El mundo de Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a la maravillosa JK.

Yo solo escribo esta historia esperando que sea de su agrado.


Blaise Zabini observaba a su rubio amigo atentamente, no había dicho una palabra desde que había llegado a reunirse con él en la biblioteca para hacer el ensayo de Pociones, pero tampoco quitaba de su rostro esa sonrisa ladeada que tan bien lo caracterizaba. Es que le parecía increíble que Malfoy ni siquiera se diera cuenta de lo fijamente que lo estaba mirando.

-¿Se te perdió uno igual?- preguntó Draco levantando la mirada de su pergamino, y posando sus ojos grises en los verdes de Zabini.

-Uhm, no no, el que se me perdió era más guapo.- respondió el moreno rápidamente, recuperando la compostura al ser descubierto por Draco.

El rubio rio suavemente, negando con la cabeza y volviendo su vista al pergamino que estaba escribiendo. Zabini frunció el ceño extrañado pero encogiéndose de hombros decidió hacer caso omiso al comportamiento de su compañero de casa. Volcó su atención entonces al pergamino, frustrado al ver que solo había escrito dos líneas. Draco alzo de nuevo sus ojos grises para mirar a su amigo que acaba de soltar un sonido muy parecido a un lloriqueo, y bajo su vista siguiendo los ojos verdes de Zabini hasta el pergamino para ver las mismas dos líneas y soltar una carcajada.

-Si no hubieras pasado la última media hora deleitándote con mi belleza, habrías adelantado algo, pero no.- dijo el rubio calmando las risas para que Madame Pince no lo echara de la biblioteca.

-No estaría mirándote sino tuvieras esa sospechosa sonrisa pintada en tu horrible cara todo el tiempo, Dragón ¿por qué demonios estas tan feliz? Qué paso antes de que llegaras a la biblioteca que estas tan sonriente? – susurró Blaise entre dientes. Observó como el rubio borraba la sonrisa y fruncía levemente el ceño, poniendo al instante la máscara inexpresiva que siempre portaba.

-No tengo ni idea de que hablas, Blaise.

-Por Merlín, Draco ¿me estás hablando en serio? No has borrado esa sonrisita de suficiencia desde que llegaste. ¿A quién viste mientras venias para acá?- siguió en susurros el moreno decidido a sacarle a su amigo qué diablos le pasaba.

Desde que salieron de los juicios a los que fueron sometidos habían estado juntos, Draco se quedó en su casa hasta que Narcissa termino todos los tramites que tenía que hacer para volver a la Mansión Malfoy, y cuando se mudaron de nuevo Blaise fue con ellos, pues su madre había decidido salir del país a buscar su esposo número 8 para recuperar algo de los bienes que les habían quitado en el ministerio y que habían perdido a lo largo de la guerra, probablemente quien fuera el esposo numero 8 tendría la capacidad económica para darle a su madre todo lo que quisiera, pero él no quería un padrastro número 8, así que había decidido ir a vivir con Malfoy hasta nuevo aviso. Y el nuevo aviso había sido la carta de invitación al nuevo año de Hogwarts, con lo cual tuvieron un largo día de discusión hasta que Narcissa los convenció de ir. Por lo cual, Blaise Zabini puede decir que conoce demasiado bien a Draco Malfoy, y no solo por los 7 años anteriores en Hogwarts.

Y durante su estancia en la Mansión Malfoy y la de Draco en su mansión, pocas veces lo había visto con esa actitud. Había recuperado el físico porque su madre lo obligaba a comer y dormir, pero de ahí a que lo que cambiara fuera su estado de ánimo había mucho. Los recuerdos lo atormentaban constantemente y pocas veces lo había visto sonreír, y cuando lo hacía era para contentar a su madre, una sonrisa fingida que se borraba cuando Narcissa apartaba los ojos de su hijo. Algo extraño pasaba con Malfoy, estaba seguro de eso.

-No me encontré a nadie, Zabini. Viniendo para acá vi y moleste a Granger-ratón-de-biblioteca, pero nada más.- Respondió Draco murmurando enojado.- Ahora déjate de tonterías y ponte a trabajar, te falta el 98% del trabajo.

Zabini se dio por satisfecho con esa respuesta, bajando de nuevo los ojos hasta su pergamino y comenzando a escribir. Draco miro duramente a su amigo otro minuto y después, resoplando molesto siguió con su trabajo. Esta vez sin ninguna sonrisa ladeada en su níveo rostro. Blaise le dio una rápida mirada al rubio frente a él mientras se preguntaba si todo eso era por Granger.


Hermione se encontraba sentada en el verde pasto de los terrenos de Hogwarts, cerca al lago, con unos libros desperdigados a su alrededor y tomando unos cuantos apuntes que necesitaba para su ensayo de pociones. Hacía un hermoso día como para encerrarse en la biblioteca, así que había decidido ir a estudiar afuera, tomando un poco de sol. Se encontraba sola, pues Ginny había decidido ir con un grupo de Gryffindors a entrenar Quidditch en el nuevo campo que habían construido. Luna había decidido acompañarla con su característico sombrero de León y con Neville como compañía, quien había llevado consigo una nueva planta que había comprado en el Callejón Diagon y que sería su proyecto especial de Herbologia. Y la verdad, a la castaña no le molestaba para nada estar sola, podía imaginar que Ron y Harry estaban jugando con ellos y todo se le hacía un poco más fácil.

-¿Puedo sentarme aquí?

Hermione levanto la vista buscando al dueño de la voz, sorprendiéndose al ver a Theodore Nott parado a su lado. La chica estaba tan sumida en sus pensamientos que no se había dado cuenta que el Slytherin se encontraba ahí desde hace unos cuantos minutos. Dándose cuenta de que el chico seguía esperando una respuesta, ella se apresuró a asentir haciéndole un lugar a su lado al correr algunos de los libros que tenía junto a ella.

-Lamento molestarte, pero estaba buscando algunos libros para el ensayo de pociones y me dijeron que tú los tenías.

-¡Si! Theo, lo siento, no pensé que alguien empezara a hacerlo tan pronto.

-No te preocupes- El joven Slytherin le quitó importancia al asunto con un gesto de la mano mientras se sentaba al lado de Hermione y tomaba un libro entre sus manos. - ¿Ya has avanzado mucho? – pregunto observando el pergamino que tenía la chica sobre sus piernas.

-No mucho, en realidad.- dijo pasándole el pergamino.- Solo he tomado unos cuantos apuntes que creo que me servirán, así no tengo que volver a buscarlos en los libros y lo único es organizarlos y redactarlos mejor.

Theodore Nott tomó el pergamino que la castaña le ofrecía y lo leyó atentamente.

-Oye, que te parece si en este punto le agregas algo de lo que nombro Slughorn en clase, así puedes darle un poco de contexto al ensayo.- Hermione se acercó al chico para observar el lugar que le estaba señalando y al estar de acuerdo, el joven le mostro lo que había adelantado.

Corrigieron lo que los dos habían hecho, para después dividirse el trabajo y revisar los libros que faltaban, aclarando dudas y completándolos entre los dos. Hermione se sentía un poco extraña, hablando tan amablemente con Theodore Nott, la verdad nunca se habían llevado mal y las pocas veces que habían hablado era todo muy cortes, pero igualmente era algo nuevo, y podía decir que no le parecía nada malo. Nott era un chico bastante inteligente y aplicado, y le había dado unos cuantos consejos que la habían ayudado a mejorar mucho su trabajo. Probablemente juntarse con esta serpiente no sería tan malo, se preguntó qué pensarían Harry y Ron al respecto. Probablemente se colgarían del techo y pondrían el grito en el cielo, totalmente en desacuerdo con el hecho de que Hermione se relacionara de cualquier manera con alguien de la casa de Salazar, seguramente Ronald lo haría.

Sin embargo, era tanta la química que de repente se había formado entre ellos, que Hermione decidió dejar de lado el qué dirán y empezaron a hablar de cosas completamente ajenas al trabajo. Nott le contó que había hecho durante el tiempo que no se habían visto, explicándole que él no tuvo que ir a ningún juicio pues jamás participo en los planes del Lord Tenebroso, y Hermione decidió abrirse un poco comentándole por encima la situación de sus padres. Cuando comenzó a atardecer y los estómagos comenzaron a rugir, el joven pelinegro ayudo a Hermione a recoger los libros, se paró y la ayudo a ella a ponerse de pie, para luego dirigirse juntos hacia el Gran Comedor.

Cuando llegaron a su destino, sus respectivos grupos de amigos ya se encontraban en sus mesas. Theo le paso los libros que cargaba a Hermione, y con un beso en la mejilla se despidió de ella para dirigirse a la mesa de las serpientes, donde un anonadado Draco, un extrañado Blaise y una histérica Pansy lo esperaban. Hermione por su parte camino hasta la mesa de Gryffindor, consciente de todas las miradas de los alumnos sobre ella.

-¿Qué acaba de pasar allí?- le pregunto Ginny Weasley al llegar a su lado.

-Nada, en realidad. Nos encontramos frente al lago pues Nott necesitaba unos libros para el ensayo de pociones, y cuando terminamos nos quedamos hablando un rato más, eso es todo.- la castaña noto la mueca de desagrado que trato de esconder la pelirroja pero no le hizo caso alguno y procedió a sentarse para comenzar a comer, pues estaba muerta de hambre.

-Theodore Nott parece ser una linda persona.- interrumpió la tensión del momento la suave voz de Luna, que se encontraba sentada junto a ellos en la mesa de Gryffindor, como casi todos los días- La guerra ya acabo, no entiendo el problema de que Hermione decida tener charlas educativas con él.

Hermione dirigió una sonrisa de agradecimiento a Luna, quien le respondió con un asentimiento suave de cabeza y todos comenzaron a hablar. La tensión se disipo tan rápido como había llegado.


Mientras tanto, en la mesa de Slytherin, Theo también estaba siendo atacado con preguntas.

-¿Hace cuánto hablan?

-¿Qué hicieron?

-¿Dónde estaban?

-¿Por qué besaste a esa sangre sucia?

En cuanto esas dos palabras salieron de la boca de Pansy, el grupo que la rodeaba se quedó callado, observándola todos con una mueca de decepción en sus rostros.

-Pansy, cariño,- comenzó Blaise con un peligroso tono aterciopelado.- A menos de que quieras que nos echen de este colegio más te vale cerrar esa linda boquita que tienes.

-Y deja de decir estupideces, Parkinson,- continuo Nott,- creía que la época de la discriminación por sangre ya había terminado ¿ustedes no?- pregunto a sus otros dos amigos que asintieron solemnemente con la cabeza.

-Si te hubiera tocado vivir lo que yo viví, te habrías dado cuenta hace mucho tiempo que esos prejuicios no valen la pena y no tienen fundamento.- termino un serio Draco, dando por zanjada la conversación y dejando olvidado el tema de la reciente relación entre Granger y Nott.


La semana paso lenta, como lo hacen todas las primeras semanas de clase. Hermione ya tenía encima suyo mil deberes que hacer, además de todos los que tenía como Premio Anual del colegio. Comenzaba a estresarse, eso sin contar el hecho de que no había recibido ninguna carta de Ronald desde aquel día en que ella le mando el pergamino en un arrebato de emociones. Había decidido dejar el tema de lado pensando que era todo cuestión del entrenamiento para aurores que estaba tomando junto a Harry, a lo mejor no les quedaba tiempo para nada más, había escuchado que era bastante complicado.

Esa primera semana casi no había visto a su amiga pelirroja, pues Ginny estaba demasiado ocupada empezando a coordinar los primeros grupos de reconstrucción y además, haciendo las pruebas para el equipo de Quidditch de Gryffindor, la pelirroja era la nueva capitana y quería empezar cuanto antes con los entrenamientos para asegurarse la copa este año, sobre todo porque sabía que si llegaba a la final, Harry vendría a verla jugar. Solo se veían en el Gran Comedor a las horas de la cena, pues muchas veces Hermione se saltaba el almuerzo, y en la sala común, las noches que la castaña decidía dormir acompañada y no sola en su torre de Premio Anual.

Era viernes en la tarde y Hermione se encontraba en la biblioteca con Theo al frente suyo, se habían convertido casi en compañeros de trabajo, pues él al igual que ella disfrutaba de los beneficios de hacer los deberes con anticipación. Habían decidido quedar después del almuerzo para realizar un ejercicio de traducción en parejas para Runas Antiguas, se los habían puesto esa misma mañana, pero para ellos era mejor terminarlo cuanto antes.

-Theo, creo que nos están mirando.- susurro la castaña, ya cansada de la constante sensación de ser observada que la perseguía desde que el chico se había sentado junto a ella. El ojiazul alzo la mirada, posándola primero en ella, y paseándola después a su alrededor disimuladamente, notando como las cabezas de un grupo de chicas bajaban rápidamente, haciendo la simulación de estar leyendo. El chico soltó una risa por lo bajo.

-Bueno, creo que no están acostumbrados a ver a dos estudiantes haciendo deberes con una semana de anticipación.- dijo Nott, mirando a su compañera que rio ante el comentario.

-Sabes que no es por eso.- refutó la castaña, todavía hablando bajo.

-Sé que no, pero me parece más normal escandalizarse por eso que por estar viendo a una leona y una serpiente compartiendo mesa. Los tiempos cambian.- terminó el pelinegro con una suave sonrisa que la chica le devolvió.

-Hermione Granger, la directora McGonagall la necesita en su despacho.- Anunció Madame Pince, quien acababa de llegar junto a la mesa de los dos chicos y los miraba seriamente por encima de sus torcidas gafas.- por favor antes de salir, deje los libros que utilizo como los encontró.- dijo la bibliotecaria dándose la vuelta rápidamente y caminando hasta su escritorio.

Theo miro a Hermione interrogante, quien solo logró encogerse de hombros a modo de respuesta, ya sabía para que la llamaban, pero se supone que era un secreto. El Slytherin se levantó al mismo tiempo que la chica, ayudándole a guardar los libros donde tenían que estar para luego acompañarla hasta la puerta de la biblioteca.

-Creo que igualmente adelantamos bastante, si quieres podemos terminar mañana ¿te parece?- preguntó Hermione a su compañero quien asintió suavemente con la cabeza.

-Estoy de acuerdo, nos vemos esta noche en la cena Hermione.- se despidió con un beso en la mejilla de la chica y se encamino hacia su sala común.


Hermione se dirigió a la dirección, donde la esperaba McGonagall con una expresión afable en el rostro. Invito a la castaña a sentarse en el asiento frente a su escritorio con un gesto de la mano, y la chica le hizo caso.

-Buenas tardes, Señorita Granger, imagino que ya sabe para que la llame.

-Me hago una idea, directora.- respondió la joven mirando a quien era su profesora favorita. La bruja sonrió imperceptiblemente.

-Me alegra informarle que la idea del grupo de ayuda anónima tuvo un mejor recibimiento del que esperábamos.- continuo McGonagall con su explicación- contamos en este momento con un grupo de 10 personas, incluyéndola a usted, Señorita Granger, que quieren participar y ya fueron aceptados en el grupo. Esta noche en la cena, daré el discurso que oficializará la apertura del GAA, Grupo de Ayuda Anónima por sus siglas, y esperamos que la próxima semana comiencen a llegar cartas de quienes quieren ser escuchados.

-¿Cómo llegarán las cartas a los que nos ocuparemos de contestarlas, directora?- preguntó la chica quien se encontraba especulando quienes podrían ser sus compañeros del GAA.

-Esta noche después del discurso se dejaran sobre una mesa, saliendo del Gran Comedor, unos diarios que podrán tomar los estudiantes interesados en el programa. A ustedes, los que estarán escuchando, se les dará un diario por estudiante que intente contactarlos.- empezó a explicar la directora McGonagall mostrándole a Hermione unos elegantes diarios de pasta de cuero negro que se encontraban sobre el escritorio.- Los diarios están enlazados por pareja, este- le tendió uno de los diarios a la castaña, quien lo tomo con mucho cuidado- es el diario con el que empezará, Señorita Granger, quien coja su pareja esta noche será el estudiante a quien ayudará por el resto del año escolar, ¿está clara esta parte?- la chica asintió y la directora le sonrió.- Empezaremos con diez diarios esta noche, así cada uno de los consejeros tendrá un estudiante a su cargo, si para mañana los diarios se han acabado, se pondrán otros diez a la hora de la cena. Cada vez que un estudiante coja un diario, uno de los consejeros tendrá un diario más. La idea es que sea una conversación constante de parte y parte, para que se formen lazos de confianza entre quien escribe pidiendo ayuda y quien escribe dando consejos, por eso escogimos esta metodología de los diarios ¿me entiende, Hermione?

-Sí, directora, y gracias por confiar en mí para esto.- dijo la castaña sonriéndole levemente a la bruja que se encontraba frente a ella y metiendo el diario que le había pasado, dentro de su mochila, la idea es que nadie más lo viera.

-No es nada, Hermione. No hay nadie mejor para este trabajo que usted. Ahora, si así lo desea, puede retirarse.

La chica se levantó de su asiento, dándole las gracias de nuevo a la directora y dirigiéndose a la puerta, justo antes de salir escucho como la bruja la llamaba. Hermione se volteó para ver como la bruja se acercaba a ella con un diario de cuero café entre las manos.

-Se me olvidaba entregarle esto, señorita Granger.- le dijo mientras le pasaba el pequeño cuaderno, la chica lo miro un momento con curiosidad.- Es el diario que tendrá solo usted como coordinadora del GAA. En él aparecerán algunas respuestas de los otros diez estudiantes que participan como consejeros, en caso de que los hechizos que protegen los diarios detecten en ellas irrespeto, groserías o malas intenciones.

-Está bien, directora. En cualquier caso, ¿acudo a usted?- la bruja asintió y Hermione guardo el diario junto con el negro, dentro de su mochila.- Hasta luego, directora.

-Hasta luego, Señorita Granger, nos vemos en la cena.

Hermione salió de la dirección, caminando rápidamente hasta la torre de Premios Anuales, quería dejar aquellos diarios en un lugar seguro. Además, quería escribir un poco en su propio diario antes de bajar a cenar.


-Buenas noches, estimados alumnos.- saludo la directora a los estudiantes que se callaron repentinamente cuando McGonagall comenzó a hablar.- Esta noche no los demorare mucho, pues después de una excelente primera semana de clases, es bienvenido un delicioso banquete para recibir el fin de semana. Sin embargo, es mi deber anunciarles que el Grupo de Ayuda Anónima que se anunció en la primera cena ya está conformado y desde esta noche, quienes deseen utilizar este medio para poder desahogarse pueden hacerlo.- se oyeron unos cuanto murmullos en el comedor de estudiantes discutiendo quienes habrían sido los que se ofrecieron para conformar este grupo, pero estos murmullos se acallaron con tres suaves golpes a una copa que dio la directora. Las miradas volvieron de nuevo a ella.- Después de la cena, encontrarán en una mesa afuera del Gran Comedor, unos cuadernos de cuero negro que podrán tomar quienes quieran. Por ahora solo hay diez disponibles, pero si para el día de mañana se han acabado, se pondrán otros diez a disposición de ustedes. Cada cuaderno tiene una pareja que posee uno de nuestros integrantes del grupo, de esta manera mantendrán el contacto.

Hermione observaba a su alrededor midiendo las reacciones de las personas. Cuando McGonagall nombró el lugar donde se encontraban los diarios, muchos estudiantes se movieron en sus puestos tratando de alcanzarlos con la vista. Sin embargo, ninguna de estas reacciones le decía a la castaña quien podría estar considerando tomarlos.

Paseando la miraba por el Gran Comedor, fue como se encontró con unos fríos ojos grises que la miraban atentamente. La castaña, lejos de verse sorprendida, dio un leve asentamiento de cabeza en modo de saludo. Malfoy, por su parte, frunció el ceño levemente, pero después hizo el mismo movimiento, respondiendo el saludo. Ambos apartaron la mirada, Hermione siguiendo su escrutinio, y Draco, observando a la directora, quien ahora daba la señal para que empezaran a comer.

-¿Creen que para mañana ya no hayan diarios?- preguntó Blaise al grupo de serpientes que lo acompañaba.

-Probablemente no- respondió Theo, tomando un poco de jugo de calabaza para pasar la comida.- creo que quienes se ofrecieron en ayudar no tendrán un año muy tranquilo, aunque sinceramente los admiro.

-Sinceramente, creo que son unos estúpidos ¿Quién perdería su tiempo de esa manera?- dijo Draco con su constante arrastrar de las palabras, siendo secundado por una Pansy, que colgada de su brazo, asentía enérgicamente.

Theo desvió su mirada hacia cierta Gryffindor que hablaba animadamente con sus compañeros de casa, seguro de que ella se había ofrecido, y seguro de que era parte importante del GAA. Se encogió de hombros, observando de nuevo a sus amigos.

-Yo sigo diciendo que los admiro.- repitió volviendo su atención a una pregunta sobre Transformaciones que le había hecho Goyle, quien para sorpresa de todos, estaba bastante aplicado ese año.

Draco, dándose cuenta de la fugaz mirada que había dado su amigo hacia algún lugar del Gran Comedor, trato de buscar el lugar específico que había llamado la atención del pelinegro, viendo solo a una entretenida Hermione Granger, que de seguro no era lo que había observado Theo.


Cuando Hermione salió del Gran Comedor, dio un vistazo rápido a la mesa donde deberían estar los diez diarios, sonriendo en su interior al darse cuenta de que solo quedaban dos. Era un buen comienzo para el GAA.

-¿Nos vemos mañana para el desayuno, Herms?- le pregunto Ginny, sacándola de sus pensamientos.

-Claro, ¿nos encontramos frente al Gran Comedor?

La pelirroja accedió, y ambas siguieron su camino, charlando sobre los chocolates que les había mandado la Señora Weasley esa mañana. Cuando llegaron al punto del camino donde debían separarse, se despidieron con un fuerte abrazo, y cada una se dirigió a su habitación, Ginny a la torre de Gryffindor y Hermione a la torre de los Premios Anuales, donde al llegar, se dio un largo baño en agua caliente, se puso la pijama y se recogió el pelo, ya lista para irse a dormir. Arreglo rápidamente la maleta que llevaría mañana al desayuno, pues justo después se encontraría con Theodore Nott en la biblioteca, y procedió a meterse entre las cobijas para conciliar el sueño.

Estaba a punto de dormirse cuando se acordó de los diarios. Rápidamente se sentó en la cama y se estiro para tomar el diario negro que estaba sobre la mesa de noche. Al tocarlo, noto que estaba emanando algo de calor, y concluyendo que seguro era la forma que tenía el pequeño cuaderno de avisar que habían escrito, lo abrió, ansiosa. Sobre las blancas páginas, y en una elegante caligrafía pudo leer claramente el primer mensaje.

"¿Hola? ¿Hay alguien allí?"


Pido disculpas (de nuevo) por la demora. Ya saben que recibo hasta tomatazos, todo tipo de criticas y preguntas.

Muchas gracias por los Follow, los Fav y los review.

¡Hasta la proxima!