El mundo de Harry Potter y todos sus personajes le pertenecen a la maravillosa JK.
Yo solo escribo esta historia esperando que sea de su agrado.
"Lamento haber tardado tanto en responderte. La verdad es que he estado bastante ocupado haciendo los trámites necesarios para el viaje a Bulgaria. Como te habrá contado Harry, parto en una semana a una misión de entrenamiento, él se queda con su división en Londres, al parecer estar separados hace que nos rinda más en el estudio.
No tengo mucho tiempo, pero espero que estés bien y te estaré escribiendo constantemente. Aún no se cuando vuelva pero apenas tenga noticias te lo hare saber.
Los días no son lo mismo sin ti.
Te quiere,
Ron"
Hermione dobló la carta que le había llegado con el correo matutino y la guardo en medio de su mochila con cuidado. Después de dos semanas esperando y tras haberle enviado varias cartas más, por fin había recibido respuesta de Ronald. Y esa respuesta la había tomado completamente por sorpresa, porque claramente, Harry no le había contado nada acerca de aquel viaje.
-Ginevra, ¿tú sabías que Ron se iba la semana próxima a Bulgaria? –preguntó tranquilamente llevándose la taza del té que estaba tomando a la boca.
La chica vio cómo su amiga se atoraba con el pedazo de tostada que estaba masticando en ese momento y cómo un preocupado Neville le daba suaves golpecitos en la espalda tratando de ayudarla. La pelirroja calmándose tomó un poco de jugo de calabaza y miro a Hermione un poco apenada.
-¿Entonces si lo sabias?
-Lo siento por no habértelo contado, pensé que él ya lo había hecho. – respondió la pequeña Weasley, aun disculpándose con la mirada.
-¿Por qué pensaste que ya me lo había dicho? Si te he estado diciendo todos estos días que tu hermano no me había respondido ninguna carta.
-Bueno mujer, pero el viaje estaba planeado desde el día en que formaron los grupos de entrenamiento, es decir, desde el primer día de este. Harry me dijo que se quedaría en Londres desde el 1 de septiembre. ¿En verdad no te lo había contado?
-No, no lo había hecho.
-Lo siento.- dijo la pelirroja realmente apenada.
-No importa- respondió Hermione soltando un cansado suspiro.
Guardando las cosas en su maleta, la castaña se levantó de la mesa, tomando una tostada con mermelada para el camino.
-¿A dónde vas?
-Quede de verme con Theo, tiene un libro que necesito para terminar mi ensayo de Transformaciones- respondió Hermione colgándose la maleta al hombro y despidiéndose de sus amigos con una pequeña sonrisa.
En su camino al lago, donde recogería su libro y hablaría con Theo un rato aprovechando la hora libre que tenían, no podía dejar de pensar en toda la situación de su relación con Ron. En realidad no lo entendía, las cosas con Ron estaban muy bien antes de venir a Hogwarts, era cierto que habían discutido fuertemente en el momento en que se dieron cuenta de la posibilidad de volver al castillo, pues Hermione no había dudado un solo segundo para enviar la carta con su respuesta afirmativa a la propuesta y el pelirrojo no entendía como podía irse de su lado tan fácilmente. Pero lo habían hablado, se verían en las vacaciones de navidad y durante todo el verano, incluso habían planteado la posibilidad de verse en algunas de las visitas a Hogsmeade. Al parecer esa charla no había sido suficiente para el pelirrojo. ¿Cómo había podido ocultarle que se iba a una misión? Ni siquiera había tenido la delicadeza de comentarle cuanto tiempo estaría afuera.
La castaña soltó un cansado suspiro y se decidió por dejar de lado el tema, probablemente en la noche tendría tiempo suficiente para reflexionar al respecto. Por ahora, se dedicaría a caminar entre los verdes terrenos del castillo, recibiendo sobre su rostro el sol de la mañana, sonriendo al ver al pelinegro recostado en el mismo lugar donde se habían empezado a hablar.
-Theo, veo que te rinde con los deberes.- molesto la joven, sentándose a su lado.
-A veces es necesario cerrar los libros y dedicarse a tomar el sol. Es bueno para la salud.- respondió el chico sin siquiera abrir los ojos.- Tu libro esta en mi mochila, querida, sacalo si quieres.
-Gracias.- dijo Hermione alegremente mientras rebuscaba en la maleta de su acompañante. Cuando por fin lo encontró, se recosto al lado de Nott y procedió a buscar lo que necesitaba para su trabajo.
Hermione Granger jamás pensó que hablar con alguien que no estuviera relacionado con su novio fuera tan liberador. Después de un rato leyendo el libro que le había entregado Theodore, la chica no pudo evitar dejarlo de lado y comenzar a pensar en lo acontecido esa mañana. El pelinegro se había dado cuenta inmediatamente que algo pasaba y le había preguntado al respecto. La castaña no había podido contenerse y le había contado. No tener que preocuparse por decir algo que no debía por miedo a que llegara a oídos de Ron o que pudiera malinterpretarse la aliviaba enormemente. Hablar con Ginny le ayudaba, pero era la hermana de Ron, y eso la cohibía un poco. Con Theo, sin embargo, era totalmente diferente.
-En mi opinión,- le había dicho el slytherin- deberías hablar con él prontamente. Si hablaron cuando tu lo ibas a "abandonar" por volver a Hogwarts, coméntale tú la preocupación que tienes por la falta de comunicación. La comunicación es clave en una relación, y más si es a distancia. Pero no te carcomas la cabeza con eso, querida, no queremos que la bruja más inteligente de nuestra generación baje su promedio por estar pensando en un chico.
La gryffindor había decidido entonces escribirle una carta a Ron esa noche, aún sorprendida pues nunca había considerado que su relación con el pelirrojo fuera una relación a "distancia", sin embargo lo era y eso la preocupaba un poco, ya lo había intentado con Victor hace unos años y no había funcionado, esperaba que fuera diferente con Ronald.
¿Cómo te encuentras hoy?
Escribió rápidamente la castaña en el diario que había transformado para que nadie pudiera reconocerlo como uno de los que hacen parte del GAA. Ya llevaba hablando con el chico (si, ya sabía que se trataba de un hombre) dos semanas, más que todo en las noches, las conversaciones se extendían hasta casi la una de la mañana, y aunque Hermione se levantaba increíblemente cansada agradecía que fuera por eso y no por las pesadillas. Sin embargo, ahora estaba sentada en medio de una lección de Historia de la Magia, hace dos noches no se pronunciaba quien que portaba la pareja de su diario y comenzaba a preocuparse.
He tenido días mejores
Hermione se sorprendió ante la rapidez con la que contestó su protegido, y mirando disimuladamente a su alrededor trato de encontrar algo que le diera una pista de quien podía ser esta persona. No encontró nada, tal vez su protegido era de otra casa, Historia de la Magia la compartía con Hupplepuff.
Me preocupaba tu ausencia. ¿Esta todo bien?
Esta vez la respuesta llegó inmediatamente.
Una pelea con unos compañeros de casa que se salió de las manos.
¿Qué sucedió?
Se metieron con mi madre. Todo termino hecho un desastre y no encontré el diario sino hasta esta mañana, estaba debajo de la cama de uno de esos idiotas. Afortunadamente nadie lo vio. ¿Tú como estas?
Trata de hacer caso omiso, no valen la pena. Yo, también he tenido días mejores, sin embargo he decidido preocuparme por los asuntos no escolares más tarde.
¿Hablamos de eso esta noche? Tengo que terminar un ensayo para mi próxima clase.
Claro, estaré esperando.
La castaña cerro el diario y lo metió en su mochila, poniendo atención a la clase por la media hora que quedaba. O al menos intentando, pues su cabeza estaba últimamente en todas partes menos en lo académico. Primero, el tema con Ron, la gryffindor había decidido comentarle lo que le molestaba pero también darle su espacio, no iba a desgastarse todos los días pensando en lo mismo. Segundo, el chico de su diario, la verdad no se le ocurría quien podía ser, solo sabía que era más o menos de su edad, por la manera en que se expresaba, y que al parecer estaba acostumbrándose a esa rutina de charlas nocturnas. Aún no habían hablado de cosas muy profundas, solo una vez en la que discutieron respecto a las pesadillas que lograban evitar hablando hasta la madrugada, todo lo demás habían sido conversaciones banales, para distraerse de la realidad en la cual vivían. Tercero, dirigir el GAA, afortunadamente hasta ahora no se había presentado ningún problema, igualmente Hermione seguía revisando el diario café cinco veces al día, solo por si acaso.
Draco Malfoy se levanto del elegante sillón verde que se encontraba frente a la chimenea de su sala común y colgándose su mochila al hombro salió del lugar, encaminándose hacia los terrenos cerca al lago, donde había quedado con Theo y Blaise para terminar el trabajo que tenían que entregar esa tarde. El sol calentó su pálido rostro en cuando cruzo las puertas del hall principal del castillo y divisando a sus amigos a lo lejos aceleró el paso.
-Se te han pegado cosas de la sabelotodo, ¿no, Theo?- pregunto el rubio sentándose al frente de Nott, al lado de Zabini.- Esto de estudiar y trabajar al aire libre es una nueva costumbre.
-Me parece un excelente lugar, ¡hay que aprovechar el tiempo que nos quede de buen clima, Dragón!- respondió Theodore, sonriendole amigablemente a Malfoy.
-Yo creo que siempre esta buscando encontrarse con la princesa gryffindor, por eso siempre casualmente nos reunimos acá.- comentó Blaise, guiñandole un ojo a sus amigos.
-Blaise, no se que insinuas pero para ya, primero, no es cierto, segundo, si te escucha Pansy te mata, tercero, si te escucha alguien más no me imagino el revuelo que causaría en el colegio.
Los tres amigos rieron un poco ante la perspectiva del chisme llegando a todos los rincones de Hogwarts.
-La princesa del trio dorado y una serpiente, creo que eso llegaría hasta El Profeta ¿lo imaginan?
-San Potty y Weasel se morirían, no se si del asombro o el disgusto, pero claramente les daría algo.- comento Draco secundado por las risas afirmativas de sus amigos.- Aunque Granger esta con Weasel, dudo que tenga ojos para alguien más, una lástima la verdad, creo que se merece a alguien mejor.- termino Malfoy, mientras sacaba el pergamino, la pluma y los libros que necesitaba para terminar su ensayo.
Nott y Zabini lo miraron asombrados, y al no escuchar ninguna respuesta el rubio alzo la mirada.
-¿Qué?- pregunto agresivamente.
-Nada.- respondieron al unisono sus dos amigos, compartiendo una mirada extrañada en cuanto el otro slytherin comenzó a escribir.
¡Perdón por lo corto y lamento tanto la demora! Las recompensare, lo prometo. No me tardaré tanto con el próximo capitulo. Gracias por el apoyo que le han dado a la historia.
Por cierto, el titulo "Post nubila phoebus" significa "Después de las nubes, el sol", por si tenían la duda.
¡MIL ABRAZOS PARA USTEDES! Hasta la próxima.
