Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

Espero que lo disfruten(;

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CAPÍTULO 43

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BPOV

El resto del tiempo que pasamos en la playa fue muy divertido y finalmente pude dominarme a mí misma y no pensar en la perra de Renée.

Edward y yo repetimos el episodio de la playa pero ahora lo hicimos en el mar. Nos escabullimos dos noches seguidas en la madrugada para ir a la playa. Yo de alguna manera me sentía bien haciéndolo, era como si desconectáramos de todo el mundo y la arena y el agua en nuestros pies me relajaban. No podía describir la sensación, todavía no inventaban esas palabras. Sin contar lo multi orgásmica que me había vuelto.

Edward y yo habíamos estado mejorando mucho en eso y él logro hacer su movimiento de su famoso músculo tres veces, lo que nos dejó jodidamente extasiados y cansados y yo no podía estar más feliz. Edward era tan putamente genial.

La mayoría del tiempo estábamos jodidamente cansados porque la mayoría del día la pasábamos en la playa o paseando por los alrededores y por la noche dormíamos muy poco, no hace falta decir por qué.

Para el viernes yo ya no daba para más y sabía de sobra que la escuela me iba a cobrar las facturas. Puta madre. En la noche del viernes estaba sentada en medio de la mullida y acolchonada cama contemplando las uñas de mis pies esperando que Edward desocupara el baño. Una vez que salió entré y me preparé para dormir, cuando volví a la habitación él estaba tirado en la cama usando mi teléfono y bostezó, lo seguí, porque admitámoslo, los jodidos bostezos eran contagiosos.

Me eché en la cama y parte de mi cuerpo cayó sobre él porque el maldito estaba ocupando la mayor parte.

-Estoy jodidamente cansada, bebé-le dije y suspiré derrotada-tengo que buscarte un apodo.

Hizo una mueca.

-Te juro que mis ojos se están cerrando en este jodido momento-dijo-ni se te ocurra usar nombres de postres para mi apodo-amenazó y dejó mi teléfono a un lado.

-No te preocupes-le dije-eso es demasiado cursi. Lo buscaré en Google si no se me ocurre nada, ahora hay que dormir.

-Creo que podemos sobrevivir esta noche sin sexo ¿verdad?-dijo antes de dejar caer su cabeza en la cama, giré mi rostro y le sonreí.

-Sí, ya veremos mañana si hay energía suficiente. Con todo este sexo magnifico que me estás dando necesito mucho de eso-aseguré y sonrió presumido.

-Eso se escucha muy bien-ronroneó y me besó en la frente. Volvió a acomodarse y nos miramos a los ojos por un largo rato.

Cuando me removí en la cama para cambiar de posición vi que nos habíamos quedado dormidos justamente como estábamos. Estaba demasiado cansada y apenas podía mantener los ojos abiertos pero tenía que apagar la jodida luz, así que tomé mi sandalia y la arrojé pero incluso la fuerza ni siquiera fue suficiente y el zapato cayó antes de llegar a la pared. Gemí y me puse de pie difícilmente, me arrastré, literalmente, y apagué la luz.

Luego volví a la cama.

-Bebé-removí a Edward antes de ver el reloj. Eran las 12:45 am. Eso me alegro, aún había mucho tiempo para dormir. Claramente íbamos a estar adoloridos al día siguiente si seguíamos dormidos así, así que decidí intentar despertar otra vez a Edward-Bebé-besé su mejilla y le acaricie la espalda desnuda. El tipo tenía el sueño tan profundo como el fondo del mar.

Lo llamé tres veces más y al final despertó.

-¿Qué?-gimió

-Tienes que moverte, te dolerá el cuello-le besé otra vez el rostro y abrió los ojos.

Se arrastró con la ayuda de sus codos y se dejó caer en la almohada.

-Ahora ven-murmuró con voz ronca y me tiré a su lado.

Dormí profundamente. Despertamos en un enredo de brazos y piernas y lo miré mientras seguía dormido. Me reí silenciosamente cuando noté una marca de la almohada en su mejilla y la acaricié con la punta de mi dedo, disfrutando de la sensación de su corta barba.

Lo dejé dormir ahí hasta que él quisiera y fui a tomar mi cámara. Le tomé una fotografía desde el pie de la cama y la llevé a mi bolso, en donde estaba el resto. Necesitábamos otra fotografía juntos para que él se la quedara.

Luego me tiré a su lado y me dediqué a observarlo. Edward era tan hermoso.

Era como si yo estaría despierta toda la noche solo para oírlo respirar y verlo sonreír levemente entre sueños, tal vez no era una sonrisa y era un simple movimiento de sus labios pero para mí, cualquier cosa que hacía me parecía fascinante. Desde pasarse las manos por el cabello, apretarse el puente de la nariz hasta la forma en que caminaba cuando llevaba las manos en sus bolsillos.

Fue ahí donde volví a comprobar que tan jodidamente enamorada de él estaba y en estos momentos me parecía perfecto. No había otra cosa sobre la faz de la tierra que me llamara más la atención que estar irremediablemente fascinada por él. Así como él lo estaba de mí.

No podía estar nunca lo suficientemente cerca de él y ninguna medida de tiempo era suficiente a su lado, si eso no era amor, entonces no sabía que era, pero eso era la onda.

Mientras pensaba en eso, la piel comenzó a picarme por la necesidad de abrazarlo y un escalofrío me recorrió la espalda, como si de alguna forma mi cuerpo reclamara la cercanía y el contacto piel con piel con otro ser humano. Siempre había pensado que eso era demasiado importante para las personas y cuando tenía doce años y descubrí que muchas veces los bebés necesitaban estar piel contra piel con su madre al momento de nacer, lo confirmé. Me sentía como si no hubiera abrazado o tocado a nadie en un año pero sabía que era solo porque tenía a Edward a mi lado y yo lo amaba. No me imaginaba un día sin tocar ninguna parte de su cuerpo. Ese día sería mi muerte.

En un momento de mis románticas reflexiones me quedé dormida y supe que no lo había hecho por mucho tiempo porque cuando él despertó sentí como me besó el cabello y saltó de la cama para ir al baño.

Ansiosa por verlo y escucharlo, me desperecé y me senté en la cama esperando que saliera de ahí para ir y abrazarlo.

Después de tres minutos exactamente, lo supe porque estaba obsesionada viendo el reloj, Edward salió del baño y me sonrió.

-Hola-saludó y brinqué hacia él. Enredé mis brazos fuertemente en su cintura y recosté mi cabeza en su pecho, justamente sobre su corazón. Escuché como éste se le aceleró.

-Hola-le devolví el saludo y envolvió mis brazos a mí alrededor.

-¿Qué pasa?-preguntó divertido. No dejé que su confusión por nuestro contacto me afectara, más bien lo tomé por mi reacción. Estaba sorprendido por como brinqué hacia él una vez que lo vi frente a mí.

-Nada, solo quería abrazarte-le dije y tallé mi mejilla contra su pecho desnudo.

-De acuerdo-suspiró y volvió a besarme el cabello, llevó una mano y lo acarició.

La picazón en mi piel se había esfumado tan pronto como lo había abrazado y yo estaba muy contenta por eso.

Estuvimos así por unos segundos más y luego me alejé para ir al baño. Él dejó escapar una risa burbujeante y no pude abstenerme de acariciarle los labios, él me mordió los dedos.

-OoOoO-

Ese día por la noche decidimos ir a un bar. Todos estaban emocionados con la idea de embriagarse hasta el olvido y Los Cuatro Solitarios estaban planeando conocer chicas y coger con ellas.

Cuando estaba vistiéndome, Alice vino a tocar la puerta y Edward fue a abrir.

-¿Qué?-espetó en su cara, Alice rodó los ojos y lo quitó del camino con un empujón en el pecho.

-Necesito hablar con mi hermana-le dijo y Edward rodó los ojos. Luego le metió el pie y Alice casi muere. Se rió de ella escandalosamente y lo acompañé porque eso si había sido divertido.

-¿Qué?-pregunté y volvió a rodar los ojos.

-Rosalie está entrando en crisis y tienes que venir a ayudarme-me dijo al oído.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque Rose es una dramática, aceptémoslo-dijo Edward y Alice lo miró sorprendida-Sí, Duende. Tengo buen oído a pesar de usar audífonos la mayor parte del día-me miró y me señaló con un dedo-recuérdame ahorrar para comprar un aparato de sordera a los 40-luego entró al baño.

Alice me arrastró a la habitación de Rose y Emmett y entramos. El gran problema era que Rosalie no sabía que zapatos usar. No. Mames.

Cuando finalmente partimos al bar estaba emocionada. Nunca había estado en un bar de Cali y esperaba que fuera una buena experiencia.

Por supuesto que lo fue. Edward y yo nos la pasamos besuqueándonos y bailando y bebiendo y estaba siendo jodidamente divertido. En una ocasión me di cuenta de que mientras yo me giraba en la barra para pedir una bebida y me alejaba un poco de Edward, una chica se le estaba acercando lentamente y cuando obtuve mi bebida fui hacia él y jalé su cuello para estampar mis labios en los suyos. Cuando nos separamos, vi que la chica estaba haciendo la caminata de la vergüenza de vuelta a la pista de baile. Me reí internamente.

Y por segunda vez en la noche, Alice vino hacia mí y me dijo al oído que Rose estaba teniendo otra crisis pero que esta vez sí era algo serio. Esta vez Edward no la escuchó porque la música estaba demasiado fuerte.

-¿Serio como qué? ¿Se le corrió el maquillaje?-le pregunté burlona desde la cárcel que los brazos de Edward estaban creando en mi cintura.

Alice negó con la cabeza y rodó los ojos por enésima vez en la noche.

-Discutió con Emmett y ahora está llorando en el baño.

-Ugh-hice una mueca-de acuerdo, vamos-ella sonrió contenta-ahora vuelvo, bebé-le dije a Edward y lo besé en los labios suavemente.

-¿A dónde van?-preguntó.

-Al baño-le contesté.

-De acuerdo-me soltó-yo estaré por aquí-dijo y señaló hacia Jasper y Emmett que venían hacia nosotros.

Asentí y fui con Alice.

-Ellos ahora están hablando de eso-aseguró.

-Lo sé… ¿Qué carajos pasó?-ella se encogió de hombros

-No tengo ni una puta idea. Tienes que saber que intenté con todas mis fuerzas escuchar y entender a Rose sobre el sonido de sus mocos y sus lamentos-hice una mueca y finalmente llegamos al baño. Nessie y Kate estaban ahí con Rose. Rose era un desastre. Lucía como la mierda con todos sus ojos hinchados e inyectados en sangre y el pedazo de papel que sostenía en sus manos estaba lleno de rímel y delineador. Además su cabello estaba todo desarreglado.

-¿Qué pasa?-pregunté y ella se me echó encima y lloró en mi hombro.

Rose decidió entrar a un cubículo porque, increíblemente, no le gustaba que todas las chicas que entraban al baño la vieran porque llamaba mucho la atención; así que ahora estábamos como cinco sardinas en un jodido cubículo.

-Emmett…-volvió a gemir y una nueva ronda de lágrimas le salió de los ojos.

-Rose tienes que tranquilizarte-Kate le acarició el cabello y Rose asintió, tardó unos segundos en hacerlo.

-De acuerdo-suspiró-Emmett…ese cabrón…no me da mi jodido lugar ¡carajo! Ese es el jodido problema siempre. Unos tipos se acercaron y comenzaron a hablar y yo estaba ahí jodidamente aburrida y uno de esos cabrones me miró y comenzó a acariciarme el cabello y me alejé e intenté llamar la atención de Emmett pero es tan… ¡idiota, no sé qué carajos! y no lograba entender, y ese chico siguió a mi brazo y a mi espalda y ¡Emmett lo vio y no le dijo nada! Yo le di mi mirada de muerte al cabrón ese y le dije que se detuviera pero no lo hizo y el idiota que tengo por novio solo se reía y le dije: "Emmett dile que se detenga" y el cabrón no parecía escuchar o no entendía el jodido idioma y… ¡aahh!-lanzó sus brazos al aire y volvió a alborotarse el cabello.

-Wow...-dijo Alice-eso está…demasiado…jodido

-Definitivamente-dijo Nessie-¿Qué carajos es lo que piensa? Rose tienes que cortarle las bolas-Rose asintió encabronada

-No logro entender su mente… ¿es un puto niño de cinco años o que carajos?-Kate gruñó y me miró-o dime, Bella ¿Edward haría eso? Ese chico es todo posesivo y celoso

-Por supuesto que no haría eso. Tan pronto como unos chicos se hubieran acercado, Edward hubiera querido orinar en mi pierna frente a ellos para marcar territorio o alguna mierda loca así-dije e hicieron una mueca de asco, me excusé con un gesto de mano-¡Lo sé! Mi novio es un celoso posesivo sin remedio.

-Rose tienes que hablar con él antes de que todo sea de la mierda…aún más-dijo Alice-esto no puede seguir así. Habla con él esta noche, hasta pueden irse a la casa y después reconciliarse con un sexo magnifico-ofreció la Duende y asentimos en acuerdo con ella.

-Hablando de eso...-comencé-creo que voy a convencer a Edward de venir y coger en uno de esos cubículos, son lo suficientemente grandes-extendí los brazos recalcando mis palabras y Kate meneó las cejas.

-De acuerdo…pero antes tengo que arreglar esta mierda-dijo Rubia mientras sacaba su espejo y comenzaba a limpiarse el maquillaje corrido.

Estuvimos con ella hasta que estuvo lo suficientemente presentable y luego salimos al bar.

Garret y Jake estaban esperando a sus chicas y ellas se fueron, cuando nosotras íbamos hacia donde estaban nuestros chicos, Rose jadeó.

-¡Carajo! Están hablando de eso-murmuró y vimos hacia allá. Por lo que vi, estaban teniendo una discusión muy acalorada. Jasper y Edward le estaban gritando a Emmett y Jasper le dio un empujón en el hombro. Emmett replicó y Edward lo golpeó en la nuca.

-Eso, Miss Bellum… ¡ve por más!-dijo Rose mientras chasqueaba los dedos. Me reí de su comentario estúpido y luego se giró rápidamente, dándoles la espalda a los chicos.

-¿Qué pasa?-pregunté.

-Ellos están mirando hacia acá…están buscándonos. Yo no iré, él TIENE que venir-respondió

Así que fingimos hablar y reírnos por un rato y luego Emmett se acercó a Rosalie.

-Hey, Rosie ¿podemos ir afuera un rato?-preguntó con voz temblorosa.

Rose le hizo mala cara y Alice y yo nos fuimos con Miss Bellum y Vaquerito.

Fui hacia los brazos de Edward y le di una suave mordida en el cuello.

-En verdad necesito tomar la píldora-le dije y se rió bajito en mi oído.

-¿Por qué?

-Los baños de aquí son geniales. Son espaciosos, y no se ven tus pies y las paredes de los cubículos son de ladrillo…-me alejé y vi su sonriente rostro-son jodidamente resistentes.

-Eso suena muy bien-ronroneó en mi oído-pero nos quedaremos con la información. No tengo un condón.

-Y hacerlo sería demasiado arriesgado ¿no?-dije consternada.

-Definitivamente-me jaló otra vez hacia él y me besó en los labios.

Esa noche Alice la hizo de mi hada madrina y me dio un condón. Los baños de ese bar en Malibú fueron muy buenos.

El resto del tiempo que pasamos en la playa nos divertimos demasiado. Disfruté cada momento al máximo sabiendo que una vez que volviera a Seattle el drama caería sobre mí como un cubetazo de agua helada y eso no se me antojaba para nada.

Disfruté el tiempo con las chicas, con los chicos y con mi chico. Edward y yo mantuvimos nuestra rutina de coger y dormir abrazados todas las noches, aunque eso podría sonar pluralizado porque no solo cogíamos en las noches. Oh no, Edward y yo nos toqueteábamos cada vez que teníamos oportunidad.

Cuando llegó el momento de partir me sentí como la mierda, tan solo llamar a Charlie para decirle que ya iba de regreso a Seattle hizo que todo fuera más real. Finalmente, descubrí que Charlie si había aprendido a copiar y pegar mensajes porque las comas y los puntos iban en el mismo lugar. Ugh, Charlie. Y así me incitaba a estudiar y a no ser floja. Sí, claro.

El martes que llegamos a Seattle nos despedimos y partimos hacia mi apartamento. Estaba jodidamente cansada y solo quería dormir y darme un baño, así que dejé a Edward ahí en mi habitación y me fui al baño. Tomé una buena ducha y salí vestida porque sabía que si salía solo en toalla Edward se volvería loco y no podría dormir. Él me besó antes de ir a tomar su ducha. Una vez que estuve preparada y sequé mi cabello, me tiré en la cama y suspiré ante la superficie fría de mi almohada. Me giré sobre mi costado y Edward se me unió. Abrí los brazos cuando se dejó caer a mi lado, el aroma de su jabón me envolvió cuando enterró su rostro en mi cuello, dejó un besito ahí y enredó mis piernas con la suyas. Lo abracé y él llevó su brazo a mi cintura. Deposité mi cabeza sobre la suya y comencé a acariciarle la espalda mientras Edward rascaba mi cabello con su mano libre.

Cuando despertamos, la habitación tenía un extraño tono gris y vi la hora en mi celular. Eran las 7:17 pm y Edward estaba hambriento. Me di cuenta de que estábamos solos en el apartamento y decidimos ordenar una pizza mientras veíamos una película en mi habitación. Edward se comió cuatro rebanadas y yo tres pero cuando vimos la restante nos conmovimos por su soledad y la partimos y la comimos también.

Cuando la película terminó recogimos el desastre y fuimos a lavarnos los dientes. Público presente no se extrañe por favor del mano larga de mi novio.

Tan pronto como vio la cama despejada comenzó a besarme y a acariciarme y como yo también era una mano larga decidí seguirle el juego. Así que volvimos a dormirnos más tarde esa noche por el cansancio de todo el cardio que el sexo conllevo.

Por la mañana, desperté y me alisté en silencio para no despertar a Edward. Cuando estuve pronta para irme, regresé a la habitación y le dejé la marca de mi beso en la frente.

Luego me fui sola. Eso me dio tiempo libre de pensar en lo que se me venía encima y de sólo pensarlo me dieron ganas de vomitar.

-OoOoOo-

El resto de la semana pasó sin incidentes y Edward me preguntó si estaba lista para Renée, se lo aseguré y lo volvió a preguntar al día siguiente, le volví a decir que sí y supe que lo preguntaba porque mis nervios se notaban a través de mi piel, así que supe ocultarlos cuando estaba con él y él ya no insistió. Cuando yo llegaba a casa y él aún no volvía de la escuela me ponía como loca y me pasaba viendo la pantalla de mi celular esperando una llamada de Charlie. Hasta lloré un poco. El jueves que regresé temprano tuve mi mayor crisis, era como si mi subconsciente supiera que la jodida avalancha estaba más próxima a caer y estar sin Edward me puso nostálgica o no sé qué mierda.

Ese día lloré y no estuve atenta al tiempo así que me levanté de un salto del sillón y corrí al baño público cuando escuché que la puerta se estaba abriendo.

Edward entró saludando y yo estaba como desesperada lavándome la cara, luego empecé a darme golpecitos para ocultar la hinchazón y use un poco de rímel pero los jodidos ojos rojos y las bolsas debajo de ellos no se iban.

Edward me llamó y le grité desde el baño diciéndole que ya iba. Traté de calmarme y cuando vi que la hinchazón de mi rostro no se iría, suspiré y me rendí abriendo la puerta y yendo hasta la sala en donde él estaba de pie frente al sillón con los brazos cruzados y observándolo. Me golpeé mentalmente por eso. Había olvidado recoger los pañuelos llenos de lágrimas y de mocos.

Él me miró y alzó una ceja.

-¿Estás bien?

-Sí-contesté y fui a recoger mi desastre.

-¿Sí?-preguntó detrás de mí. Asentí con la cabeza y me giré tratando de esquivarlo. Edward me tomó de la cintura y me jaló hacia él, rodé los ojos y trate de repeler su mirada. Llevó un dedo a mi barbilla y me alzó el rostro.

-Solo dilo.

-Estoy bien, enserio-le dije convincente.

-No te creo ni una mierda

-¿Por qué no? Estoy diciendo la verdad

-Tus ojos están diciéndome otra cosa

Resoplé. Ahora solo quería desaparecer, dejar de existir.

-Solo…-él me miró esperanzado creyendo que le diría algo-solo déjalo ¿sí?

Se quedó en silencio un momento viéndome a los ojos, desvié mi mirada a su frente. No necesitaba verle a los ojos. Sus ojos eran pozos profundos con demonios que me jalaban y me destrozaban. Me hacían sentir sofocada, como si el cascarón en mi pecho se hubiera roto.

-¿Quieres que lo deje?-preguntó con su voz cariñosa. Me mordí el labio inferior y sentí las lágrimas picar. Maldito Edward y sus encantos.

Enterré mi rostro en su pecho y lo abracé fuertemente, él no tardó en envolver sus brazos a mí alrededor y apretarme. Sentí un calor reconfortante por todo mi cuerpo cuando lo hizo. Tallé mi mejilla en su pecho y cerré los ojos disfrutando de la sensación y olvidándome por un momento de todo.

-¿Qué puedo hacer para ayudarte?-preguntó contra mi cabello. Depositó un beso ahí y apoyó su mejilla en el tope de mi cabeza.

-Nada…solo quédate así un poco más-dije contra su pecho y él se quedó en silencio.

Obviamente le di una explicación y después me disculpe por ser tan estúpida. Luego me besó y olvidé todo.

Esas dos semanas, ni Rose ni Alice se pararon en el apartamento. Ellas estaban viviendo en casa de los chicos, así que Edward y yo teníamos todo mi apartamento para nosotros solos. Esta vez lo aprovechamos de lleno y pudimos palomear toda nuestra lista de "Lugares en los cuales coger"

Al igual que agregamos otros.

-Bien…hasta ahora hemos cogido en muy pocos lugares, Bella-dijo Edward mientras estábamos haciendo los deberes en mi habitación luego de que mi crisis se fuera y comiéramos un poco-debemos de ponernos más activos

Me reí y lo miré a través de mis gafas de sol.

-¿Qué no se supone que estás estudiando?

-Estoy estudiando los lugares en los cuales podemos tener sexo-dijo y rodé los ojos aunque no pudiera verme-¿y que no se supone que estamos en un lugar cerrado? No deberías llevar lentes puestos.

-Estoy recordando los buenos tiempos de la playa-le dije mientras alejaba mi libro de texto de mi regazo terminando mi tarea-¿Qué lugares tienes?-él sonrió emocionado y se levantó de un salto de la silla de mi escritorio. Vino con una hoja en sus manos y se sentó frente a mí.

-Baño en un boliche, taxi, un baño de avión, mi auto, mi habitación, tu habitación, la habitación de Jasper, la cocina de Jasper, la sala de tu apartamento, tu cocina, la habitación de Rubia, la habitación de Duende, tu ducha, mi ducha, el baño público de tu apartamento, el baño público de mi apartamento y ya-leyó-son muy pocos.

-No cogimos en el taxi

-¿Hola? Te metí mano-agitó la hoja y la dejó frente a mí-Nuestra lista también involucra dedos mágicos-agitó los dedos y sonrió abiertamente.

Volví a rodar los ojos y me quité los lentes.

-De acuerdo-le dije-¿te parece la biblioteca de la escuela? Descubrí algunos pasadizos por ahí

-¡Sí, genial! Pon eso-me lanzó mi bolígrafo-una rueda de la fortuna-dijo y lo miré incrédula.

-¿Qué? ¿Una jodida rueda de la fortuna?

-Sí, ¿Qué tiene de malo? Podemos usar los dedos mágicos-volvió a menearlos-o la boca, hay demasiadas cosas que se pueden hacer

-De acuerdo-alcé las manos en son de paz. De todas formas, eso sonaba bien-¿una casa abandonada?

-¡No!-dijo e hizo una mueca-¡ahí siempre hay putos fantasmas!-rodé los ojos otra vez-¿Qué se supone que voy a hacer cuando alguien que no seas tú me agarre las bolas?

Me reí y lo escribí.

-¡No escribas eso! Tal vez tú piensas que yo te estoy tocando las tetas y en realidad es el tipo que se murió ahí. O tal vez tú piensas que es jodidamente divertido pero yo no lo creo, Swan

-¡En verdad es divertido!-le dije-no en todas las casas abandonadas hay fantasmas, Edward. Un puto fantasma…no puedo creer que le temas a los fantasmas.

-Sí, bueno, es más lógico temerle a un fantasma que a un jodido gato-dijo.

-No te metas ahí-lo pateé en el abdomen y sofoqué su risa-aunque primero vas a tener que asegurarte de que no hay gatos en la casa-le advertí y rodó los ojos.

-¡Oh, en un iglú!-dijo

-¿Qué? ¿Cómo que en un iglú? Se te va a congelar el trasero

-Existe el movimiento y el desprendimiento de calor ¿sí?

-Como sea, ¿y de dónde carajos vamos a sacar un iglú? No voy a ir al Polo Norte solo para coger

Edward rodó los ojos y se pasó una mano por el pelo.

-Creí que eras más inteligente, Bella-dijo y alcé una ceja-podemos ir a Europa o a Rusia

-¿Crees que voy a tolerar el frío de Rusia? Prefiero Europa, gracias. Y tú pagas todo-dije antes de anotarlo debajo de la casa abandonada.

-En la lavandería de tu edificio y del mío-le dije

-Esa me gusta-dijo antes de acercarse y besarme en los labios.

-En una cabina fotográfica…nadie se va a dar cuenta hasta que revelemos las jodidas fotos-me dijo en el oído, asentí distraída y lo apunté con letra temblorosa-y toda esta plática ya me paso factura así que apunta "En la cama de Bella entre sus apuntes de clase"-ronroneó en mi oído antes de morderme el cuello y colocarse sobre mí.

Después de nuestro sexo diurno, me metí bajo las mantas y mientras él se vestía me miró.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó

-Estoy cansada, me voy a dormir-le dije antes de cerrar los ojos.

-¿Qué no tienes tarea o algo así?

-No, soy demasiado floja como para estudiar ahora…estudiaré luego. No tengo exámenes próximos-luego abrí los ojos y le tendí mis brazos-duerme conmigo.

-No puedo, B. Aún no termino mi tarea. No soy una máquina como tú-me arrojó la sábana al rostro y comenzó a recoger mis cosas.

-Aww, eres tan buen novio recogiendo mis cosas y esas porquerías de por ahí-le dije y rodó los ojos-¿quieres que te ayude con tu tarea, pequeño?

Se rió.

-No, gracias. Tendré que revisar la ortografía y que no cometas errores. Doble trabajo

-Maldito-musité antes de cerrar los ojos. Escuché su suave risa-si comienzo a hablar o a hacer cosas raras mientras duermo me despiertas. Estoy comenzando a pensar que un demonio está tratando de poseerme.

-De acuerdo-me dio una palmada en la cabeza mientras se reía.

En efecto, él me despertó.

-¿Qué hice?-le pregunté y se rió.

-Nada pero creí que preferirías guardar el sueño para esta noche también-dijo y repare en que él también había estado dormido.

-Uh…bueno-me encogí de hombros-estoy casi segura de que alzaste la sábana antes de despertarme para poder verme los pechos ¿verdad?

Su risa me lo confirmó.

Se me echó encima como peso muerto y jadeé sofocada.

-No pesas un kilo-le dije y alzó el rostro para verme

-¿Qué vamos a cenar?-preguntó y me encogí de hombros.

-Ordena una pizza o hamburguesas o haz algo tú-dije antes de encender la televisión.

Terminamos cenando burritos, Edward me hizo levantarme de la cama y prepararle un jodido burrito. Bueno, no uno, sino varios burritos. El chico comía como una puta vaca.

-¿Cuándo se supone que tus amigas volverán aquí?-preguntó más tarde cuando yo estaba leyendo. Me encogí de hombros.

-Tal vez este fin de semana o tal vez ya no vuelvan nunca

-Eso suena bien-dijo

-¿Verdad que sí?-él asintió y besó mi hombro desnudo.

-OoOoOo-

El viernes cuando estaba saliendo de la biblioteca de la escuela, Charlie llamó y comencé a ponerme loca.

Stanknée vendría hoy.

-¿Por qué no me avisaste antes, Charlie?-le pregunté.

-Ella no se decidía, me llamó ayer por la noche pero creí que tú ya estarías dormida o estabas ocupada o algo así

-Bueno, si fue algo así-le aseguré-como sea, entonces supongo que ya no hay escapatoria. Te llamo luego-corté.

Empecé a hiperventilar y tuve que apoyarme en un árbol para controlarme. Mi dedo tembló cuando oprimí la tecla para llamar a Edward.

-Hola, hermosa-contestó rápidamente.

-¡Edward!-mi voz sonó como la de un pato-estoy asustada y nerviosa como la chingada

-¿Por qué? ¿Qué pasa?-preguntó asustado. Carajo. Bien hecho, Bella.

-Charlie acaba de llamarme-le dije y se quedó en silencio.

-¿De acuerdo?... ¿y que se supone que tengo que hacer? ¿Me voy por el resto del día o qué?

-¡No!-dije rápidamente-obviamente no quiero que esa zorra ponga tus ojos en ti pero espérame. Quiero verte antes de que te vayas.

-De acuerdo, nena-dijo-estaré aquí… ¿quieres que pase por ti?

-No, está bien. Ya estoy tomando el autobús-mentí-te quiero

-Yo también te quiero-luego corté.

Carajo. Carajo. Carajo.

Cuando llegué a casa Edward vino hacia mí y lo abracé rápidamente.

-Tengo miedo-le dije

-Todo estará bien, B-me acarició el cabello-podrás hacerlo

-Creo que sí

-Pero claro que lo harás, ahora ¿quieres comer algo? Aunque no lo creas, hice pasta-me reí contra su pecho.

-De acuerdo-desenterré mi rostro y dejé mis brazos envueltos en su cintura-vayamos a probar eso

-Está deliciosa, te lo juro-me reí mientras me guiaba hacia la cocina. Me tomó de la cintura y me sentó en un taburete antes de girarse a sacar unos platos.

-Está bien que soy pequeña pero puedo subirme a un taburete-le dije y se rió entre dientes.

-No queremos un accidente-me palmeó la cabeza y depositó el bowl de pasta en el centro de la encimera.

-Oye eso en verdad se ve bien-sonrió orgulloso-dije "se ve"-la sonrisa se le borró

-Verás que sabe igual que como se ve-Edward comenzó a servir en los platos-de acuerdo, pruébala tu primero-dijo asustado y me reí.

-Eres un burro. ¿No se supone que tú debes de tomar el riesgo?

-¿Dónde dice eso o qué? No he leído el jodido manual del novio. Ahora pruébala

Rodé los ojos.

-¿No la envenenaste, cierto?

-No, Swan-rodó los ojos y enredé los espaguetis en mi tenedor. Luego me lo llevé a la boca.

-¡Oye, eso en verdad sabe bien!-le dije y alzó las cejas sorprendido.

-¿Enserio?

-Enserio-asentí-pruébala.

Edward logró distraerme por un rato y después de cepillarnos los dientes nos fuimos a mi cama a acostarnos. Lo miré por un largo rato memorizando su rostro, aunque ya estaba en mi memoria. Acaricie su mejilla levemente y dejé un beso ahí. Fue en ese momento en donde me di cuenta de que no veía nada más que a él, como si su aura me cegara y solo lo dejara a él en mi campo de visión.

-Eres tan hermoso-le dije y se rió entre dientes-eso no se le dice a un chico ¿verdad?

-No, no lo creo-luego tomó un mechón de mi cabello y lo trenzó.

-¿Quién te enseñó a hacer trenzas? Me prometí a mí misma que me reiría de ti por eso-le dio un estirón a mi pelo.

-Jane-contestó-se hacer todo tipo de trenzas

-Uhum…que bien-le dije mientras me quedaba otra vez embelesada viéndolo-¿Edward?

-¿Mhm?

-Me fascinas-murmuré y proseguí a acariciarle el brazo y el pecho. Se rió y su pecho retumbó bajo mi mano-es como si…es como si nunca estuviera lo suficientemente cerca de ti, odio los músculos y los huesos y solo quisiera que me llevaras dentro de ti siempre o llevarte dentro de mí pero creo que aun así no sería suficiente. Es como si cuando dijera tu nombre…sonara como a magia en mis labios. Amo cuando me tocas y mi piel comienza a arder y a picar. Cuando recuerdo tus besos los labios me escocen y tengo que acariciarlos para tratar de detener el cosquilleo pero no es suficiente. Nunca es suficiente. Nunca me eres suficiente. Te quiero-se cernió sobre mí con una pequeña sonrisa bailando en sus labios, posó sus ojos sobre los míos con una mirada extraña.

-Eres mi mejor amiga-dijo sonriente. Mis labios se partieron en una gran sonrisa. Sabía lo que era, sabía lo que eso significaba. Él estaba enamorado. Estaba enamorado de mí y ese pensamiento fue suficiente para que la sangre me hirviera y el corazón se me acelerara.

Acercó sus labios a los míos y sentí una vibración en el pecho, una vibración que hizo reaccionar a mis labios y absorber toda la magia y el amor que me entregó con su mirada.

Eran este tipo de momentos a los que no se renunciaba.

-Y sólo para que lo sepas…me pareces maravillosa-dijo antes de posar su frente en la mía.

-OoOoOo-

Cuando Charlie llamó diciendo que Renée llegaría a las cinco posé mi vista rápidamente en el reloj.

Cuarenta y cinco minutos no eran jodidamente suficientes.

-Ella llegará en cualquier momento-le dije a Edward una vez que habíamos salido de nuestra burbuja romántica.

-Será mejor que me vaya-dijo poniéndose de pie-iré a la biblioteca, tengo una investigación que hacer-tomó su mochila y se la colgó en el hombro-aprovecharé para investigar también esos pasadizos que mencionaste-meneó las cejas y me reí.

-De acuerdo…pide un mapa-se rió y se inclinó para besarme en los labios.

-Te veré luego-dijo-te quiero y puedes hacerlo, Belly Pocket.

-Gracias, Miss Bellum. Es todo lo que quiero. Y yo también te quiero-tomé su mano y besé sus nudillos.

-Eso me agrada…no la parte de Miss Bellum pero como sea. Mejor me voy-volvió a besarme y fuimos juntos hasta la puerta. Se giró y me abrazó, besó mi frente y luego se fue en silencio. Me quedé ahí viéndolo hasta que se fue por el ascensor.

Entré al apartamento con un nudo en el estómago y fui rápidamente a darme una ducha.

Con suerte, Renée llegaría mientras yo estaba en mi shampoo y timbraba y yo no abriría y se iría. Joder, sí. Luego pensé que estaba siendo una jodida inmadura y decidí hacer las cosas bien desde el principio y no comportarme como un dolor en el culo porque si había accedido a hablar con ella era porque en verdad la iba a escuchar.

Me zambullí en unos jeans y una blusa de tirantes con una camiseta a cuadros encima, me calcé mis converse y me cepillé el cabello.

Me paré frente al espejo y comencé a respirar profundamente tratando de calmarme y cuando estaba convenciéndome a mí misma que podía hacerlo el timbre sonó y pegué un gritito. Me pasé las manos por el pelo y salí de mi habitación cerrando la puerta tras de mí.

Caminé por el pasillo como si fuera a la silla eléctrica y el timbre volvió a sonar cuando puse mi mano en la perilla de la puerta. Inhalé y exhalé profundamente y luego sin más abrí la puerta.

Ahí estaba ella. Renée, La Perra, La Fugitiva, La Zorra, mi madre, como sea.

Era un poco más alta que yo, con sus ojazos azules y su cabello corto, un poco más arriba de los hombros, con un tono castaño claro. El castaño que el cabello toma cuando se es rubia natural pero éste se oscurece con el tiempo.

-Bella…-dijo sofocada.

Ella no había cambiado mucho desde entonces y al mismo tiempo se sintió como si la hubiera visto ayer y como si, efectivamente, no la hubiera visto en nueve años. Fue como si me hubieran dado un electroshock y finalmente hubiera reaccionado.

-Renée…-dije amablemente tragándome mis emociones y los vómitos-pasa-me hice a un lado y ella entró.

La vi horrorizada, era como si fuera la mancha en un anteojo. Ahora volvía a mi vida a ensuciar todo lo que había logrado y ahora que todo estaba donde yo quería ella venía a cagarlo o algo así.

Fuimos hasta la sala en silencio y nos sentamos en el sillón.

-¿Quieres algo?-le ofrecí por mera educación. Si ella pedía algo iba a ir a la cocina por su "algo" y me traería el cuchillo de paso.

-No, estoy bien-contestó y cruzó los tobillos. Puso las manos en su regazo mientras enredaba los dedos en un tic nervioso.

-De acuerdo…pero yo si quiero algo. Ya vuelvo-le dije y me fui de ahí antes de que me contestara.

Cogí una cerveza y volví. Supe que eso iba a dar una mala impresión pero necesitaba el alcohol para relajarme un poco. Tomé el cuchillo pero el ángel en mi hombro me dijo que lo dejara ahí, al parecer el diablo estaba dormido o algo así.

Volví a la sala y ella estaba dejando su bolso en la mesa de centro. Cuando saliera de aquí iba a revisarlo, no quería que se robara algo. Luego me di cuenta de que estaba siendo inmadura y ya me había prometido que no lo sería. Dejé correr el asunto del bolso.

-Oh… ¿bebes?-preguntó cuándo me senté frente a ella y le di un trago a mi Heineken.

-Sí, tengo 22. Puedo hacerlo-le dije y ella asintió incómoda. Sí bueno, yo también estaba jodidamente incómoda-Bueno ¿y cómo estás?-le pregunté porque en verdad me interesaba.

-Bien, ahora estoy bien-dijo sonriente para que le sumara puntos pero la sonrisa no le llegó a los ojos y rápidamente se borró-¿y tú?

Suspiré profundamente tratando de ignorar la sensación incómoda que me atormentaba.

-Bueno…estoy bien. Ahora estoy nerviosa ¿no lo estás tú?-sonrió asintiendo y seguí-en estos momentos estoy muy bien.

-Me da mucho gusto eso-sonrió amable y cuando sonreía se veía más joven-pero antes de que otra cosa pase o digamos algo más quiero saber cómo ha ido todo…bueno, si quieres decírmelo-se retractó y se pasó las manos por los muslos.

Decidí decirle todo lo que había pasado en mi vida desde que se fue, de alguna manera en un inicio había pensado que ella no se merecía saber nada y solo tenía que decirme porque se había largado pero Edward finalmente hizo que me convenciera a mí misma que podía hacerlo bien y decidí hacerlo maduramente.

Tomé un trago de mi cerveza y respiré profundamente.

-¿Enserio no quieres tomar nada? ¿Jugo, agua, café, cerveza?-meneé mi bebida.

-Creo que esta charla va para largo ¿cierto?-asentí mudamente-el jugo estaría bien

-Ahora vuelvo-me escapé porque tenía que respirar un momento y prepararme mental y verbalmente para lo que iba a decir.

Regresé con ella y me dio una sonrisa antes de beber de su jugo. Cuando lo estaba sirviendo descarté el arsénico.

-Ok, sigamos con esto-le dije y aguardó en silencio-al inicio, cuando te fuiste sin dar ninguna explicación-quizá lo de "ser madura" no me estaba resultando. Quería que sufriera un poco más-estaba muy triste y confundida. No sabía que era lo que había hecho mal o si papá había sido el culpable. Él intentaba animarme e incluso se tomó muchos días libres en su trabajo pero después de insistir tanto le pidió a Alice que me ayudara. Ella lo hizo y me cansé de estarme arrastrando por los rincones todo el día así que decidí tratar de dejarlo atrás. Fue muy difícil hacerlo. De la noche a la mañana yo era la que tenía que hacerse cargo de la casa y muchas veces no podía porque tenía proyectos y tenía que estudiar así que esa fue la razón por la cual Charlie aprendió a hacer un montón de cosas-sonreí sin ganas y ella hizo lo mismo, la sonrisa no le llegó a los ojos y me di una palmadita en la espalda por haber logrado hacerla sentir mal. Dios, yo era una perra.

"entonces llegó el verano y decidí hacer algo para cambiar. Alice me ayudó mucho y estuvo siempre para mí. Tuve un par de citas y me escapé de casa un montón de veces-ella abrió los ojos sorprendida y yo rodé los míos. Ella no me iba a venir de santurrona, bien sabía yo cuando se escapaba para que Charlie la cogiera en su casa del árbol. Hice una mueca de asco mentalmente-luego Rose se mudó a Forks y estaba en la mayoría de nuestras clases así que se unió a nosotras y rápidamente nos convertimos en mejores amigas. Salí con otros chicos y finalmente llegó Nathan, un feto de la escuela que estaba jodidamente ardiente para su edad y caí irremediablemente en sus garras. Él era genial y pudimos vivir nuestro noviazgo en una escala social debajo de las porristas y los jugadores de futbol. Yo estaba demasiado agradecida por eso porque nunca me ha gustado ser el centro de atención pero rápidamente la noticia se corrió como pólvora y ahora todos estaban pendientes de nosotros porque no había ningún chisme de porristas cogiendo en el laboratorio con el capitán del equipo-ella hizo una mueca ante mis palabrotas. La ignoré-así que pronto Nathan se vio sentado en la sala del Jefe Swan. Estuvimos juntos por un año y tres meses pero jamás fue demasiado genial. Terminábamos y volvíamos en cada momento y hubo un momento de la relación en la que salíamos con otras personas-Renée arqueó una ceja y asentí comprensiva-sí, lo sé, eso está jodido; pero éramos jóvenes e idiotas y todo eso-le resté importancia con un gesto de mano-nos preparamos para la graduación y Charlie me llevó a cenar, luego vimos películas en la sala-sonreí nostálgica-y cuando llegó la hora de la fiesta me fui con mis amigas. Hicieron una fogata en La Push y todos estaban ahí. Cuando venimos a la Universidad decidimos rentar este apartamento para vivir juntas. Salí con otro par de chicos, fui a fiestas y todo eso; entonces, Edward llegó a mi vida y comenzamos a salir desde diciembre-terminé y le di un trago a mi cerveza.

-Eso ha sido muy bueno ¿verdad?-preguntó pensativa

-Sí, demasiado-sonreí-en las vacaciones de verano del segundo año fui a la playa con los padres de Rose, con la madre de Alice y con Charlie. Fue un gran viaje-ella intentó sonreír pero le salió más como una mueca de un bebé con gases, sus ojos estaban vidriosos y desvié la mirada porque no quería llorar…aún-recién volvimos de un viaje a Malibú. Fuimos todos. Mis amigos. Ya sabes, todo el mundo.

-Eso es genial. Te ves más morena-dijo y acercó su mano como para tocarme pero se dio cuenta de su acción y la retiró disimuladamente.

-Deberías de ver a Rose. Fue a hacerse un bronceado. Se ve hermosa. Creo que Emmett, su novio, se puso un poco loco. Su cabello rubio se ve increíble con su piel dorada.

-Veremos si puedo conocerla-asentí-y bueno…este chico, Edward ¿Qué tal?

Suspiré y le di un trago a mi cerveza. Dejé la botella entre mis muslos.

-Es maravilloso. Es guapísimo y lo quiero mucho. Demasiado. Es como si nunca pudiera estar lo suficientemente cerca de él-me callé abruptamente porque no era lo mío hablar de mis sentimientos con gente que apenas conocía. Ella sonrió con ojos llorosos.

-Sí, eso suele pasar-desvió la mirada y miró alrededor de la sala. Un silencio incómodo se instaló entre nosotras. Bebí un poco más-¿cómo lo conociste?-preguntó de repente.

-Desde el primer año aquí. Lo vi en mi primer día. Las chicas y yo habíamos dejado todas las cosas aquí y estábamos muy cansadas como para desempacar. Jamás me imaginé que él fuera a la UW. Nosotras llegamos unos días antes de que las clases empezaran. Queríamos acostumbrarnos a la ciudad. Me imagino que él estaba aquí porque también vive en un apartamento con sus amigos. Emmett y él se conocieron en una fiesta en Chicago, Edward nació ahí y Emmett estaba de vacaciones, entonces se enamoraron y comenzaron a hablar-Renée se rió bajito-decidieron vivir en un apartamento una vez que llegaran aquí y vinieron juntos en el verano para ver algunos, entonces se encontraron con Jasper, el novio de Alice, y fue amor a primera vista. Desde entonces son amigos-le expliqué-bueno, entonces lo conocí el primer día que llegué aquí-continué- Salimos del edificio y decidimos ir a un Starbucks, cuando entrabamos, ellos también lo hacían y ni a Emmett ni a Jasper les importamos y entraron. Cerraron la puerta antes de que Rose la pudiera empujar, entonces Edward la abrió para nosotras y me sonrió. Le devolví la sonrisa porque en verdad me fascinó desde el primer día. El primer día de clases, cuando bajaba del auto de Rosalie, mi mochila se atascó y la saqué rápidamente. Lo golpeé en el abdomen y creo que hasta lo sofoqué un poco-me reí recordándolo y ella se me unió-me disculpe como una mantra y cuando me miró, me sonrió reconociéndome y luego solo dijo: "Eres de manos fuertes, Chica Starbucks", me reí y entonces llegó una chica con mechas de colores, creí que era su novia y me entristecí porque eso significaba que no podría salir con él, ella llegó diciendo que había encontrado un bote de basura y me sonrió. Así conocí a Renesmee, otra de mis mejores amigas. Edward fue la primera persona a la que Nessie conoció y desde entonces son mejores amigos.

Renée sonrió ante mis recuerdos y yo hice lo mismo, porque admitámoslo, esos días eran geniales.

-Estoy muy feliz de que todo haya ido bien, Bella. Y lo siento mucho. Ahora me doy cuenta de todo lo que me perdí.

Me quedé callada porque no le iba a dar una palabra de consuelo.

-Cometí un montón de errores en mi vida pero este fue el peor. Charlie era mayor que yo y yo era solo una chiquilla cuando me fugué con él. Cuando naciste sentí que todo el mundo caía en mis hombros. No sabía nada de nada y no sé de donde saqué las fuerzas para poder estar contigo todo ese tiempo. Pero simplemente la vida de Forks no era para mí. Siempre he sido una persona de espíritu libre y aventurero. Solo quería viajar y vivir sin ningún tipo de responsabilidad pero estaba muy equivocada. No me di cuenta del desastre que dejé a mis espaldas y siento mucho eso. Te dejé a tu suerte-negó con la cabeza-pasé un tiempo andando de aquí para allá por todo el país y entonces conocí a Phil, mi antiguo marido, me fui con él a Phoenix y me casé. No funciono para los compromisos, lo eché a perder y finalmente nos divorciamos. Ahora solo quería volver y verte, verte a ti y a tu padre. Los comencé a extrañar en los momentos en que me encontraba sola pero una invitación a una fiesta o a un bar me alejaba del pensamiento de querer volver-esa perra-solo quería aclarar todo antes de que todo acabe.

-"¿Qué todo acabe?" ¿A qué te refieres con eso?-cuestioné. Sabía que Charlie no la quería en casa porque él ahora tenía a Carmen pero no entendía sus estúpidas palabras.

-A la muerte, Bella-fruncí el ceño-esto es muy duro de decir…-la interrumpí.

-¿No tienes cáncer o sida o algo así, verdad?-le pregunté con los pelos de punta. De ninguna jodida manera eso podía ser posible, si era eso probablemente comenzaría a llorar y creía que aún no era el momento.

-No, no, no-negó rápidamente con la cabeza-dije que los compromisos no eran para mí pero cuando quedé embarazada de Phil-jadeé y asintió mudamente-bueno…estaba muy feliz-una punzada de envidia me atravesó el pecho y bebí de mi cerveza para disipar el nudo en mi garganta-al igual que estaba contigo, los mismos nervios y la misma añoranza-dijo y apenas le sonreí, el nudo ahora se había trasladado a mi estómago-Ronan nació pero le diagnosticaron neuroblastoma y murió cuando tenía cuatro…

-¿Qué…-jadeé por la impresión y mis ojos se llenaron de lágrimas por mi hermano pequeño.

Ella sorbió la nariz y las lágrimas se desbordaron de las comisuras de sus ojos

-Estaba pensando en hablarte para que lo conocieras pero todo se precipitó y él estaba ya internado cuando apenas iba a cumplir un año. Los primeros meses…bueno, él era muy delicado y no podíamos viajar para que lo conocieras. Y siento mucho también eso. Pero le hablé mucho de ti y él soñaba con conocerte-a ese punto yo ya había comenzado a llorar y ella tomó su bolso de la mesa y lo abrió con manos temblorosas-él era un niño muy cariñoso y te amaba con tan solo hablarle de ti así que siempre hacia esto en su habitación del hospital-me tendió un montón de hojas sujetadas por un broche y ahogué un sollozo cuando vi sus dibujos.

-Están ordenados. Del más viejo al más reciente-dijo y se llevó la mano a la boca para ahogar un gritito.

Eran un montón, los hojeé y cuando me percaté que el niño iba perdiendo su melena conforme los dibujos avanzaban, lloré aún más. Arriba de cada personaje estaba el nombre y en todos los dibujos estaba yo y una "Señorita Morgan" me imaginé que era su enfermera o algo por el estilo.

-Renée esto es…esto es muy hermoso-dije y ella asintió.

-Le mostré algunas fotos y un día me dijo que soñó contigo y escribió con mucho esfuerzo lo que está en la última página-señaló con su barbilla-fue una semana antes de que muriera.

Me precipité a la última página y leí su letra temblorosa: "Ven, bebé, conmigo, vamos a volar lejos de aquí. Te amo hasta la luna y de regreso. Fuiste mis mejores cuatro años"

-¿Cómo es posible que él haya escrito esto? "¿Mis mejores cuatro años?" ¿Cómo lo sabía?-le pregunté y ella se encogió de hombros.

-Tal vez fue un mensaje, dijo que te soñó ahí en su habitación, te cernías sobre él y le susurrabas eso al oído. Le pregunté sobre los años y me sonrió con sus labios pálidos y solo dijo: "Peleé tan duro como un soldado". Ese día empeoró y ya no pudo hacer nada más.

Ella se enjugó las lágrimas con un pañuelo y me tendió uno. Se lo agradecí.

Cuando terminé de ver los dibujos se los tendí y ella negó.

-Son para ti, nena. Los hizo solo para ti-asentí con los labios apretados.

-Esto es demasiado triste, Renée

-Sí, lo sé.

-¿Hace cuánto…hace cuánto que murió?

-Hace ocho meses-dijo-decidimos enterrarlo aquí.

-¿Por qué?

-Phil quiso hacerlo así. Y yo no objeté. Un mes después empezamos con los trámites del divorcio.

-Lo siento mucho…en verdad y si no te importa quiero ir con él

-No es inconveniente. Te diré dónde está y podrás visitarlo

Respiré profundamente y la miré.

-Pero quiero que vengas conmigo-ella se quedó sorprendida y después me sonrió.

-De acuerdo.

Asentí y miré mi regazo lleno de dibujos. Era increíble como eso podía haber pasado, todavía lo sentía como una broma. ¿Cómo era posible que mientras yo estaba aquí de fiesta en la universidad mi hermano pequeño estuviera enfermo de cáncer, aferrándose a la vida y soñando conmigo cuando yo ni siquiera sabía que existía?

-No es tu culpa el no ir a verlo. Yo nunca te lo dije-Renée adivinó mis pensamientos-puedes ir a verlo ahora-sacó otra cosa de su bolso y la puso en mi regazo. Era su foto. Un niño de ojos azules, un niño hermoso.

-Era muy bonito-acaricié su mejilla en la superficie de la foto.

Nos quedamos en silencio un rato más.

-No sé qué está pasando con nosotras, Renée-le dije y la miré. Ella me miró por un momento.

-Lo sé, Bella. Lo sé. Tienes tiempo para pensarlo. Simplemente quise arreglar todo antes de que pase otra cosa. Ronan me lo enseñó. El ver que la vida se va en un segundo me hizo reaccionar y tratar de arreglar el desastre que dejé atrás.

-Está bien-le sonreí-ahora que ya me dijiste todo puedo pensarlo mejor. Vayamos con mi hermano-me puse de pie y ella me imitó-llevaré esto a mi habitación. Puedes acompañarme.

Fuimos hasta ahí y dejé los dibujos y la fotografía sobre mi escritorio. Me pasé las manos por el cabello y vi que Renée estaba viendo mis fotografías Polaroid de la playa que había colgado en la pared.

-¿Él es Edward?-preguntó y sonreí como idiota.

-Sí, él es mi chico-dije orgullosa y ella se giró para sonreírme.

-Es muy guapo

-¿Verdad que sí?-bromeé y salimos de ahí.

Subimos a su auto y le envié un mensaje a Edward.

"Puedes volver a casa. Saldré con ella por un rato. Te quiero"

Me contestó al cabo de un rato.

"Espero que todo esté bien. Llegaré en un rato más. También te quiero. Sabía que lo lograrías"

Sonreí y ella y yo seguimos en silencio todo el trayecto hasta el cementerio.

Renée me dejó un momento a solar con él.

-Lo siento mucho, bebé. Ni siquiera Alice es tan buena hermana como tú lo hubieras sido-le dije sonriente-si hubiera sabido de ti, te hubieras aburrido de tenerme todo el día pegada a tus faldas. Te veré luego, Ronan-me cerní sobre su lápida y tararée-"Ven, bebé, conmigo, vamos a volar lejos de aquí. Te amo hasta la luna y de regreso. Fuiste mis mejores cuatro años"

Obviamente lloré en el cementerio y cuando finalmente nos fuimos, decidimos ir a cenar a un McDonald's.

Comimos las hamburguesas ahí y me di cuenta de cuanto la había extrañado. Me arrepentí de todas las veces que la insulté, ella había pasado por muchas cosas y yo también pero afortunadamente yo no era una persona rencorosa y eso se lo debía a Edward, él había sacado mi mejor versión y decidí darle una oportunidad hoy a Renée. Aunque aún tenía que pensar todo.

Cuando llegamos a mi edificio me despedí de ella y cuando estuve a punto de abrir la puerta de mi apartamento, miré a través del pasillo y la vi esperando el ascensor. Así que me armé de valor y la llamé.

-¿Renée?-mi voz salió toda temblorosa y podía sentir otra vez las lágrimas en mis mejillas.

Ella me miró y caminé por el pasillo hasta ella. La miré a los ojos y éstos eran un reflejo de los míos. Llorosos.

Respiré profundamente e hice lo que quise hacer por todos estos nueve años, me abalancé contra ella y envolví mis brazos alrededor de su cuello, ella rápidamente me envolvió de vuelta.

-Te quiero, mamá-murmuré mientras las lágrimas corrían por mis mejillas y mojaban mis brazos desnudos.

Ella se quedó pasmada y cerré los ojos fuertemente para recuperar mi dignidad por si ella decía algo malo.

-Y yo te amo, Bella-susurró en mi oído y entendí. Ella aceptaba mi "te quiero" porque me estaba dando tiempo para perdonarla y pensar todo pero seguía esperando que le dijera "Te amo, mamá"

Sonreí y me alejé de ella enjugándome las lágrimas.

-Nos vemos luego-le dije. Ella sonrió nostálgica y se pasó el dorso de la mano por la mejilla derecha.

-Sí, hija. Nos vemos luego-me besó en la mejilla y entró en el ascensor.

Corrí a través del pasillo y arranqué la llave de la cerradura de mi puerta una vez que la abrí. La cerré de un portazo y Edward salió rápidamente de la sala en donde se escuchaban los deportes en el televisor. Corrí hacia él y me estampé en su pecho envolviendo mis brazos alrededor de su cintura y enterrando mi rostro en su pecho, otra vez estaba llorando. Recargó su mejilla en mi cabeza y trazó círculos en mi espalda.

-Edward…-jadeé y el me apretó contra él-la quiero-fue todo lo que pude decir antes de que él me apretara aún más fuerte.

-Lo sé, nena. Lo sé-murmuró.

-OoOoOo-

No se olviden de comentar, les dije que éste iba a tener una pizca de drama. Nos leemos luego (lo más pronto que pueda) GRACIAS por todo.