d esta historia así q ya veremos q ocurre, x lo pronto aviso en el próximo capitulo conocerán a Artera.

Gracias a todas por lo rr y aquellos que no lo dejan pero leen mi historia igual gracias, se q no soy de las q responder RR pero en verdad agradezco a todas la q me han seguido hasta aquí, siempre q leo los rr me emociono mucho y me recuerda xq me gusta escribir

Capitulo beteado por Flor Carrizo

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Capítulo 30: Secuestro

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No podía evitar sentirme angustiada, estábamos esperando a que aquellos invitados indeseados llegaran, habíamos decidido que era mejor tenderles una trampa, no íbamos a matarlos pero tampoco podíamos dejar que regresaran junto con Artera. Los Vulturis habían tomado la decisión de que ellos se encargarían de ellos pero sin matarlos, mientras tanto nos encontrábamos ocultos en los límites de Forks, esperando a que ellos aparecieran en cualquier momento.

La manada junto con Unni habían decido vigilar la costa de la Push sólo por si acaso y los reyes y nuestros padres se habían quedado en la casa con Nessie y Jake, ellos prefirieron no mostrarse aún, eso lo harían para la batalla, además estaban tratando de comunicarse con los vampiros conocidos para el momento del ataque. Por lo que los Denali, exceptuando a Eleazar y Carmen, los Cullen, Angela, Kate, Eric, Ben, los gemelos y yo estábamos esperando.

—Se están acercando —nos informó Alice—. Todos manténgase ocultos, llegarán en menos de cinco minutos.

Nos mantuvimos escondidos y como predijo Alice cinco minutos después aparecieron cinco personas con capas de color grisáceo y diseños de lunas y estrellas, pero era un tanto diferentes a los que nosotros conocíamos, esos eran más opacos y parecían más diseñados.

—¿Qué hacen ellos aquí? —Escuché decir a Andréu confundido, al ver a los AtakaNosusdetenerse en medio de la carretera.

—¿Sabes quiénes son? —le preguntó Jasper desde su escondite.

—Sí y voy a averiguar qué es lo que hacen aquí.

Andréu salió de su escondite y se dirigió hacia ellos.

—¿Qué hacen ustedes aquí, Mestizos? —les preguntó a los jóvenes quienes se quitaron las capas.

El que estaba en el medio debía medir un metro ochenta, de contextura delgada aunque estaba demasiado delgado; su piel era de color oscura, ojos marrones claros, con el cabello de color negro que llegaba más abajo de los hombros. El del lado derecho era un poco más bajo, de contextura un poco grande, similar a Emmett, pero igual se veía que estaba demasiado delgado; su piel era pálida como la de los Cullen o los Vulturis, no se podía saber si era un vampiro o no, sus ojos era de un color grisáceos y su cabello era más blanco que amarrillo con un corte militar. El tercero tenía su piel tostada por el sol y pecas en el rostro, sus ojos era de color café oscuro y no tenía cabello. El de la izquierda de líder era el más delgado de todos, se veía prácticamente en los huesos y estaba encorvado, pero debía medir un metro ochenta; su piel era casi translucida, como la de una personas que jamás había conocido el sol; su ojos eran de un color casi negro y tenía una pequeña cicatriz que iniciaba desde la raíz del cuero cabelludo hasta su mejilla derecha, tampoco tenía cabello. El último parecía estar entrando en la adolescencia, apenas y lograba alcanzar el metro y medio, sus rasgos aniñados eran muy tiernos, su piel era oscura y su cabello era de un color negro opaco.

Sus rostros estaban llenos de ojeras, además se veía que no habían comido en mucho tiempo. Tenían múltiples cicatrices en sus manos, y sus ojos reflejaban tristeza y soledad. Tenía una extraña sensación en mi pecho al verlos, así que en contra de la voluntad de Edward salí de mi escondite, pero les hice seña a todos que permanecieran ocultos, sólo por si acaso era una trampa, y caminé hasta ellos.

—Andréu, ¿quiénes son ellos? —le pregunté al chico cuando llegué a su lado.

—Son parte de grupo de sirvientes —me informó, para luego mirar nuevamente a los chicos—. Pregunté qué hacen aquí, ustedes no son el grupo de reconocimiento que siempre enviábamos a buscar información.

Los vimos dudar antes de responder, parecía que tenían miedo; incluso cuando salí de mi escondite los vi temblar de miedo. Era bueno que los chicos no hubieran salido, sino no sabía qué hubiera ocurrido

—¿Y bien? —La voz molesta de Andréu sólo hizo que los chicos pegaran un brinco por el miedo.

—Andréu, basta —le dije con firmeza, me acerqué al que estaba en medio, me dio la impresión de que le temía más a Andréu que a mí—. Discúlpenlo, Andréu aún no conoce de buenos modales. —Lo escuché bufar con molestia—. Mi nombre es Bella, ¿y el suyo? —Estiré mi mano para que la estrechara, pero ellos simplemente se quedaron estáticos.

—Bella, ellos no tienen nombre —exclamó Andréu, lo miré confundida—. A los sirvientes, a menos que tengan un don especial, no se les da un nombre, los conocen como los NoName.

—¿Pero qué demonios? —le dije con molestia—. ¿Qué clase de vida le han dando a ellos? —pregunté furiosa.

—Bella, así se hacen las cosas, son simplemente sirvientes —respondió con miedo, lo fulminé con la mirada lo que hizo que se encogiera con temor—. Perdón —se disculpó con pena.

Simplemente lo ignoré, luego hablaría con ese par.

—Disculpen mucho si los hice sentir mal. —Bajé levemente la cabeza.

—Nosotros… —Escuché decir a uno en voz baja—. Nosotros sólo fuimos enviados para ver si había algún tipo de peligro

—¿Así que los usaron como conejillos de indias? —dijo bruscamente Andréu, no me contuve y terminé por golpearlo en el estómago, logrando que se doblara por el dolor.

—Discúlpenlo nuevamente —les dije a los jóvenes que se veían sorprendidos ante lo que había hecho—. Él no entiende que debe ser más considerado —aseguré lanzándole una mirada molesta.

—Entendemos.

No me gustaba su forma monótona de hablar, me daba tristeza por todo lo que habían tenido que pasar, sólo eran marionetas de ese idiota. Los miré con dulzura, por alguna razón no me gustaba saber que estaban sufriendo y que eran maltratados.

—Andrua, ¿podrías salir, por favor? No es justo que estés escondido si ellos no son una amenaza. —Parecía que todos entendieron lo que deseaba, pues Andrua fue el único que salió de su escondite—. Creo que ya lo conocen a él —les dije a los chicos señalando a Andrua—. ¿Por qué no vamos a nuestra casa? —les pedí a los chicos.

Los cinco se miraron entre ellos antes de aceptar venir con nosotros, empecé a caminar hacia la casa de los Cullen y Alice me envió un mensaje avisándome que se quedarían en sus lugares, sólo por si esos chicos eran un señuelo y nuestros verdaderos enemigos trataban de tendernos una trampa. Fue difícil abrir el escudo para que ellos entraran, pero una vez que estuvieron dentro se volvió a cerrar. Andréu y Andrua caminaban detrás de los chicos sólo por si ellos hacían algo.

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Esme recibió a los chicos como me lo esperaba, con amor. Cuando vio que tenían hambre se metió a la cocina y se puso a preparar todo tipo de cosas. Carlisle, mis padres, los Vulturis, Nessie y Jacob habían desaparecido. Alice me había informado que era mejor que sólo Esme nos recibieran, por si ellos nos traicionaban no sabrían realmente la cantidad de personas con la que contábamos; aunque no pudieron hacer que Seth dejara la tumba de Ali, él se comportó como si fuera un simple lobo que había hecho su hogar en el jardín de los Cullen.

Los chicos se veían incómodos al ser atendidos por Esme, más cuando les sirvió la comida; estuvieron viendo todos los movimientos que ella hacía, por lo que tuve que probar yo primero la comida, antes de que ellos me imitaran. Sabía que Quil y Paul estaban al pendiente de cualquier movimiento dentro de la casa, más por Esme que por mí. Ella había sido reconocida oficialmente como madre Lobo, pues era la que mayormente se encargaba de alimentar a los chicos cuando iban a la casa; Sam en una ocasión había declarado que Esme le recodaba mucho a su madre y que por esa razón no iba a hacerle ningún daño.

—Espero que les haya agradado la comida —comentó Esme cuando empezó a recoger la vajilla.

—Gracias —susurró el que tenía la cicatriz.

—No hay de qué cariño. —Ella sonrió con dulzura—. Por lo general sólo Bella y los chicos son los que comen en casa —mintió.

—¿Por qué? —preguntó el que parecía ser el líder. Que no tuvieran nombre era molesto, aunque parecía que Esme solucionaría ese problema pronto.

—¿Por qué qué, corazón? —preguntó Esme mirando al chico.

—¿Por qué usted que es un vampiro trata a la humana y a sus enemigos naturales como si fueran su familia? —Nos miró de reojo—. ¿Por qué simplemente lo hace?

—Todos somos iguales —empezó a decir Esme—, yo no veo diferencia entre Bella que es humana y los gemelos que son inmortales. Tú lo has dicho, soy un vampiro, pero somos una familia aunque diferentes. Bella es mi hija y los gemelos son mis hijos pequeños, no los rechazaría aunque me traicionaran, pues se ganaron un lugar en mi corazón. —Miro fijamente a los chicos—. Sé que están sufriendo con aquellas personas, no sé qué clase de seres pueden maltratar a otros negándoles algo importante como lo es un nombre; creo que esas personas saben que ustedes son más fuerte que ellos y por eso les niegan un nombre, para mantenerlos bajo control. También creo que si ustedes se revelaran ellos les temerían, ustedes son fuertes y tienen que demostrárselos a esas escorias…

Jamás había pensando que Esme fuera una mujer tan decida y fuerte.

—Esme tiene razón, sé que los hemos tratado como escorias, pero durante todo el tiempo que vivimos con esas personas, Artera siempre temió que ustedes se revelaran —reveló Andrua con seriedad—. Él temía que ustedes se dieran cuenta de que nos estaban superando y que fue por los mestizos… digo, por ustedes que nos fue posible aumentar nuestro número.

Los cinco jóvenes lo miraron en estado de shock ante tal revelación.

—Andrua tiene razón —comentó Andréu—. A Artera no le gustaba admitir que si no fuera por ustedes jamás hubiera aumentado nuestra población, ya que ustedes tiene un gen un tanto modificado, que tal vez traiga a nuestra población nuevos AtakaNosus.

—Pero a nosotros se nos tiene prohibido tener hijos —interrumpió uno de los chicos.

—Chicos… —gruñí furiosa, al mismo tiempo que golpeaba la mesa asustando a los cinco mestizos y a los gemelos—. ¿Cómo que tienen prohibido tener hijos?

—Bella, por favor, cálmate —trató de tranquilizarme Esme, pero no lo iba a lograr, estaba furiosa.

—Bella, nosotros no tenemos nada que ver con eso, Artera puso esa regla… —empezó a decir Andrua a toda velocidad.

—Ese desgraciado… ¿qué se cree? —En verdad estaba empezado a odiar con fuerza a ese miserable, ¿qué se creía?

—Y también está el hecho de que sus hijos ahora serán parte de los sirvientes —habló nuevamente el líder

—¿Sus hijos? —pregunté confusa, miré a los gemelos que se pusieron tan pálidos como los Cullen—. ¿De qué está hablando él, chicos? —me atreví a preguntarles cuando vi por la ventana del comedor a Leah en su forma de lobo.

—Bueno, verás… —Andréu no podía coordinar sus ideas, lo vi tragar varias veces—. Nosotros pertenecemos a un grupo específico llamado Reproducción, es decir, que estamos sujetos a acostarnos con otras mujeres para aumentar el número.

Escuchamos como la puerta trasera se abría con fuerza, pocos segundos después Leah apareció frente a nosotros, parecía que en los cuerpos de los gemelos no quedó ni una gota de sangre cuando la vieron.

—¿Ustedes tienen hijos con alguien más? —les preguntó a punto de entrar en fase.

—Cariño, calma, esto tiene una explicación —le dijo Andréu tratando de acercarse a ella pero este le dio una mirada de si-me-tocas-te-mato.

—¿Explicación? ¿Qué clase de explicación? ¿Se han estado revolcando con una maldita perra? —gritó furiosa.

—Amor, era algo que teníamos que hacer —Andrua no se dio cuenta de que estaba cavando sus propias tumbas.

—¿Algo que tenían que hacer? —Cuanto Leah se volvió pasiva supe que iba a arde Troya, por lo que le hice señas a Esme de que se mantuvieran lejos de ella—. No me digan que los obligaron a que se acostaran con cuenta mujer se le cruzara por el medio…

—Eso no es lo que pasa —trató de explicarle Andréu—. Escucha, no teníamos opción…

Eso fue todo lo que Leah necesitó antes de lanzarse sobre los chicos en su versión de lobo. Los mestizos se encontraba en un rincón temblando de miedo y en shock; yo también lo estaría si un lobo gigante y cabreado se mostrara frente a mí, pero eso sería si mi vida no fuera como lo era. Leah mordía a los chicos en sus brazos, piernas, hombros, en cualquier lugar que quedara a la vista. Sin embargo, los chicos no se defendían, simplemente dejaban que Leah descargara su furia y sus celos sobre ellos. Lo malo fue que la sala de los Cullen iba a necesitar una nueva remodelación.

—Esme… —La miré con pena.

—No te preocupes, igual deseaba remorderla, además antes de que llegaran a la sala saqué los recuerdos valiosos —dijo sonriendo—. Aunque creo que deberías intervenir, los pobres están a punto de sufrir un infarto.

Quince minutos después de que Leah prácticamente asesinara a los chicos, ella se encontraba curando sus heridas en la cocina; seguía molesta, se le veía en la cara cuando los limpiaba con alcohol, prácticamente les vaciaba el liquido directamente en las heridas aún abiertas. Esme tuvo que llevarles té de manzanilla a los chicos, pues no dejaban de temblar, aunque ella le había explicado que era normal en la casa ese tipo de situaciones.

—Ahora que Leah se ha calmado, por qué no nos cuentan lo de esos bebés que estaban mencionando —pidió Esme.

—Bueno, verás… —Ellos se veían incómodos al mirar a Leah.

—No se preocupen, Leah no le hará daño alguno, no a ustedes —les dijo Esme con una sonrisa burlesca.

—Bueno… Hace tres noches nacieron 10 nuevos bebés, dos de ellos son gemelos y nuestro amo dijo que eran de los únicos gemelos del Clan. —El líder miró a los gemelos que sólo chillaron de dolor cuando Leah les vació por completo el envase de alcohol.

—Así que ustedes tienen gemelos, ¿no? —Leah les dijo con frialdad—. Deben estar felices, ¿no? ¿Por qué no se van con su mujercita a celebrar la noticia? —Dejó a los gemelos y se acercó a donde nos encontrábamos nosotros.

—No creo que eso pueda ser posible —comentó el que parecía casi un niño—. Las mujeres murieron después de dar a luz —nos informó.

Nadie dijo nada, ninguno de nosotros pudo decir nada, era una noticia que realmente no nos esperábamos, aunque parecía que los gemelos sí, pues simplemente asintieron. También parecía que si Esme pudiera llorar, las lágrimas estarían corriendo por todo su rostro en ese instante. Y Leah… bueno, ella simplemente se quedó estática en su lugar; no sabía qué era lo que estaba pensando pero algo me decía que era algo bueno.

—¿Por qué murieron? —me atreví a preguntar.

—Las humanas no se encontraban en buenas condiciones, cayeron enfermas luego de dar a luz y a las pocas horas habían muerto, la que servía de contenedor para los gemelos murió en el parto —respondió el que tenía pecas.

—¿Cuántos hijos tienen? —Esa pregunta la hizo Leah y fue directa a los gemelos.

—Son los primeros —informó Andrua—. Nunca antes habíamos dado hijos, por eso es que no creíamos que iba a resultar en esta ocasión, además a las que sirven de contenedor… digo a las madres se les tiene en habitaciones separadas del restos de nosotros, para evitar que alguno se encariñe con ellas.

—Bien —fue lo único que dijo Leah. La miré intrigada cuando caminó hacia los chicos y se sentó en el regazo de Andréu.

—¿Nos perdonas entonces? —preguntaron esperanzados.

—Aún no están perdonados —respondió y con indiferencia miró sus uñas—. Pero si quieren que los perdonen tiene que hacer algo por mí.

—Claro, cariño, tú sólo di que deseas y nosotros te lo daremos —le dijo un Andrua emocionado.

—Quiero a esos bebés conmigo —afirmó con una gran sonrisa plasmada en su rostro.

Simplemente suspiré, sabía que algo así podía ocurrir. Leah no podía tener hijos por su condición como mujer lobo, era como la otra parte de Rosalie; su mayor sueño desde que la conocía era ser madre, así que no me extrañó ese pedido. Igualmente parecía que los gemelos no esperaban algo así, pronto sabrían que cuando Leah quería algo, Leah debía tenerlo o no sería algo lindo de ver.

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Alice POV

Aún seguíamos a las afueras de Forks, incluso cuando habían pasado casi dos horas desde que los extraños chicos llegaron. Yo seguía viendo a cinco encapuchados llegar, pero no sabía cuándo y en qué momento; lo peor era que todos empezaban a molestarse a causa de la espera, pero igual no nos habíamos movido de nuestros lugares.

—Ya me estoy cansando… Enana, ¿seguro que vendrán? —me preguntó Emmett inquieto, él deseaba empezar una lucha.

—Sí, los veo en mis visiones, estoy segura de que vendrán —afirmé con seriedad.

—Alice, ¿cómo están Bella y Esme? —me preguntó Edward ansioso.

—Están bien —respondí luego de cerrar mis ojos por unos segundo—. Su futuro se ve normal, además de que los Vulturis están al pendiente al igual que tres lobos. Nessie se encuentra en la reserva ya que su futuro está en blanco. Ella no saldrá de ahí hasta que esos chicos se vayan.

Edward simplemente asintió. Sabía que Nessie estaba a salvo siempre y cuando se mantuvieran en la reserva. En cuanto a Esme y Bella, después de que su futuro se volvió confuso por unos segundo cuando vi a los gemelos con magullones y mordisco, supe que Leah estaba dentro de la casa, me sentía más segura si esa mujer lobo estaba cerca; ella era peligrosa cuando alguien se interponía en su camino y eso era algo que la volvía protectora, con su familia y aquellos que eran especiales para ella, y sabía que Esme era especial, aunque ella no lo admitiera en voz alta.

Estuve divagando por unos minutos hasta que una visión llegó a mí, dos de esos tipos se estaban acercando a la costa de la Push, los otros tres estaban a pocos minutos de donde nosotros nos encontrábamos.

Saqué mi celular y le envié un mensaje Jake para informarle sobre lo que había visto, a los pocos minutos recibí la respuesta, ellos ya iban en camino. Poco después tres hombres pasaron por donde yo estaba escondida a toda velocidad, les hice señas a los demás para que se quedaran quietos, quería ver qué iban a hacer cuando se toparan con el escudo. Poco antes de chocar contra él se detuvieron.

—Es un escudo… —Escuchamos decir a uno de ellos.

—Así que por esto Scarler no puedo ver más allá —expresó el otro.

—¿Dónde demonios estarán esos mestizos? —comentó el primero.

—Seguro esas escorias intentaron escarpar —comentó el último—. Yo me encargaré de que regresen. —Caminó hacia los límites de escudo—. Ahora mi pregunta es quién creó este escudo. —Tomó una piedra y la lanzó, pero esta lo traspasó—. Interesante…

—El escudo puede ser atravesado por cosas simples —dijo el primero—. Veremos cómo funciona si nosotros lo intentamos.

Mire a Angela y Kate e hice un simple seña con mi cabeza, logrando que ellas entendieran el mensaje. Antes de que aquel hombre tocara el escudo unas raíces aparecieron en medio de ellos formado una muralla, entre el escudo y ellos; grandes piedras salieron disparadas desde ambos lados de la carretera logrando que los cazadores retrocedieran un poco. Uno de ellos no se dio cuenta de que Kate estaba detrás de él, hasta que ella le tapó la boca y lo lanzó al lugar en donde Garrett y Laurent lo dejaron inconsciente.

—¿Qué diablos es esto? —preguntó uno de los dos que aún estaban a salvo.

—Sar, ¿dónde te metiste? —El segundo buscó al que había sido noqueado—. Maldición, esto es una trampa, hay que salir de aquí ahora mismo. Hell, debemos regresar…

—No me moveré de este lugar, Fury, no hasta que no tenga a esos mestizos de demonio —le dijo Hell molesto. Con esas palabras se lanzó a correr hacia las enredaderas, esquivando las rocas que aparecían, había caído en la trampa.

Antes de que tocara las enredaderas, esas se separaron mostrando a Emmett quien se lanzó sobre el chico hasta golpearlo con fuerza en el cuello, dejándolo inconscientes. El tal Fury retrocedió al ver a Emmett, de entre su ropas sacó una Pancor Jackhammer (ver imagen en mi perfil), apuntándole a Emmett que sólo sonrió.

—Aléjate, maldito vampiro —le dijo a Emmett.

—No deberías jugar con eso —le comentó mi hermano con una sonrisa.

—Verás qué clase de juguete es, modifiqué las municiones para que pudieran penetrar la piel de los de tus especies —informó, cosa que se ganó el interés de Jasper que apareció detrás de él.

—Gracias por la información —le dijo mi esposo antes de noquearlo, pero escuché un pequeño hueso romperse.

—Oh, Jasper, ese sujeto era mío —se quejó Emmett caminando hacia él.

—Te lo puedes quedar —murmuró y le lanzó a Emmett el sujeto—. Yo sólo quiero esto —aseguró mirando aquella pistola como si fuera lo más valioso del mundo.

—Bueno, chicos, ya no veo amenaza —les informé a todos.

Caminé hacia donde se encontraba mi esposo y Emmett, preguntándole si lo dejaría jugar con el nuevo juguete del primero. Simplemente suspiré, nos reunimos a mitad de la carretera con los tres cazadores inconsciente, aún no podíamos confiarnos, así que Eric les inyectó un sedante muy poderoso que los dejaría fuera de circulación por unas cuantas horas.

—Hay que volver con los demás —dijo Rosalie antes de revisar el teléfono de Emmett que estaba sonando—. Los chuchos noquearon y le suministraron el sedante a los otros dos.

Estábamos a punto de seguir con nuestro camino cuando tuve una visión, vi humo salir de nuestra casa, a los gemelos inconscientes junto con Leah y a Esme siendo lanzada por la ventana de nuestra casa. Luego vi un castillo rodeados por rocas y a Bella acostada en una cama, un hombre se estaba acercando a ella.

—No —gruñó Edward antes de lanzarse en dirección a nuestra casa, pocos segundos después se escucho una fuerte explosión causando que los animales que vivían ahí se asustaran.

—No puede ser —gritó Rosalie antes de lanzarse tras Edward.

Todos corrimos en dirección a nuestra casa. Emmett y Jasper traían a los cazadores inconscientes, no tardamos en llegar ni cinco minutos. Al llegar vimos a Esme que estaba siendo ayudada por Seth a ponerse de pie, al igual que los gemelos salían de la casa con sus ropas destrozadas y una inconsciente Leah. Edward y Emmett no lo pensaron dos veces para ir en búsqueda de Bella, nos acercamos a los gemelos que tendían a Leah en el suelo. Por suerte Rosalie había estudiado enfermería hacía años atrás y empezó a practicarle RCP, todos estábamos en estado de shock, no sabíamos qué era lo que había pasado.

Emmett salió de la casa con cuatro de los cinco chicos que habían aparecido antes, los cuales estaban también inconscientes. Todo era una locura, pocos minutos después aparecieron los bomberos de Forks y la policía, seguidos de muchos curiosos que deseaban saber qué era lo que había pasado. Muchos ayudaron a apagar el incendio que estaba empezando a esparcirse, varias ambulancias llegaron, atendieron a Leah, a los cuatros chicos y trataron de atender a Esme pero Carlisle que llegó junto con las ambulancias dijo que él la atendería. Ninguno sabía qué hacer, era la primera vez que nos quedamos estáticos ante una situación como esa, pero algo era seguro, Bella había sido secuestrada.

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Edward POV

Había corrido tras el aroma de ese sujeto, pero había perdido el rastro cuando llegó a la carretera, así que supe que se había montado un vehículo, por las marca de ruedas que había dejado. El problema era que hacía ya un buen rato que se habían marchado y no podía detectar su aroma. No podía ser posible, había perdido a mi Bella, a la razón de mi existencia… Me dejé caer en el asfalto, abatido, no sabía qué hacer, no podía detectar el aroma de mi mujer, me iba a volver loco.

—Edward… —Escuché la voz del jefe Swan.

—Se la llevaron —le dije con dolor—, ellos se han llevado a mi Bella.

—Esos malditos… —Lo sentí acercarse—. La recuperaremos, muchacho, ya verás.

—Yo debí haberla protegido, en cambio estuve pendiente de esos desgraciados, la dejé desprotegida, tenía que haber estado con ella —me culpé a mí mismo por eso, si tan sólo no hubiera hecho lo que me pidió. Golpeé con fuerza el asfalto logrando crear un hueco, el jefe Swan no me detuvo, no hasta que ya no tenía fuerzas.

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La noche cayó en Forks y parecía que todos en ese pueblo y sus alrededores sabían lo del incendio en nuestra casa, lo bueno era que sólo la cocina y el comedor habían sido dañados por las llamas. Esme tuvo que crear una buena mentira para evitar que vinieran peritos a revisar la casa para averiguar la razón de la explosión, por lo que dijo que todo había sido un accidente, que estaba preparando un pastel y no se había acordado que había dejado el horno abierto con el gas activado y que cuando encendió un cerillo hubo una explosión tan fuerte que la dejó inconsciente a ella y a aquellos que la estaban ayudando en la cocina. Y para explicar por qué estaba allí aquellos jóvenes en estado tan caóticos, dijo que los había encontrado en las calles de Port Angeles y que había decidido darles de comer; pero jamás imaginó que sus buenas acciones terminarían con los pobres chicos en el hospital. Parecía que Esme se ganó la admiración de todo el pueblo por su acto de bondad.

Luego de que el incendio se disipó con la ayuda de algunos bomberos, nos pusimos a limpiar la casa, lo bueno era que las habitaciones de arriba, ni el sótano habían sido afectados, pero en definitiva se iba a tener que remodelar la cocina, el comedor y parte de la sala principal. Los muros habían resistido a la explosión, pero no las ventanas ni los objetos en esos lugares. Una vez que los bomberos habían dicho que todo estaba seguro, se marcharon al igual que los curiosos, sabíamos por Carlisle que Leah y aquellos jóvenes tendrían que quedarse hospitalizados durante un par de días.

—Edward —me llamó Alice, que se encontraba triste por no a ver visto nada de la explosión.

—¿Qué ocurre, Alice? —le pregunté sin ninguna clase de emoción.

—Lo siento, si yo hubiera estado más al pendiente de ellos esto no hubiera pasado… —La voz de Alice estaba temblorosa, sabía que se sentía culpable.

Suspiré con pesar.

—No fue tu culpa, jamás nos imaginamos que uno de ellos iba a traicionar a los otros, menos que traía consigo varias mini-bombas —dije, pero Alice siguió sollozando, la abracé para que se calmara—. Ya, enana, vamos a recuperar a Bella, ya lo verás.

Alice simplemente asintió y la escuché sorber un poco, sabía que era algo mecánico de nuestros cuerpos esas típicas cosas. Iba a decirle algo cuando una visión golpeó con fuerza a Alice.

Mi Bella llevaba puesto un vestido de color borgoña, iba andando por un largo camino rodeado con un montón de cazadores. En sus piernas tenía grilletes al igual que en sus manos, frente a ella se encontraba un hombre con una sonrisa llena de satisfacción. Pude ver que mi Bella tenía un golpe en su cara, ese maldito la había golpeado… La visión terminó en el momento en que ese tipo tomó la mano de mi Bella.

—Alice… —La miré y ella asintió—. Todos aquí, ahora —ordené. En pocos segundos todos estuvieron frente a nosotros.

—He tenido una visión, Bella era llevada al altar y estaba rodeada por un montón de cazadores —informó.

—¿Qué clase de vestido llevaba puesto? —preguntó Unni con seriedad.

—Era uno de color borgoña con muchos bolados —respondió mi hermana.

—Maldición, tratarán de hacer el ritual de unión —gruñó furioso—. Escuchen muy bien, hay que empezar a movilizarnos, el ritual que ellos planean hacer es unir a dos personas para siempre, por lo que debemos de evitar eso, tenemos una semana antes de que eso pase.

—¿Por qué una semana, Unni? —preguntó Jasper confundido.

—Porque en una semana habrá un eclipse lunar, es durante estos eclipses en que se realizan esos rituales —explicó. Tomó a Tanya por la cintura y la atrajo hacia él—. No podemos perder mucho tiempo, debemos movilizarnos, si no llegamos a interrumpir el ritual Bella le pertenecerá a ese sujeto.

Eso no lo iba a permitir. Bella era mía y de nadie más, ese desgraciado se iba a arrepentir si le ponía un dedo encima a mi mujer, lo mataría lenta y dolorosamente; si tocaba aunque fuera un cabello de mi mujer me dejaba de llamar Edward Cullen.

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1. Pancor JackHammer; es una escopeta automática calibre 12, accionada por los gases del disparo. Cadencia de tiro 240 cartuchos por minuto, es totalmente automática, por lo tanto clasificada como una ametralladora.