Con mucho amor, espero que lo disfruten. Un pequeño regalo de navidad. Felices fiestas y bendiciones para ustedes y sus familias. Un gracias descomunal por todos estos meses que han estado conmigo. Las adoro.

Disclaimer: Twilight y los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

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CAPÍTULO 34

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BPOV

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Cuando desperté al día siguiente sentía que la cabeza iba a estallarme, debió haber sido por haber llorado tanto. Vi el despertador, eran las cuatro de la mañana, me sentía muy mal y presentía que no iba a estar atenta a las clases, así que quite desenchufé mi despertador y volví a zambullirme en las mantas. Lamentablemente, no pude conciliar el sueño rápidamente como hubiera deseado y mi vena masoquista estaba presente, así que tome mi celular del buró y ahogue un grito cuando vi la pantalla. Edward estaba ahí, tan hermoso y sexy. Había también un montón de mensajes y llamadas perdidas. No abrí ningún mensaje, no necesitaba ese momento de debilidad y así perdonarlo. Lo quería a mi lado, malditamente que lo quería, pero simplemente estaba en shock y no podía aceptar una relación en donde no confiaran en mí. No llevaría a nada. Simplemente a un trágico final y mi corazón inevitablemente roto. Quería llamarlo y escuchar su voz y todo lo que tuviera que decirme pero simplemente no tenía fuerzas.

Patalee y gruñí, luego mi cabeza giro instantáneamente a mi escritorio. El cajón en donde se encontraban esas preciosas cartas ahora parecía que tuviera luces led y que me llamaba.

Sorbí mi nariz odiándome por ser tan patética y estúpida. Lo odiaba. Odiaba ese hecho. Odiaba haber caído irremediablemente enamorada de Edward. Lo odiaba a él. Lo odiaba y lo amaba.

En un momento de mi diatriba me quede dormida. Esta vez desperté tarde, la luz del sol ya se colaba a través de mis cortinas. Me arrastré fuera de la cama y entré al baño para asearme y quitarme todo rastro de lágrimas de mi cara. Me acomodé el cabello con los dedos y salí de mi cueva. El apartamento estaba en silencio, un silencio que resultaba una presión extraña en mis oídos. Mi estómago rugió pero al entrar a la cocina me sentí tan cansada y tan floja como para hacerme el desayuno, así que solo tomé la caja de cereal y volví a mi habitación.

Para cuando escuche la puerta abrirse ya eran las dos de la tarde y yo aún no me movía de mi cama, ahora estaba tirada entre pañuelos usados y cereales que se habían escapado de la caja y estaba llorando mientras veía The Notebook.

Era tan patética.

Un ligero golpe en mi puerta me hizo saltar y Alice entró a mi habitación.

-Hola-musito sentándose en la orilla de mi cama, vio hacia la televisión y negó con la cabeza-Bella sal ya de la cama

-No quiero

-Esto no va a llevarte a ningún lado, solo arregla esto y…

-No quiero fingir, Alice-dije antes de sonarme la nariz. Ella hizo una mueca de asco.

-Será mejor que salgas de aquí antes de que Rose llegué, porque si te ve así, algunas cabezas rodaran y va a sacarte a la fuerza.

-Rose puede joderse.

Ella soltó una risita y después se quedó en silencio.

-¿Quieres que me quede aquí en casa?-fruncí el ceño

-¿Vas a salir?-ella asintió

-Con Jasper, se suponía que iríamos al cine, como una cita-al escuchar esas palabras, comencé a llorar de nuevo. ¿Por qué todo el mundo podía ser feliz mientras yo estaba aquí sumida en una gran mierda?-lo siento-dijo rápidamente-me quedaré contigo

-No-negué con la cabeza-ve y diviértete y besa a tu chico-trate de poner cara de valiente mientras me secaba las lágrimas.

-Pero quiero quedarme, además…-se acomodó a mi lado y subió sus pies a la cama-me gusta esa película-sonrió, intente hacer lo mismo pero seguramente era como un bebé con gases.

Para cuando la película estaba a punto de terminarse, Rosalie llegó a casa y entró a mi habitación.

Hizo mala cara, pero se sentó en silencio a mi lado.

-Tengo algo que decir, pero viendo la situación no creo que quieras saberlo, Bella. Así que solo me quedaré aquí y cancelaré mis planes con Emmett-grité y comencé a llorar de nuevo, Alice me abrazó.

-Bien hecho, Rose-dijo con sarcasmo.

El resto de esa tarde, me la pase llorando en sus hombros y si se habían cansado de mí, no lo mostraron. Ordenaron una pizza y casi me obligan a comer, pero no lo hice. Solo lloré y lloré. Rosalie escondió mi teléfono en mi habitación porque yo estuve tentada a llamarle a Edward.

Esa noche ellas durmieron en mi habitación.

Luego de esa noche, Rosalie y Alice se declararon en abstinencia sexual durante todo el tiempo que durará mi duelo. Les dije que no lo hicieran pero les importó una mierda.

Emmett y Jasper no rondaron por mi apartamento y el fin de semana no me interese en buscar mi teléfono. Estaba decidida a dejarlo correr después de que ellas me interrogaran como en una estación de policía, les había dicho que en verdad quería volver con Edward pero quería darle un escarmiento. Aunque dudaba que él quisiera volver conmigo después de pasar tanto tiempo.

El martes cuando me iba a la escuela escuche a Alice y a Rose hablar en la sala.

-Él quiere volver con ella-Rosalie susurró

-¿Y Bella?-esa fue Alice

-Bella muere por regresar con él. Ya nos lo dijo, lo extraña tanto y solo quiere besarlo y cogerlo-hice una mueca ante mi indiscreción ¿en verdad se notaba mucho?

-¿Entonces hacemos que Bella quiera hablar en verdad con Edward?-mi corazón se aceleró al escuchar a Alice decir esas palabras.

-Absolutamente, esta misma tarde, ella vuelve tarde de la escuela y Emmett me dijo que Edward solo tiene cuatro clases, así que llamas a Edward y le dices que venga acá porque Bella quiere hablar con él-los ojos casi se me salen de las cuencas ¡No podía pasar eso! Aun no estaba lista para perder mi orgullo

-¿Y porque no lo llamas tú?-Alice le preguntó-yo no tengo tiempo, apenas vuelvo una hora antes que Bella

-Ugh, Alice, no puedo llamarlo yo porque se supone que estoy enojada con él. Alguien tenía que jugar el papel de la Mamá Polla. Una hora es suficiente para que él llegue antes que ella. Ven con él.

-Yo tengo que hacer unos pendientes, solo le llamaré y le diré que venga aquí. Yo llegare tan pronto como pueda porque en verdad quiero ver la reacción de Bella y ya no quiero verla así, parece como si alguien hubiera muerto-soltaron unas risitas y regresé a mi habitación hiperventilando.

Yo no quería eso, obviamente quería volver con él pero no me creía lo suficientemente fuerte para resistirme de abrazarlo y llorar frente a él; pero valoraba el esfuerzo que ellas estaban haciendo. No querían verme más como la mierda y ya estaban cansadas de mí y en verdad querían pasar el rato con sus novios.

Maldición.

Con una bocanada de aire, cerré fuertemente la puerta de mi cueva para que dejaran de hablar a mis espaldas. Volví hacia allá y ellas estaban tomando sus bolsos como si nada hubiera pasado.

-Hola, Bella-saludó Alice

-Hola-me di cuenta que en verdad parecía que alguien hubiera muerto, como si yo hubiera muerto. Mi voz era tan aburrida y desganada que quise correr a la cocina y tomar un cuchillo y cortarme las venas.

-¿Lista?-Rosalie me preguntó y asentí en silencio. Fuimos hacia la UW en su auto y ellas comenzaron a cantar las canciones de la radio mientras yo miraba por la ventanilla y pensaba en lo que me depararía la tarde.

Las clases pasaron como un borrón y antes de que pudiera darme cuenta era hora de volver a casa. A estas alturas, Edward ya estaba en mi apartamento esperándome, si es que todo había salido como ellas lo planearon.

Mi corazón comenzó a latir rápido y las manos empezaron a sudarme y mis piernas eran de gelatina. Esperé en la parada del autobús con el corazón tratando de salírseme del pecho y sin que yo quisiera, el próximo autobús tardó en llegar. Tal vez era un presagio y no debía presentarme en mi casa. Lo tome como eso y fui hacia una librería cercana. Quise darme prisa porque cuando pise la librería ese sentimiento de tragedia se esfumó de mi pecho, pero ya estaba aquí y no me iba a ir de un lugar tan precioso sin mercancía. Me sumergí en la sección de literatura juvenil y traté de buscar un título rápidamente. Cuando estaba tomando el libro que quería, mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo. Ahogue un grito pero no lo suficientemente rápido, la chica que estaba buscando un libro a mi lado me sonrió y le devolví el gesto; tal vez ella lo había interpretado como una emoción contenida al encontrar el libro que tanto ansiaba, pero mi grito no era nada relacionado al libro que tenía en mis manos, contesté rápidamente y trate de distraerme con todas las portadas y textos frente a mí.

-¡Bella!-Rosalie me llamó-¿ya vienes a casa?

Maldición. Él estaba ahí.

-Ehh…sí…-me interrumpió.

-¿Dónde estás?

-En la librería…necesito un libro y…bueno… ¿para qué quieres que vaya a casa?-pregunte sin pensarlo. La curiosidad hacía mella en mí.

-Oh, ehh-titubeó-para nada…solo que…como no dijiste en la mañana que te desviabas pues…como sea, Bella. Date prisa, hay un asunto pendiente que tenemos que arreglar

Demonios.

-¿Es malo?-mi voz sonaba como gelatina

-No, no es malo, solo…Alice quiere que estés también aquí-dijo rápidamente como si no quisiera que la interrumpiera o como si no quisiera que escuchara sus palabras

-Oh, de acuerdo. Voy hacia allá-colgué antes de que ella pudiera añadir otra cosa. Tome una gran bocanada de aire y me dirigí a la caja. Era ahora o nunca. Tenía que solucionar esta mierda.

Y ahora como si de un presagio también se tratara, el autobús acababa de detenerse en la parada y subí rápidamente.

Intenté con todas mis fuerzas ensayar un guión para lo que sea que Edward tuviera que decir pero no salió nada de mi mente y de repente, el autobús se había detenido una calle abajo de mi edificio.

Baje sin ganas y camine hacia allá como si fuera directo a la silla eléctrica, el proceso se repitió hasta que estuve afuera de mi puerta.

-Puedes hacerlo, Jelly Bells-me animé a mí misma e introduje la llave en el cerrojo abriendo lentamente la puerta.

Todo estaba en silencio, y en lugar de ser un silencio cómodo y pacifico, el ambiente estaba lleno de tensión, casi sentía la estatica en el pelo.

Caminé tambaleante a través del pasillo y mire dentro de la sala esperando ver a todos confinados ahí. Me puse tensa tan pronto como vi a Alice y a Rose sentadas en el sofá haciendo tarea, como si mi posible reconciliación no fuera a pasar.

-Ya estoy aquí-mi voz fue clara, contrario a como me sentía por dentro, era como un jenga tambaleante. Pero, ¿no se suponía que Edward debía estar ya aquí?

-Oh, hola Bella-me saludó Rose-¿Por qué no dejas todas esas cosas en tu habitación y vuelves aquí?-preguntó amablemente.

El entendimiento fue como un electroshock a mi pecho. ÉL estaba en mi habitación. Suspire.

De ninguna manera iría ahí, dormiría en el sofá si era necesario.

-De acuerdo-mi boca se abrió por si sola y mi voz fue ahogada. Ellas me sonrieron y me gire lentamente hacia el pasillo. Mire el largo de éste como si al final del tramo Freddy Krueger estuviera esperándome, pero la realidad era peor que tipos quemados con garras de metal.

Antes de abrir la puerta de mi habitación, respire hondo y sin pensar bien las cosas abrí la puerta rápidamente y me gire a ella para cerrarla, dándole la espalda al resto de mi habitación. Era obvio que él estaba aquí. Mi cuerpo aun reaccionaba a su presencia y casi podía sentirlo. Tomé aire y encendí la luz, me quede ahí viendo la puerta como si fuera una obra de arte y escuché como rechinaba la cama, cuando me giré lentamente Edward estaba poniéndose de pie y me miraba fijamente. Lo miré por unos cuantos segundos.

-Hola-musito, contrario a lo que parecía, su voz no me derrumbó.

Suspire y me acerqué a dejar mis cosas sobre la cama, el simple hecho de tenerlo a menos de diez centímetros cerca de mí hizo que las rodillas me temblaran.

-¿Debería estar sorprendida por esto?-pregunté retóricamente, estaba casi segura que desde afuera me veía segura y calmada. Me senté en la orilla de mi cama, justo al lado de donde él había estado. Edward volvió a sentarse y su pierna se rozó con la mía. La sangre se me arremolinó ahí y después mando olas de emociones por todo mi cuerpo.

-Necesitamos hablar-dijo bajito, tan bajito que si Alice y Rosalie estuvieran escuchando a escondidas a través de la puerta, no lo habrían escuchado.

-No tengo nada que decirte-dije sin emoción.

-Claro que sí. Tienes tanto que decirme, Bella-era verdad.

-Bueno… ¿y porque no inicias tú?

-Te extraño-fue todo lo que dijo y me vi obligada a mirarlo. Él veía intensamente mi boca pero después de un rato, apartó los ojos de ahí y me miró a los ojos-¿tú no me extrañas?

-Jamás te había extrañado tanto-y otra vez mi boca se había abierto sin que yo lo quisiera.

-Entonces ¿Por qué no lo retomamos en donde lo dejamos?-preguntó mientras un gesto de frustración y preocupación poblaba su rostro.

Negué con la cabeza.

-No es tan fácil, Edward-aparté mi mirada de él porque estaba segura que si lo seguía viendo, moriría ahí mismo.

-¿Por qué no es fácil? Te extraño, me extrañas, me quieres y yo también te quiero-rodé los ojos.

-Hay tanto de que hablar, ni siquiera puedo imaginarme cuando terminaremos

-Comienza ahora-me instó.

-No confías en mí, jamás pudimos identificar la etapa de amigos y noviazgo, no me perdonas y no sé qué hacer-enumeré.

-Ya te había dicho que no era experto en esto y, aun así me aceptaste. Habíamos estado trabajando en eso, Bella. No termines con esto solo por eso, por favor-me rogó

-Estoy de acuerdo con eso, pero… ¿y la confianza?-lo miré entre mis pestañas.

-Confío en ti-arqueé una ceja-pero no en ellos. Tienes una lista de pretendientes larga, algunos ya los conoces pero otros te sorprenderían y en verdad soy inseguro y, tu eres la causante de eso. Eres demasiado buena como para creérmelo.

Sonreí sin ganas.

-Esa noche me demostraste que no creías en mí.

-Mira Bella, estoy jodidamente enamorado de ti y te necesito y te extraño como no tienes una idea, soy inseguro como la mierda y siempre me estoy preguntando si soy lo suficientemente bueno para ti. Tienes esta luz que…-negó fascinado con la cabeza-nunca estoy seguro si puedo mantenerla así o no ¿entiendes?

-Edward yo te quiero y también te extraño…como el infierno y, siempre estoy celosa, ellas son tan zorras pero confío en ti, en verdad lo hago. Me tienes irremediablemente fascinada.

-No tienes idea de cuánto me alegra escuchar eso-se quedó callado

-Entonces…-le animé para que siguiera

-No confío en mí mismo como para cambiar esta situación. Creo que finalmente tengo que empezar a creer que te tengo

-¿Entonces esto va de tu falta de confianza en ti mismo?-pregunte escéptica.

-Creo que sí-soltó una risita burlándose de él mismo-Dios, soy patético-negó con la cabeza y me reí bajito.

-No eres patético-negué divertida con la cabeza-Edward-el me miró-¿Por qué estallaste esa noche?

Él suspiró.

-Estoy cansado ¿sí? Estoy hasta la madre de la escuela y solo quiero un respiro, estoy estresado, eso no es razón alguna para lo que hice pero eso me pone de mal humor y muchas veces me guardo cosas y estallo…por favor, perdóname

-Solo te perdonare si prometes que nunca volverás a decirme eso

-Te lo juro

-De acuerdo, mocoso. Estás perdonado-soltamos unas risitas y después nos quedamos en silencio.

-¿Entonces…?-preguntó incomodo

-Aún tengo que pensar algunas cosas, Edward. Tenemos-aclaré-y lo sabes

-Sí, lo sé

-¿Entonces…?-esta vez fui yo la que pregunte

-Tenemos que pensar algunas cosas-imitó mis palabras-¿te veo luego, entonces?

-Sí, creo que sí

-De acuerdo-se puso de pie-hasta luego, Bella-fue hacia la puerta y la abrió.

-Hasta luego, Edward-antes de irse me sonrió, pero esa sonrisa no le llegó a los ojos.

Esa noche llore un poco más.

::::::FIN FLASHBACK:::::::

Habían transcurrido exactamente tres días desde esa última vez que hable con Edward y me estaba muriendo, en verdad lo quería de vuelta y quería coger también. Jodida madre.

-¡Bellaaaa!-Alice entró dando saltitos y canturreando a la sala

-¿Qué?-Rose se rió a mi lado. Esa perra se estaba aprovechando de mi estado y se reía a mi costa en cada jodida oportunidad que tenía.

-¡Tenemos una fiestaaaa!-Alice se dejó caer a mi lado en el sofá

-Alice deja de cantar-Rose pidió-¿y de quien es la fiesta?-arrugó la nariz, Alice le hizo una mueca desdeñosa.

-De Renesmee, es mañana y la temática es de pijamas…pijamas sexys

-¡Oh la la!-Rose se abanicó con la mano y rodé los ojos

-Diviértanse-les dije antes de ponerme de pie y recoger el enorme bote de helado de chocolate que tenía entre mis piernas.

-¿Qué?-dijeron al mismo tiempo con la sonrisa borrándose de sus rostros

-Que se diviertan-repetí y salí de ahí rumbo a la cocina. En estos momentos no apreciaba una fiesta, gracias.

-¿Qué jodidos te pasa, Bella?-Rosalie preguntó, ambas seguían mis pasos.

-¿Qué me pasa?-pregunté sardónica y arroje el bote de helado en la nevera-¡Pasa que termine con mi primer jodido novio real y en realidad quiero volver con él pero no quiero dar el primer paso en falso porque no quiero parecer más patética de lo que ya me he visto y pasa que no tengo ánimos de ir a una jodida fiesta!-patalee

Ellas suspiraron.

-Ya supéralo, Bella-Rose rodó los ojos

-¡Jodete!-le arroje la cuchara al rostro-no lo voy a superar

-Bueno, no lo superes-Alice dijo y la mire feo-pero vamos a la fiesta-contoneó las caderas-en verdad quiero ir

-Pues vayan y déjenme en paz-tomé mi libro de donde lo había dejado hace un rato, sobre la encimera-bastantes problemas tengo con esta puñetera tarea como para preocuparme en una fiesta y lucir feliz cuando en verdad estoy como la mierda por dentro

Alice frunció el ceño y Rose hizo una mueca

-¡Solo regresen y ya!-chilló esa inteligente rubia. Como si eso fuera tan fácil-Ambos son patéticos, ya todo el mundo lo sabe, solo regresen y sean patéticos juntos

-¡Como si fuera tan fácil!-transmití mis pensamientos-que les den a ambas, son unas malditas-las esquive y corrí a mi habitación.

De ninguna jodida manera iba a ir a una fiesta. Me sentía demasiado miserable como para en realidad disfrutar de una fiesta. Lo odiaba de sobremanera.

Las noches pasadas había comenzado a ordenar mis preferencias y pensamientos en la oscuridad de mi habitación. Estaba considerando las verdaderas soluciones para esa gran mierda que mi relación con Edward venía cargando.

Y esta noche del viernes no fue la excepción, al parecer había terminado de ordenar el lío en mi cabeza y había encontrado una solución. Hablaría con él y le haría saber mis dudas y requisitos para poder salvar esta relación que yo tanto quería que funcionara.

El sábado por la mañana desperté un poco más animada y con la respuesta clara en mi cabeza, así que cuando termine de desayunar mi cereal, encendí el estéreo y comencé a limpiar el apartamento. Sombras, como cariñosamente había comenzado a llamar a Alice y a Rosalie en mi interior, se habían ido al centro comercial y resultó algo bueno para mí; pues no iba a tener que soportar sus miradas de compasión, y que me culparan indirectamente por su sequía sexual.

Comencé a cantar y mientras limpiaba mi habitación, Half a heart de One Direction, comenzó a sonar y fue putamente deprimente y eso empeoró al encontrar las cartas de Edward y sus regalos. Puta vida. No pude evitar llorar un poco.

Cuando termine de limpiar me dedique a terminar los estúpidos deberes y después me tire en la cama lista para revolcarme en mi miseria. El buen humor se había ido tan pronto Taylor Swift comenzó a cantar.

-Eso no te ayudará a superarlo, Bella-la voz mordaz de Rosalie me regresó de mi ensoñación.

-Deberías quitar esa música y comenzar a sonreír-Alice me guiñó el ojo y las vi feo, la sonrisa de Alice se borró-bueno….si quieres

-No, no quiero-volví a ponerme el cojín en el rostro y seguí cantando.

-Bueno-dijo bajito y sentí que la cama se hundía a mi lado

-Trajimos comida italiana para ti-Rosalie intentó quitarme el cojín pero se rindió cuando lo apreté más fuerte

-Si no se largan a la chingada de aquí, las voy a morder hasta que sangren

-¡Ya déjalo, Bella!-Rosalie me arrebató el cojín fuertemente

-¡¿Qué?!-grite-¿¡Que putas quieren?!

Y de repente comencé a llorar.

-Aww, Bella-Rosalie me abrazó-ya déjalo, nena

-¡No puedo!-renegué

Después de que me limpiaran los mocos un rato, me dieron la comida y comencé a comer con sus miradas inquisitivas sobre mí, más de una vez descubrí que se miraban entre ellas.

-Ya pueden decirme lo que tengan que decir-mascullé cuando termine de comer y aleje el plato de mí.

-Pff-Alice le restó importancia con un gesto de mano-no hay nada que decir

-Claro que sí-Rosalie dijo y Alice le pellizco el brazo, rodé los ojos

-Ya suéltenlo-atraje mis piernas a mi pecho y puse la barbilla en las rodillas. Tenía que ser fuerte para lo que tuvieran que decir. Tal vez Edward se había ido a la India, o tal vez se había cansado de intentar y ahora tenía una nueva novia. O tal vez se había decidido mejor por actor y se había ido a Hollywood y yo me quedaría aquí enseñando a niños mocosos el ABC mientras él tendría dinero. Maldición, no debí haber terminado con él.

-Es sobre Edward-ahogué un gritito, Dios en realidad era patética, era obvio que la información valiosa era sobre él y aun así me emocionaba

-Creo que eso es obvio, Rose-Alice rodó los ojos

-Como sea…creo que esto te interesará-me miró fijamente-hay rumores que dicen que ha estado durmiendo con tu suéter y que no puede dejar de extrañarte y que de algún modo se enteró de que tu no lo llevas mejor y que no tienes la mitad de ti

Rodé los ojos

-Rosalie deja de recitar los versos de One Direction y di la verdad-ella y Alice soltaron unas risitas

-Lo siento, era para aligerar el ambiente. Como sea, pero en realidad hay rumores, muchos rumores-dijo misteriosamente y suspiré ahogando mis ganas de no tomarla del cuello y arrancarle la cabeza-que te extraña demasiado-dijo teatral-y que ha estado buscando la forma de que en realidad creas que confía en ti. Quiere volver contigo cuanto antes-MALDICIÓN. OH DIOS MIO. Eso sonaba tan hermoso.

-¡¿Quién dijo eso?!-salté asustándolas-¿¡Es alguien confiable?! ¡Carajo, si no me dices ahora quien te dijo eso voy a arrancarte la cabeza!

-Tranquila, Bella-agitó su pelo.

-Fueron Jasper y Emmett-dijo Alice-¡YA VUELVAN!

-Oh Dios mío-dije por lo bajo.

-Ahora que ya sabes esto, nos vamos porque tenemos una fiesta a la cual ir-hice una mueca-así que toma una ducha porque irás.

-¡No voy a ir! Estoy de luto

-¡AAAAAGHHH!-gruñeron

-Supéralo-dijo Rosalie cansada-todo irá bien-cantó

-No puedo irme de fiesta así como así

-Claro que puedes-dijo desde la puerta, Alice corrió hacia el pasillo-toma una ducha. Bye-me dio una sonrisa macabra.

Gruñí pero aun así me moví hacia el baño, de todas formas necesitaba uno.

Cuando termine me embutí en el pijama y me tiré en la cama. Después de algunos minutos volvieron.

-¡¿Qué carajos…?!-estaba segura que si Rosalie seguía haciendo corajes le iba a dar un ataque al corazón.

-¡Levantate!-Alice arrojó una bolsa a mi cama

-No.

-¡Oh claro que sí!-dijo la rubia-Alice toma su brazo

-¿Qué me van a hacer? ¿Drogarme?

-Más o menos-ambas intentaron jalarme pero mi tristeza era más fuerte.

Finalmente se rindieron.

-¡Ya sal de la cama!

-No quiero ir, chicas

-¿Entonces no quieres volver con Edward?-Alice se cruzó de brazos y arqueó una ceja

-Eso no tiene nada que ver

-Claro que sí. Él estará ahí listo para ti, nena-Alice comenzó a bailar

-No puedo enfrentarlo ahora. Así que no-volví a taparme con las mantas.

-Ugh-Rosalie gruñó y Alice comenzó a mover cosas por toda mi habitación

-No toques mis cosas-mascullé

-¡Genial!-Rose aplaudió-Bella, Edward no irá-anunció solemne, Alice ahogó un grito

-Genial, es bueno saberlo-dije contra la almohada

-¿Qué piensas, idiota?-dijo-pero tu si irás. Tienes que divertirte.

-No estoy interesada. Llamé más tarde, gracias

-Deja de ser tan mamona, Swan-dijo Alice y me quitó las mantas de encima, gruñí.

-Me siento como una puta-dije mientras veía mi pijama en el asiento del auto

-Eres una-golpeé a Alice en la cabeza

-Cállate, pelona-Rose se rió.

-Estás muy bien, Bella. De todas formas, no es como si fueras a ser una esta noche. Solo bailarás, beberás y te divertirás.

-¿Cómo pude aceptar esto?-me lamenté.

Me habían metido en un pijama que seguramente habían tomado de la sección de bebés. Una blusa de tirantes demasiado ajustada que rezaba "Keep calm and…" Y un mini short que apenas cubría lo necesario y rezaba "Spank me" en el trasero. Me aseguré de que no la hubieran conseguido en una Sex Shop.

-¿Cómo no puedo parecer una puta mientras mi ropa pide que me azoten?-renegué

-Bella, déjalo ya. Te ves bien-Alice me guiño un ojo

-Ajá

Me habían dado unas enormes pantuflas en forma de garra. Toda mi vestimenta era de un color rosado, y para colmo sentía que Barbie había vomitado sobre mí. Me maquillaron y formaron unas estúpidas formas con delineador en mis ojos y las cubrieron de brillos, mis labios iban totalmente rojos y dejaron mi cabello un poco alborotado.

-Ustedes…me…mintieron-dije hiperventilando-él…está…aquí-dije tan pronto vi su auto.

-Obvio que te mentimos. De otra forma, no hubieras venido-Rose me miró desde su lugar en el asiento trasero.

-Perra-dije agitadamente, Alice se rió.

-Andando. Es momento de limar asperezas.

La mire feo y tarde una eternidad en bajar del auto.

-Es para hoy-Rosalie comenzó a golpear el piso con su pie impacientemente.

Yo podía quedarme aquí sin ningún problema, podía cantar con la música en el radio y tal vez hasta vomitar un poco.

Lamentablemente, lograron arrastrarme hasta la entrada del pequeño salón. Fuimos recibidas con bebidas y tome un shot de Vodka para aliviar mis nervios. Mi estrategia era evitar a Edward la mayor parte del tiempo y si la suerte estaba de mi lado, no verlo en toda la noche.

Desafortunada o afortunadamente lo vi antes de dar otro paso. En una esquina hablando con Nessie. Estaba arrebatadoramente guapo y me dejo sin aliento. Se había cortado el cabello y eso hacía que se viera más maduro y más grande y parecía que no lo había visto en un millón de años.

Estaba lista para darme la vuelta y caminar por el otro extremo del salón pero antes de que pudiera dar un paso su mirada se cruzó con la mía. El resto del mundo desapareció, incluso Rosalie que me gritaba en el oído, hace un momento, diciéndome que iría con Emmett. En mi campo de visión solo quedo Edward Cullen.

Espero que lo hayan disfrutado, nos leemos lo más pronto que pueda.