Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

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CAPÍTULO 40

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BPOV

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Por la mañana cuando desperté estaba sola en la cama y me incorporé lentamente mientras me tallaba los ojos. Escuché el agua correr desde el baño y supe que Edward se estaba dando una ducha así que me volví a tirar a la cama mientras me desperezaba. Vi el despertador y decidí que era hora de levantarme para prepararme y darme una ducha. Me cepillé el cabello mientras esperaba que Edward saliera del baño. Eso significaba que tenía tiempo libre para pensar y comencé a analizar la situación de que los padres de Edward estaban cómodos con la idea de que ambos dormíamos en la misma habitación. No sabía si Edward les había dicho directamente que cogíamos cada vez que teníamos oportunidad pero era demasiado probable que se lo imaginarán, de todas formas creí que deberían ser un poco estrictos y hacerse de la vista gorda creyendo que su hijo era puro y casto. O tal vez estaba acostumbrada a la forma de pensar de Charlie o quién sabe.

-Hola, ¿en qué estás pensando?-la voz de Edward me trajo de vuelta a la realidad y lo miré mientras caminaba hacia su equipaje con su trasero cubierto por una simple toalla.

-¿Tus padres saben que dormimos juntos?-murmuré mientras dejaba el cepillo a un lado.

-Sí, Esme fue la de la idea porque Alec y Jane estaban en la habitación de invitados.

-No me refiero a eso-corregí mientras él se daba la vuelta y caminaba hacia la cama con uno bóxeres en su mano. Se sentó a mi lado.

-Oh bueno, no les he dicho nada pero creo que se lo imaginan… ¿por qué?-preguntó mientras se ponía los calzoncillos. Se puso de pie y se arrancó la toalla terminando de subir la ropa interior. Mi vista se posó en su paquete. Él fingió no inmutarse y le sonreí.

-Solo estaba pensando en el paro cardíaco o en el aneurisma que le hubiera dado a Charlie si le hubiéramos dicho que ibas a dormir en mi habitación.

Resopló divertido entre dientes.

-Bueno…creo que ellos aceptaron que soy…sexualmente activo desde hace tiempo así que no hay de qué preocuparse-me revolvió el cabello y se alejó para buscar algo en su equipaje otra vez.

Me puse de pie y me coloqué a su lado.

-Eso fue lo que pensé pero no quiero que Esme crea que soy una…libertina o algo así. Es como si ella en realidad supiera que nosotros hemos estado juntos pero al ver que nos vamos a la misma habitación por la noche lo comprobara o algo así y no quiero parecer una zorra frente a toda tu familia o tal vez solo estoy exagerando y volviéndome loca-inhalé profundamente y lo miré. Edward me miraba con el ceño fruncido y me crucé de brazos. Exhaló lentamente.

-Bueno viéndolo así está algo jodido-gemí frustrada y me llevé las manos al cabello, me envolvió con sus brazos-pero no sé qué hacer, no sé qué decirte. Ustedes las mujeres piensan diferente y en realidad no tengo ni la más jodida idea de que piensa Esme en una situación así. Tal vez puedes hablar con ella o pídele un consejo a tu squad o yo que sé-me reí contra su pecho desnudo-en realidad quisiera poder arreglarlo contigo, muñeca; pero no creo que pueda funcionar ¿entiendes? No puedo ir con Esme y decirle que no eres…eso o algo así

-Te entiendo. Me estoy cagando de miedo-murmuré contra su piel y su pecho tembló de risa.

-Estarás bien…no puedo decirte que no pasa nada porque en realidad se ve…mal o jodido o algo así y si te preocupa tienes que arreglarlo

Asentí.

-Gracias…eres el mejor

-Sí, eso ya me lo habían dicho-pellizqué su cintura y pegó un saltito.

-Tengo que ir al baño-me alejé de él-necesito una ducha…y no bajes sin mi

Hizo ademan militar y me dio una nalgada.

-Adelante… ¿quieres que me cerciore que tienes un buen shampoo?

-No, gracias. Tengo 22, puedo hacerlo yo sola

-Como sea, de todas formas, instalé una cámara

-Claro-cerré la puerta del baño tras oír su risa.

Mientras me vestía, Edward comenzó a apurarme desde su lugar en la cama y me quitó mi teléfono para jugar Banana Kong.

-Vas a hacer que pierda. Apestas en ese juego, amigo.

-Claro que no. He mejorado-alcé las cejas incrédula.

Tan pronto como él vio que había otra falda en mí equipaje me instó a que la usara.

-¿No se supone que saldremos de paseo?-le pregunté y él asintió.

-¿Eso que tiene que ver?

-¿Cómo que qué tiene que ver, Edward? Estamos en Chicago por si lo habías olvidado, en la Ciudad de los Vientos y no quiero que el puto viento esté levantando mi falda todo el día ¿entiendes?

-Uh…pero eso sería algo bueno de ver

-Sí, lo que si será bueno de ver será tu cara cuando toda la población masculina de Chicago vea mis bragas-él entrecerró los ojos.

-No te olvides de algunas chicas también-puntualizó meneando el dedo. Rodé los ojos.

-Así que no, gracias-eché la falda a un lado y tome unos leggings.

-Bueno…puedes usar la falda por la noche. Tú y yo tenemos una cita. Saldremos a cenar

-De acuerdo. ¿Sabías que Chicago es la tercera ciudad más poblada de los Estados Unidos?-le pregunté unos minutos después cuando terminaba de abrochar mis botines.

Me miró aburrido y le sonreí.

-Por supuesto que lo sabía, Bella. Nací aquí ¿recuerdas?

-Eres un pinche amargado-le arrojé unas bragas a la cara-bueno… ¿sabías que la ciudad más poblada del mundo es Tokio, seguida de la Ciudad de México?

-Y le sigue Nueva York-comentó mientras le daba vueltas a las bragas con su dedo índice y me dio una mirada divertida.

-Humpf-resoplé derrotada. ¿Por qué tenía que tener un novio tan inteligente? Pensé en una pregunta más difícil. Él se rió-¡Oh ya sé! Esta no vas a saberla ¿Sabías que Hitler le temía a los gatos? Igual que Napoleon Bonaparte y Benito Mussolini

Se carcajeó y sonreí.

-Bueno, esa no la sabía

-Te lo dije-meneé las cejas y tomé su mano-andando, vayamos abajo

Cuando llegamos nos encontramos con Jane y Alec viendo Bob Esponja en la televisión, comiendo en la sala con los platos en sus regazos. Edward rodó los ojos.

-¿Dónde están mamá y papá?-Edward preguntó mientras rodeaba mi cintura con su brazo. Recosté la cabeza en su bíceps.

-Salieron. Comenzaron con los trámites de adopción. Supuestamente será más fácil porque solo cambiaran la custodia o algo así. No sé todo muy bien. Tú eres el abogado aquí, carnal-Alec contesto y Edward rodó los ojos suspirando.

-Afortunadamente volverán con tiempo de acompañarnos a nuestro paseo. Mamá dejo el desayuno listo pero creo que tendrán que recalentarlo.-Jane despego la vista de la televisión un momento mientras nos miraba.

-Bueno.

Salimos rumbo a la cocina y Edward se sentó en un taburete mientras yo encendía la estufa y dejaba la comida en el fuego.

Comimos en la cocina escuchando la molesta risa de Bob Esponja y hablando sobre nuestro próximo viaje a la playa.

-El domingo iré a comprar bikinis.

-Genial-respondió Edward-creo que Nessie se enojó y nos llamó "idiotas incompetentes" porque no podíamos organizarnos para comprar la comida y esas cosas, así que el sábado ella nos lo dirá y dijo: "No acepto reclamaciones, bola de cabrones".

Solté una carcajada.

-Entonces vamos todos a hacer las compras luego de ir a por los bikinis. ¿Ustedes necesitan trajes de baño?-pregunté antes de echarme un bocado de tortita a la boca.

-Sí, Emmett rompió la mayoría-Edward bromeó.

Cuando terminamos de desayunar fuimos a su habitación para cepillarnos los dientes y terminar de prepararnos para cuando Esme y Carlisle llegaran. Finalmente nos zambutimos en el auto Cullen y estuve muy contenta con el hecho de tener que colocar a Jane en mi regazo para que Edward y Alec pudieran estirar bien los pies. Idiotas.

Lo que yo gane fue una visión de primera fila de la situación de Jane y Leonardo y de los chicos guapos que caminaban por las calles. Jane y yo nos la pasamos de lo grande al ver a esos adonices arrojados de su cielo.

Llegamos al Planetario Adler, aprovechamos ir a los lugares a los que ninguno de nosotros había ido para ver cosas nuevas. Bueno, todo era nuevo para mí pero quise compartirles a los Cullen.

-Vayamos al este. Al Observatorio Doane-dijo Jane mientras le daba vueltas al panfleto que nos dieron en la entrada.

-¡No!-Alec atacó-no vas a decirnos que hacer-se cruzó de brazos. Edward resopló y se golpeó la frente, Esme les dio una mirada fea a los tres y Carlisle y yo nos miramos incómodos.

-No me importa, Alec-Jane dijo con sorna-YO QUIERO ver la Luna-sus azules ojos se convirtieron en rendijas. Jane era graciosa enojada, era como una Barbie enojada. Algo extraño de ver.

-¡Bien! Entonces que Bella decida, ella es la invitada-alcé la cabeza rápidamente al escuchar las palabras de Alec. De ninguna jodida manera iba a decidir yo. No quería de enemigos a cualquiera de los gemelos. Las malas lenguas decían que los gemelos podían ser diabólicos.

-No yo no quisiera…-tartamudeé

-No les hagas caso, Bella-Carlisle me palmeó la espalda-hijos ¿Por qué no echan un volado?

-De acuerdo-Alec zambulló su mano en su bolsillo y sacó una moneda-¿cara o cruz?-le preguntó a Jane

-Cruz-ella se cruzó de brazos y esperamos a que la moneda cayera-¡Ja!-la rubia pataleó cuando la cruz cayó en la palma de Alec-no debiste haberle dado vuelta, hermano-le pegó en la frente y comenzó a andar hacia el Observatorio sin decir nada más. Esme y Carlisle me sonrieron incómodos otra vez y comenzaron a andar detrás de ella. Alec maldijo bajito y Edward pasó un brazo sobre mis hombros.

-No debiste apostar, idiota-Edward le golpeó en la cabeza y Alec fue detrás de nosotros.

-¡Oigan!-Jane corrió hacia nosotros cuando llegamos-¡podremos ver el Sol! Llegamos justo a tiempo, 45 minutos más tarde y no lo hubiéramos logrado-señaló el letrero.

Ahí había más personas y una chica linda se acercó a nosotros y nos llevó hacia el telescopio. Dejamos que los gemelos lo vieran primero, por ser los más jóvenes y los que tenían más esperanzas en la vida, bueno, eso fue lo que dijo Edward en broma.

Le eché una mirada a la chica linda que estaba junto a nosotros y me alegré de que parecía más interesada en Alec que en mí chico. Estaba lista para sacar las uñas.

Jane soltó un gritito y Alec hizo "Woah" o algo parecido cuando lograron ver algo.

-Tal vez ahí encontremos el hueco de la roca lunar que le vendieron a Emmett-murmuró Edward y me alzó las cejas. Me reí.

-Ugh, ni me lo recuerdes. Estaba encabronada ¿Cómo se atrevió?-dije bajito para que la chica linda no escuchara mi bocota y también para que los padres de Edward no escucharan, a pesar de que estaban lo bastante alejados, algo podía pasar.

Edward se rió y enredó su brazo en mis hombros. La chica linda se fue con los gemelos para mover el telescopio o algo así y ellos pegaron otra vez el ojo al lente. Esperamos unos minutos más en silencio hasta que los gemelos se alejaron y la chica linda se acercó dando saltitos preguntando quienes eran los siguientes. Miramos hacia donde estaban Carlisle y Esme y ellos estaban leyendo una revista o alguna mierda así. Edward se encogió de hombros.

-Nosotros-le contestó y la chica le lanzó una mirada y una sonrisa llenas de brillo. Entrecerré mis ojos y comencé a vigilarla.

-¿Qué prefieren ver primero?-la chica nos preguntó pero solo miró a Edward. Pequeña perra.

Edward me miró por un momento y le devolví la mirada para comenzar a ponernos de acuerdo. Él solo me sonrió y dijo, sin despegar la vista de mí:

-La Luna.

Le sonreí de vuelta, estando de acuerdo. De todas formas no me importaba ver primero el Sol o la Luna o Marte o lo que fuera. Los vería a todos.

La chica ajustó el telescopio sin decir nada más y nos sonrió.

-Está listo-se alejó dando un paso hacia atrás y Edward me acercó. Pegué el ojo al lente y la respiración se me atoró en la garganta.

La Luna era hermosa. Era cien mil putas veces mejor que verla en las fotografías de los putos libros de la escuela. Todo era como en HD o una mierda así. Era como cámara lenta y todo a mí alrededor se borró y solo me concentré en observar la hermosa superficie porosa y terrosa. Sentía que si alargaba mi brazo podía tocarla y si miraba mi mano, partículas de polvo se quedarían impregnadas en mis dedos. Los ojos no me eran suficientes para lograr ver todo y comencé a sentir euforia.

-Esto está genial-murmuré para mí misma-Edward ven a ver esto-él se acercó.

-¡Carajo, esta mierda es genial!-resopló.

-¿Verdad que sí?-comenté-¿no sientes como si fueras capaz de tocarla?

-Joder, sí-se rió entre dientes y me uní a él.

Luego de eso vimos el Sol. Una gran mierda. Una mierda de las geniales. Era todo rojo y explosiones y calor y ahh, era fantástico.

Después nos fuimos hasta las estrellas y Edward me susurró al oído que quería que nuestra hija se llamara Adhara, como la estrella.

-¡No le pondré a mi hija "Adhara"!-chillé bajito y rodó los ojos.

-Pero "Adhara" significa "la más hermosa". Mi hija será la más hermosa-rodé los ojos y suspiró-entonces Maia.

-No-negué con la cabeza

-Ugh… ¡oh ya sé! ¡Gianna!

Jadeé ofendida y él se rió.

-¡Ohh! ¡Tú no dijiste eso!-dije con los dientes apretados y él echó la cabeza hacia atrás mientras se reía. Le pellizqué en el brazo e hizo una mueca.

-Yo no quiero que mi hija se llame así.

-¿Entonces cómo?-preguntó mientras seguíamos al resto de los Cullen hacia la salida.

-Ehh, no sé tal vez Carlie o Sophie o algo más común

-Que aburrida. Deja de ser tan conformista-me jaló el cabello-usemos Maia

-¿Estás diciendo que esos nombres son aburridos y conformistas?-lo miré

-No, son lindos, pero creo que deberías pensar más en el nombre que tendrá nuestra hija

-Agh, Edward. Aun no es tiempo, además ¿Qué pasaría si solo tenemos chicos? ¿O si ni siquiera nos casamos?

-Eres una aburrida-volvió a decir-revientas mi burbuja. Yo que quiero ser romántico y tú lo arruinas-negó con su cabeza decepcionado.

-Simplemente estoy siendo realista

-Yo también estoy siendo realista porque quiero que mi realidad sea contigo

La respiración se me atoró en la garganta y lo miré.

-¿Estás hablando enserio?

-Sí, estoy siendo realista.

Sonreí.

-Bueno…gracias, supongo. Eres todo lo que quiero.

-De nada, supongo. Tú también eres todo lo que quiero, bebé.

Le sonreí de vuelta y le di un apretón a su mano.

-¿Supongo que eso significa que tengo que pensar en un nombre?

-Supones bien-soltó mi mano, me atrajo hacia él con su brazo y me besó la sien.

Después de nuestra aventura espacial decidimos ir a un restaurante con vistas al Lago Michigan. Nos la pasamos genial. Carlisle y Esme ordenaron cerveza y pude ver como se le hacía agua la boca a Edward cuando la trajeron. El City Winery Riverwalk era relajante y el clima era perfecto para estar afuera. Cuando ellos se despistaron le pregunté sobre la cerveza.

-A mamá no le gusta que beba. Pobre de ella-se burló y solté una risita.

-Algún día le mandaré el vídeo de lo que le hicieron al cabello de Jasper

Edward se rió y pequeñas arrugas se le formaron alrededor de los ojos.

-Ese día fue épico. Recuérdamelo seguido-me dio una palmada en el muslo.

Jane fue la primera que terminó de comer y comenzó a jugar con su móvil.

-¿Con quién estás hablando?-Edward le preguntó en un susurró mientras Esme y Carlisle hablaban entre ellos.

-Está sexteando con Leonardo-respondió Alec susurrando mientras inclinaba su cuerpo y nos miraba a Edward y a mí sobre el móvil de Jane.

-¿¡Qué?!-Edward chilló y Jane abrió la boca jadeando horrorizada-dile a tu DiCaprio que consiga un hospital porque le voy a partir el culo-Edward le masculló a Jane y yo ahogue una risa.

-¿¡Qué?! ¡No!-ella rebatió-ni siquiera estoy hablando con él-Edward la miró feo, luego ella le dio una mirada a Alec-¡Eres un puto, Alec!

Alec, Edward y yo jadeamos sorprendidos en sintonía y Jane miró mortalmente a su gemelo y a Edward.

-¿Qué pasa?-Esme preguntó mientras nos señalaba con su tenedor.

-Nada, mamá-Edward le respondió y ella sonrió, cuando Esme desvió la mirada, Edward le jaló el cabello a Jane. Rodé los ojos.

Antes de volver a casa fuimos al Teatro Shakespeare en el Navy Pier y vimos una representación de Hamlet. Odié brevemente a Carlisle y Esme porque ellos la eligieron. No quisieron esperar al sábado temprano antes de que Edward y yo nos fuéramos y ver Romeo y Julieta. Carlisle compró los boletos desde su celular porque él tenía un enamoramiento con esa obra o algo así.

Cuando subimos al auto, Alec preguntó hacia dónde íbamos.

-Vamos al Teatro Shakespeare-contestó Esme.

-Oh, genial-Jane aplaudió y alejó a Alec de un golpe mientras se colocaba otra vez en mi regazo.

-Oh, yo quería sentarme sobre Bella-él susurró pero lo escuché y Edward le dio un puñetazo en las bolas. Jane se rió.

-¿Qué vamos a ver?-Alec preguntó cuándo pudo tranquilizarse.

-Hamlet-Esme volvió a contestar.

-Oh, mierda-dije sin mover los labios y Jane me miró, en ese mismo instante Edward soltó una sonora carcajada y echó la cabeza hacia atrás.

Sus primos lo miraron y cerré los ojos fuertemente preparándome para la burla. Maldito.

-¿Cuál es la risa?-Esme se giró en su asiento y nos miró.

-Tengo un buen recuerdo de Hamlet. Ya sabes, má. Suelo ser muy ocurrente-Esme volvió a acomodarse en su asiento mientras sonreía.

Abrí la boca sorprendida y jadeé. Eso no lo sabía. Siempre había creído que alguien más de sus estúpidos amigotes me había puesto el sobrenombre, nunca creí que fuera él. Era un idiota y me las iba a pagar.

Edward me miró y cerró mi boca colocando sus dedos en mi barbilla. Lo asesiné con la mirada y antes de que él pudiera hacer algo me giré hacia la ventana. Tenía que hacer que viera que ahora estaba enojada.

Cuando llegamos al teatro, caminé junto a los gemelos y Edward se precipitó a mi lado. Genial, ahora sabría que estaba encabronada.

Edward me tomó de la mano y los gemelos siguieron caminando detrás de Carlisle y Esme.

-¿Qué?-lo miré feo

-Ay vamos, Swan. No seas payasa-alejé mi mano de un golpe y se mordió los labios mientras me miraba alarmado-es obvio que lo sabías… ¿cierto?-dudó.

-No, no lo sabía. Y ahora estoy enojada

-¿Estás hablando enserio o es broma?-preguntó serio.

-Estoy hablando enserio, Edward-mascullé-creí que había sido algún otro idiota de tus amigotes.

-¿Otro idiota?-frunció el ceño.

-Otro…aparte de ti-murmuré y me adelanté para entrar con los demás a la sala.

Edward se sentó junto a mí en la sala y los gemelos comenzaron a hablar entre ellos mientras Carlisle y Esme hacían lo mismo.

-Hey, lo siento ¿sí?-Edward susurró a mi lado y lo miré con el ceño fruncido-entonces supongo que tendré que buscarte otro apodo.

Quise sonreír, pero no lo hice.

-Además creí que te gustaba "Hamlet". Te he dicho así un montón de veces.

-Bueno… ¿y porque no dijiste que tú lo habías impuesto? Así te hubiera cortado los huevos antes de acostarme contigo-Edward se rió entre dientes y resopló ante mi comentario.

-Por esa razón.

Lo miré un rato y me devolvió la mirada. Simplemente eso era estúpido, ¿me había sorprendido? Sí, pero ahora solo lo dejaría correr. Edward me llamaba así y eso me recordaba a que yo tenía que buscar un apodo cool para él y también el nombre de mi futura hija, no es como si me urgiera pero Edward me hizo prometérselo. Ugh, eran tantas cosas en las cuales pensar y tener la boca de Edward a escasos centímetros no me ayudaba.

Le sonreí de vuelta y él se relajó regresándome el gesto.

-¿Busco otro apodo?-dijo tiernamente y me pellizcó la mejilla

-No-resoplé-yo soy la que tiene que buscar otro apodo. Carajo-se rió más fuerte.

Esperamos un poco más y cuando la obra fue anunciada Edward se rió bajito, lo miré y luego lo acompañé.

-Ugh, te amo tanto, bebé-me dijo y me besó en la mejilla.

-¿Y crees que yo no lo hago?-tomé su mano y le mordí los dedos. Me sonrió abiertamente.

XoXoXo

Finalmente habíamos llegado a casa y Jane me dijo al oído que fuera a su habitación en media hora, luego salió volando hacia allá.

Recordé que tenía que ponerse guapa para su cita con Leonardo. Edward y yo nos fuimos a la habitación de él y cuando entró al baño, cogí mis zapatos, mi ropa y mi maquillaje y fui hacia la habitación de huéspedes.

Toqué la puerta y Jane contestó. Le sonreí.

-Dejaré esto por aquí-anuncié mientras dejaba las cosas sobre la cama y la veía tomar ropa interior de un cajón.

-Gracias, tomaré una ducha.

-De acuerdo-la despeiné antes de salir y volví con Edward.

-¿Lista para nuestra cita, preciosa?-Edward enredó sus brazos en mi cintura y me besó en el cuello.

-Quiero tomar una ducha antes de irnos. La sola idea de tener que ducharme al volver me da flojera.

Se rió contra mi piel.

-De acuerdo-se alejó dejándome libre para entrar al baño. En la regadera, hice todo lo más rápido que pude y cuando salí, Edward no estaba en ningún lado, así que me zambutí en un pijama para ir y arreglarme junto a Jane.

Jane abrió la puerta y vi que estaba terminando de vestirse.

-Tendré una cita con tu primo también-comenté.

-¡Oh, genial!-se hizo a un lado y me dejó pasar.

Pasamos la siguiente hora alistándonos. Maquillé ligeramente a Jane y le arreglé el cabello. Ella hizo lo mismo con el mío y terminé de maquillarme. Tal vez tardamos un poco más de una hora porque perdimos algo de tiempo jugando y jalándonos el cabello. Jane era genial y hasta ahora recordaba que Nessie también tenía a una amiga llamada Jane, la chica que le hacía esos locos cambios a su cabello. Tal vez las Janes del mundo eran geniales.

Luego recibí una llamada de Charlie.

-Hola, papá-lo saludé mientras Jane se ponía mis zapatos.

-Hey, Bells ¿cómo va todo por allá?

-Todo va genial, pa. Los padres de Edward son la onda y sus primos gemelos locos también-Jane me arrojo un cojín.

-Me alegro de que te traten bien. ¿Te has divertido?

-Demasiado. Ayer pasamos un buen rato viendo películas y hoy paseamos por Chicago. Fuimos al Planetario Adler ¡Y conocí el Sol y la Luna! También vimos unas estrellas y papá ¡es genial! Algún día te traeré aquí y lo verás con tus propios ojos. También fuimos a comer y al teatro. Chicago es genial-parloteé y él escuchó en silencio.

-¡Eso es asombroso, Bells! En verdad estoy contento por ti. Solo llamaba para ver como estabas y cómo te trataba Chicago y me quedo satisfecho. Pareciera que estás muy contenta ¿verdad? ¿Hice bien en dejarte ir con este niño?-Jane entró al baño y cerró la puerta tras de sí.

-Ay papá, claro que estoy contenta e hiciste bien. Es que en verdad le quiero.

Charlie suspiró a través del auricular.

-Entonces puedo estar tranquilo… ¿Qué harás esta noche?

-Me llevará a cenar y luego volveremos aquí y ya…y mañana regresamos a Seattle.

-De acuerdo-murmuró-cuídate mucho, Bells. Te quiero-dijo acongojado y fruncí el ceño.

-Yo también te quiero, papá pero… ¿hay algo que quieras decirme?

-¿Eh? No…bueno, eso puede esperar.

-Oh…está bien, supongo.

-Todo está bien. No te preocupes. Ahora te dejaré libre para tu cita.

Sonreí.

-Ok, nos vemos luego. Gracias, Charlie. Eres el mejor.

-Sí, bueno…hago lo que puedo. Cuídate, por favor.

-Lo haré-prometí, luego cortó mientras se reía entre dientes.

Jane salió del baño y me miró.

-Será mejor que comencemos a guardar todo esto-señaló el desastre y asentí.

Fui hacia la habitación de Edward a dejar mis cosas y él estaba en el baño, luego salió.

-Woah, me asustaste-dijo y luego me miró y sonrió-te ves preciosa-tomó mi mano y me jaló hacia él-¿en dónde te habías metido?-bajó su cabeza y comenzó a besarme en el cuello.

-Estaba con Jane-susurré y cerré los ojos disfrutando de sus carnosos labios en mi piel-te ves sexy en estos pantalones-llevé mis manos a su trasero y lo apreté. Edward soltó una risita.

-Tengo que volver con Jane-le dije y lo besé en la quijada, gruñó enojado. Luego me alejé.

-Salimos en diez-me dijo antes de que saliera.

-¡Bella!-Jane me tomó de los brazos y me agitó-Leonardo está aquí

-¡¿Qué?! ¿Cómo lo sabes? El timbre ni siquiera…-el sonido del timbre me interrumpió.

-¡Oh, mierda!-chilló y tomó su bolso. Luego me tomó de la mano-Bella tienes que venir conmigo. Carlisle y Esme también salieron a cenar y Alec está jugando videojuegos y estoy segura que ni siquiera ha escuchado el timbre. Tienes que decirme si Edward viene para sacar rápidamente a Leonardo de la casa-me pregunté cómo es que no se había mordido la lengua al hablar tan rápido.

No me dio tiempo de contestar y me jaló afuera de la habitación. Llegamos a la sala y, en efecto, Alec estaba bajando el volumen de la televisión.

-¿Están tocando la puerta?

-Sí, llegó mi cita-le contestó Jane

-¿¡Me van a dejar aquí solo?!-dijo al ver que yo también estaba vestida

-Eso es lo que te pasa por no tener novia-Jane le dijo mientras se apresuraba a abrir la puerta.

-Tengo novia-dijo

-Betty Puta Graham no cuenta-dijo Jane rápidamente y se quedó callada al ver a Leonardo.

Alec se puso rápidamente de pie y me empujó hacia un lado para acercarse a ellos. Rodé los ojos. Vi al chico desde mi sitio. Era increíblemente guapo. Si tuviera 16 o 17 lo invitaría a salir. Hice una mueca mental al recordar que había dicho lo mismo de Alec.

Era alto y delgado y tenía el cabello castaño, además tenía pecas ¡pecas! Era jodidamente adorable, instantáneamente quise ver una fotografía de su infancia.

Alec carraspeó cuando Jane lo ignoró y ella se giró y le hizo mala cara.

-Hola, Alec-Leonardo lo saludó y Alec asintió con la cabeza y se cruzó de brazos queriendo parecer rudo, me reí bajito ante su patético y estúpido intento. Los tres me miraron.

-Oh, y ella es Bella. Es la novia de Edward, entonces es algo así como mi prima o hermana o algo así-Jane dijo y me dio una sonrisa.

-Hola-Leonardo y yo nos saludamos con un gesto de mano al mismo tiempo.

Estaba sorprendida, todo estaba saliendo bien y no teníamos a un Edward enojado y celoso por aquí, miré a Jane y le sonreí alentándola a que se fuera de una vez. Si tenían que esperar la reservación o algo así era mejor que lo hicieran allá que aquí.

Alec se acercó a Leonardo y comenzaron a hablar. Me llevé una mano a la muñeca fingiendo señalar un reloj y miré hacia las escaleras, Jane asintió fervientemente.

-Será mejor que nos vayamos antes de que…-comenzó pero fue interrumpida. Alec fue hacia mí y se cruzó de brazos viéndola todo triunfante.

-Hey, Jane-dijo Edward desde las escaleras y comenzó a bajar. Jane inhaló profundamente y le di un pisotón a Alec, él saltó.

-Lo hiciste a propósito-dije entre dientes-¿cómo pudiste hacerlo?

-Leonardo tiene que saber los limites, además Edward me dijo que ustedes se iban en diez minutos, así que ¿Por qué no entretener un poco a DiCaprio?-me susurró

-Maldito-negué con la cabeza decepcionada y él solo soltó una risita petulante.

-Eh…y él es Edward-éste se apresuró al lado de Jane-mi primo.

Leonardo le tendió la mano.

-Hola, soy Leonardo-Edward le tomó la mano y le dio un apretón firme.

-Soy su hermano-mi chico le dio una mirada a Jane

-Sí, también eso-dijo ella incomoda-bueno, nosotros ya nos…-dio un paso hacia la puerta.

-Espera-Edward la detuvo. Ugh, carajo. Pobre Jane. Maldito Alec-Y cuando no está papá, soy yo el responsable así que… ¿me acompañarías afuera?

Oh no.

-Seguro-dijo Leo todo confiado. O era muy inocente o tenía bolas para no temerle a un chico universitario enojado y celoso.

Fuera como fuera, me fascinaba. Definitivamente estaría invitado a mi boda con Edward. Ugh, debería dejar de pensar en esas cosas por mi propia salud mental.

Él y Edward salieron y tan pronto como se cerró la puerta, Jane se abalanzó sobre Alec.

-¡Lo hiciste a propósito!-Alec se cubrió la cabeza y yo intenté detenerla pero fue tarde para cuando Alec estaba arrodillado y sufriendo por la fuerte patada en las bolas que Jane le había propinado-¡voy a matarte!-chilló y se abalanzó a su cabello y comenzó a jalarlo.

-Jane, detente-dije mientras le rodeaba la cintura y trataba de alejarla de Alec. Finalmente lo hizo y lo asesinó con la mirada durante un largo rato.

-¿Qué diablos está pasando allá?-pataleó

-Puedes ver por el picaporte-dije y fue hacia allá.

-Bueno, gracias a Dios no lo está golpeando-dijo-¡están sonriendo! ¿¡Qué diablos significa eso?! ¡Oh vienen para acá!-corrió otra vez a mi lado y miró a Alec que seguía en el piso, le dio un puntapié antes de que abrieran la puerta.

-¿Jane?-Leo la llamó una vez que Edward se acercó a mí. Leonardo frunció el ceño al ver a Alec en el piso.

-Sí-ella asintió y nos miró-ya vuelvo-luego se apresuró a salir. Leonardo se despidió con un gesto de mano.

-¿Qué le dijiste?-Alec preguntó impaciente desde el piso.

-Que te importa-le contestó Edward y me miró-¿nos vamos?

-Sí, iré por mi bolso

Mientras subía las escaleras escuché que Alec estaba exigiéndole a Edward que le contara.

Llegamos al restaurante y me maravillé de Chicago por la noche, era hermosa con todas las luces y eso.

Cenamos mientras hablábamos de estupideces y no me pude contener de preguntar sobre el bello Leonardo.

-¿No hiciste que Leonardo no quiera volver a salir con Jane, cierto?-pregunté preocupada mientras enrollaba espagueti en mi tenedor.

-Tranquilízate, Swan-rodó los ojos-solo le advertí sobre lo que le haría si le metía mano a Jane-abrí los ojos sorprendida y comenzó a reírse-¡no le dije eso! Solo le advertí de algunas…cosas-dijo insinuante.

-¡Jesús!-meneé la cabeza.

-Oye, estaba pensando sobre el viaje del verano, el que dijiste que querías hacer

-Oh sí… ¿Qué estabas pensando?

-Estaba planeándolo pero no llegué a nada ¿A dónde iremos?

-A donde nos lleve el destino-arqueó la ceja-quisiera marcar algunos lugares pero si se nos ocurre podemos desviarnos y volver a otro lugar marcado o alguna mierda así ¿entiendes?

-Sí-contestó-realmente estoy emocionado ahora.

-¡Yo también!-me meneé en mi asiento-eso debe ser genial, podremos dormir en el auto y ver las estrellas

-Sí-sonrió-y ver a nuestra hija Adhara en el cielo-molestó

-No se llamará así-dije-estoy comenzando en pensar en un nombre.

-Eso me gusta porque me gustaría hacer algunas apuestas. Quiero ganar y reírme en tu cara el día en que la registremos.

-No ganarás, primero Seattle se convierte en desierto

-¿Apuestas?-me miró sobre el borde de su copa de vino

-No-arqueó una ceja-aun no. Quiero apostar cuando tenga una enorme panza y parezca vaca.

-No parecerás vaca, pero no puedo esperar. Estoy seguro que ganaré.

-Entonces espera sentado-dije sonriente antes de beber también de mi vino. Él solo se rió e intente ocultar mi miedo ante el hecho de que mi hija fuera a llamarse Adhara.

Cuando salimos del restaurante, Edward quiso ir a casa para lograr tener una mínima oportunidad de meterme mano, le dije que no era muy probable pero al llegar a casa, vimos que sus padres aun no llegaban y Alec seguía en la sala jugando videojuegos.

-¿Sigues jugando, niño?-Edward lo golpeó en la cabeza-llevas horas

-Ustedes simplemente regresaron muy pronto-dijo encogiéndose se hombros. Edward me sonrió maliciosamente, me tomó de la mano y me condujo a su habitación.

-¿Tengo que subir el volumen?-Alec murmuró pero lo escuchamos.

-Nos harías un favor-contestó Edward y Alec fingió vomitar.

Tan pronto como llegamos a su habitación, cerró la puerta tras de mí y le instaló el seguro y ahí mismo comenzó a besarme. Se sacó la camisa y se desabrochó los pantalones. Recorrió mi cintura con sus manazas calientes y me sacó la blusa. Luego llevó sus manos a mis muslos y se llevó la falda consigo apretándome el trasero, jadeé en su boca y enrede mis piernas en su cintura.

Era ya medianoche cuando finalmente nos pusimos el pijama después de haber hecho el amor todo ese tiempo.

No es como si Edward se hubiera mantenido dentro de mí en todo ese tiempo y hubiéramos bajado cuatrocientos kilos con todo el cardio que el sexo conllevaba. Simplemente nos habíamos quedado ahí acostados acariciándonos, besándonos y viéndonos a los ojos, para mí era simplemente perfecto y solo tuvimos tres rondas, pero aun así, estábamos cansados. El día ajetreado y el sexo por la noche hizo que nos quedáramos dormidos tan pronto como él me abrazó y tocamos las almohadas.

El sábado despertamos hasta las once y cuando bajamos ya eran las doce. Esme estaba arreglando el jardín y nos encontramos con Carlisle, que estaba a punto de irse al hospital.

-¿Te vas ya?-Edward le preguntó cuando lo vimos salir del despacho.

-Sí-contestó y se acercó-lamento no poder acompañarlos al aeropuerto

-Está bien, solo ve y salva vidas-Edward le sonrió y él le devolvió el gesto. Carlisle y Edward tenían la misma sonrisa y me di cuenta de que mi chico había sacado su sonrisa torcida de Esme.

-Bueno, nos vemos luego, hijo-se abrazaron y Carlisle le dio una palmada en la espalda-felicidades por las prácticas-Edward sonrió todo incómodo y quise apretarle las mejillas-estoy muy orgulloso de mi muchacho. Cuídate porque te quiero mucho-Edward se sonrojó y Carlisle y yo nos reímos de él.

-Fue un gusto, Bella-le devolví el abrazo-me alegro que te tenga. Cuídalo por allá

-El gusto fue mío, y no se preocupe. Todo está controlado

-Y vaya que sí-bromeó Edward y nos reímos. Esme entró en ese momento.

-¿Te vas ya?-miró el reloj y se asintió a sí misma. Nos quedamos ahí y Carlisle se giró a nosotros.

-Cuídense mucho. Nos vemos-nos despedimos con un gesto de mano y él y Esme se fueron al vestíbulo. Vimos por el ventanal que Jane y Alec estaban jugando con un balón de futbol americano.

-Tengo que hablar con tu madre antes de irnos-le dije a Edward-ya sabes…no quiero que piense mal, aunque tiene toda la razón en hacerlo-él se rió y me arrastró hasta el sillón.

-De acuerdo, iré con los gemelos para dejarlas a solas. Te quiero-me besó en la frente y le sonreí.

-Yo también te quiero-me acarició la mejilla y solté su mano hasta que estuvo lo suficientemente lejos. Esme entró después de un rato y me vio. Iba a arrojarme yo sola, sin pedir el consejo de Rose o de Alice. Creía que este era un gran paso.

-¿Sales a jugar?-señaló hacia donde estaba el resto.

-No, de hecho quería hablar con usted-le dije y frunció el ceño.

-De acuerdo, vayamos a la cocina. Edward está hambriento y apuesto a que tú también.

-De hecho sí.

No sabía cómo empezar a hablar sobre eso porque sobraba decir que yo era una inexperta en estos aspectos, así que decidí ser totalmente honesta, estaba segura que Esme me entendería por el simple hecho de que también era mujer y sabía que se pondría en mis zapatos.

-¿De qué tienes que hablar conmigo?-preguntó mientras sacaba el tazón de huevos y lo ponía en la encimera.

-No sé cómo empezar-dije nerviosa y me miró confundida-estoy preocupada-frunció el ceño en duda y vino a sentarse en un taburete, palmeó el adyacente y me senté ahí.

-¿Qué pasa?-me tomó las manos y las acarició-puedes hablar conmigo de lo que quieras. No te lo había dicho pero antes de que comiences quería hacerte saber que puedes confiar en mí. Sé que algunas veces las mujeres podemos llegar a tener dudas sobre cualquier cosa y sé que tienes a tus amigas pero ellas no han pasado por más que tú, todas son igual de inexpertas en algunas cosas ¿entiendes?-asentí-Edward me dijo que tu madre estaba ausente y solo quería ofrecerte mi ayuda para cualquier cosa o problema.

-Bueno, gracias-sonreí-creo que es de gran ayuda. Solía preguntarle a la madre de Alice y ahora que sale con mi papá creo que es más fácil hacerlo pero no es malo tener más ayuda-sonrió comprensiva-y no puedo preguntarle a ella sobre esto, sería algo incómodo. Aunque también es incómodo hablarlo con usted…-me interrumpió.

-Háblame de tú y dime que es lo que te preocupa

-De acuerdo-tomé aire-no sé cómo explicártelo pero trataré de hacerlo fácil. Estoy preocupada por la forma en que me ves-ella frunció el ceño otra vez-Edward es muy importante para mí, es mi primer novio…oficial o algo así y en verdad lo quiero por lo que tu opinión es muy importante. Estaba diciéndole a él que estaba preocupada por la forma en que habías aceptado que durmiera en su habitación y en las cosas que te imaginarías. Simplemente no quiero parecer una chica fácil o algo así ante tus ojos y ante los ojos de toda tu familia.

Ella se quedó un momento en silencio sopesándolo.

-Mira Bella, sé de sobra que Edward es…sexualmente activo-se rió entre dientes y la acompañé con una risa incomoda-y me imagino que tú y él ya han estado juntos ¿cierto?-arqueó una ceja.

Jesús. Esto era demasiado difícil. Hablar con la madre de tu novio sobre tu vida sexual con su hijo es jodidamente hermoso. Nótese el sarcasmo.

-Sí-suspiré y bajé la mirada avergonzada.

-No te avergüences, son jóvenes y admitámoslo…en ese momento, olvidamos lo que nos es prohibido y ni siquiera nos avergonzamos-asentí en silencio-así que no me importa cuando y en qué momento ustedes están juntos. Simplemente les ruego que sean cuidadosos, ser padre es una bendición pero no quiero que arruinen sus vidas tan cerca de la meta. Están prontos a graduarse y finalmente saldrán al mundo real y tendrán una probadita mientras hagan sus pasantes así que por favor, cuídense-le dio un apretón a mis manos-y no te preocupes por eso. Es verdad, da un poco de miedo imaginarte la opinión de tu suegra pero confío en ustedes. Quiero que sepas que, a pesar de que las mujeres somos unas criticonas y chismosas-nos reímos bajito-ni siquiera pensé en eso. No creo que los gemelos lo hayan notado, son jóvenes y tampoco piensan las cosas y Carlisle…-negó con la cabeza-bueno, él está más que enterado de lo que pasa con Edward. Lo supo desde el primer momento. Edward es un promiscuo-negó decepcionada con la cabeza y me reí. Ja, toma esa y chúpala, Cullen.

-Todo está bien, Bella-me sonrió y se puso de pie antes de rodearme con sus brazos-en verdad me impresiona tu valentía para venir y hablar de eso. Eres una chica inteligente y fuerte. Por favor, si Edward lo arruina, tienes mi permiso de matarlo.

Nos reímos y nos separamos después de un momento.

-Muchas gracias, Esme. Ahora estoy más tranquila, no puedo pedir a una suegra mejor.

-No, no la hay-dijo presumida y me besó en la mejilla-ahora…esos huevos no se van a hacer solos.

-Tienes razón.

Cuando el desayuno/comida estuvo listo, Esme fue a llamar a Edward mientras yo servía en los platos. Él regresó y comimos juntos y solos.

-¿Cómo fue todo?-preguntó mientras una arruga de preocupación poblaba su frente.

-Muy bien-le sonreí-Esme dijo que no había pensado que yo era una puta y me ofreció consejos

-Eso es bueno, ¿verdad?-suspiró

-Claro que es bueno-le aseguré-te tengo una buena noticia-alzó las cejas en espera-Esme me mostrará tus fotos

-Oh no-dijo y se cubrió la cara-por favor no hagas que ella lo haga

-TÚ hiciste eso con Charlie así que…no tienes opción. Veré tu adorable cabello naranja, como una zanahoria o una calabaza-le sonreí mientras le jalaba las mejillas.

-Ja, ja. Que gracioso-rodé los ojos.

Edward resultó ser un niño demasiado adorable y un adolescente jodidamente caliente. Jesús.

Me reí histéricamente cuando Esme me mostró una fotografía. Él estaba en el jardín de niños y estaba vestido de piña. Fue jodidamente divertido.

-Aww, ¿Edward recuerdas ese día? Te veías precioso-dijo Esme y llegaron Alec y Jane.

-¿Qué están haciendo?-preguntó Alec.

-Ay no-Edward murmuró y se cubrió el rostro enrojecido, los gemelos asomaron sus cabezas y las carcajadas estallaron.

-¿No te da vergüenza?-Alec le preguntó mientras le golpeaba en la cabeza levemente.

-Sí, idiota. Si me da vergüenza-Esme miró feo a Edward.

-¡Edward!-él rodó los ojos-¡contrólate!-me reí otra vez.

Cuando Esme se despistó le tomé una foto con mi teléfono a Edward Piña y él intentó arrebatármelo pero Esme se giró y ya no pudo hacer nada.

Luego Esme comenzó a contarme sobre Edward jugando al beisbol infantil. Ahí estaba Edward en su uniforme usando unos anteojos. También le tomé una foto.

Cuando llegamos a las fotos de su graduación, hice mala cara. Un montón de zorras estaban alrededor de él y otro chico. El pie de la foto rezaba "Edward y John. Graduación de la preparatoria". Luego recordé que él me había dicho que su mejor amigo se llamaba John.

Debajo de esa fotografía había una de Edward y una chica de cabello negro teñido, tal vez no era teñido pero la odié en el mismo instante en que leí el pie "Edward y Betty".

A esa perra la recordaba muy bien, Edward también había mencionado un tatuaje de una B en su hombro. Viéndolo ahora hubiera sido mejor que fuera permanente, así llevaría mi inicial.

Cuando Edward y yo nos quedamos solos en la sala después del momento de las fotografías, tomó mi mano y me puso de pie.

-Ven aquí…quiero mostrarte algo-dijo sonriente y me jaló por las escaleras. Abrió una puerta y encendió la luz. Ahí había un montón de cosas y todo estaba tan abandonado. En medio había un gran piano.

-¿¡Es enserio?!-le pregunté emocionada al recordar que él tocaba el piano. Me lo había dicho cuando fuimos a ese museo después de nuestro rompimiento.

-Enserio-dijo riéndose y movió una caja con el pie para que yo pudiera pasar. Nos sentamos en el banquillo-no soy muy bueno con esto pero haré el intento-dijo y me besó en los labios levemente.

Le sonreí y toqué una tecla, me devolvió la sonrisa y llevó sus gloriosos dedos al teclado.

Comenzó a tocar y enserio me gustaba, lo miré y tuve que abstenerme de no saltarle encima y coger sobre su piano al ver su ceño fruncido, como si estuviera recordando o pensando en algo profundamente. Luego se detuvo.

-Tengo una idea…-dijo y miró a su alrededor, tomó una hoja que estaba por ahí-carajo no hay una pluma-miré a mi alrededor

-Aquí hay una-tomé un bolígrafo mordido que estaba tirado-quien sabe si funcione.

Él hizo un rayón y con gran dificultad escribió "fuck". Me reí.

-¿Esa era tu idea?-se rió

-No, no se me ocurrió otra palabra-me reí y me pasó las cosas-comienza a escribir…-asentí y él llevó las manos al teclado, comenzó a tocar y meneó la cabeza-subiré una octava-se dijo a si mismo e hice una mueca. ¿Qué carajos era eso?

-¿Qué es eso?-le pregunté y él no dejó de tocar

-Es una diferencia de ocho grados entre dos notas, aumentada es cuando hay seis tonos y un semitono de distancia entre ambas notas-contestó y rodé los ojos.

-Ah, vale-dije como si hubiera entendido.

-Ok, escribe esto…-dijo y comenzó a tocar por más tiempo-"una octava arriba…-me apresuré a escribirlo- si la sol mi re sol si la si do sol-dictó y asintió con la cabeza comunicándose con él mismo.

Pasamos un rato más así y finalmente me sonrió.

-Creo que la tengo. Pon el papel ahí-lo coloqué frente a él y lo leyó-de acuerdo, aquí vamos-y comenzó a tocar otra vez. Una melodía hermosa y relajante comenzó a inundar la habitación, y se repitió una y otra vez.

Finalmente él se detuvo.

-La estaba memorizando-me explicó-¿Qué tal suena?

-Está muy bien. Es hermosa-le sonreí y miré el teclado.

-¿Quieres intentarlo?-preguntó

-No sé ni una mierda sobre música-le dije y se rió.

-No importa…-se hizo hacia atrás-ven aquí-palmeó su regazo y me senté-te guiaré…mira mis manos-colocó sus manos sobre las mías y comenzamos a apretar las mismas teclas, hicimos eso dos veces.

-Ahora hazlo tú-enredó sus brazos en mi cintura y colocó su barbilla en mi hombro.

Hundí mis dedos en las teclas y me emocioné cuando la misma melodía se reprodujo, iba a tocar una más pero él movió mi mano y apreté la correcta, dejé escapar una risita y pude terminarla toda.

-Eso es lindo-dije y recargué mi cabeza en la suya-¿me enseñarás a tocarlo?

-Sí, eso sería genial-me besó en la mejilla.

-¿Te ha gustado de verdad la melodía?

-Sí…es como una nana, podría dormir muy bien si la tocarás para mí siempre-sonrió y me besó la frente.

-Pues que bien que te ha gustado porque tengo que terminarla porque es exclusivamente para mi hermosa novia-murmuró.

-¿Qué?-me envaré-¿estás hablando jodidamente enserio?

Se rió.

-Claro que sí… es hora de que vuelva al piano y tú necesitas una canción. No puedes pasar así por la vida sin tener algo así.

-Eres. El. Mejor. Novio. De. Todo. El. Jodido. Mundo. Bebé-le dije lentamente y se rió.

-Es bueno saber eso, porque me he estado partiendo la cabeza en pensar en cómo hacerte feliz.

-Solo no dejes de existir-susurré contra sus labios y lo besé.

Final y lamentablemente llegó la hora de regresar. Fuimos a empacar nuestras cosas ante las atentas miradas de los gemelos.

-¿Entonces si puedo quedarme con está habitación?-preguntó Jane

-¿¡Qué?! ¡No!-chilló Alec-está será mi habitación.

-Pero Edward ya me había dicho en Navidades que me quedaría con ella.

-¡Eso no puede ser!-Alec miró a Edward y éste se encogió de hombros.

-Perdiste, amigo. Además deberías de ser más compartido, deja de ser tan envidioso y más con tu hermana.

Alec le arrojó un cojín a la cara y Jane y yo nos reímos.

-Idiota-Edward le arrojó el control remoto y le pegó en la frente. Alec se quejó y se presionó la frente.

-Además… ¿en dónde se supone que dormiré yo?-Alec le preguntó a mi chico

-Esme obligó a Carlisle a que limpiara la habitación en donde tienen todas esas porquerías viejas. Tu habitación será la de huéspedes-Alec gruñó-y la de huéspedes se cambia a la que van a limpiar-volvió a refunfuñar-¡entonces jodete!

Esme nos llevó al aeropuerto y comenzó el momento de las despedidas. Esme abrazó a Edward por mucho tiempo y los gemelos aprovecharon a despedirse de mí.

-Te diré que pasa con Leo-Jane me susurró al oído mientras me abrazaba. Jane y yo habíamos hecho muy buenas migas, ahora tenía mi número-eres genial, Bella. Solo haz que Edward no la cagué-me reí.

-Está bien…y tú también eres genial, JJ-sonrió-no puedo esperar a que te conviertas en su hermana y espero que nosotros no terminemos.

-Por favor-me pidió, luego llegó el turno de Alec.

-Fue un gusto BS, aún creo que eres demasiado buena para Edward pero si a ti te gusta…-se encogió de hombros y me reí-además eres sexy-abrí los ojos sorprendida y él se dio cuenta de sus palabras-por favor no le digas a Edward que dije eso.

-No lo haré-dije incomoda, luego él se retiró incómodo.

-Gracias por los regalos-Jane me palmeó la espalda, luego ellos se alejaron para ir a despedirse de Edward. Esme vino y me sonrío.

-Ay, Bella. Fue grandioso tenerte al fin aquí. Cuídate y cuídalo allá y cuídense-dijo condescendiente y me sonrojé-espero tenerte de vuelta aquí pronto.

-Gracias por todo Esme. Tú y Carlisle fueron muy amables.

Sonrió y me besó en la mejilla.

Los Cullen se fueron y Edward y yo nos quedamos un rato ahí esperando nuestro vuelo.

Le envié un mensaje a Charlie, quien aborrecía la tecnología, diciéndole que estábamos a punto de ir a Seattle y me contestó unos minutos después diciendo que me cuidara y bla, bla, bla.

También vi que tenía un montón de mensajes de Alice y Rose. Ups. Preguntaban sobre cómo iba todo, qué tal los padres de Edward y después me insultaban porque no les contesté. Que lindas.

Durante el vuelo, Edward y yo jugamos otra vez al juego de inteligencia que habíamos jugado cuando íbamos a Chicago y cuando el pasillo del avión quedó vacío, comencé a besarlo y fuimos al baño, uniéndonos así, al Club de las Alturas.

Cuando comencé a jadear, Edward me puso una mano sobre la boca y se golpeó en la cabeza una vez que nos habíamos acomodado las ropas. Comenzamos a reírnos fuertemente hasta que el estómago nos dolió y un golpe en la puerta nos detuvo levemente. Otra pareja estaba ahí afuera, descaradamente esperando que nosotros saliéramos para que ellos pudieran coger también.

Regresamos a nuestros asientos riéndonos aún e ignoramos las feas miradas que algunos mojigatos, hipócritas o reprimidos sexuales nos lanzaron.

Cuando llegamos al Sea Tac, los chicos estaban ahí esperándonos.

Se aproximaron y nos abrazamos, luego seguimos caminando.

-¿¡Puedo saber por qué carajos no contestas mis mensajes?!-Rose me golpeó en el brazo

-¡Y los míos también, perra!-Alice secundó cuando los chicos se quedaron atrás hablando entre ellos.

Les hice mala cara-estaba demasiado ocupada divirtiéndome y cogiendo con Edward como para contestarles

-Ahh-jadearon y me reí.

-Por cierto, ¡sus padres me aman y su madre también!-dije bajito para que ellos no escucharan-Esme incluso se ofreció a que podía llamarla en cualquier momento y aconsejarme de cosas y tuve una intensa charla con ella por el asunto de que Edward y yo dormimos juntos.

-¿Qué carajos pasó?-preguntó Rose en un murmullo mientras ellas se inclinaban para escuchar mejor.

-Básicamente le dije que estaba preocupada por el hecho de que ella pensara que yo era una fácil y dijo que todo estaba bien y que no debía preocuparme con una mierda así

-¡Oh Jesús!-Alice se abanicó con la mano-espero que hayas usado otras palabras.

-Por supuesto que sí-rodé los ojos-¡oh! Quería enseñarles algo pero se supone que no deben decir nada, ya saben, por si Em y Jasper no lo saben, no creo que lo hagan pero como sea, no digan nada-saqué mi teléfono.

-¿Qué es?-Rose preguntó mientras miraba sobre su hombro para cerciorarse que ellos iban detrás de nosotras.

Les mostré la foto de Edward Piña porque quería reírme de eso con alguien más, además de los gemelos. Echaron la cabeza hacía atrás mientras se reían y las acompañé.

-¡Es jodidamente ridículo!-Rose dijo entre risas

-Pero mira lo adorable que es ¡sus mejillas!-Alice hizo un zoom-¿porque no simplemente le tiñeron el cabello verde? No necesitaría esa cosa ahí aparentando hojas

Volvimos a reírnos.

-¿Qué es lo gracioso?-Emmett preguntó y guardé rápidamente mi teléfono.

-Nada-contesté-solo hablábamos-le resté importancia con un gesto de mano y él nos miró con suspicacia entrecerrando los ojos.

Fuimos al Jeep y Edward tuvo que ayudarme a subir, también a Alice porque Jasper se subió sin pensar en ella. Me reí y ella me mordió la mano.

-Hey, Jelly Bells ¿viste las embarazosas fotos de Edward?-preguntó Emmett.

Edward gimió avergonzado y se enterró en su asiento. Las chicas sofocaron una risa y Jasper fue el único que no contuvo su carcajada.

-Sí, vi algo de eso-le contesté y comencé a rascar el cuero cabelludo de Edward.

-¿Lo viste disfrazado de piña?-preguntó Jasper-por favor di que sí porque necesito reírme de eso con alguien más que no sea Emmett.

-Sí-dije antes de comenzar a reír, Emmett y Jasper me acompañaron y las chicas estaban mordiéndose los labios.

-Miren eso-Jasper arrojó su teléfono-está en el álbum de cosas graciosas, Ali.

Edward chasqueó los dientes y nosotras nos miramos sonrientes.

Solo unos segundos después, Alice y Rosalie echaron sus cabezas hacia atrás riéndose escandalosamente.

-Sí, sí-dijo Edward sobre el sonido de las carcajadas que inundaban el Jeep-ríanse a mi costa

-No necesitabas decírnoslo, compadre-Emmett dijo. Después de unos segundos, Edward se unió a nuestras risas.

-¿Ellos saben que usabas lente y que jugabas al beisbol infantil?-le pregunté en un susurró.

-NO usaba lentes-dijo-solo era un estúpido niño ridículo que le gustaban los anteojos.

Me reí.

-Eras un niño pequeño que usaba lentes y ya-puntualicé

Por la noche, cuando estábamos en mi habitación y yo desempacaba mis cosas me di cuenta que había olvidado mi bufanda en casa de Edward.

-Olvidé mi bufanda en tu casa-le dije y él me miró.

-Ni siquiera hace frío ¿Por qué llevabas bufanda?

-No es una bufanda es como…ugh, no sé, no es una bufanda de las del tipo que se usa en invierno ¿sabes a lo que me refiero?

-Creo-dijo y se llevó el teléfono al oído-hey, hola-se quedó callado-sí, está todo bien-rodó los ojos-oye, Bella dice que olvidó una bufanda ahí ¿puedes ver si está en mi habitación?-luego me miró-Jane dice que la dejaste en su habitación ¿es roja?-asentí-sí, es esa ¿puedes ponerla en mi cajón, por favor? De acuerdo. Sí. Yo también. Hasta luego.-colgó-Ya está, Bells. A la próxima que vayamos la tomas

-Gracias-le sonreí.

Los demás fueron a traer la comida de la cena y mientras cenábamos, Edward y yo les contamos sobre Chicago y sobre lo que planeábamos hacer mañana con las compras para ir a Malibú. Rose y Alice me dijeron que iríamos a un spa y acepté, nada mejor que una buena depilación y un tratamiento para mi cabello. No quería que se arruinara con tanta sal de mar.

Ellos se fueron a sus habitaciones y a pesar de que Edward y yo estábamos cansados, nos quedamos en la misma posición acostados en el sofá mucho tiempo mientras veíamos la televisión.

-Tengo sed, ya vuelvo-me susurró al oído y abrí los ojos.

-Tengo mucho sueño, vayamos a la cama-le dije arrastrando las palabras-ya es media noche

-Entonces acompáñame a la cocina-gemí disgustada y me tomó en sus brazos-eres una floja-dijo mientras me dejaba en el piso y abría el refrigerador. La luz que éste emanó alumbró levemente la cocina que había estado en penumbras.

Edward tomó una botella de agua y comenzó a beber.

-Dame-estiré el brazo y la colocó en mi mano, nos terminamos la botella de agua y la dejó sobre la encimera-ahí hay un bote de basura ¿sabes?-le dije

-¿Y?-preguntó sin importarle, me tomó la mano y me jaló a su pecho-baila conmigo-pidió

-No hay música

-¿Y qué? Podemos bailar así

-De acuerdo-envolví mi brazo en su cintura y me recosté contra su pecho, comenzamos a mecernos suavemente y a girar sobre nuestros pies. Edward me alejó y me dio una vuelta, nos reímos suavemente y me jaló de nuevo a su pecho.

-Te quiero, Hamlet-me dijo al oído

-Yo también te quiero, bebé-alcé mi rostro y nos besamos.

A mis ojos, todo era perfecto. Ahí a mitad de la noche bailando en la cocina a la luz del refrigerador abrazada a él. Y en un futuro, lo recordaría todo muy bien. No había ninguna duda.

¿Les ha gustado? Tardé demasiado en escribirlo y es que es largo. De hecho, creo que es el último capítulo tan largo. Déjenme sus opiniones y gracias por la paciencia, por los follows, favs Y POR LEER! (:

Nos leemos luego, preparen sus bikinis y su bloqueador solar ;)

Cuando termine la historia les diré en que canción me he inspirado para escribir desde el capítulo anterior hasta el final, aunque creo que la cantante es algo obvia, no? XD