Perdón por la demora, pero ya les comuniqué mis razones. Gracias por leer, comentar, follows y favs. Disfruten su lectura! HAY SEXO! (/u\)

Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

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CAPÍTULO 38

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BPOV

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Edward soltó una risa nerviosa y al ver mi expresión, cualquier rastro de sonrisa se le borró del rostro.

-¿Estás malditamente bromeando, cierto?-preguntó nervioso

-No…lo siento, pero no veo otra solución-respondí y él se pasó una mano por el cabello.

-Pe…pero… ¡oh carajo! No había pensado muy bien sobre eso

-¿Ves?-me crucé de brazos-podemos pasar el fin de semana ahí, lo que en realidad apesta porque no puedo dormir si no estás en mi cama-hice un puchero y él se inclinó y me dio un besito rápidamente.

-Bueno…si es la única solución-se encogió de hombros-en verdad puedo hacerlo-arqueé una ceja y Edward rodó los ojos-¿sabes? Tu falta de confianza es un poco dolorosa-me reí y enredé mis brazos en su cintura atrayéndolo hacia mí, él colocó sus manos en la encimera y me encerró ahí.

-Pero ¿en verdad puedes? Hablo en serio-le pregunté alzando mi cabeza para poder verlo. Me dio una sonrisa torcida.

-Sí puedo, no soy tan cobarde. No le tengo miedo a las pistolas-apreté los labios para ocultar una carcajada-y estoy libre de exámenes-se encogió de hombros-así que…

-De acuerdo-acordé mirándolo a los ojos.

-¿Hay alguna otra cosa que quieras decirme, B?-acarició mi mejilla. Este chico me conocía bien.

-Ehh…sí y viéndolo ahora es una mierda, para ti y para mí.

-Ugh, ¿qué es?

-Voy a quedarme con papá hasta el miércoles-hizo una mueca.

-De acuerdo pero…te voy a extrañar mucho, nena-besó mi frente.

-Yo también, pero tendremos toda una noche y todo un vuelo cuando vuelva…lo prometo-le sonreí y me devolvió el gesto.

-Entonces está bien si te voy a tener para mí solo antes de ir a Chicago-susurró en mi oído y bajó su cabeza para besar mi cuello.

-Ajá-mi cabeza comenzó a dar vueltas como siempre que él me besaba y, como siempre, era incapaz de decir una frase completa. Él soltó una risita.

-¿Quieres ir a algún lado?-preguntó murmurando contra mis labios.

-Ajá-suspiré y se alejó de mí.

-¿Estás así por lo que se nos avecina o ha sido mi grandiosa habilidad para besar?-engreído.

-Creo que han sido ambas cosas-se rió y se me apretó el pecho.

Esa misma noche, después de volver del Tío Pancho, decidí llamar a Charlie y darle las buenas nuevas, bueno, en realidad no sabía si eran buenas o malas. Pero lo haría luego de vestirme porque acababa de tomar una ducha.

-¡Edward!-entré al baño envuelta en mi toalla y lo llamé sobre el sonido de la regadera.

-¿Qué pasa?

-¿Dónde dejaste mis bragas?-Edward había estado jugando a ser niño explorador y había revuelto mis cajones

Él se rió y abrió la cortina, se asomó por ahí y me miró sonriente

-Honestamente no lo recuerdo-lo vi feo-pero puedes usar uno de mis bóxeres

-¡No! Qué asco-alzó las cejas

-Tenemos sexo y te da asco usar mi ropa interior ¿enserio?

-No…solo que es muy poco femenino

Rodó los ojos

-No mames, Swan. ¿Desde cuando eres femenina?-jadeé y le lancé mi cepillo, cerró la cortina antes de que lo golpeara y se rió.

-Eso te deja sin sexo esta noche…y ni sueñes que me acostaré contigo cuando vuelva de ver a Charlie-obviamente estaba bromeando porque de ninguna jodida manera iba a soportar seis días sin sexo.

Cerré de un portazo la puerta del baño y gruñí cuando abrí el cajón de mis pijamas y la monotonía de sus bóxeres era alterada por el color de mis bragas y mis sostenes. Jodido Edward y su manía por ser niño explorador cuando ya no era tiempo.

Pero eran bragas que no me gustaban así que busqué el bóxer más pequeño y me lo puse.

Cuando él salió del baño yo me estaba poniendo mi playera con una gran tortuga en el pecho y lo vi feo.

-Siento haberte dicho que no eras femenina, B.

-Como sea-rezongué y me giré para sacar mi short. Lo sentí detrás de mí.

-Lo digo enserio-besó mi mejilla y me dio un ligero golpe en el trasero.

-Ugh…solo lo dices porque quieres sexo-lo miré a los ojos

-No-arqueé una ceja-bueno…el sexo es una parte de eso. Pero el resto ehh…bueno…te quiero y no quiero que estés gruñona.

Ver a Edward rogar por mi perdón era divertido.

-Bueno-sonrió-pero solo te perdono porque quiero acostarme contigo y no podré hacerlo por un largo rato

-Pff, sí-arrugó la nariz-y bueno… ¿podemos empezar ya?

-No

-¿Por qué no?

-Tengo que llamar a mi papá y no lo haré en el after sex-se rió

-De acuerdo

Cuando Edward vio que estaba usando sus bóxeres se rió de mí y le mostré el dedo medio. Terminé de vestirme y me tiré en la cama sobre mí abdomen, crucé mis tobillos en el aire y marqué el número de Charliekis.

Edward revoloteaba por mi habitación mientras se vestía y yo solo lo miraba mientras Charlie contestaba.

-¿Hola?

-Hey papá-sonreí

-¡Hola, Bella! ¿Cómo estás, princesa?

-Muy bien, pa ¿tú que tal?

-Excelente, por fin pude tomarme esas vacaciones que me pediste

-Eso suena bien, Charlie. Te dije que las necesitabas

-Como nunca. Y bueno… ¿cómo van los exámenes?

-Mal…bueno, como suelen ser, pero me fue bien. Eso espero, no te aseguro nada

-Sé que lo lograrás, Bells. Eres muy buena.

-Sí, lo sé-nos reímos en sintonía y luego dejé de hacerlo-papá te llamaba para decirte que iré mañana

-¡Oh! Vaya…Eso es una muy buena sorpresa, hija. ¿A qué hora llegarás?

-Ehh…supongo que por la noche

-Hija, no me gusta que vengas hasta acá en la noche. Ya te lo había dicho.

-Sí, pero no es como si fuera sola-Edward hizo una mueca y le mostré la lengua.

-Oh, los señores Hale y Carmen se pondrás muy felices también-no me pasó por desapercibido eso.

-¿Carmen? ¿Ahora la llamas por su nombre?-Charlie se puso nervioso. Escuché su respiración pesada a través del auricular.

-La Sra. Brandon es una buena amiga

-Seguro-dije sarcásticamente, más le valía a Charlie que me explicara eso-pero no iré con las chicas.

Edward se sentó en la orilla de la cama y comenzó a trenzar mi cabello. No sabía que sabía hacer trenzas, me reiría de él después.

Ahora estaba lidiando con algo fuerte.

-Oh, ¿entonces con quién…-Charlie se cortó a media frase-¡Bella, no!

-¡Papá!-le di un puñetazo al colchón y Edward trasladó sus manos a mis hombros tratando de calmarme-dijiste que le darías una oportunidad

-Sé lo que dije Bella, pero aún no estoy preparado

-Bueno…pero nosotros creemos que es el momento

-¿Creen? O ¿TÚ lo crees? Porque, sin ofender, pero algunas veces eres muy manipuladora

-No puedo creer que me estés diciendo esto, Charlie

-Es la verdad, Bella.

-Ambos los creemos-murmuré

-Bueno…si creen que es tiempo de hacerlo, no sé, oficial, qué se yo, háganlo. Es su decisión-¿Qué? Charlie era tan indeciso.

-¿Estás hablando enserio?

-Sí, Bella. Estoy hablando en serio.

-Oh, de acuerdo. Bueno, entonces creo que nos vemos mañana

-Sí. Estoy ansioso. Cuídate mucho. Te quiero.

-Sí, yo también lo estoy. Adiós, te quiero-colgué y arrojé el teléfono lejos de mí.

-Eso estuvo…ugh-me estremecí y Edward se rió.

-¿Tan malo fue?

-No-sonreí-Charlie está ansioso por conocerte y creo que está saliendo con la mamá de Alice-susurré.

-¿¡Qué?!-negó con la cabeza-yo me estoy cagando en los pantalones pero hablaremos de eso luego-le restó importancia con la mano-¿Cómo que está saliendo con Mamá Brandon?-chilló

-¡Shhh!-le cubrí la boca y miré la puerta-no es nada seguro. Ni siquiera lo dijo pero creo que es lo más seguro. La llamo por su nombre.

Edward rodó los ojos.

-Bella, puede llamarla por su nombre. Eso no significa que están saliendo.

-Pueden estar haciéndolo-alcé las cejas-durante toda mi vida he escuchado que la llama "Sra. Brandon" y ahora le dice "Carmen". Eso es algo estúpido

-No lo creo

-Cállate, Edward. Déjame soñar un poco.

-Bueno…sobre mañana-me instó

-¡Oh sí! Dijo que no, luego me dijo manipuladora y después aceptó; así que mañana conocerás al Jefe Swan.

-¡Jesús!

A la mañana siguiente, ambos salimos de mi habitación listos para ir a la escuela y Rose estaba preparando café en la cocina.

-¿Dónde está Alice?-había empezado a ponerme nerviosa desde que Edward comenzó a bromear diciendo que era mi hermana y quien sabe que cosas más. Él ahogó una risa y lo vi feo mientras se hacía el tonto ordenando su carpeta.

-Ya se fue, seguramente fue a coger con Jasper antes de clases. Vi su horario y entraba hasta las diez.

-Asqueroso-musité mientras Rose ponía dos termos de café en la encimera frente a Edward y a mí-Gracias-ella sonrió y le di un sorbo.

-Oh, gracias Rubia-Edward bebió de su café

-De nada, Miss Bellum-le respondió Rosalie y él rodó los ojos.

-¿Qué?-pregunté

-¡Oh! Es mi apodo para Edward. Su cabello es gracioso así que lo apode como la secretaría del alcalde de las Chicas Súper Poderosas

-Rose, eres patética

Edward se rió fuerte.

-Como sea-rodó los ojos-¿es cierto lo que dicen en las calles?-pregunto insinuante mientras hojeaba un libro.

-¿Qué es lo que dicen?-pregunté

-Solo que el Jefe Swan tendrá visitas próximamente

-Es cierto-contestó Edward y Rose se rió.

-Buena suerte. Espero que no te disparen-Edward la vio feo-bueno, yo ya me voy. Adiós-tomó su bolso y su termo de café.

-¿Quieres un aventón? Nosotros también nos vamos-Edward le dijo

-Si quieren-Rosalie se encogió de hombros.

-Se me olvida algo, ya vuelvo-salté del taburete y fui a mi habitación a recoger mi libreta.

Cuando volví Edward y Rosalie estaban en el pasillo tratando de golpearse, nada fuera de lo usual.

-Vámonos-murmuré y pasé entre ellos. Edward logró jalarle el cabello.

EPOV

Cuando Bella dijo que tenía que conocer al jefe al día siguiente no creí que hablara en serio. Pero lamentablemente fue cierto. Yo había planeado conocerlo luego, cuando yo tuviera la situación controlada y ya no me cagara en los pantalones cada vez que Bella lo mencionaba.

Y el constante abuso que recibía de Rosalie no ayudaba. Me ponía más nervioso.

El viernes me encontré con Emmett en mi descanso.

-Hey Cullen, esta noche iremos al cine ¿te unes? Trae a tu castaña. También irán Jasper y su enana-comentó mientras se sentaba junto a mí

-No puedo, Em, pero gracias

-¿Por qué no puedes?

-Esta noche moriré

-¿Qué?-murmuró confundido

-Bella y yo iremos a Forks y conoceré al Jefe-después de unos segundos comenzó a reírse fuertemente. Emmett tampoco ayudaría.

-¡¿Qué?! ¡No puedo creerlo!

-Pues créetelo

-No sé qué decirte…solo buena suerte, viejo

-Gracias, Emmett

-Bueno, ¿cómo se le ocurrió?-dijo refiriéndose a Bella, negué con la cabeza.

-A ella no, en realidad se me ocurrió a mí. Lo comentamos hace tiempo y creí que era buena idea. Ella estuvo de acuerdo y el jueves vamos a Chicago

-¡Wow!-parpadeó asombrado-cavaste tu propia tumba, amigo-hice una mueca mientras él sonreía-pero eso demuestra que vas en serio ¿es cierto?

-Completamente, simplemente creía que no me sentía muy bien sabiendo que nuestros padres ya lo saben y pienso que no es suficiente la gente que lo sabe ¿entiendes?-negué con la cabeza tratando de aclarar mis pensamientos-es extraño, pero en verdad la quiero.

-No, si te entiendo. En un inicio también me sentía extraño con Rose pero no creo que sea la hora, me refiero a que nosotros vamos más lento que ustedes dos, a pesar de que estuvieron separados-hice una mueca ante el recuerdo-su relación es, no sé, es de alguna forma extraña. Es muy fuerte y eso se vio desde que te aconseje acercarte, Cullen.

-Sí, creo que sí…gracias, Emmett-él me miró con sus ojos grises y sonrió.

-No te preocupes. Eso hacen los amigos ¿no?

-Sí, eso hacen los amigos-me dio una palmada en la espalda.

…..

-¡Edward, apúrate!-Bella me instó desde su habitación.

-¡Ya voy!-le respondí y suspire mientras me veía en el espejo. Me estaba cagando en los pantalones, metí la mano a mi bolsillo y tomé la pastilla. Esta situación era patética y yo también era patético. Resultó que tenía que tomar Valium para ser capaz de conocer al padre de mi novia. Pero, valía la pena. Cualquier susto o intento de asesinato valía la pena por Bella, porque estaba seguro que no encontraría a alguien mejor que ella y ella valía según el reto que me pondría Charlie Swan.

Salí del baño y ella estaba buscando algo en un cajón, así que aproveché su distracción y bebí de su botella de agua para lograr tragarme la pastilla.

-¿Estás listo?-me preguntó mientras metía ropa en su pequeña maleta.

-Sí

-De acuerdo-dijo mientras cerraba la maleta y me quitaba la botella de agua para terminarse el contenido de un trago.

-¿Puedo llevarme esto ya?-asintió mientras bebía. Tomé su maleta y mi mochila y salí de la habitación.

Ella me siguió cerrando la puerta tras ella.

-¿Ya se van?-preguntó Alice desde su lugar en el sofá. Asentí.

Se puso de pie y dio saltitos hasta llegar con Bella.

-Nos vemos-se abrazaron por un rato y Rubia apareció por el pasillo.

-¡Oh, ven aquí!-le dijo a mi chica y luego yo me fui con Jasper y Emmett.

-Edward, si mueres... ¿puedo quedarme con tu habitación?-preguntó Emmett.

-No, idiota-rezongué y ambos se rieron. Idiotas, cuando conocieran a los padres de Alice y Rosalie me reiría también de ellos, si es que yo sobrevivía.

-Te vemos el lunes-Rosalie le dijo a Bella y recordé que ellas irían a visitar a sus familias, así que mi chica no volvería sola de Forks.

-Espero que no te disparen ni nada parecido-Rubia inició con sus comentarios inteligentes.

Eso, definitivamente, no aliviaba mis nervios y mi miedo.

-Quiero verte de nuevo sin ninguno agujero-Jasper me palmeó el hombro.

-Bueno, nadie morirá y todos volveremos felices-dijo Bella-o eso espero.

-Solo cuida tu boca, Papá Noel-Emmett me miró y me señaló. Rodé los ojos ante el estúpido apodo y él y Jasper se rieron mientras las chicas los veían extrañadas.

El viaje a Forks fue un asco. Fue un asco porque estaba nervioso y me estaba cagando en los pantalones, luego estuvimos a punto de morir en un accidente automovilístico dos veces. Bella me golpeó ambas veces y me dijo que si no me calmaba ella conduciría. No es que Bella no supiera conducir pero de ninguna manera conduciría todo el trayecto. Temía que el Jefe Swan nos viera cuando llegáramos a Forks y me disparara por hacer que Bella condujera. Si me iba a disparar que fuera por algo que valiera la pena, sacudí la cabeza intentando ahuyentar esos mortales pensamientos.

Cuando cruzamos el letrero de "Bienvenido a Forks" juro que mi estómago se encogió y las manos comenzaron a sudarme y la cabeza me dio vueltas.

-¿Dónde está el hotel?-le pregunté a Bella

-¿Para qué?-frunció el ceño

-Bueno, no creo que el Jefe me permita dormir en tu habitación

-¡Oh! Bueno…podemos venir después

-No, yo creo que deberíamos buscarlo ahora-dije para intentar ganar tiempo, no necesitaba presentarme con el Jefe tan pronto. Y por supuesto, Bella intuyó mi plan.

-¡Eres un cobarde!-otra vez me golpeó el brazo-solo estás intentando ganar tiempo

-Ehh…tal vez-respondí

-Bueno…-se removió en su asiento-¿Por qué no ganamos tiempo de otra forma?-dijo sugestivamente. Sabía a lo que se refería pero me gustaba cuando lo decía directamente.

-¿Haciendo qué?-la miré rápidamente y fije mi vista de nuevo en la carretera.

-Bueno, necesito batería para sobrevivir a una semana sin sexo así que ¿por qué no nos movemos a los asientos traseros?-me reí

-¿Dónde puedo aparcar?-ella se rió entre dientes.

-Será mejor que te detengas en el sendero que da a la 101, colinda con el bosque y ahí no va ni un ciervo

-No sé dónde queda esa cosa-ella rodó los ojos.

-Sigue adelante, te diré cuando doblar

-De acuerdo

Después de un par de vueltas y minutos llegamos al sendero que tenía un gran letrero con un "101" pintado. Me gusto el lugar, era demasiado solitario y escondido. Definitivamente se convertiría en uno de mis lugares favoritos en el mundo después de esto. Parecía que Bella quería saltar fuera del auto y pasarse al asiento trasero antes de que yo me detuviera. Me reí ante su entusiasmo.

Finalmente fuimos atrás y la atraje para besarla apasionadamente. Ella encontró los botones de mi camisa ágilmente y los desabrochó con dedos temblorosos, metí mis manos debajo de su blusa y la saqué despegando nuestros labios solo un momento. Bella deslizo sus manos por mis hombros llevándose consigo mi camisa y luego llevó sus manos hacia el broche de su sostén y lo arrojó lejos, la apreté contra mí y gemimos ante el contacto de nuestros pechos desnudos. Acaricié su costado y cuando rocé su pecho se estremeció. Desabroché sus jeans y ella me ayudó a bajarlos mientras se incorporaba un poco. Las ventanas del auto estaban comenzando a empañarse. Mientras Bella terminaba de sacarse los pantalones, yo desabroché los míos y liberé mi erección de la mezclilla. No despegué mi vista de ella y cuando estuvo libre la atraje y la besé otra vez, enterré mis dedos en su sedoso cabello y ella jugueteó con el mío. Fui recostando a Bella en el asiento cuidando de no golpearla con la puerta o algo así. Aunque era muy pequeña dudaba que cupiera en el asiento. Tener sexo en un coche era definitivamente incómodo pero era fantástico.

-Bebé…no tengo un condón-jadeó en mi oído, sabía que la maldita me decía eso para hacerme enojar. Odiaba los jodidos apodos cursis.

-Tienes suerte de que haya pensado en eso, Hamlet-gruñó y sonreí al lograr también mi cometido. Rebusqué en mi pantalón rápidamente y saqué el empaque plateado del bolsillo.

Mientras lo abría, Bella comenzó a acariciarme el cabello y el pecho y me estaba poniendo ansioso, así que tan pronto como lo puse en mi palpitante erección me posicione listo para enterrarme en ella.

La miré y me sonrió, su belleza me sofocó y solo pude regresarle la sonrisa. Me introduje lentamente disfrutando de la sensación y ella cerró los ojos levemente y entreabrió los labios dejando salir un suspiro.

Me quedé quieto un momento y ella me abrazo contra ella fuertemente mientras enterraba sus uñas en mi espalda.

Comencé un vaivén lento y luego lo apresuré. Ella apretó los ojos y escondió su rostro en mi cuello.

-Bella-la llamé entre jadeos

-¿Mhhm?-mordió mi hombro conforme aumentaba mis embestidas.

-Mírame-ella obedeció reaciamente y sus ojos me devolvieron la mirada con fuego-quiero mirarte a los ojos mientras te vienes

Ella arañó mi espalda y apretó los labios.

-Y quiero escucharte-llevé mis labios hacia si oído-quiero tener suficiente de ti por un rato-susurré y mordisqueé su lóbulo. Ella dejó escapar un gritito y sonreí-bien.

Alcé la cabeza y, sin dejar de moverme, la miré a los ojos. Levanté su cadera hacia mí y gimió audiblemente, un escalofrío me recorrió el cuerpo y después enterró sus talones en mis caderas rodeando mi cintura con sus piernas. Me moví más rápido y la miré mientras ambos gemíamos, solté un gruñido mientras Bella se mordía el labio inferior, cerraba levemente los ojos y arqueaba su espalda. Llevé mi boca hacia su pecho y comencé a lamer y mordisquear disfrutando de los gloriosos gemidos que salían de su boca y llegaban directamente a mis oídos, solo para mí. Ella se tensó y deje su pecho para alzar la mirada y así verla mientras se corría.

-Ed…Edward-logró articular entre jadeos y llevé mi mano hacia su sexo para acariciar su palpitante botón. Unos segundos después gimió mientras terminaba y me maravillé de esa perfecta vista. Mientras ella disfrutaba de sus oleadas de placer, arremetí aún más rápido, logrando así, mi propio clímax.

Gruñí y al parecer ella tuvo otro orgasmo seguido del primero porque volvió a gemir y a medio gritar mi nombre. Se quedó desmadejada lentamente debajo de mí y la besé en sus labios.

Jadeaba y cerró los ojos devolviéndome el beso.

-Te amo-susurró y me apretó contra ella.

-Yo también te amo, pequeña-llené su rostro de besos y sonrió.

-¿Crees que lograremos hacerlo?-me miró con sus ojo brillantes y supe a lo que se refería. Afrontar a su padre, afrontar a mis padres y afrontar todo lo que se nos vendría tarde o temprano.

-Sí-asentí sin ninguna duda-lo lograremos.

Afortunadamente, Bella fue más lista que yo y arrojo nuestras ropas a los asientos delanteros y así no estuvieron arrugadas. No podía presentarme con el Jefe con apariencia de haber cogido unos minutos antes. Lo había hecho, pero haría todo lo posible para que no se viera.

Nos tardamos un poco más en vestirnos porque terminamos enredados y con algunos golpes, además tuvimos que buscar el sostén de Bella porque al parecer YO lo había arrojado hacia algún lado. Obviamente, había sido ella pero como siempre, yo era el culpable. Así que decidí hacerle una broma después de haberlo encontrado.

-Sería más fácil y rápido si me ayudaras también a buscarlo, Swan-murmuré.

-No puedo, tengo que cubrir mis pechos-me reí.

-No tienes por qué hacerlo, te recuerdo que acabamos de tener sexo y lo hemos estado haciendo por un rato, a estas alturas no deberías fingir que no conozco tus pechos, así que ayúdame a buscarlo-ella gruñó y dejó de cubrirse con los brazos.

Hizo algunas acrobacias ante mi atenta mirada y volví a ponerme duro al recordar cómo se sentían contra mi boca, mis manos, mi pecho.

-Oh mira, lo encontré-lo saqué de detrás de mí bajo su mirada y lo balanceé en mi mano.

-¡Eres un cerdo!-me lo arrebató y me reí. Ella comenzó a reírse también mientras se lo colocaba.

Luego, me hizo abrir el maletero porque según ella necesitaba un peine y bla, bla, bla.

-Nunca te peinas, creo que Charlie ya sabe eso- y eso hizo que me ganara otro golpe en el brazo. A estas alturas, estaba a punto de caérseme.

Después de dejar el hotel en el camino hacia su casa seguía nervioso…demasiado. Estaba a punto de colapsar. Miré a Bella e hice una mueca. Iba demasiado despreocupada pintándose los labios, como si necesitara de esa mierda.

-¿Qué estás haciendo?-le pregunté.

-Poniéndome gloss-dijo como si nada. Hice otra mueca-¿estás nervioso?-No, Bella. Estoy que salto del entusiasmo.

-Sí, ¿cómo no iba a estarlo? Estoy demasiado preocupado por qué una bala no me atraviese, pero al parecer a ti no te importa.

Rodó los ojos.

-Charlie no es taaaan malo. Se escuda con su faceta de policía rudo pero es más como…como un oso de peluche-la miré como si estuviera loca.

-Sí, claro. Lo único que me faltaba. Un oso de peluche a la ecuación-dije entre dientes. Ella soltó una risita y me apretó la mano.

-Estarás bien, chico. Confía en mí

-Confío en ti…pero no confío en tu padre-ella hizo una mueca dándome la razón.

-Y bueno… ¿Qué es lo que se le dice al padre de tu novia que es un Jefe de policía?

-Eh, no lo sé. Puedes decirle "Quiubole soy Edward Cullen, mis iniciales EC y soy el chico que se coge a diario a tu chica"-dijo con voz callejera. Me reí.

-Eso no funcionará-ella se rió

-Bueno…dile "Buenas noches, soy Edward Cullen" o algo así. Él debe de lanzar la primera pregunta, Cullen.

-De acuerdo-Bella no me había ayudado en nada.

Finalmente entramos a su calle y la visión de su casa con una patrulla afuera hizo que un escalofrío me recorriera la espalda. Fingí indiferencia.

La casa era pequeña pero me pareció enorme y siniestra.

-Bienvenido a mi humilde morada, no es tan grande y lujosa, pero me gusta. Recuerda que mi padre no es doctor-me guiñó un ojo.

-Lo recuerdo bien-dije con voz ahogada, aún me preguntaba cómo era que seguía respirando-y tu casa es linda-rodó los ojos.

-Será mejor que bajes y me abras la puerta por si Charlie está viendo por las cortinas-¡Jesús!

-Esa visión no me ayuda, pero lo haré-se rió entre dientes y comenzó a guardar sus cosas. Bajé del auto y las piernas seguían temblándome, evité echarle un vistazo a las ventanas y me concentré en rodear el auto y abrir la puerta de mi chica. De todas formas siempre lo hacía, no entendía porque ella lo decía como si me obligara. Esa maldita.

Ella me sonrió y le devolví el gesto, salió del auto y cerré la puerta. Me apresuré a unirme a ella en la parte trasera del coche para sacar su maleta, tomé la cosa esa y la seguí hasta el porche de su casa mientras me cagaba en los pantalones. Carajo. Esto era demasiado fuerte para mí.

Tomó mi mano y yo intenté soltarla pero ella la apretó.

-No tengo 15 putos años. Charlie puede tolerar esto-masculló y suspire tratando de calmarme. Estaba temblando, solo esperaba que cuando le diera la mano al Jefe no estuviera sudada.

Bella alzó la mano para tocar el timbre pero la detuve.

-No estoy listo-susurré.

-¡Bella!-la puerta se abrió y un hombre alto, de hombros anchos, con cabello castaño, ojos expresivos y bigote apareció saludando.

RIP EDWARD CULLEN. AMADO HIJO. 1991-2013. MARZO 15.

-¡Papi!-Bella me soltó la mano y se estampó contra el pecho de su padre, enterró su cabeza ahí y el Jefe apoyó su mejilla en el tope de la cabeza de ella. El hombre estaba sonriente-¿Cómo supiste que había llegado?

Sabía que había estado viendo por las cortinas.

-Estaba preparando la cena y vi un auto-murmuró y finalmente alzó la vista, espere a que me mirara pero no lo hizo. Dirigió su mirada hacia mi Volvo. Al parecer, Bella se dio cuenta del intento olímpico de Charlie por ignorarme porque se separó de él y tomó mi mano de nuevo.

-Papá…-titubeó-quiero presentarte a mi novio.

Tomé una respiración profunda y el oxígeno le ayudó a mi cerebro.

Finalmente, Charlie me miró. Su mirada recorrió desde las puntas de mi cabello hasta las puntas de mis Vans.

Me preparé para su mirada hostil y furibunda pero estaba seguro que la mirada faltante de odio que me dirigió me sorprendió más de la que yo esperaba. Bella me dio un apretón en la mano y la soltó.

-Buenas noches, Jefe Swan. Soy Edward Cullen, mucho gusto-mi voz salió clara y fuerte, lo asocié al hecho del oxígeno. Le ofrecí mi mano.

-Hola, Edward. El gusto es mío y llámame Charlie-apretó firmemente mi mano y otra vez me sorprendí al no tener mis dedos quebrados, aunque no le creí lo del gusto. Bella nos miraba embelesada.

-Pasen-Charlie se hizo a un lado y coloqué una mano en el hombro de Bella para hacerla pasar primero a ella, Charlie sonrió al verla de nuevo y finalmente entré.

El lugar era acogedor y tenía esa sensación de hogar a pesar de que solo Charlie vivía aquí, según lo que yo tenía entendido, a menos que Mamá Brandon lo "visitara" frecuentemente. Hice una mueca mental ante eso. Asco.

Todo estaba en orden y completamente limpio, los muebles estaban en buen estado y no vi grietas o losetas desniveladas, en comparación a lo que había dicho Bella anteriormente.

Mi chica tenía una linda casa.

-Será mejor que lleve esto a tu habitación, hija-Charlie señaló el equipaje de Bella que venía colgando de mi mano.

-No se preocupe, Charlie. Puedo llevarlo yo-le dije y Bella asintió.

-Sí, papá, puedo mostrarle el camino a Edward-Charlie la miró feo-solo llevará mi equipaje, Charlie-recalcó. El Jefe hizo una mueca desdeñosa y se hizo a un lado para dejar la escalera libre. Bella tomó mi mano y comenzó a subir las escaleras, por el rabillo de mi ojo vi que el contacto físico que teníamos Bella y yo le estaba revolviendo la bilis.

Bella abrió una puerta y entró a la que supuse era su habitación. Todo estaba medio vacío y había un corcho con estupideces de chicas, eran restos de una habitación de una adolescente rebelde con mente de niña. Me reí entre dientes y ella me miró para averiguar de qué me reía, dejé su equipaje en la cama y la miré.

-Linda habitación-me burlé

-Cállate-me reí bajito y de repente se me lanzó encima como posesa. Se colgó de mi cuello y comenzó a asfixiarme mientras me besaba, mis pulmones estaban muriendo por falta de aire y me sentía morado, luego dejó libre mis labios y comenzó a besarme todo el rostro.

-Tú…papá…tiene…un…arma-dije jadeante tratando de alejarla de mí antes de que el Jefe entrara a la habitación con su pistola cargada.

-No me importa-murmuró contra mis labios.

-A mí sí-la tomé de la cintura y la aleje, ella jadeaba y comenzó a acomodarse las ropas, seguí su ejemplo y me pase una mano por el pelo, luego me limpie los labios donde había dejado embarrado su labial.

-¿Está todo bien allá?-Charlie convenientemente gritó desde el pie de las escaleras. Bella dio un respingo y le señalé la boca, tomó una blusa que estaba tirada y se limpió la boca ruda y rápidamente.

-¡Sí, papá!-le dijo Bella de vuelta y salió de la habitación, la seguí después de unos segundos-solo le mostraba a Edward mi habitación.

Bajamos las escaleras ante la inquisitiva mirada de Charlie.

-Está bien-dijo-¿quieren comenzar a cenar ya?

Bella me miró y asentí.

-De acuerdo.

Nos movimos hacia la cocina y Bella nos obligó a que nos laváramos las manos, luego fuimos hacia el pequeño comedor en donde todo estaba listo.

-Vaya, papá, aprendiste a cocinar-murmuró Bella mientras le echaba una hojeada a la mesa ¡Hola, Mamá Brandon!

Charlie se sonrojo. ¡Oh por Dios, el Jefe se sonrojaba! Esto debería estar en un vídeo, tenía muchas cosas que contarle a Rubia.

-Ehh, no mucho; pero Car…la Sra. Brandon me ha ayudado-JA JA. Quería reírme, en verdad quería reírme…fuerte, pero no debía hacerlo.

Bella frunció los labios.

-Ok-distendí una silla para ella y me sonrió antes de sentarse, Charlie se sentó en la cabecera de la mesa y cuando rodeé la mesa para sentarme frente a ella, Bella hizo una mueca. Le señale a Charlie con los ojos y ella rodó los ojos. Bella miró a su papá y cuando posó su mirada detrás de él, se congeló y abrió mucho los ojos. Me pateó debajo de la mesa, estuve a punto de quejarme, pero la miré y me señaló con la mirada el mueble. NO. Había estado seguro que al entrar a esta casa estaba aceptando mi muerte. En el mueble que estaba detrás del Jefe y justamente a mi lado estaba su pistola, estratégicamente posicionada. Me sentí como en esa película nazi de Brad Pitt en donde están comiendo y le han estado apuntando a un tipo en los huevos durante toda la cena. Tragué. Quise disculparme y salir y llamar a mi mamá y decirle que la quería mucho y que había sido el padre de mi novia.

-Ehh ¿papá?-Bella lo llamó con voz temblorosa-has cambiado el sitio de tu pistola

Charlie frunció el ceño y miró detrás haciéndose el desentendido.

-Oh, debí dejarla ahí cuando llegué-eso no se lo creí ni mi abuela muerta.

-Bueno ¿puedes quitarla de ahí? Es algo perturbador comer como si nada como esa cosa aquí

-Pero no es como si fuera a usarla-Charlie medio se rió y me miró rápidamente. Contuve la respiración. Su risa había llegado como "MUAJAJAJA" a mis oídos.

-Solo si prometes que no la usarás-Bella lo codeó mientras comenzaba a servir comida en los platos.

-¿Con quién la usaría? No es como si Edward me fuera a dar motivos ¿verdad, muchacho?-Charlie me palmeó la espalda en un gesto de camaradería pero fue demasiado fuerte y me sacó el aire. Sonreí tratando de ocultar que me estaba cagando en los pantalones.

-Claro que no, Charlie-Bella se rió entre dientes ante la atenta mirada de Charlie y cuando el desvió la mirada, Bella fingió llorar.

Empezamos a comer en silencio, esa comida en verdad era buena. Pero Charlie rompió el silencio.

-¿Cómo se conocieron?-murmuró-sé que en la universidad pero ¿cómo?-Bella me miró. Desgraciada, me iba hacer hablar con su padre directamente.

-Desde el inicio, solo que no éramos amigos demasiado cercanos-contesté, él Jefe asintió.

-Le comenté a Bella que estudié con tu padre en el instituto, era un buen chico. Tú también lo eres ¿verdad?

-Sí, creo que sí

-¿Has sido arrestado?

-No, señor-contesté-supongo que eso me hace un buen chico ¿cierto?

-En cierta parte-él asintió-¿cómo les va en la escuela?

-Muy bien-Bella contestó-nos estamos esforzando mucho para las prácticas y las recomendaciones

-Me alegro-sonrió Charlie mientras tomaba un pedazo de pan-¿tú tienes que hacer prácticas ya, Edward?

-Hasta el próximo semestre pero mi profesor me dijo que, si me esforzaba lo suficiente, me recomendaría en un bufete de abogados y podría quedarme ahí

-Excelente, hijo. Buena suerte a los dos

-Gracias, papá-Bella le sonrió. Luego comenzaron a hablar entre ellos sobre la gente de Forks y fue muy bueno para mí ese respiro o lo que fuera, contando que la pistola estaba apuntando hacia mí. Comí saboreando la comida mientras los escuchaba y bebí un trago de mi jugo de naranja cuando la conversación se tornó otra vez a mí. O algo así.

-Oh, Bella. Adivina de quién tengo noticias-Charlie comentó pero no le dio tiempo a Bella de contestar-de Nathan

-¿Nathan? ¿Qué Nathan?

-Tu novio en el instituto-JURO que Charlie lo hacía solo para matarme lentamente. Me odiaba demasiado, era como una relación pasivo-agresiva.

Bella me miró incómoda.

-Él NO fue mi novio

-¿Ah, no? ¿Entonces que fue?-no toleraba la idea de que Bella tuviera un amigo con beneficios o que fuera "exclusiva" de alguien-lo trajiste a casa y tuviste citas con él, te regaló un gran oso de peluche-bebí incómodo.

-Bueno, si fue mi novio, pero no hay razón de traerlo al tema.

-Claro que sí. Estará trabajando en la comisaría por un rato

-Creí que había ido a la Universidad

-Sí lo hizo, solo que sus padres no tienen dinero suficiente en este momento y perderá un semestre. También estudia leyes-el Jefe me miró.

Maldita sea. Esto era mi muerte.

-Que bien-Bella dijo falta de entusiasmo

-Él también no era un amigo muy cercano tuyo ¿verdad?-Jodida madre

-¡Papá, detente!-imploró mi chica. Sí, por favor. Quise secundarla.

-De acuerdo…solo estaba comentándolo

-No hace falta-Bella le aclaró

-Bien…y Edward ¿cómo están tus padres?

-Muy bien, Charlie-dije con voz ahogada pero me aclaré la garganta-a papá le está yendo muy bien en el hospital.

-Lo sabía. Carlisle siempre fue muy brillante. Sobre eso… ¿ustedes irán a conocerlos? Bueno, ya saben…

-Sí-Bella le contestó-te lo iba a decir. Planeamos ir el jueves a Chicago, luego iremos a la playa

-Muy bien, saluda a Carlisle de mi parte, Edward-asentí-¿playa?

-Sí, nuestros amigos y nosotros estamos organizando un viaje a Malibú aprovechando que por fin la UW accedió a darnos más vacaciones de Pascua

-Eso suena bien. Que se diviertan

Bella le sonrió a su papá y yo me removí incomodo en mi asiento.

Cuando terminamos de cenar, me ofrecí a ayudarle a Bella a limpiar todo mientras Charlie hacía quien sabe que cosas en la sala.

-Eso fue horrible-susurré

-En verdad siento todo eso, ahora no sé si Charlie te odia o te acepta y por favor perdona lo de Nathan-hizo una mueca y me apretó la mano.

-Está bien. De alguna manera lo entiendo-acaricie su cabello.

-Sí, ya había dicho eso antes.

-Exactamente

Al terminar, Bella se puso de puntillas y me dio un pequeño beso en los labios.

-Gracias, te quiero-me rodeó la cintura con sus brazos y yo la apreté contra mí.

-No tienes nada que agradecer y yo también te quiero-le susurré al oído y besé su mejilla.

El repiqueteo del teléfono interrumpió el silencio y cuando escuchamos los pesados pasos de Charlie aproximarse nos alejamos pero tomé la mano de Bella entre la mía. Ella sonrió al ver que ahora era yo el que daba el primer paso.

-Yo contesto-el Jefe murmuró y el timbre fue interrumpido cuando él descolgó el teléfono-¿Hola?-un momento de silencio, Bella comenzó a jugar con mis dedos-¿Hola?-me distraje cuando comenzamos a jugar guerra de pulgares, obviamente le gané. Sus dedos eran cortos y pequeños.

Charlie terminó la llamada.

-¿Quién era? ¿Por qué no contestaban?-Bella le preguntó

-No lo sé. Solo se escuchaba el sonido de la televisión pero no dijeron nada

-Siempre hacen bromas-comenté y él asintió

-Sí, debió haber sido eso-cambió el tema-¿no verán el partido? Ya casi termina

-Seguro-Bella lo siguió dando saltitos mientras yo le pisaba los talones.

Nos acomodamos en la sala y Charlie encendió el plasma. El ambiente se relajó y el Jefe no hizo ningún comentario o mueca cuando Bella y yo nos sentamos juntos y nos tomamos de la mano.

Finalmente, el partido terminó y Charlie bajó el volumen del televisor. Bella se disculpó y fue al baño corriendo. Me las pagaría luego por dejarme a solas con su padre.

-Fue un buen juego-comentó

-Esperemos que sigan así. Los Seahawks se merecen más campeonatos

-De eso ni hablar-sonrió-Edward-me llamó y lo miré-quiero hablar contigo pero con Bella dando saltitos por aquí no es posible-Oh, mierda. Esto era serio.

-Sí, puedo decirle a ella que llegaré más tarde pero estaré aquí antes.

-De acuerdo, alrededor de las diez ¿te parece?

-Estaré aquí-Bella llegó en ese momento-Bueno…será mejor que me vaya-dije y nos pusimos de pie.

-Creí que te quedarías aquí-Charlie alisó las arrugas inexistentes de su pantalón.

-No lo permitirías, papá-Bella rodó los ojos.

-Eso es cierto-nos reímos entre dientes y me despedí de Charlie.

-Fue un gusto, señor. Nos vemos luego-le tendí mi mano

-Igualmente, Edward. Cuídate, muchacho. Allá afuera hay osos en los bosques-me reí y asentí.

Bella me dirigió hasta la puerta y salimos al porche. No tardó en envolver sus brazos alrededor de mí.

-Muchas gracias, Edward. Otra vez-dijo contra mi pecho.

-Todo está bien, nena-le besé la frente-¿nos vemos mañana?

-Ajá-se separó de mí-¿a qué hora vendrás?

-Mmm… ¿a las doce?-ella hizo una mueca-en verdad estoy cansado-mentí

-Está bien…así duermo también-sonreí-te iba a pedir que regresaras pero ahora que dices que estás cansado

Me sentí mal por eso, pero si tenía que hablar con el jefe tenía que irme antes de las diez y a ver cómo le iba a explicar eso a Bella, si me iba antes de las diez y le decía que volvía hasta las doce. Así que intente arreglarlo un poco.

-Lo siento, nena, de todas formas ¿cómo planeabas hacerme entrar?

-Hay un árbol afuera de mi ventana, puedes escalarlo-se encogió de hombros

-Oh, de acuerdo. Como soy tan flexible-se rió pero el puchero volvió a su rostro-pero te prometo que mañana en la noche volveré, ahora…regálame una sonrisa para el camino-e instantáneamente su rostro se partió en dos por la sonrisa, le devolví el gesto y me incliné para besarla. Enredó sus manos alrededor de mi cuello y yo enterré mis manos en su cintura.

-Buenas noches-susurró-descansa

-Buenas noches y descansa tú también.

-Te amo

-Yo también te amo-besé su frente-ahora será mejor que entres antes de que Charlie crea que te he secuestrado-se rió entre dientes y asintió.

La despedida fue triste después de haber pasado todo un día con ella pero en la soledad de mi auto, finalmente pude respirar tranquilo sin la mirada del Jefe Swan sobre mí.

Al llegar al hotel, me cepille los dientes y tomé un baño, me puse solo el pantalón de mi pijama y me metí a la cama, no sin antes, apagar todas las luces y descorrer las persianas para que la poca luz de la luna entrará e iluminara un poco. Tomé mi celular del buró y lo encendí para ver la pantalla de desbloqueo. Bella me sonrió de vuelta y sonreí como idiota. Acaricié su rostro a través del cristal, suspiré y deje el teléfono en el buró antes de cerrar los ojos y evitar pensar en lo que me esperaba al día siguiente con Charlie Swan.

Desperté con el jodido sonido de la puta alarma y gruñí y tiré el celular al piso, pero esa horrible cosa seguía vibrando así que lo alcancé y desactivé la alarma. Me talle los ojos y me estiré hasta que el cuello y la espalda me tronaron, suspire y me quedé un rato ahí, luego pensé en el Jefe y en la "cita" que tenía con él y me salí de la cama.

Me bañe rápidamente otra vez y logré salir del hotel cinco minutos después de las diez, hice una mueca pero me imaginé que Charlie aceptaría un poco de retardo. No es como si esto fuera mi entrevista de trabajo o alguna mierda así.

En el camino estaba jodidamente asustado y nervioso y mi mente perversa estaba haciéndome jugar malas pasadas sobre cualquier cosa que el padre de mi chica quisiera decirme, así que encendí el estéreo y sintonice a los Sex Pistols en mi lista de reproducción. Lograban calmarme en momentos de furia o nerviosismo.

Estacioné mi auto un poco alejado de la casa de Bella porque si ella se despertaba por cualquier razón y veía el auto no iba a ver alguna oportunidad de que Charlie y yo habláramos. Esperé a que la canción terminara y tomé algunas respiraciones profundas, la canción se terminó muy rápido a mi parecer y sin pensarlo salté del auto. Me pasé una mano por el cabello y me dirigí hasta la puerta principal de la casa de Bella pero el grito de Charlie desde el patio trasero me desvió.

-Buenos días, Jefe Swan-le tendí la mano y él se limpió las suyas con un trapo. Me dio un apretón.

-Buenos días, Edward ¿cómo te trató el hotel?-preguntó relajado mientras continuaba con su trabajo.

-Es muy cómodo-murmuré y zambullí mis manos en los bolsillos del pantalón.

-Me lo imaginé-dijo mientras seguía lijando la madera.

-¿Qué es lo que está haciendo?-acaricié la superficie que ya había estado lijada.

-Hay un escritorio viejo allá dentro y quiero salvarlo haciéndole una base

-Oh, muy bien. ¿Y que usará para unir las piezas?

-Usaré esas escuadras metálicas de ahí…-señaló con la cabeza el cajón de herramienta a mis pies-por cierto, ¿me haces el favor de dármelas?

Tomé la bolsa con las cosas esas dentro y se la pasé. De pronto me vi sumergido ayudándole al Jefe con su base. Vi que se sorprendió un poco al ver que sabía mover las manos, ¡Sí, se hacer muchas cosas, Jefe! Le agradecería a Carlisle luego si es que esto me sumaba puntos con el padre de mi novia.

-Te estarás pregutando cuál es ese asunto del que quiero hablarte

-Honestamente sí-le contesté

-Bueno, dejemos esto por un rato-se sacudió las manos y fue a sentarse a una mecedora. Le seguí los pasos y me senté a su lado.

-Edward, Bella me importa demasiado y estoy interesado en todas las personas que la rodean, así que no daré rodeos e iré directo al grano… ¿y a ti que tanto te importa?-Jesús, esta conversación en verdad estaba sucediendo.

-Demasiado, señor. No sabe cuánto, me preocupo por ella y me interesa que esté cómoda, de hecho, en un inicio le planteé la oportunidad de pensar sobre esto.

-Me alegro de escuchar eso, Edward. Bella ayer me contó algunas cosas y…bueno, sé que no puedo ponerles una cámara de seguridad para averiguar cómo eres con ella o como es ella contigo y sé que Bella no está siendo imparcial ni tú lo serás, es la fase de la luna de miel-nos reímos entre dientes-pero solo quiero advertirte que sí le haces algo o ella sufre y termina perjudicada-negó con la cabeza-bueno…ya conoces mi pistola-frunció el ceño. Puta madre.

-No habrá necesidad de usar las balas ni nada parecido, le aseguró que estoy haciendo todo lo posible por hacerla sentir bien y ella también lo está haciendo; además todo lo que pasa entre nosotros se queda entre nosotros.

-Que bien porque…-hizo una mueca y me preparé para cualquier cosa que fuera a decir-Bella confía en mí y yo confío en ella pero…ella solo me dice algunas cosas, se calla sus travesuras-sonreí al recordar instantáneamente cuando Bella me contó que en el instituto se fugaba y se metía en los bosques a drogarse y beber-y otras…cosas-bajó la mirada a sus zapatos-por eso me sorprendí ayer cuando me lo dijo sin rodeos-suspiró-me dijo que ustedes ya habían estado juntos-murmuró.

¡MIERDA, MIERDA, MIERDA! Al escuchar eso casi se me cae un huevo. Quise llamar a mi mamá y despedirme y entrar rápidamente a la casa y despedirme también de Bella antes de que alguna jodida bala de mierda me alcanzara.

-Eso es cierto-hundió los hombros-pero debo aclarar que yo no solo la quiero para…estar con ella-me corregí antes de decir "coger"-la deseo, no lo niego pero también la quiero…demasiado.

-Bella lo demostró…de alguna forma. Dijo que seguías siendo el mismo…ya sabes-asentí evitándole palabras bochornosas al Jefe.

-Sí, sigo siendo el mismo. Simplemente porque ella me importa.

-Espero que todo eso sea verdad, Edward. Creo que eres un buen muchacho y espero no equivocarme en eso-negué con la cabeza-yo solo quiero que ella esté bien, Bella ha pasado por momentos duros y no quiero que vuelvan a lastimarla

Asentí.

-¿Habla sobre su madre?-él me miró rápidamente y quise patearme por haber dicho eso, tal vez a él no le gustaba hablar sobre eso, al igual que a Bella.

-¿Te ha hablado de ella?

-Solo una vez…dijo que ella se fue alegando que ustedes no eran lo que ella esperaba-él asintió pensativo.

-Esos fueron días duros, yo me sobrepuse…por el bien de mi niña pero ella no lo hizo…Alice estuvo ahí para ella siempre y después de un tiempo-chasqueó la lengua-Bella se recuperó pero no volvió a ser la misma…pero afortunadamente siguió teniendo su esencia-sonrió nostálgico-si te gusta ahora…

-Sí, demasiado-dije como un puberto interrumpiéndolo, él se rió un poco y me miró.

-Si te gusta ahora como es…no me imagino que hubieras hecho si la hubieras conocido en ese entonces, algún día tendrás que preguntarle a Alice-nos reímos bajito.

-Lo haré.

-Bueno-se encogió de hombros-te dejaré libre por este día-me reí, se puso de pie y lo seguí, abrió los brazos y me sorprendí pero me acerqué, me dio un medio abrazo y nos dimos unas palmadas en la espalda-cuídala allá, Edward.

-No lo dude, Jefe Swan.

-Y sobre lo otro-dijo incómodo y desvió la vista-bueno…cuídense. Sé que Bella es responsable y muy madura pero no está de más ese consejo.

-No se preocupe. Somos muy cuidadosos-el asintió apesadumbrado.

-En verdad tengo que aceptarlo, sé que los tiempos han cambiado pero ¿Qué puedo hacer yo?

Fruncí los labios y él se rió y me sacudió el hombro.

-Tranquilo, muchacho. No voy a dispararte ahora-le sonreí.

-Me alegra escuchar eso.

Continuamos trabajando mientras hablábamos de futbol y unos minutos después, Charlie desvió el tema.

-Bella ya debió de haberse despertado… ¿ya desayunaste?

-No, vine directo hacia aquí.

-Oh que bien. Yo tampoco he comido, tal vez podamos aprovecharnos un poco de ella-me reí

-¿Qué haces aquí?-la voz de Bella nos interrumpió de reírnos mientras salía al patio.

-Vine más temprano y comencé a ayudar a tu papá-le dije sonriente y arqueó una ceja.

-Ya vuelvo, chicos-murmuró Charlie mientras pasaba a un lado de Bella. Bella le sonrió y él entró a la casa. Bella dio saltitos hacia mí y abrí los brazos, se zambulló en mi pecho y frotó su mejilla ahí. Le acaricie el cabello y le besé la coronilla.

-Buenos días, Belly Pocket-se rió bajito.

-Buenos días, bebé-gruñí y me miró sonriente-debes superar eso, mocoso-rodé los ojos-y ahora dime que milagro ocurrió que ahora tú y Charlie son los mejore amigos

-No hubo ningún milagro. Simplemente me ama y se comportó muy bien.

Bella se rió y su risa fue directo a mi pene.

-No te vas a salvar de esta. Mi papá tiene turno de noche, ¿te parece si vamos a cenar?

-Claro y así podemos hablar de algunas cosas.

-¿Es malo?

-No, no es malo-bese su frente-y ahora vamos adentro porque tu padre se muere de hambre-rodó los ojos.

-Y apuesto que tú también-me tomó de la mano.

-¿¡Cómo lo supiste?!-pregunté inocente y se rió. Entramos a la casa y ella seguía riendo, Charlie estaba en la cocina buscando algo en los gabinetes. Nos miró y medio sonrió.

-¿Qué quieren comer?-preguntó Bella mientras iba y se lavaba las manos, Charlie me dio una mirada y nos sonreímos confabuladoramente.

Esa mañana comimos como cerdos mientras Bella hacia muecas por tanta comida que ingeríamos. Al final la ayudé a limpiar y Charlie se disculpó pero dijo que tenía que dormir para rendir en su turno de noche.

-De todas formas no es como si hubieran venido a visitarme a mí de verdad-murmuró mientras subía las escaleras. Bella se rió.

Bella optó por quedarse en casa y ver películas, acepté porque su casa era más cómoda que el hotel. Mientras veíamos las películas tonteamos un poco aprovechando que su padre no estaba ahí presente.

Cuando fue hora de comer otra vez ordenamos una pizza y comenzamos a ver un partido de fútbol. Se escuchó ruido arriba por un momento y Bella y yo tuvimos que separarnos rápidamente pero luego se escuchó la ducha y volvimos a besarnos. Quise separarme de ella cuando la puerta del baño se abrió pero ella me jaló otra vez y gracias a Dios, Charlie no vino a buscar nada.

Pero la última vez si tuvimos que alejarnos porque Charlie venía bajando las escaleras, así que Bella aprovechó para poner orden a la sala y yo comencé a doblar la manta con la que nos habíamos tapado.

-Debo irme ahora, chicos-dijo mientras se colocaba su cinturón. Disimuladamente, me escondí detrás de Bella cuando se ajustó la pistola.

Bella le dijo de nuestros planes de salir a cenar y él pareció contento. Luego se fue despidiéndose.

-Será mejor que me dé prisa-murmuró Bella mientras subíamos las escaleras-¿A dónde iremos?

-No sé, yo no conozco este lugar, hermosa-chasqueó la lengua y entramos a su habitación.

-Vamos a la Bella Italia-dijo mientras comenzaba a revolver en su equipaje-y ahí me dirás que te traes con Charlie-dijo mientras se sacaba su blusa. Llevé una mano hacia ella para tocarle los pechos pero me alejó de un golpe-quiero ir a cenar y si haces eso nunca saldremos de aquí-refunfuñó y me reí.

Ella se vistió y me dejó ahí mientras iba al baño. Me puse de pie para ver los posters que tenía de cerca.

Fui hacia el corcho medio vacío y mientras veía los posters de conciertos mire hacia abajo y había algo ahí tirado. Me agaché a recogerlo. En ese momento, entró Bella.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó mientras se acercaba al espejo y se ponía brillo labial.

-Hay algo aquí tirado-me erguí y abrí el papel, era un poster de Bob Dylan y se veía algo viejo. La miré a través del espejo y me regresó la mirada. Se acercó a mí y lo tomó de mis manos, lo miró por un largo rato en silencio.

-¿Dónde lo conseguiste?-pregunté mientras le acariciaba el brazo. Ella negó con la cabeza perdida en sus pensamientos.

-Puedes quedártelo…o tirarlo…no importa-dijo bajito y lo dejó sobre el escritorio, se dio la vuelta y fue hacia el armario. Buscó algo ahí rápidamente y tiró de un bolso que estaba colgado, unas prendas se cayeron y las pateó y cerró la puerta del armario con fuerza. Recorrió la habitación echando cosas en el bolso y lo cerró con fuerza.

-Podemos irnos, estoy lista-dijo aproximándose a la puerta. No dije nada y la seguí.

Me puse a pensar que tal vez hice algo que la hizo enojar así que decidí romper el silencio.

-¿Estás bien?-pregunté sin despegar la vista de la carretera.

-Sí-murmuró y siguió mirando por la ventanilla.

-Si hice algo que te molestó…-comencé pero ella me miró rápidamente y frunció el ceño.

-Tú no hiciste nada.

-¿Entonces porque…-me interrumpió otra vez.

-No hiciste nada y no pasó nada, ¿de acuerdo?-sabía que había comenzado a impacientarse.

-De acuerdo-suspiré

-¿No lo dejarás, cierto?

-No

Suspiró y recargó su cabeza en el cristal.

El resto del camino no dijimos nada y ella se inclinó y encendió el estéreo, le subió el volumen y creo que lo hizo para que no pudiera preguntarle nada porque los Sex Pistols no dejaban escuchar.

Cuando llegamos al restaurante, bajé y le abrí la puerta, bajó en silencio y le tomé la mano, le di un apretón y me miró, le sonreí torcidamente, intentando aliviar la tensión y al parecer funcionó porque me correspondió la sonrisa y después se puso más cerca de mí, luego le pase un brazo por los hombros.

Cualquier mierda que le haya pasado antes me tenía preocupado pero quería hacerle ver que estaba bien y que si quería decirme estaba bien y si no, bueno no estaba taaan bien porque quería saber pero si decidía no decírmelo, lo aceptaría.

Fuimos escoltados hasta una mesa y descorrí la mesa de Bella para que se sentara, luego nos dieron el menú.

Ella ordenó Ravioles con champiñones y yo ordené una frittata de espaguetis, cuando el mesero se fue puse mi mano en la mesa y acaricié los dedos de Bella.

-Charlie me dijo que le dijiste que ya habíamos estado juntos-sus ojos se abrieron mucho y jadeó.

-Oh por Dios-se enterró en su asiento-¿Qué fue lo que te dijo?

-Solo dijo que quería que fuéramos cuidadosos y si te hacía algo malo me iba a disparar

Se llevó las manos al cabello.

-¿Cuándo te lo dijo?

-Esta mañana, me dijo que quería hablar conmigo así que llegué más temprano.

-Por eso no quisiste regresar -murmuró

-Exactamente-medio sonrió.

-¿Dijo algo más?-arqueó las cejas.

-No, lo demás fue una plática de hombres-ella rodó los ojos.

-¿Y no me dirás nada?

-Nop

-¡Edward!

-Lo siento, Bells.

-¿Por favor?-puso sus ojos de cachorro, ¿cómo le iba a negar algo cuando hacía eso? Era una chantajista.

-No te diré nada aunque pongas esa cara-dije

-Desgraciado-me pateó por debajo de la mesa.

Cuando regresábamos a su casa ya era tarde y me alegre de que el Jefe trabajara esta noche porque definitivamente, dejar a Bella a las 11:40 no era nada bueno y estaba seguro de que me dispararía.

-Quédate-murmuró cuando estacioné el auto en la entrada de su casa-puedes irte temprano por la mañana y regresar luego.

-De acuerdo-sonrió-solo moveré el auto de lugar.

-Sí, me voy a adelantar. Dejaré abierto y por favor trae mi bolso-dijo y luego abrió la puerta, cuando bajaba le di una ligera nalgada. Me miró rápidamente y me dio una risita come mierda y su risita fue directo a mi pene. Joder, debía controlar eso.

Ella cerró la puerta y di una vuelta en U para lograr ocultar el Volvo entre los bosques que rodeaban su casa. El Jefe no lo vería.

Había descubierto un escondite y estaba seguro que el Volvo cabría perfectamente ahí.

Tomé su bolso antes de bajar porque al parecer yo era su perchero o algo así pero lo había dejado abierto y todo el contenido se volcó.

-Carajo-maldije y me agaché para meter todo ahí, no me di cuenta si algo había quedado debajo del asiento o algo así y no me importaba. Tenía prisa y afortunadamente había echado unos cuantos condones en mis bolsillos antes de salir del hotel.

Abrí la puerta de la casa de Bella y la cerré detrás de mí. Todo estaba a oscuras, solo la luz del porche iluminaba tenuemente y me imaginé al Jefe sentado en su sillón con su pistola en la mano y me estremecí.

-¿Bella?-la llamé y escuché que algo se cayó arriba

-¡Aquí!-gritó de vuelta y subí las escaleras, su habitación estaba abierta pero la luz estaba apagada y la única iluminación provenía del contorno de la puerta del baño. Entré a su habitación y encendí la luz, saqué mi teléfono, mi billetera y los condones de los bolsillos de mi pantalón y los dejé sobre su buró. Me quité los zapatos y me tiré en su cama, era cómoda y acolchonada y sus almohadas eran la maravilla. Nada comparado a la mierda del hotel. Pensé que haberme quedado había sido mi mejor decisión.

Ella salió del baño y entró, arqueó una ceja cuando me vio ahí tirado como si fuera mi cama pero no dijo nada.

-Si quieres puedes usar el baño-me miró mientras tomaba su bolso de la cama y rebuscaba algo en él.

-Ok-me levanté y fui hacia allá.

Después de hacer pipí y lavarme las manos pensé en mis dientes e hice una mueca. Había olvidado todo allá pero vi el cepillo de Bella y lo usé.

-Usé tu cepillo de dientes-le dije cuando volví y ella se cepillaba el cabello viéndose en el espejo.

-Asco-murmuró, fui hacia ella y rodeé su cintura con mis brazos.

-Te ves muy bonita hoy… ¿no te lo había dicho?-la miré a través del espejo.

-No, idiota. Gracias-sonrió y me reí besándole la mejilla. Recorrí su mandíbula con mis labios y bajé hasta su cuello, me dio el acceso y soltó un suspiro. Se giró en mis brazos y buscó mis labios, enredó sus manos en mi cabello y yo apreté fuerte su cintura, bajé las manos y le di un apretón a su trasero, jadeó y envolví sus muslos con mis manos, dio un salto y enredó sus piernas en mi cintura, la sujeté fuerte y caminé hacia la cama.

Caímos en la superficie blanda y soltamos una risita cuando nuestras cabezas chocaron.

Seguí besándola y metió las manos debajo de mi playera, la dejé para que la sacara y yo hice lo mismo con la suya. Bella comenzó a besar mi cuello y la interrumpí cuando vi la puerta semiabierta.

-¿Deberíamos cerrar la puerta?-ella miró hacia allá

-No, Charlie no volverá-dijo segura-hace tiempo que no tenemos sexo con la puerta abierta

-Nunca hemos tenido sexo con la puerta abierta-rectifiqué.

-Pues por eso-me dio un golpe en la cabeza y me jaló para besarme en los labios.

Llevó sus manos hasta el botón de mis pantalones y los bajó, me apoyé en mis brazos para alzarme y dejar que los bajará más, los dejó hasta las rodillas y lo demás lo bajó con los dedos de los pies.

Desabroché sus pantalones y alzó sus caderas, los bajé rápidamente y me alejé de ella para sacarlos, junto con sus calcetines. Le hice cosquillas en la planta del pie derecho y soltó una risita y se retorció un poco, le sonreí y terminé de sacar mis pantalones que habían estado arremolinados en mis pies.

Ella se sentó frente a mí y se desabrochó el sostén, lo arrojó lejos y me comí con la mirada sus pechos. Cualquier otro pensamiento que hubiera tenido sobre cualquier cosa se vio olvidado cuando se sacó las bragas y quedó completamente desnuda frente a mí.

Todo el mundo se borró y solo quedó ella. Bella.

Me sonrió y se recostó lentamente en la cama, gruñí y me eché sobre ella, me envolvió fuertemente con sus brazos y gemimos al sentir la desnudez de nuestros pechos, justo como el día anterior.

Envolvió sus piernas en mi cintura y refregué mi latente erección contra ella, arqueó la espalda y me mordió el hombro mientras ahogaba un gemido. Su calor me envolvió y pronto me vi bajando mis propios bóxeres. Besé su cuello y me deslicé hasta besar sus pechos y lamerlos, Bella se sacudió debajo de mí y arañó mi espalda mientras lanzaba unos gemidos.

Bajé besando su abdomen y cuando besé debajo de su ombligo, alzó la cabeza y me miró, le devolví la mirada y se mordió el labio. Carajo, ese gesto. Le sonreí y seguí besando, ella dejó caer su cabeza de vuelta en la almohada y arqueó la espalda mientras separaba las piernas. Justo así, nena. Di un par de besos y después intenté con mi lengua, talló sus pies en la sábana y levantó sus piernas lentamente dándome acceso.

-Estás tan mojada-murmuré contra sus latentes pliegues y ella gimió y enredó sus manos en mi cabeza, tomando mechones de mi cabello y jalándolos.

Pasé mi lengua por toda la longitud probando su excitación y la introduje lentamente, su olor y sabor me tenían mareado de placer y tuve que tomar la sábana en puños mientras ella hacia lo mismo. Chupé y bombeé un poco más, ella comenzó a jadear y a gemir más sonoramente y me encantaba.

-Creo que…-jadeó y mordisqueé su clítoris antes de que terminara la frase, su jugosa y deliciosa carne se estremeció y bebí lo más posible mientras ella luchaba contra su respiración entrecortada y jaloneaba mi cabello de vuelta.

Cuando terminé de comerme todo ese banquete, volví a subir lentamente y desanduve el camino en besos. Mordisqueé levemente su cuello y jaló mi cabeza hasta sus labios, gemí ante la idea de que se estaba probando en mis labios. Mordió mi labio inferior y cerré los ojos fuertemente, luego bajó y besó mi barbilla y quijada y finalmente besó y lamió debajo de mi nuez de Adán. Jamás había hecho eso y se sintió jodidamente increíble.

-Tu cuerpo es increíble-susurró con voz ronca en mi oído y mordió mi lóbulo, una corriente de indescriptible placer me asaltó y apenas fui consciente de estirar la mano para tomar un empaque plateado. Lo abrí y ella me lo quitó de las manos, siseé de placer cuando vi que ella lo estaba poniendo en mí, me miró a través de sus pestañas y se lamió los labios. Gruñí y la tomé de la cintura para estamparla en la cama, ella jadeó y me deslice lenta y tortuosamente dentro de ella, gruñendo de placer al sentir como su carne y la fricción se sentían bien contra mi piel.

-Te sientes tan bien dentro de mí-me miró a los ojos y arremetió contra mí, jadeé cuando lo hizo-ahora cógeme-ordenó. Jesús.

Comencé a moverme y ella enterró sus uñas en mi espalda mientras hacía lo mismo con sus talones en mis caderas. Arremetí más rápido y ella alzó un poco más las piernas, la sensación de su pecho contra el mío, moviéndose, era maravillosa y aumenté el movimiento de mis embistes.

-Hazlo más fuerte-gimoteó en mi oído y comenzó a moverse conmigo, gruñí mientras me enterraba en ella hasta la empuñadora. Comenzó a gemir y eso me volvió loco, era como música en mis oídos y solté un sonoro gemido cuando alzó aún más su pierna derecha, la tomé y la coloqué sobre mi hombro. Bella arqueó la espalda y logré enterrarme completamente en ella.

Gimoteó en mi oído cuando terminó y me apretó fuertemente, sentí su calor y de repente su mano apretando mis bolas. Fue suficiente y terminé gimiendo, ella gimió otra vez bajito al escucharme y me sostuvo mientras estaba todo tambaleante y estremeciéndome.

Apoyé mi frente en la de ella y nuestros jadeos se mezclaron, acarició mi rostro y delineó mi palpitante vena de la frente, besó mi ceño fruncido y siguió besando mi nariz, mejillas y ojos hasta llegar a mis labios. Delineé con mi lengua su labio inferior y me permitió el acceso, nos separamos por falta de aire y me sonrió.

-Eso fue increíble, bebé…Edward-se autocorrigió. Mi ego se infló.

-En verdad lo fue-le dije y llevé mis labios a su oído-eres una escandalosa y me encanta-susurré y suspiró estremeciéndose-y como insistes tanto he decidido que podrás llamarme "bebé"-se rió-solo en privado, mocosa-la miré.

-Muchas gracias, mocoso-besé su frente. Luego me salí de ella lentamente.

-Tengo que limpiar todo esto-renegué mientras me quitaba el condón.

-Puedes tirarlo por ahí-señaló, sin dejar de verme, el bote de basura que tenía a un lado de la cama-y hay pañuelos ahí-ofreció. Después de terminar con esa mierda, la miré y me extrañé de qué no estuviera debajo de las mantas. Usualmente se quedaba un minuto "expuesta" y después se zambullía escondiéndose. Pero aun así, no le dije nada. Disfrutaba demasiado esa vista.

Me tiré a su lado y me sonrió, me pregunté internamente que era lo que planeaba y mientras lo hacía, se aproximó a besarme y le correspondí el beso, deslice mis manos por toda su esbelta espalda y apreté su trasero. Jadeó y llevó su mano hasta mi miembro. Contuve la respiración y dejó de besarme en los labios, se deslizo por todo mi cuerpo, besando y lamiendo, y gruñí cuando supe que era lo que planeaba. Me miró con fuego en sus ojos y me sonrió eróticamente. Gemí cuando rodeó mi longitud con sus manos y comenzó a dejar besitos en todo lo largo, enterré mi cabeza en la almohada y me mordí fuertemente el labio inferior mientras sentía que la vena de mi frente comenzaba a saltarse. Delineó con su lengua el camino que había besado y saboreó el extremo, la miré y fue una de las vistas más eróticas que había visto en mi vida. Me introdujo en su boca lentamente mientras me regresaba la mirada, me dio unas ligeras y suaves mordidas con sus labios y luego volvió a introducirme en su boca lentamente. Su cabeza comenzó a moverse más rápido mientras sus manos llevaban el mismo ritmo ¡Jesús! Si la seguía viendo hacerlo no duraría ni tres segundos más, así que desvié la vista y mejor cerré los ojos concentrándome solo en la sensación. Eso no mejoro nada. Unos momentos después comencé a gemir y a gruñir, mi gran error fue mirarla, porque al parecer, ella sabía cuándo yo lo estaba haciendo o algo así, porque me regreso la mirada y me guiñó el ojo. CARAJO.

-Bella tienes que quitarte…-jadeé-si no…-ella apretó de nuevo mis bolas con su mano libre y lo deje ir, ella sabía lo que estaba causando y aun así no se había quitado. No quería que ella probara esa cosa, aunque sería caliente ver que lo hiciera, pero de todas formas no me gustaba que lo hiciera. Tal vez sabía demasiado mal o quién sabe. Pero mi sorpresa fue grande cuando chupó como si fuera su dulce favorito y se tragó todo como una campeona. Oh, era un estúpido al pensar eso. Se retiró y se chupó los labios sin dejar de mirarme a los ojos y me sonrió. Gateó hasta estar a mi altura y me besó levemente en los labios.

-Eso fue…-comenzó.

-Eso fue jodidamente indescriptible, bonita-la besé otra vez-fue perfecto, gracias.

-No tienes nada que agradecer. Yo quise hacerlo-ronroneó y me sonrió de vuelta.

Sin dudas, esta Bella desinhibida, que no se cubría y que ponía nuestro placer en el mismo nivel me gustaba demasiado.

-Te voy a extrañar mucho-le dije acariciándole el cabello.

-Y yo también-hizo una mueca-es por eso que estamos alargando esta noche-me guiñó el ojo.

La atraje hacia mí y la besé, definitivamente nunca estaría saciado de Bella y no recordaba haber tenido tanto sexo antes desde la primera vez que lo hicimos.

La posicione debajo de mí y seguí besándola.

-Edward-jadeó-¿es de locos decirte que te quiero dentro de mí otra vez?-se sonrojó y le sonreí.

-No es de locos…es simplemente que no habías estado con alguien mejor que yo-se rió.

-Por supuesto

-Puedo notar el sarcasmo en tus palabras, Swan-me burlé y volvió a reírse. La callé posando otra vez mis labios en los suyos y la amasé y acaricie mientras ella soltaba ligeros gemidos.

-Bella-la llamé y me miró-¿crees que podamos…ehh…-no sabía cómo pedirle esto, jamás lo había hecho con nadie y de ninguna manera le diría "quiero darte por atrás" porque eso me parecía asqueroso y a ella también, pero no le "daría" por atrás. Carajo, esto era difícil.

-¿Sí?-me acarició los hombros-puedes pedirlo…no te avergüences, aunque sabes de sobra que el sexo an…

-No, no, no. Nada de eso-la tranquilice y suspiró.

-¿Entonces?

-Solo quisiera estar detrás de ti…no lo sé-dije nervioso evitando mirarla a la cara y soltó una ligera risilla. La miré.

-No entiendo

-Jamás he hecho eso y no sé cómo explicarlo…es como lento o algo así-me reí nervioso. Me miró por un momento y después asintió.

-Creo que te entiendo…bueno, podemos intentarlo-me besó levemente en los labios.

Pensé que tal vez ella había tomado la idea equivocada pero aun así le devolví el beso y esperé a que hiciera el siguiente movimiento. Lentamente se dio la vuelta y con ese permiso, dejé de besarla en los labios y seguí besando su mejilla y su cuello. Me coloqué detrás de ella sin dejar de besarle el cuello y Bella se acomodó perfectamente como una cucharita.

-¿Cómo se llama está?-dijo riéndose bajito, me reí contra su piel.

-No sé

-Supongo que "La cucharita"

-Como sea-mordí el lóbulo de su oreja y ella hizo "aja" jadeando.

Estiré la mano para tomar un condón y cuando alejé mis manos de ella para ponérmelo, me miró sobre su hombro. Le devolví la mirada cuando estuvo listo y me sonrió. Ese gesto fue putamente sexy así que la jalé más cerca de mí y creo que gruñí un poco. Soltó una risita pero se calló de repente cuando llevé mi mano hasta su rodilla y comencé a acariciar su pierna alzándola lentamente sin dejar de besar su cuello y hombro. Bella captó la indirecta y puso de su parte. Llevé un dedo hacia su sexo para asegurarme que estaba lo suficientemente húmeda y su calor y excitación me recibieron, gimió y se mordió el labio.

-Edward-gimoteó mi nombre cuando introduje dos dedos en su cavidad y acaricie con mi pulgar su botón. La caricia fue tan suave como el aleteo de una mariposa.

Comenzó a relajarse y alejé mis dedos antes de introducirme lentamente en ella, siseé del placer y ella aprisionó en su puño la almohada. Cerró fuertemente los ojos mientras yo fruncía el ceño concentrándome en la sensación de estar dentro de ella. Me quedé ahí por unos segundos, nunca acostumbrándome a su jugosa, caliente y apretada carne.

Me moví lenta y pausadamente y nuestros cuerpos unidos comenzaron un vaivén suave. La sudada y suave piel de su espalda se estampaba contra mi pecho mientras la escuchaba pronunciar esos sexys gemidos que hacía. Mis manos no se quedaron quietas en su cadera, sino que subieron lentamente y acaricié sus pechos, Bella gimió audiblemente cuando me pegué más contra ella y aprisionó mi mano en la suya.

Amaba la forma en que se mordía el labio tratando de tragarse gemidos, aunque la mayoría de las veces lograban escapar de entre sus labios. La miré intensamente grabando en mi retina y en mi memoria sus expresiones y la forma en que sus labios se fruncían suavemente. Besé su sien y después de unos cuantos segundos comencé a sentir su tensión. Ella jadeó y enterró su rostro en la almohada.

Me froté más contra ella tratando de acariciar de alguna manera su palpitante perla y esa fue la acción que hizo que me sintiera más cerca del borde rápidamente. Ella apretó otra vez la almohada y cerró los ojos mientras comenzaba a temblar, unas cuantas estocadas más y logré alcanzar el clímax mientras ella disfrutaba de sus últimos segundos en la cima. Enterré mi rostro en su cuello y aspiré su aroma envolviéndome en él y haciendo de alguna loca manera que mi orgasmo fuera mejor.

Bella quedó hecha gelatina en mis manos y yo jadeé mientras me recuperaba.

Nos quedamos unos segundos en silencio y recordé brevemente la sensación.

-Jamás había hecho eso y fue jodidamente maravilloso-musitó mientras se daba la vuelta sacándome de su interior. Me miró a los ojos y me di cuenta que había estado llorando un poco y que se había limpiado las lágrimas.

-Estoy de acuerdo pero… ¿entonces porque lloras?-acaricié su cabello y se sorprendió.

-No estoy llorando-mintió bajando la mirada y revolviéndose en la cama.

-Tus pestañas mojadas me lo dicen-susurré contra su frente y luego la besé. Sonrió suavemente.

-Es solo que…esta noche…-se quedó callada y negó con la cabeza un momento.

-Esta noche ¿Qué?-coloqué su dedo en mi barbilla obligándola a que me mirara.

-Esta noche es perfecta-sonrió sin mostrar los dientes y se acercó a besarme brevemente en los labios.

-Me alegro de que pienses eso…porque definitivamente está en mi lista

-¿Tienes una lista?-pasó una mano por mi cabello.

-Todas las he pasado contigo-le sonreí y me devolvió la sonrisa, me incliné para besarla en los labios y ella aceptó gustosa.

Cuando nos separamos, alargué una mano para tomar un pañuelo.

-Limpia ese horrible desastre-arrugó la nariz mirando hacia abajo y me reí.

-No parecía asqueroso hace unos momentos-se sonrojó y desvió la mirada. Sonreí para mí mismo. Sentí a Bella moverse detrás de mí y cuando todo estuvo solucionado me giré y la encontré metida en las mantas. Sonreí de nuevo. Las abrió para mí y me metí, se arrastró hasta estar cerca de mí, abrí mis brazos y se talló contra mi pecho.

-Pareces un gato, tallándote contra la gente-bromeé.

-Asco-chilló y me golpeó en el abdomen. Me reí y la abracé más fuerte.

Después de unos momentos en silencio y yo contemplando el techo, ella alzó la cabeza y bajé la mirada.

-Gracias por aceptar venir aquí-dijo y sabía que se refería a todo lo referente al Jefe.

-No tienes nada que agradecer. Fui yo el de la idea y en verdad no me arrepiento

-Lo sé…pero de todas formas-volvió a apoyar la cabeza en mi pecho-tu corazón suena muy bonito…es como una nana-susurró.

-Muchas gracias, late solo para ti-golpeó ligeramente mi pecho.

-Mentiroso, de hecho solo late para ti porque si no ya estuvieras muerto-Bella y sus súper comentarios inteligentes me hicieron reír, como siempre. Ella también se rió pero tuvo que detenerse cuando un bostezo la tomó desprevenida, se cubrió la boca y estiró sus piernas.

-¿Ves? Idéntica a un gato-gruñó y me reí bajito-ahora duerme-le acaricié el cabello.

-Tenemos que vestirnos… ¿Qué pasa si Charlie viene?-dijo mientras buscaba alrededor con sus ojos.

-¿Ahora eso te preocupa?-señalé la puerta y rodó los ojos divertida.

Ella se puso su pijama, que consistía en una sudadera llena de agujeros y luego me reí. Me tiró una almohada a la cabeza y se fue al baño.

Me vestí y fui al baño, toqué la puerta y ella dijo que esperara un poco. Suspire y la apresuré.

-¡Ya!-gritó de vuelta algo molesta y contento, por haberla hecho enojar un poco, entré.

Se estaba lavando las manos y le jalé el cabello un poco para que se hiciera a un lado.

Cuanto terminamos en el baño, volvimos a su habitación y Bella cerró la puerta con seguro.

Abrí los brazos para ella y se acurrucó a mi lado. Me besó brevemente en los labios.

-Buenas noches, Hamlet-palmeé su cabeza

-Buenas noches, bebé-palmeó mi pecho.

Fui agitado groseramente y desperté, la agitación no cesó y pude escuchar la voz asustada de Bella diciendo mi nombre y abrí los ojos. La poca luz de la luna que se colaba por la ventana hizo que viera que estaba sentada a lado mío mirando fijamente a la ventana. Me apoyé en mis codos.

-¿Qué pasa?

-Ahí…hay algo-jadeó

-¿Qué?-miré hacia allá

-¡Ve! Creo que es un jodido gato-encogió las piernas rápidamente y las sujeto con sus brazos-¡Ve y sácalo de mi jardín!

Creí que había un ladrón o algo así y no un puto gato. Suspire y me bajé de la cama, abrí la cortina y ella soltó un gritito, la miré y tenía la cabeza cubierta con las mantas. Ahí había un feo gato arañando la ventana y maullando o llorando o algo así y los sonidos que hacía eran asquerosos o escalofriantes. Golpeé la ventana y saltó, Bella soltó otro gritito y tuve que golpear otra vez la ventana para que el jodido gato se fuera.

-Ya está…listo-regresé a la cama y me pasé una mano por el cabello-ya puedes dormir tranquila.

-Son los putos gatos de la Sra. Cope…siempre que venían corría y despertaba a Charlie.

-¿Y cuando tenía turno de noche?-pregunté mientras la atraía hacia mí. Sonrió incomoda-¿Qué?

-Dormía en la sala…o la mayoría de las veces traía a Rose o a Alice a una fiesta de pijamas convenientemente-bostezó. Me reí y besé su frente.

-Bueno…ahora estoy yo…ningún gato ni nadie te hará daño mientras esté yo aquí.

-Eso suena a gloria-musitó y cerró los ojos mientras se tallaba contra mi pecho.

Por la mañana otra vez me despertó pero ahora diciendo que Charlie había vuelto y tenía que irme.

-Está en el baño ahora…es un buen momento para que saltes por la ventana.

-Carajo-dije mientras metía todas mis cosas en mis bolsillos. Caminé hasta la ventana y Bella fue detrás de mí.

-Solo salta…no está tan alto-la miré feo. Eran como tres metros o quien sabe cuánto. A mis ojos eran como dos kilómetros-lo siento…pero tienes que apresurarte. Charlie vendrá a ver.

-De acuerdo…vuelvo como en una hora y media.

-Ok-me acerqué y besé su frente

-Te quiero

-Yo también te quiero-me acarició la mejilla y cuando escuchamos el sonido de la cadena del baño, dio un respingo-apresúrate.

Abrí la ventana y pisé la primera rama del árbol, nada seguro. Me aferré a ella y bajé a la segunda, miré hacia abajo y maldije internamente cuando vi que la siguiente rama estaba demasiado lejos. Así que salté y escuche como Bella ahogó un gritito. Sentí un tirón en mis piernas y fue como si mis pies se hubieran quemado. Gruñí e intente caminar pero el pie izquierdo me dolía demasiado y tuve que cojear.

-¡Lo siento!-Bella medio grito medio susurró. Miré hacia arriba y le hice un gesto con la mano restando importancia. Caminé hacia mi auto y escuché como se cerró su ventana.

En el coche me apresuré a salir del escondite y cuando estuve en la carretera, respire aliviado y pisé el acelerador con fuerza.

Cuando llegué al hotel, tomé un largo baño y me vestí. Contemplé mi teléfono por un largo rato pensando en la forma de decirle a mi madre que iría el jueves y llevaría a Bella conmigo, preparé mis oídos para el grito ensordecedor.

-¿Hola?-contestó ella.

-¿Mamá?

-¡Edward, mi bebé!-rodé los ojos-¿cómo estás?

-Muy bien, ma. ¿Cómo están ustedes?

-Perfectamente. ¿Cómo estuvieron los exámenes?

-Como el carajo-ella jadeó-lo siento…fueron un asco pero me fue bien.

-Me alegro…y cuida esa boca-rodé los ojos otra vez.

-Sí, como sea. ¿Mamá? Tengo algo que decirte.

-No embarazaste a Bella ¿verdad?-Vaya. Que falta de confianza.

-No, tu falta de confianza me lastima

-Lo siento, Eddie. Pero me preocupa que no sean cuidadosos… ¿lo son, cierto?

-Sí, mamá-gemí avergonzado-eso no era el motivo de la llamada

-Bueno, ¿entonces?

-Iré el jueves, la próxima semana iré a Malibú con algunos amigos y luego tengo otra semana libre.

-¿Entonces porque no vienes en esa semana?

-Ehh, sí. El problema es que Bella inicia las clases el 3 de abril y volveremos el 1-espere a que ella procesara la información.

-¡Oh por Dios!-mamá debió de haberme avisado para lograr alejar el teléfono de mi oído a tiempo, hice una mueca-¡¿Eso es lo que estoy pensando?! ¡Dios santo!

-Sí, mamá. Bella y yo iremos a Chicago el jueves-volvió a lanzar otro grito.

-¡Es perfecto! Aunque tendrá que dormir contigo porque Jane y Alec ya están aquí

-Eso no es problema

-Seguro que no-dijo insinuante y juro que me sonroje.

-Mamá…déjalo-dije sofocado y ella lanzó una risita.

-De acuerdo, hijo. No puedo esperar… ¿los recogeremos en el aeropuerto?

-No…Bella quiere hacer algo antes-me zafé para así darle más tiempo a mi chica de prepararse. Ella me lo había dado a mí… ¡y vaya que me lo dio!

-Oh, está bien. Te esperaremos ¿ya tienen los boletos?

-Aún no

-Los compraré

-Mamá no es necesa…

-¡Claro que es necesario, hijo! Yo te llamaré

-De acuerdo-dije derrotado

-Estoy ansiosa

-Yo también…nos vemos luego

-Sí, hasta luego ¡y envíale saludos a Bella!

Luego de eso corté. Suspiré y me tiré en la cama. Jesús. Esperaba que Bella fuera paciente con mamá, porque Esme siempre se ponía loca.

Estaba casi seguro de que cuando llegáramos una bandeja de galletas caseras y porciones de helado estarían en la mesa de centro de la sala servidas por mi madre.

Y Jane estaría saltando en su asiento esperando que los saludos terminaran para poder comer el helado y las galletas.

Y Alec estaría esperando que la atención de mis padres se redujera en la visita para poder mostrarle su colección de la Guerra de las Galaxias.

Y mi padre estaría tratando de controlar a Esme y preguntando si se interesaba en el cuerpo humano.

Gruñí. Los Cullen no podían faltar en su tradición.

Volví a tomar el teléfono y me sorprendí al ver que había pasado más tiempo del que pretendía pensando en mi familia. No podía esperar para que Jane y Alec fueran mis hermanos, no es como si quisiera que su abuela muriera pero eso sería grandioso. Me refería a la parte de los hermanos. Al fin podríamos sacar a Jane de su empaque de plástico y le sacaríamos el algodón de los oídos. Ahh, hogar dulce hogar.

Manejé hasta The Swan's House pensando en eso y me encontré a mí mismo pensando en maneras de molestar a Jane por las mañanas.

Aparqué y cuando toqué la puerta Bella me abrió. Me sentí raro al hacer eso, puesto que ya había probado lo del árbol. Bella me guiñó el ojo pensando en lo mismo y se hizo a un lado para dejarme pasar.

-Hola, Edward.

-Hola-la despeiné y gruñó. Entramos a la cocina y el Jefe estaba llevando platos al comedor.

-Buenos días, Charlie

-Hola, Edward-asintió con la cabeza puesto que tenía las manos ocupadas.

-¿Te ayudo en algo?-le pregunté a Bella viendo el delicioso desayuno que había preparado.

-Me ayudas lavándote las manos-hizo una mueca y sonreí.

Cuando todo estuvo mudado al comedor, nos sentamos y comenzamos a comer.

-¿Cómo es eso del viaje a Malibú?-Charlie miró a Bella y ella se encogió de hombros y me señaló.

-Edward es mi representante-Charlie se giró hacia mí.

-Nos vamos el lunes próximo. Estaremos allá toda una semana. Todos acordamos que nos iríamos en auto, saldremos de Seattle a las diez de la mañana para llegar a Malibú como a las 5 de la mañana del martes.

Charlie asintió pensativo.

-¿Y en dónde se hospedaran?

-¡Yo sí sé eso!-Bella dijo-Nessie es como millonaria o algo así y sus padres tienen una casa en la playa-Charlie alzó las cejas sorprendido.

-No es millonaria-Bella rodó los ojos

-Es casi lo mismo

-Sus abuelos le heredaron esa casa a sus padres y la rentan en ocasiones. Nessie dice que es muy grande y muy linda y tiene vistas directas a la playa.

-Oh, genial. Bueno…diviértanse. Y no olviden el bloqueador solar…no vayan a querer broncearse. Van a terminar como tomates-nos reímos y pude ver el parecido de Charlie y Bella al reírse. Se formaban las mismas arrugas alrededor de los ojos y éstos adquirían un brillo diferente.

Cuando terminamos de comer, ayudé otra vez a Bella a limpiar y Charlie dijo que él iría al jardín a trabajar con la base del escritorio.

-Vayamos a comprarle algo a tu familia-tiró de mi mano cuando salíamos del baño después de cepillarnos los dientes.

-¿Para qué?-renegué

-¡No seas grosero! Podemos comprarles un árbol o algo así-bromeó y me reí-¡Vamos! Hay cosas que podemos comprarles.

-De acuerdo.

Después de avisarle a Charlie conduje hasta el centro de Forks y Bella me arrastró a un montón de tiendas. Tuve que ayudarla a comprar porque ella no conocía los gustos de mis padres. A Esme le compramos conjunto de joyería y a Carlisle un estetoscopio antiguo. Le rodé los ojos a Bella y me gané un golpe en el abdomen.

-Faltan tus primos-dijo. Y ahora era cuando me arrepentía de decirle que ellos estarían ahí.

-Ellos no quieren nada-me miró feo.

-Eres tan malo… ¿Qué podemos comprarle a Jane?

-Ella es una aburrida inteligente que no dice palabrotas.

-Creo que se lo diré cuando estemos allá-me amenazó distraídamente mientras veía por las vitrinas.

-No lo harás…pero podemos comprarle un vibrador. No se masturba…podemos introducirla al gran mundo del auto placer.

-Jódete, Edward-gruñó y después se rió-estoy hablando en serio.

-Yo también...-me dio una mirada asesina-o podemos comprarle un libro

-¡Sí!-aplaudió y dio un brinco. Comenzó a caminar rápidamente y tuve que correr un poco para alcanzarla.

-¿Qué tipo de libros lee?-me preguntó cuando entramos a la librería.

-Creo que de tragedia y aburridos y de gays…como los que lees tú.

-¡Oh, que dulce! Creo que empieza a agradarme-dijo ignorando la última parte de mi oración y me a un estante-¿sabes si ya leyó este?-agitó un libro en mi rostro.

-No… ¡oye, espera! Creo que este es uno de los libros que quiere leer.

-¡¿En serio?! Yo también quiero leerlo. El Gran Gatsby me enamoró desde que vi a Leonardo di Caprio en la película…recuerda comprármelo como regalo de aniversario de cuatro meses.

-Iba a hacerlo pero cuando mencionaste a ese gay no lo haré.

-Eres taaan celoso, Cullen-jaló el cuello de mi camisa y me quitó el libro de las manos para ir a la caja.

Cuando salimos de la librería me preguntó por Alec.

-Solo puedo decir que ama La Guerra de las Galaxias-hizo una mueca.

-No hay una tienda donde pueda encontrar algo así…lo compraré en Seattle.

Suspiré. Bella era tan loca.

Cuando volvimos a su casa, tuve que cargar las bolsas de los regalos y llevarlas a su dormitorio.

Nos sentamos en la sala y Charlie fue al jardín, Bella trajo un tablero de ajedrez. Sobra decir que gané, y también sobra decir que arrojó enojada las piezas dentro de la caja mientras yo me reía de ella.

-Eres un tramposo-gruñó y se cruzó de brazos.

-Se llama ser inteligente-me mostró el dedo y me reí más fuerte. Tomé un cojín y ahogué mi risa, luego me estampó y me golpeé en la pared.

En ese momento, el teléfono sonó. Charlie entró rápidamente pero Bella se adelantó y contestó.

-¿Hola?-nos miró confundida-¿Hola?

Seguramente eran las mismas personas que habían llamado el viernes por la noche y según Charlie lo habían estado haciendo antes.

De repente, Bella se quedó congelada y me pregunté qué era lo que decían. Me puse de pie instintivamente y Charlie dio un paso hacia ella.

-¿Renée?-su voz se quebró y me aproximé rápidamente a ella al escuchar ese nombre. No podía ser cierto. Charlie estuvo a su lado en dos zancadas. Puse una mano sobre su hombro y Charlie buscó su mirada. Bella miraba fijamente la mesa-no me llames así-dijo con veneno en su voz y azotó el teléfono en su lugar.

Y de repente corrió hacia las escaleras y cerró con un portazo su habitación. Charlie y yo nos miramos.

-Edward dime que no escuchaste ese nombre-Charlie dijo con voz ahogada. No sabía qué hacer, suponía que este era un momento familiar pero una gran parte de mí no se quería ir y dejar a Bella.

-Lo siento, Charlie-fue todo lo que dije y él se pasó las manos por el cabello. Luego me hizo un asentimiento con la cabeza y no supe a lo que se refería pero entendí cuando se aproximó a las escaleras. Le seguí los pasos y tocó la puerta de Bella.

-¿Bella?

-Vete, papá-su voz se escuchaba llorosa y rota y solo quería tirar la puerta y abrazarla y consolarla y dejar que llorara en mi pecho-y dile a Edward que se vaya…no quiero que me vea llorar. Dile que vuelva luego o que vaya a Seattle. No quiero arruinarle el día-eso me dolió. Aunque en ese mismo segundo comprendí que no era dolor, era como… ¿desesperación? O irritabilidad o algo así. Después de todo y a pesar de todo, Bella siempre estaba pensando en los demás antes que en ella.

-No arruinas mi día. Solo ven acá afuera-dije y los sollozos cesaron-tu padre necesita hablar contigo.

Charlie balanceo el peso de su cuerpo en un pie y suspiró. Luego de unos momentos, la puerta se abrió. Bella estaba ahí con los ojos y la nariz enrojecidos y estaba controlando los hipidos.

-¿Habías hablado con ella?-dijo mirando a su papá después de mirarnos a ambos.

-No, no sabía que era ella. Nunca había llamado-Bella frunció el ceño y se aproximó a abrazar a su padre. Medio sonreí cuando la vi tallarse.

-¿Qué fue lo que te dijo?-preguntó él mientras acariciaba su cabello.

-Se quedó en silencio y preguntó que qué hacía aquí yo y me llamo hija-dijo con voz ácida. Me estremecí al ver esa faceta de Bella, jamás la había visto y era algo que no le quedaba a su rostro y a sus brillosos y amorosos ojos.

-Eso no importa-dijo Charlie y suspiró. Bella iba a objetar pero él se adelantó diciendo:-Vayamos abajo-me miró y se giró para bajar las escaleras, Bella se sorbió la nariz y me miró, fruncí el ceño ante el dolor de su mirada y le rodeé los hombros con el brazo y besé su sien.

-Todo estará bien…estoy aquí-le susurré al oído y me miró de vuelta asintiendo levemente.

Nos instalamos en la sala y Bella me jaló a su lado, Charlie apretó los labios. Era obvio que aún no concebía la idea del contacto físico entre nosotros, pero viendo la situación no me importó. Jamás me hubiera imaginado esta mañana que desperté y salté desde el árbol del jardín de Charlie, que llamé a Esme y que veía a Bella tan feliz comprando regalos innecesarios; que este día cambiaría drásticamente o que ayer por la noche mientras Bella dormía en mi pecho que hoy la vería tan fría, tanto que me hacía estremecer.

Miré hacia el piso, tratando de huir de la incomodidad y para buscar una manera de consolar a Bella estando su padre aquí presente. Bella hipó y alcé la vista rápidamente. La miré y ella miraba al suelo mientras contenía la respiración, me imaginé que trataba de calmarse. Luego miré a Charlie, él estaba frunciendo el ceño y se veía pensativo. Así que me enterré en mi asiento y acaricie el brazo de Bella.

-No encuentro alguna razón por la cual ella haya llamado-comenzó Charlie y ambos lo miramos-tu madre debe tener un motivo…

Bella lo interrumpió.

-Esa perra no es mi madre-di un respingo al escuchar que dijo eso e instintivamente apreté levemente su brazo. Honestamente, Bella me daba miedo así y estaba seguro que jamás la haría enojar más de lo necesario si iba a reaccionar así. Charlie la miró absorto.

-Bella, por favor…-iba a decir algo pero de nueva cuenta fue interrumpido, y no por Bella sino por el repiqueteo del teléfono. Dimos un respingo en nuestros asientos y Bella apretó los puños. Miré alternadamente entre ellos para ver quien contestaría el teléfono y me quedé de piedra cuando Charlie me señaló con la mirada, luego el teléfono. De ninguna jodida manera iba a alzarlo yo, pero luego pensé en lo que estaban pasando ellos y me levanté suspirando.

El timbre se vio interrumpido cuando alcé el auricular.

-¿Sí?-contesté.

-¿Está Charlie ahí? ¿O Bella?-escuchar finalmente su voz fue como un cubetazo de agua fría, era como si mi mente hubiera creado una barrera y estaría trabajando en convencerse de que todo esto era una broma; pero al escucharla ahí, tan real y hablándome a mí fue como si me hubiera traído de vuelta a la realidad. No sabía que responder a su pregunta así que contesté con otra, aunque ya supiera la respuesta.

-¿Quién es?-miré a Charlie y él hizo una mueca.

-Soy Renée… ¿y tú?-luego, Charlie se puso de pie y me señaló el auricular, se lo pasé sin chistar tratando con todas mis fuerzas de zafarme de esa conversación. Volví a mi lugar junto a Bella rápidamente y ella pareció no notarlo.

-¿Qué es lo que necesitas?-Charlie espetó y se quedó un momento en silencio-Bella no te quiere aquí…y yo tampoco-un momento de silencio-perdiste ese derecho hace mucho tiempo-Charlie miró a Bella y yo hice lo mismo. Ella seguía en la misma posición, con los puños apretados y mirando fijamente el suelo-lo siento, Renée-luego colgó y se apoyó en la mesa.

-Tu…Renée-se corrigió-quiere venir. Dice que necesita vernos y hablar.

-Pues yo no necesito nada de eso-Bella murmuró. Era algo inquietante ver como parecía que estaba enfrascada en su mundo cuando en realidad estaba alerta de todo lo que pasaba.

-Se lo dije…pero no está de acuerdo y dice que también necesita disculparse-Charlie se dio la vuelta arrastrando los pies y la miró.

-Yo no necesito sus disculpas-Bella se levantó-ella y sus migajas pueden pudrirse-¡Jesús! Esto era demasiado para mí, me levante lentamente para prevenir cualquier movimiento ninja de Bella-ahora tengo que hacer algo…ya vuelvo-dijo como si nada y se dirigió a las escaleras.

Solo esperaba que ese "algo" no fuera suicidarse. Aunque ella dijo que volvería…como sea. Jamás había lidiado con tanta mierda.

-Siento todo esto, Edward-Charlie observó-pero sabes que aunque no lo parezca ella te…nos necesita-asentí-ahora sería mejor si te la llevas a algún lugar…si ella quiere. Puede despejar la mente y tal vez yo podré hablar con Renée, si llama de nuevo.

-Está bien-le respondí justo unos segundos antes de que Bella volviera.

La escaneé con la mirada y no parecía como si se hubiera abierto las venas, así que decidí probar.

-Bella ¿te gustaría salir a…algún lado?-Muy convincente, Cullen.

Ella se quedó pensativa durante unos segundos y después asintió en silencio.

-De acuerdo. Volveremos temprano, Charlie.

Él asintió no prestando demasiada atención y tomé a Bella de la mano para salir de la casa.

-Hay un lugar que quiero mostrarte-dijo una vez que entramos al auto-ve al sendero de la 101-me miró sonriendo condescendientemente, le devolví el gesto recordando uno de mis lugares favoritos en USA.

-De acuerdo-me acomodé en mi asiento y abroché mi cinturón.

Pareciera como si la Bella rara que había visto en la sala de Charlie se hubiera quedado justo ahí y ahora mi Bella hubiera vuelto y estuviera sentada en el asiento de mi auto.

No cruzamos palabra en el trayecto, más bien, Bella se dedicó a cantar bajito las canciones en mi estéreo.

Cuando llegamos al sendero, ella se desabrochó el cinturón y se bajó de un salto. Rodeé el auto y tomé su mano, ella me miró a través de sus pestañas y me sonrió. Me detuve y acaricie su rostro lentamente, desde el nacimiento del cabello hasta su barbilla y la miré a los ojos. Ella frunció levemente los labios y supe que sus ojos habían comenzado a picar porque quería llorar de nuevo, así que me incliné y la besé suavemente. Como el aleteo de una mariposa. Bella enredó sus brazos alrededor de mi cuello e intensificó el beso. Delineó mi labio inferior con la punta de su lengua y le concedí el acceso, amando la forma en que ella tomaba el control de la situación algunas veces.

Dejó escapar un ligero gemido que ahogué rápidamente al presionar aún más fuerte mis labios contra los de ella.

El beso terminó cuando necesitamos respirar y recargué mi frente contra la de ella, Bella dejó escapar un suspiro.

-Te quiero-susurró e inhale profundamente su aliento.

-Yo también te quiero-nos quedamos un momento ahí hasta que ella tomó mi mano y se alejó lentamente.

-Vayamos-asentí y la seguí entre el camino.

Solo esperaba no perdernos.

También ese trayecto fue en silencio y no supe cuánto tiempo después llegamos a un hermoso prado. Lleno de flores silvestres, formaba un perfecto círculo, como si todos los árboles hubieran sido arrancados de cuajo. El sol brillaba un poco y ella se adelantó dando unos cuántos pasos más para introducirse. La miré y la belleza de su pequeña figura me sofoco. Era una hermosa vista, como un cuadro de un reconocido pintor. El viento levantaba su cabello y el sol hacía que éste tomara reflejos rojizos.

-No sé porque hizo eso-dijo de pronto y me di cuenta de que se refería a su madre-no tiene derecho-caminó y me quedé idiotizado viéndola, sin contestarle nada. Tanto que pensé que Bella creyó que yo me había quedado atrás.

Ella se sitúo hasta el centro y la seguí embelesado. Me sitúe detrás de ella y giró levemente el rostro.

-¿Tú crees que tiene derecho?-pensé que quería una respuesta, pero ella misma se respondió-no, no lo tiene. Y ahora quiere volver y hablar conmigo y que la reciba con los brazos abiertos.

Se giró y me miró-¡es injusto!-pataleó y se sentó en el césped con las piernas cruzadas. La miré desde arriba y la vi tan pequeña y frágil. Me senté frente a ella en su misma posición. Escondió su rostro en sus manos.

-Estoy de acuerdo contigo-dije antes de decir lo siguiente. Simplemente quería que ella viera que no estaba de su lado ni del de su madre-pero también todos cometemos errores y puede que ella haya vivido con ese error durante todo este tiempo y tal vez quiere un nuevo comienzo pero no puede hacerlo mientras esta situación no esté solucionada.

Retiró las manos de su rostro y vi sus ojos mojados. Tomé sus manos y sentí la frescura de sus lágrimas.

-¿Estás diciendo que debo escucharla?-asentí con la mirada-pero eso es imposible…no puedo hacerlo. No puede tener todo lo que quiere cuando lo quiere. Yo la quería a ella y nunca la tuve. Es una cuchara de su propia medicina.

-Todo lo que estás diciendo es verdad pero Bella…-negué con la cabeza-el orgullo no te va a llevar a ningún lado y no hay mejor cosa que el perdón. No es bueno guardar rencores…simplemente no funciona. Siempre que quieres cambiar, el rencor almacenado no te deja. Es como el dolor, siempre está ahí, nunca disminuye, solo tú te haces más fuerte, pero sigue ahí. Acosándote, cazándote, cuando tienes un momento de debilidad.

Ella negó frenéticamente con la cabeza.

-¿Quieres que la perdone? No puedo hacerlo. No puedo olvidar todo mi sufrimiento y todas las noches que me la pasé pensando en que hice mal y culpándome y sintiéndome como la mierda-las lágrimas se desbordaron de sus ojos.

-Nena, perdonar no es olvidar ni fingir que todo está bien cuando no lo está. No tienes que olvidarlo, solo creo que deberías escucharla. Pero te entiendo, así somos las personas. Cuando nos equivocamos queremos volver y que todos finjan que nada ha pasado.

-Es muy difícil-se enjugó las lágrimas.

-Lo sé…-abrí mis brazos-ven aquí-ella se apoyó en sus talones para acercarse y abrazarse a mí, dejó escapar un sollozo y hundió el rostro en mi hombro-ven aquí, pequeña-acaricié sus piernas y las jalé un poco, ella entendió rápidamente y se alejó de mí para sentarse en mi regazo. Luego se abrazó a mí. La mecí como a un bebé, le besé la frente, le acaricie el cabello y dejé que llorara en mi pecho. Bella sollozo, gimió y soltó grititos mientras se aferraba a mí. Me dolía demasiado verla así y algo dentro de mí se rompió.

-Solo tú puedes elegir el rumbo de esto-susurré en su oído-nadie puede obligarte.

Ella asintió y se abrazó más fuerte de mí. Nos quedamos un rato más en esa posición mientras ella se calmaba.

-Deberíamos volver-dijo con voz ronca.

-No hasta que estés mejor-besé su sien y ella medio sonrió.

-Estoy mejor-me miró y le regresé la mirada, le enjugué el rastro de lágrimas de sus mejillas y las besé.

-¿Quieres irte ya?

-Ajá…estoy hambrienta-soltó una risita y la secunde-cocinaré.

-Bella tienes que estar tranquila ya pasaste por mucho-dije impidiendo su deseo, aunque su comida no vendría nada mal pero ella era primero.

-Pero estaré bien. Cocinar me relaja

Nos pusimos de pie y estiramos las piernas.

-¿Me prometes que estarás mejor?-la jalé de la cintura hacia mí.

-Sí-suspiró y uní mis labios a los de ella, la besé por un largo rato concentrándome simplemente en la sensación de tenerla entre mis brazos.

Nos alejamos jadeantes y la miré, ella medio sonrió.

-Gracias por estar aquí-se aferró a mí y sonreí cuando tallo su mejilla a mi pecho.

-No tienes nada que agradecer. Te dije que estaría en las buenas y en las malas.

-Aun así…

-No-la sacudí levemente y suspiró, bajé y miré su pequeño rostro enterrado en mi pecho, pestañeó somnolienta-eres tan bonita-acaricie su mejilla. Ocultó su rostro en mi pecho y en su cabello.

-Estaba llorando, no debería dejar que me vieras así. Estoy horrible.

Sonreí.

-Claro que no. Sigues siendo bonita…de cualquier forma eres bonita. Hermosa.

Ella alzó la vista y vi su sonrojo.

-Estás en la fase del enamoramiento…de todas formas no puedo ser bonita llorando o cuando despierto.

-Si te vieras con mis ojos y de la forma en la que te veo…quedarías completamente enamorada de ti misma y al fin comprenderías mis sentimientos hacia ti.

-Pues eso no es posible así que no te queda otra más que demostrarlo.

-Ese es mi propósito-le besé la frente-y como eres tan bonita te llevaré

-¿Qué? ¡Aaayyy!-soltó un gritito cuando la levanté del suelo llevándola en mi espalda.

-Peso como una tonelada.

-48 kilos no son una tonelada.

Ella gruñó pero no dijo nada más, recostó la cabeza en mi hombro y presionó sus labios en mi cuello.

-Bueno…no digas que no te lo advertí.

Definitivamente me gustaba más ésta Bella. Mi Bella solo que menos frágil.

Cuando manejaba hacia su casa ella ya estaba más alegre.

-Ya quiero ir a la playa. Tal vez podremos entrar a la casa de Sean Penn-me reí.

-Seguro

-Y podremos robarle cosas. Te vestiré todos los días de Dior y Armani.

-Que elegante-soltó una risita y se recostó en el asiento.

-Quiero viajar en auto-se quedó en silencio-¡ya sé!-pegó un brinco-¡Edward viajemos en auto! Por todo EUA…bueno por todo no pero hagámoslo. Podremos quedarnos en hoteles de quinta y robar tiendas de autoservicio y podremos coger en la carretera.

Me reí ante sus entusiastas palabras.

-Eso suena divertido… ¿cuándo lo haremos?-pregunté.

-¡En el verano! Podemos comenzar a ahorrar desde ahora

-De acuerdo, hagámoslo

-¡¿En serio?! ¡Genial!-saltó en su asiento.

Mientras doblábamos a su calle seguíamos riendo y definitivamente estaba disfrutando de esta Bella alocada mientras pudiera.

-¡Oh por Dios!-chilló

-¿Qué?

-La madre de Alice está en casa-señaló el auto aparcado afuera-¡Jesús! Edward y si están cogiendo….no, no, no-se cubrió los ojos.

-No creo que estén…eso.

-Ellos están saliendo-aseguró-puede que lo hagan.

-Aún no sabes si están saliendo.

-Es obvio pero andando-saltó del coche tan pronto como aparqué y corrió a la puerta, me miró y me apresuró.

Abrió la puerta rápidamente.

-¡Papá!-gritó y rodé los ojos.

-Aquí-contestó.

-Ja, te lo dije-le susurré al oído burlón y me miró feo.

Entramos a la sala y ahí estaba Charlie con una mujer. Era pequeña y rápidamente entendí la estatura de Alice. Tenía el cabello largo café en ondas y unos expresivos ojos verdes. Como los de Alice. Era muy guapa.

-¡Carmen!-Bella la saludó y la mujer se puso de pie.

-Bella-la abrazó y la besó en la mejilla-tanto tiempo que no te veía ¿cómo estás?

-Bien-Bella contestó sin muchas ganas y Mamá Brandon sonrió comprensiva, luego su mirada revoloteó y se posó en mí.

-Carmen, él es Edward Cullen, mi novio y amigo de Alice. Edward ella es Carmen, la madre de Ali-presentó Bella.

-Mucho gusto, Sra. Brandon-le tendí la mano y ella la tomó sonriente.

-El gusto es mío, hijo-luego me miró de la cabeza a los pies y viceversa-¡pero que apuesto eres! Bella no pudo elegir un chico mejor-¡Jesús! Eso ya lo sabía.

Solté una risita incomoda y las féminas se rieron. Eso no era del agrado de Charlie.

-Bueno…yo iré a cocinar algo-dijo Bella señalando con el pulgar la cocina.

-Te acompaño-Carmen se ofreció.

-De acuerdo-sonrieron y se fueron dejándome solo con Charlie. Genial.

-¿Te gusta la UVE? Hay un especial-Charlie se sentó en su sofá y encendió el televisor.

-Sí, me encanta-me senté en el sillón y él subió el volumen cuando escuchó que Bella y Carmen comenzaban a hablar en la cocina.

-¿Cómo les fue?-preguntó.

-Bella y yo fuimos a un prado que…

-Oh, he ido. Me llevó un día. ¿Sigue igual de bonito?

-Bueno estaba muy lindo-él asintió-bueno…dijo que no podía escucharla ni perdonarla pero trate de convencerla que el perdón era lo mejor o que al menos la escuchará.

-Renée volvió a llamar-suspiró-dijo que estaba muy arrepentida y que quería venir. Acepté-lo miré absorto. Creí que el Jefe era más duro-solo que le dije que esperara. Le dije que viniera la próxima semana, cuando ella ya no esté aquí. Pero también quiere hablar con Bella. Dijo que se había ido a Phoenix y que se había casado con alguien llamado Phil y ahora se divorciaron-se rió sarcásticamente.

-¿Entonces los dejó y se fue con alguien más y ahora que todo terminó quiere volver con ustedes y que la reciban con los brazos abiertos?-pregunté retóricamente. Charlie asintió.

-Eres un chico inteligente. De todas formas le dije que no iba a volver aquí. Ni Bella ni yo la queremos de vuelta. Puedo escuchar, puedo perdonar-me señaló repitiendo las palabras que le había dicho-pero no quiero que viva aquí más.

-Entiendo-asentí.

-No sé si decírselo a Bella o que Renée se lo diga…-lo interrumpí.

-Disculpe-él asintió-pero creo que ella debe decírselo. Usted ya le ha dicho muchas cosas durante todo este tiempo. Unas cuantas palabras más que le quitarán unos pocos minutos más de su tiempo a Renée no le harán daño-él se rió entre dientes.

-Creo que sí, pero también no sé si decirle que acepté hablar con ella y que vendrá. Debo decírselo pero no sé si hacerlo ahora-se lamentó-no quiero darle más cargas.

-Bella es muy fuerte. No creo que él que usted le oculte cosas ahora sea conveniente. No creo que lo tome bien y se encerrará y se deprimirá al saber que usted, la persona que estuvo siempre con ella y en la que más confía, también le ocultó cosas y que se "alió" con su enemiga.

-Vaya, gracias hijo. Eres muy astuto-le sonreí de vuelta-me alegro que mi niña te tenga.

-Y yo me alegro de tenerla a ella.

Después de eso nos quedamos callados y vimos el episodio de la UVE en silencio. Luego Bella se asomó por la puerta de la sala.

-La comida está lista-sonrió. Charlie y yo nos pusimos de pie y ayudamos a mudar todo al comedor.

No pude limpiar con Bella porque la Sra. Brandon comenzó a hacerlo, luego de un rato se fue.

Charlie fue arriba y luego se fue a ver la televisión de vuelta y Bella y yo fuimos al baño a cepillarnos los dientes.

Cuando bajamos ella me abrazó y quise alejarme cuando me di cuenta de que íbamos hacia la sala pero ella era fuerte y me sostuvo.

-Tu padre me va a disparar

-No lo hará…además son mis últimas horas contigo antes del jueves.

Entramos a la sala y Charlie frunció los labios. Bella lo ignoró.

-¿Qué estás viendo?-Bella le preguntó antes de que nos sentáramos en el sillón.

-Una película-contestó y subió los pies en la mesa de centro y aparecieron los comerciales-¿ya tienen todo listo para la playa?

-Nop, lo compraremos el domingo, cuando volvamos de Chicago.

-Cuídate allá Bella y no vayas a ser grosera-la regañó y ahogué una risita.

-NO soy grosera-hizo un mohín.

-Oh casi lo olvidaba-dijo Charlie-creo que para el verano finalmente tendrás tu auto…no esperes un Mercedes pero será decente

-¿Es enserio?-pegó un brinquito-vaya, gracias papá. Había perdido la esperanza.

-Sí bueno lo siento, no lo tendrás mucho tiempo en la universidad pero lo tendrás después

-Sí, es genial-ella le sonrió-no he tenido un auto desde el Instituto…con Alice-dijo bajito.

-No fue mi culpa que lo chocaran-dijo Charlie y Bella se rió.

-Sí, esos eran buenos tiempos-luego me miró-no te lo había contado ¿verdad? La madre de Alice y Charlie nos compraron un auto y Alice lo chocó

-Fueron ambas, Bella-corrigió Charlie

-Pero ella iba manejando…logramos saltar antes de que se estampara con un árbol…si no ya estuviéramos molidas.

Nos reímos

-Alice tiene una foto…cuando volvamos le diré que te la muestre.

Y así pasó el resto de la tarde, no vimos la película porque Charlie comenzó a contar cosas de Bella y ella estaba muy sonrojada y lo peor, para ella, fue cuando el Jefe trajo un álbum de fotografías. Bella era una niña hermosa y muy adorable. Si la hubiera conocido entonces estaba seguro que me hubiera enamorado de ella.

Luego vi la copia de la fotografía que ellas tenían en su apartamento. La graduación del instituto y sonreí. Bella en verdad era sexy.

Y todo se arruinó cuando la fotografía de Bella con el rey del baile de graduación apareció. Ese idiota. Ese idiota había estado a punto de tocarle el trasero. Pasé la hoja rápidamente. Esperaba que Esme no hiciera nada de esto.

Final y lamentablemente llegó la hora de irme. Fue lamentable porque no quería dejar a Bella ahí sola porque sabía que necesitaba de mi apoyo y del de Charlie.

-Me alegra mucho haberlo conocido, Jefe Swan-me apretó la mano-gracias por todo.

-No hay de que, Edward. El placer es mío. Que tengas un buen viaje-Bella fue a la cocina excusándose-y recuerda lo que hablamos-asentí-cuídala allá y…cuídense-se atragantó.

-No se preocupe, Charlie. Todo estará bien-le sonreí y me devolvió el gesto.

Bella volvió y me miró, le asentí con la cabeza al Jefe y salimos de la casa.

-Hice galletas…toma-me dio un empaque.

-Gracias, nena-le besé la frente e hizo un puchero.

-Voy a extrañarte-me abrazó por la cintura y apoyé mi mejilla en su cabeza

-Yo también, pequeña. Pero luego estaremos juntos-asintió y se sorbió la nariz-pero ¿Por qué lloras?-se alejó de mí.

-Estoy vulnerable y ahora te vas-hizo una mueca-gracias por todo, Edward. Por venir y ser valiente con mi papá y por esta noche-sonrió-y por esta tarde

-No tienes nada que agradecer. Teníamos un trato. En las buenas y en las malas-sonrió de vuelta y me incliné para besarla en los labios.

El beso fue dulce y largo y cuando nos separamos volvió a abrazarme.

-Hasta luego, bebé. Te amo-me miró.

-Yo también te amo, Hamlet-le pellizqué la mejilla-pero podemos hacerlo. Hemos estado separados más tiempo.

Bella arrugó la nariz.

-Lo sé.

Le besé por última vez la frente y caminé rumbo a mi auto sintiéndome como la mierda.

-¡Oh, Bella!-me giré y ella me miró interrogante-puedes confiar en que no diré nada sobre lo que pasó hoy, a menos que tú me lo pidas.

Sonrió.

-Gracias…no quiero que Rose se ponga loca, prefiero decirle cuando esté aquí-asentí-y a los chicos…siento que debo decirles, pero lo haré después de la playa.

-De acuerdo-asentí y camine el espacio restante, subí al auto y Bella se despidió con la mano, le sonreí, me lanzó un beso y le devolví el saludo con la mano y guiñándole un ojo.

Antes de que acelerara completamente, ella ya había entrado a su casa.

Pisé el acelerador con la sensación de que este fin de semana había sido demasiado largo.

Y yo también tengo la sensación de que este cap ha sido demasiado largo, pero ustedes siempre tienen la opinión. ¿No les dije que pasarían cosas importantes? Gracias por todo. Nos leemos lo más pronto que pueda, ahora ando corta de tiempo y los reviews los contestaré a mitad de semana, saben que siempre les respondo. En el próximo cap tomaremos un viaje redondo de Chicago a Seattle y están cordialmente invitadas a la PLAYA!

Besos, Redana.