Perdonen el mes y catorce días de espera. Estuve muy ocupada, espero que les guste. Es bastante largo para recompensar todo (; no se olviden de comentar para saber que opinan y saber si me perdonan.
Disclaimer: Twilight y los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
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CAPÍTULO 39
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BPOV
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En el camino hacia Forks estaba jodidamente nerviosa pero traté de hacer que no se notara demasiado. Si Edward me veía nerviosa todo empeoraría, de eso estaba segura. Así que opté por verme calmada y cool y optimista. Edward necesitaba de eso en momentos de estrés.
Quise reclamarle a Charlie cuando abrió la puerta, sabía que había estado viendo por las ventanas y cuando Edward dijo que no estaba listo, Charlie abrió la puerta para darle en la madre a mi chico.
Desgraciado. Me arrepentí instantáneamente de haberle dicho a Edward que Charlie era como un oso de peluche.
-¿Cómo supiste que había llegado?-le pregunté a Charlie mientras seguía abrazada a él.
-Estaba preparando la cena y vi un auto-mentiroso. Me di cuenta que este era el momento de presentarle a Edward, así que me aleje de él y tomé la mano de mi chico.
-Papá…quiero presentarte a mi novio.
Charlie escaneó a Edward con la mirada y apreté los labios, carajo, esto estaba siendo jodidamente más difícil de lo que pensé. Le apreté la mano a Edward.
-Buenas noches, Jefe Swan. Soy Edward Cullen, mucho gusto-Edward le ofreció la mano y Charlie la acepto.
-Hola, Edward. El gusto es mío y llámame Charlie-¿Qué? No lo creía. Agudice mi oído para escuchar el sonido de los huesos de la mano de Edward chasquear pero me sorprendí al no escuchar nada. ¿Qué carajo fue eso de "llámame Charlie"? Cuando traje a Nathan, Charlie se comportó como la mierda.
Esperaba que esto significara algo bueno. Porque Edward en verdad era importante, más que Nathan y cualquiera.
Llevé a Edward a mi habitación importándome una mierda la mirada mortal de Charlie y ahí hice mis movimientos ninja.
Me colgué del cuello de Edward y comencé a besarlo como poseída pero el culpable era él, siempre él. Cuando se rió entre dientes, sus mejillas se enrojecieron un poco y pude ver un poco la vena de su frente y fue ahí cuando me volví loca. Era jodidamente sexy, luego me pasé a besarle el rostro mientras jaloneaba su cabello.
-Tú…papá…tiene…un…arma-dijo mientras intentaba quitarme de encima
-No me importa-le dije contra los labios, estaba actuando impulsivamente.
-A mí sí-me tomó de la cintura y fácilmente me colocó en el piso. Mi cordura regresó y comencé a alisarme la ropa rápidamente. Edward también comenzó a acicalarse y se limpió la cara en donde restos de mi labial estaban dispersos. Me golpeé mentalmente ante eso, obviamente Charlie iba a echar de menos mi labial. Carajo.
-¿Está todo bien allá?-di un respingo al oír la voz de Charlie y Edward me señaló la boca, me los limpie con una cosa que estaba ahí tirada
-¡Sí, papá!-le grité de vuelta y salí de la habitación con Edward pisándome los talones-solo le mostraba a Edward mi habitación.
Creí que Charlie en verdad había cambiado y aprendido a cocinar pero cuando mencionó a la madre de Alice mis esperanzas cayeron, lo hicieron también cuando vi que Edward no pensaba sentarse a mi lado, quería tener un poco de diversión y ponerle aún más nervioso mientras lo tocaba indebidamente bajo la mesa ante la atenta mirada de Charlie.
Y también mis ilusiones, sobre cualquier progreso de Edward, cayeron al infierno cuando vi la pistola en la cajonera que estaba junto al comedor. Jodido Charlie, me las iba a pagar. Edward se cagó en los pantalones y yo también.
-Ehh ¿papá? Has cambiado el sitio de tu pistola-dije y pensé que lo había hecho mientras estábamos arriba y todo empeoró cuando vio mi falta de labial. Charlie frunció el ceño al mirarme y miró a donde señalaban mis ojos.
-Oh, debí dejarla ahí cuando llegué-Charlie se estaba volviendo jodidamente mentiroso.
-Bueno ¿puedes quitarla de ahí? Es algo perturbador comer como si nada con esa cosa aquí-pedí amablemente tratando de no ir al funeral de mi novio.
-Pero no es como si fuera a usarla-Charlie medio se rió y miró a Edward rápidamente. JESUCRISTO. -Solo si prometes que no la usarás-me di por vencida y trate de convencerlo
-¿Con quién la usaría? No es como si Edward me fuera a dar motivos ¿verdad, muchacho?-Carajo, iba a golpearlo en cuanto Edward se fuera. Vi como golpeó a Edward en la espalda y solo yo podía golpearlo. Solo yo y Rosalie.
-Claro que no, Charlie-dije mientras mi papá me veía, desvió la mirada a su plato e hice como que lloraba, Edward me miró atormentado. Debía premiarlo demasiado por esto.
Creí que al inicio la cena iba bien y observé atentamente a Edward tratando de adivinar su estado de ánimo. Y luego Charlie volvió a joder todo cuando mencionó a Nathan, a Edward le había dicho en el pasado que nunca jamás había traído a alguien aquí y ahora Charlie me saboteaba todo.
-Oh, Bella. Adivina de quién tengo noticias, de Nathan-carajo. Fingí no saber quién carajos era Nathan.
-¿Nathan? ¿Qué Nathan?
-Tu novio en el instituto-¡NOOOOO! Miré rápidamente a Edward y él me devolvió la mirada interrogante, ugh no quería lidiar con un Edward molesto ahora.
-Él NO fue mi novio-dije para que Charlie entendiera la indirecta. Fracasé
-¿Ah, no? ¿Entonces que fue?-y ahora me hacía parecer como una…libertina. Lo era pero no a ese grado…creo.
-Lo trajiste a casa y tuviste citas con él, te regaló un gran oso de peluche-Gracias, Charlie. Acabas de agregarle un nivel de fuerza mayor al golpe que te iba a propinar. Edward bebió de su bebida incómodo. Esto no estaba funcionando.
-Bueno, si fue mi novio, pero no hay razón de traerlo al tema-me rendí, al contrario, Charlie no lo hizo. Odiaba demasiado a Edward, y un carajo con esa oportunidad que él decía le iba a dar.
-Claro que sí. Estará trabajando en la comisaría por un rato-Ugh
-Creí que había ido a la Universidad
-Sí lo hizo, solo que sus padres no tienen dinero suficiente en este momento y perderá un semestre. También estudia leyes-No, Charlie no lo dijo. Miró a Edward, Charlie era un dolor en el culo.
-Que bien-fingí entusiasmo
-Él también no era un amigo muy cercano tuyo ¿verdad?-¡AAAGHHH!
-¡Papá, detente!-chillé desesperada
-De acuerdo…solo estaba comentándolo-no me digas, Charles.
-No hace falta-aclaré
Terminamos de cenar y Edward perdió un poco el miedo ante Charlie y me tomó de la mano, sonreí como tonta y estuve a punto de soltar un grito. Luego se fue, había pensado en dejar mi ventana abierta y esperarlo pero dijo que estaba cansado y bla, bla, bla y si en verdad estaba cansado, ambos sabíamos que íbamos a hacer de todo, menos dormir. Pataleé el suelo cuando cerré la puerta y vi su auto a través de la cortina. El sonido de la televisión me trajo de vuelta a la realidad y chasqueé los dedos preparando mis puños para Charlie. Entré arrastrando los pies a la sala y él me miró, me senté desganada en el sillón.
-Quise golpearte al inicio, Charlie-dije e hizo "humpf" le quitó el volumen a la televisión y me miró.
-No cuestiones mis razones, Bella.
-¿Cuáles razones?-alcé las manos al aire-Edward no te dio "razones"
-Simplemente estaba probando-comentó y rodé los ojos e hice "Aghh" Al parecer eso le molesto.
-Deja de hacer berrinche si no quieres que te castigue-me reí
-Eso es patético-me crucé de brazos-tengo 22. No puedes hacerlo.
-Claro que puedo-quise rodar los ojos pero me contuve. Charlie era un hombre de palabra.
-Bueno… ¿y que te pareció Edward? Además de guapo, inteligente, gracioso, sexy…-Charlie me interrumpió.
-Creo que es un buen chico-respondió con voz dura.
-Claro que es un buen chico pero me refería a…
-Creo que estuvo bien, Bella-dijo cansado-¿es así contigo?-frunció el ceño y descargó todo el poder de su mirada policiaca sobre mí. Carajo.
-Claro que es así conmigo, papá. Edward es el mejor chico que he conocido.
Se quedó mirándome y me puse nerviosa, me limpié las manos sudorosas discretamente en los muslos.
-Bella…-negó con la cabeza y se acomodó en su asiento-puedo ver que estás completamente enamorada
-Claro que no-negué lo cierto, quería hacerme la dura con Charlie. Siempre lo había hecho y a veces creía que me salía con la mía pero Charlie era muy observador y me conocía demasiado bien. No por nada era la única persona que había estado conmigo toda la vida. Eso me hizo recordar a la cabrona de Renée e hice una mueca. Charlie lo tomó como si estuviera incomoda por su inspección, era cierto, pero no lo había mostrado ya.
-¿No?-arqueó una ceja y suspiré derrotada.
-No voy a negar que le quiero-miré hacia mis zapatos. De ninguna jodida manera iba a hablarle de sentimentalismos a Charlie Rudo Swan.
-Sé que lo quieres. Estás en la fase de la luna de miel…todo lo que hace es perfecto y bla bla bla-rodé los ojos-no voy a hacer que te quites la venda de los ojos. Eso te corresponde a ti…en su debido tiempo-torció la boca-pero solo quiero decirte que te andes con cuidado. Sabes que muchas personas toman todo de ti y luego te dejan así…sin más.
-Papá-negué con la cabeza y lo miré-sé mucho sobre eso-ambos sabíamos a lo que nos estábamos refiriendo-pero quiero disfrutar esto. Es la primera vez que me abro completamente y sé que estoy arriesgando demasiado pero me cansé de cerrarme y no disfrutar del todo nada-él asintió con la cabeza-soy lo suficientemente capaz y fuerte de salir de esto si termina mal. Ya lo he hecho antes y sé que es lo que debo hacer y qué no. Recuerda lo que me dijiste antes: la primera vez es un error, la segunda es una decisión. Y creo que he tomado la decisión correcta y si esto terminara mal…creo que no me arrepentiría de nada.
Charlie se quedó pensativo y frunció el ceño. El silencio se prolongó durante un momento más.
-Eres una muchacha inteligente, hija. Confío en ti y sé que puedes salir adelante…-se interrumpió a mitad de la frase y al parecer corrigió sus palabras-y espero que no sea necesario salir de un pozo…este niño parece un buen chico.
-No es un niño-rodé los ojos.
-Oh, eso lo sé. Créeme-desvió la vista a la televisión y sonreí mientras recordaba la buena cogida de esta tarde en su auto. Borré la sonrisa cuando Charlie me miró de nuevo.
-Y eso nos lleva a otro punto…-torció la boca y se enterró en su asiento como hacía cuando estaba nervioso. Oh no-Bella-el bigote se movió y casi me río, si no hubiera estado tan nerviosa-creo saber la respuesta pero… ¿has estado ya con Edward?
Prefería la pistola en el comedor que esta pregunta. Si él ya sospechaba la respuesta ¿entonces porque preguntaba? No veía la razón, la única razón que veía era joderme a mí y a Edward.
Ugh, Charlie era un maldito
-¡Papá, detente por favor!-me cubrí el rostro colorado con las manos.
-También estoy incómodo, Bella. Pero esto es muy necesario si queremos evitar algo indeseado.
No sabía si mentirle o no. Era obvio que ya sabía la respuesta pero tal vez quería cerciorarse o joderme, si le mentía le heriría porque no confiaba en él, pero Charlie debería entender que eso es muy incómodo y si le decía la verdad me iba a cagar de la vergüenza. Qué pena que tu padre sepa de tu vida sexual. Ugh. Pero también ya era grande y según él yo era muy madura y responsable y bla, bla. Si Charlie me viera en Seattle no diría lo mismo pero bueno.
Charlie carraspeó sacándome de mi diatriba. Carajo, ni siquiera había pensado en una respuesta.
-¿Y bien?-Cállate, Charlie. Me estas presionando. Esto era muy difícil, no sabía cómo iba a reaccionar Charlie, tal vez iba a odiar a Edward por haber mancillado a su hija o me iba a odiar a mí o se oba a decepcionar. Era complicado.
Mi silencio era su puta respuesta pero él quería que YO lo dijera.
Miré mis manos que estaban entrelazadas en mi regazo.
-Sí-murmuré y alcé la vista, una parte de mí quería esconderse y gritar y otra quería quedarse ahí y ver la reacción de Charlie.
Su expresión se quedó en blanco, no sabía lo que estaba pensando. Creí que él estaba imaginándome desnuda con Edward encima de mí mientras me mancillaba. Sacudí la cabeza para alejar esos horribles y asquerosos pensamientos, Charlie no debería de pensar en su hija desnuda.
Finalmente, Charlie regresó de su letargo y suspiró.
-Escuchar que tú lo dices y no mi mente cambia todo-murmuró. Ugh, carajo.
No contesté, no sabía cómo hacerlo.
-Bella tienen que ser cuidadosos-hmpf, y yo que pensaba que Charlie iba a gritar o algo así-ya sabes, para evitar cosas indeseadas.
-Ehh…sí. No quiero que te preocupes por eso, papá
-Tengo que preocuparme, Bella-me encogí de hombros porque no sabía qué hacer.
-Bueno.
Esa noche di muchas vueltas en la cama porque estaba nerviosa sobre la reacción de Charlie hacia Edward. Mi novio había hecho un buen trabajo en tratar de agradarle a mi papá pero esa pregunta tambaleó todo. Carajo.
Desperté y tomé un baño, luego bajé las escaleras para ver si Charlie ya había desayunado o algo así y cuando iba hacia la cocina vi a Edward y a Charlie en el patio así que fui a investigar que pasaba.
Me alegre y respire calmadamente cuando Edward me dijo que ahora Charlie lo amaba aunque tenía que descubrir que era lo que había pasado.
Ese día nos quedamos en casa a ver películas y todo se puso mejor cuando el flojo de Charlie se fue a dormir porque de ese modo pude manosear a Edward todo lo que quise. Eso fue glorioso.
Finalmente Charlie se fue a trabajar y nosotros decidimos salir a cenar.
Edward quiso tocarme los pechos, como si no hubiera tenido suficiente de eso toda la tarde mientras Charlie dormía, pero aleje su mano de un golpe y me fui al baño a lavarme los dientes y la cara para maquillarme. Me dio flojera hacerlo así que solo usé rímel y regresé a mi habitación para ponerme brillo labial.
Cuando fui hacia ahí, Edward estaba recogiendo algo del piso, recé para que no fuera algo demasiado vergonzoso de mis años de juventud.
-¿Qué estás haciendo?-le pregunté mientras lo veía a través del espejo.
-Hay algo aquí tirado-crucé los dedos mentalmente para que no fuera una foto de Nathan o algo así. Me miró y me acerqué curiosa, tomé el papel de sus manos y sentí el cuerpo pesado, como si alguien hubiera dejado caer una tonelada desde mi cabeza y ésta cayó a mis pies.
Me quedé viendo el poster de Bob Dylan que Renée-esa perra-me había dado unos meses antes de que se fuera.
-¿Dónde lo conseguiste?-la voz de Edward me trajo de vuelta a la realidad y me acarició el brazo.
-Puedes quedártelo o tirarlo, no importa-en un inicio creí que me había deshecho de todas las cosas que ella me había dado pero al parecer me había equivocado. Dejé la cosa esa en mi escritorio y fui hacia el armario para sacar una bolsa e irnos. Puede que se hayan caído algunas cosas y puede que las pateara y que cerrara puertas con fuerza y esas cosas pero esa era mi reacción siempre que recordaba a Stanknée (N/A: una combinación de Stank 'zorra' y Renée)
-Podemos irnos, estoy lista-salí de la habitación y Edward me siguió.
Entramos al auto en silencio y después de unos segundos Edward rompió el silencio. Fui demasiado idiota para pensar que Edward no se iba a dar cuenta de mi comportamiento de perra.
-¿Estás bien?-preguntó todo lindo y mi corazón se hizo gelatina. Maldito Edward y sus palabras…aunque dijera "pipí" a mí me parecería lindo…creo. Eso fue asqueroso.
-Sí-ugh, hice una mueca al escuchar que mi voz salió media muerta.
-Si hice algo que te molestó…-carajo. Y ahora él pensaba que había hecho algo, en verdad era mala al expresar mis sentimientos. Lo miré rápidamente para detener sus pensamientos.
-Tú no hiciste nada-fui yo y esa perra.
-¿Entonces por qué…-no quería que él se enterará de ese pasado tan oscuro, de hecho siempre evitaba contárselo. Solo una vez dije algo cuando estaba ebria y cuando intenté besarlo. De hecho, el día en que lo hicimos oficial que él lo mencionó me asusté y creí que preguntaría algo y ahora, así tan fácil, yo misma lo había cagado.
-No hiciste nada y no pasó nada, ¿de acuerdo?
-De acuerdo
-¿No lo dejarás, cierto?
-No-carajo. Él era igual de cabezota que yo.
Encendí el estéreo y me alegré cuando escuche a los Sex Pistols, hacía tiempo que no lo hacía y eran una buena medicina para estos momentos de diatriba emocional.
Después de eso Edward no dijo nada y lo agradecí enormemente. Hubiera preferido que me hubiera sacado de mi ensoñación de otra forma y no de la manera en la que lo hizo.
-Charlie me dijo que le dijiste que ya habíamos estado juntos-¿QUÉ?
-Oh por Dios ¿Qué fue lo que te dijo?-me imaginaba a Charlie golpeándolo. Esa fue mi preocupación anoche y no pude imaginarme como en todo el día no pude recordarlo. Tal vez era porque Edward mantuvo sus labios y sus manos sobre mí gran parte de la tarde.
-Solo dijo que quería que fuéramos cuidadosos y si te hacía algo malo me iba a disparar-¡Jesús! ¿Cómo es qué Charlie no le había disparado?
-¿Cuándo te lo dijo?
-Esta mañana, me dijo que quería hablar conmigo así que llegué más temprano.
-Por eso no quisiste regresar-ahora sabía sus tretas. Maldito impostor que me había privado de mis deseos más carnales.
-Exactamente
-¿Dijo algo más?-le pregunté arqueando las cejas, esperaba obtener información jugosa. Estaba completamente segura de que habían hablado de cosas que yo necesitaba saber.
-No, lo demás fue una plática de hombres-le rodé los ojos, porque admitámoslo, ese argumento era demasiado estúpido. Lo único que me faltaba era que Edward se pusiera todo macho.
-¿Y no me dirás nada?
-Nop –oh, idiota
-¡Edward!-rogué
-Lo siento, Bells.
-¿Por favor?-intenté poner cara de cachorro abandonado
-No te diré nada aunque pongas esa cara-Ugh, de alguna u otra forma tenía que enterarme
-Desgraciado-lo pateé por debajo de la mesa y me dio una sonrisa come mierda.
Esa noche fue…perfecta. Fue una de las mejores noches de mi vida, contando las noches de pijamadas que Rose, Alice y yo hacíamos en el Instituto.
A pesar de haber estado con Edward incontables veces, esa noche tuvo un significado diferente. El peso de la misma me cayó como un cubetazo de agua tibia y reconfortante. Ahora todo estaba en su lugar y a pesar de que todo ya había sido oficial antes, el hecho de que Charlie ahora lo conociera y lo aceptará del todo hacía todo como más real. El único pendiente que quedaba era que Charlie, una de las personas más importantes en mi vida, aceptará todo esto.
Además tener a Edward junto a mí, besándome, tocándome y todo lo demás me ponía emocional. Era en esos momentos en los que odiaba los huesos, la carne, los músculos. Solo quería estar dentro de él y que me llevara para siempre consigo.
Esos pensamientos hicieron que me pusiera un poco sensible y voluble y hasta lloré un poco, asustando a Edward pero lo tranquilicé con un par de besos más.
En la mañana del domingo, desperté a Edward para que se fuera y justamente cuando volví a meterme a la cama, Charlie golpeó a mi puerta.
-¿Bella?-¿Acaso Charlie no se imaginaba que yo pudiera estar dormida?
-¿Mhhm?-fingí una voz pastosa
-Estoy en casa-¿en serio?
-De acuerdo-un bostezó salió y le sonreí, hizo toda la farsa más creíble-ahora bajo a preparar el desayuna
-Oh…bueno, de acuerdo-le rodé los ojos a la conveniencia de Charlie.
Tomé una muda de ropa limpia y mi neceser y fui al baño. Charlie estaba entrando a su habitación cuando yo entré al baño.
-Bueno…supongo que la tripa puede esperar-escuché que murmuraba cuando cerré la puerta. Me reí bajito.
Me bañé rápidamente y sonreí mientras recordaba a Edward tocando y besando cada porción de piel que el jabón tocaba, aunque odié al jabón por llevarse el rastro de Edward de mi piel.
Me vestí y me cepillé el cabello, lo sujeté con unas horquillas y luego me enricé las pestañas, a pesar de que estaban así naturalmente. Algo me dijo que no usará rímel, así que lo deje como estaba.
Bajé saltando las escaleras y entré a la cocina para preparar el desayuno. Tarareé mientras cocinaba y cuando todo estuvo listo, Charlie se apareció. Qué raro.
-Puedes empezar a llevar los platos al comedor-le dije y me obedeció. Lo miré feo cuando solo tomó dos y cerró la encimera.
-Edward también usa platos, eh-le dije y soltó una carcajada. Rodé los ojos y el timbre sonó. Sonreí como idiota y ahora fue el turno de Charlie de rodar los ojos. Fui hacia la puerta dando saltitos y me preocupé al pensar que pasar tanto tiempo con Alice me estaba causando estragos.
-Hola, Edward-le guiñé un ojo y me quite de ahí para que pasará. Verlo entrar por la puerta fue raro, ahora que ya había usado la ventana. Esa bendita ventana.
-Hola-llevó una mano a mi cabeza y me despeinó. Si los hombres solo supieran cuanto tiempo te lleva peinarte no harían eso a menudo. Gruñí. Luego, fuimos a la cocina y Charlie estaba tomando los platos de donde los había dejado. Estaba segura que se había quedado ahí para monitorear cualquier tipo de contacto entre Edward y yo. Pensé en que tal vez mi padre se estaba imaginando en que habíamos hecho la noche de ayer en la que él estaba en el trabajo. Esperaba que no le diera al blanco porque no quería ver como tenía un aneurisma.
Mientras desayunábamos Charlie y yo nos enteramos perfectamente de lo del viaje a Malibú. No podía esperar para hacerlo, la última vez que había ido a la playa fueron en las vacaciones de verano del primer año en el instituto, junto con Charlie, Rose y Alice y sus padres.
Había sido genial y ahora me moría de ganas de ir otra vez porque me parecía una idea jodidamente divertida y brillante. Ver a chicos guapos musculosos en traje de baño, el sol, el mar, hacer castillos de arena, coger, beber…ahh, gloria. El único problema que tenía era que iba a haber un par de zorras que iban a querer a mi Edward, pero si en verdad quería divertirme tenía que bajarle a mi nivel de celos. Me estaba preparando mentalmente para eso, para eso y para no hacer un drama cada vez que Edward viera culos enfundados en micro bikinis.
Estaba comenzando a odiar a esas zorras bikinicianas.
Cuando terminamos de desayunar y después de limpiar todo se me ocurrió ir al centro de Forks a comprar regalos para la familia de Edward. Luego le vi otro lado bueno, si la cagaba diciendo algo estaba la opción de los regalos para remediar cualquier metida de pata. Jesús, yo era tan inteligente.
La mayor parte del tiempo Edward fue un dolor en el culo muy divertido y finalmente regresamos a casa cuando terminamos de comprar.
Este fin de semana había sido demasiado perfecto y no me imaginaba ninguna cosa que pudiera arruinarlo, pero efectivamente la hubo. Tal vez esa fue la razón por la cual algo me dijo que no usará rímel esta mañana.
Mientras estaba odiando a Edward por haber sido más inteligente que yo en la partida de ajedrez, el teléfono sonó y fui a contestarlo. Charlie entró en ese momento.
-¿Hola?-la línea se quedó en silencio y pensé en lo que Charlie había dicho antes, mi subconsciente esperó por el sonido de la televisión a través del auricular. Miré a Edward y a Charlie que me miraban curiosos-¿hola?
Estaba a punto de colgar cuando una voz traspasó el silencio como una aguja. Sentí un puñetazo en el estómago y las piernas se me convirtieron en gelatina.
-¿Bella? ¿Eres tú? Soy Renée-su voz era la misma. La misma voz que luché por enterrar en mi memoria y ahora parecía que nunca lo había logrado y era como si todos estos años la hubiera estado escuchando. La voz rompió los cerrojos y las cadenas del cajón en donde la había enterrado en mi memoria hacía ya nueve años.
-¿Renée?-se me quebró la voz y no fui capaz de hacer otra cosa, mi cerebro le estaba gritando a mi brazo que se moviera y colgara pero mi brazo no obedecía, era como si no quisiera hacerlo. Estaba congelada y en shock. Había dejado de soñar con su voz diciendo mi nombre otra vez. Por el rabillo del ojo vi a Charlie cerca de mí y sentí una presión en mi brazo, me di cuenta que era la mano de Edward.
-Soy yo…pero ¿qué estás haciendo tú ahí? ¡Oh, hija!-volví a la realidad y las lágrimas picaron en mis ojos. Se me nubló la vista y por un momento pensé que iba a desmayarme.
-No me llames así-espeté y estampé el auricular en su sitio, me escurrí entre Charlie y Edward y subí corriendo las escaleras, entré a mi habitación y cerré la puerta con un portazo lleno de furia.
Las lágrimas se derramaron como si hubiera abierto una llave en mis ojos y pensé en tirarme en la cama pero mis pies no respondían y en un momento no pude ni pensar en qué era una cama, mis rodillas flaquearon y ni siquiera estiré los brazos para detener el impacto. De todas formas no iba a ser como si mis brazos fueran a responder al llamado de mi cerebro.
Comencé a llorar sin detenerme y mi mano tocó algo suave, abrí los ojos y vi una blusa tirada. La tomé y la hice bola, luego me metí toda la tela que fuera posible a la boca mientras me sentaba y grité con todas mis fuerzas. El gritó me dejó sin fuerzas y volví a caer al piso. Quería detener los sollozos pero nada funcionaba y cerré la boca fuertemente pero lograron escaparse, de la misma forma en que ahora todas las noches en las que me la pasé llorando por ella se escapaban de los miles de cerrojos que les había puesto en mi mente.
Unos golpes en la puerta lograron espabilarme y miré hacia ahí esperando que nadie entrará.
-¿Bella?
La voz de Charlie atravesó la madera y mis pies y brazos picaron por ir corriendo hacia él y abrazarlo con todas mis fuerzas, justo como lo hacía en aquellos primeros meses.
-Vete, papá-no quería que me viera débil de vuelta. Charlie me había hecho prometerle que siempre sería fuerte y ahora me sentía como una traidora y mentirosa. Todo empeoró cuando vi por el marco de la puerta la sombra de Edward. Oh, carajo. Que tu primer novio oficial e importante te vea llorar y gritar como Magdalena: El sueño de cualquier mujer.
-Y dile a Edward que se vaya…no quiero que me vea llorar. Dile que vuelva luego o que vaya a Seattle. No quiero arruinarle el día-eso no estaba bien pero estaba demasiado dolida y confundida, una parte de mí quería correr y abrazarlo a él también.
-No arruinas mi día. Solo ven acá afuera-su hermosa voz me sacó de mi diatriba y me concentré en dejar de llorar porque sabía que de una u otra forma tenía que hablar con papá. O ellos entraban o yo tenía que salir-Tu padre necesita hablar contigo. Tomé la blusa que antes había mordido y comencé a restregarme la cara para secarme las lágrimas y las babas y los mocos. Iugh. Tomé unas cuantas respiraciones profundas mientras cerraba los ojos y me alisé el pelo con las manos. Estaba tratando de mejorar el desastre en el que me veía. Luego avancé y abrí la puerta. Miré alternadamente entre Edward y Charlie.
-¿Habías hablado con ella?-miré a Charlie. Esa era una buena pregunta, si él había hablado con ella por cualquier razón creí que era justo que yo lo supiera. Además jamás le había preguntado en estos nueve años si alguna vez volvió a hablar con esa perra.
-No, no sabía que era ella. Nunca había llamado-maldita vieja arruinadora de fines de semana perfectos. Fruncí el ceño y me aproximé a Charlie. Lo abracé fuertemente y me regresó el abrazo.
-¿Qué fue lo que te dijo?-mi papá me acarició el cabello y disfruté de la sensación de su pecho retumbando cuando hablaba.
-Se quedó en silencio y preguntó que qué hacía aquí yo y me llamo hija-Renée estaba muy equivocada si creía que yo la perdonaría fácilmente y la dejaría llamarme 'hija'
-Eso no importa-Charlie suspiró. Claro que importaba ¿Qué carajos?-Vayamos abajo-me separé de él y se giró para bajar las escaleras. Charlie siempre había sido un hombre de pocas palabras. Me sorbí la nariz y miré a Edward. Frunció el ceño y se acercó, me abrazó y me besó en la sien
-Todo estará bien…estoy aquí-me susurró al oído y lo miré. Los ojos se me llenaron de lágrimas otra vez al pensar en la maravillosa persona que era él.
Cuando fuimos a la sala vi que Edward planeaba alejarse de mí pero lo jalé a mi lado no importándome cualquier cosa que Charlie dijera sobre esto en esos momentos. Había asuntos de mierda más importantes que aclarar. Un pequeño sollozo se escapó de mí y Edward me miró rápidamente, rehuí su mirada.
-No encuentro alguna razón por la cual ella haya llamado-miré a Charlie que había comenzado a hablar -tu madre debe tener un motivo…
-Esa perra no es mi madre-le interrumpí sin medir mis palabras y me di cuenta de lo que había dicho cuando vi que Edward me miraba rápidamente asombrado y me apretó el brazo, supuse que tratando de decirme silenciosamente que me moderara en mi genial vocabulario.
-Bella, por favor…-otra vez Charlie iba a regañarme pero el teléfono sonó otra vez y me asusté. Apreté los puños pensando en que era esa zorra la que llamaba. Después de unos segundos Edward se levantó y alzó el auricular. No me importó que él contestara, lo que me importó es que él iba a escuchar a esa maldita y la idea de que su fantasma llenara mi relación y este momento de mi vida hizo que la sangre me hirviera.
-¿Sí?... ¿Quién es?
Charlie se levantó y Edward le entregó el auricular, luego se sentó a mi lado.
-¿Qué es lo que necesitas?... Bella no te quiere aquí…y yo tampoco… perdiste ese derecho hace mucho tiempo… lo siento, Renée- esas frases sueltas me daban una idea muy clara sobre qué era lo que ella quería. Charlie terminó la llamada.
-Tu…Renée… quiere venir. Dice que necesita vernos y hablar-omití una risa sardónica.
-Pues yo no necesito nada de eso
-Se lo dije…pero no está de acuerdo y dice que también necesita disculparse-Charlie me miró
-Yo no necesito sus disculpas-me puse de pie rápidamente. Así eran las personas, tomaban todo de ti y se iban dejándote sin nada. Luego volvían y querían que actuarás como si nada hubiera pasado-ella y sus migajas pueden pudrirse-Edward se levantó y se colocó a mí lado-ahora tengo que hacer algo…ya vuelvo-quería dar como terminada esta conversación, así que me fui hacia el baño a arreglarme un poco. Me lavé la cara y una vez en mi habitación me cepillé el cabello. Hice una mueca desdeñosa al ver mi cara hinchada y probé con un poco de maquillaje para ocultar las bolsas debajo de mis ojos. Luego bajé y fui a la sala en donde ellos estaban.
Bella ¿te gustaría salir a…algún lado?-Edward preguntó. Sonreí internamente, cualquier pretexto para salir de la casa que ahora me traía muchos recuerdos de Renée.
-De acuerdo. Volveremos temprano, Charlie-me despedí y salimos de la casa.
Guíe a Edward al sendero de la 101 y sonreí al recordar lo que había pasado ahí, pensé en el bonito prado que había descubierto un día y quise compartirlo con él antes de que se fuera. Solo personas importantes habían estado ahí. Charlie, Alice y Rose. Y ahora Edward…bueno, siempre había una primera vez para algo ¿no?
Y por supuesto, tuve que cagar todo porque estaba voluble y emocional y comencé a llorar de nuevo.
Era injusto como las personas tomaban todo de ti y te dejaban ahí botado. Era como si les dieras todo y al final no quedara nada para ti. Renée era una hipócrita, ella había sido la que salió de la casa vociferando quien sabe qué cosas y ahora quería volver y que Charlie y yo actuáramos como si no hubiera hecho nada. Ella tenía ésta enferma necesidad de dar amor y después quitarlo. La gente como ella solo quería de vuelta el amor que hicieron a un lado y la gente como yo siempre quería creer cuando las personas les decían que habían cambiado y después de darse de golpes contra el piso y la pared se convertían en las personas que se iban para siempre una vez que les decían adiós. Sabía que Edward tenía razón en el asunto de escucharla y sobre que nadie podía decidir, más que yo. Al inicio quise convencerme de que no quería escuchar nada de su sucia boca pero ahora viéndolo desde otra perspectiva y dejando de ser tan mentirosa, en verdad me moría de ganas por saber que era lo que tenía que decir. Ya fueran mentiras o verdades. Quería saber la verdad sobre su partida, lo supe cuando recordé todas esas noches en las que me la pasé pensando en ella y si ella pensaba en mí, tanto que al imaginarme la respuesta me doblaba de dolor y tenía que sujetarme el pecho para no romperme en pedazos. Tantas veces me pregunté que, después de tanto dolor, porque no terminaba cayéndome en pedacitos.
Escucharía a Renée, pero no ahora. Ni siquiera estaba lista para eso, necesitaba tiempo pero en verdad la escucharía.
Lloré un poco más al pensar en cómo ella había arruinado un fin de semana tan perfecto después de tanto tiempo de estar desaparecida. Lo había arruinado igual que arruinó esa semana hacía ya nueve años.
Edward condujo de nuevo a casa y cuál fue mi sorpresa cuando vi el auto de Mamá Brandon estacionado afuera. No podía esperar para decirle a Alice que seríamos hermanas. Jesús.
Consideré seriamente el no ponerme celosa cuando Carmen le estaba dando el visto bueno a Edward, tenía que contárselo a Alice y a Rose.
Luego fuimos a cocinar. Le dije a Carmen que también haríamos galletas…muchas de esas.
Mientras Carmen preparaba la salsa, me excusé para ir al baño, además sentía la cara sucia por tantas lágrimas y quería lavármela. Ella se quedó en la cocina y justo cuando iba a subir las escaleras, escuché que Charlie y Edward hablaban. Pensé que era otra 'plática de hombres' y creí que habría piezas jugosas de la que habían tenido la mañana de ayer pero me quedé de piedra cuando escuché el nombre de Renée. Mi cerebro le estaba gritando a mi cuerpo que siguiera caminando, que ya no era lo suficientemente fuerte por el día de hoy y que lloraría de nuevo pero mi cuerpo no obedecía.
-¿Entonces los dejó y se fue con alguien más y ahora que todo terminó quiere volver con ustedes y que la reciban con los brazos abiertos?
Me cubrí rápidamente la boca para ocultar el sonoro jadeo que estuvo a punto de descubrirme.
-Eres un chico inteligente. De todas formas le dije que no iba a volver aquí. Ni Bella ni yo la queremos de vuelta. Puedo escuchar, puedo perdonar… pero no quiero que viva aquí más.
Así que Charlie también iba a hablar con ella…
-Entiendo
-No sé si decírselo a Bella o que Renée se lo diga…
-Disculpe…pero creo que ella debe decírselo. Usted ya le ha dicho muchas cosas durante todo este tiempo. Unas cuantas palabras más que le quitarán unos pocos minutos más de su tiempo a Renée no le harán daño-Charlie se rió bajito
Ugh, Edward era tan perfecto. Me mordí el labio para evitar las lágrimas y un gritito.
-Creo que sí, pero también no sé si decirle que acepté hablar con ella y que vendrá. Debo decírselo pero no sé si hacerlo ahora. No quiero darle más cargas.
-Bella es muy fuerte. No creo que él que usted le oculte cosas ahora sea conveniente. No creo que lo tome bien y se encerrará y se deprimirá al saber que usted, la persona que estuvo siempre con ella y en la que más confía, también le ocultó cosas y que se "alió" con su enemiga.
En estos momentos estaba pensando seriamente si Edward me conocía más que Charlie.
-Vaya, gracias hijo. Eres muy astuto. Me alegro que mi niña te tenga.
¡¿QUÉ?! ¿¡Entonces ellos ya eran 'mejores amigos por siempre'?!
-Y yo me alegro de tenerla a ella.
Me quedé un momento más ahí esperando que dijeran algo más y cuando ya no lo hicieron, me asusté al pensar que me habían descubierto, pero al parecer no lo hicieron. Corrí hacia el baño y me apoyé en la puerta, una vez que la cerré, mientras tomaba profundas respiraciones para calmarme y poder asimilar tanta información.
Lamentablemente llegó la hora de que Edward se fuera y estaba completamente segura de que Charlie me las pagaría por haberle enseñado esas fotos a Edward.
Mientras él y Charlie se despedían fui a la cocina para tomar el empaque de galletas para Edward y escuché cuando Charlie amenazaba sutilmente a Edward. Pff, HOMBRES. Nunca se daban cuenta de nada, eran tan tontos.
Cuando salimos le di las galletas a Edward y traté de no llorar y, obviamente, fracasé totalmente.
-Voy a extrañarte-le di un abrazo y él se apoyó en mi cabeza
-Yo también, pequeña. Pero luego estaremos juntos… pero ¿Por qué lloras?-me alejé de él para mirarlo a la cara.
-Estoy vulnerable y ahora te vas. Gracias por todo, Edward. Por venir y ser valiente con mi papá y por esta noche-sonreí recordando lo genial que la habíamos pasado-y por esta tarde
-No tienes nada que agradecer. Teníamos un trato. En las buenas y en las malas-eran estos momentos en los que mi corazón saltaba en mi pecho y un calor reconfortante me llenaba. Tenía la sensación de que todo acababa y que todo apenas comenzaba. Todo a la vez. Eran estos momentos a los que no se renunciaba fácilmente. Nos besamos y volví a abrazarlo.
-Hasta luego, bebé. Te amo-y decirle "bebé" se sentía bien. Siempre me había sentido rara al saber que él me llamaba "Hamlet" y yo no tenía un apodo lo suficientemente cool para él. 'Bebé' no era para nada cool pero después se me ocurriría algo.
-Yo también te amo, Hamlet-me pellizcó la mejilla y arrugué la nariz-pero podemos hacerlo. Hemos estado separados más tiempo.
Hice otra mueca.
-Lo sé-me besó la frente y se dio la vuelta para ir hacia su auto, le comí el trasero con la mirada. Esos pantalones le quedaban bien, le haría ponérselos más seguido.
-¡Oh, Bella!-se detuvo y alejé mi vista de su flacucho trasero-puedes confiar en que no diré nada sobre lo que pasó hoy, a menos que tú me lo pidas–Ugh. Edward.
-Gracias…no quiero que Rose se ponga loca, prefiero decirle cuando esté aquí… y a los chicos…siento que debo decirles, pero lo haré después de la playa.
-De acuerdo-luego él se subió a su auto y cuando me miró me despedí con un gesto de mano, le lancé un beso y Edward me guiñó. Y ahora tenía un serio problema de bragas mojadas. Entré a la casa antes de correr al auto y pedirle que me lo hiciera justo ahí. Me imaginé a Charlie saliendo a revisar que pasaba…ugh, eso no sería nada bonito de ver.
Esa noche me fui a la cama pronto, después de tomar una ducha, llorar me había dejado agotada y solo quería dormir para escapar de la pesadilla en la cual mi vida se había convertido.
Pensé que en un inicio había aceptado a hablar con Renée porque estaba llorando y toda loca e idiota, así que decidí pensar seriamente en eso esa misma noche pero mis deseos no se hicieron posibles porque tan pronto toqué la almohada me quedé dormida.
Desperté sobresaltada por un ruido en mi ventana, era un jodido gato. Era demasiado cobarde como para ir y espantarlo yo misma, así que tomé mi zapato y lo arrojé con fuerza hacia la ventana. Recé para que el vidrio no se rompiera. El vidrio resistió y el gato se fue rápidamente. Vi mi reloj que estaba sobre mi buró y me sorprendí al ver que ya era hora de levantarse de la cama y que ni siquiera había tenido pesadillas o algo así. Tomé una muda de ropa limpia y me dirigí al baño para darme otra ducha. Charlie había dejado una nota en la mesa que estaba en el pasillo y ahora sabía que se había ido a trabajar. Después de cerciorarme de que no necesitaba depilarme, terminé de bañarme y salí envuelta en una toalla rumbo a mi habitación.
Tomé mi celular antes de comenzar a vestirme y me encontré con un mensaje de Edward diciéndome que ya había llegado a Seattle y otro más de Rose diciendo que llegarían alrededor de la una de la tarde. Genial. Tenía tiempo para mí sola.
Desayuné y después comencé a empaquetar los regalos para la familia de Edward. Se me ocurrió buscar por la casa el número de Renée, esperaba que Charlie se lo hubiera pedido y así yo lo guardaba para futuros "¡Vete a la mierda!" Lo encontré en la habitación de Charlie.
Vi una película y faltaba poco para que terminara cuando el timbre sonó, luego escuché el grito de Alice.
Yeeeiiii.
-¡Hola!-abrí la puerta y me abalancé sobre ellas. Después de tanta mierda por la que había pasado ayer necesitaba un abrazo de mis amigas.
Entraron y planeamos dormir en casa de Alice. Luego pusieron otra película.
-Hey…-musité y respondieron con un "mhhm", me aclaré la garganta-ayer…ayer pasó algo realmente horrible
Me miraron rápidamente y Rose alzó una delineada ceja.
-¿Qué exactamente?-preguntó recelosa
-¿Descubriste que Edward se cogió a Gianna cuando ustedes ya estaban saliendo?-Alice Graciosa comentó. Le rodé los ojos.
-Creo que es algo peor que eso-Rose abrió los ojos sorprendida y Alice jadeó
-¿Qué putas pasó, Bella?-Rose pausó la película y se cruzó de brazos. Giraron sus cuerpos hacia mí. Ugh, carajo. Esto iba a ser difícil y estaba segura que lloraría.
-Ayer Edward y yo estábamos jugando ajedrez
-¡Aburrido!-Rose vociferó y rodé los ojos, Alice le arrojó un cojín y susurró "¡Callate!"
-Bueno… siguiendo con esto…cuando terminamos de jugar el teléfono sonó y fui a contestar y…-Alice me interrumpió con un jadeo. La miré feo.
-Y fui a contestar y todo se arruinó cuando escuché a Renée al otro lado de la línea-Alice y Rose se quedaron de piedra. Se hizo un silencio eterno.
-¿Qué? ¿Me estás jodiendo, no?-Alice se levantó y puso los brazos en jarra.
-No, no te estoy jodiendo. Es cierto. Me preguntó que qué hacía yo aquí y me llamo 'hija'
Ambas jadearon.
-¡Eso es…eso es mierda, Bella!-Rose chilló-¿¡cómo carajos puede hablar después de tanto jodido tiempo?!
-¡Es lo que pensé!-pegué un salto y alcé los brazos al cielo
-¿Qué fue lo que hiciste?-preguntó Alice
-¿Antes o después de correr a mi habitación y llorar y gritar como Magdalena y volver con Charlie y Edward y llamar 'perra' a Renée frente a Charlie?
-¡Oh Dios!-Rose se llevó las manos al rostro-¿Y después de eso?
-Edward me sacó de aquí y fuimos al prado y ahí lloré otra vez…demasiado…y me convenció de escuchar a Renée. Luego volvimos y Mamá Brandon estaba aquí y comenzamos a cocinar y escuché a Edward y a Charlie hablando sobre eso. Charlie aceptó hablar con ella y ella vendrá cuando yo ya no esté aquí y hasta intercambiaron números y resulta que la puta de Renée se fue a Phoenix y se casó con alguien y ahora se divorciaron
-¿¡Qué?!-Alice pegó un saltito
-¡Eso es…eso es bastante mierda, amiga!-Rose gritó
-Quise odiar a Charlie por un momento pero simplemente no pude…porque yo también quiero escucharla y quiero que me diga porque putas se largó y quiero ver como es ahora
-Puedes hacerlo si tú quieres-Rose se encogió ligeramente de hombros. Asentí y me miré los pies. Luego me dejé caer en el sillón y ellas vinieron a sentarse conmigo y Alice apoyó su cabeza en mi hombro.
Ciertamente, esto era bastante mierda.
-Oye…-Alice levantó su cabeza-¿y que hacía mi mamá aquí?
Oops.
Me encogí de hombros.
Esa noche ordenamos pizza y Mamá Brandon nos dejó cocinar brownies. Ella salió a cenar. Estaba segura que había ido con Charlie.
Rose tuvo la brillante idea de ponerle hierba a los brownies y de comprar vodka y cervezas.
Nos encerramos en la habitación de Alice, encendimos el estéreo y comenzamos con la fiesta.
Alice y Rosalie comenzaron a pintarme las uñas de los pies y estaba segura de que mañana tendría que despintarlas porque ellas estaban más borrachas que sobrias. Entonces, mi teléfono comenzó a sonar. Sonreí como idiota cuando vi que era Edward.
-¡Hooolaaaa!-canturreé en la bocina, escuché su risa a través del auricular.
-Hola, B. ¿Cómo estás? ¿Qué es toda esa música?-fruncí el ceño y cuando me moví para alcanzar el control del estéreo, Rosalie me jaló el pie.
-¡No te muevas!
-Ugh-murmuré-entonces apaga la música
-¡No!-Rosalie rezongó-dile a tu…que hable más fuerte-hipó, al parecer había olvidado la palabra "novio", así de fuerte era su estado de ebriedad. Alcancé el control y le bajé a la música
-Estoy bieeen-le dije a Edward
-¡Está borracha!-Alice gritó y comenzó a reírse como hiena, Rose la empujó de la cama y ambas cayeron, me reí y comenzaron a soltar carcajadas.
-Oh ¿estás borracha?-Edward preguntó condescendiente-¿Qué tanto?
-Pshht…no lo sé-me encogí de hombros-Rose puso hierba en los brownies y estábamos bebiendo vodka y cerveza…y estoy teniendo un pedicure
La risa de Edward llegó a mis oídos y sonreí antes de beber más vodka.
-¿Así que tienen una pijamada?
-Ajá…y ahora Rose y Alice están teniendo una pelea de almohadas-o tal vez estaban teniendo sexo allá abajo, quien sabe.
-Creí que lo de las almohadas era un mito
-Haces lo que quieres…luego hablaremos de chicos
-Eso no me gusta-me reí ante su voz seria
-No pasa nada, bebé-R y A estaban demasiado ocupadas como para escuchar que lo llamaba "bebé"-pero ¿cómo estás tú? ¿Fue un buen día en la escuela?
-Sí…bueno ya sabes…lo común. Ahora mismo acabó de patearle el culo a Emmett en una pelea
-¡Estás loco!-me senté rápidamente y eso causó un mareo-ohh
-Es verdad…oh y dile a Alice que Vaquerito tendrá un ojo morado-me reí
-¡Son unas bestias!
-Eso pasa cuando no hay chicas alrededor
-Oh… ¿me estás diciendo que estas siéndome completamente fiel?
-Absolutamente
-Eso me alegra
-Solo tú, Bells. Solo tú-sonreí como idiota y batí las pestañas mientras suspiraba.
-Te extraño
-Iuck…yo también te extraño, pero dejaste unas bragas por aquí así que…
Me reí fuertemente y él también lo hizo
-¡Bella deja a tu novio! Es hora de intimar un poco-esa fue Alice gritando
-¿Qué fue eso? ¿Van a tener un trío o algo así? Porque si es así…envíame fotos
-¡Edward!-su risa mojó mis bragas-no sé a qué se refieran
-¡Nos pondremos la pijama!-Rosalie se subió a la cama y comenzó a mover las caderas-¡quítate la blusa, Alice!
-¡Wooo!-Alice gritó mientras se sacaba la blusa lentamente y Rose se agachó y comenzó a bajar mis pantalones.
Edward seguía riéndose a través del teléfono.
-¡Deja mis pantalones en paz, Rose!
-Oye, dile a esa rubia que solo yo puedo desvestirte-Edward murmuró. Mmmm.
-Lo haré-jadeé.
Cuando terminé de hablar con Edward, Rose y Alice estaban bailando en ropa interior al compás de la música. Rodé los ojos.
-¿¡Por qué carajos han iniciado sin mí?!-chillé y me saqué la blusa, Rose y Alice gritaron un poco.
Nos tomamos algunas fotografías cuando YA teníamos la pijama puesta y cambié mi foto de perfil. Al instante recibí un "Me gusta" y un comentario de Edward y me reí. "La castaña es la más bonita".
Al día siguiente despertamos tarde y con resaca, luego fuimos a comer a la cafetería de Forks y como Charlie tenía turno de noche decidimos pasar la noche en mi casa.
Por la tarde estábamos jugando Scrabble y obviamente yo les iba ganando, por Rose tenía que cuidarme las espaldas.
Charlie había salido y llegó con Mamá Brandon ¡AGH! Alice frunció el ceño y saludó a su mamá, luego nos reunieron en la sala. LO SABÍA. Tenía que llamar a Edward y decirle, ¡AAAAAHHH!
-¿Qué está pasando?-Alice preguntó y Rose escondió una risita, la miré y meneamos las cejas. Eso era obvio. Jodida Alice mensa.
-Primero que nada-empezó Charlie-quiero pedirte disculpas, Bells-arqueé la ceja-sé que este es un mal momento-hice una mueca y asentí-pero es hora de decirlo. No podemos esperar hasta el verano…
Rose se removió en su asiento impaciente.
-Está bien-contesté y él suspiró.
Charlie tomó la mano de Carmen y la colocó en su regazo.
-Oh, oh-musitó Alice
-La Sra. Brandon y yo estamos saliendo-¡FINALLY!
Alice estaba en shock y Rose estaba conteniendo un grito, así que hablé primero.
-Lo sospechaba… ¿desde cuándo?
-Desde enero-contestó ella y sonrió.
-¿Entonces…eso significa…-empezó Alice y luego me miró-¡Somos hermanas!-se abalanzó contra mí y le devolví el abrazo, Rose aplaudió.
Cuando comenzamos a cocinar, me excusé y fui a mi habitación y le envié un mensaje a Edward.
"TE LO DIJE. Es oficial. Alice es mi hermana. Han estado saliendo desde enero. ¡TENGO UNA HERMANA! Te amo."
A los pocos minutos recibí una respuesta.
"Vaya, creo que eres bruja. Felicidades, Belly Pocket. Ahora tienes una hermana de bolsillo*. También te amo"
(N/A: "pocket" en inglés es bolsillo. Es como Polly Pocket, se refiere a lo pequeñas que son ambas. Son mujeres de bolsillo, fácilmente caben en tu bolsillo. Amo la palabra "bolsillo)
Me reí y tecleé una respuesta rápidamente.
"Ja ja, gracioso. Somos unas Ladies' Pocket (; Afortunadamente tus hijas no serán versión bolsillo"
Mientras él escribía una respuesta me mordí la uña del pulgar.
"¿Y quién dijo que no serían de bolsillo? Tendrán cabello color caoba y ojos color chocolate. Tal vez encuentres algún parecido."
Cuando leí eso ahogué un grito y el teléfono se me cayó de las manos. ¿¡ERA ESO LO QUE CREÍA QUE ERA?! ¡¿EDWARD ESTABA PENSANDO EN NUESTRAS HIJAS?! ¡AAAAHHHH!
Recogí rápidamente el teléfono.
"¿Y qué te parece cabello bronce y ojos chocolate? También puedo esperar un chico de cabello naranja rebelde y ojos verdes."
"Primero: No tengo el cabello naranja y segundo: me parece perfecto, Sra. Cullen"
Suspiré y miré hacia la ventana.
¿Qué tan perfecto podía ser Edward?
Alice quiso pasar nuestra primera noche como hermanas viendo películas de terror en la sala de mi casa, su casa, como sea.
Bueno…ellas estaban viendo la televisión, yo estaba mensajeando con Edward.
"Hola"-esa fui yo escribiéndole a mi amado ausente
"Hola"
"¿Ya comiste?"
"¿Ya comiste?"-y ahora el idiota me estaba copiando.
"¿Me estás imitando?"
"¿Me estás imitando?"
Bueno…probaría suerte.
"¡Te amo!"
"Sí, ya comí"-HIJO DE SU….
Me reí fuerte y Alice y Rose me hicieron "shhh"
"¡Te pasaste de malo, bebé!"
"JAJAJA, solo estaba contestando tu pregunta"
"Fuck you."
"¿Estás enojada?"
"Pues claro"
"Bueno, como sea… ¿adivina qué?"
Rodé los ojos
"¿Qué?"
"¡Aburrida!...hoy mis amigos vieron una foto tuya en mi celular…
"Y…"
"Se enamoraron de ti"
"Sí, 'claro'"
"Es verdad. Y yo oriné la pantalla para marcar territorio"
"¡EDWARD! ¡ERES UN CERDO!"
"Solo estaba probando… ¿ya no estás enojada?"
"No :*"
"Lo sabía. Te amo3"
"Aww, yo también te amo3 ¿sabías que te adoro?"
"¿Sabías que eres lo que más quiero?"
Suspiré e hice "aww" y Rose y Alice me vieron como si estuviera loca. Perras.
xXxXxXxX
Tan pronto como volvimos a Seattle le dije a Rose que condujera al centro comercial para comprar el regalo de Alec. Me ayudaron a elegirlo y al final le compramos una lámpara de lava que tenía pequeños Yoda adentro y era divertido agitarla porque los Yoda se movían lentamente y era hermosa.
Solo esperaba que no la tuviera ya.
Luego fuimos a nuestro apartamento y Rose y Alice me ayudaron a empacar para ir a Chicago, según ellas, tenía que llevar la mejor ropa y bla, bla. Así que con su ayuda, terminé pronto. Tomamos una ducha y me alisté rápidamente.
Luego nos fuimos al apartamento de los chicos.
Cuando llegamos le envié un mensaje a Edward.
"Hey te extraño demasiado, así que sal de tu cueva y dame un beso"
Después de unos segundos, recibí su respuesta.
"No es cierto."
Me reí y luego la puerta se abrió y me jaló a sus brazos y solté un gritito cuando me alzó y comenzó a besarme el rostro. Finalmente me besó en los labios y me sujeté de su cuello y jalé su cabello.
Me dejó en el piso lentamente y posó su frente en la mía mientras soltábamos risitas estúpidas.
Al parecer, Alice y Rosalie ya habían entrado porque se escuchó escandalo allá dentro.
-Carajo, te extrañe-me mordió el labio inferior
-Yo también, bebé-susurré y le di un besito en los labios-pero ya estoy aquí y estaremos juntos tanto como podamos.
-Eso suena a gloria-sonreí contra sus labios y llevé mi boca a su oído
-Además…-mordí su lóbulo y gimió bajito en mi oído-tengo un nuevo conjunto de encaje
-Y eso suena al paraíso-eché la cabeza hacia atrás mientras reía.
Apenas entramos al apartamento, Edward solo esperó a que saludara a Jasper y a Emmett y me llevó arrastrando a su habitación.
Dejó mi maleta en el piso y tomó mi rostro entre sus manos y me besó. Enredé mis brazos en su cuello al inicio y luego comencé a subir su playera, nos alejamos solo por un momento mientras él se sacaba su playera y yo hacía lo mismo con la mía. Lo atraje otra vez hacia mí y me desabroché el botón de los pantalones, él apretó mi trasero y batallé para zafarle el botón de sus jeans y bajarle el cierre. Me saqué los Vans con mis propios pies y Edward me quitó la liga que sostenía mi cabello, éste cayó en cascada por mis hombros y espalda y Edward enterró sus dedos ahí y lo jaló mientras me mordía el labio inferior. Solté un gemido cuando bajaba sus pantalones y sentí su dureza. Él siseó y metió sus manazas entre mis jeans y mis bragas, luego empujó hacia abajo y dejó mis jeans arremolinados en mis pies. Volvió a alejarse para terminar de bajarse sus pantalones y aproveché para patalear y dejar ahí tirados mis jeans.
Mientras Edward se sacaba los tenis con sus pies, su mirada recorrió mi cuerpo entero y se mordió el interior del labio.
-Estás perfecta-me tomó de la cintura y me reí entre dientes antes de besarlo.
Cuando caímos en la cama, Edward mordió mi pecho sobre el encaje del sostén y jalé su cabello. Con su mano libre, se sacó los bóxeres.
Sacó mis bragas con sus hábiles dedos y lo empuje para que se echara sobre su espalda, me tomó de las caderas y me estiré para sacar un condón de su cajón. Llevó una mano a mi pecho y apretó y masajeó pero su tarea se vio interrumpida cuando cerró los ojos fuertemente y siseó mientras le colocaba el condón.
Abrió los ojos en el momento exacto en el que me estaba sacando el sostén y me tomó de las caderas antes de que se enterrara en mí.
Comencé un vaivén suave y lento solo disfrutando de sus gemidos masculinos y de su hermoso rostro sudado y sonrojado y volviéndome loca cuando fruncía el ceño y la vena de su frente se saltaba. Llevé una mano para acariciarlo y toqué sus labios, los abrió y atrapó mis dedos mordiéndolos suavemente.
Cerré los ojos y gemí cuando embistió contra mí y comencé a moverme más rápido. Escuché la puerta de la entrada cerrarse y miré a Edward.
-¿Estamos solos?-pregunte jadeante sin dejar de moverme y él embistió contra mí de nuevo.
-Sí-dijo con la respiración entrecortada y gruñó cuando nuestros embistes coincidieron.
Conforme me acercaba al final, mi respiración se aceleró y no pude evitar que unos gemidos se escaparan de entre mis labios. Edward por su parte, gruñó y jadeo. Cuando terminé gemí y cerré los ojos mientras me apoyaba en sus hombros y él aumentó sus embistes, vi entre mis ojos entrecerrados su cara contorsionada y me quedé ahí quieta disfrutando de la sensación. Edward embistió una vez más y gruñó. Me desmoroné y apoyé mi frente en su pecho, Edward enredó sus brazos a mí alrededor y me besó la coronilla.
Alcé la vista y me dio una sonrisa perezosa, le sonreí de vuelta y le di un besito antes de echarme a su lado. Alcé mi mano y jalé la orilla del edredón para cubrirme. Había quedado un poco traumada desde aquella vez en la cual Emmett entró a la habitación. A pesar de que no había nadie, mi mente seguía arrojando ese día y me moría de la vergüenza.
-No…-Edward detuvo mi mano tomándome de la muñeca-quédate un poco más así-me miró a los ojos y después bajó su ardiente y oscura mirada por todo mi cuerpo-solo un poco más…-se cernió sobre mí y me besó la frente, las mejillas y la nariz.
-¿Por qué?-murmuré y acaricié el cabello de su nuca.
-Bueno…-enterró su rostro en mi cuello y lo besó-los hombres somos criaturas visuales-solté una risita-además...-alzó la cabeza pero se quedó callado y después susurró:-eres preciosa-y cuando sus ojos se juntaron con los míos supe que era verdad, que lo decía enserio.
Le sonreí y un delicioso calor se expandió por mi pecho.
Edward reposó su frente en la mía y cerró los ojos.
-Eres preciosa-volvió a susurrar.
Quise guardar ese momento dentro de mí para siempre, mantenerlo a salvo y que nunca nadie más en el mundo entero tuviera un momento igual. Solo mío, lo quería para mí, tanto como quería a Edward.
Y, por supuesto, nos besamos. Nos besamos tanto que cuando no nos estábamos besando me pareció raro, como si ya me hubiera acostumbrado a respirar a través de sus labios y su boca.
Más tarde, cuando estamos acurrucados bajo las mantas y Edward acaricia mi espalda comienza a preguntarme sobre mi estadía en Forks.
-Estuvo genial-me estiré para alcanzar su iPod y lo puse en aleatorio-en verdad estoy contenta de que Charlie haya encontrado a alguien…solo que Renée la cagó al aparecer justamente cuando él ya ha rehecho su vida.
-Sí bueno…muchas veces las personas no le damos al blanco.
Hice una mueca desdeñosa y él le dio un toquecito a mi nariz.
-Bueno…basta de muecas y ahora hablemos de lo que nos espera en Chicago.
Me estremecí.
-Tenemos que tener una palabra clave o un gesto para que me avises si la he cagado.
Edward se rió y su risa retumbó en su pecho.
-No creo que la cagues y si la cagas solo diré "La cagaste, B"-nos reímos y le di un golpecito en el abdomen.
-Es enserio… ¿y si no les agrado?
Edward rodó los ojos.
-No mames, Swan. Te amaron desde que les conté de ti así que deja de ser tan pesimista y mejor hablemos de cómo me vas a avergonzar.
-Más bien, tu madre va a avergonzarte… ¡oh! Y me vengaré de ti cuando le pida a Esme fotos de tu infancia
-¡Oh no lo harás!
-Claro que lo haré…puedo hacerlo. Estoy segura que pasaré un buen rato
-Y puedes estar segura de que Esme se morirá de ganas por mostrártelas-me reí-y Jane… ¡oh Dios, Jane!-se llevó los puños a los ojos-esa maldita me va a joder
Me reí
-Recuerda que le diré que la llamaste aburrida
-No lo harás-me jaló un mechón de cabello-además es cierto. Solo espera a conocerla. Una mojigata inteligente aburrida que no dice palabrotas-rodó los ojos y suspiró cansado.
Negué decepcionada con la cabeza.
Por la mañana despertamos alrededor de las ocho para llegar a tiempo y tomar nuestro vuelo. Edward y yo compartimos la ducha y quiso propasarse, pero le recordé que teníamos que estar en el aeropuerto a las 9:30 y que estaba segura de que él no quería irse sin desayunar. Así que hizo una mueca y solo nos dedicamos a hacer lo que se hace cuando las personas toman un baño.
Él se puso gruñón y justamente cuando terminó de ducharse, más pronto que yo porque acaparó la regadera la mayor parte del tiempo, se salió del baño.
Rodé los ojos y suspiré.
Cuando salí él estaba poniéndose los pantalones y comencé a vestirme tratando de ignorarlo, cosa que me resultó asquerosamente difícil, mientras se pavoneaba a mí alrededor tentándome a tomarlo justo ahí.
Mi vestimenta estuvo llena a la voz de "¡YA!" de mis mejores ropas, según Rose y Alice, y cuando terminé de cepillarme los dientes, Edward estaba echando algo a su maleta.
-¿Qué quieres desayunar?-le pregunté y se ablandó. Típico: con solo hablarle de comida se tranquilizaba.
-Ehrm…no lo sé-chasqueó la lengua-tal vez unos huevos revueltos
-De acuerdo…haré café ¿quieres?-dije mientras tomaba el pomo de la puerta.
-¡Sí, por favor…y galletitas!-me reí ante su entusiasmo de niño de cinco años.
-Está bien, bebé
Fui hacia la cocina mientras escuchaba movimiento en las habitaciones de los otros.
Hice una cantidad monumental de huevos revueltos y me di una palmadita en la espalda cuando vi que antes de que empezara a servir Emmett ya estaba sentado en un taburete tamborileando los dedos en la encimera.
-Hey Grandote ¿cómo estás?-lo saludé y lo palmeé en la cabeza.
-Hambriento, Jelly Bells-miró la cacerola con anhelo.
-Tienes suerte de ser el primero-le dije y aplaudió. Edward entró en ese momento.
-No te emociones, Em. Yo tengo el privilegio más grande-rodé los ojos y me reí cuando me giré para sacar platos y comenzar a servir
-¿Por qué?-rezongó Emmett.
-Bueno, Bells es mi chica y tengo un duro vuelo hoy así que…
-Así que dejarán de discutir y serán buenos chicos y compartirán la comida que Mamá B ha hecho para sus polluelos-dije mientras dejaba la cesta de pan en el centro y besé a Edward en el tope de la cabeza.
Emmett suspiró.
-Hogar dulce hogar-se frotó el abdomen-te extrañábamos Belly Pocket…solo comimos cereal y sándwiches de mierda durante estos tres días.
-Ugh, no puedo creer que no sean capaces de cocinarse un poco ¿Qué pasó con Jasper?-comentó Rosalie que, por lo visto, acababa de entrar. Se acercó a mí y le pasé los platos para que los pusiera en la encimera.
-Oh, Jasper estaba ocupado haciendo algo de la escuela-murmuró Edward y fui a dejar su plato junto a él. Cuando Emmett estaba a punto de pellizcar la comida, alejé su mano de un golpe y Edward se rió. Luego me jaló a su regazo y comenzó a besarme. Le devolví el beso con ganas.
-¡Oh por Dios!-Jasper entró quejándose-los dejó un momento solos en mi cocina y comienzan una orgía-se dejó caer en un taburete.
-Asqueroso-musitó Alice. Edward y yo nos alejamos y nos reímos bajito. Alice había comenzado a servir el café.
Comimos mientras hablábamos de Chicago.
-A Bella no le pasará nada malo. Es lo suficientemente inteligente para no cagarla…a comparación de este-Jasper golpeó en el brazo a Edward cuando se levantó a servirse otro plato.
Emmett se rió antes de decir:
-Oh, Bella, debiste haberlo visto cuando volvió-Edward negó con la cabeza decepcionado-creí que estaba viendo a un fantasma.
Creí que Edward había muerto y lo habían enterrado en tu patio.
Todos se rieron.
-De hecho, Edward estuvo perfecto en Forks-dije-y Papá Hale dijo que le gustaría que el novio de su chica fuera igual de bueno que el mío
Edward soltó una carcajada ante mi mentira y Rose me vio feo. Todos a excepción de Em y Rose nos reímos.
-Lo siento, compadre-Jasper dijo con un feo acento mexicano y le palmeó la espalda al Grandote.
Edward vio su teléfono y me dio una palmadita en el muslo.
-Es hora de irnos, muñeca
-¡Oh sí!-me bajé de un salto del taburete y fuimos hacia su habitación dejando a los otros en la cocina.
Entramos al baño y nos cepillamos los dientes e inconscientemente comenzamos con una batalla de parpadeo mientras nos veíamos mutuamente a través del espejo.
Edward ganó y cuando me enjuagué la boca, le di un golpe en el trasero.
-Esto no sirve con la pasta
-¿Eso que tiene que ver?-preguntó burlón mientras se secaba la boca.
-La menta de la pasta me llega a los ojos y arde y ugh-salí del baño pataleando.
-Perdedora-me besó en el cuello y rodé los ojos.
Cuando salimos de su habitación con el equipaje, los demás estaban en la sala.
-Los llevaremos al aeropuerto-dijo Emmett sonriente.
-Genial-Edward aceptó la ayuda de Jasper y Emmett con el equipaje y después Edward me quitó la mochila que llevaba colgada como equipaje de mano.
El camino al aeropuerto fue muy divertido porque Emmett y Jasper se la pasaron cantando las canciones de la radio y Alice, Rose, Edward y yo íbamos jugando a "lo tengo en mi cabeza" con el teléfono de Alice. (N/A: Ya saben, esa aplicación en la cual te pones el teléfono en la frente e intentas adivinar con lo que te digan las personas. Como el juego de las bandas y tarjetas)
Ellos no entraron al aeropuerto y nos despedimos en el estacionamiento
-La opinión de su madre es la que cuenta-me susurró Rose al oído cuando me abrazó.
-¡Hermanita!-Alice se había echado sobre mí con un chillido-hazte amiga de su mamá-me dijo súper bajito
Me reí.
-Lo haré-le susurré de vuelta y la besé en la mejilla.
-¡Cuida a mi hermana!-Alice chilló cuando Edward me tomó de la mano y caminamos hacia dentro. Me reí y los miramos sobre nuestro hombro.
-¡Lo haré!-Edward le respondió y escuchamos como Emmett preguntó "¿Hermana?"
Cuando estábamos ya en el avión y éste estaba propiamente volando, Edward tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos, luego comenzó a acariciar en círculos con su pulgar el dorso de mi mano y recosté la cabeza en su hombro. Edward giró levemente su cabeza y me besó en la frente.
-¿Estás nerviosa?-susurró en mi oído y me encogí de hombros.
-Creo que sí…estoy ansiosa. Quiero llegar ya y pasar la prueba de fuego-me sonrió torcidamente.
-Claro que pasarás la prueba. Eres maravillosa…además Esme ya te ama.
Hice una mueca desdeñosa.
-Solo espero no decir algo inapropiado-lo miré a los ojos-¿Qué se supone que tengo que decir?
Edward frunció el ceño en concentración y su preciosura me sofocó un poco. Llevé mi mano hacia su rostro y lo acaricié.
-Ehh…solo contesta a lo que te pregunten. Ellos tienen que lanzar la primera pregunta, Hamlet. Solo no digas palabrotas. Esme y Jane las odian.
-Ok, ok. Contestar y no palabrotas-asentí tratando de memorizar los pasos-creo que lo tengo.
Edward sonrió con ternura.
-Lo lograremos. Podemos con esto. Porque eres maravillosa-me pellizcó la mejilla y al ver sus ojos todo se disolvió.
Calor, explosiones de color, amor.
-También creo que eres maravilloso
Unió nuestros labios levemente.
El resto del vuelo fue muy tranquilo, Edward y yo compartimos audífonos y cada quien seleccionó una canción. Después de pasarnos unos cuantos minutos tocándonos mutuamente la piel que estaba expuesta, decidimos jugar a un juego de inteligencia con su tableta.
Estaba siendo difícil competir con él, pues era un bastardo inteligente y repetidas veces me miraba a través de sus pestañas y alzaba la ceja. Terminamos con un marcador de 550-560 a mi favor.
-¡Eso es injusto! ¿¡Solo por diez jodidos puntos?!-se quejó y rodé los ojos.
-Supéralo, Edward y acepta que soy más inteligente que tú.
-Claro que no-le rodé los ojos de nuevo y saqué mi edición de Cumbres borrascosas.
-¿Otra vez estás leyendo esa mierda?-murmuró mientras golpeaba el libro con su puño. Le devolví el golpe en el brazo.
-No es una mierda y si…otra vez lo estoy leyendo
Se rió entre dientes y lo ignoré y comencé a leer.
-Oh no…no vas a ignorarme el resto de viaje solo porque estás leyendo al cabrón de Heathcliff
Lo miré fastidiada.
-Pero quiero leer
Suspiró cansado.
-Entonces déjame leerlo también-rodó los ojos, sonreí y le di la espalda mientras me recargaba en su pecho y el pasaba un brazo por mi cintura-ugh, lo que tengo que hacer-negó con la cabeza decepcionado.
-Calla-murmuré y abrí el libro. Edward tomó su iPod y enterró un audífono en mi oído mientras el otro se lo colocaba él, luego seleccionó una canción. Me reí.
-Y es obvio que aún no superas tu fascinación con la chica Swift.
-Esa chica tiene lindos ojos y lindos labios y lindas…-lo interrumpí.
-Sí, bueno, como sea.
Se rió y me besó el tope de la cabeza.
-Pero tú estás mejor-rodé los ojos y suspiré, luego él llevo una mano a mi muslo y pellizcó ahí levemente-estoy hablando enserio
-Bueno-me encogí de hombros y él suspiró. Yo misma estaba tratando de convencerme sobre eso pero el mayor impedimento era que la chica Swift era rubia y yo era morena. Carajo.
-Además…-bajó su cabeza y llevó su boca a mi oreja-prefiero a las morenas-y luego mordió el lóbulo de mi oreja. Suspiré temblorosamente y alcé el rostro para mirarlo, me dio una sonrisa lobuna.
-Eres incorregible
-Ehh sí…ya había escuchado eso-se llevó una mano al cabello y atraje su rostro para besarlo.
Maldito Edward y su cabello y sus sonrisas y ugh.
Cuando llegamos a Chicago, Edward me llevó hasta el baño porque él era todo un explorador y sabía dónde estaban los baños en el aeropuerto.
Comencé a saltar a su alrededor y me miró como si tuviera tres cabezas.
-¿Qué estás haciendo?-murmuró y miró avergonzado a su alrededor cuidando de que no nos vieran.
-Necesito el baño-hice una mueca y rodó los ojos suspirando.
-Bueno…vamos-me tomó de la mano y fuimos hacia allá.
Él me esperó afuera y cuando todo estuvo cubierto fui a lavarme las manos. Mientras estaba alisándome el pelo comencé a escuchar sonidos extraños saliendo de uno de los cubículos. Fruncí el ceño y miré a través del espejo.
Efectivamente, un chico y una chica estaban follando. Aaahh, la emoción de la primera vez. Recordé mi momento con Edward en un baño de mujeres unos días antes de que termináramos. Hice una mueca ante el recuerdo y después me di cuenta que yo aquí recordando eso mientras escuchaba sonidos ajenos era un poco asqueroso y depravado así que corrí hacia la puerta y salí.
-Unos chicos están cogiendo allá dentro-le dije a Edward mientras tomaba la mochila y me la colgaba. Él tomó el resto del equipaje y se rió.
-¿Quieres intentarlo?-le arqueé una ceja-será más sencillo con tu falda-jaló la cinturilla y la dejó ir de vuelta haciendo que se estampara contra mi piel.
-Ugh…no…quiero conocer ya a tus padres-di un saltito y él rodó los ojos.
-Eres una aburrida-le di la espalda y comencé a caminar, corrió a mi lado y jaló la bastilla de mi falda, di un saltito.
-¿Qué putas…-lo miré feo.
-La falda se alzó con la mochila. No necesito y tú no necesitas que te vean el culo todos estos cabrones-echó una mirada al personal masculino del aeropuerto.
-Bueno-me encogí de hombros-confiaré en ti
Me dio una palmadita en la espalda.
-Por cierto…-siguió diciendo mientras caminábamos-te ves hermosa hoy-alcé la cabeza para mirarlo y me sonrió. Me sonroje.
-Gracias, E…-le di un ligero codazo en las costillas-tú también te ves muy bien…con esa playera y tus pantalones…tu culo se ve jodidamente bien-soltó una carcajada y lo miré sonriendo-tienes que usarlos más a menudo.
-Bueno…yo también amo esa blusa o lo que sea-le dio un tirón a mi crop top-es perfecta cuando te sientas. Tengo tu piel al alcance de mi mano-señaló sus palabras frotando con su pulgar el área descubierta de mi abdomen.
-Estaba pensando en cambiarlo. No quiero que tu madre crea que uso ropa pequeña para…ugh como sea-rodé los ojos.
-Estás bien-se encogió de hombros-bastante decente. Estás perfecta para mí…eso es lo que importa ¿verdad?
Lo miré a través de mis pestañas.
-Cierto
Pero no era verdad, también la opinión de Esme importaba.
Salimos y Edward le hizo la parada a un taxi.
-Creí que ellos vendrían-dije mientras nos instalábamos en el asiento trasero una vez que Edward había indicado el lugar. El taxista cerró la ventanilla que dividía el asiento trasero del delantero y ahora solo veía una pared negra frente a mí.
-Esme quiso hacerlo, pero pensé que sería mejor ir nosotros…así tenías más tiempo de prepararte-le sonreí.
-¿Qué tan dulce es eso?-rodó los ojos divertido.
Miré por la ventanilla el paisaje y devolví la mirada a Edward. Él estaba demasiado ocupado viendo mis piernas y mi regazo.
-Chicago es muy lindo-susurré
-Ajá…ya tendrás oportunidad de verlo mejor-me miró a los ojos y el aliento se me enganchó en la garganta. Era tan precioso y todo mío. Eso me hizo dar un suspiro.
Edward se acercó y unió sus labios carnosos a los míos, le devolví ansiosa el beso y deslicé mi lengua dentro de su boca disfrutando del calor y de su lengua chocando con la mía.
Edward colocó su mano en mi rodilla y frotó las yemas de sus dedos en mi muslo interior. Jadeé dentro de su boca y me sonrojé cuando recordé que no íbamos solos en el auto.
Llevó su mano hacia arriba y abrí ligeramente las piernas, siguió subiendo instándome a quedarme completamente a su merced.
Su calurosa y suave mano se llevó la falda consigo y escarbó entre el delgado y ligero short que la falda tenía incluido. Finalmente llegó hasta su destino y removió hacia un lado mis bragas introduciendo un delgado y hábil dedo en mi interior. Jadeante, abrí más las piernas y Edward rompió el beso mordiéndome el labio inferior. Empuñé en mi mano derecha su cabello y abrí los ojos levemente, solo para encontrarme con su ardiente mirada. La respiración se me atoró otra vez en la garganta.
Edward comenzó a frotar mi clítoris e introdujo otro dedo en mi húmeda y lista piel. Me mordí el labio y llevé los ojos a mi regazo, en donde su mano trabaja hábilmente.
Él aceleró el movimiento y frotó sin detenerse mi palpitante botón. Llevé mis manos al borde del asiento y me aferré a él sin dejar de morder mi labio para evitar que gemidos innecesarios se salieran.
Cerré los ojos poniéndolos en blanco cuando giró sus dedos en mi interior y apreté mis muslos.
-Relájate-la voz susurrante de Edward en mi oído me tomó por sorpresa y abrí los ojos justamente cuando él me mordía el lóbulo y lo chupaba.
Unos cuantos embistes más y estaba en el borde, me alcé sobre mis caderas mientras toneladas de placer me azotaban, Edward no dejo de frotar y retorcer sus dedos dentro de mí y fui bastante consciente de su erección.
Volví a caer en el asiento y Edward sacó sus dedos lentamente, luego echó su cabeza atrás y la dejó caer en el respaldo del asiento. Tomé una bocanada profunda de aire mientras acomodaba mis ropas y mi cabello.
Edward alzó la cabeza y me dio una sonrisa arrogante, me mordí el labio y le di una palmadita a su erección.
Él ahogó un gruñido y solté una risita.
Luego se acomodó y pasó un brazo por mis hombros jalándome a su lado.
-Estabas jodidamente sexy. Tratando de ahogar gemidos y temblando bajo mi toque-me susurró al oído-fue muy estimulante.
-Ahora lo veo-miré su regazo y su pecho tembló con una risa.
El resto del trayecto nos mantuvimos calmados porque no había manera de que llegáramos a casa de los padres de Edward todos jadeantes y con cara de haber tenido sexo.
Si con calmados nos referíamos a besos calientes y a cabellos revueltos…bueno…
-Estamos llegando-dijo Edward una vez que lo deje libre y miró por la ventanilla.
-Oh…-jadeé sorprendida y abrí la mochila para sacar mi peine y comenzar a cepillar mi cabello. Edward me miró y comenzó a acomodarse la playera y los pantalones, en donde mi mano se había introducido 'accidentalmente'
Cuando terminé con mi cabello me miré en la pantalla de mi teléfono y me pinté los labios, luego traté de serenarme mientras veía a Edward arreglarse el cabello que yo había despeinado.
Luego me miró y subió el tirante de mi sostén y lo metió debajo de mi blusa. Tirante que él había bajado.
Le sonreí agradecida.
El taxi se detuvo y la ventanilla se abrió lentamente con un chasquido.
-¿Es aquí, señor?-el taxista le preguntó a Edward.
-Sí, muchas gracias-Edward abrió la puerta y me tendió la mano para bajar.
El taxista bajó y fue hacia el maletero con Edward a su lado para sacar el resto del equipaje. Metí la mitad de mi cuerpo al auto y tomé la mochila y me aseguré de no haber dejado nada olvidado antes de cerrar la puerta.
Mientras Edward y el chofer bajaban las maletas, me giré en mis talones para ver a mi alrededor. Ahí había un camino sinuoso de piedrecitas pequeñas y había un jardín hermoso y muy bien cuidado. Alcé mi vista y vi la casa. Era preciosa. Grande, de dos pisos, blanca, con detalles de madera rojiza y de cemento un poco viejo y tiznado pero eso le daba un lindo toque. Traté de observarlo mejor y me di cuenta que solo era pintura. Un lado de la casa estaba llena de ventanales de vidrio y me pregunté si los padres de Edward no tenían problema con que toda la gente viera hacia dentro o si alguien tiraría una piedra, pero luego vi por el borde superior que tenían una especie de cortinas de metal automáticas. Me encogí de hombros, supongo que lo descubriría hasta que estuviera adentro. Tenía un balcón y tenía unos escalones que llevaban a la puerta principal.
Me giré otra vez a Edward y lo vi encorvado en la ventanilla dando gracias otra vez al chofer. Se giró hacia mí y se guardó la billetera en el bolsillo trasero del pantalón.
-¿Lista?-preguntó y me sonrió.
-Sí-suspiré asintiendo con la cabeza. Podría con esto-es una linda casa-le dije cuando se acercó a mí con las maletas en sus brazos.
-Deberías decírselo a Esme-se encogió de hombros-pero gracias.
-De nada-sonreí y soltó una risita nerviosa. Nos miramos y subimos las escaleras.
-Toca el timbre-le dije
-No-se atragantó
-¿Por qué no?-fruncí el ceño
-Estoy nervioso…espera-solté una risita y respiró hondo después de mirarme feo-no puedo creer que tu no estés nerviosa
-Sí estoy nerviosa. Como la mierda-giré el cuello-ugh, carajo. Estoy tratando de decir todas las jodidas malas palabras posibles antes de entrar por esta puñetera puerta y conocer a tus padres y sentarme en el puto sillón y esperar hasta la noche para poder coger o al menos meterte mano. Carajo. Esto apesta. Es mierda. ¿Cómo putas se supone que voy a lidiar con esto? Es demasiada mierda sobre mí…espera un poco, creo que lo estoy haciendo bien…-detuve mi diarrea verbal y lo miré, Edward me miraba divertido y sus labios estaban partidos en una sonrisa-de acuerdo, toca el jodido timbre.
-De acuerdo.
-Solo recuerda decirme cuando la cagué
-No lo harás-dijo antes de tocar el timbre. Esperamos pacientemente.
-¿Sabes qué? Creo que pueden tardarse horas, así me preparo mejor mentalmente
Edward soltó una risita.
-Ya vienen-susurró.
La puerta se abrió rápidamente y un grito hizo que saltará y que mis tímpanos se perforaran. Me llevé una mano al oído para cerciorarme que no había sangre en mi dedo. Luego me golpeé mentalmente por eso y miré hacia Edward. Ya no estaba. Ahora estaba adentro siendo jalado y sofocado por una chica alta, rubia, delgada y jodidamente bonita.
-¡AAHH!-¿esa chica no dejaba de gritar nunca?-¡Edward! ¡No puedo creer que ya estés aquí! ¡AAHH!
Miré hacia dentro buscando a alguien que me dijera que podía pasar o algo así, el sol me estaba quemando el cabello.
-¡Oh por Dios!-la voz de otra mujer se unió. Pero esta voz no fue un grito, fue más dulce y suave. Una mujer delgada y alta rodeó a Edward y a la chica gritona bonita y apareció frente a mí-Tu debes ser Bella-sonreí-pasa, cariño-se hizo a un lado y le agradecí a Dios que mandara a uno de sus ángeles y me hiciera pasar. La mujer, Esme, tenía los mismos ojos de Edward y el mismo cabello color caramelo.
-Buenas tardes, Sra. Cullen-le tendí mi mano. Me guardé la mano que había estado en los pantalones de Edward.
-Buenas tardes, Bella-me apretó la mano y me dio un abrazo-¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo el vuelo?
-Muy bien…-arqueó una ceja tratando de adivinar a que pregunta correspondía mi respuesta-a ambas cosas-me sonrió de vuelta.
Otro grito nos sacó de nuestra conversación.
-¡Oh! Esa es Jane-dijo Esme. Lo suponía-es muy tranquila solo que a veces bueno…-dejó la frase inconclusa.
-De acuerdo-le contesté. Un chico alto y delgado entró al recibidor, era Jane…pero en hombre. Alec.
-Y él es…-Alec interrumpió a Esme.
-Hola, soy Alec-me tendió la mano
-Hola soy…-me interrumpió
-Sé quién eres-meneó las cejas. ¿Deee aaacuerdo? Eso había sido extraño-disculpa a Jane…es una ridícula
-No soy ridícula-dijo una Jane agitada dejando por fin libre a Edward, golpeó a Alec en la nuca y se acercó a mí. Alec se giró a Edward y Esme se unió a ellos-soy Jane-se lanzó a mis brazos y le devolví el abrazo-es genial conocerte al fin. Eres muy bonita y amo tus zapatos-me sonrojé
-Oh, gracias. Puedo prestártelos
-¡Genial!-me acarició el cabello. Los primos de Edward eran raros.
-Escuché que la razón de los sonrojos de Edward llegó-AMABA AL PADRE DE EDWARD. Enserio, lo amaba. Que gran recibimiento. Quise decir "La razón de sus erecciones también" solo que me quedé callada. Además, Carlisle era jodidamente guapo también.
-Papá…-Edward murmuró incómodo y el resto reímos.
-Mucho gusto, hija. Soy Carlisle-me tendió la mano
-El gusto es mío, Sr. Cullen-le tomé la mano y besó mi mejilla.
-Vayamos a la sala-Esme aplaudió y la seguimos. Edward se colocó a mi lado.
-¿Qué tal?-lo miré
-Todos son muy lindos, Edward-le sonreí-y tu padre me acaba de dar el mejor regalo-le guiñé un ojo
-Sí bueno…es la verdad. No lo ignores-me picó la mejilla.
-No lo haré.
Al final, me sentí orgullosa por haber guardado con éxito la mano que estuvo en el paquete de Edward.
-Ehh…mamá-Esme se giró a vernos-nosotros iremos a lavarnos las manos…ya sabes
-¡Oh, por supuesto! Hay tantas bacterias-Edward rodó los ojos y quise reírme. Luego él me jaló hacia un pasillo. Escuchamos el grito de Esme diciéndoles a los demás que se lavaran las manos.
Entramos a un medio baño y Edward comenzó a lavarse.
-Tendré un buen recuerdo de mis manos-me susurró al oído mientras yo me ponía jabón. Me sonrojé salvajemente y me dio un golpe en el trasero. Ugh, Edward.
Cuando regresamos a la sala todos estaban ya ahí. Esme y Carlisle estaban en un sillón y los gemelos raros estaban juntos en otro.
Nos sonrieron y Edward me dejó sentarme primero. Carajo, estaba nerviosa.
Edward soltó una risita entre dientes y lo miré, dirigí mi vista hacia lo que él estaba viendo. En la mesa de centro había galletas y helado. Ohh, chocolate. Me controlé de saltar en mi asiento.
-Tiene una linda casa, Sra. Cullen-Genial, esa había sido una buena forma de romper el hielo. Esme me sonrió de vuelta.
-Gracias, Bella...y díganme, ¿Cómo va la escuela?
-Va muy bien, mamá-le contestó Edward y se recargó en el respaldo.
-Eso es muy bueno-comentó Carlisle mientras quitaba pelusas inexistentes distraídamente de su rodilla-¿Qué ha pasado con el asunto del bufete?
Edward lo miró.
-Mi profesor me dijo que yo iba muy bien y que no dudaría en recomendarme. Dijo que comenzaría con el papeleo porque algunas veces el proceso era muy tardado
Esme aplaudió.
-Eso es maravilloso-sonreí. Me hubiera gustado que Renée fuera igual que ella, me sentí un poco mal pero recordé que era la madre de Edward y yo no deseaba que él pasara por lo que yo pasaba así que me alegre de que al menos él tuviera el apoyo de ambos de sus padres.
-¿Y qué tal tú, Bella?-cuando iba a contestarle a Carlisle, el sonido de un celular me interrumpió y Jane saltó de su asiento con el celular en la mano y corrió hacia el pasillo al cual Edward me había llevado. Cerró una puerta y gritó un "Lo siento". Alec soltó una carcajada y Edward le pisó el pie, Alec soltó un gruñido y lo miró. Desvié mi mirada de ellos para no presenciar su conversación ocular.
-Me va muy bien, Sr. Cullen. Estoy viendo un par de lugares adecuados en los cuales comenzar a hacer mis pasantes.
-Excelente decisión-le sonreí-no dudo de que serás una increíble profesora. Basta con ver esa sonrisa.
-¡¿Qué?!-Edward medio gritó medio susurró y lo miré y vi que Alec ahora estaba sentado en el reposa brazos junto a Edward y le estaba cuchicheando en el oído. Los ignoré y Esme les dio una mirada fea.
Alec regresó a su asiento.
-Esta conversación aún no ha terminado-Edward le advirtió y Alec mostró las manos en señal de rendición. Edward chasqueó la lengua.
-¿Qué es tan importante?-Esme los miró con una perfecta ceja alzada.
-Nada-Edward dijo sofocado.
-¿Cómo está tu padre, Bella?-Esme trató de calmarse un poco
-Bien. Se tomó unas vacaciones antes de que lo visitara y ahora está saliendo con alguien.
-Oh, qué bien. Nunca es tarde-le sonreí educadamente. Dudaba que eso fuera cierto, no me imaginaba a un hombre de noventa años en una cita pero como fuera.
-De hecho, ahora Bella es hermana de Alice. La enana que te enseñé en las fotos-Edward dijo y sofoqué una risa.
-¡Edward!-Esme lo reprendió y él rodó los ojos.
-Es la verdad. Es tan pequeña como un mosquito
Esme suspiró derrotada y negó con la cabeza decepcionada. Solté una risita incapaz de controlarme.
-¿Nunca te interesó la medicina?-Carlisle El Mejor Médico Del Mundo Cullen preguntó. Edward gimió disgustado bajito.
-Cuando era pequeña pero fui demasiado cobarde para tanta sangre y tantos desvelos-Carlisle chasqueó la lengua-me gusta dormir-soltaron unas risitas y Jane volvió con la cara radiante.
-Siento lo de hace rato…era importante-se sentó junto a Alec.
-Sí, supongo que era importante-Edward espetó y Jane lo miró confundida y nerviosa-como sea…trajimos regalos…bueno en realidad Bella quiso comprarlos yo le dije que no era necesario pero como sea-se levantó y fue hacia la maleta que se había quedado en el recibidor.
-Eso es muy lindo de tu parte-Alec me sonrió-creo que eres demasiado genial para Edward
Esme lo miró feo y Jane se rió.
-Sí, eres demasiado genial y eso que apenas te conozco…bueno, parte de esa opinión es porque me permitiste usar tus zapatos-suspiró y me reí.
-Gracias-miré a los gemelos-y cuando quieras-miré a la rubia y otra vez suspiró viendo mis zapatos.
Edward volvió con los paquetes en sus manos y los dejó en el sillón a mi lado.
-Esme-le tendí la caja y ella soltó un gritito, Carlisle sonrió y le palmeó la rodilla.
-Carlisle-él me sonrió cálidamente y dejó la caja en su regazo mientras la abría. Esme ya estaba terminando de abrir el suyo.
-Y estos para ustedes-les tendí las cajas a Jane y a Alec-Alec espero que no lo tengas ya y si ya lo tienes pues…
-Uno nunca es suficiente-me sonrió tranquilizadoramente-el primero puede estropearse.
Jane soltó un grito cuando vio lo que estaba dentro de la caja. Miré a Esme extrañada por no escuchar su grito pero vi que ellos habían detenido la apertura de los regalos para ver como los gemelos abrían los suyos.
-¡Esto es jo…GENIAL!-Jane se corrigió y Edward y Alec alzaron la cabeza sorprendidos. Jane se sonrojó. Recordé que Edward había dicho algo sobre que ella no decía palabrotas. Ahh, la emoción de la primera vez.
-¡Muchas gracias!-Jane agitó el libro y luego comenzó a acariciarlo-estaba loca por leerlo
-Edward me lo dijo-ella asintió sin despegar la vista del libro.
-Es bastante hermoso.
Alec siguió abriendo su regalo y soltó un "ohoho" cuando descubrió lo que había dentro. Sonrió como un poseso y me dio un poco de miedo.
-Oh Yoda-suspiró y agitó la lámpara-gracias, B. Es perfecta
Edward se estremeció ante el tono de sus palabras.
-No hay de qué-le sonreí y despegué mi vista de él para centrarla en los padres de Edward.
-Es muy hermoso-dijo Esme cuando abrió la caja y jadeó-no debiste haberte molestado.
-No fue ninguna molestia. Solo quise hacerlo.
Carlisle me recordó a Alec cuando acarició su estetoscopio.
-Tengo hambre-Edward se palmeó el estómago.
-Ahora podemos pasar al helado-sonrió Esme
-¡Genial!-Edward tomó rápidamente una copa y un plato de galletas. Alec y Jane se abalanzaron a la mesa y cuando alcé mi vista ya estaban atacando el helado.
Esme se rió incómodamente y me señaló la mesa amablemente con la mano, asentí sonriente y lentamente tomé una copa y un plato de galletas.
Comenzamos a comer y por suerte, la conversación se desvió de mí y Jane comenzó a hablar sobre su club de lectura. Esa chica era genial, no entendía porque Edward decía que era aburrida.
Edward, sus padres y Jane comenzaron a hablar de algo a lo que no le prestaba atención porque estaba muy concentrada comiendo mi helado, Alec vino a sentarse a mi lado y me sonrió. Le devolví el gesto. En realidad él era lindo. Sí yo estuviera en el instituto obviamente lo invitaría a salir.
-Hola
-Hola-le conteste
-Es incómodo ¿no?
-¿Qué es incómodo?-arqueé una ceja
-Que ellos hablen pero como sea…tú y yo podemos hablar-meneó las cejas y me reí. Estaba comenzando a creer que el primo de Edward estaba coqueteando conmigo. Jesús. Sacudí la cabeza sacudiendo los pensamientos y me reí entre dientes.
-Bueno-me encogí de hombros.
-¿¡Quieres ver mi colección de La Guerra de las Galaxias?!-no me dio tiempo de contestar y me tomó de la mano y me jaló haciendo que mi helado casi cayera. Me llevó corriendo y subimos las escaleras, estuve a punto de morir por un golpe en la cabeza.
Entramos a una habitación y cerró la puerta de un portazo, luego apagó la luz. Eso me asusto de sobremanera. Estuve a punto de gritar.
-¿Qué…-comencé pero cerré la boca cuando vi hacia la pared. Había muchas cosas de esas y luces neones que se veían jodidamente en la oscuridad-¡oye, es genial!
-¡Lo sé!-tomó mi mano y me jaló-mira esto…
Comenzó a pasarme cosas y era realmente divertido agitar y apretar y ver salir luces y soniditos.
-Es impresionante
-¡Sí!-pegó un saltito-Edward siempre se ríe y no sabes lo difícil que es vivir sin todo esto en mi casa cuando estoy en la escuela
-Creí que ustedes vivían aquí
-No…nuestro instituto y nuestra casa está al otro lado de la ciudad. Aquí solo venimos en vacaciones y algunos fines de semana. Ahora solo estamos esperando a que Mamá Lizzy muera para que mis tíos nos adopten
-Oh-murmuré incomoda-lo siento
-No te preocupes-negó con la cabeza-yo estoy bien con eso, me he resignado a que Mamá Lizzy va a morir tarde o temprano pero Jane no…es un poco…difícil para ella-suspiró
-Creo entender
-Bueno…
Nos quedamos en un cómodo silencio mientras seguíamos viendo su colección y me enternecí al ver a Alec todo loco con las luces.
-Oye por cierto-me miró a través de sus pestañas-¿Mamá Lizzy? ¿Es su madre?
-Oh no, ella es nuestra abuela paterna. Nuestros padres, James y Bree, murieron cuando nosotros teníamos 14, tuvieron un accidente automovilístico. La pasamos muy mal, recuerdo ver llorar mucho a Jane y mi tía, Esme, tenía una tristeza profunda en sus ojos. A fin de cuentas, ella era su única hermana.
Auch. Que duro. Y yo que me quejaba de tener a una madre negligente y perra. Puta Renée.
-En verdad lo siento-susurré
Él se encogió de hombros
-Como ya te dije…Jane la lleva peor
Asentí en silencio y seguimos viendo a Yoda bailar en su sitio, nos reímos cuando movía sus pequeños brazos al ritmo de su cabezota.
Un toque en la puerta hizo que nos detuviéramos. Luego un rayo de luz entró cuando Jane la abrió.
-¿Qué están haciendo?
-Ver a Yoda bailar-le contesté y Alec soltó una risita.
-Ugh, ¿tan pronto la estás ahuyentando, idiota?-Jane le dio un golpe en la nuca. Me reí.
-NO está ahuyentándome-le aseguré. Otra vez me sorprendí, creí que ella no decía "idiota"
-Edward me dijo que tú no decías palabrotas-murmuré sorprendida y Alec soltó una carcajada, vi el sonrojo de Jane con la luz que las espadas lanzaban.
-Apuesto a que también te dijo que era una aburrida-dijo Alec entre risas y Jane volvió a golpearlo.
-Pero ahora la pequeña Jane ha cambiado-Alec le revolvió el cabello-¿ves ese cabello suelto? Ni en tus sueños lo hubieras imaginado-me reí entre dientes ante otro sonrojo de Jane
-Solo quise soltarlo ¿de acuerdo?-se cruzó de brazos fingiendo estar molesta.
-Sí, para gustarle más a ese chico… ¿Cuál es su nombre?-Alec se puso un dedo en la barbilla fingiendo una profunda concentración, Jane pegó un saltito-¡Oh sí! Leonardo-luego él me miró y Jane soltó un gritito-esa fue la razón por la cual quiere leer ese libro que les has dado. Siente que tiene que hacerlo después de haber visto a Leonardo DiCaprio en la película
-¡Callate, eso no es cierto!
Alec y yo nos reímos.
-Eso es muy lindo-le palmeé la espalda-¿es guapo?
-Ni te lo imaginas-Jane suspiró y Alec hizo un sonido de asco
-Sí, solo espera a que Edward lo conozca. Ese Leo se cagará en los pantalones
-Edward puede ser intimidante si se lo propone-me encogí de hombros y Jane me lanzó una mirada asombrada.
-¡Bella!-pataleó-se supone que tienes que estar de mi lado. Somos chicas.
-Estaba bromeando-le pasé un brazo por los hombros-por supuesto que estoy contigo. Edward y Alec pueden irse a molestar a otro lado-ella me dio una sonrisa radiante y chocamos los puños.
-Aghh, ¡Jesús! Lo único que faltaba…una aliada-Alec rodó los ojos dramáticamente
-De hecho yo solo vine a salvar tu culo-me reí ante las palabras de Jane-Edward creyó que le estabas metiendo mano a Bella
-¡¿Qué?!-chillé y ella se rió. Alec negó molesto con la cabeza.
Volvimos a la sala después de ver unas cuantas cosas más de la colección de Alec, en el camino vi más de la Casa Cullen y era realmente linda. Los padres de Edward estaban cagados en dinero. Una de las razones por las cuales Edward sería el padre de mis hijos de ojos verdes y pelo naranja. Dios, sonaba como una perra materialista. En estos casos debería decirse que aunque él no tuviera nada yo iría y viviría bajo un árbol con él el resto de mis días, pero seamos honestos, eso era demasiado extremista. ¿Qué pasaría cuando hubiera una tormenta? Se suponía que los árboles atraían los rayos ¿y en el frío? No íbamos a poder coger en la intemperie solo para estar sudados ¿y en el calor? Ugh, carajo. Si, era demasiado extremo.
Dejé mi diarrea mental para después cuando llegamos a la sala y nos sentamos donde habíamos estado. Edward no estaba.
-¿Dónde está Edward?-Jane abrió la boca al mismo tiempo que yo y nos reímos. Los ojos de Esme brillaron al vernos reír y nos sonrió.
-Tuvo que atender una llamada. ¿Están listos para comer? Haré un filete
-¡Sí, por favor!-Alec se echó hacia atrás en el sillón y se sobó la panza-jugaré videojuegos ¿Jane?-la llamó alzando una ceja
-No, gracias-Jane rodó los ojos y se cruzó de brazos. Carlisle se disculpó y entró a otra habitación cerrando la puerta tras de sí-no quiero patearte el trasero otra vez
Esme abrió los ojos sorprendida y Alec soltó una carcajada. Jane se cubrió la boca rápidamente.
-¡Lo siento, mamá!-se disculpó sonrojada-te ayudaré a cocinar-corrió hacia la cocina y Alec se levantó del sillón riéndose levemente.
-Estaré jugando-luego se fue por las escaleras. Esme resopló.
-Tienes que tener algo bastante interesante para tenerlos juntos demasiado tiempo…se desesperan-se puso de pie y le sonreí-iré a la cocina. Siéntete como en casa. Edward no tarda en venir.-se alisó arrugas inexistentes de su blusa.
-Puedo ayudarla en la cocina. Puedo usar una cuchara-se rió y los hoyuelos en las mejillas aparecieron.
-De acuerdo-estiró el brazo y me acerqué. Lo colocó sobre mi cintura y me guió hacia ahí. Jane estaba sentada en un taburete comiendo chocolate y leyendo un libro de recetas
-Bella nos ayudara-anunció Esme
-¡Genial!-Jane se bajó de un salto-¿podemos hacer esta tarta?-se acercó y nos mostró el libro.
-Tarta de moras…me parece bien-Esme asintió-pueden hacerla ustedes
-De acuerdo-Jane tomó mi mano y me jaló.
Solo podía decir que cocinar con las chicas Cullen era una experiencia religiosa. Esme se la pasó tarareando y Jane y yo comenzamos a hablar de Cumbres borrascosas. Esa chica me gustaba más de lo que ya lo hacía.
Esme se excusó y salió al jardín para traer albahaca.
-Y Heathcliff es tan… ¡Agh!-lanzó las manos al aire desesperada-es tan asquerosamente perfecto
Me reí.
-Definitivamente… ¿pero qué me dices de Catherine? Ella es la culpable de toda la tragedia. Es una maldita y al igual que Heathcliff solo está ahuyentando la oportunidad de poder tener un amor verdadero. Es tan exasperante
-¿Otra vez hablando de esa mierda?-Edward dijo detrás de nosotras y dimos un respingo.
-No es una mierda-Edward se sorprendió ante las palabras de Jane y me reí bajito. Ella rodó los ojos y se giró otra vez a cortar las moras. Musitó un "¿Por qué se sorprenden?" Me reí más fuerte.
-Los personajes son gente horrible que se dedica a arruinar la vida de los demás. No comprendo cómo se ha terminado poniendo a Heathcliff y Cathy a la altura de parejas como Romeo y Julieta o Elizabeth Bennet y Darcy. No es una historia de amor, sino de odio.
-Eso es tan profundo, Edward-me burlé y Jane soltó una carcajada. Edward se acercó y me besó en la sien, me dio un ligero golpe en el trasero y di un respingo. Jane hizo "puaj"
-¿Qué están haciendo?
-Tarta de moras-Jane le contestó mientras se echaba una mora a la boca, le lanzó una a Edward y él la atrapó hábilmente con la boca.
-¿Con quién hablabas por teléfono?-le pregunté bajito cuando Jane fue a sacar algo del refrigerador.
-Con mi profesor. Tengo una noticia-sonrió abiertamente.
-Por favor dime que tienes tu lugar en las pasantes-imploré
-Oh sí, nena-murmuró sonriente
-¡¿Qué?! ¿¡Es enserio?!-asintió y solté un gritito-¡Ahh, Edward!-lo abracé por el cuello y lo besé en los labios rápidamente-¡Sabía que lo lograrías!
Él se rió en mi oreja y me besó la mejilla
-Gracias por el entusiasmo, Bells. Es jodidamente genial todo esto
-Valió la pena ¿verdad? Todas las discusiones y esa gran mierda y las demás cosas-le susurré al oído
-Sí…bueno no eran necesarias pero ahora que lo tengo asegurado puedo ver por todo lo que pasé y pasamos por esto-le sonreí-y creo que sonará idiota y por favor no te enojes pero si el resultado va a ser este siempre-señaló el espacio entre nosotros y alrededor-incluyendo las pasantes…volvería a vivirlo. Solo porque di lo mejor-le sonreí abiertamente y le pasé una mano por el pelo.
-Eso no es idiota y no voy a enojarme. Es lógico y yo también lo haría. Vale la pena, tú vales la pena
Sus ojos brillaron y me acarició la mejilla. Esme volvió y me di cuenta de que Jane se había ido.
-Te dejó sola un momento y los lobos descienden-se burló mientras se dirigía a lavar la albahaca.
Edward y yo nos reímos. Me alejé de él y me dirigí a lavar más moras una vez que Esme terminó con la llave.
-Mamá, tengo el lugar en el bufete-Edward dijo y Esme soltó un gritito, me reí bajito cuando vi que corrió hacia él. Luego, Esme salió de la cocina gritando "¡Carlisle, ven aquí!"
Edward se acercó y envolvió un brazo en mi cintura, apoyó su barbilla en el tope de mi cabeza.
-Gracias-susurró y sonreí tenuemente.
-No tienes nada que agradecer. Esto está siendo realmente genial y afortunadamente no la he cagado-él se rió y su pecho tembló contra mi espalda.
-No, afortunadamente no. En verdad les agradas y a mí también me agradas-bajó su mano y la coló debajo de mi falda y me apretó el trasero.
-¡No hagas eso!-renegué
-¿Por qué?-ronroneó en mi oído y me mordió el lóbulo
-Porque alguien puede venir-suspiré.
De repente, Edward se alejó y la falda cayó en su lugar. Él se colocó a mi lado recargado en la encimera y lo miré confundida.
Esme llegó a la cocina y di un respingo. Edward soltó una risita y Esme lo miró.
-¿Qué pasa?-preguntó sonriente
-Nada, mamá-Edward la tranquilizó y me guiñó un ojo antes de irse.
-Carlisle está loco de la emoción…no se la puede creer-me dijo Esme toda sonriente.
-Yo también estoy muy orgullosa de él. Edward trabaja muy duro allá en Seattle, se lo merece-Esme me sonrió dulcemente y me abrazó.
-No creo que él pueda encontrar a alguien mejor que tu-¡Jesús! Me quedé de piedra y ella lo notó. Se alejó y me acarició el cabello-mejor sigamos con la comida-ofreció
-De acuerdo-Jane entró como un remolino
-¡Mamá, Bella, Mamá, Bella!-chilló
-¡¿Qué pasa?!-Esme preguntó asustada y manoteó.
-¡Leonardo me ha pedido una cita!-medio gritó medio susurró. Esme soltó un gritito y aplaudió y yo solo me reí porque eso era genial, además quería ver la reacción de Edward.
Terminamos de cocinar mientras hablábamos de la próxima cita de Jane y lo que usaría. Obviamente, eligió mis zapatos.
Mientras comíamos, Edward fue un pesado. Se sentó a mi lado y estuvo tentándome y jugueteando mientras metía y sacaba su mano lenta y tortuosamente de mi falda. Acarició la piel interna de mis muslos y frotó sus dedos. Todo empeoraba porque tenía que concentrarme en responder las preguntas que Carlisle y Esme me hacían sin parecer una idiota. Él la estaba pasando en grande mientras hablaba con Alec y me torturaba. Bajé la mano un par de veces y detuve la suya pero tan pronto como la dejaba libre la tortura seguía y era peor. Entonces me concentré en hablar con Jane. Ella en verdad era genial, no entendía porque Alec y Edward decían que era aburrida.
Me dijo en susurros que tenía que ayudarla a arreglarse para su cita y que estaba "hasta la madre de nerviosa", le dije que la primera vez siempre es así y se tranquilizó cuando le conté que yo también había estado nerviosa cuando le di el "si" a Edward, omití la parte en la que tuvimos sexo por primera vez porque ese día en verdad yo había estado nerviosa.
Cuando terminamos de comer, Esme los obligó a lavar los platos y a dejar impecable la cocina y ellos renegaron pero les dio una mirada y se apaciguaron.
Cuando terminaron, Esme y Carlisle se fueron a hacer unos pendientes dejándonos a nosotros solos, decidimos ir a la habitación de Edward a ver una película.
No me sorprendí de la colosal habitación y de su colosal cama. Edward era un bastardo rico.
Mientras Alec elegía la película, Jane entró al baño y Alec fue un idiota. Quise golpearlo.
-¿A dónde va a llevar el lindo y sexy Leo a Jane mañana?-me preguntó y ahogué un jadeo.
-¿Qué? No sé de qué estás hablando-intenté salvarle el culo a Jane cuando vi que Edward fruncía el ceño y dejaba de acomodar los cojines.
-Ay, por Dios, B. Claro que lo sabes. Tú y Jane ya son las mejores amigas así que suéltalo
-No tengo la menor idea
-¿Por qué ese cabrón se atreve a pedirle una cita?-Edward gruñó y me miró. Me encogí de hombros, no es como si yo supiera toda la vida de Leonardo.
-Ese chico está tras ella desde que inicio el curso solo que Jane tenía demasiado miedo. Tú fuiste el culpable-Alec le arrojó el control remoto a Edward y él lo atrapó.
-¿Yo? ¿Por qué? Ni siquiera conozco a ese marica
-No es un marica
-Es marica si se llama Leonardo-rodé los ojos ante su estúpido comentario
-Tú fuiste él que le dijiste a Jane que viviera un poco y se masturbara-jadeé
-¡¿QUÉ?!-Edward chilló-¡¿Ese puto ya le metió mano?! ¿¡Donde carajos vive?! Voy a ir a partirle el culo
-¡No sé si ya le metió mano!-Alec dijo-¡Ella es la que sabe!-me señaló
-¡¿Qué?! ¡Yo no sé nada!-me excusé y Edward me miró feo-aunque no creo que le haya metido mano ya
-¡Ahh!-Edward lanzó las manos al cielo
-¿Qué está pasando?-Jane preguntó desde la puerta del baño y ellos se giraron a verla. Le hice una seña y me miró. Me llevé el dedo al cuello y lo moví lentamente para que supiera que estaba muerta. Abrió los ojos desmesuradamente.
-¡¿Quién carajos es Leonardo y porque te invitó a una cita y porque putas te metió mano?!-Edward preguntó enojado y Jane jadeó. Luego miró a Alec.
-¡Eres un pendejo!-Edward jadeó y yo me reí bajito-¡jamás he hecho eso!
-¿Entonces porque Alec dijo que yo tenía la culpa?-Edward volvió a atacar y Jane arqueó una ceja-dijo que yo era el culpable porque te dije que te masturbaras un poco
-¡Yo no me masturbo!-se cruzó de brazos. Alec se rió-¡Y si lo hiciera ¿qué?!-Edward se llevó las manos a los oídos-si Leonardo me ha metido mano es mi asunto y si me ha pedido una cita también es mi asunto
-También es MI asunto-Edward renegó
-¿Por qué?
-Porque cualquier cabrón tiene que pasar por mi supervisión. Soy tu hermano, el mejor, porque este idiota-golpeó a Alec en la frente-no sirve para nada
-¡Oye!-el gemelo se quejó
-Eso puede ser cierto-dijo Jane y Alec la miró feo-pero puedes estar tranquilo…Leonardo no me ha metido mano-Jane le dijo a mi chico y lo rodeó hasta que llegó y se tiró en la cama.
-Ni que lo haga…quítale la mano de tu rodilla-Jane suspiró y rodó los ojos-los hombres son unos cabrones que solo quieren coger y luego dejarlo ahí
Jane resopló e infló las mejillas.
-Leonardo no tiene la culpa de que tú seas así
Alec se rió e hizo un "uuuhhh", Edward entrecerró los ojos y vio a Jane todo amenazador y malo y enojado.
-¿Por qué mejor no comenzamos con la película?-ofrecí y Alec le quitó el control remoto a Edward.
-Sí, eso estaría bien-luego le puso play y Jane le sacó la lengua a Edward antes de girarse sobre su abdomen y mirar hacia el televisor.
-Esto no ha terminado, Jane-dijo Edward antes de tirarse en la cama y subir sus pies a la espalda de ella. Ella jadeó y se dejó caer sofocada-tendremos que conocer a ese DiCaprio
-Bella solo dile a Edward que no la cague-la rubia me miró.
-Lo intentaré-le sonreí e hizo una mueca.
Esa noche, nos despedimos y Jane le hizo una mueca a Edward antes de entrar a la habitación.
-¿Ella en verdad está enojada?-le pregunté una vez que estábamos en su habitación y me ponía mi pijama.
-No…no puede enojarse conmigo. Me ama demasiado-rodé los ojos.
-Sí, todos te aman
-Sí, lo sé-dijo casualmente mientras buscaba algo en su maleta. Volví a rodar los ojos.
-¿Te sientes con ganas de ver televisión, dormir o un faje?-se giró y arqueó las cejas. Me reí.
-¿Sería un golpe demasiado fuerte para tu ego si te digo que quiero dormir?
-Definitivamente-se sacó la camisa y me la tiró en la cara. Maldito. La alejé de un golpe.
-Bueno…-me encogí de hombros-entonces un faje…tendré que sacrificarme
Se rió.
-Lo bueno es que te sacrificas-dijo antes de apagar la luz y pasar un brazo por mi cintura y por la parte trasera de mí rodilla y lanzarme a la cama con él sobre mí. Ahogué un gritito y nos reímos bajito. Edward unió nuestros labios.
-Fue suficiente con tus manos en la mesa-murmuré y atrapé su labio inferior entre los míos. Se rió otra vez.
-Sí, bueno. Yo tuve suficiente con tu falda todo el día…por cierto, deberías usar faldas más seguido. Tu culo se ve jodidamente bien-me reí y pasé una mano por su suave cabello-también los shorts que usaste la primera vez que cogimos… ¿los recuerdas? Esos estaban bastante bien.
-Entonces me los llevaré a la playa
-Odio eso…lo de ir a la playa-fruncí el ceño y me acarició la mejilla-enserio quiero ir pero estaré jodidamente mal viendo que todos los cabrones te ven en un jodido bikini. Tú eres mía.
-Yo estoy tratando de mentalizarme en que habrá un montón de chicas y te verán en traje de baño y ellas estarán en bikini y tú, cabrón mirón, estarás viéndolas.
-No las veré-dijo con tono cansado, rodé los ojos, porque en verdad eso era una puta mentira-pero es que tú, B…te verán el culo y no es necesario decir que los putos bikinis no cubren demasiado las tetas.
-Pero yo solo te quiero a ti…ellos pueden ver pero tú puedes ver y tocar-meneé las cejas.
-Eso me consuela un poco. Recuerda que eres mía
Asentí
-Y tú recuerda que eres mío
-Tuyo-susurró antes de unir nuestros labios y comenzar a acariciarme sobre la ropa. No tardé en sentir su dureza contra mi centro y embestí contra él. Edward gruñó y empujó hacia mí.
-Mía, mía, mía-susurraba contra mis labios entre abiertos.
-Sí…soy tuya
Me miró a los ojos y sonrió. No era su sonrisa la que me convenció, fue su mirada. Al ver sus ojos supe que estaba hablado enserio. Él me quería y yo lo quería. Bastaba con eso, y no era ahora o mañana, bastaría para siempre. Para nuestro "Para siempre".
Nos leemos lo más pronto que pueda, el viernes salgo de vacaciones así que tendré más tiempo de escribir (; ¿no les gusta la chica Swift? Es una preguntaXD por cierto, sacará un nuevo vídeo y estoy esperando con ansias que diga cuando. Si tienen oportunidad, escuchen la canción cuando el vídeo este listo. Es muy bonita y me recuerda mucho a los adolescentes(; se llama New romantics.
No se olviden de comentar. Las amo...
